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RETRATO DE UNA ÉPOCA

 


El Centro Cultural Conde Duque presenta la exposición, YO FUI A EGB, que reúne un variado número de objetos, desde revistas, tebeos, muñecos, radiocasetes, teléfonos, fotografías, juguetes, un plató de televisión, hasta reproducciones de cocinas y salones de las viviendas, la fachada de un quiosco de prensa, un ultramarinos y un bar de la época. Un periodo comprendido entre comienzos de los años setenta y noventa del siglo pasado, relacionado, según el título, con el tiempo que estuvo vigente la Educación General Básica, el equivalente a la Primaria y parte de la Secundaria Obligatoria actual. Correspondió al final del Franquismo, la Transición política y parte de la democracia. Una época que la exposición nos retrata a través de unos elementos significativos, productos de consumo o programas de televisión que fueron mayoritarios por únicos en un mundo totalmente analógico, sin que todavía existiese para el gran público la red de Internet, ni los ordenadores, ni los móviles, que hoy protagonizan nuestra vida, y tanto la están cambiando, porque los objetos e imágenes de consumo aluden a costumbres que hoy ya no existen o se han modificado.



La exposición ha sido prorrogada por el éxito de público, aunque el espacio que ocupa no es excesivo para tanta demanda y una época, unos 20 años del siglo XX, que tiene muchos más matices de los que recoge. Los más antiguos provienen de los años sesenta, de primer desarrollo del consumo en nuestro país tras la posguerra. Lo podemos concretar en la tienda de ultramarinos, un comercio que hoy ha desaparecido, sustituido por las grandes cadenas del comercio de proximidad. Algunos de sus productos los encontramos expuestos como el papel higiénico, Elefante o el jabón de manos, Heno de Pravia. También están desapareciendo los quioscos de periódicos, revistas, y muy importantes los cómics y tebeos para niños y jóvenes. Muchos juguetes y personajes de la televisión sirven para retratar, de igual manera, una época: el muñeco de Espinete o Mazinger Z, los Juegos Reunidos, los álbumes de cromos, y un largo etcétera. La televisión española solamente tenía dos canales, y era la principal pantalla en aquella época de las viviendas, así ciertos programas de éxito se convirtieron el emblemáticos como el Un, dos, tres, cuyo plató se reproduce en la muestra. Los veranos de la niñez se representan con las típicas bicicletas.



Un capítulo especial se dedica a las viviendas de la clase trabajadora, sobre todo, en la reproducción con su mobiliario de las cocinas y los salones donde se reunía la familia tradicional. La peculiar decoración nos traen recuerdos a todos los integrantes de la generación boomer y siguiente, aquellos que fueron niños en aquel periodo. Un periodo donde se produjeron rápidos cambios tanto políticos como sociales y económicos, pues el país se fue equiparando al nivel de vida europeo, y así en los años ochenta, se produjo una modernización de las costumbres y las tendencias del consumo. Observamos, de este modo, la imagen de Madonna o de Alaska, y otros actores y músicos de los años ochenta, con un cambio de vestuario y de estilos de música. Por otra parte, en la exposición se reproduce el interior de una escuela, ya en los mismos años cuando se habían sustituido los pupitres por mesas individuales, llenas de libros y utensilios obligatorios como el pegamento, los borradores y la plastilina. Un proyector de diapositivas que hasta hace bien poco se seguía empleando, contrasta con un potro de gimnasia y unas cartillas de caligrafía más antiguas.



Nuestro mundo ha cambiado profundamente en el siglo XXI, y muchos objetos y costumbres han desaparecido y transformado. La revolución digital, Internet y los móviles, ahora la AI; la globalización y la diversidad cultural en nuestros barrios; la democracia y el respeto a nuestros derechos humanos, contribuyen a ello. Una mirada hacia atrás nos traen imágenes de nuestra niñez en el pasado, nos hacen conscientes de a donde se dirige el futuro.


EL PRADO EN EL SIGLO XXI


 

El Museo del Prado presenta la exposición, PRADO. SIGLO XXI, que realiza un recorrido por la importante transformación llevada a cabo en el museo en el presente siglo, la más relevante de su historia, que viene respaldada por su relevante pasado, pero que mira constante su adaptación a los cambios del presente y prevé el futuro. Una institución que no es estática, sino en constante transformación de acuerdo a los nuevos tiempos. Las cifras, de entrada, son contundentes: unos tres millones y medio de visitantes en 2025, y casi un millón y medio de seguidores en las redes sociales; apertura de puertas 362 días al año; más de 14.000 obras adquiridas en estos 25 años, así como más de diez mil volúmenes de fondo antiguo y setenta y un mil monografías y revistas incorporadas; más de 250 exposiciones temporales en la propia sede, y más de 300 libros editados y publicados, entre otras cifras relevantes. A ello se une una ampliación de espacios y edificios extraordinaria que se culminará con la incorporación del Salón de Reinos para conformar el Campus Prado que implica modificaciones en el urbanismo madrileño.



La exposición se articula en cuatro ámbitos distribuidos en dos salas, que reúnen 98 obras entre pinturas, esculturas, estampas, dibujos, fotografías, libros y documentos de archivo, así como paneles explicativos, sobre distintos aspectos concretos de la gran transformación de los últimos años. El museo ha tenido una acertada política de adquisiciones de piezas desde el siglo II hasta comienzos del XX. Desde un retrato en mármol del emperador romano Marco Aurelio, hasta otro en pintura de Picasso, junto a escultura y pintura medieval, obtenidas mediante compras del propio museo, compartidas con el Ministerio, o a través de donaciones, legados o micromecenazgo. Un crecimiento de la colección que ha incorporado dos pinturas de Velázquez, y otras de El Greco, Zurbarán, José de Ribera, Alonso Cano, como esculturas de Juan de Mesa y Luisa Roldan. En el siglo XVIII, tenemos la incorporación relevante del retrato de José Nicolas de Azahara, de Antonio Rafael Mengs, y al final de siglo, el relevante retrato de La condesa de Chinchón de Goya, así como dibujos y documentos del autor aragonés.



El siglo XIX y XX ha sido potenciado con significativas adquisiciones como el Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas de Genaro Pérez Villamil, junto con cuadros de Federico Madrazo, Mariano Fortuny, Martín Rico, Darío de Regoyos, Joaquín Sorolla, y Ramón Gaya. Entre tanto en el recorrido se nos informa de los cambios en el diseño de las cartelas de las obras a lo largo del tiempo, de las mismas entradas, contribución esencial a la financiación de la institución, de los sistemas de iluminación y control de la temperatura. El tercer ámbito está dedicado a las nuevas líneas de enriquecimiento para una colección en evolución, que se centran en distintos apartados como en piezas relacionadas con el proceso creativo, ya sean dibujos, cuadernos, estampas, bocetos y tratados artísticos. También se ha puesto el objetivo de reunir miniaturas en diversos soportes; pinturas realizadas por artistas mujeres, que han estado silenciadas dentro de la historiografía; además, la creación de una colección de fotografía relacionada con las obras y artistas del Prado; y, unido a la organización del Área de Biblioteca, Documentación y Archivo, con sede en el Casón del Buen Retiro, la adquisición de numerosos fondos de todo tipo, desde libros hasta documentos.



El último ámbito de la exposición se ocupa de las áreas de actuación de un museo moderno, que nos informa de la labor relevante llevada a cabo por el Área de Edición del Museo del Prado, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo; el trabajo del Centro de Estudios para la formación e investigación en historia del arte y museografía; del prestigio y la necesidad de los servicios de Restauración y Documentación técnica y Laboratorio; de la difusión de las colecciones por parte del área de educación; de la interacción con las instituciones que tienen en depósito obras fuera del museo; de los proyectos que llevan reproducciones de las principales pinturas a las calles de nuestro país o fuera de nuestras fronteras; y la comunicación en redes sociales.



EL VALOR DE LA EDUCACIÓN


 

La educación está en la base de la libertad del ser humano. Tener capacidad de leer o escribir en un primer paso, te permite aprender a un nivel superior por ti mismo o a través de una fuente de conocimiento. A partir de este paso, puedes desarrollar una mejor comprensión de la sociedad y de las opciones tanto laborales como políticas. La falta de una buena educación fundamenta la desigualdad, la servidumbre frente a la propiedad y los grupos de dominación. Por ello resultó revolucionario que los hijos de los campesinos a partir del siglo XIX, tuviesen obligatoria la asistencia a la escuela. Paralelo a la industrialización y el desarrollo de las ciudades, aquellos niños que tenían como objetivo ayudar a sus padres en las labores del campo, pudieron formarse y abrir sus mentes a nuevos horizontes y planteamientos en la vida. Llegarían en el futuro a cuestionarse, de esta manera, el orden social y ser conscientes de las injusticias de su tiempo. 



La película, LA PRIMERA ESCUELA, escrita y dirigida por Éric Besnard, cuenta los obstáculos y vicisitudes que tiene que superar la maestra Louise Violet para enseñar en un remoto pueblo de la campiña francesa. Por aquella época, se impone por el Estado, la enseñanza obligatoria. Así, los ayuntamientos deben propiciar esta política. Louise es enviada desde París a este lugar, que no tiene ni edificio propio para los niños. Así que tiene que utilizar una espacio hasta el momento dedicado a establo y pajar. Allí, igualmente, residirá con muchas incomodidades. Se encuentra en la misma casa del alcalde, que es a la vez, lugar de reunión de los pocos vecinos. La primera dificultad será convencerles de que envíen sus hijos a la escuela, a lo que se oponen; luego, el rechazo de muchas mujeres ante sus ideas, pues ella es una mujer independiente que en los ratos libres escribe cartas y realiza fotografías. El apoyo del alcalde, un hombre analfabeto, que vive sin pareja con su madre y una hija, será fundamental.



 

Tras muchas reticencias, la escuela se llena de niños y niñas del pueblo, salvo uno que sus padres no quieren y prefiere aprender el oficio de carpintero. El propio alcalde empieza a aprender a leer y escribir. Tal éxito llevará a que se construya un edificio para la escuela. Pero la felicidad dura poco. Los aldeanos se enteran progresivamente de los secretos de la maestra: ella participó en los sucesos de la Comuna de París y estuvo diez años presa antes de ser maestra. Más en privado confiesa que su marido y sus hijos murieron a manos de los soldados que quemaron sus casa. Ella se ha propuesto ahora, cambiar la sociedad a través de la educación, una forma igualmente revolucionaria. Sin embargo, percibe el rechazo de las mujeres del pueblo. Coincide con que la nueva escuela se quema. Piensa irse a otro destino, pero rectifica cuando averigua que ha sido el niño que le acosaban y sus padres le impedían estudiar. Al final, todo vuelve a la armonía, y ella, que mantiene su independencia ante las pretensiones del alcalde de ser su pareja, regala libros ilustrados a los alumnos en la última escena, exaltando el valor de las palabras y el conocimiento para ser libres.

POESÍA AUTÉNTICA


 

Nos tenemos que preguntar para qué sirve el arte en una sociedad desigual, donde gran parte de la población vive el día a día, y se preocupa, sobre todo, de satisfacer sus necesidades más inmediatas. Podría decirse que forma parte de unas élites privilegiadas, de la expresión de unas inquietudes y espíritus superiores, que luego transfieren esas producciones al común, pero a menudo nos encontramos que el arte, con mayores o menores dificultades, surge desde cualquier persona dotada con el don creativo, con una inspiración especial bajo el signo de Saturno, independientemente si puede o no vivir del mismo. Lo que nos lleva a diferenciar entre el creador, el que tiene la capacidad sobresaliente de crear una obra de arte, ya sea una pintura, una escultura o una novela o poesía, y el mercado artístico que la valida, que la pone un precio y satisface económicamente al productor. El contraste entre un entorno, en general humilde y difícil, y unos escritores, poetas, que tratan de crear obras de arte y, a la vez, sobrevivir, lo plantea la película, UN POETA, escrita y dirigida por Simón Mesa Soto, que cuenta como un poeta fracasado, dado a la bebida, por necesidad económica encuentra un trabajo de profesor, por el que descubre a una alumna pobre con talento para la poesía, pero que en su afán de ayudarla, la perjudica.



Oscar Restrepo, el protagonista, es un poeta fracasado. Tuvo en su juventud su periodo de gloria, una futura carrera de escritor. Sin embargo, hoy vive en casa de su madre, con una hija adolescente de un matrimonio roto. Todo el mundo le considera inútil, sumido en la fatalidad, pues todo en lo que se implica acaba en el desastre. Su entorno quiere ayudarle para que salga de la postración, pero solamente piensa en ser poeta, cuando ya no escribe y está más ocupado en la bebida que en otra necesidad. Es consciente que necesita dinero para no depender de su madre, incluso de su hija, que no le aprecia por su estado personal. Ella es una buena estudiante y va a continuar sus estudios superiores. De esta manera, ayudado por su hermana, consigue un trabajo de profesor de filosofía, entre los que descubre, una joven que escribe poesía y dibuja en un cuaderno. Tras muchas reticencias, porque vive en un hogar humilde cuidada por su abuela junto a varios hermanos que ya tienen hijos, y su madre siempre fuera del hogar trabajando, y cuya única aspiración es dedicarse al cuidado de las uñas y el maquillaje, decide aceptar entrar en la sociedad poética y promocionar sus poemas, según el consejo de Oscar.



A los miembros de la sociedad les gusta la autenticidad de la poesía de Yurlady, su origen de la calle, de las sensaciones y sentimientos de la vida humilde que lleva. El mayor obstáculo, es su entorno familiar, que frena a la joven. Oscar, entonces, trata de motivarla para ser escritora y ser reconocida. Para ello le va ayudando económicamente. Todo parece ir bien, Oscar empieza a ganar dinero como profesor y parece que se está reconciliando con su hija, cuando, la fiesta de presentación de Yurlady para recibir un premio, acaba mal a causa de la bebida. Las consecuencias son demoledoras, la joven era menor de edad y no tenía permiso, ni del colegio donde estudiaba, ni de su madre. Además, apareció sentada sin conocimiento en la puerta de casa tras un regreso esperpéntico cargada por Oscar. A pesar de que por ello pierde su trabajo, las consecuencias no van a más porque Yurlady le defiende, reconoce sus buenas intenciones de premiar su talento, cuando ella no aspira a mucho, solamente a salir adelante en su pobre entorno. La sencillez, la veracidad con tintes cómicos y dramáticos, en los que se mezcla la cultura literaria, la poesía, con la dureza de la calle, fue merecedora del Premio del Jurado, Un Certain Regard, en el pasado Festival de Cannes.

EL RETO DE ENSEÑAR


Estamos acostumbrados a películas sobre docentes situadas en centros problemáticos donde un profesor, normalmente novato logra hacerse con un grupo de alumnos difíciles sin ninguna motivación para el estudio. Ensaña un método que hace que sean partícipes de su aprendizaje, y desde ahí, volver a la normalidad del aprendizaje en el aula. En otras ocasiones, se les eleva su estima al incluirles en actividades extraescolares antes vedadas a ellos por su comportamiento. Recordamos la famosa cinta, Rebelión en la aulas. Otras historias aluden al éxito milagroso de un docente que plantea una actividad singular o a problemas concretos en el día a día de la profesión. Se ha dado el caso de un profesor muy talentoso que es encargado por las autoridades a hacerse cargo de un grupo en un barrio marginal. La película, LOS BUENOS PROFESORES, escrita y dirigida por Thomas Lilti, se centra en la normalidad del ejercicio de la docencia con alumnos sin especiales dificultades, lo que hace expresar con mayor valor lo que supone ser profesor; la relación con los compañeros; el concepto de vocación, o la misma distancia al puesto de trabajo.






La historia tiene como protagonista a Benjamín, un joven que se pone a trabajar como profesor sustituto, a la vez que realiza su tesis doctoral en física. Tiene que impartir matemáticas a un grupo de adolescentes sin ninguna experiencia. El primer día descubre que esta es importantes, y sobre todo, venir preparado de alguna manera con recursos y estrategias para llenar el tiempo de clase. El primer día tiene que pedir prestado el libro de texto a un alumno, y la circunstancia que una ventana no cierre hace que entren otros compañeros para imponer silencio porque sus alumnos todos a la vez, querían cerrarla con el consiguiente ruido. Otro aspecto que descubre pronto es que la relación con otros profesores y profesoras es fundamental. Estar integrado en el equipo docente porque es necesario para cuando lleguen los problemas, o también cuando quieras pasar el tiempo de ocio. Salvo el primer día dedicará cada vez más tiempo a prepararse las clases. Como le han aconsejado estudia vídeos en internet para aprender como enseñar la materia que imparte desde el libro de texto. No quiere ser aburrido, uno de las críticas que tienen sus compañeros habitualmente. 






Le interesa ser valorado y caer bien a los alumnos. Un importante problema surgirá cuando acuse de copiar un ejercicio a un alumno y le ponga un cero. Éste le seguirá a su casa y le exigirá que le cambie la nota impidiéndole el paso. El resultado será la expulsión del centro escolar tras un consejo disciplinario, castigo que no quiere que se le aplique al alumno porque cree que le ridiculizó delante de sus colegas. A lo largo del curso conocemos la rutina diaria de otros profesores del centro. Una docente de biología es inspeccionada por la administración; otra le cuesta compaginar el trabajo con su hijo pequeño; el más veterano, hace tiempo que no se habla con su hijo mayor. Benjamín conseguirá vivir más cerca del trabajo al compartir un piso con el profesor de inglés. El final del curso es el momento de la llegada de las esperadas y largas vacaciones de verano. Todos piensan que es de lo mejor de la profesión. El protagonista lo tiene decidido, volverá a las aulas y dejará la tesis doctoral en física para la que no tiene tiempo. Ha descubierto su verdadera vocación, tras un curso de experiencia, hecho normal para aquellos jóvenes que desconocen la profesión docente, y esta película te la muestra en sus justos términos.

UNAS NAVIDADES ESPECIALES


 

La profesión docente imprime carácter a quien la desempeña. La práctica de enseñar a un conjunto de adolescentes supone ejercer un rol concreto. Una manera determinada por un conjunto de normas y costumbres provenientes de la sociedad y del centro docente. Influye, también, la personalidad del profesor, que constituyen la imagen que transmite a la comunidad educativa. Normalmente, el pasado y aspectos importantes de la vida no se ponen de manifiesto en la práctica docente, porque puedes llegar a dominar una metodología profesional que la opaca. Es lo que le sucede al protagonista de la película, LOS QUE SE QUEDAN, del director Alexander Payne, un docente mayor, que tiene fama de duro y le odian tanto los compañeros como los alumnos, a quienes les cuesta aprobar. Enseña historia antigua en un colegio e internado. El tener que pasar las vacaciones de Navidad de guardia junto a un grupo de alumnos y la cocinera supondrá un cambio radical en su vida.



La fama del profesor le acompaña hasta el último día antes de las vacaciones. Con las familias esperando a recoger a sus hijos, quiere iniciar un nuevo tema del programa, obligatorio, sobre todo, para los que han suspendido porque les hará un examen a la vuelta. En principio, la guardia durante las Navidades, va a ser fácil. Se quedan cinco alumnos, él y la cocinera. Tiene que mantener una estricta disciplina de estudio, educación física, sin apenas salir del centro o por los alrededores, siempre bajo su supervisión. La cocinera ha perdido a su hijo en la Guerra del Vietnam, un chico que fue alumno del colegio, pero al no tener dinero, tuvo que interrumpir sus estudios y alistarse en el ejército. La mayoría de los alumnos del colegio son ricos o con beca. Les espera en el futuro una universidad de prestigio. Paul Hunham, el profesor les rechaza por ese estatus social y por su comportamiento, a pesar que él fue también alumno del colegio.



Poco antes de la Nochebuena, se irán cuatro de los alumnos, porque un padre se los llevará junto a su hijo. Queda uno de los más inteligentes, pero a la vez problemático, el repetidor, Angus Tully, que a la vez tiene problemas mentales. El director le pidió al profesor Hunham que no fuera duro con los chicos, que se mostrase como un ser humano. Lo que sucederá durante las vacaciones entre el alumno, el profesor y la cocinera, les propiciará un conocimiento personal que hará romper los roles que encarnan todos ellos y  los secretos de su personalidad. El profesor revelará que no acabó sus estudios de historia en la universidad de Harvard, de la que fue expulsado, por un problema con un compañero, y que fue acogido, de nuevo, en su antiguo colegio. Fue un alumno brillante, pero sin poder desarrollar su talento. El alumno tiene un padre en un hospital psiquiátrico con demencia y su madre se acaba de casar, por eso se tiene que quedar en el internado.



La excursión que hagan a Boston durante las vacaciones supondrá la expulsión del profesor del colegio. En ella llevará al alumno a ver a su padre internado, circunstancia que tenía que haber consultado con la madre. A la vuelta, ésta le denuncia, y en vez de echar la culpa al chico, que le había convencido porque se quería escapar, se la echa así mismo para protegerle. Le querían llevar al ejército por otro caso más de indisciplina. La película, por tanto, muestra unas vacaciones de Navidad singulares en las que los personajes, se muestran tan humanos, con su pasado y problemas, como verdaderamente son. Crean, reproducen y mantienen unas relaciones familiares como las hubieran vivido en un entorno cotidiano.

RECUERDOS DE LA INFANCIA


 

Al final de la infancia se van delimitando aspectos esenciales de la personalidad relacionados con la educación, el aprendizaje y las relaciones familiares. Pueden aparecer tus cualidades naturales, aquellas en las que desarrollas mejor tu talento. También se observa cómo es el aprendizaje en la escuela, si tienes buenos rendimientos, o en cambio eres lento y desconcentrado. En ello interviene el entorno familiar. No es lo mismo una familia de clase media, que otra desestructurada sin ingresos. Igualmente, la situación política y social del momento. Grandes acontecimientos o periodos con características definidas pueden comenzar a producirse en ese momento. Todas estas perspectivas se tratan en la película, ARMAGEDDON TIME, escrita y dirigida por James Gray, encarnadas en el personaje de Paul, un chico del barrio de Queens en Nueva York, que nos lleva a 1980, con un sentido autobiográfico.



Paul, el protagonista, es un niño inquieto, que quiere ser pintor. No le interesan mucho los estudios. A comienzos de los años ochenta, acaba de iniciar el último curso de la primaria en un colegio público, porque sus padres no pueden pagar uno privado, donde si va su hermano mayor. No respeta mucho a sus padres, aunque si a su abuelo materno. El primer día de clase ya es castigado por el maestro junto a su nuevo amigo, un chico negro, problemático y repetidor, que vive con su abuela. A la semana siguiente se fugan en la excursión a un museo, donde Paul queda fascinado por la pintura de Kandinsky. Junto a su amigo, se siente más libre, pues van a los salones recreativos y se divierten juntos. Se meterán en problemas cuando los pillen juntos fumando droga. Entonces su madre le reprenderá y su padre le dará una enorme paliza. Ambos decidirán cambiarle al colegio privado.



Paul, más que con sus padres, se lleva muy bien con su abuelo, que será quien pague el colegio privado. Le apoya con su afición a la pintura y le hace regalos. También le cuenta que su familia emigró desde Europa a EEUU, discriminados por su condición de judíos, proveniente del racismo de la sociedad más conservadora, que está a punto de hacerse con el poder, encarnado en la figura de Ronald Reagan. De todas las maneras debe labrarse un buen futuro en un colegio, que aunque segrega a los más pobres, tiene mejores medios y profesores, para ascender en la sociedad. Sin embargo, el protagonista, seguirá viendo a su amigo negro, que ahora le persiguen los servicios sociales, y que tiene pensado irse a Florida para vivir con su hermanastro, y estar cerca de lo que más le gusta que son los viajes al espacio. Paul, que se siente incómodo en su nuevo colegio, idea un plan para fugarse juntos, robar un ordenador y venderlo para obtener dinero. Pero el plan no sale bien y son detenidos. Gracias a que el oficial de policía reconoce a su padre como alguien que le reparó la caldera sin cobrarle, puede salir libre sin cargos, pero a su compañero no le volverá a ver.




Su padre decide, esta vez, no castigarle, ni golpearle, hará lo que su abuelo, hablarle con empatía. Le dice que la sociedad es injusta, y más en aquellos momentos de comienzos de los ochenta ante la llegada de un presidente conservador, hay que salir hacia delante, y sobrevivir, aprovechar que se ha tenido suerte. El nuevo colegio, discrimina a los más débiles y aquellos de razas diferentes, pero le va a permitir un buen futuro. Te prepara para pertenecer a una élite de poder, sobre todo si te fijas en los patrocinadores de la escuela, la familia Trump. Son pocos en clase y seleccionados, por lo menos por el coste de la matrícula. Lo demás, puede ser soslayado por el interés personal. Pero no debería ser así, porque el sistema político tendría que fomentar un educación democrática inclusiva y no discriminatoria de calidad, pues ello afecta a todo el país, a la convivencia del presente y del futuro. También luchar contra las dificultades económicas y la exclusión social. Si Trump, y lo que representa, triunfa en la actualidad con muchos seguidores, fue que en el pasado se sembró la semilla del autoritarismo.

SOBRE LA EXPLOTACIÓN INFANTIL


 La pobreza que sufren muchos países obliga a que los niños deban trabajar para sobrevivir sin el amparo de las familias. El tiempo que tenían que dedicar a formarse en la escuela, lo emplean en trabajos precarios o en pequeños hurtos para conseguir dinero fácil. Se nota, igualmente, la ausencia de una protección estatal de la infancia, que supla la protección familiar. Solamente la caridad se ocupa muchas veces de la educación y el futuro de los jóvenes sin hogar. Los protagonistas de la película, HIJOS DEL SOL, del director iraní, Majid Majidi, viven prácticamente en la calle. Trabajan duro en el reciclado de los neumáticos, hasta que les surge una oportunidad de ir a la escuela. 




Una organización criminal capta al niño protagonista para que se matricule en un colegio que forma a alumnos pobres. Tiene que excavar, junto con sus amigos un túnel hasta el subsuelo de un cementerio cercano donde se halla un tesoro. De esta manera, la película nos cuenta los embustes y las distintas tretas para lograr estar en la escuela y a la vez conseguir el tesoro. La escuela, por otra parte, tiene problemas de supervivencia con el dueño del edificio, así que tiene que excavar el túnel con rapidez sin ser descubierto. El protagonista necesita el dinero para mantener a su madre que está ingresada en un hospital. Los amigos, igualmente, quieren mejorar su vida, y dejar de trabajar, especialmente los que son refugiados afganos.




El tesoro, al final, no es tal, sino un alijo de droga, que la organización criminal había escondido en el alcantarillado del cementerio. Allí llega el protagonista con el túnel con riego para su vida, pues fruto de unas intensas lluvias se hunde en parte, y casi no puede regresar a salvo, tras sentirse defraudado por lo que encuentra. A la vuelta al colegio, el protagonista descubre que lo han vaciado. No ha encontrado ningún benefactor que pudiese aportar dinero para seguir funcionando. La buena voluntad de los dos profesores que ayudan continuamente a los jóvenes desfavorecidos no ha sido suficiente. Para el protagonista, a pesar del engaño sufrido, ha descubierto el apoyo de la escuela y de sus gentes, en una sociedad tan despiadada como para abandonar a la infancia.

LA BIOGRAFÍA DE HÉCTOR ABAD


 La violencia está muy presente en la sociedad de los países iberoamericanos. Muchos conflictos se resuelven con el asesinato de los oponentes, ya sea un dirigente sindical o un líder político que defienda a los más desfavorecidos. De la misma manera que han surgido guerrillas que combaten las profundas diferencias entre ricos y pobres, las oligarquías y las empresas que explotan el medio ambiente, han contratado grupos paramilitares para la defensa de sus intereses por más injustos que sean. Además, el combustible que ha incendiado más el conflicto y ha incrementado la violencia, ha sido el tráfico de drogas. La película colombiana, EL OLVIDO QUE SEREMOS, dirigida por el español, Fernando Trueba, con un guion de su hijo David, nos cuenta la biografía del médico Héctor Abad Gómez, defensor de la sanidad pública y de los derechos humanos, que fue asesinado por defenderlos.




La película se basa en la biografía del mismo título escrita por el hijo del protagonista, que llegó a ser escritor. El único varón de una familia de seis vástagos. La película, de esta manera, atiende especialmente a la relación entre el hijo y el padre, en una convivencia continua, pues el padre le llevaba a sus clases en la universidad donde enseñaba medicina. La biografía atiende a tres épocas, 1971, la parte más amplia de la historia, cuando el padre destaca como profesor y activista en la universidad en defensa de la sanidad pública colombiana; en 1983, cuando se jubila y su hijo estudia literatura en Italia, y en 1987, cuando es asesinado por unos sicarios, justamente cuando se iba a presentar como candidato a la alcaldía de Medellín por el partido liberal.




La película cambia, por tanto, de registro según avanza la biografía. La época feliz contada por su hijo, corresponde a la que se muestra en color a comienzos de los años 70. La familia vive de forma acomodada en un barrio próspero de Medellín. El sueldo del padre, y de la madre, de todas las maneras resulta justo para mantener a toda la familia. Al Héctor, médico y activista se le ve preocupado por la calidad de las aguas que transmiten enfermedades, y muy querido por los alumnos porque les enseña a pensar sobre todo. En esta época ya le acusaron de ser comunista y no seguir la religión católica. En blanco y negro son las dos siguientes etapas de su vida. La jubilación forzada que padece no le impide seguir luchando contra la injusticia y en favor de los más necesitados.




Finalmente, su mayor compromiso y la entrada en política, provocarán su asesinato en la calle cuando iba a asistir a una reunión del sindicato de maestros. Héctor Abad tenía el corazón en la izquierda y la razón en el centro, pero la defensa de aquellos que sufrían constantes abusos, no impidió que la violencia política se ejerciese contra él. Una vez que apareció en una lista de posibles objetivos de los paramilitares, se esperaba un suceso de tal magnitud. En el traje que llevaba cuando murió, su hijo encontró un escrito donde hablaba de la muerte, y del olvido al cual estamos condenados.

LA EXPERIENCIA DEL ALCOHOL


 Desde la opinión del filósofo Kierkergaard sobre lo que era la juventud, un sueño, y su contenido, el amor, hasta otro pensador, que decía que el ser humano nacía con un déficit cuantificable de alcohol, la película, OTRA RONDA, del director danés, Thomas Vinterberg, cuenta el plan de un grupo de profesores de instituto, que pretenden mejorar el trabajo y las relaciones personales teniendo una cantidad básica de alcohol en sangre, al descubrir que se sienten infelices a diario, pues sus clases son rutinarias y poco motivadoras para los alumnos, y se encuentran sin pareja o sus matrimonios están en crisis, por la depresión que sufren.




Después de una cena, y constatar las dificultades de cada uno, deciden ingerirlo a diario. Para ello compran un alcoholímetro y suficiente bebida, distribuida en su casa y en el instituto donde trabajan. El método tiene un éxito al principio. Las clases del profesor de historia, uno de los protagonistas, mejoran considerablemente, sobre todo cuando explica que grandes personajes del pasado eran, a su vez, grandes bebedores, como Winston Churchill o Roosevelt. También, las relaciones familiares mejoran. Vuelven hacer excursiones juntos, y la energía positiva fluye entre sus miembros. Igualmente, el profesor de música saca, de manera original, un rendimiento especial al coro. Lo mismo, quien se encarga de entrenar a los chicos más pequeños.




Todo se viene abajo cuando deciden subir la cantidad de alcohol a niveles máximos. Divertirse puede ser una experiencia intensa y salvaje, pero dar clase va a resultar imposible. De igual forma, no pueden presentarse a la familia e ir por la calle, y menos conducir, totalmente bebidos. Se dan cuenta que el alcohol puede ser peligroso para la salud al derivar en una dependencia continua y dañina. Los supuestos efectos positivos para la escuela no dan resultado al descubrirse los recipientes vacíos escondidos en las instalaciones. Además, las familias no aceptan el estado embriaguez que impide a algún protagonista  hasta encontrar su casa.




Los efectos, especialmente dañinos, por el alcoholismo, los sufre el profesor de Educación Física. Deciden todos, en este momento, dar marcha atrás. Afrontar los problemas sobrios y vivir la experiencia alcohólica tal como la acepta la sociedad. Los alumnos más mayores, al borde de la graduación, consumen alcohol casi a diario, como en el famoso juego de las carreras en grupo con una caja de cervezas. Luego, en la misma ceremonia de graduación, profesores y alumnos celebran el fin de curso entre baile y bebida. Un broche especial a una experiencia de estimulación intencionada  con el alcohol. cuyo consumo está integrado en las relaciones sociales como símbolo festivo. 

MADRID, CIUDAD EDUCADORA



El Museo de Historia de Madrid organiza la exposición, MADRID, CIUDAD EDUCADORA, 1898/1938. MEMORIA DE LA ESCUELA PÚBLICA, un recorrido temporal por las transformaciones de la educación pública hasta el final de la Guerra Civil en la capital de España. El recorrido se inicia a finales del siglo XIX cuando se pierden las últimas colonias tras la guerra contra EEUU. El país toma conciencia del bajo nivel económico y cultural de la mayoría de la población, en contradicción con la pujanza de unas élites bien instruidas. Una de las causas se encontraba en la deficiente enseñanza que se proporcionaba a los niños en la llamada escuelas unitarias, la mayoría situadas en el ámbito rural, donde mezclados por edades recibían durante un periodo corto de tiempo una educación elemental


El llamado Regeneracionismo impulsó desde principios del siglo XX el proceso de reforma pedagógica más intenso que se ha vivido en nuestro país. Una de las pocas ocasiones en las que hubo consenso en ciertos principios básicos, como que la educación era una de las vías para salvar a España, un auténtico motor del cambio social. De esta manera, por iniciativa del Estado, el Ayuntamiento de Madrid, y algunos particulares se pusieron en práctica planes de construcción de escuelas, que culminaron con mayor intensidad durante la Segunda República. Tuvieron mucha influencia las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, de tal forma, que Madrid fue capital de la renovación pedagógica española, donde la mayoría de las escuelas públicas desarrollaron proyectos educativos innovadores.


La escuela madrileña pasó de ser unitaria, muchas veces situada en pisos, sin apenas espacios, a ser llamada graduada, que ponía en práctica el ideal de la educación integral. En principio suponía la escuela un edificio específico con una transformación precisa del espacio. Además de las aulas de clase, aparecieron otros lugares de trabajo como las bibliotecas, los talleres, los museos escolares o los gimnasios. Un nuevo centro de poder fue el despacho del director. Los maestros y las maestras salieron de su aula y se encontraron en las salas de profesores. De la misma manera, surgieron los comedores, los patios para el tiempo de recreo y los juegos infantiles, porque la nueva escuela implicó una nueva organización del currículo.


La escuela graduada, además, supuso una clasificación de los alumnos en grados o grupos de acuerdo con su edad cronológica. La duración en la escuela, que se fue ampliando, incluso hasta los 15 años en circunstancias excepcionales, y los horarios diarios que marcaban las múltiples actividades, se extendían los siete días de la semana durante doce horas. Se pretendía superar las únicas actividades del aula tradicional: leer, memorizar y escribir, que establecía a los niños y niñas con bancos fijos en el suelo, por otras de carácter colaborativo con mesas y sillas movibles para trabajar en equipo. Las nuevas escuelas reflejaban una preocupación por la higiene, la salud y la educación social, al dotar a la escuela de gabinetes médicos, baños, duchas, piscinas y patios donde se realizarían juegos y ejercicios físicos.


La Guerra Civil frenó el desarrollo de la escuela pública, aquellos ideales que potenciaron la educación popular. Muchos edificios fueron destruidos por los bombardeos. Hubo, igualmente, numerosas víctimas infantiles. Otros niños y sus maestros tuvieron que ser evacuados. La exposición recoge documentos y testimonios de cinco profesionales que creyeron en la idea de que accediendo a las direcciones escolares podrían cambiar la educación, que fueron cinco vidas que adoptaron posiciones distintas ante la sublevación militar, lo que supuso en algún caso perderla o marcharse al exilio.

MIEDO AL FUTURO


El mundo está tomando cada vez más conciencia que hay que luchar por preservar el planeta. Hay síntomas claros de la degradación ambiental producida por el sistema económico. El uso de las energías sucias y el creciente consumismo son factores esenciales que refuerzan la creciente contaminación atmosférica y terrestre. Las medidas que están tomado los gobiernos del mundo tardan mucho en ser, primero, aplicadas, y luego, efectivas. De ahí, que en los últimos meses haya surgido un nuevo intento por parte de los adolescentes sobre todo, de impulsar medidas radicales contra la situación de degradación de la Tierra. En este contexto, se puede situar el argumento de la película, LA ÚLTIMA LECCIÓN, del director francés, Sébastien Marnier, basado en una novela de Christophe Dufossé.


La película arranca cuando un profesor se intenta suicidar arrojándose por la ventana de un aula mientras los alumnos hacen un examen. El sustituto, Pierre Hoffman, tiene que afrontar la dura impresión que ha causado el suceso entre los alumnos de altas capacidades en el prestigioso colegio  St. Joseph. Intenta averiguar la razón que tuvo para hacerlo. Pronto descubre que el grupo selecto al cual impartía literatura, además de buenos estudiantes, tienen un comportamiento perverso con sus compañeros, e incluso con el mismo. En este sentido, un encuentro casual por los alrededores donde vive, le lleva a averiguar, en secreto, que se dedican a grabarse en vídeo, golpeándose o pasando pruebas peligrosas. Los vídeos resultantes los guardan en una caja enterrada en la cantera donde se dan cita.


Pierre observa en los vídeos una mezcla de escenas sacadas de Internet de la contaminación de la industria, de ataques terroristas, o el sacrificio cruento de animales de granja, con intervenciones de los jóvenes que exaltan el caos y la decadencia de nuestro mundo. Las escenas que graban demuestran como si estuvieran preparándose para una tragedia global que estuviera por llegar. Igualmente, que están llenos de miedo al futuro. Un temor que les ha trastornado, hasta el extremo de aislarse del resto de los compañeros de colegio. Una postura que afecta al protagonista de la misma manera, cuando les sigue en sus escapadas por el campo, y percibe un ambiente perturbador en la escuela.


Al final, las sospechas de Pierre están fundadas. Descubre que el grupo de alumnos superdotados pretenden suicidarse el mismo día de la fiesta de entrega de notas en la que ellos han obtenido las máximas calificaciones de la comarca. De esta manera, tras una noche de espanto en el que los jóvenes salen mal heridos, el protagonista logra salvarlos la vida. Sin embargo, un día cualquiera de verano, cuando estaban de vacaciones, a la vera del lago, los temores irracionales a un hecho catastrófico, que les pudiera afectar radicalmente, se cumplen.


EL PEQUEÑO POETA


La poesía habla de sentimientos y emociones que nos produce la realidad. Los más auténticos que se pueden expresar con palabras. Mediante ella se consigue el arte. No todo el mundo puede llegar a producirlo. Es una cualidad innata como puede ser la creación musical. Mozart logró componer siendo un párvulo alguna obra maestra de la historia de la música. El protagonista de la película norteamericana, LA PROFESORA DE PARVULARIO, escrita y dirigida por Sara Colangelo, logra hacer poemas sin saber leer y escribir. El niño prodigio declama poesía en cualquier momento, tal vez cuando le llega la inspiración, después de las clases tras aprender las primeras letras o cantar con sus compañeros de educación infantil.


La profesora Lisa Spinelli queda impresionada por esta facultad innata del pequeño. Ella intenta practicar la poesía en un taller de escritura para adultos después del trabajo. Desde el primer momento va a intentar potenciar este talento del niño, escribiendo lo que dice de forma espontánea en algunos momentos e interesándose por el entorno del chico. Conoce que va a recogerlo una joven que  trabaja para el padre, un hombre ocupado que dirige una sala de fiestas. Además, que tiene un tío que le hace memorizar textos. La madre vive alejado de él. De esta manera, pretenderá hacer consciente al padre de su capacidad, para que le proporcione una educación especial, pero chocará con la idea, tan extendida en la sociedad, que la poesía, el arte mismo, no da dinero.


La fascinación de Lisa por el niño le hace cambiar su propia vida. Ella es madre de dos hijos adolescentes, buenos estudiantes, pero más interesados por las redes sociales a través del móvil,  que por el esfuerzo por lograrse un futuro intelectual. Es consciente que le separa de ellos una brecha generacional que provoca una incomprensión mutua. Por tanto, descubrir el precoz talento de su alumno le llena de motivación en sus ideas de buscar y vivir el arte, hasta el punto de hacer pasar por suyas las poesías del niño para difundirlas en un ambiente adulto. Un hecho que no será aceptado por el profesor del taller de escritura por inmoral. 


Sin embargo, Lisa quiere hacer del niño un auténtico poeta, a pesar de su edad y la oposición de su entorno. Transcribir los textos que logre crear y publicar un libro. Para ello planea con engaños llevarse el niño lejos de su padre a Canadá. En medio de la escapada, tras un idílico día a orilla de un lago de montaña, el niño, por su capacidad natural, se da cuenta de la realidad de su secuestro, y decide poner fin a las pretensiones de la confiada profesora, ajenas a la voluntad del padre, y a las normas sociales para conseguir encontrar y poseer la belleza poética.