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EL CINE DE ANDRÉI TARKOVSKI


El Círculo de Bellas Artes de Madrid organiza la exposición ANDRÉI TARKOVSKI Y EL ESPEJO. ESTUDIO DE UN SUEÑO, que reúne un conjunto amplio de documentos sobre esta película del director ruso. El visitante descubre fotografías del director con sus padres, imágenes en vídeo con escenas de la película, el diario de rodaje, bocetos y manuscritos de todo tipo, que nos informan del proceso creativo, el elaborado trabajo de preparación hasta lograr rodar un film que se considera compendio de su manera de hacer cine. Un cine por antonomasia de autor, de carácter vanguardista.


La película, El espejo, y en general, el cine de Tarkovski, combina la ensoñación y el carácter autobiográfico, con un profundo sentido poético y artístico. El director pretendía con aquella reflejar un sueño que le obsesionaba. Había vivido con sus padres en una dacha siendo un niño en un paisaje idílico de prados y bosque. Retomaba, así, una serie de recuerdos del pasado en el exterior e interior de ese lugar, recreados de la manera más fiel. A través de la exposición sabemos que su padre, Arseny, fue un poeta reconocido alguno de cuyos poemas se pueden leer en la muestra. Llegó a separarse de su madre, un personaje, igualmente esencial en la película, expresión de la importancia que tuvo en la vida y en los sentimientos del director hasta tal punto que la hizo aparecer brevemente en una escena.


La actriz Margarita Terekhova encarna a la madre del director, un rostro de gran fuerza expresiva, necesario para evocar los sentimientos y recuerdos de la infancia. Unos recuerdos que no se manifiestan puros, ajenos a la realidad, sino inmersos en conflictos que aluden a la Guerra Civil española o la Segunda Guerra mundial. Sin embargo, los propósitos del director se encaminan a la creación artística por medio de un lenguaje visual propio, de carácter surreal y simbólico, que le permite reflexionar sobre temas como la infancia, la maternidad o el matrimonio, en los cuales se incluye la palabra. La exposición, por tanto, nos define a Tarkovski como un artista meticuloso y  extraordinario, capaz de superar la concepción del cine como entretenimiento, para elevarlo a una condición de arte superior.

TESOROS DE RUSIA

La bebedora de absenta. Pablo Picasso. 1901
El Museo del Prado expone una selección de más de 170 obras de la gran colección del Hermitage por la celebración del Año Dual España-Rusia 2011. Forman un conjunto de pinturas, dibujos, esculturas, piezas arqueológicas y de orfebrería coleccionadas por los zares desde su fundador, Pedro I el Grande, hasta la Revolución de 1917. La disolución del Museo Estatal de Arte Occidental completó, con arte contemporáneo la secuencia artística que le faltaba.
En la exposición llama especialmente la atención, las obras de pintura y escultura, más relacionadas con los propios contenidos del Museo del Prado. Se encuentran organizadas en orden cronológico, muy bien situadas para el deleite del visitante. La decoración acompaña, colores ocres, pastel, dorados, azules, para la obra clásica, el blanco de las paredes como marco de las piezas contemporáneas. También éstas últimas con mayor espacio en las salas. 
Resulta atractiva la colocación de tres obras maestras juntas: el Tañedor de laud de Caravaggio; El almuerzo de Velázquez, cuando el autor tenía dieciseis años, y el San Sebastián curado por las santas mujeres de Ribera. Si estas pinturas pertenecen a la primera época de sus autores, poco antes el espectador pudo contemplar el San Sebastián de Tiziano, de su vejez. La escultura no desmerece el conjunto: un boceto de Bernini del Éxtasis de Santa Teresa. Más adelante sobresalen las obras de Houdon, con el magnífico retrato de Voltaire; Canova y Thornvaldsen.
Los últimos espacios de la exposición, EL HERMITAGE EN EL PRADO, reune a grandes nombres de la historia de la pintura, Monet, Gauguin, Renoir, Cezanne, Derain, y sobre todo, Matisse y Picasso, fruto del gusto de los coleccionistas rusos que adqurieron su obra, Serguei Schukin e Ivan Morózov. Finaliza la muestra con dos grandes y significativas obras: Composición VI, de Kandinsky y Cuadrado negro de Malevich, mostrando la continuidad del Hermitage en seguir adquiriendo obras renombradas de la Historia del Arte.