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INVESTIGACIÓN DEL PASADO


 

Las sociedades cambian con el paso de los años. Cinco décadas suponen un cambio fundamental para un país: el sistema político, las comunicaciones, las relaciones sociales y económicas pueden aparecer al espectador totalmente diferentes. También para el individuo, desde la infancia o adolescencia hasta nuestros días. De convivir con tus padres o abuelos, a tenerlos en la memoria como vagos recuerdos. Brasil sufrió una dictadura entre 1964 y 1985. Durante ese periodo la corrupción campaba a sus anchas y las fuerzas de seguridad hacían la vista gorda con los poderosos cuyos tentáculos llegaban al mismo gobierno. No se respetaban los derechos humanos y las consecuencias de la violencia se veían en sus calles en forma de cadáveres anónimos de desaparecidos, o tras robos o ejecuciones de sicarios en medio del caos de las celebraciones del carnaval. Estas circunstancias del pasado nos las ilustra de forma brillante la película, EL AGENTE SECRETO, escrita y dirigida por Kleber Mendonça Filho, que nos cuenta la huida de un profesor universitario cuyos descubrimientos chocaron con los intereses económicos de un poderoso empresario que le manda matar, y su propia vida personal allá por 1977.



El protagonista es Marcelo, nombre falso de Armando, profesor universitario, jefe de departamento de tecnología a quien un empresario quiere controlar para que no se interfiera en su negocio. Ha desarrollado varias patentes que perjudican sus intereses industriales. Su enfrentamiento le llevará a abandonar su vida de docente. La película cuenta su historia en tres capítulos: la primera se centra en su regreso a Recife para encontrarse con su hijo pequeño que estaba siendo cuidado por sus abuelos maternos. También, para refugiarse con otro nombre y desempeñar un trabajo distinto hasta ahora en una comunidad de protegidos por una organización enfrentada al poder. La segunda, nos informa plenamente de las causas de su persecución; la convivencia a distancia con su hijo y su suegro, que es proyectista en un cine, y el conocimiento de que los sicarios vienen tras él, unos personajes provenientes del mismo ejército. En la tercera sabemos que no logró huir con su hijo como tenía planeado y se ambienta ya en nuestros días. Descubrimos que su hijo se ha convertido en médico y recibe la visita de una joven investigadora que se ocupaba del caso de su padre, quien le proporciona las grabaciones de sonido que guardan la información mientras era perseguido.



La película recrea el Brasil de los años setenta con precisión donde el cine juega un papel fundamental, sin duda uno de los hábitos de ocio más comunes en la época. El suegro del protagonista es proyectista en un cine, y el hijo está obsesionado con una película del momento, la famosa Tiburón, origen de sus miedos que mezcla con la realidad. Una realidad que se manifiesta al espectador en forma de recuerdos. De hecho, casi toda la película es un flashback visto desde una investigación en el presente, que, a su vez, contienen otros en ese mismo pasado. Los hechos entorno al personaje principal, así, no se presentan de forma lineal, sino de manera que son descubiertos de forma discontinua. La misma película, nos recuerda, por su textura y forma a una película de los años setenta. El conjunto fue merecedor del Premio a la Mejor Dirección, entre otros, en el pasado Festival de Cannes, y tiene una carrera prometedora a los premios Oscar tras recibir dos Globos de Oro.

IRAK BAJO SADAM HUSEIN


 

Entorno a los ríos Éufrates y Tigris, en la antigua Mesopotamia, surgió la civilización sumeria y numerosos pueblos la habitaron aprovechando las riquezas naturales. De todas ellas, hoy solamente quedan espectaculares ruinas y yacimientos arqueológicos escondidos bajo las arenas del desierto. Tras el colonialismo nació el país que denominamos Irak, a cuyo frente estuvo, durante la Guerra Fría, el régimen de Sadam Husein, una dictadura personalista, cuyas ambiciones territoriales acabaron por enfrentarle a EEUU, y causar su derrocamiento. Recordamos las dos guerras en los años noventa con los norteamericanos, previas sanciones económicas, bombardeos, y finalmente la invasión de una coalición internacional. El país todavía no se ha recuperado en nuestros días, sumido en la inestabilidad provocada por el vacío de poder tras la caída de Sadam. La película, LA TARTA DEL PRESIDENTE, dirigida y escrita por Hasan Hadi, cuenta la peripecia de una niña por encontrar los ingredientes de una tarta que tiene que hacer para llevar a la escuela con motivo del cumpleaños del presidente en medio de esa complicada situación internacional del país.



Durante el régimen de Sadam Husein existía el culto al líder. Su imagen se encontraba en las calles, comercios y escuelas, y se celebraban los eventos fundamentales de su vida. Es lo que sucedía en la escuela de Lamia, la niña protagonista, que con motivo de su cumpleaños, los maestros organizaban un sorteo para elegir los nombres de los alumnos que tendrían que traer o preparar alimentos y adornos. Suponía un auténtico castigo para quien le tocaba, pues la mayoría de ellos eran pobres, vivían en casas humildes en las marismas del río. De esta manera, a Lamia le tocó preparar una tarta. Una ardua tarea porque tendría que buscar los ingredientes en la ciudad lejana en plena época de escasez por el embargo económico. A dos días de la celebración, ella, su mascota, el gallo, Hindi y su abuela con la que vivía,  marchan en su búsqueda. Se inicia, entonces, una peripecia, que es el grueso de la película. La abuela, de improviso, decide que es el momento de dejar a la nieta con una familia, ya que no la puede cuidar. Lamia, al enterarse, se escapa y se va al parque de atracciones donde se encuentra su amigo, Saeed, que se dedica a robar junto a su padre cojo. 



El recorrido de Lamia, su gallo y Saeed, unas veces juntos y otras, sola, es un muestrario de las miserias y la vida precaria de Irak en aquella época. Tienen que escapar de la policía; conseguir dinero vendiendo un viejo reloj de su padre; subir unos sacos pesados a cambio de huevos; robar harina; recatar de un carnicero a su gallo que iba a ser sacrificado, para terminar en el calabozo. Mientras su abuela la busca desesperada por todos los lugares, pero su estado de salud la lleva al hospital. Un hombre piadoso le ayuda para encontrar a su nieta, pero muere en ese intervalo. Al final, la niña y el cadáver, junto con los ingredientes de la tarta, regresan a la humilde aldea. Al día siguiente celebran el cumpleaños de Sadam en clase, pero al mismo tiempo, los aviones norteamericanos, la bombardean sin contemplaciones. Queda claro que el castigo al régimen autoritario se convirtió en otro a su pueblo, reprimido y obligado por la corrupción del dictador. Por otro lado, merece la pena destacar la forma precisa y humana que tiene el director de contarnos la historia de Lamia y su gallo, junto a unas bellas imágenes de un país que guarda los restos de la historia antigua. El conjunto le hizo merecedor del premio Cámara de Oro en el Festival de Cannes. 

MEMORIA FAMILIAR


 

Las antiguas casas son como seres vivientes. En su interior pasaron los años hombres y mujeres, niños y niñas de varias generaciones de la misma familia. Sucederían momentos de alegría como de tristeza, tanto en la infancia como en la juventud o en la vejez. Se daría a luz a nuevos integrantes. Otros dejarían este mundo. Los espacios son siempre los mismos. Tal vez un jardín de entrada; un salón principal al que se abren unas habitaciones; y una escalera que comunica con el piso superior. Eso favorece los recuerdos del pasado mientras los visitas. De la misma manera que el paso del tiempo influye a sus residentes, ocurre con los hechos históricos, a veces traumáticos, que se produjeron en el pasado, donde aquellos muros fueron testigos. Así les pasa a los protagonistas de la película, VALOR SENTIMENTAL, escrita y dirigida por Joachim Trier, que una antigua casa familiar es el lugar donde han crecido sus vidas y hechos fundamentales que les han marcado hasta el presente. La profundidad y la originalidad del argumento, junto a las interpretaciones, le hizo merecer el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.



La madre de Nora y Agnes ha muerto recientemente tras una larga enfermedad. Fue una prestigiosa psiquiatra que recibía a sus pacientes en el salón de la casa. Ellas escuchan las consultas si dejaban la chimenea abierta. Ahora se reúnen para decidir qué hacer con ella, aunque saben que es propiedad de su padre. Un padre ausente siempre entregado a su trabajo como director de cine. Agnes es profesora de historia y Nora actriz de teatro, que sufre a menudo problemas de ansiedad, miedo escénico, fruto de la soledad y la frustración de no haber logrado formar una familia como su hermana, que está casada y tiene un hijo. En el velatorio se encuentran de nuevo con su padre, que tiene la intención de rodar una película en la casa, cuyo argumento se basa en su propia vida. La protagonista es una madre independiente cuyo hijo es testigo de su suicidio. Su hija Nora rechaza el papel, todo lo que venga de su padre a quien acusa de haber abandonado la familia.



Gustav Borg, el padre, entonces elige a una joven actriz de Hollywood, pero tras la lectura del guion y los largos ensayos, descubre que no se hace del todo con un personaje escrito especialmente para su hija. Rachel, en consecuencia, renuncia a protagonizarla, sumiendo el proyecto en la incertidumbre. Además, de la negativa de Agnes para que su hijo participe. A partir de ese momento, se precipitan los sucesos, Gustav sufre un infarto, lo que causará que Nora, se replante, su actitud, y ambas hijas ayuden a su padre. Por otra parte, merece destacar el lenguaje narrativo de la película, donde las imágenes del presente se unen a las del pasado en flash back, junto a una voz en off, que narra los acontecimientos. Hechos que están presentes en la memoria o influyen en aquel de una u otra manera, y justifican o aclaran las acciones, los sufrimientos o las alegrías.

FRENTE AL VERDUGO


En la dictadura teocrática de Irán, la población debe seguir las estrictas normas de conducta promulgadas para preservar tal Estado que limita las más elementales libertades y derechos fundamentales. La libertad de expresión, una forma determinada de vestir para la mujer, realizar fotos en lugares no apropiados, pueden ser considerados motivos de multa o incluso penas de reclusión. Por un lado, se encuentra la gente que considera que los hechos de la vida son inevitables según la voluntad de Dios, por otra, aquella que esto le parece una impostura ultra religiosa, cuya represión diaria que padecen por esta razón, carece de sentido, y favorece solamente a un grupo de fanáticos, que despliega toda su violencia con la mayoría disidente. Pudiera suceder, en estas circunstancias, que una persona torturada en prisión encontrase por casualidad que su verdugo llama a su taller porque busca ayuda para reparar su vehículo averiado. Y que él decide, seguirle, y a la mañana siguiente secuestrarle para vengarse del sufrimiento padecido. Es lo que le sucede al protagonista de la película, UN SIMPLE ACCIDENTE, escrita y dirigida por Jafar Panahi, que mereció la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes.





Vahid, el protagonista, después de secuestrar a su verdugo, y tenerle dispuesto para enterrarle vivo, le entran dudas de si verdaderamente es él. Por su cojera, y su voz, no tiene ninguna duda, pero él niega ser tal personaje siniestro. Para estar seguro, empieza a entrar en contacto con otras víctimas del mismo, como una fotógrafa, la novia que posaba junto a su futuro marido, y un joven que sufrió sus horrendas torturas, entre las que se encontraban, simulaciones de ahorcamientos y mostrarse desnudos. Todos han sido afortunados de salir vivos de la cárcel, aunque con severas consecuencias, físicas y psicológicas. Las circunstancias los han juntado y tienen que decidir que hacer con el verdugo, mientras emprenden una auténtica peripecia en una furgoneta por la ciudad. En un momento dado, suena el móvil del secuestrado, y es su hija que busca al padre porque su madre se ha puesto de parto. No tiene a nadie más a quien recurrir. Serán las víctimas quien lleven al hospital a dar a luz. El nacimiento de su hijo decidirá qué hacer con el padre.






La historia en boca de la víctimas muestra un trasfondo terrible por el sufrimiento padecido. Sin embargo, el director le da un tratamiento cómico mientras se juntan y deciden qué hacer. El espectador se deja seducir mientras transcurre el tiempo que le retienen. Al final, tras el nacimiento de su vástago, deciden un final con un cierto suspense. Demuestran que a pesar de lo que les hizo, ellos nunca perderían la humanidad; nunca le castigarían con la pena de muerte, nunca se vengarían  por lo que les hizo,  más todavía, si pide perdón, y reconoce quién es en realidad, aquel verdugo, que perdió una pierna en la guerra, y ahora, se dedica a servir al régimen con extrema crueldad.

TRAGEDIA EN EL DESIERTO


 

Bailar puede convertirse en una forma de vida, sobre todo si lleva aparejada un determinado tipo de música y el desplazamiento a lugares aislados, a los que asisten gentes convocadas por las redes sociales de los más diversos puntos de Europa. Son las famosas raves o fiestas de música electrónica de carácter ilegal, que se organizan sin descanso durante varios días. Sus protagonistas se desplazan en caravanas principalmente aprovisionados de todo lo necesario para subsistir en el camino y en los días de fiesta, cuando se disfruta de la música y los juegos visuales. Muestran una estética próxima al punk, alternativa, y posindustrial, que les hace parecer protagonistas de la famosa película, Mad Max, que recrea un mundo destruido, donde los recursos son escasos, pero imprescindibles para la existencia. Este es el contexto de la película, SIRAT, escrita y dirigida por Oliver Laxe, reciente ganadora del Premio del Jurado del pasado Festival de Cannes.



La historia comienza con la búsqueda que realizan un padre junto a su hijo menor de su otra hija de la que no tienen noticias en una rave situada en un lugar apartado de Marruecos. Reparten folletos con su retrato y un número de teléfono. Allí habían ido con su pequeña furgoneta para mezclarse con el peculiar público asistente, durante el día y la noche, sin obtener resultados. Nadie la conoce, ni se ha cruzado con ella. Sólo descubren que hay otra fiesta más al sur de Marruecos junto a la frontera con Mauritania. La intervención del ejército por cuestiones de seguridad, hace que los asistentes sean obligados a irse en orden. En un momento dado, dos caravanas, huyen de la formación impuesta por los soldados a su nuevo destino. El protagonista, que los reconoce, los sigue de mala manera con el objetivo de proseguir la búsqueda.



Se inicia, de esta manera, el verdadero camino hacia ninguna parte que emprenden los tres vehículos. Recorren al principio un trayecto en carretera, pero luego se introducen en pistas de tierra por zonas deshabitadas, normalmente pedregosas y llenas de baches, otras atravesando una ruta de pasos estrechos y montañosos. Los miembros del grupo se ayudan entre ellos para seguir hacia adelante compartiendo alimentos y combustible. También si encuentran dificultades al tener que atravesar un pequeño río. Pero de forma inesperada, sucede un accidente fortuito, impactante para el espectador. Luego, buscan la manera de pedir ayuda, que no la encuentran, finalmente, los diezma la tragedia en medio del desierto. Solamente tres podrán sobrevivir. El título de la película alude al camino entre el infierno y el paraíso o viceversa, una ruta muy fina y peligrosa. Es la ruta que han experimentado los protagonistas y a la que hemos sido testigos los espectadores.

LA REBELIÓN DE LAS MUJERES IRANÍES



En 2022 se produjo la muerte violenta de Masha Jina Amini a manos de la policía en dependencias judiciales por no llevar bien puesto el velo obligatorio. A consecuencia de ello, se produjo una amplia protesta en las calles, universidades y centros escolares contra la discriminación por razones de género a base de la imposición de leyes abusivas. Esta protesta denominada, Mujeres, Vida, Libertad, puso en jaque al mismo régimen, que desplegó una dura represión, que se concretó en miles de detenciones arbitrarias y violencia policial. Este es el contexto de la película, LA SEMILLA DE LA HIGUERA SAGRADA, escrita y dirigida por Mohammad Rasoulof, centrada en aquellos días de protesta, poco antes de comenzar el año escolar, y en una familia cuyo padre acaba de ser nombrado juez de instrucción o investigación, obligado a firmar duras condenas de cárcel, e incluso, penas de muerte.






Iman, el recién nombrado juez, tiene mujer y dos hijas jóvenes, que estudian una, en el instituto y otra en la universidad. El comienzo del curso coincide con las protestas contra la muerte de Jina Amini, que según las autoridades, fue causada por un fallo del corazón. Ellos son conscientes de lo contrario, conectadas como están con las redes sociales, donde circulan vídeos que exponen las mentiras del régimen. Unas mentiras que provocan las protestas por la obligación de llevar el velo en la calle y otras leyes discriminatorias contra las mujeres. Su madre les impide sumarse a las protestas, pero ayudan a una amiga que ha sido herida por un disparo de la policía. Ellas no saben el alcance del trabajo de su padre como colaborador de la represión, que él acepta con reticencias al principio por no tener margen de actuación, según los dictados de sus superiores. La historia se complica cuando desaparece la pistola que debe llevar en todo momento, ante las amenazas de los activistas.






Iman, desde su nombramiento, se encuentra estresado tras largas jornadas de trabajo, sin poder ver a la familia. La desaparición del arma, le provoca mayor tensión, pues podría suponer el fin de su carrera. Piensa que ha desaparecido dentro de casa, como también lo creen sus compañeros de mayor confianza. Su mujer busca por todos los rincones, pero no la encuentran. Iman cree que sus hijas no dicen la verdad cuando afirman que no saben donde está, pues desconocían de su existencia. En esta búsqueda, se muestran las diferencias de mentalidad entre el padre y la generación de sus hijas, que no conciben la falta de libertad cotidiana de las mujeres. La única se localiza dentro de los hogares, donde no llevan velo alguno y pueden expresarse sin cortapisa. Las hijas piensan como la mayoría de las mujeres que el mundo ha cambiado, a lo que responde el padre, que Dios no, ni su ley moral, que guía el régimen teocrático de los ayatolas. Esta brecha se hace más amplia según avanza el movimiento de protesta. La situación se complica cuando se publican los datos personales del padre, que amenazado en su seguridad, deciden partir todos al pueblo de su infancia.






Aislados en un pueblo abandonado, pasan el tiempo reviviendo los recuerdos del pasado. Sin embargo, pronto se desencadena la tragedia, los verdaderos propósitos del padre, que son interrogar a su mujer e hijas para descubrir quién le robó el arma. Según lo hace, les va encerrando con candado en habitaciones a modo de celdas. Pero sus propósitos al final se verán frustrados, mostrando la verdadera naturaleza opresiva de la teocracia iraní, que tiene en los hombres, sobre todo, en aquellos que son como Iman, a los delegados del terror que ejerce para dominar a las mujeres, ponerlas a su servicio con la excusa de preservar la moralidad, cuando la suya es inexistente. Este argumento que muestra la versión más radical del patriarcado, hizo merecer a la película, el Premio Especial del Jurado, el Premio FIPRESCI y el Premio del Jurado Ecuménico en el pasado Festival de Cannes. 

DESEOS DE LIBERTAD


 

Mumbai es la ciudad de las ilusiones en la India. Numerosa población llega a ella en busca de trabajo desde las zonas rurales. Allí se pueden cumplir sus deseos y llevar una vida digna lejos de la pobreza. La ciudad, además, cambia constantemente. Los viejos edificios industriales y residenciales son sustituidos por nuevas construcciones al dictado de la especulación inmobiliaria. Los trabajadores se desplazan a diario desde la periferia al centro para trabajar largas jornadas. Su vida se realiza, por tanto, por la noche, una vez acabadas las obligaciones diarias. Este es el contexto de la película, LA LUZ QUE IMAGINAMOS, escrita y dirigida por Payal Kapadia, que cuenta la situación personal de tres mujeres que trabajan en un hospital de Mumbai, una como cocinera, y dos como enfermeras. Estas últimas comparten un pequeño apartamento, mientras la primera, vive en una casa antigua, que está al borde del desahucio pues van a derribar su edificio.



El trabajo en el hospital es intenso con relación a los pacientes. Prabha es una enfermera experimentada. Está casada, pero hace años que no habla con su marido que trabaja en Alemania. Fue un matrimonio concertado por sus padres con un desconocido. Recientemente, ha recibido desde el extranjero, una máquina para cocinar. Cree que es un regalo de éste. Sus relaciones personales son prácticamente nulas, limitadas por ello. Un médico la pretende, y tiene que renunciar a él por esta circunstancia. Su compañera de piso, Anu, por otra parte, ha conocido a un joven musulmán. Se ven preferentemente en la calle, en los parques. Llevan su relación en secreto porque no está aprobada por sus familias de diferentes y opuestas costumbres. Prabha quiere ayudar a Parvaty para que no pierda su vivienda. Contacta con un abogado, pero sus planes fracasan porque no tiene ningún documento que acredite que lleva viviendo allí muchos años frente a la inmobiliaria.



Un día, Parvaty decide dejar el trabajo en el hospital, y volver a su pueblo natal en la costa, pues allí tiene una casa. Además, le ayudarán en su traslado sus amigas Prabha y Anu, que pasarán unos días junto a ella. Frente al mar, las tres revivirán su necesidades y deseos de independencia y libertad. Una en su entorno tradicional de pescadores; otra, ejerciendo de manera altruista su oficio de enfermera, cuando tiene que ayudar a un hombre rescatado del agua; y otra, con su novio, que le había seguido hasta esos bellos parajes. Este argumento, sobre la existencia cotidiana de tres mujeres, que desarrollan su individualidad, en una sociedad regida por las tradiciones y el beneficio económico, así como, su originalidad formal, hizo merecer a la película del Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes.

LA BELLEZA DE NÁPOLES


 

El nacimiento, la niñez, la juventud y la vejez, las tres edades del hombre y de la mujer. El lugar donde transcurre la vida, importa, condiciona nuestra forma de ser y de sentir. Mientras eres joven, y maduras, solamente te incumbe la felicidad, disfrutar de la belleza. Construyes los caminos hacia el futuro. Te abraza el pasado, la familia, tu propia casa, moderna o antigua, grande o pequeña, tus seres queridos, los instantes vividos, la realidad e incluso la fantasía y los sueños. La película, PARTHENOPE, escrita y dirigida por Paolo Sorrentino, nos cuenta la vida de una mujer independiente, libre e inteligente de ese mismo nombre, nacida en las aguas del mar, y espejo de la complejidad de la ciudad de Nápoles, donde se une tradición y modernidad. Belleza e inteligencia se unen en su persona. Capaz de respuestas directas y precisas para cada una de las cuestiones de la vida.



Su época inolvidable pertenece a finales de los años sesenta y la primera mitad de los setenta. Parthenope se mueve con libertad junto a su hermano y su primer amor en un verano interminable en la costa napolitana. La visita a la isla de Capri permanecerá en la memoria. Allí conocerá al escritor homosexual y alcoholizado, John Cheever, que le atrae más que cualquier pretendiente atrevido, pero éste se aparta porque no quiere restarle ningún instante de su juventud. La muerte prematura de su hermano, que tanto le admiraba, le marcará para siempre. Ella muestra temprano su profunda inteligencia al cursar estudios de antropología, sin saber, ciertamente, qué significa. Pronto se convierte en ayudante aventajada del catedrático de la universidad al que sorprende por su sabiduría innata. Demora un tiempo el camino a seguir cuando se plantea convertirse en actriz. Mientras conoce a un joven proveniente de los barrios más oscuros de la ciudad.



Parthenope, al final, se decanta por terminar sus estudios universitarios y ser profesora con una tesis sobre la frontera cultural del milagro. Descubre que la antropología es la disciplina de mirar al ser humano, entenderlo en todas sus contradicciones; las mismas que muestra la película sobre ella y las costumbres de Nápoles, donde se mezcla el pasado y el presente, la juventud y la madurez; la belleza y la fealdad, la realidad y la fantasía; lo divino y lo mundano, el deseo carnal y el misterio espiritual. Todo eso es Nápoles, el contexto y espejo de la protagonista, que en 2023, se jubila, con un ferviente homenaje de sus compañeros y alumnos de la universidad. Por otra parte, la película tiene una forma especial, un estilo compuesto por secuencias o pequeñas historias, continuas o entrelazadas, dentro del mismo espacio temporal, de gran atractivo visual, en el que la música juega un complemento fundamental.

UN SUEÑO FRUSTRADO


 

Tener mucho dinero parece sinónimo de libertad. Te abre todas las posibilidades de diversión sin apenas límites. Nuestra sociedad mercantilizada permite adquirir cualquier clase de productos y servicios. Los problemas se encuentran cuando tus deseos chocan con los de otras personas. Además, la desigualdad económica hace que una minoría despilfarre recursos, mientras una mayoría sin ellos sea explotada para sobrevivir. Es lo que le sucede a la protagonista de la película, ANORA, dirigida y escrita por Sean Baker, que durante su actividad como trabajadora sexual y bailarina, conoce un joven de origen ruso con quien entabla una relación especial. La convierte en su novia y la incorpora a su grupo de amigos, para hacerla su esposa en una estancia corta en Las Vegas, tras colmarla de regalos como un abrigo de piel auténtico y un anillo de diamantes de varios quilates.



Anora vive un auténtico sueño, un cuento de hadas que le permite dejar el trabajo en el club donde tiene que complacer a diario a numerosos clientes. Ahora solo se dedica a Ivan, que vive en una mansión en la costa de Coney Island. Una casa de su padre, un oligarca ruso en donde reside por estudios. Le tiene vigilado un empleado armenio llamado Toros, que se encarga de que no se desmadre demasiado y resolver todos los líos en los que se meta, porque a lo único que se dedica en realidad es a la juerga constante. Anora e Ivan conectaron desde el principio. A las dotes amatorias de ella, se unió además que habla, aunque mal, ruso, pues su familia era originaria aquel país. El problema, la peripecia central de la película, se produce cuando los padres del joven se enteran que se ha casado en Las Vegas. En consecuencia, Toros y dos secuaces, tratan de anularlo. Primero, se presentan en la mansión de improviso para obligarles a ello, pero Ivan escapa. Luego, durante una tarde y una noche entera lo buscan hasta que lo encuentran completamente borracho en el antiguo club de Anora.



Los padres llegan de Rusia sin que el matrimonio se haya anulado. Ellos se habían casado en Las Vegas, y en Nueva York, no se puede hacer ese trámite. Entonces, todos vuelan a a la Ciudad de los Casinos donde por fin los jóvenes firman el divorcio. Desde la huida de Ivan hasta el final, la película se convierte en una agria comedia protagonizada por Anora que se niega en principio a renunciar al matrimonio y a lo que le corresponde, para después, aceptarlo tras comprobar las verdaderas intenciones de Ivan, la de divertirse como un niñato enriquecido que había sobrepasado todos sus límites. Tras recibir una compensación económica, no podrá volver a ver al joven, que será obligado a trabajar en Rusia. Entonces, el sueño de Anora acaba frustrado, la ilusión de una mejor vida lejos de la explotación sexual y la cosificación de la mujer. Este argumento, y su tratamiento general, hizo merecer a la película de la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes.

LA BANALIDAD DEL MAL


 

El Holocausto tuvo como centro principal de exterminio el complejo de Auschwitz donde más de un millón de judíos fueron asesinados. Varias líneas de ferrocarril conducían al lugar situado en Polonia. Sólo una minoría que se la veía capacitada para trabajar en las fábricas cercanas, sobrevivían. La gran mayoría, especialmente mujeres, niños y ancianos iban directas a las cámara de gas. Ser deportado a este complejo era sinónimo de morir. La maquinaria asesina establecida estuvo en funcionamiento casi hasta el final de la guerra. Los nazis lo abandonaron precipitadamente para huir frente al avance de las tropas soviéticas. Fue entonces cuando algunos prisioneros pudieron salvar la vida. Hoy se conservan muchos de los edificios originales, y se ha convertido en un museo y lugar de la memoria, junto a numerosos objetos originales que les arrebataban a los prisioneros, porque los nazis robaban y comerciaban con las pertenencias de las víctimas. El organizador y comandante de este siniestro establecimiento fue Rudolf Höss, sobre cuya vida cotidiana en familia, la cuenta la película, LA ZONA DE INTERÉS, escrita y dirigida por Jonathan Glazer, sobre la novela del mismo título de Martin Amis.



Rudolf Höss y su esposa Hedwig vivían con sus cinco hijos en una casa unifamiliar de dos pisos junto al muro que les separaba del complejo. Desde el principio, habían procurado las máximas comodidades. Una pequeña piscina, un huerto y amplio jardín. Cumplía con sus aspiraciones sirviendo al régimen nacionalsocialista. En su casa solamente entraba la familia y mujeres alemanas y polacas que se ocupaban de los niños y de las tareas del hogar. La película comienza el día del cumpleaños del padre cuando recibe la felicitación de la familia y de los guardianes del centro. El comandante lleva una vida apacible con los suyos. Frecuenta mucho las riberas de un río próximo donde se bañan. Igualmente, da paseos en caballo junto a su hijo mayor por los campos cercanos. En ningún momento entran juntos en los barracones del campo o donde hay judíos. Un día corriente mientras Höss está dentro del agua pescando, y dos de sus hijos bañándose, tienen que salir precipitadamente del río porque las aguas están llenas de restos de las cremaciones.



La familia, también, tiene que convivir con el sonido infernal de los hornos crematorios, las 24 horas activos, y los ruidos de la represión y asesinato que se oyen en la lejanía. Es lo más que se ve y se oye de estos tristes sucesos en la película. Por otra parte, los miembros de la familia y los sirvientes se sirven de las pertenencias de los judíos que traen a la casa, como la ropa interior de las víctimas desposeídas, los dientes de oro y algún abrigo de piel para Hedwig. Un día llega la madre de ella para visitarle y quedarse unos días. Comprueba el confort del jardín y la casa, pero parece que se horroriza del resplandor y el ruido de fondo de los hornos, que provoca su marcha inesperada. Höss ante la cámara aparece casi siempre pensativo, fumando. Es metódico y organizado. El último que se va a la cama, no si antes no cierra todas las puertas, especialmente de su despacho y apaga las luces. Normalmente se encuentra con una de las hijas que no puede dormir y la tiene que leer un cuento, momento en el que el director proyecta imágenes de una niña polaca que se adentra en la noche en las cercanías del campo para recoger algún objeto perdido por los esclavizados prisioneros.



En ese periodo de tiempo le comunican a Höss que ha sido nombrado inspector de todos los campos de exterminio de Alemania. Tiene que vivir en la ciudad organizando el traslado a los mismos de los judíos desde otras zonas de Europa. La esposa no quiere por las comodidades en las que viven en Auschwitz, por lo que se irá sólo a este nuevo puesto. La decisión de deportar miles de judíos húngaros, será uno de sus encargos más importantes. Además le llevará de vuelta con su mujer porque el comandante que le había sustituido no era lo suficientemente cruel y organizado para llevar tal labor. Porque Rudolf Höss tiene como única preocupación realizar con la mayor efectividad y rapidez la eliminación de los judíos, que sería capaz de superar cualquier obstáculo que se opusiese en contra de este objetivo. Es el personaje central de la película, que al final se traslada al tiempo actual, cuando las pruebas de sus asesinatos se muestran en el hoy museo del campo. Otra parte protagonista y sustancial de la misma son los sonidos, y rara vez alguna conversación que se oyen en la casa del comandante, lo mismo que la banda sonora, que es la más apropiada para esa fábrica de la muerte. Tal argumento y contenido hizo merecer a la película el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes.

CUENTO DE OTOÑO


 

Un artista afirmó que menos es más para crear una obra de arte. La sencillez, su elaboración con pocos mimbres, podían ser suficientes para que una historia fuera tan relevante como otra integrada por muchos elementos y situaciones. La película FALLEN LEAVES, escrita y dirigida por Aki Kaurismäki, seguiría este planteamiento, que trata sobre dos persona solitarias que se encuentran por casualidad una noche en Helsinki, que tratarán de unir sus destinos. Unas vidas precarias, ocupadas en trabajos temporales poco remunerados, que dificulta su existencia. De esta forma, cualquier problema diario, incida significativamente en su supervivencia. Apenas tienen recursos económicos, una casa pequeña o un lugar compartido para descansar con otros trabajadores. Unas características que describen al proletariado del siglo XXI.



Un hombre alcohólico y una mujer son los protagonistas de la película. Holappa está deprimido porque bebe sin parar, y bebe por esa causa en un círculo vicioso. Trabaja en la metalurgia pero le echan por esta adicción. Llega tarde y cualquier problema con la maquinaria, aunque no sea él el culpable, le responsabilizan. Lo mismo le sucede en la construcción, condenándole al paro. Ansa trabaja en un supermercado de reponedora. La someten a constante vigilancia. Suele llevarse a casa alimentos caducados que la empresa tira a la basura. Un día le registran el bolso, y por llevar uno de estos envases caducados, la despiden. No tarda en encontrar otro empleo como camarera en un bar nocturno, pero este es cerrado por la policía al ser un punto de tráfico de drogas. Finalmente acaba empleándose en una fundición de acero donde lleva a cabo un duro trabajo.



Un día, en un karaoke, ambos protagonistas, se conocen. Ella está con una amiga que entabla conversación con el compañero de Holappa. En otra ocasión, llegarán a quedar para comer e ir al cine. Quieren estar juntos, es una oportunidad de abandonar su soledad. Se lo impide una serie de hechos fortuitos. A Holappa se le pierde el teléfono de Ansa, y resulta muy difícil encontrarla, pue no le dijo donde vivía, ni su nombre. Decide esperarla a la puerta del cine un día tras otro, hasta que ella se da cuenta que la espera allí, y se vuelven a encontrar. Se citan en la casa de la mujer para cenar. En esta ocasión Ansa le reprocha su alcoholismo, y el se marcha contrariado. Un tiempo después, cuando Holappa ha hecho un esfuerzo de abandonar su adicción, se citan de nuevo, pero un tranvía le atropella. Cae en coma y una pierna rota. Ella le va a visitar con regularidad hasta que despierta. Se marchan juntos para emprender una nueva vida. 



La película está contextualizada en nuestro tiempo con la guerra de Ucrania de fondo, que agrava, sin duda la sensación de soledad e incertidumbre de los protagonistas. Además, tiene numerosas referencias a la historia del cine; pues es en una sala de proyecciones donde están juntos una tarde. Luego será un punto de encuentro para volverse a ver, enmarcados por los carteles de las películas.  Ansa dará el nombre de Chaplin a un perro abandonado que adopta como mascota. Todos ellos constituyen una metáfora de las relaciones humanas actuales: como las hojas caídas en otoño que son más fáciles de llevar por el viento. Nada permanece, todo cambia, a pesar de nuestro afán por lo contrario. Estos planteamientos fueron merecedores del Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes.

LA VERDAD EN LA FICCIÓN


 

Existen argumentos de películas en el que una muerte fortuita no se puede distinguir de un homicidio. La trama consiste en descubrir la verdad de lo que sucedió. Puede suceder que un personaje, sea el principal sospechoso desde el punto de vista circunstancial. Los investigadores de la policía recaban pruebas hacia esa persona con más probabilidades de ser el culpable. Incluso tienen algunas pruebas racionales que indican su responsabilidad, aunque no son del todo concluyentes. Si la película está realizada para un público que no busca complicaciones, en un momento determinado se desvela la verdad, aunque en el transcurso de la historia, todavía no se ha logrado acusarle con todas las evidencias. Sin embargo, hay obras cinematográficas, en el que la verdad nunca es expuesta de forma evidente. Tiene que ser deducida por el análisis de la realidad basada en los hechos, una y otra vez si hay oportunidad de celebrar un juicio oral. En este caso el espectador se convierte en un miembro del jurado más. Esto es lo que sucede a la película, ANATOMÍA DE UNA CAÍDA, escrita y dirigida por la directora Justine Triet.



El objetivo por tanto del argumento no es tanto descubrir al culpable de un asesinato o mostrar la verdad, sino las circunstancias que propiciaron la misma. La realidad humana compleja que estuvieron en la base de unas consecuencias trágicas. Justine Triet construye su película con una forma aparentemente simple, pero de trasfondo complejo. Samuel cae desde una ventana en su casa de los Alpes y muere. Mientras su mujer, Sandra, una escritora famosa, duerme en su habitación. Su hijo Daniel, con discapacidad visual regresa de un paseo con su perro guía y descubre a su padre tendido en la nieve sobre un charco de sangre. La policía indaga las circunstancias y concluye que fue golpeado y empujado desde el segundo piso. Sandra para su defensa llama a un amigo abogado que la preparará para el juicio. Las pruebas circunstanciales le inculpan y la juez decide libertad provisional hasta su conclusión.



La policía averigua que días antes del triste suceso habían tenido una fuerte discusión. Que la pareja no tenía una buena relación, deteriorada con el tiempo. El marido sufría depresiones desde que su hijo Daniel tuvo un accidente donde él fue el responsable al no acudir a recogerle al colegio. Además, abandonó en parte su trabajo de profesor, para dedicarse a cuidarle. Se sentía frustrado de no poder ser escritor como su mujer, que había alcanzado el éxito en esta profesión, y tenía numerosas entrevistas. De todas maneras, ella le siguió a los Alpes de donde él era originario. Pretendía ampliar su vivienda y dedicarla a hotel de montaña. Una vez iniciado el juicio, la defensa de Sandra trata de demostrar que no pudo ser un asesinato. Que a pesar de la fuerte enfrentamiento tenido los días previos, no era posible que ella le diera un fuerte golpe en la cabeza y le arrojara del balcón hasta el suelo. Más bien se suicidó tirándose de la buhardilla que estaba reformando al llegar al límite de la desesperación. 



En el juicio salen a relucir los aspectos más personales de la pareja. El fiscal, apoyado en la policía, aporta como prueba un vídeo grabado de la discusión, que el marido grababa para un posterior libro inspirado en sus experiencias personales. También, las infidelidades de Sandra con otras personas, especialmente mujeres, a las que ésta no daba ninguna importancia. La defensa, en cambio, informa que el marido ya intentó suicidarse antes, y se encontraba psicológicamente dañado. Por otra parte, el fiscal llega a utilizar de forma inverosímil los libros de la protagonista para inculparle. Todo se decantará con la declaración de Daniel, que no vio ni oyó especialmente nada, pero un detalle de su perro guía, va a salvar a su madre de la cárcel. Este argumento en el que la protagonista da todo de sí en favor de la verdad y la interpretación destacada de la actriz que la interpreta, Samantha Hüller, a pesar de circunstancias no favorables; la forma de abordarlo por la directora, centrándose en el protagonismo de una mujer acusada; la incertidumbre de un niño discapacitado, hizo que concedieran a la película la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

LA MIRADA DEL ADIÓS

 

 

El cine dentro del cine puede ser un recurso para contar una historia del pasado. Es lo que hace el director Víctor Erice en su última película, CERRAR LOS OJOS, treinta años después del Sol del membrillo. Convertido en un director de culto en nuestro país sorprendió ya octogenario en el pasado Festival de Cannes. El argumento empieza y termina con las supuestas imágenes de una película inconclusa ambientada en la posguerra. El espectador al principio se deja engañar. Un judío sefardí que había ayudado a otros de su condición a pasar la frontera huyendo de los nazis, pide a un antiguo anarquista en una villa al sur de Francia, que busque a su hija en China ya que se encuentra enfermo y le gustaría tenerla cerca y cruzar su mirada con ella por última vez. Le confía este trabajo porque es un hombre de acción que seguro lo llevará a cabo. A los espectadores les hubiera gustado que esta fuera la película realizada por Erice, pero es un fragmento de una película frustrada cuando el actor principal, el que hacía de investigador, Julio Arenas, un actor famoso en su momento, desapareció del rodaje y no se supo nada de él nunca más. 



Miguel Garay, el frustrado director, amigo de juventud del actor desde sus años en la mili en la marina, será quien se encargue de revivir el rodaje y contar su historia a partir de unos pocos objetos conservados. Una periodista de televisión va a presentar su caso en su programa de desaparecidos. Este director, dejó la profesión a raíz de aquello, y se refugió en la costa de Almería para dedicarse a la traducción y a la pesca. Al revivir el misterio de su desaparición le obligará a contactar con su hija, el montador de la película fallida, y una de sus novias. Todos se preguntan el por qué de los sucedido. Se sabía que días antes de su desaparición se encontraba alterado. Bebía mucho. Se decía que estaba con una mujer casada. Sólo se encontró su coche al borde de un acantilado, sus zapatos y sus ropas, como si hubiera caído al mar o se hubiera suicidado. Un día, una asistente social de un asilo en la costa andaluza llama a la periodista televisiva que hay un hombre que podía ser el famoso Julio Arenas.



El supuesto actor fue encontrado como un indigente tras sufrir una insolación sin documentación ninguna, ni recordar nada de su pasado ni de su identidad. Fue llevado a un asilo, donde vive haciendo pequeños arreglos a las monjas que dirigen el establecimiento. Lo único que ha logrado contar es que ha viajado por todo el mundo, y guarda con mucho celo una fotografía de una joven vestida de china. Miguel le identifica fácilmente como su amigo, aunque éste no, incluso cuando le muestra la imagen de ellos juntos en la mili. Tampoco reconocerá a su hija, que era una niña cuando desapareció. La fotografía que cuida con mimo es de la película, de la joven que tiene que buscar. Por ello, Miguel piensa hacerle reaccionar proyectando el fragmento final de su película. El momento cuando trae de regreso de China a la joven para que el padre anciano puede despedirse de su hija tras muchos años separado. Será el momento de su muerte, y el desconsuelo de ella, su última mirada.



De esta manera, termina la larga película de Víctor Erice, con el primer plano de Julio Arenas y la joven, en la titulada película, La mirada del adiós,  luego solo el primero con los ojos abiertos para ser cerrados inmediatamente, ya en tiempo presente. Un juego de muchos que aparecen a lo largo del metraje que aluden al propio autor, que no llegó a realizar todos los proyectos cinematográficos por el tipo de cine, poético y artístico que quería hacer tras El espíritu de la colmena y El sur. Una preocupación estilística que se observa en Cierra los ojos, que muestra momentos de gran belleza, en planos generales y primeros planos sostenidos frente al espectador, con un ritmo lento, donde sobresale la palabra de los actores demostrando un soberbio trabajo. Se juega con el tiempo, y se recuerda con nostalgia el pasado, el real y el imaginario de los argumentos de dos películas en una, comprendidas como una búsqueda que nosotros interpretamos como un proceso difícil para recuperar la inspiración y el talento artístico.

PERSPECTIVAS SOBRE LA INFANCIA





Casi a diario se producen noticias dramáticas protagonizadas por niños y adolescentes. Noticias referidas a víctimas de acoso en las aulas o violaciones grupales en centros comerciales. También de peleas en la calle o autolesiones, que nos informan de su turbulenta salud mental. Sabemos de su fácil acceso a imágenes de carácter violento a través del móvil o el ordenador en la red. Además, se valen de la misma para publicitar hechos similares protagonizados por ellos o por su grupo de colegas. Sin llegar a sucesos trágicos, existe una violencia cotidiana, a la que no llegan ni los padres, ni los educadores. La película japonesa, MONSTRUO, dirigida por Hirokazu Koreeda, trata de esa distancia que presenta la vida de los niños respeto a los adultos que más les influyen, con un guion que recibió el mejor premio para su autor, Yuji Sakamoto, en el pasado Festival de Cannes.



Uno de los temas centrales de la película trata sobre el acoso escolar. El que sufre el pequeño Hori por parte de sus compañeros de clase. Solamente, será Minato quien con su profunda amistad, logre aliviar el escarnio diario. El primero es un niño de carácter dulce que juega siempre con las chicas, convertido en centro de burlas y bromas pesadas. Pero esta circunstancia la va descubriendo el espectador según transcurre la historia, en principio centrada sobre todo en Minato, que tiene un comportamiento anormal, fruto según él del maltrato de un profesor. La primera perspectiva, será entonces, de la madre que realizará una serie de visitas al colegio para denunciar al docente, por los insultos que le ha proferido, por el daño físico al retorcerle la oreja. La segunda será la del profesor, recién llegado al centro escolar, que tiene un juicio equivocado respecto a Minato, pues cree que acosa a Hori, cuando es su mejor amigo.



La tercera perspectiva es la de los propios chicos, la que desvela la verdad. La del acoso que ejercen los compañeros de clase sobre Hori. La profunda amistad que tiene con Minato. Los dos tienen circunstancias familiares similares. Viven solo con uno de sus progenitores. Hori con su padre, que le maltrata, y Minato con su madre, viuda. El guionista indaga en la psicología de la infancia. En cómo los niños pasan por el tamiz de su mente la información que reciben de sus familias o del colegio. Cómo les determina sus actos o su pensamiento. Hori lleva un mechero y parece que ha prendido un local de alterne que visita su padre. Los dos piensan en el eterno retorno y la reencarnación después de la muerte. Les falta un entorno familiar y afectivo completo. Al final de la historia, la llegada de un fuerte tifón, provoca fuertes lluvias y corrimientos de tierras. Es el momento donde los protagonistas se juntan. La madre de Minato y el joven profesor, que reconoce su error, buscan a los niños en su peligroso lugar de juegos, un antiguo vagón de tren abandonado. Ninguno de los dos son monstruos, ni tienen el cerebro de un cerdo. Los protagonistas descubren una salida del vagón y del túnel inundado. Han pasado las fuertes lluvias, el sol luce, y han reencontrado la felicidad.

EL ESTADO FRENTE A LA RELIGIÓN




 En las constituciones políticas de los países occidentales se proclama la separación entre la religión y el Estado para que sea aconfesional, mientras que la población tiende al laicismo o puede abrazar diferentes cultos. En los países árabes como Egipto, la religión musulmana organiza la vida de sus ciudadanos. Las autoridades civiles, en consecuencia, deben estar en armonía con los dirigentes religiosos. De tal forma, que las predicaciones de éstos no interfieran en las políticas del gobierno. Las creencias no deben ser motivo de subversión frente al poder. Para ello, el presidente egipcio, de forma autoritaria, pretende controlar a los dirigentes religiosos para mantener la paz social. En este contexto se sitúa la película, CONSPIRACIÓN EN EL CAIRO, escrita y dirigida por el director, Tarik Salen, cuyo guion fue premiado en el Festival de Cannes.






La intriga se desarrolla en la famosa universidad teológica de Al Azhar, cuyo director es la máxima autoridad religiosa del país. En ella se forman estudiantes que en el futuro se convertirán en imanes o jeques, versados en el Corán, que dirigirán las oraciones y explicarán en la mezquitas y en las madrasas. La muerte de su director iniciará las actividades de la seguridad del Estado egipcio para que sea elegido el candidato del gobierno. Un personaje moderado, que no siga una interpretación radical del islam. Se trata de evitar una guerra civil, en la que no importará asesinar para conseguir este objetivo. Se valdrán de algún estudiante que actúe dentro de la facultad, que mueva los hilos para propiciar los intereses convenientes. El problema surge cuando el primer confidente es asesinato por traicionar a los agentes del Estado. El segundo, hijo de un pescador, recién llegado y testigo del mismo, será el protagonista de la película.






Adam, tendrá que seguir las órdenes del Coronel Ibrahim, encargado de la supuesta investigación del asesinato. Se infiltrará primero en un grupo radical de estudiantes en la facultad, luego descubrirá el matrimonio secreto con una joven adolescente de un jeque conservador. Por fin, es elegido el candidato del gobierno, pero la seguridad del Estado quieren ocultar todas sus maniobras, entre ellas, aquel asesinato, mediante otras muertes, entre las que se incluyen las de un jeque ciego que trata de inculparse para denunciar al poder civil, y la del propio protagonista, que es detenido para que confiese y acabe en la horca. Sin embargo, Adam, que sabía como actuaban los servicios secretos, había pedido garantías al Coronel Ibrahim que no le pasaría nada. De esta manera, éste urdirá una estratagema para salvarle la vida, que pasará porque Adam convenza in extremis al jeque ciego para que desista de su actitud y decir la verdad.