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ARREPENTIMIENTO DRAMÁTICO


 

Uno de los problemas más relevantes de la Iglesia católica actual es el de los abusos contra menores cometidos dentro de su seno. Un problema que viene de muchos años atrás y que se ha venido alargando en el tiempo por la impunidad que han tenido sus protagonistas, a causa del silencio y encubrimiento ejercido por las autoridades eclesiásticas, que prefirieron trasladarles de ubicación en muchas ocasiones. Para tomar consciencia y reparar a las víctimas, se han hecho prolíficas investigaciones en distintos países que han aflorado miles de casos desde hace más de cincuenta años. Hoy se han impuesto, incluso desde el papado, rigurosos protocolos para hacer aflorar las denuncias contra eclesiásticos y ponerlas en manos de la justicia, no sin reticencias y obstáculos a la hora de la asunción de responsabilidades de aquellos que tuvieron conocimiento de los casos y los encubrieron. La película, LA LUZ, escrita y dirigida por Fernando Franco, cuenta el caso de un sacerdote que abusó en el pasado de tres de sus alumnos, y atormentado, confiesa públicamente los hechos a la vez que denuncia a las autoridades eclesiásticas.



Manuel que dirige una parroquia en el norte de España piensa abandonar el sacerdocio y hacer una nueva vida con un feligrés amigo suyo. Hace más de treinta años que fue trasladado desde el sur, al abusar de tres de sus alumnos. En privado, vive atormentado por los hechos, y trata, en secreto su inclinación pedófila. Le llama la atención que no logra de las autoridades el permiso para colgar los hábitos, hasta que descubre que ha sido denunciado por una de sus víctimas, por lo que decide pedirles perdón personalmente. Una de ellas, no quiere saber nada; otra, le reafirma que siendo en su momento el número uno de la clase, hoy sufre todavía las consecuencias sin haber podido desarrollar sus capacidades. Del tercero, se había olvidado, pero se entera, a través de la prensa, que se había suicidado. El obispo le aconseja que deje pasar el tiempo, y que la burocracia canónica por un lado y la parte civil por otro traten a su modo el caso, sin incrementar el escándalo, que seguramente se verá encauzado.



Sin embargo, el protagonista, decide confesar y arrepentirse ante los fieles de su parroquia de los hechos, para los que lee su diario de aquella época que todavía conserva, a la vez que denuncia las decisiones de la Iglesia y del colegio religioso, que cuando supieron de los hechos, simplemente le encubrieron y le trasladaron lejos. El piensa que la mejor solución para los casos de pederastia como el suyo es ponerlos en conocimiento de inmediato y asumir las consecuencias. De esta manera, él aparece también en televisión con esa pretensión. Las consecuencias son inmediatas y es expulsado del sacerdocio. Sin el trabajo en la parroquia, fuera ya de la Iglesia, vuelve a su pueblo con su madre. Espera la justicia penal con la pretensión de declararse culpable, sin perder la fe religiosa. Lo que no espera es que ahora los vecinos le consideran una persona peligrosa, y el final será trágico.

LA RESPONSABILIDAD DE LA MUJER



Antiguamente era mal visto el empleo de la mano izquierda en vez de la derecha. Aquellos niños que nacían con esta particularidad, se les insistía una y otra vez para que dejasen de emplearla, pues era considerado como una anormalidad. Incluso, su utilización estaba asociada al mal, que pudiera causarlo si no se rectificaba. Los estudios científicos con el tiempo han soslayado cualquier superstición o cualquier sospecha de discapacidad, mas bien, forzar el cambio de uso de una mano por otra, provoca daños a la persona. Es lo que le sucede a la protagonista de la película, LA CHICA ZURDA, dirigida y escrita por Shih-Ching Tsou en colaboración con el oscarizado Sean Baker, sobre una familia de una madre y sus dos hijas, que se tienen que trasladar a Taipei para mejorar su situación económica. Aquí viven sus hermanas y sus padres, además de su expareja a quien tiene que ayudar al caer en la pobreza. Recién llegados a la capital, tras entrar en su nuevo alojamiento, buscan un negocio en un mercadillo para abrir un puesto de fideos.






Las tres mujeres de la historia son las protagonistas, sobre todo la hija pequeña, I-Jing, que es una niña despierta y avispada, atenta a lo que pasa a su alrededor sin comprender muchas veces lo que escucha. No sabe que al hombre a quien visita un día en el hospital es su supuesto padre; que da crédito a lo que dice su abuelo, que utilizar la mano izquierda era diabólico, hecho que comprueba, pues es con la que roba en el mercadillo nocturno juguetes, y la que causa la muerte de su mascota. La hija mayor, I-Ann, acapara gran parte del relato por su mal carácter e irresponsabilidad, pues no hace mucho caso a su madre y prefiere trabajar en una tienda que prestarle ayuda en el puesto de fideos. Una actitud que le lleva a tener una relación con su jefe, un hombre casado, de la que quedará embarazada. Shu-Fen, la madre, es la que lleva el peso económico de la familia, en situación precaria a causa de que ha tenido que pagar una elevada suma por el entierro de su expareja. También su nuevo negocio no marcha bien. lo que le lleva a pedir dinero a la abuela con quien ha contraído numerosas deudas.






En la película, no es todo lo que parece o lo que explica la propia historia según transcurre, a veces mediante situaciones cómicas, como que la abuela se dedica a la inmigración ilegal y un día la descubren, y si no acaba detenida por la policía, es porque la niña le roba de su casa un sobre creyendo contener algo de valor para dárselo a su madre llena de deudas. La hija mayor oculta su embarazo, hasta que el día de la celebración del cumpleaños de la abuela, que ha reunido a toda la familia, se descubre su estado cuando se presentan en él, el jefe y su esposa que montan un escándalo por ello. Sin embargo, la historia tiene un giro final en esa fiesta, el descubrimiento de un secreto profundo inesperado que tenían la madre y la hija mayor, conocido sólo por ellas hasta ese momento, que explica su carácter amargo, pero que tras su revelación provocará su nueva actitud, un nuevo sentido con qué afrontar su existencia.

EL IMPOSTOR


 

Mas de nueve mil españoles fueron recluidos por los nazis en campos de concentración y de trabajo durante la Segunda Guerra Mundial. Pertenecían al contingente de exiliados que cruzaron la frontera al término de la Guerra Civil, pues gran parte siguieron combatiendo contra el fascismo. La dictadura de Franco se desentendió de ellos frente a la represión del régimen hitleriano. Una vez acabada la guerra, solo una minoría logró sobrevivir a las duras condiciones de reclusión. Aquellos que lo lograron, no pudieron volver a España, y se convirtieron en auténticos apátridas, hasta lograr establecerse en países como Francia. Su historia pareció olvidada durante muchos años hasta que a finales del siglo XX y comienzos de nuestra centuria, se intensificaron las investigaciones para recuperar su memoria como un gran ejemplo para las nuevas generaciones. En este contexto surgió un personaje que se hizo pasar por uno de aquellos supervivientes. Lo cuenta la película, MARCO, de los directores Aitor Arregi y Jon Garaño, un personaje que llegó a ser presidente de la Asociación Española de los Deportados.



La mayoría de los recluidos por los nazis lo fueron en los campos de Mauthausen y Butchenwald para los varones, y Ravensbrück para las mujeres. Unos pocos lo hicieron en otros como Flossenbürg. Este es el supuesto caso del falso deportado Enric Marco, que desde el final del franquismo se construyó una personalidad distinta a la que tenía, de simple trabajador en la dictadura, para convertirse en ejemplo de aquellos jóvenes que luchaban por las libertades. Luego, llegaría a presidente de la asociación de deportados españoles, donde ejerció varios años hasta ser descubierto en 2005. Un joven historiador denunció que nunca estuvo en ese campo de exterminio nazi donde apenas hubo más de cien españoles. No aparecía en las listas conservadas, por lo que sus fotocopias las había manipulado para ingresar en la asociación, aparte que nunca le concedieron el certificado oficial. Su engaño le llevó a ser presidente de la misma, organizando actos en memoria y dando charlas en los centros educativos.



A Enric Marco le favoreció que sabía un poco alemán, pues fue uno de aquellos trabajadores que Franco envió a Alemania en plena guerra para mantener su esfuerzo bélico. Había nacido en 1921, y en la madurez de su vida, decidió cambiarla radicalmente, para hacerse pasar por un deportado olvidado de los campos nazis. También se casaría de nuevo con una profesora y crearía una nueva familia. Sin embargo, todo se vino abajo cuando un historiador averiguó la verdad. Era la época del gobierno de Zapatero que impulsó la primera Ley de Memoria Histórica y empezamos a ser conscientes de este pasado trágico y recuperar el legado de sus protagonistas. Marco se resistió a aceptar su grave impostura ante los deportados vivos y sus descendientes que integraban la asociación. Incluso pretendía dar el discurso principal frente al Presidente del Gobierno en el acto de Mauthausen. Su caso saltó a los medios de comunicación, al público en general, de cómo una persona puede llegar a cometer tal mentira, mantenerla el tiempo, sin un beneficio concreto, solo el del prestigio personal, de engrandecer su ego.



Tras el descubrimiento de su caso, Marco no se mantuvo callado, sino que intentó, por sus dotes comunicativas, defenderse y reivindicar su personalidad, a pesar de la grave mentira. Participaría, de esta manera, en un documental; estuvo en contacto con Javier Cercas, que escribió un libro sobre él, cuyas imágenes de un acto del libro, muestran cómo se atrevió a interrumpirlo para criticar al autor; y supo del proyecto de la presente película muchos años atrás antes de su muerte en 2021.

FUERA DE LAS NORMAS


A menudo estamos acostumbrados a ver a jóvenes sin futuro, que no tienen la formación suficiente para entrar en el mercado de trabajo. Por otro lado, nos encontramos con niños y adolescentes que están desahuciados por la sociedad. Ni los países más avanzados les proporcionan los suficientes tratamientos para que pueden superar su grave discapacidad. Solamente cuidados que palían los síntomas de abandono a los que se les somete para que no supongan un peligro para sus familias. Estos niños, que padecen autismo grave, requieren unas terapias a largo plazo que mejoren su comportamiento. La película, ESPECIALES (Hors normes), de los directores, Olievier Nakache y Eric Toledano, recogen el ejemplo de dos asociaciones dirigidas por dos amigos, Bruno Haroche y Malik que se encargan solucionar ambos problemas sociales. Una historia que se basa en hechos reales.


Bruno se encarga de recuperar casos de autismo muy graves, de niños que lo padecen, pero que no reciben un tratamiento efectivo. Se encuentran encerrados en habitaciones mientras toman una fuerte medicación. Apenas son capaces de comunicarse y de moverse. Malik le ayuda formando a jóvenes marginados de los barrios humildes de París como cuidadores de esos niños con quienes nadie quiere estar. Llegan a realizar una actividad complementaria. El problema con el que se enfrentan, no sólo se encuentra en la financiación para mantener su actividad, que les ocasiona tener casi todas las horas del día ocupadas, sino en las propias leyes que regulan los servicios de ayuda a los discapacitados. Ni tienen las instalaciones adecuadas, ni los cuidadores son titulados.


De esta manera, los protagonistas, especialmente, Bruno Haroche, de religión judía, se va a enfrentar a una inspección de las autoridades sanitarias que van a comprobar si respeta todas las normas para realizar los cuidados que ofrece a los niños autistas. Comprueban cómo su piso de acogida está saturado de niños que reciben ayuda. Que el hospital le llama a Bruno para que se encargue de casos difíciles, a pesar que no tiene autorización. Pero, ante todo, que su labor es imprescindible para la sociedad, porque ni el mismo Estado francés, no sabría que hacer con esos niños olvidados, desvalidos, que se encuentran en su casa de acogida, y que con suma dificultad y paciencia, jóvenes marginados tratan de que poco a poco mejoren, y se puedan comunicar con sus semejantes.


La película, por tanto, apuesta por el esfuerzo cooperativo y desinteresado de los miembros de la sociedad. El esfuerzo de unos beneficia a otros, sobre todo cuando sus mismas estructuras son incapaces de dar respuesta a unos problemas persistentes, pues en vez de solucionar la situación que viven los niños autistas, las normas refuerzan un bloqueo que les priva de una solución adecuada a sus carencias.

SOBRE EL CASO DREYFUS


Pocas películas afirman antes de su visionado que se basan completamente en hechos reales. Este es el caso de la última película del afamado director Roman Polanski, EL OFICIAL Y EL ESPÍA, basada en el libro del mismo título de Robert Harris, que constituye una exhaustiva investigación histórica sobre el Caso Dreyfus, que hizo tambalear el estamento miliar dentro del régimen de la Tercera República francesa. En enero de 1895 el Capitán Alfred Dreyfus fue condenado a cadena perpetua por espiar para Alemania con pruebas falsas elaborados por el ejército, a partir de un dossier secreto compuesto con documentos provenientes de la embajada del país germánico.


La película se inicia con la escena de su degradación en medio de una plaza pública de la cual se conservan grabados de la época. Su nombre fue elegido entre varios sospechosos que estaban en el punto de mira de los servicios de inteligencia que investigaban el espionaje para Alemania. A causa del antisemitismo del pueblo francés y del estamento militar, fue condenado sin las garantías legales adecuadas a ser encerrado y torturado en la Isla del Diablo. Todo se hubiese olvidado si el dossier secreto en el que se basaba su imputación hubiera sido destruido, como era costumbre. Y si el militar que fue promocionado a coronel, Georges Picquart, para dirigir la unidad de contra-inteligencia, no hubiera descubierto al verdadero espía, un oficial de segundo orden que pasaba por dinero informaciones de poco interés a los alemanes.


La película cuenta la lucha de Picquart por restablecer la verdad en contra de sus superiores, que se negaban a reabrir el caso. La filtración de información sensible de los hechos a la prensa le ayudará en su objetivo. Mientras tanto, primero le cambian a destinos lejanos de Francia y peligrosos en las colonias, hasta expulsarle del ejército. Incluso acabará en prisión. Tiene en su contra a los jefes del ejército y al ministro de defensa. Sin embargo, conoce con precisión todos los documentos y a los verdaderos responsables que llevaron al Capitán Dreyfus a la humillación, información que caerá en manos del escritor, Émile Zola, que escribirá el famoso artículo J´Acusse...!, una carta al presidente de la República, en primera página del diario L´Aurore.


Al final, la lucha por la verdad será recompensada. El coronel Picquart se convertirá en general y ministro de defensa, y Alfred Dreyfus, después de ser amnistiado, volverá al ejército y continuará su carrera militar. La última escena de la película reúne a los dos protagonistas. El segundo solicita al primero que le sea contabilizado para ascender los años que pasó en prisión. De esta manera termina una reconstrucción fiel de la Historia, en la que se combina la maestría narrativa del director, y una extraordinaria recreación de la época, por la que recibió el Gran Premio del Jurado del Festival de Venecia.

ABUSOS A MENORES EN LYON


En los últimos años la opinión pública ha ido conociendo numerosos casos de abusos sexuales a menores de edad producidos en el seno de la Iglesia católica. Se extienden en el tiempo y por todo el mundo. Han llegado a afectar no sólo a los sacerdotes, sino a la más alta jerarquía, por participar en ellos como por ocultarlos en un muro de silencio. El grave escándalo surgió principalmente en el anterior papado, pero ha sido el actual mandatario quien ha tenido que afrontar el problema ante la necesidad de dar una respuesta a las peticiones de justicia por parte de las víctimas, que se encuentran con la prescripción de los delitos o la muerte de los autores. Una respuesta que todavía no es suficientemente contundente dada la magnitud del caso. La película, GRACIAS A DIOS, escrita y dirigida por François Ozon aborda el problema desde diferentes puntos de vista, basándose en las víctimas del sacerdote Bernard Preynat, que dirigió los scouts en Lyon.


El director para la realización de la película obtuvo información de los documentos originales producidos por el caso y  en el contacto directo con los protagonistas y sus familias. El desarrollo de la historia sigue una secuencia cronológica, de estos protagonistas, que se ponen al frente de la lucha para que se haga justicia. El primero que lo destapó fue Alexandre Guérin, un ferviente católico, padre de cinco hijos, en el año 2014, cuando descubre que Preynat, que abusó en su infancia de él, sigue en contacto con niños. De esta manera, logrará se atendido por Régina Maire, la psicóloga encargada de ayudar a la víctimas, que le preparará un encuentro ante el mismo sacerdote, que reconocerá su culpa. El siguiente paso será entrevistarse con el cardenal Barbarin, que le dará una respuesta insuficiente, al mantener dentro de la Iglesia al sacerdote. Aunque su caso ha prescrito, denuncia ante la justicia los hechos, que iniciará una investigación.


La policía confirma las numerosas víctimas existentes desde los años 80. También que algunos casos no han prescrito, como el de François Debord, que se encargará de organizar a las víctimas para dar publicidad al caso y encausar a Preynat. De esta manera, crearán una página web e implicarán a los medios periodísticos en sacarlo a la luz y exigir responsabilidades. Finalmente, el tercer protagonista es Emmanuel Thomassin, el que tiene una vida más humilde por su enfermedad, secuela de aquellos abusos y la separación de sus padres. Todas las víctimas, unos más mayores que otros, realizan reuniones para prestarse ayuda mutua y aportar ideas para seguir adelante. Las opiniones no son similares entre ellos. Unos más moderados que otros. 


Al final, consiguen que el padre Preynat y el cardenal Barbarin, sean encausados, que la opinión pública conozca el daño producido, tras ser ocultado durante décadas, y que la prescripción de los delitos se extienda a los treinta años desde la mayoría de edad. Sin embargo, la condena definitiva, todavía en 2019, no ha llegado, según afirman los títulos de crédito, por la presunción de inocencia. A ello se refiere el título de la película, una frase hecha pronunciada de forma inapropiada por el cardenal implicado, que alude a la supuesta suerte de que las consecuencias del caso no sean mayores. Unas consecuencias que ponen en entredicho la misma creencia religiosa. Esta sólida y bien fundamentada historia, basada en hechos reales. recibió un merecido Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cine de Berlín.

LA LEY DEL DINERO


El poder del dinero, de la riqueza económica domina la actividad humana de nuestras sociedades, hasta tal punto que la linea que separa una empresa legal de la ilegal es imperceptible. Sin el dinero no podemos tener bienes materiales y llevar una vida digna. Disponer de mucha cantidad se encuentra asociado a la felicidad o al disfrute intenso y permanente. Al lujo y al poder satisfacer todas nuestras necesidades a un nivel máximo. Los valores morales han dejado de estar sujetos a la igualdad, la libertad y la solidaridad, para depender de la búsqueda y la posesión de la riqueza sin límites. Esta circunstancia ha transformado o corrompido todos los órdenes de la vida en occidente. Aquella regida por un capitalismo financiero globalizado, tiene a la omnipotencia del dinero como síntoma de su decadencia moral.


La película, LA CAÍDA DEL IMPERIO AMERICANO, escrita y dirigida por el prestigioso director canadiense, Denys Arcand, reflexiona en tono de comedia sobre la decadencia, y tal vez, caída ya, del orden mundial regido por los EEUU. Una superpotencia dirigida en estos momentos por un multimillonario de la construcción con métodos populistas y nacionalistas, que apela a las emociones más primarias del electorado y a reforzar a los más ricos. No puede hacer frente a la creciente competencia de China desde el punto de vista económico y político, retrayéndose de intervenir, cada vez más, en el orden internacional. La superpotencia, entonces ha encontrado sus propios límites, al extender por el mundo unos valores que hoy han convertido al dinero como único engranaje que motiva a la sociedad, sin importar la razón humana, que propugna, la igualdad y el respeto entre los seres humanos.


El director Denys Arcand muestra estos planteamientos en un brillante guión  protagonizado por un repartidor con el título de doctor en filosofía que gana más que como profesor de la materia, cuando se encuentra, de manera casual, con un atraco durante uno de sus servicios. La crisis de valores de la sociedad, le influye para apropiarse de un botín de varios millones de dolares. Sin embargo, no es un criminal, y no sabe qué hacer con tanto dinero en efectivo, pues está acostumbrado a llevar una vida solidaria con los mendigos de Montreal, a los que reparte alimento y propinas diarias. Por otra parte, la mafia quiere recuperar el botín, y la policía, le empieza a investigar, cuando descubre que ha solicitado los servicios de Camille, una prostituta de lujo, que se convertirá en su pareja y principal aliada, junto a un delincuente económico, recién salido de prisión. Los tres se unirán para lograr el objetivo de blanquear el dinero robado, y a través, de una trama montada en distintos paraísos fiscales, conservarlo en Suiza con la apariencia de una ONG.


La película en tono de comedia engancha desde el principio al espectador. Igualmente, mientras los protagonistas se encuentran en plena acción intentando salir adelante con tal cantidad de dinero proveniente del crimen organizado, el espectador, disfruta con un auténtico retrato de una sociedad democrática, regida por las leyes precisas de carácter económico, pero profundamente corrompida en todos los órdenes por la ambición de poseer cada vez más riqueza como el objetivo principal, que excluye a los más desfavorecidos, incluso a los que disponen de un trabajo digno.

EL FINAL DE WLADISLAW STRZEMINSKI


El arte forma parte de la vida de los seres humanos y viceversa. El problema es el punto de vista y la medida que se tome en esta interrelación. Después de Segunda Guerra Mundial, en el bloque socialista de Europa, se impuso la influencia soviética de carácter stalinista, el llamado socialismo real. Polonia formaba parte de ese bloque enfrentado con el mundo capitalista. El partido comunista dirigía el estado e imponía la ideología de manera autoritaria a todas las actividades, entre ellas el arte. La pintura debía estar al servicio del estado, de sus líderes, presentes y pasados,y de la clase trabajadora, con un carácter de propaganda, de exaltación de sus logros, de sus hechos heroicos. Tendría, por tanto, que seguir el realismo socialista.


La película póstuma del director polaco, Andrzej Wajda, LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL ARTISTA: AFTERIMAGE, cuenta los últimos cuatro años de la vida del famoso pintor de vanguardia, Wladislaw Strzeminski, amigo y discípulo de Malevich, Chagal y Rodchecko, entre 1948 y 1952. Unos años dramáticos de enfrentamiento con las autoridades prosoviéticas, que le van a impedir ejercer como profesor de Historia del Arte y como pintor. Un enfrentamiento entre dos concepciones de arte diferentes, una llamada de vanguardia, siguiendo los postulados del neoplasticismo, de carácter abstracto, y otra realista, figurativa y tradicional al servicio de la ideología del socialismo, con un sentido político dependiendo del estado comunista. Se opone la imagen real con la postimagen que deriva de la interpretación del artista del mundo natural.


Strzeminski fue un artista polaco reconocido internacionalmente en el periodo de entreguerras. Fundó en 1934 el segundo Museo de Arte Moderno del mundo en Lodz, con una sala dedicada a su obra y a la de su mujer. La llamada Guerra Fría y la defensa a ultranza de la ideología del socialismo real, que se impuso en todos los órdenes de la vida polaca, le privaron de sus clases en la escuela de arte y de cualquier trabajo. Tuvo la dificultad añadida de ser inválido. Perdió una pierna y un brazo en la Primera Guerra Mundial. Por otra pare fue admirado por numerosos alumnos y jóvenes artistas que le ayudaron hasta su muerte para llevar a la imprenta su pensamiento teórico y para conseguir alguna actividad que le permitiera sobrevivir, hasta el punto que llegó a montar escaparates.


La película muestra el proceso de enfrentamiento contra las autoridades políticas, en especial contra el ministro de cultura de la época, que lo primero que hace es privarle de su trabajo como profesor. Luego le impedirán exponer su pintura y le expulsarán de la asociación de artistas. Llegara a no poder comprar los materiales para seguir pintando al no tener carné. Al no tener ocupación no puede obtener la cartilla de racionamiento para alimentarse. Los últimos meses de su vida son dramáticos por el hambre que sufre y la enfermedad que le llevarán a la muerte. Con el perece no sólo una forma de entender la pintura y el papel de los artistas en la sociedad, sino la libertad individual, frente a un gobierno dictatorial.

INMIGRACIÓN EN FRANCIA

Los obstáculos de la inmigración en cualquier país europeo se centran en la lengua y la cultura. Estar más o menos integrado, conseguir un trabajo bien remunerado, depende del grado de formación, el dominio de la primera, y luego adaptarse a unas nuevas costumbres. La opción de mantener las propia cultura con todo lo que ello supone dentro de la mayoritaria, provoca de alguna manera aislamiento si la persona se encuentra sola, y tensiones con los miembros de tu propia comunidad que van dejando los lazos originarios. La distinta problemática que se encuentra una mujer argelina que no sabe hablar francés y está divorciada con dos hijas, integradas en sus ámbitos sociales, lo cuenta la película, FATIMA, escrita y dirigida por Philipe Faucon, adaptación libre del libro, Prière à la lune de Fatima Elayoubi, por tanto inspirada en hechos reales.


La protagonista es una madre argelina que tiene que trabajar en los empleos menos remunerados para sacar adelante a sus dos hijas. El padre les ayuda pero no es suficiente. No sabe bien francés por lo que tiene que estudiar en el poco tiempo libre. La mayor ha iniciado la exigente carrera de medicina y vive en un piso alquilado con una amiga. La hija pequeña, adolescente, tiene capacidad, pero lleva mal los estudios. No se esfuerza y está todo el día en la calle. Las costumbres sociales de raíz argelina y musulmana chocan con las francesas, mucho más liberales. A Fatima le importa el que dirán, lleva velo pero sus hijas no y las reprende por llevar vestimentas demasiado provocativas. Las hijas sufren igualmente el choque de las costumbres, especialmente Nesrine, la mayor, que no sale de fiesta y está la mayoría del tiempo estudiando.


La hija menor, Souad, interioriza las dificultades de integración de la madre. Las trabajos que la explotan como una esclava. Los exterioriza con malos modales y abandonando los estudios. Se enfrenta especialmente con aquella porque le exige que estudie sin poder ayudarle por su desconocimiento del idioma. Es una hija furiosa, que Fatima interpreta causado por tener un padre herido, en concreto ella que le tienen que dar la baja al caerse por unas escaleras. Sin embargo, los problemas van desapareciendo cuando el esfuerzo y la lucha para sobrevivir en un ambiente adverso tienen su recompensa. Por todo ello recibió varios Premios César del Cine Francés, a la Mejor Película, Mejor Guion y Mejor Actriz Revelación, para Zita Hanrot en el papel de Nesrine.

LA RELIGIÓN DE LAS MATEMÁTICAS


La ciencia matemática nos permite conocer los mecanismos con los que funciona el mundo que nos rodea. Constituyen la base del pensamiento racional y científico del mundo occidental desde los antiguos griegos. Los distintos hayazgos se han ido acumulando a lo largo de los siglos para ser empleados por las distintas épocas y seguir progresando cada vez más en el conocimiento de la realidad, los mecanismos profundos del Universo. Nosotros hemos llegado a ellos desde lo material lejos de la concepción religiosa. Sin embargo, hubo un hombre, nacido entre la pobreza de la ciudad India de Madras, Srinivasa Ramanujan, que realizó a comienzos del siglo XX nuevos teoremas adelantados a su tiempo como expresión de la sabiduría divina.


La película, EL HOMBRE QUE CONOCÍA EL INFINITO (The Man who Knew Infinity), dirigida por Matt Brown, narra la vida de este genio de las matemáticas, capaz de hacer cálculos de gran complejidad sólo con su mente. También, sin recibir una educación formal, escribir libros con extraordinarias teorías, que avanzaban en el conocimiento de las matemáticas, tras siglos de experimentación racional. Las tenía escritas en libros manuscritos repletos de fórmulas ininteligibles para la gente común. Se sabía descubridor de algo superior y quería hacerlas llegar a las personas indicadas para que las examinasen. Tenía la dificultad que era practicamente un mendigo que dormía en el suelo. Consiguió primero encontrar trabajo como contable, lo que le resultaba fácil porque no necesitaba un ábaco para hacer las cuentas.


Al final consiguió contactar con el profesor, G.H. Hardy de la Universidad de Cambridge, que le trae al Reino Unido en 1914, coincidiendo con el comienzo de la Gran Guerra. Atrás queda la familia, la madre y su joven esposa. Tiene que superar en la metrópoli colonizadora, la añoranza de su tierra y de los suyos, los prejuicios raciales y sociales. La prestigiosa universidad le mantiene, y a través de aquel profesor, hacerle demostrar sus formulaciones, depurar sus teorías de cualquier error, y publicar los descubrimientos. Lo consigue en un momento de grandes privaciones materiales por el conflicto bélico. Igualmente chocan sus costumbres religiosas hindús con la religiosidad cristiana del Trinity College o el ateísmo de su mentor.


Con grandes dificultades conseguirá ser aceptado en la prestigiosa sociedad matemática inglesa e incluso ser profesor de la misma universidad, aunque en el camino se dejará la salud y casi la vida tras contraer la tuberculosis e intentar el suicidio. Tras la guerra, logra por fin regresar a su país natal con gran honor, pero la dicha le dura poco al fallecer un año más tarde. Durante ese periodo siguió escribiendo aquellos teoremas que ponían en su mente y en sus labios los mismos dioses y que hoy son útiles para conocer la infinitud del Universo.

LOS REFUGIADOS DE 1940

Hoy Europa está sufriendo la llamada crisis de los refugiados. La sangrienta guerra de Siria y los conflictos que causa el terrorismo en Asia y África, ha provocado que numerosas familias abandonen sus países de origen para llegar a una nueva tierra de asilo. Sin embargo, existen numerosos inconvenientes. En el camino hay otros países donde poder establecerse, pero las condiciones son penosas. Igualmente, las poblaciones a donde van a vivir les rechazan. Además, los viajes son largos y peligrosos si hay que cruzar el mar. Las imágenes de su sufrimiento entran diariamente en los hogares de todo el mundo. Hubo un tiempo en el que la guerra se localizó en el Viejo Continente, y las gentes se desplazaron para huir de la violencia bélica.


Esto lo cuenta la película, MAYO DE 1940, dirigida por el francés, Christian Carion, referido a los franceses, que abandonaron sus hogares del norte del país para dirigirse al sur, y así evitar el avance de las tropas alemanas en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Fue una consigna del gobierno de aquella época que tenía el precedente de lo que ocurrió en 1914. En 1940 millones de personas se embarcaron con lo poco que tenían hacia un nuevo destino, pero la guerra se desarrollaba más rápido que las gentes a pie o en antiguos vehículos. Las tropas francesas junto con las inglesas intentaron parar a los alemanes en vano. Las divisiones acorazadas germanas superaron cualquier oposición e hicieron fracasar en muchos casos la huida.


La película se centra en un grupo de vecinos de un pequeño pueblo al norte de Francia, junto a un padre y un hijo, que residían allí por la persecución nazi. El argumento de la película es sencillo. Los vecinos del pueblo deciden abandonar sus hogares para ir a la costa. La maestra se lleva al hijo del opositor alemán, que había sido encarcelado en la ciudad de Arras. La cercanía de las tropas germanas provoca el caos y la liberación de las cárceles mientras los ingleses se retiran a Dunquerque. El padre iniciará, entonces, una intensa búsqueda de su hijo junto a un oficial escocés que intenta volver a Inglaterra. Habrá por tanto, dos relatos paralelos, por un lado, el protagonizado por los vecinos del pueblo junto con el niño, que son testigos de los horrores de la invasión, y por otro, el del padre junto al soldado, que tratan de sortear la represión de los alemanes.


La película sitúa su objetivo en el sufrimiento de la población civil, en los sentimientos y pesares de una población que padece los ametrallamientos y las bombas. En la necesaria solidaridad que deben tener las personas para poder sobrevivir en medio del caos y la violencia. Aparece resaltado el valor de la vida frente a la injusticia de la muerte, de la condición humana al margen de pertenecer a un bando u a otro. Los niños y jóvenes franceses mueren de manera violenta, pero también los soldados germanos, un poco más mayores. Sólo les separa una frontera y un idioma, aunque en el fondo la igualdad que confiere los sentimientos humanos le une y supera a la ideología irracional que motiva a los causantes de la tragedia.

ATENTADO CONTRA HITLER

Nos podemos preguntar qué hubiera sucedido si un atentado en 1939 hubiera matado a Hitler, el líder todopoderoso de la Alemania nazi. Toda la historia llena de millones de víctimas de la represión y la guerra tal vez no se hubiera producido. Sabemos que ese atentado se produjo el 8 de noviembre de ese año en la cervecería Bürgerbräukeller de Múnich donde el führer daba un discurso, pero no le afectó porque se fue 13 minutos antes de que explotara el artefacto colocado en una de las columnas del lugar, matando a siete personas. Lo había fabricado y organizado, Georg Elser, un carpintero de origen rural, que pretendía evitar el desastre al que se encaminaba su país.


La historia de este obrero cualificado la cuenta el director Oliver Hirschbiegel en la película, 13 MINUTOS PARA MATAR A HITLER, de manera objetiva. Supera las antiguas teorías que fue un atentado patrocinado por los servicios de inteligencia extranjeros o por los mismos nazis para engrandecer la figura del líder, más bien, la obra de un individuo, inteligente y visonario proveniente de un entorno rural cristiano que ve cómo las ideología fascista va ocupando progresivamente los lugares y las mentes de la gente. Observa como elimina lentamente cualquier tipo de oposición con la violencia haciéndose mayoritario entre los ciudadanos hasta tal punto que desaparece la libertad individual fuera de las organizaciones del partido nazi.


Georg, como su familia, queda en minoría dentro de su pueblo. Llega un momento que los opositores comunistas son encarcelados y obligados a trabajos forzados. A los judíos se les prohibe cualquier actividad. Él pertenece a un entorno humilde empobrecido por la crisis de los años treinta. Tiene un don especial con las mujeres que le lleva a mantener una relación con una mujer casada. Sin embargo, nada le obstaculiza para fabricar un potente artefacto con el objetivo de eliminar la causa de todos los males que van a conducir al país al desastre. Exalta la libertad individual y la creatividad todo lo que el nuevo sistema trata de soslayar.


La película cuenta todos los hechos referidos al protagonista en forma de sucesivos flash back coincidentes con los interrogatorios y los pensamientos del mismo durante las torturas que le infringen los dirigentes de la Gestapo, que no se creen que el atentado haya sido obra de un carpintero rural. Al final aceptan la verdad y le encierran hasta su ejecución en abril de 1945, pocos días antes de ser liberado el campo de concentración de Dachau donde se encontraba. Se da a entender que por orden directa del dirigente nazi, Heinrich Müller, que había participado en la investigación de su caso en 1939, pues Arthur Nebe, el otro dirigente que había llevado las investigaciones, fue ejecutado también por participar en la operación Valkiria en julio de 1944, una conspiración para asesinar a Hitler preparada por el coronel Claus von Stauffenberg, lo que une ambos atentados de alguna manera, y convierte a la película en una manifestación de la oposición alemana al régimen nacionalsocialista.

EL TRIUNFO DE LA VERDAD


En los últimos tiempos la Iglesia católica se ha comprometido a la lucha contra los abusos cometidos en su seno contra los niños. A ello le precede un largo periodo de encubrimiento y silencio de las autoridades eclesiáticas que se limitaban a trasladar al culpable de un lugar a otro. Esta circunstancia no impedía que se volvieran a producir idénticas violaciones. La película, SPOTLIGHT, dirigida y escrita por Tom McCarthy, se centra en el proceso de investigación llevado por un grupo especial así llamado del periódico Boston Globe. El artículo que publicaron a comienzos de 2002 que sacaba a la luz la ocultación sistemática de la Iglesia de innumerables casos de pedofília perpetrados por más de 70 sacerdotes locales, consiguió el Premio Pulitzer de ese año.


La idea de la investigación partió del nuevo editor, Marty Baron (Liev Schreiber) que se puso al frente de la publicación con el fin de aumentar la rentabilidad. Hasta ese momento el periódico solamente había sacado pequeños artículos de algunas denuncias que habían llegado a los tribunales. La Iglesia solía llegar a acuerdos privados con las familias de la víctimas para mantener el anonimato de ésta y del culpable a cambio de una compensación económica. Igualmente, en los casos juzgados, las pruebas no se hacían públicas. Por otra parte, Boston es una ciudad con una mayoría católica, donde la institución religiosa, tiene una gran influencia en todos los ámbitos.


De esta manera, el grupo de periodístas dirigidos por Robby Robinson (Michael Keaton), tenia que sortear grandes obstáculos para escribir un artículo de investigación y denuncia. En el camino se encontraron con una asociación de víctimas que le aportó material; algunas víctimas que les contaron su duro testimonio y las terribles consecuencias de los abusos; y dos tipos de abogados, uno que las defendía en los tribunales, y otro que colaboraba con la institución para los acuerdos al margen de la ley. También la aportación de un psiquiatra que había investigado durante más de treinta años sobre este fenómeno. Éste afirmaba que había un 6% de sacerdotes pederastas a causa de una evidente inmadurez psicosexual.


Con estos datos llegaron a la conclusión que en Boston habría un total de 90 sacerdotes que hubieran abusado. Los periodistas demostraron que por los libros de registro de la propia Iglesia, se podía establecer que unos 87, estarían afectados. Al final escribieron el artículo con pruebas sobre 70. Una vez publicado el mismo, numerosas víctimas tomaron conciencia de su situación y las cifras reales que aporta la película llega a mas de 200 religiosos y alrededor de 1000 víctimas. Las últimas imágenes recuerdan los numerosos lugares del mundo donde se han encontrado casos similares.

EL TERROR DEL HOLOCAUSTO

Desde hace tiempo se esperaba el estreno de una película que vuelve a tratar el tema del Holocausto, un hecho que ha provocado la reflexión si es moralmente adecuado mostrar los sucesos violentos que le caracterizaron. Venía avalada por los premios recibidos en el Festival de Cannes, el Gran Premio del Jurado y el FIPRESCI. Seguramente reciba otros muchos, entre ellos, tal vez, el Oscar de este año. La película, EL HIJO DE SAÚL, escrita y dirigida por el realizador húngaro, László Nemes, destaca por la originalidad en el tratamiento y en el enfoque del genocidio judío.


El argumento se centra en un miembro de los sonderkommandos, las cuadrillas de presos obligados a conducir a otros presos a las cámaras de gas, incinerar sus cadáveres y hacer desaparecer sus restos. De nombre Saúl, cree descubrir a su hijo en un joven que ha sobrevivido a la cámara de gas y luego es asesinado para hacerle la autopsia por los médicos de Auschwitz. Pretende, jugándose la vida y la de sus compañeros enterrarle según el rito judío, lo que le obligará a buscar un rabino que quiera arriesgarse. Para ello ocultará el cadáver hasta el final.


La película se basa en informaciones reales que reproduce. Los encargados de los judíos que iban a ser metidos en las cámaras y luego incinerados estaban organizados en grupos al mando de un jefe, llamado Kapo. Cada cierto tiempo eran ejecutados antes incluso de dar relevo al grupo siguiente. Vivían aislados y no podían advertir a los grupos de presos su destino. Entraban engañados con la esperanza de trabajos forzados. Todo estaba organizado en una cadena horrible que empezaba con despojarles de sus pertenencias en el vestíbulo; para ser ejecutados con el gas Zyklon B; luego eran incinerados los cuerpos. Las cenizas acumuladas eran sacadas por ellos de los hornos para ser arrojadas al río.


Miembros de estos comandos escribieron y enterraron los testimonios de lo que vivieron. Apoyados por un trabajador polaco al servicio de la Resistencia en el almacén de objetos que se arrebataban llegaron a introducir una cámara de fotos dentro del campo y fotografiar el proceso de exterminio. Algunas imágenes se conservan en la actualidad después de ser sacadas de forma clandestina. En el verano de 1944, los miembros del sonderkommando se sublevaron contra los guardianes, coincidiendo con la deportación de 430.000 judíos húngaros, y el incremento de ejecuciones, dentro y fuera de las cámaras,.


La película cuenta todos estos hechos. Al final, Saúl logra escapar del campo junto a un grupo llevándose el cadáver del niño para ser enterrado sin mucha fortuna. La forma de contarlo resulta muy original al emplear planos secuencia sin profundidad de campo por lo que el espectador se centra en el rostro y en parte de la figura de los protagonista. El resto de encuadre queda borroso unido a un constante movimiento de la cámara. Si a esto unimos un sonido hiperrealista, el espectador recibe el impacto del terror de los que vivieron y participaron en el mecanismo del genocidio.


El director trata de hacer sentir el padecimiento de los protagonistas desesperados que no saben si van a morir en las horas siguientes, lo aleatorio de la muerte desde el interior de la experiencia, en sus propias palabras. Una experiencia encuadrada en una percepción humana limitada. Ellos no sabían, por las condiciones en las que se movían, lo que ocurrían en otras partes del campo, lo que refuerza el realismo y la calidad auténtica del mensaje cinematográfico.