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EL HUMOR FRENTE AL ODIO
EL LEGADO DE FEDERICO GARCÍA LORCA
Federico García Lorca es uno de los más grandes escritores de la literatura mundial. Poeta, autor teatral con talento para el dibujo y la música, fue el máximo exponente de la Generación del 27. Tras su asesinato en agosto de 1936, su carrera quedó truncada, pero su obra se mantiene vigente hoy como símbolo de libertad frente al autoritarismo, expresión de un deseo que le causó un verdadero martirio frente a la intolerancia y el fanatismo. Todavía su cuerpo no ha sido encontrado, y dignamente sepultado, en las decenas de fosas de tantos fusilados en el barranco de Víznar al comienzo de la Guerra Civil. No se ha conservado la voz del poeta en ninguna grabación sonora, pero si imágenes de documental y fotográficas, que nos informan del prestigio literario que tuvo en vida, y las extensas relaciones con intelectuales y políticos del momento, sobre todo, comprometidos con el proyecto de la Segunda República. Tal vez fue la razón de su destino trágico, que un grupo violento fascista inserto en la sociedad conservadora de Granada, fuera intencionalmente a asesinarle, sin poder mediar las súplicas para dejarle con vida.
El legado del poeta granadino se encuentra en la base de la película, LA BOLA NEGRA, escrita y dirigida por Los Javis, sobre una obra de Alberto Conejero, que muestra en tres tiempos de nuestro pasado, la continuación de una pieza teatral de Lorca, de ese título, donde su principal personaje era un joven homosexual de buena familia, la primera vez que el poeta trataba de forma directa este tema en la Granada de 1932; la relación de Rafael Rodríguez Rapú, herido y prisionero de las tropas nacionalistas en Santander con un joven soldado, primero en 1937 y luego en 1939; y la investigación que hace su nieto del legado en forma de documentos de ese soldado en 2017. Las tres historias se cuentan fragmentadas de forma paralela hasta su resolución. Carlos, en la primera, es ese joven que es discriminado para entrar en el casino de Granada porque las habladurías le calificaban como homosexual, y por ello, recibe una bola negra, la negativa de ese rancio grupo de hombres acomodados y religiosos a esta institución. Una historia que llega hasta el inicio de la Guerra Civil, donde las metáforas literarias se mezclan con un pasado convulso.
La segunda historia es la de Sebastián, un joven campesino y músico de un pueblo de Santander, que es enrolado en el ejército nacionalista, tras escapar indemne de él tras ser bombardeado por la aviación italiana. Descubrirá su homosexualidad cuando tenga que ocuparse de un prisionero especial, un teniente republicano, desesperado por encontrar su muerte. Le están intentando hacer confesar, pues creen que es un personaje importante, y le tratan de recuperar de las heridas para luego fusilarle. Sebastián acabará enamorado, y Rafael, le contará que tuvo como amante al mismo Lorca tras conocerse en La Barraca, de la que era secretario. Por ello porta un poema de su mano que le dio cuando se despidieron antes de que se fuera de Madrid a Granada contra su voluntad. Además, le pide que entregue a su familia una carta de despedida y recupere la última obra de teatro que escribió el poeta malogrado. En el tercer episodio, su nieto, historiador, y también homosexual, recibe tras su muerte como legado, esa carta y la obra de teatro, que le informan de la personalidad de su ancestro, hasta ahora desconocida para su misma madre a la que abandonó embarazada.
Las tres historias que nos remiten a la Guerra Civil y a la derrota de los postulados de la democracia republicana, de la libertad, la igualdad y no discriminación por el fascismo, ya de por sí valiosas, se articulan con un excelente lenguaje audiovisual, a través de variedad de planos y movimientos atractivos de cámara, que hacen cada secuencia un conjunto sólido y novedoso ante el espectador. Además, se complementa con imágenes cuidadas de luz y textura en una magnífica ambientación y puesta en escena, reforzadas por una música que amplia su impacto emocional intenso. La película, de esta manera, se hizo justa merecedora del Premio a la mejor dirección en el pasado Festival de Cannes, y una carrera de galardones todavía por recibir.
TRAS LOS PASOS DE LA NUEVE
El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática presenta la exposición, 1945. LIBÉRATION. TRAS LAS HUELLAS DE LA NUEVE, situada en los Jardines del Campo del Moro, como un homenaje al papel decisivo que jugaron los españoles en la derrota del nazismo. Se compone de dos espacios complementarios: primero el Chalet de la Reina, que presenta un audiovisual inmersivo con imágenes de la época y otras creadas con IA para acercar al visitante al ambiente del frente y a sus protagonistas en momentos fundamentales, complementado en el exterior con uno de los blindados de la compañía de nombre Guadalajara, que fue uno de los primeros que llegaron al Ayuntamiento de París el 24 de agosto de 1944; el segundo, está compuesto por diez grandes paneles situados en el Paseo de Damas que nos permiten conocer el origen, la trayectoria, y los principales acontecimientos en los que participó La Nueve, junto a la trayectoria de alguno de sus miembros.
Casi medio millón de personas cruzaron la frontera a comienzos de 1939 tras la derrota del ejército republicano en la Guerra Civil, en el que las familias fueron separadas, y los hombres internados en campos de reclusión. Otros lo fueron en el norte de África, a donde llegaron desde las costas españolas. La Nueve se formó con el reclutamiento de estos refugiados que eligieron, para salir de su reclusión, las opciones de incorporarse a la Legión extranjera o los Regimientos de marcha de voluntarios extranjeros, en concreto, muchos procedían del Cuerpo Franco de África, que se puso al servicio de las Fuerzas Francesas Libres bajo el mando de Charles de Gaulle. Constituía una unidad dentro de la 2ª División blindada del general Leclerc, con vehículos y material estadounidense, al mando del capitán francés Raymond Dronne, que dirigió desde 1943 el entrenamiento de los hombres, para partir, en mayo de 1944 rumbo a Inglaterra, donde dieron el salto al continente en agosto de 1944.
La Nueve estuvo formada por 350 hombres de trece nacionalidades diferentes, la mitad de ellos españoles. Tras su desembarco en Normandía, su primer hito en el combate, un auténtico bautismo de fuego, se produjo en dirección a la capital francesa, en Écouché, donde se produjeron las primeras bajas. No impidió que 170 hombres de la compañía, entre ellos 68 españoles, alcanzaran el centro de París la noche del 24 de agosto, convertidos en la vanguardia de los casi catorce mil de la división de Leclerc, que al día siguiente, celebraron la liberación de la ciudad bajo el arco de triunfo. A partir de esta fecha, entre septiembre y enero de 1945, se produciría el periodo más sangriento de la compañía, estimándose en más del 75% de las bajas que tuvo. Los duros combates se sucedieron camino de Alemania, tras pasar por Alsacia y Estrasburgo. Luego participaría en mayo de 1945 en los combates para la toma de Berchtesgaden, una pequeña localidad al pie de los Alpes bávaros en los que Hitler tenía su segunda residencia, el Berghof, y montaña arriba, el Nido del Águila. Lo pudieron visitar, tras numerosas bajas, los 39 españoles que quedaron de aquellos que desembarcaron en Normandía. Españoles que afrontaron a partir de ahí una nueva vida en el exilio, a los cuales debemos su historia y memoria.
TIEMPO DE INTOLERANCIA
La Residencia de Estudiantes presenta la exposición, INTOLERANCIA. ESPAÑA EN UNA EUROPA CONVULSA, 1914-1945. LA COLECCIÓN JOSÉ MARÍA CASTAÑÉ EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES, que reúne un conjunto variopinto de documentos entre fotografías, cartas, carteles, folletos, postales, documentación administrativa, prensa, libros, pinturas, dibujos y grabados, que ilustran un periodo de la historia de nuestro país y del continente especialmente significativo para todo el siglo XX y nuestro días. Una parte del conjunto de cerca de cinco mil originales inéditos que forman parte de la donación del coleccionista a la institución madrileña. La exposición se articula en cinco grandes secciones. Una primera, Intolerancia. Una historia europea, sirve de prólogo, y trata de un mundo afectado por las consecuencias de la Gran Guerra, que dio lugar a un mundo de vértigo e incertidumbre, que estaría afectado, tras las numerosas víctimas humanas provocadas por el conflicto, por el surgimiento de los totalitarismos.
El núcleo de la exposición son las secciones correspondientes a la Segunda República (España. Golpe de Estado y revolución) y el Franquismo durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial (La España franquista en la Europa del Eje). Por un lado se muestra, la resistencia republicana y el violento proceso revolucionario en la retaguardia republicana ante el temor a la quinta columna en la capital, según el testimonio de José Moreno Villa, por otro la connivencia con el nazismo y el fascismo italiano del nuevo régimen español, demostrado por importantes documentos visuales originales: álbumes de fotos de la visita de Himmler a nuestro país; el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya; banderas e medallas de la Legión Cóndor; mapas de los frentes en las batallas de Guadalajara y el Ebro; telegramas de Goering, Hitler y Mussolini por la victoria en la guerra; y finalmente, fotografías, mapas y documentos referidos a la División Azul.
No menos interesante resulta la sección cuarta denominada, Extirpar al enemigo, compuesta por dos partes, una referida a aquellos que marcharon al exilio, primero refugiados en Francia en las duras condiciones de los campos de concentración, a los que nos aproximamos con fotografías y pinturas o documentos de visados para México; otra formada por aquellos que identifican a un régimen dictatorial, anticomunista y católico, basado en la represión y la propaganda, además de la vigilancia y depuración de los ciudadanos. El último apartado, el quinto, La Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes: persecución y resistencia, se refiere, primero a la represión, prohibición e incautación de los bienes de la institución educativa, de sus principios que informaron a los maestros en el periodo republicano, cuerpo gravemente atacado. Su legado pudo, de todas maneras, preservarse tanto por la resistencia en el interior, como la labor desarrollada de los exiliados en los países de acogida. Termina la exposición con el discurso de Fernando de los Ríos a los diputados de las Corte españolas refugiadas en México, que terminaba con una cita de Unamuno que clamaba por la esperanza al decir que Nacerá el alba, vendrá un mañana.
EL PELIGRO TOTALITARIO
Hoy la democracia se haya en peligro. Corren vientos autoritarios originados en el país de tradición liberal más antiguo del mundo. La ley de la fuerza se impone en las relaciones internacionales. Aquel sistema basado en leyes y en el respeto a los derechos humanos tras la Segunda Guerra Mundial, que tantas víctimas inocentes costó conseguir, se está demoliendo, en favor del nacionalismo e imperialismo. El gobierno de una oligarquía sustentada en la tecnología que acumula los datos personales de los ciudadanos y controla los medios de comunicación, está en la base de esta transformación. Los multimillonarios que no han hecho más que incrementar su fortuna en los últimos años, proporcionan las herramientas que fundamentan el poder en la mentira frente a la verdad, en la desinformación y en la propaganda, esenciales para engañar a la mayoría de la población. De esta forma, los estados y los gobiernos más viles, expresión de una minoría privilegiada, pueden ejercer un poder omnímodo sin cortapisas, a costa de los derechos más elementales del ser humano. Es por tanto, oportuno, la película documental, ORWELL: 2+2=5, escrita y dirigida por Raoul Peck, que realiza un retrato del famoso escritor y de sus proféticas predicciones de un régimen totalitario por medio de lecturas de su diario, referencias cinematográficas e imágenes actuales.
Georges Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair, pertenecía a la clase media inglesa, aquella destinada a servir en el ejército o en una profesión respetable. Al igual que su padre, desde joven entró en la milicia como policía colonial, tras disfrutar de una buena educación universitaria, pero pronto sus ínfulas de superioridad racial, se vinieron abajo cuando comprobó los injusto que suponía someter a países y a poblaciones enteras como Birmania en la servidumbre, aprovechando su atraso y pobreza. Lo que los ingleses hicieron en aquel país cuando era colonia, lo está haciendo hoy la dictadura de Myanmar con las minorías religiosas. Otro hito en su vida fue alistarse en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española, en concreto, participó junto a las milicias del POUM, partido comunista de inspiración trotskista, para luchar contra el fascismo. La persecución y eliminación de este grupo por parte de los servicios secretos estalinistas, le marcaría decisivamente su pensamiento político. Durante la guerra mundial, trabajó en la BBC, para dejarlo y dedicarse a la literatura. Así, en los años cuarenta, publicaría sus dos obras fundamentales, Rebelión en la Granja, y 1984, poco antes de su muerte, tras una larga enfermedad causada por la tuberculosis.
En el presente documental oímos las palabras de Orwell que nos hablan de un Estado totalitario en el futuro, denominado Gran Hermano, que emplea la tecnología para controlar el comportamiento y el pensamiento de la gente. Nada queda fuera de su control, ni las relaciones íntimas. Un sistema centralizado que puede doblegar el conocimiento científico y la propia verdad. Así, la libertad es esclavitud, la paz es la guerra, y la ignorancia es la fuerza. La distopía que aparece en la obra, 1984, no pretendía renegar del socialismo democrático, la ideología del autor antes de su muerte, sino de aquellos regímenes totalitarios como el estalinista soviético o los fascismo nazi, italiano y español. Una distopía que nos permite entender hoy las políticas de Donald Trump cuyas herramientas para conseguir y mantener el poder se entienden mejor si utilizamos las predicciones y conceptos orwellianos: la neolengua, las frases hechas; el querer decir una cosa, que significa otra; la manipulación de la verdad o su negación por una mentira; el desprecio por los derechos humanos y hacia los más necesitados, en favor de los ricos, sin respetar las leyes; y el señalamiento como enemigos a los inmigrantes. Además, a sus pretensiones totalitarias, le han surgido un grupo de seguidores como Milei en Argentina, Orbán en Hungría, y numerosos partidos de extrema derecha, que dicen pretender la libertad, cuando quieren la servidumbre.
EL EXILIO ESPAÑOL
La Casa de América presenta la exposición, EL CUERPO ERRANTE. EXILIO ESPAÑOL 1939-1975, que reúne numerosos objetos, fotografías y documentos escritos y sonoros sobre los exiliados republicanos tras huir una vez terminada la Guerra Civil. Se presentan ejemplos de todo tipo: una madre que vio partir a su hijo; el de un padre que huyó; militares republicanos que retornaron en los años setenta; otros los vieron morir fuera y su familia mantuvo el contacto epistolar; un conjunto amplio que se unía en la distancia por su ideología y transmitía mensajes con la apariencia de visitas turísticas. La muestra tiene seis apartados ocupando dos pisos del edificio. El recorrido se inicia en el primero con el apartado, Entre líneas, que alude a la dificultad de saber y de mantener el contacto con aquellos que se fueron del país. Era necesario mantener una apariencia de visita turística unas veces o un lenguaje figurado para informarse de lo que sucedía. Muchas cartas no llegaron a su destino, fueron cartas muertas. Se cuenta el caso de José Luis López de Haro, médico republicano del Hospital minero, que se exilió en la República Dominicana, cuyo busto fue tiroteado durante la dictadura. Un busto que la familia le envió a su destino, y que luego a su muerte retornó.
Uno de los espacios más singulares corresponde a la sección, Un millón de palabras, sobre el caso de María Fernández Grandizo que escribió más de 1500 cartas a su hijo Manolo Laguna, exiliado en México. Fueron cuarenta años de mantener un contacto con uno de los supervivientes de su familia, pues su padre y su marido fueron fusilados. Parte de las misivas se exponen en facsímil colgadas del techo. Al fondo un baúl contiene las originales y alguna fotografía, junto a casetes de voz que las complementaron al final, ya en los años ochenta. El paso al siguiente espacio sorprende por las coloristas postales de los años sesenta y setenta, pero si se profundiza un poco en los originales expuestos y en los facsímiles, podremos ver que tienen en su reverso mensajes para ser leídos en la emisora del Partido Comunista, la Radio España Independiente. Más al fondo podemos oír y ver, ser testigos de reencuentros de exiliados: el de un padre con un hijo a quien no conocía; el del hijo del último fiscal general de la República con el país que vio nacer a su progenitor; las primeras exhumaciones de fusilados; y del primer encuentro entre aviadores republicanos en 1977.
La sección más impactante y trágica corresponde, ya en el segundo piso a Las pequeñas cosas, donde en un montaje original, el visitante puede abrir una especie de armario donde se encuentra la explicación y aquellos objetos que pertenecieron a personas fusiladas por la dictadura. Lo constituyen telas escritas, diarios de cartas, piedras ensangrentadas, objetos varios que portaba el asesinado antes de enterrarlo envueltos en un pañuelo, una foto cosida con hilo, otra de un niño donde la madre escribió los nombre de sus asesinos en 1939, o la historia más sorprendente, la de una imagen en cuyo reverso hay una carta para su esposa e hija, arrojada desde el camión donde le llevaban para fusilar para ser entregada a una dirección, fotografía que llegó a su destino; también la medalla de Ramón que apareció en mayo de 2022 junto al cuerpo de una persona exhumada en una fosa de Manzanares, que decía, Muero por la libertad.
Según avanzamos en el recorrido, ya en el pasillo, se encuentra la sección, El tejido de la memoria, un conjunto de grandes fotografías de exiliadas o descendientes que cuentan sus pequeñas historias. Tienen un asiento donde sentarse para escucharlas como un auténtico documento oral. Finalmente se llega al último espacio, titulado, El exilio en un desván, formado por objetos conservados de los exiliados. Desde un recetario de comida, sin duda, muy añorada, hasta manuales escolares de las instituciones educativas creadas fuera de España, como el Colegio Madrid y el Instituto Luis Vives, mientras escuchamos las canciones cantadas por los alumnos.
LUCHA POR LA LIBERTAD
Hubo un tiempo de guerra y opresión durante los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Primero fue la Guerra Civil española que enfrentó al gobierno democrático de la Segunda República contra el ejército rebelde apoyado por el fascismo. Luego, tras su victoria en España, el combate mundial que cambió la historia y la vida de las personas de forma radical. Fue un tiempo de exilios y de lucha por mantener la libertad y la cultura propia. Eso lo hacen los protagonistas de la película, KARMELE, escrita y dirigida por Asier Altuna, basada en la novela de Kirmen Uribe, que cuenta la historia de una mujer de ese nombre desde que fue expulsada con su familia del País Vasco en 1937 por el avance de las tropas franquistas hasta la posguerra que tiene que emigrar a Venezuela para mantener a sus hijos.
Karmele y su familia son fieles a sus costumbres y a su lengua materna, el euskera. Vive junto a la ría, pues el padre se dedica a la pesca y tiene un pequeño barco de su mismo nombre. Las tropas franquistas en su avance hacia el control del norte de España, se apropian de su casa y sus bienes. Mientras sus padres se establecen en el sur de Francia, ella ayuda como enfermera a la resistencia republicana. Tras su derrota pasa la frontera, y en el exilio, le contacta la embajada cultural vasca, para que apoye su causa y la de los presos, a través de la música y las danzas propias de su tierra. Sin embargo, después de realizar una gira por las principales ciudades, se declara la guerra contra la Alemania nazi. En ese periodo había conocido a su futuro marido, Txomin, un trompetista del grupo, al que unirá su destino.
La pareja, entonces, decide viajar a Venezuela, donde podrán seguir apoyando la causa vasca y la lucha contra el fascismo. Mientras hacen sus respectivos oficios, sirven como espías con el apoyo de los norteamericanos. A su regreso a casa, descubren que el fin de la guerra no supone la derrota del régimen de Franco, y los apoyos exteriores desaparecen en un nuevo orden bipolar impuesto por la Guerra Fría. De todas formas, piensan continuar la lucha en un País Vasco asolado por la represión dictatorial, que les causará en última instancia su ruina.
ESCENAS DE LA POSGUERRA
El silencio y la represión se impuso tras la Guerra Civil. La población enmudeció ante las dificultades diarias como la falta de alimentos y los trabajos mal pagados. Un buen número de población se encontraba encerrada en las cárceles. Las calles de los pueblos parecían desoladas; se oían disparos en la lejanía, y los perros ladraban sin control. Sobrevivir era un reto cotidiano. Los apoyos que proporciona la familia eran fundamentales para alcanzar la felicidad en este ambiente de tristeza. Este es el contexto de la película, LA BUENA LETRA, escrita y dirigida por Celia Rico Clavellino, sobre una novela de Rafael Chirbes, centrada en la experiencia de Ana, una madre de familia con una hija, que trata de salir adelante en momentos difíciles, frente a los distintos personajes que le rodean, donde se contrapone generosidad y egoísmo.
La historia se divide en cuatro capítulos, todos protagonizados por Ana. El primero, relacionado con su cuñado, Antonio, de cual decían que había marchado a Buenos Aires para consolar a la abuela, que le echaba de menos y temía por su vida. Ana, imitando su letra, llega a escribir cartas ficticias dese ese lejano destino. Un día, de repente, vuelve traumatizado, tal vez de la cárcel, pues se tiene que presentar periódicamente ante la Guardia Civil. De todas las maneras, lo supera poco a poco con la ayuda de todos. Le consiguen trabajo, pero su carácter extrovertido e inquieto, no está hecho para las rutinas sin futuro. Por ello, la convivencia se resiente, y decide marcharse. Sin embargo, no tardará en volver, esta vez acompañado de Isabel, a quien había conocido en el puerto de Valencia, que regresaba de Londres, donde había estado trabajando. Este es el segundo capítulo, la relación de Ana con su cuñada, que está embarazada, una mujer independiente según las modas británicas, que no quiere hacer las tareas de casa.
En el tercer capítulo de la historia, vemos la desesperación de Tomás, el marido de Ana, un hombre acostumbrado a la fuerza a un trabajo rutinario y duro, que se emborracha frecuentemente, y apenas se relaciona con su mujer. El éxito de su hermano Antonio, incrementará su dolor y falta de felicidad, sobre todo, cuando se enriquezca con los negocios junto a un amigo falangista. Pasa de ayudarle, a tener que ser ayudado por él, pues apenas tiene dinero para pagar el convite de la primera comunión de su hija. Su entereza personal no lo puede aceptar, y un día, se produce la tragedia. En el último capítulo, Ana se queda sola junto a su hija y la abuela. Viste de negro, y recuerda aquellas palabras de Tomás, que contaban que había marineros que no aprendían a nadar, porque si algún día naufragaban, se hundían más rápido.
JUDÍOS EN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES
El Centro Sefarad-Israel presenta la exposición, POR VUESTRA LIBERTAD Y LA NUESTRA. LOS JUDÍOS EN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES, que reúne fotografías, libros, documentos, objetos, y vídeos, que resaltan la relevancia del contingente judío entre los voluntarios internacionales que ayudaron a la República durante la Guerra Civil. Un porcentaje cercano al 25%, de un total de unos 40 mil participantes, que desarrollaron diversas actividades, además del combate: como la medicina, la enfermería, el periodismo, la fotografía, y la literatura, entre otras. De algunos de ellos, tal vez, los mejor documentados y relevantes, recoge un resumen de su biografía, a lo largo de la visita, y el destino, la mayoría de las veces, trágico, que les esperó tras la contienda española. Un recorrido que se inicia destacando la persecución iniciada por los nazis en Alemania y otros países, desde 1933, que provoca una fuerte emigración hacia el occidente europeo. El golpe de Estado de Franco en julio de 1936 les sorprendió a muchos de ellos en Barcelona celebrando las Olimpiadas Populares para protestar de las oficiales que se celebraban en Berlín. Lo que fue el momento oportuno para ayudar a defender la democracia y la justicia frente al antisemitismo y el totalitarismo.
Las Brigadas Internacionales provinieron de unos 50 países, destacando los contingentes más numerosos de Francia, unos 10 mil, compuesto de franceses y exiliados, seguidos de los alemanes y austriacos. Desde la capital francesa se canalizaron los que llegaron, a su vez, de otras regiones del mundo, cuyo trayecto pasaba por Barcelona, Valencia, y terminaba en Albacete, convertida en centro logístico, donde se organizaba, primero la instrucción militar, luego el apoyo concreto. Fue un contingente de respuesta al criterio de no intervención asumido por las democracias liberales, y a la ayuda directa a los rebeldes de armamento y hombres de los regímenes fascistas de Hitler y Mussolini. Las brigadas representaban la pluralidad ideológica de la época. Destacaba la militancia comunista, aunque también socialista, socialdemócrata, anarquista, o liberal, unidas frente al propósito de enfrentarse a la uniformidad defendida por Franco, que se apoyaba en la política de los Reyes Católicos, y que estigmatizaba a sus enemigos como defensores de un contubernio marxista y judeo-masónico.
El compromiso y la participación de los judíos fue numerosa alentada por el Consejo Judío Internacional como una oportunidad contra los que pretendían aniquilarlos. Solamente en el contingente norteamericano supuso casi el 40%. Desde muy pronto participaron en la defensa de Irún, posteriormente, en las grandes batallas de la guerra. Se recuerdan la centurias Thaelmann y Tom Mann; la participación de los intelectuales, Simone Weil y Carl Einstein en la Columna Durruti; la militancia en el POUM, hasta su ilegalización en 1937; la existencia de una compañía de judíos, la Naftali-Botwin; la participación de escritores y periodistas como Arthur Koestler, Emma Goldman, e Llia Ehrenburg, así como las fotógrafas, Kati Horna, Margarete Michaelis, y Gerda Taro, que trabajó junto a Robert Cappa y David Seymour, para la revista Regards. Finalmente, la exposición termina con un vídeo que recupera las imágenes de la despedida de las brigadas en 1938. Además, pone el énfasis, que esta muestra contribuye a realizar un acto de justicia histórica en virtud de la Ley de Memoria Democrática de 2022, que otorga la nacionalidad española a sus descendientes, sin renunciar a la suya previa, siempre que mantengan un compromiso activo con la preservación del recuerdo de sus ascendientes y la defensa de los valores democráticos.
LA GUERRA DE GILA
La Guerra Civil es el acontecimiento definitorio más importante de la historia contemporánea española. Sus consecuencias dramáticas todavía perduran. No fueron resueltas del todo por la transición política a la democracia. Este conflicto fratricida supuso el enfrentamiento violento entre españoles durante tres años en un contexto internacional adverso. Los vencedores impusieron una larga dictadura personalista, que establecía como enemigos a todos aquellos que se opusieran a ella. El paso del tiempo hizo que los hechos violentos sufridos, fueran vistos con otras miradas. El film, ¿ES EL ENEMIGO? LA PELÍCULA DE GILA, escrita y dirigida por Alexis Morante, narra la juventud del famoso humorista durante la Guerra Civil, basándose en sus memorias, y de su idea personal de que no había nada de lo que no pudiésemos reírnos. Construyó, de esta manera, pasados los años un personaje vestido de militar que hacía chistes llamando por teléfono incluso a su enemigo.
Miguel Gila vivía con su abuelos en el Madrid republicano cuando estalló la guerra. Con apenas 17 años marchó al frente junto a su amigo Pedro en defensa de la República. Veía el mundo ya desde una perspectiva humorística. Hacía viñetas con chistes, que a veces contaba a su entorno. Le influía las películas de Chaplin que veía en el cine por aquellos años. La vida de un pobre vagabundo que se enfrenta al mundo sin comprender realmente lo que está sucediendo, pero que le implica de forma azarosa. Así vivirá personalmente la guerra. Luchará en el bando republicano contra las tropas fascistas. Entrará en combate. Caerá herido y volverá a la retaguardia, para regresar al frente en busca de su amigo. Juntos serán hechos prisioneros y fusilados, pero él sobrevivirá de forma fortuita. Sin embargo, le esperará una larga condena de cárcel llena de privaciones y torturas.
En la posguerra, le vemos salir por el puesto de apuntador en una teatro vestido de soldado para hacer su monólogo con el teléfono, que tantas veces repetirá. Pasado los años, el público no sabía que la guerra de la que trataba con humor era nuestra guerra civil. Un conflicto que seguía viviendo en la memoria de los españoles a pesar del paso del tiempo. Un conflicto, además, convertido en metáfora de todas los conflictos que protagonizan los seres humanos sin poder escapar de ellos. Finalmente, las últimas imágenes de la película, en los títulos de crédito, le vemos ya anciano, protagonizando su última actuación, días antes de morir.
EL COMPROMISO POLÍTICO DE UNAMUNO
Hoy apenas encontramos a famosos intelectuales o filósofos que ayuden con su opinión a clarificar un problema político, mostrar su lucidez de análisis para solucionar problemas puntuales o enquistados en la sociedad. La maleza comunicativa surgida con las redes sociales en un mundo interconectado casi al instante han hecho desaparecer esas voces privilegiadas provenientes de la universidad o del estudio profundo. Vivimos el tiempo de la posverdad y el bulo o mentira burda guía a una masa receptora seducida por charlatanes a modo de predicadores que anuncian soluciones fáciles para situaciones complejas. Por ello resulta útil mostrar la trayectoria de uno de aquellos filósofos, literatos e intelectuales que desde joven se comprometieron mediante su crítica en mejorar la situación del país. La Biblioteca Nacional, presenta, así, la exposición, UNAMUNO Y LA POLÍTICA. DE LA PLUMA A LA PALABRA, que reúne un conjunto de fotografías, documentos escritos originales, cartas, borradores, artículos de prensa, libros y objetos que nos informan de este personaje fundamental de la historia de España.
Miguel de Unamuno pertenece a la llamada Generación del 98, la de aquellos escritores que pretendieron regenerar un país en decadencia después de la pérdida de las últimas colonias. Un clásico de nuestra literatura, del idioma castellano, que el autor exaltaba como fundamental para el desarrollo nacional. Pero también, un intelectual comprometido con la política de su tiempo. No un político al uso, pues se consideraba díscolo y heterodoxo para pertenecer a un partido. De todas las maneras, inició su trayectoria inmerso en la cuestión vasca, para situarse próximo al socialismo, junto a los obreros que reivindicaban mejoras de sus condiciones laborales. Siempre defendió los derechos humanos y la libertad, y la mejora de la nación a través del desarrollo cultural y la educación pública. Se opuso a las torturas y los malos tratos con los presos anarquistas, y envió una carta al mismo Antonio Cánovas del Castillo para pedir indultos. Sin embargo, nuestro personaje, a veces contradictorio y paradójico, se opuso a la ofensiva internacional en favor de los condenados de la Semana Trágica de Barcelona.
Las armas de Unamuno para su activismo político fueron la pluma, la escritura de 4.200 artículos de prensa, y la palabra, más de 600 discursos en conferencias y reuniones. También, la posición académica que desempeñaba, primero como catedrático de griego en la universidad de Salamanca, luego, en 1900 como rector, cargo que mantendría, con no pocas dificultades por su compromiso político, hasta 1914. En este tiempo se enfrentaría contra los terratenientes salmantinos, la propia iglesia representada por el obispo Cámara, el mismo régimen político, que empleaba la famosa Ley de Jurisdicciones, y el ejército para restringir las libertades, siendo él mismo uno de sus afectados con varios procesos. Por otra parte, inició su polémica con José Ortega y Gasset por el tema de Europa, que este veía como una solución para España, mientras Unamuno, lo consideraba como un mero cliché. Su destitución como rector conmocionó a la intelectualidad y la opinión pública.
El siguiente periodo entre 1914 y 1923 fueron difíciles para el filósofo. Se puso del lado aliado frente a los alemanes a los que acusó de bárbaros y trogloditas. Escribió centenares de artículos en la prensa francesa y en España se enfrentó a la neutralidad de la monarquía en el conflicto y a la actitud del ejército. Llegó a ser condenado por la Ley de Jurisdicciones a ocho años de cárcel y a una multa. Se negó a solicitar el indulto. Una ola de solidaridad le apoyó en España y en Latinoamérica. Criticó la investigación pública del Desastre de Annual y la política colonialista en Marruecos. Finalmente fue recibido por el rey Alfonso XIII en 1922 sin resultados aparentes, pues sus críticas continuaron atacando a la monarquía, y abría la puerta a la República. Sin embargo, llegó la dictadura del general Primo de Rivera, con quien Unamuno tenía un especial enfrentamiento por encarnar lo peor del estamento militar. Sus opiniones le llevaron al destierro en la isla de Fuerteventura, a pesar de las protestas que se produjeron incluso más allá de nuestras fronteras. Luego el autoexilio, primero en Paris, para establecerse posteriormente en Hendaya.
Su actividad intelectual no paró por aquel tiempo. Burló al principio la censura con cartas personales, un diario íntimo y su poesía combativa, después publicó artículos en las revistas creadas en Francia por los opositores, entre los que se encontraba Vicente Blasco Ibáñez. La más renombrada fue Hojas libres cuyo objetivo era el mismo dictador, que consideraba una marioneta del rey y Anido. Durante este tiempo gozó del apoyo en Francia de la Liga francesa de los Derechos del Hombre, y de su propia fama en el país, que le protegían incluso del gobierno galo que llegó a acuerdos en el problema marroquí con Primo de Rivera. Unamuno regresó a España en febrero de 1930 en honor de multitudes, mientras el dictador hacia el camino inverso. Pronto recuperó su actividad intelectual y su compromiso político. Fue nombrado rector de la universidad de Salamanca de nuevo, y fue concejal del ayuntamiento, tras las elecciones de 1931. Luego diputado en la Cortes constituyentes hasta 1933. Pero su opiniones las realizaba principalmente en la prensa, primero en El Sol, donde empezó a mostrar su oposición a la marcha del régimen republicano.
A Unamuno le dolía el sistema político que permitía el enfrentamiento encarnizado entre los ciudadanos. Unas reformas de Azaña con las que no estaba de acuerdo, lo que le supondría tener que seguir publicando en el diario Ahora. Por otra parte, veía los peligros del fascismo incipiente que surgía en nuestro país, y las amenazas del régimen nacionalsocialista y su antisemitismo, que traería graves consecuencias por la facilidad de manipular a las masas. Su jubilación en 1934 fue con todos los honores y admiración por el público, a pesar que se iba distanciando de los jóvenes estudiantes. Tuvo proximidad con el gobierno de los republicanos radicales y el presidente Alcalá Zamora que le tuvo de asesor. En 1935 recibió la condecoración de ciudadano de honor. Unamuno se apartó de la República en 1936. Llegó apoyar a los militares sublevados en un primer momento, lo que le supuso la destitución como rector por parte de Azaña, luego restituido en el puesto por el propio Franco, que utilizó y tergiversó sus ideas de aquellos días convulsos para justificar el golpe de Estado que encabezaba y el enfrentamiento civil subsiguiente.
La postura de Unamuno fue progresivamente equidistante con un bando y otro, y desde del 12 de octubre, tras ver como sus amigos intelectuales y escritores eran vilmente asesinados, crítico y temeroso de los rebeldes. El enfrentamiento con Millán Astray en el Paraninfo fue silenciado, pero las notas a lápiz en el reverso de una carta de su discurso improvisado con el famoso, Venceréis pero no convenceréis, luego demostrado con otras fuentes, le causa que sea confinado, sin ningún cargo público, en su casa hasta su muerte en extrañas circunstancias, tal vez envenenamiento, el 31 de diciembre de 1936.
UNA PROMESA TRUNCADA
Una de las medidas más exitosas de la Segunda Republica española fue la mejora de la educación a través de la construcción de multitud de escuelas de primaria y la formación de los maestros encargados de las mismas. El país sufría un atraso inmemorial en la formación de la población, mayoritariamente campesina. Solamente las élites disfrutaban de una educación adecuada. Esta situación lastraba los avances sociales y políticos de la nación. De esta manera el régimen republicano centró muchos de sus esfuerzos en llevar la cultura a las capas más bajas de la población rural y urbana. Jóvenes maestros formados en métodos pedagógicos asociados al nuevo régimen laico y democrático realizaron una labor encomiable cuyo recuerdo todavía perdura. Una labor malograda por el golpe de los militares rebeldes contra la República, que tuvo a los maestros y maestras como uno de sus objetivos a eliminar.
Uno de los casos más famosos de maestros que perdieron su vida por la represión feroz del bando rebelde con motivo de la Guerra Civil fue el de Antonio Benaiges. Su último año de vida lo cuenta la película, EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR, dirigida por Patricia Font con un guion de Albert Val, basado en la novela de Francesc Escribano. El mismo día prácticamente del golpe de Estado, fue apresado por un grupo de falangistas, torturado y asesinado. Su cuerpo no se ha encontrado nunca, como muchas de las víctimas de la represión, todavía enterradas en fosas anónimas. Es el caso del padre del abuelo de la protagonista que vive en una residencia de Barcelona frente al mar, que un día recibe una carta que le informa que en Burgos están excavando una fosa donde podían estar los restos de Bernardo, su antepasado.
Su abuelo, apenas habla y no le puede informar de mucho. En Bañuelos de Bureba podrá enterarse de los hechos ocurridos en los meses anteriores antes del estallido de la Guerra Civil, aquellos en los que la escuela estaba regentada por un nuevo maestro venido de Tarragona, Antonio Benaiges, cuyo método pedagógico vino a revolucionar el antiguo, basado en la disciplina por otro centrado en los alumnos a través de la construcción del aprendizaje y de sus necesidades y deseos. Empleaba una imprenta rudimentaria donde los alumnos editaban sus trabajos elaborados de manera colaborativa. Se interesaba por la música, y las matemáticas las enseñaba desde casos prácticos de la vida diaria. Este método chocó desde el primer momento con el antiguo maestro que era el cura párroco. Igualmente que sus ideas socialistas frente a una sociedad rural conservadora, que él publicó en una pequeña publicación local.
La trama de ficción de la película nos hace ver que la protagonista descubre que el niño que vivía con el famoso maestro, era su abuelo. Por aquel entonces, su padre se encontraba en la cárcel, un personaje que luego compartiría celda con aquel, ya moribundo. Seguramente, sería ejecutado días después, y enterrado en la fosa junto a más de un centenar de víctimas excavada ochenta años después. Se pudo entrevistar con dos de los que fueron sus alumnos, que le enseñaron los trabajos que hicieron con Antonio Benaiges, además de la única fotografía conservada, todo ello oculto, pues sus asesinos procuraron hacer desaparecer cualquier objeto o publicación resultado de su labor educativa. Y sin duda, truncaron su último proyecto, llevar a los alumnos a ver el mar.
EL PADRE DE LA BOMBA ATÓMICA
La Guerra Fría comenzó tras la Segunda Guerra Mundial. Enfrentó al mundo capitalista y a los países comunistas liderados por la URSS. El arma disuasoria era la bomba atómica, empleada por EEUU por primera vez para derrotar a Japón en agosto de 1945. Un arma que no se podía emplear por los efectos devastadores que suponía sobre los objetivos y para la vida en el mismo planeta. De esta manera, las dos grandes potencias se hicieron con grandes arsenales que nunca emplearían, y se enfrentarían en numerosos conflictos locales a escala global. Hoy la Rusia de Putin basa su poder en dichas armas, que le convierten en una de la potencias militares. Amenaza a los países occidentales con su utilización, si se entrometen más en la guerra que libran para doblegar al pueblo ucraniano. Si las emplease, nos encontraríamos con otra guerra mundial. Sólo los afanes autoritarios e imperialistas de Putin pueden poner en riesgo nuestra existencia. Pero hubo una época, donde los dictadores fascistas, liderados por la Alemania nazi, tenían las mismas pretensiones. En este contexto histórico fue donde destacó la figura científica retratada en la película, OPPENHEIMER, escrita y dirigida por Cristopher Nolan, sobre el físico teórico norteamericano, que avanzó en el conocimiento del Universo a través del entendimiento de las partículas elementales de la materia y su energía.
Robert Oppenheimer, de origen judío, nació en Nueva York, y desde muy joven demostró una capacidad intelectual superior a los demás científicos. Se considerará al mismo nivel y sucesor de Albert Einstein, al profundizar en la física cuántica y explicar sus fundamentos. A su regreso a EEUU, después de estudiar en varios países europeos en su juventud, donde entraría en contacto con grandes físicos de la época como Niels Bohr o Heisenberg, se integra en la universidad para desarrollar sus novedosas investigaciones. Por otra parte, durante los años treinta principalmente va a estar vinculado con el partido comunista, del que formaban parte su hermano, su mujer y su amante, además de un grupo de amigos. Contribuirá económicamente en ayuda de la República española, asediada por el fascismo en la Guerra Civil. Además estaba a favor de Roosevelt y del New Deal. Las informaciones que los alemanes tenían avances significativos en la consecución de la energía atómica y de una bomba que le podría dar la victoria a Hitler, le hizo aceptar la propuesta del gobierno norteamericano para desarrollarla antes.
Oppenheimer se puso al frente de un equipo de unas cuatro mil personas en un laboratorio secreto en Nuevo México, Los Álamos, una zona que él conocía bien, pues era propietario de un rancho en ese lugar. Fue denominado Proyecto Manhattan, que se desarrolló durante la guerra mundial, y consiguió sus objetivos en julio de 1945 cuando estalló el prototipo de bomba construida a base de análisis teóricos. Serían dos semanas después cuando se emplearían dos más para destruir Hiroshima y Nagasaki, y con ello, terminar una guerra que estaba causando muchas bajas al ejército norteamericano. Oppenheimer, así, consiguió la fama, y el prestigio nacional como un auténtico héroe. Sin embargo, él personalmente era reticente a la bomba atómica e hizo desde sus cargos en la comisión de energía todo lo posible para influir que su empleo fuese lo más restringido y que se limitasen los arsenales por su carácter devastador. Además, se opuso a seguir con la investigación en otras bombas más potentes como la de hidrógeno, lo que provocó que cayese en desgracia en plena época anticomunista.
La película se muestra al espectador con constantes flash back, donde se combina la biografía del científico, según su declaración a un consejo de seguridad, por sus contactos con el partido comunista, del que nunca formó parte, y la información dada en la confirmación del senado para el nombramiento del almirante Strauss en el gabinete de Eisenhower. Un personaje que fuera el principal valedor de Oppenheimer y luego su enemigo. Estos dos sucesos sirven al director para narrar la vida del protagonista. En uno le sería retirado sus credenciales, y por tanto, su prestigio, y en la otra, el descubrimiento de la verdad, y el reconocimiento del mismo al final de su vida. La película constituye, por tanto, un preciso retrato del protagonista, así como de su época. Una periodo que será determinante para la historia del mundo de la segunda mitad del siglo XX. También del mundo actual, cuando se trata de superar la energía atómica contaminante por las energías verdes, y se intenta aplicar la física cuántica. Quedan, sin embargo, las bombas amenazantes que podrían desembocar en una destrucción en cadena como una herencia perniciosa para la Humanidad.
TEATRO E HISTORIA EN BUERO VALLEJO
La Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid organiza la exposición, BUERO SERÁ SU OBRA, una retrospectiva de su trayectoria vital y de su actividad artística como pintor y escritor teatral. Un autor que procede de una familia de padre militar que le dio una educación exquisita y supo potenciar su talento artístico manifestado desde la niñez. Esta fue la que se impuso en su juventud cuando en 1934 abandonó Guadalajara para trasladarse a Madrid a la Escuela de Bellas Artes. Durante la República apoyó la causa de la izquierda contra la injusticia social. La Guerra Civil marcaría su vida y su obra de forma definitiva. En ella colaboraría para salvaguardar el patrimonio artístico del conflicto bélico, y serviría en el departamento de sanidad de las Brigadas Internacionales, tras ser llamado como soldado de remplazo. Su compromiso le llevaría a estar recluido hasta mediados de la década de los cuarenta en varias cárceles, una vez conmutada su condena a pena de muerte.
La exposición reúne diferentes materiales que ilustran su vida y trayectoria. Dibujos, pinturas, originales y reproducciones, fotografías de los estrenos de sus obras, manuscritos de ellas, hoy conservados en la Biblioteca Regional, y algún video que nos aproxima a su voz y su imagen. A través de ellos conocemos a sus padres y hermanos, a él mismo de niño en los años veinte o joven cuando estaba en presidio; a su mujer y a sus dos hijos. Tuvo especial habilidad en la representación del color y la luz, siguiendo a su admirado Velázquez. Igualmente, en captar la personalidad de la gente en los retratos. Sin duda, el más reproducido fue el que realizó del poeta Miguel Hernández en el penal donde coincidieron. También, de su hijo mayor, Carlos, que ha participado decididamente en esta muestra.
Dotado de talento artístico, será en la escritura dramática, donde pasará a la posteridad. Fue a raíz del estreno de Historia de una escalera a finales de los años cuarenta, que recibió el premio Lope de Vega del Ayuntamiento de Madrid, y que se mantuvo en cartel más de medio año. Desde este punto, le seguirían una serie de obras constreñidas por su época, la dictadura franquista, la memoria de la Guerra Civil, y sus deseos de verdad y libertad, de conseguir una sociedad esperanzada. Sus temas se situarán, como es propio del momento, en el realismo, que evoluciona a un cierto simbolismo. Hizo el teatro de lo posible, según las limitaciones de la censura. Sobresalen piezas con un importante componente social e histórico-artístico. En primer lugar, Un soñador para el pueblo, que luego se llevaría al cine con el nombre de Esquilache, aquel ministro ilustrado de Carlos III que fue derribado por la aristocracia.
Sobre Velázquez destaca la obra de teatro de Las Meninas, y sobre Goya, El sueño de la razón. La misma Guerra Civil y la represión de la dictadura en La Fundación, El tragaluz, y en Misión al pueblo desierto. Constituye una obra sólida donde arte y vida van unidos, tanto a nivel individual como colectivo. El arte para Buero se hace liberador y a la vez permite una reflexión profunda sobre el ser humano. La tragedia violenta de nuestra historia, en la exposición se exhibe el documento de su condena a pena de muerte, se puede superar desde las raíces de nuestro pasado colectivo que la propiciaron, como estableciendo una memoria democrática para impedir su reproducción.


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