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EL PELIGRO TOTALITARIO


 

Hoy la democracia se haya en peligro. Corren vientos autoritarios originados en el país de tradición liberal más antiguo del mundo. La ley de la fuerza se impone en las relaciones internacionales. Aquel sistema basado en leyes y en el respeto a los derechos humanos tras la Segunda Guerra Mundial, que tantas víctimas inocentes costó conseguir, se está demoliendo, en favor del nacionalismo e imperialismo. El gobierno de una oligarquía sustentada en la tecnología que acumula los datos personales de los ciudadanos y controla los medios de comunicación, está en la base de esta transformación. Los multimillonarios que no han hecho más que incrementar su fortuna en los últimos años, proporcionan las herramientas que fundamentan el poder en la mentira frente a la verdad, en la desinformación y en la propaganda, esenciales para engañar a la mayoría de la población. De esta forma, los estados y los gobiernos más viles, expresión de una minoría privilegiada, pueden ejercer un poder omnímodo sin cortapisas, a costa de los derechos más elementales del ser humano. Es por tanto, oportuno, la película documental, ORWELL: 2+2=5, escrita y dirigida por Raoul Peck, que realiza un retrato del famoso escritor y de sus proféticas predicciones de un régimen totalitario por medio de lecturas de su diario, referencias cinematográficas e imágenes actuales.



Georges Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair, pertenecía a la clase media inglesa, aquella destinada a servir en el ejército o en una profesión respetable. Al igual que su padre, desde joven entró en la milicia como policía colonial, tras disfrutar de una buena educación universitaria, pero pronto sus ínfulas de superioridad racial, se vinieron abajo cuando comprobó los injusto que suponía someter a países y a poblaciones enteras como Birmania en la servidumbre, aprovechando su atraso y pobreza. Lo que los ingleses hicieron en aquel país cuando era colonia, lo está haciendo hoy la dictadura de Myanmar con las minorías religiosas. Otro hito en su vida fue alistarse en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española, en concreto, participó junto a las milicias del POUM, partido comunista de inspiración trotskista, para luchar contra el fascismo. La persecución y eliminación de este grupo por parte de los servicios secretos estalinistas, le marcaría decisivamente su pensamiento político. Durante la guerra mundial, trabajó en la BBC, para dejarlo y dedicarse a la literatura. Así, en los años cuarenta, publicaría sus dos obras fundamentales, Rebelión en la Granja, y 1984, poco antes de su muerte, tras una larga enfermedad causada por la tuberculosis.



En el presente documental oímos las palabras de Orwell que nos hablan de un Estado totalitario en el futuro, denominado Gran Hermano, que emplea la tecnología para controlar el comportamiento y el pensamiento de la gente. Nada queda fuera de su control, ni las relaciones íntimas. Un sistema centralizado que puede doblegar el conocimiento científico y la propia verdad. Así, la libertad es esclavitud, la paz es la guerra, y la ignorancia es la fuerza. La distopía que aparece en la obra, 1984, no pretendía renegar del socialismo democrático, la ideología del autor antes de su muerte, sino de aquellos regímenes totalitarios como el estalinista soviético o los fascismo nazi, italiano y español. Una distopía que nos permite entender hoy las políticas de Donald Trump cuyas herramientas para conseguir y mantener el poder se entienden mejor si utilizamos las predicciones y conceptos orwellianos: la neolengua, las frases hechas; el querer decir una cosa, que significa otra; la manipulación de la verdad o su negación por una mentira; el desprecio por los derechos humanos y hacia los más necesitados, en favor de los ricos, sin respetar las leyes; y el señalamiento como enemigos a los inmigrantes. Además, a sus pretensiones totalitarias, le han surgido un grupo de seguidores como Milei en Argentina, Orbán en Hungría, y numerosos partidos de extrema derecha, que dicen pretender la libertad, cuando quieren la servidumbre.

LA FOTOGRAFÍA DE HELEN LEVITT


 

La Fundación Mapfre de Madrid presenta la exposición, HELEN LEVITT, un recorrido por la trayectoria completa de esta fotógrafa estadounidense, a través de nueve secciones y alrededor de 220 imágenes. Una artista nacida en Nueva York de familia ruso-judía, a quien no le gustaba viajar sino centrarse en la los barrios más humildes de la Ciudad de los Rascacielos donde se formó y residió. Sus primeras fotografías se fechan de la década de los treinta, aunque ella mantiene su estilo peculiar casi durante toda su carrera. Sus fotografías no llevan título y su datación es aproximada. Trabajaba en la calle y captaba a sus gentes que hacían su vida a la puerta de su casas o cerca de los comercios. Se la denominó como fotógrafa de niños, aunque su espectro es más amplio; son las gentes en general situadas en distintos planos, interactuando unas personas con otras, o relacionados con algún elemento del paisaje urbano significativo. En un principio le influyó Henry Cartier-Bresson y la mirada surrealista, para crear imágenes en apariencia espontáneas y simpáticas, pero en el fondo ambiguas y enigmáticas, captadas con un realismo descarnado.



Gran parte de su obra es en blanco y negro, realizada con una cámara Leica, aunque a partir de finales de los años 50, empieza a utilizar el color. Un color brillante que resalta de unas imágenes nítidas para las que parece no ha pasado el tiempo; unas imágenes hoy icónicas, todas presentes en la exposición. Unas enmarcadas y otras proyectadas en forma de diapositivas, una de su forma preferida de dar a conocer su obra. En ellas llama la atención los encuentros paradójicos, los contrastes semánticos: niños que escalan una puerta decorada con columnas; una mujer gruesa encajada en una cabina telefónica con sus hijos pequeños; juegos interminables de niños en grupo o solitarios en las aceras y entre los coches aparcados; los grafitis escritos y pintados con tiza. La gran ciudad, por tanto, está llena de vida, no solamente en el interior de las modestas casas, sino en la calle, que se convierte en arte bajo la mirada original de Helen Levitt, que descubre con la cámara, convertida en un auténtico bisturí, una realidad superior, oculta que nos sorprende.



En los años cuarenta realizó con una amiga un viaje a Ciudad de México, bajo el ejemplo de Cartier-Bresson, el único que realizó al extranjero, donde supo captar desde su mirada personal las realidades sociales más crudas. La fotografía en color la ocupó durante las décadas de los sesenta y setenta. Desde  finales de la misma, volvió al blanco y negro, para situar su escenario en el metro de Nueva York.  Después, la artista siguió fotografiando de forma intermitente hasta principios de los años noventa, tanto en la ciudad como fuera de ella. Levitt, también se interesó por el cine, y dirigió el documental The Quiet One y codirigió, In the Street, sobre las calles del Harlem hispano, que prologaban en imágenes en movimiento aquello que había captado en fotografías. Unas obras que serían muy influyentes para el cine realizado por artistas como John Mekas y Andy Wharhol.




EL NO-DO FRANQUISTA


 

La Filmoteca Española presenta la exposición, NO-DO. EL MUNDO DE AYER. IMAGEN Y PROGANDA DEL FRANQUISMO, que reúne documentos, filmaciones, fotografías, y objetos técnicos, sobre este noticiario que se proyectaba en los cines antes de ver las películas programadas desde 1943 hasta 1975. Duraba unos diez minutos y estaba integrado por materiales propios, elaborado por un equipo de directivos y operadores con sucursales en todo el país, y provenientes del extranjero, mediante el intercambio con otros países. La aparición de la televisión hizo que se transformarse en una revista de la actualidad con un carácter más general e intranscendente. La exposición se divide en tres secciones según los espacios amplios de la misma: una primera referida a sus contenidos ideológicos e históricos; otra a sus aspectos técnicos y sus fases de elaboración; y una tercera, a los aspectos humanos, de sus operadores, como del dictador, sin duda partícipe de alguna manera en el mismo, así como el valor del archivo para la memoria y la historia. 



El visitante en el primer espacio puede visionar el primer NO-DO de 1943, expresión del nuevo régimen político instaurado tras la Guerra Civil, fundamentado en una ideología totalitaria de carácter fascista, según la versión del falangismo, nacionalsindicalista y de Estado corporativo. Su líder se encarnaba en la figura de Francisco Franco, que aparece en las primeras imágenes, detrás de una entrada que alude al pasado imperial de la nación. También se explica que el noticiero no nació de la nada sino de otros previos y organismos existentes. Nacido en plena guerra mundial, la reflejó no sin dificultades, pues tuvo que mantenerse neutral cuando se refería al conflicto en Europa; a favor del anticomunismo alemán en el frente contra la URSS, y proamericano en el Pacífico. Mostró acontecimientos de la dictadura a lo largo de su existencia, positivos con respecto a la Guerra Fría y las bombas atómicas, y los distintos conflictos mundiales. Se opuso a los avances de la cultura pop encarnada en la música de los Beatles, o la revolución juvenil de los hippies o los avances en la igualdad de la mujer.



Apostó por el fenómeno turístico, que promocionó a España en el exterior y la sacó del atraso económico. Ocultó la emigración masiva a las ciudades y a otros países de Europa, para luego reconocerla. Tuvo al dictador como el mayor protagonista, el que más veces apareció en sus imágenes. Sabemos que los noticiarios se proyectaban semanalmente en el Palacio del Pardo, y él era un aficionado al cine, que practicaba en algunas ocasiones. Por otra parte, el noticiero, que veían obligatoriamente todos los ciudadanos, estaba sometido a una férrea censura, y seguía este procedimiento: primero se seleccionaban las noticias; acto seguido los reporteros la ilustraban con imágenes; luego se positivaban fuera del organismo oficial; de vuelta, se montaba y se introducía el sonido. Al principio, apenas se grababa en directo, luego con el desarrollo técnico, sí. Más relevante fue la redacción de las noticias, y la incorporación de los comentarios, por locutores de voz singular. Finalmente, la incorporación de los títulos de las secciones y la distribución. El proceso era muy rápido porque cada semana se llegaron a realizar hasta cuatro noticieros.



Podemos conocer que la partitura original del NO-DO la compuso el músico, Manuel Parada de la Puente; el estilo retórico y grandilocuente de la mayoría de las noticias se debe a la prosa de Alfredo Marqueríe. La maleta del operador Gregorio Sánchez, nos informa de la vida del personal de la entidad, junto al testimonio del redactor y realizador, Jaime Moreno, testigo de los años dorados. La exposición termina con la información de toda la producción en cifras: miles de noticieros, según distintas categorías, sus fechas; las temáticas de cada uno de ellos; el tipo de fotografías, blanco y negro o color, mas la cantidad de documentales y ediciones especiales. Hoy el archivo tiene una relevancia excepcional para el mundo académico y el público en general. Forma parte de la Filmoteca Nacional, y se está digitalizando a la máxima resolución. Traslado la frase del escritor William Faulkner parafraseada en la muestra: NO-DO no ha muerto. Ni siquiera es pasado.

MUJERES EN LUCHA


 Las costumbres tradicionales del mundo rural se unen a aquellas derivadas del desarrollo urbano e industrial en Galicia. Cuando la agricultura y la ganadería apenas daban para subsistir numerosas trabajadoras tuvieron que emplearse en las industrias de la cerámica, el textil y el conservero. Compatibilizaron el cuidado de los hijos con el trabajo en las fábricas, a los que dedicaron todo su tiempo. La desigualdad de género fue aprovechada por los empresarios al proporcionar menos sueldo que a los varones. Cuando llegó la crisis de finales de los años setenta y ochenta, muchas fábricas fueron cerradas y vendidas para otros fines. A las trabajadoras se las dejó de pagar, y todavía pleitean para satisfacer lo que les adeudan.



El documental, NACIÓN, escrito y dirigido por la directora, Margarita Ledo, cuenta la lucha de las trabajadoras de la fábrica de loza, La Pontesa. Una lucha iniciada hace más de treinta años, y que ha culminado este año, en espera de la sentencia que les resarza de los salarios impagados cuando la empresa fue cerrada y sus instalaciones vendidas. Lo nuevos propietarios las adquirieron a un precio irrisorio, sin hacerse cargo de las deudas cifradas en dos millones y medio de euros. Todavía las instalaciones siguen en pie, abandonadas recordando una vida pasada que pervive en el recuerdo de las protagonistas. 



En el documental se mezcla el pasado y el presente mediante imágenes de archivo. Unas muy antiguas que recuerdan la actividad industrial a mediados del siglo XX, otras de las huelgas, encierros y manifestaciones cuando la fábrica dejó de operar. Las imágenes actuales muestran a las trabajadoras envejecidas que tuvieron que rehacer sus vidas, impactadas por la lucha por sus derechos no respetados al ponerse fin a la actividad de la fábrica. El juicio celebrado este año va a hacer justicia tras tantos años de espera. El documental, por tanto, trata este hecho como un conflicto laboral concreto, pero además, como una lucha realizada desde la situación de las mujeres, organizadas en una nación, que han sufrido especialmente la desigualdad de género.

TESTIMONIO DEL HORROR


 Hace unos años algunos países árabes sufrieron revueltas de la población que hicieron caer antiguas dictaduras surgidas en los tiempos de la Guerra Fría. En la mayoría de los casos no condujeron a un régimen democrático, sino a la desaparición de las estructuras estatales de los países y a una guerra civil. Esto le sucedió a Siria cuando la población, especialmente estudiantes, quisieron poner fin al régimen de Assad, que respondió intensificando la represión. Provocó un conflicto que trajo millones de desplazados a otros países del Próximo Oriente y a Europa. Una guerra que se complicó por el surgimiento del llamado Estado Islámico. Entonces, diferentes actores internacionales participaron a distinto nivel para defender sus intereses. Unos en defensa del régimen dictatorial como Rusia e Irán, otros como los países occidentales, se mantuvieron relativamente al margen, y todos, contra los fundamentalistas.



La larga guerra, que todavía no ha terminado del todo, ha provocado la división del país en territorios controlados por las distintas fuerzas. El documental, PARA SAMA, que cuenta la historia de la joven Waad al Katead, realizado por ella misma a través de imágenes originales grabadas durante los meses previos al conflicto, y durante el asedio de parte de Alepo, es un testimonio de primera mano de las atrocidades vividas por sus gentes. Ella, una joven estudiante universitaria, narra su vida de activista contra el régimen de Assad. Las imágenes principales corresponden cuando ayuda a su marido, un joven médico que ha organizado un hospital de campaña para la población civil herida en los continuos bombardeos de la aviación rusa sobre las viviendas donde se supone resisten los rebeldes.



Durante el conflicto, la protagonista contrae matrimonio y tiene a su primera hija, llamada Sama, que corre, igual que sus padres, enormes riesgos de morir por efecto de las bombas. Entre imágenes de los continuos heridos, algunos a punto de morir, que llegan al hospital, se intercalan otras imágenes del periodo anterior a la fase crítica de la guerra. La directora capta con su cámara el fallecimiento de numerosos niños que son envueltos en telas para ser enterrados por sus familiares. En un caso, el parto de un bebé que tarda en abrir los ojos, después de nacer en medio de la violencia. Los propios médicos son víctimas de los continuos ataques, porque los hospitales son objetivos militares. La pareja protagonista logra escapar de milagro del cerco de Alepo, cuando las tropas gubernamentales estaban cerca de apresarles.  Entre las ruinas de la ciudad pudieron marchar tras las gestiones humanitarias de la comunidad internacional. 



El documental tiene un extraordinario valor como testimonio de las víctimas de la guerra, causadas por la intención del régimen de exterminar a sus oponentes políticos. A la visión del espectador se ofrece toda la magnitud del conflicto sirio. Tardarán muchos años en repararse los daños materiales y humanos causados por la irracionalidad de la guerra. El utilizar todo tipo de bombas para doblegar las ansias de libertad del pueblo. Este testimonio del horror fue merecedor de un premio en el Festival de Cannes, y será candidato a los Premios Oscar.

LAS FOTOGRAFÍAS DE ED VAN DER ELSKEN

Autorretrato, Paris, 1952

La Fundación Mapfre de Madrid organiza la exposición sobre el artista audiovisual, ED VAN DER ELSKEN, uno de los fotógrafos más importantes de Holanda en el siglo XX. En la muestra se reúnen imágenes fotográficas, contactos, películas, libros y documentos, que permiten al espectador hacerse una idea significativa de toda su obra. Su larga trayectoria se inicia en la ciudad de París en 1950 y termina con su muerte por cáncer en 1990. Son hechos importantes porque siempre implicó su vida personal y su actividad artística, como motivo e inspiración. Así, su última película, que se puede ver en parte en las sala madrileña, fue autobiográfica y narraba la lucha contra la enfermedad letal. Llevaba como título, Bye, y era una despedida de lo que él quiso captar con con sus cámaras, la vida misma.

Groenburgwal, Amsterdam, 1956

Van der Elsken tuvo un gran talento creativo y una motivación curiosa y experimental. La mayoría de sus fotografías son el blanco y negro, pero siempre, desde muy temprano empleó, a diferencia de otros fotógrafos, el color. Trabajó en varios campos: la fotografía de calle, como reportero de acontecimientos políticos, otros de carácter social o artístico. La vida al completo en la que incluyó la suya propia. Igualmente podemos destacar entre sus objetivos el colocar a las personas, algunas de los países más distantes, como centro de su universo fotográfico, principalmente jóvenes, niños, vagabundos y parejas. Desarrolló a lo largo de su carrera un estilo directo, con frecuentes tomas frontales, muy cercanas a la gente. El resultado es una fotografía auténtica y de aspecto informal, un punto de vista alternativo al tradicional de carácter documental.

Amsterdam, 1967

En su primer libro en 1956, Una historia de amor en Saint-Germanin-des-Prés, utilizó el formato de las fotonovelas, mezclando autobiografía y ficción, texto e imágenes, algunos de los elementos claves que mantendría posteriormente. El París de la posguerra, cuando comenzó su carrera, se vió reflejado en numerosas imáges que luego años después publicaría. Ámsterdam, la ciudad donde residió la mayor parte de su vida, fue escenario de muchas de sus fotografías de carácter periodístico y de la vida diaria de sus barrios y vecinos. Van der Elsken, de igual manera, viajó por todo el mundo, unas veces enviado por las agencias y publicaciones para las que trabajó, y otras por decisión propia. Así, en 1959, se embarcó en un viaje alrededor del mundo, visitando África, Malasia, las Islas Filipinas, Hong Kong, Estados Unidos, México y Japón, el país al que volvería hasta en quince ocasiones, fascinado por los contrastes de la vida callejera, donde chocaba la cultura tradicional y la influencia occidental.

Chica en el metro, Tokio, 1984

La dificultad de publicar los fotolibros, le llevó a desarrollar su carrera como cineasta, especializado en cortometrajes de carácter documental. La primera obra para televisión la filmó en 1963, y mostraba como las fotografías, el ambiente cotidiano de su barrio y su familia. Asi alternó las producciónes más personales con los encargos de terceros. El conjunto de estos documentales, cuyas imágenes podemos ver a lo largo del recorrido de la exposición, son, por tanto, un claro ejemplo de una personalidad creativa, arriesgada e independiente.

SOBRE BASILIO MARTÍN PATINO


El Centro Cultural Fernán Gómez muestra la exposición, BASILIO MARTÍN PATINO. MADRID, ROMPEOLAS DE TODAS LAS ESPAÑAS, que es un recorrido centrado en el director de cine salmantino y la capital de España, desde la Segunda República hasta la actualidad. Una trayectoria donde sus películas son las protagonistas, mostradas al público con fragmentos significativos, completado todo ello con fotografías, documentos, recortes de prensa, y los premios obtenidos durante su carrera. Para el director, Salamanca fue la ciudad de nacimiento y donde pasó una infancia feliz, donde están sus raíces familiares, la vida personal, mientras Madrid, es una ciudad objeto de su mirada artística, de un enamoramiento especial, por ser un lugar abierto, solidario, lejano de cualquier particularismo nacionalista, acogedor con los inmigrantes llegados de todos los lugares de España.


Proclamación de la Segunda República, Película, Caudillo, 1974

Para el alcalde Enrique Tierno Galván, ser de Madrid, era vivir en ella, sin ningún rasgo más. En los momentos dramáticos de la Guerra Civil, resistió al ejército rebelde sufriendo el bombardeo de la aviación enemiga, las penurias y el hambre. Las huellas de la dictadura franquista quedaron marcadas en las calles. El fin de este periodo sin libertades dio paso a la Transición donde se vivieron momentos dramáticos. Finalmente, llegó la democracia hasta nuestros días. Sin embargo, dos acontecimientos marcaran la vida de sus gentes, los graves atentados del 11 de marzo, y los efectos de la crisis financiera internacional, que se manifestaron en la indignación y en la revuelta del 15 M.


La filmografía de Basilio Martín Patino está ligada a la historia de España, donde la capital es el lugar donde se desarrollan los acontecimientos. A ella dedicó toda una película, Madrid (1987). Sus obras más renombradas, en este sentido, son Canciones para después de una guerra (1971) y  Caudillo (1974), censuradas por la dictadura. El director interpreta de forma original el pasado que nos marca el presente. En su elaboración empleó grabaciones nunca vistas para lo que tuvo que recorrer numerosos archivos visuales. Combinó un montaje elaborado, junto a una especial selección musical de la época, y la poesía. Sin embargo, para su última obra documental, Libre te quiero (2012), basada en los movimientos ciudadanos del 15 M, recoge los sonidos originales de la calle. 


De esta manera, el director entiende la creación cinematográfica como una interpretación documental y poética del pasado inmediato. Esta realidad histórica condiciona la existencia humana, la vida diaria de las gentes. Pero el peso político o unos acontecimientos graves del pasado, también del presente, están ocultos o disimulados. Lo que hace el director es objetivarlos, mostralos, para lograr que seamos más libres.

LA AVENTURA DEL CINE


El cine ha sido denominado el séptimo arte. Una forma de expresión audiovisual que nació el 19 de marzo de 1895, recorriendo una influyente trayectoria hasta la actualidad. Hoy es además una importante industria del ocio que se ha enriquecido por las transformaciones tecnológicas del mundo moderno. Los primeros años los cuenta la película,  !LUMIÈRE! COMIENZA LA AVENTURA, dirigida y escrita por Thierry Frémaux, elaborada a partir de 108 películas restauradas de los hermanos del mismo apellido, escogidas entre un total de 1422 obras que llegaron a rodar en el periodo comprendido desde aquella fecha hasta 1905. La primera película fue la salida de los obreros de su fábrica en Lyon de la cual hicieron tres versiones.


La invención del cine fue fruto de una larga investigación en la que participaron diferentes descubridores que aportaron su contribución hasta que la familia Lumière concretó lo que sería el Cinématographe, algo más que un avance técnico. Thierry Frémaux en diez partes y un epílogo nos estructura este brillante comienzo de la historia, según diferentes temas, sin faltar la ironía, de las distintas direcciones y características de la nueva expresión artística. Louis Lumière dijo que pretendían entretener y enriquecer al ser humano. Dos aspectos esenciales de la misma que se perciben desde el principio y que todos los espectadores buscaron nada más nacer con gran éxito, hasta el punto que se abrieron salas para disfrutarlo de forma colectiva.


Las cámaras que emplearon los hermanos Lumière tuvieron un buen nivel técnico con grandes limitaciones. Todas las películas que rodaron duraban 50 segundos. Utilizaron casi siempre una posición fija que captaba lo que sucedía delante de ella. Sin embargo, al colocarla en barcos, ascensores y trenes, podemos decir que inventaron el travelling. Rodaron imágenes de París subiendo a la Torre Eiffel o navegando por el río Sena. Uno muy bello es el que cierra la película, cuando la cámara situada en un carro, capta a un grupo de niños persiguiéndola. Los operadores de cámara tuvieron un significativo talento si observamos el resultado. Componían de forma esquisita los planos, cuando se sabe que no tenían visores. Además los ejemplos rodados en ciudades o paisajes tienen una extraordinaria profundidad de campo.


La familia Lumière entendieron el cine como una invención, una elaboración de imágenes en movimiento, la mayoría de las veces prefabricadas de antemano con actores, ellos mismos y sus amigos delante del objetivo. Fueron cortometrajes muchos de ellos cómicos o que tomaban secuencias interesantes. También con la finalidad de impresionar al espectador, como la llegada del tren a la estación de Ciotat, uno de los más famosos en los cuales se observa su forma de disponer en diagonal los elementos de la acción. Sin embargo, otra finalidad tenía carácter documental, como el rodaje de las gentes y los coches y tranvías en una plaza, una inundación, alterados algunas veces por los bomberos que van a toda velocidad a apagar un fuego.


El cine se extendió rapidamente por todo el mundo. Los Lumiére mandaron sus operadores por diferentes países, España, Italia, México, Turquía, EEUU, Gran Bretaña, a la vez que se crearon espacios para la proyección de las imágenes. De esta manera, se hicieron con gran variedad de cortometrajes, que constituían, un grupo de ellos, previamente montados un espectáculo atractivo y bello, para nosotros hoy, una auténtica obra de arte.


VIOLENCIA EN DETROIT


La necesidad de mejores condiciones de vida llevó a la población de color de EEUU a emigrar al norte del país. Allí se enconcontraban importantes industrias necesitadas de trabajadores y el mayor respeto a los derechos civiles. Con el paso del tiempo la población blanca se fue a vivir a los suburbios de la ciudad de Detroit, mientras la población más humilde, generalmente de color, se quedó en barrios convertidos en auténticos guetos. En los años sesenta la vida en ellos se hizo cada vez más difícil por el deterioro de las condiciones económicas y la marginación social. Por aquel tiempo, se dio la paradoja que los policías eran de raza blanca, cuando la mayoría de la población de los lugares que tenían  que patrullar eran de color. Llegaría el momento que cualquier acción desporporcionada de aquellos provocaría la violencia.


Así fue en el verano de 1967 cuando en dos jornadas se produjo una rebelión que destrozó la ciudad. La violencia se extendió contra los negocios y las personas. Para frenarla se utilizó a la misma policía y a la Guardia Nacional. La película, DETROIT, dirigida por Kathryn Bigelow, rinde homenaje a los supervivientes y a los fallecidos por aquellos hechos, especialmente, las víctimas asesinadas y torturadas a quemarropa por un grupo de policías racistas en el motel Algiers. Para ello, llevó a cabo  una labor exhaustiva de documentación del incidente y se entrevistó con testigos del suceso. Este incidente se narra con tal detalle en la película que su verismo produce angustia en el espectador. El poder comprobar hasta que punto puede el uso de la fuerza ser utilizado para otros propósitos para los cuales fue programado.


La investigación de unos disparos en el motel Algiers supuso la muerte por racismo de tres hombres de color y la tortura de un grupo de residentes, entre ellos de dos mujeres blancas y dos componentes del grupo musical The Dramatics. Fue realizada por tres policías que entendieron su labor como pura represión de la rebelión. Dos años después fueron juzgados pero salieron inocentes por falta de pruebas contra ellos, aunque nunca volvieron a ser policías. La película incluye imágenes originales del suceso, lo que refuerza el realismo de la historia. Unos hechos contados con un estilo dinámico, muy original, con la cámara en constante movimiento que hace muy atractivo el visionado. La puesta en escena, de igual manera, recrea fielmente una época y unos sucesos, que no deberían repetirse nunca.

LA TRAGEDIA DE LA INMIGRACIÓN


Los inmigrantes llegan de forma masiva a Europa huyendo de la constante violencia y la pobreza del contintente africano. Tienen que sortear una difícil frontera la que forma el mar Mediterráneo. Países como Libia tienen una situación política de enfrentamiento entre distintos grupos armados que favorece su salida rápida por las condiciones inhumanas a los que les somete. Los traficantes de hombres a cambio de dinero les proporcionan barcos con los que huir, pero un número elevado de ellos perecen en el camino ahogados o sin alimento. Este año han muerto o desaparecido unas 3.654 personas, entre un total de 144.679 migrantes que han llegado a Italia.


Esta triste realidad queda recogida en la película, FUEGO EN EL MAR (Fuocoammare), escrita y dirigida por el realizador, Gianfranco Rosi, por la que recibió el Premio a la Mejor Película, el Oso de Oro en el Festival de Berlín. Una película sin concesiones dura e impactante sobre lo que viven los servicios de Guarda Costa, que de día y por la noche tienen que ir a rescatar a los migrantes que llegan vivos o muertos a la isla de Lampedusa, una de la fronteras más famosas de Europa. Por otro lado se encuentra la vida cotidiana de los habitantes de ella. Los servicios médicos que atienden a los pacientes y a los migrantes, y los pescadores, que desde antiguo la habitan.


Los habitantes guardan en su memoria acontencimientos dramáticos del pasado como la Segunda Guerra Mundial, que recuerdan en este momento de situación excepcional por la llegada masiva de migrantes africanos. Lampedusa es tierra de pescadores, de personas humildes que vivieron siempre del mar, como la familia de Samuele, el joven de 12 años que se divierte con sus amigos cazando pájaros y estudia inglés en la escuela del pueblo. El doctor Pietro Bartolo atiende las necesidades médicas de la población, pero tiene otra ocupación, decidir que migrantes de los que llegan a la isla, van al centro de detención, o al hospital, y quién ha fallecido.


La película es un documental que se presenta como una ficción. En las imágenes contrastan la vida cotidiana de Samuel y su familia, la música que se oye por la radio, la pesca submarina que realiza un vecino, con la tragedia constante de los inmigrantes que llegan en penosas condiciones a la isla después de ser rescatados de embarcaciones que están a la deriva en el mar. Unos son llevados al hospital, otros se encuentran ya cadáveres en la bodegas y tienen que ser metidos en bolsas para llevarlos a tierra firme. Muchos han recorrido varios países desde sus lugares de origen. Han sufrido la penuria en Libia y pagado dinero por lograr un pasaje inseguro para llegar a Europa.

EL LOUVRE EN GUERRA


Las tropas francesas fueron sobrepasadas por la maquinaria de guerra alemana al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. El mariscal Petain, uno de los generales victoriosos de la primera gran confragración, prefiere pactar con el invasor, evitar bajas, la destrucción que supondría enfrentarse una vez más a los germanos, ávidos de venganza. Se instaura el régimen colaboracionista de Vichy con un territorio propio que divide el país por la mitad. La Alemania nazi ocupa la parte norte y oeste, y en ella, la que por aquel entonces era también la capital cultural del mundo, Paris, que adquiere el título de ciudad abierta, gobernada por una autoridad militar, sin apenas funcionarios franceses que habían huído, como gran parte de la población, hacia el sur.


Los alemanes se encuentran con la grandeza artística que tanto admiraban, tanto en los edificios, como en los museos. El más pretigioso del país, el Louvre, había llevado gran parte de sus obras, ante el peligro de destrucción, a un conjunto de castillos o casas nobles repartidas por los alrededores, a resguardo de los bombardeos. Esta documentada en fotografías y en imágenes de cine la visita del propio Hitler a los lugares más emblemáticos de la ciudad. Durante los primeros años de la ocupación, los encargados alemanes de interesarse por las obras de arte francesas, eran personas que ya en Alemania se ocupaban de la conservación de sus propios tesoros y que conocían las riquezas del país invadido.


La peculiar película del director Alekxandr Sokurov entre documental y ficción narra en forma de elegía lo que supuso la conservación del extraordinario patrimonio artístico francés, si nos centramos exclusivamente en el museo del Louvre, frente a los dirigentes nazis, auténticos depredadores de obras de arte. Su preservación, evitando la exportación a pesar de las órdenes recibidas desde Berlín, se debió a las buenas relaciones entre el director del museo durante la ocupación, Jacques Jaujard y el oficial responsable de estos asuntos del ejército alemán, el conde Wolff Metternich. En primero recibiría por sus méritos varias veces la Legión de Honor y el segundo, fue relevado en 1942 por no atenerse a su deber, dedicándose al estudio del arte en Renania.


Parece demostrado, según indica la película, que los nazis respetaron en general, el patrimonio cultural francés, al que envidiaban y deseaban apropiarse, sin embargo se toparon con toda aquella grandeza almacenada desde los tiempos de Napoleón, que como emperador y conquistador, se llevó numerosas obras de arte a Francia para engrosar una riqueza al disfrute del pueblo, encarnado en el lema revolucionario, libertad, igualdad y fraternidad. El director en FRANCOFONÍA (Francofonía, le Louvre sous L´Occupation) contruye un poema elegiático, un bello delirio de homenaje a Francia, su gran museo, y el arte en general, lleno de angustia por su posible desaparición, por lo que le ha sucedido o pudiera suceder. 


Nada sería más injusto que el barco, el museo, que surca los mares tormensos de la Historia se hundiese y se perdiesen las maravillas irrepetibles engendradas por el espíritu humano. O que fueran destruídas por un régimen criminal, que en este caso no llegó a tanto, por el enorme aura que poseían, aunque en la actualidad si hay ejemplos de destrucción de los museos y de las obras de arte con un sentido de dominación, de implantar el terror.

LA MÚSICA DE LA NOSTALGIA

Cuando un músico, un artísta alcanza la fama, el público conoce su personalidad a través de la obra que le ha llevado a tener éxito. Si quiere un retrato completo, necesita saber de la vida desde la infancia hasta convertirse en una leyenda. Las razones de ser de una manera o de otra. Aquellos factores que influyeron en la producción musical y en las letras de las canciones. Esto es lo que pretende la directora y guionista, Paloma Concejero, en el documental, ANTONIO VEGA: TU VOZ ENTRE OTRAS MIL, sobre la figura del famoso cantante y compositor de obras como La chica de ayer o El sitio de mi recreo.

Nacha Pop
Para ello dispone de unos documentos visuales y sonoros de primer orden. En primer lugar, las propias opiniones del cantante grabadas durante cuatro años en una serie de encuentros para que el escritor Bosco Ussía realizase su biografía. Dichas opiniones aparecen como voz en off durante el documental tratando diversos temas personales. En segundo lugar, la extensa intervención de la familia, especialmente la madre y un hermano músico, así como de la ex mujer, Teresa Lloret, y la madre de la novia fallecida, Marga del Río, que fueron los grandes amores de su vida.

Con Marga del Río
En tercer lugar, los amigos, compañeros y otras voces como algún productor. Aquellos que formaron parte también de la famosa banda Nacha Pop; los músicos que le acompañaron en solitario; lo mismo que aquellos que le acogieron en sus hogares y fueron testigos de su constante huida. Finalmente la fotos y los vídeos familiares grabados por el padre en súper-8, el formato de cine utilizado antes de emplearse el vídeo casero; las grabaciones de las distintas actuaciones y entrevistas en televisión y radio de las que hay testimonio.

En el Bar El Penta
El resultado no ha gustado a la familia a pesar de que sus opiniones y documentos son la base del mismo documental. Es cierto que en determinados momentos se recogen intervenciones muy críticas con el famoso artista, sobre todo de los propios allegados. Antonio Vega recibió una buena educación en el Liceo Francés de Madrid, favorecido por el estatus social de clase media alta en el que nació. El padre ejercía de médico y tuvo cinco hermanos, dos de los cuales murieron antes que él.. Desde la adolescencia destacó por sus dotes artísticas.


Sin embargo fracasó tras aprobar el bachillerato. No pudo continuar los estudios de Arquitectura, ni de Física. Prefirió dedicarse a la música en contra de la opinión de los padres. Al elevado coeficiente intelectual, superior a la media, le acompañaba una personalidad introvertida y tímida, muy volcada a la composición musical, en la que empeñaría la propia salud. No podía afrontar los problemas que le surgían día a día y las drogas, que le influyeron radicalmente, le ayudaban en esta dirección.


Desde joven alcanzó el éxito en la música pop. Luego tras un periodo de crisis, iniciaría la tortuosa carrera en solitario desde finales de los ochenta. Llevó una vida al límite marcada por la toxicomanía, una huída de sí mismo, rodeado en cada momento por la gente que le pretendía ayudar. Siempre mantuvo la lucidez suficiente para continuar componiendo. La muerte de su novia, le llevó casi a la suya propia. Cuando logró remontar el profundo bache, le surgió la enfermedad terminal que pondría fin a su trayectoria, caracterizada por un conjunto de canciones, la banda sonora que evoca con nostalgia un mundo en el que confluyen  la infancia y la adolescencia y aquel interés por los secretos del Universo.