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UN WESTERN CREPUSCULAR


 

En los tiempos del lejano oeste americano numerosa población emigró a lugares todavía recientemente habitados que prometían un futuro mejor. Unas gentes que experimentaron la conquista y la colonización allá por la segunda mitad del siglo XIX. Los franceses e ingleses primero, se repartieron sus zonas de asentamiento; luego, las Trece colonias inglesas en los actuales EEUU lograron la independencia, y procedieron a la conquista de todo el territorio hacia el Pacífico. Los migrantes lograron ocupar los más recónditos lugares para ganarse la vida. Surgieron poblados de la nada entorno a la minería y el comercio. Por otra parte, la ley se impartía con dureza al servicio de una élite propietaria desaprensiva y corrupta, mientras el gobierno de la Unión, se enfrentaba a las fuerzas secesionistas de la Confederación. Este es el contexto de la película, HASTA EL FIN DEL MUNDO, escrita, dirigida e interpretada por Viggo Mortensen, que hace el papel de un inmigrante danés, Holger Olsen, que conoce a una vendedora de flores en San Francisco, Vivienne le Coudy, de origen canadiense, y que se van a vivir juntos a un rancho en Nevada, próximo a un pequeño pueblo llamado Elk Flats.



Holger trabaja para el rico ranchero del pueblo como carpintero y ella se dedica a las labores del hogar en una casa aislada entre las montañas. Tienen caracteres opuestos, Vivienne es trabajadora, interesada en sus flores de la que es una experta, mientras el primero, es menos activo, dedicado siempre a ocupaciones temporales. Sin embargo, han logrado congeniar porque es el hombre que ella esperaba, como aquel caballero medieval que Juana de Arco se encuentra, según la historia que leía su madre en la infancia. Un caballero que le protege y le salve de la violencia. Todo va bien entre ellos hasta que Holger se alista en el ejército para participar en la Guerra de Secesión. Ella, entonces, se queda sola en la casa, de la que únicamente sale para trabajar en la cantina del pueblo. Tan indefensa, que pronto caerá en las manos de Weston Jeffries, el hijo violento y abusador de Alfred, el hombre más poderoso de la zona.



Transcurrido varios años, Holger vuelve de la guerra un día cualquiera. Descubre que su mujer no vive sola, sino con un hijo pequeño. Vivienne no le había contado nada por carta. Fue fruto de la violación violenta de Weston. Poco después, ella muere de una enfermedad causada por ese horroroso encuentro. Holger, en ese momento, decide partir hacia el oeste, dejando su oficio de sheriff y su casa. Aprovecha en seguir a Weston, que había huido del pueblo al matar a seis hombres. Lo encuentra en el camino, y de su enfrentamiento, el malhechor, acaba mal herido. Por fin, Holger y su hijo alcanzan la costa junto al océano Pacífico, han llegado a donde se proponían, el fin del mundo, mientras el sol se pone en el horizonte. Termina, así, una película sobre el salvaje oeste, donde entre una imponente naturaleza, la vida de los seres humanos zozobra entre el amor y la degradación violenta fruto de los más mezquinos intereses económicos y las bajas pasiones sin control.

CRÍMENES RACISTAS EN OKLAHOMA


 
Los primeros europeos que llegaron a América en el siglo XVI se encontraron pueblos nativos más o menos desarrollados. Destacaban las culturas azteca y maya en el centro del continente, y la inca en el sur. Eran culturas agrícolas que empleaban metales preciosos, sobre todo el oro que buscaban los conquistadores. En el norte, se encontraban los pueblos más atrasados dedicados todavía en el siglo XIX a la caza. Vivian nómadas tras las manadas de bisontes, alimentos principal de ellas. La conquista del Oeste fue desplazando de sus tierras originarias a estos pueblos, hasta llegar, tras una centuria de guerra, a estar recluidos en reservas. Este fue el caso del pueblo Osage, que desde los valles de los ríos Ohio y Mississippi, fue reubicado definitivamente en Oklahoma. Allí, privados de su forma de vida original, sobrevivían al contacto con la civilización occidental.






Todo cambió cuando sus pobres tierras de las que apenas sacaban partido, guardaban el que iba a ser la fuente de energía principal de la Segunda Revolución Industrial, el llamado oro negro, el petróleo, Los Osage, entonces, se convirtieron en el pueblo más rico del mundo, pues eran los propietarios de las enormes riquezas que producía el subsuelo. De esta manera, fueron adoptando gran parte de las costumbres de los blancos. Residir en grandes casas, desplazarse en caros automóviles, vestir con ricas ropas y lucir joyas, sin olvidar del todo sus antiguas creencias. Pronto llegaron los colonos blancos para beneficiarse de esta exuberante riqueza estableciendo negocios y comerciando con todo tipo de productos. Desde las grandes compañías de petróleo, hasta los fabricantes de wiski, ganaderos, banqueros caciques, y desalmados, casi todos racistas, que aparentemente convivían con los indios, incluso les servían.  En este contexto está ambientada la película, LOS ASESINOS DE LA LUNA, dirigida por Martin Scorsese, basada en la novela de David Grann.






La película, de larga duración, más de tres horas, cuenta con precisión los hechos sucedidos en Oklahoma con el pueblo Osage poco después de la Gran Guerra. Se empezaron a producir una secuencia de asesinatos de todo tipo: envenenamientos, con arma de fuego y explosiones. Los indios de por sí tenían una esperanza de vida más corta que los blancos, y algunas muertes se explicaban por la enfermedades que contraían procedentes de las costumbres occidentales, pero cuando las muertes no pudieron explicarse de esta manera, empezó surgir el miedo. Estas muertes se concentran en la familia de la india Mollie, que tenía varias hermanas, y que juntas poseían una buena dote.  Todas se casaron con blancos, uno de ellos, Ernest, sobrino del ganadero, William Hale, un auténtico líder moral entre el pueblo Osage. Detrás está el interés de heredar los derechos de las tierras ricas en petróleo. 






El director muestra al espectador, primero los crímenes fuera de la familia, luego dentro. Los indios no saben quien los induce. Luego se descubre, es el mismísimo líder blanco y ayudante del sheriff quien los ordena, y dirige una organización criminal, una especie de logia masónica, de las personas y empresas más importantes de la zona. Mollie lleva el peso de la acción. Busca un detective para que investigue los asesinatos de sus hermanas y otros indios. No sabe que su marido, Ernst la está matando progresivamente. A sus inyecciones de insulina le añade droga. Antes de debilitarse, logra ir a Washington y hablar con el presidente, que mandará al FBI. Hale trata de librarse de los sicarios, llevándoles a prisión o a la muerte. Pero la investigación policial termina por aclarar lo sucedido y detener a los culpables, especialmente a Hale y a su sobrino Ernst, que son llevados ante un tribunal, que los condena, a cadena perpetua.  El destino de los protagonistas lo resuelve el director mostrando en vivo un programa de radio de la época realizado en un teatro, que lee un supuesto informe policial. Participa el mismo Martin Scorsese como uno de los actores que nos habla del fin de la historia. 

EN EL LEJANO OESTE


 En las lejanas tierras de Montana, la vista se pierde en cumbres que forman extrañas figuras a la luz del atardecer. Las extensas praderas se pueblan de animales salvajes, que conviven con enormes rebaños de ganado. El mundo moderno se abre paso en medio de la naturaleza. Llegan ecos de los Felices Años Veinte que llenan de alegría los locales nocturnos de las ciudades. Los primeros coches de combustible sustituyen a los de caballos. Las hazañas de los legendarios cowboys son ya recuerdos en la memoria. En este ambiente, se desarrolla la película, EL PODER DEL PERRO, escrita y dirigida por Jane Campion, basándose en la novela de Tom Savage. Constituye una creación de un relato visual original que demuestra una maestría especial en el desarrollo de los elementos cinematográficos, que le proporcionó el León de Plata a la mejor dirección en el Festival de Venecia.




En cinco episodios, la película cuenta un periodo de la vida de dos hermanos que dirigen un rancho ganadero. Son ricos pero distintos en carácter y modales, mientras George es elegante y amable, Phil, es cruel y de difícil trato. Ambos son solteros, y la historia, dividida en cinco episodios, comienza cuando el primero se casa con la dueña de un restaurante del pueblo. Una mujer viuda con un hijo adolescente. Hasta ese momento, la ruda vida con el ganado los había privado de tener una familia. Sin embargo, la felicidad no va a ser completa. Phil, hará la vida imposible a la nueva esposa, pues cree que se ha casado para adueñarse de sus bienes. La mujer hace todo lo que puede para adaptarse al rancho, pero siente el desprecio del hermano, hasta el punto que empieza a beber para soportar su desprecio.




La situación cambiará con la llegada en verano de su hijo, un estudiante de medicina con talento. Al estar sobreprotegido por la madre, será objeto de las burlas de Phil, que le considera un afeminado. De todas las maneras, en un momento, decide cambiar su actitud para el chico y le empieza a enseñar a montar, a que participe en las labores del campo. Un día el joven descubre aspectos de su tío hasta el momento desconocidos. Que se bañaba desnudo en el río tras embadurnarse de barro el cuerpo, y que tenía escondido una maleta con revistas de hombres culturistas en una choza. Sabía que admiraba al legendario vaquero, Bronco Henry, con quien tuvo una profunda amistad, y del que conservaba su silla de montar.




El joven estudiante de medicina, al final,  se vengará de Phil de forma sutil para que su madre pueda ser feliz finalmente con su padrastro. Le hará pagar todas las humillaciones que los dos han recibido. Podrán disponer, así, con mayor libertad de los bienes que les corresponden sin problema. La directora cuenta esta historia con un ritmo en apariencia lento pero preciso, a través de imágenes de variados planos, que combinan los generales para el paisaje con los más precisos. Valora mucho la luz natural en todos los matices, especialmente los contrastes entre el interior poco iluminado y los exteriores. La naturaleza se muestra en su esplender según las estaciones del año. Los actores interpretan como nunca los contrastes de la personalidad, unos evidentes y otros ocultos, especialmente, Benedict Cumberbatch, que hace el papel del atormentado Phil Burbank.

VIDA DE FORAJIDOS


Un nuevo wéstern llega a las pantallas cinematográficas. Desde hace tiempo se había dicho que había desaparecido este género cinematográfico. De vez en cuando, de todas formas, se estrena alguno. Supone un contrapunto a la cartelera actual con ejemplos que mezclan las tipologías antiguas del séptimo arte. La película, LOS HERMANOS SISTERS, escrita y dirigida por el famoso director francés Jacques Audiard, basada en la novela de Patrick Dewitt, es una muestra más, con aspectos propios que enriquecen el relato. La ambientación nos lleva a mediados del siglo XIX en el lejano oeste norteamericano, de camino a las costas de California, apenas poblado por los buscadores de oro.


Paralelo a la naturaleza salvaje por explotar económicamente, nos encontramos un grupo de hombres indómitos que buscan hacerse ricos con el oro o se ganan la vida como asesinos a sueldo. Entre este ambiente violento, va a surgir el respeto y la fraternidad, el bien que parecía ausente de los comportamientos y las conciencias. Todo el peso de la historia recae en los dos protagonistas, los llamados hermanos Sisters, dos pistoleros que trabajan para el Comodoro, un rico potentado, que no tiene escrúpulos para hacer aumentar su fortuna. El nuevo encargo es asesinar a Kermit Warm, un químico que ha descubierto un producto que facilita la obtención de oro, y obtener la fórmula. Para ello deben seguir las indicaciones del explorador, John Morris, que le sigue hacia el oeste.


La película narra esa búsqueda y los infortunios que los protagonistas encuentran en el camino. Además, en el recorrido verbalizan todo su pasado. Los pensamientos más íntimos y lo que aspiran en el futuro. Dejan al descubierto su personalidad. Como resultado, tanto Elie como Charli, pero sobre todo el primero, muestran que son auténticos canallas. En la persecución, una de las complicaciones para los dos hermanos, será cuando Morris y Warm, unan sus esfuerzos en crear una empresa para hacerse ricos. También, el segundo tenía la idea de crear una comunidad democrática, socialista, un falansterio, que mejorase la vida de los hombres y les alejase de la ambición por hacerse ricos y emplear la violencia. Al final, los hermanos Sisters, tras muchas dificultades, alcanzan su objetivo, pero en vez de seguir el plan de su jefe, deciden participar en la obtención de oro, y abandonar el oficio de pistolero.


La muerte accidental de Morris y Warm, favorece los planes de los hermanos, que reciben continuas agresiones de los enviados del Commodoro por no cumplir sus planes. En un momento dado, cuando regresan para vengarse de éste, llega la calma. El viaje de regreso se hace tranquilo. El Commodoro ha fallecido. La riqueza obtenida por este último encargo, les permitirá vivir en el futuro alejados de la violencia en la que habían desarrollado sus vidas desde la niñez. La película, ganadora del merecido  Premio al Mejor Director, en el Festival de Venecia y tres premios César, tiene todos los ingredientes para ser atractiva al espectador. Renombrados actores como John C Reilly, inspirador de la misma película, como Joaquin Phoenix o Jake Gyllenhaal, y el tono y ritmo adecuado del relato creados por Jacques Audiard,  la hacen imperecedera. 

UN WÉSTERN CONTEMPORÁNEO


La película COMANCHERÍA (Hell or High Water), dirigida por el norteamericano, David Mackenzie tiene, entre otros, dos planteamientos. Los indios comanches fueron expulsados de las grandes praderas donde cazaban en Texas. Allí, los blancos colonizadores, construyeron granjas y pueblos donde residir y ganarse la vida con la ganadería y el petróleo del subsuelo. Hoy, son los bancos, a través de la ejecución de los préstamos morosos, los encargados de quitarles las propiedades a los más pobres. La falta de recursos, la pobreza, se hereda de padres a hijos, de una generación a otra como una enfermedad genética. Es lo que les ocurre a los dos hermanos protagonistas, uno recién liberado de la cárcel donde estuvo diez años por diversos delitos, y otro, que quiere que su esposa divorciada y sus dos hijos tengan el futuro asegurado.


Los dos hermanos tienen el problema que la granja de su madre, recientemente fallecida tras una larga enfermedad va a pasar a manos de un banco por no pagar la hipoteca. Les queda poco tiempo e idean el robo de una serie de sucursales del mismo de pequeñas poblaciones para reunir el dinero necesario. Obtendrían poco de cada una de ellas en billetes pequeños para no ser detectados. El robo de las dos primeras no les causa problemas, pero rápidamente, comienzan a perseguirles dos rangers de Texas experimentados. La idea también es ir a una casino y cambiar los billetes robados por fichas y luego volverlas a cambiar por cheques que sería lo que llevarían al banco para cancelar la deuda.


Los planes se vienen a bajo en parte por la violencia desatada por el hermano expresidiario, Tanner, que provoca, a la desesperada, una serie de víctimas mortales en el último atraco. También, por la pericia en la persecución del ranger, Marcus (Jeff Bridges), al borde de la jubilación, y la respuesta armada de la población, que les responderá disparándoles en los atracos. Al final, el primero, muere en un enfrentamiento con la policía, un sacrificio intencionado para que su hermano, Toby, escapase, y cumpliese su objetivo. Cancelar las deuda hipotecaria de su madre, hacerse con la propiedad y traspasarla a sus hijos para asegurarles el futuro con los beneficios obtenidos del petróleo encontrado en la misma.


La película es una auténtica mezcla de géneros. Sobre todo es un wéstern, una película del oeste profundo americano, donde luchan los habitantes contra la pobreza, perseguidos por los bancos. En ella está presente la violencia de las armas. Los enfrentamientos cuerpo a cuerpo por defender la propiedad y la ley. También es un thriller y una road movie por la escapada y persecución de los protagonistas en coche por las inmensas praderas. Vertiginoso por la acción trepidante, como lírico en la descripción de la psicología y de los estados de ánimo de los personajes. Se encuentran en estos extraordinarios paisajes naturales y en la misma condición humana la violencia agitada y la reflexión calmada para sobrevivir,

WESTERN CREPUSCULAR

El cine español trata cada vez más todos los géneros cinematográficos. Desde la comedia, el tema histórico y el drama social ha ampliado su campo hacia el cine de animación y al de terror para ganar mayor número de espectadores, haciéndose más internacional. Ahora le toca el turno al western, un género del que apenas se estrenan películas, y menos de nacionalidad española, en este caso bajo la dirección de Mateo Gil, con una película titulada BLACKTHORN. Sin destino. 
El resultado es una película que utiliza los recursos del género: grandes planos de paisajes espectaculares de Sudamérica, en concreto, Bolivia donde está ambientada. Se combina la selva con distintos tipos de desiertos, pedregosos o arenosos con vía de tren, salinos y montañosos, secos o nevados, uno de los mayores aciertos de la misma; el enfrentamiento entre buenos y malos, en este caso, unos roles cambiantes según transcurre el relato, que está protagonizado por un anciano James Blackthorn, segundo nombre de Buch Cassidy, interpretado por el actor Sam Shepard, que decide volver a EEUU, después de haber pasado más de veinte años huido. Un regreso que se complicará, y este es el desarrollo del film al encontrarse con el ingeniero español, Eduardo, que ha robado en una mina a un desalmado propietario, que luego resultará que son los pobres mineros indígenas.
Todo ello dará pie a un enfrentamiento armado entre unos y otros, que provocará a su vez la supervivencia o la muerte, y la venganza como castigo. Algo muy propio del género. De la misma manera revive el protagonista en forma de flash back ciertos episodios de su juventud cuando llegó huyendo a Bolivia. El tono melancólico o crepuscular, de recuerdo de un pasado mejor, se repite en toda la película, originado desde el personaje de Blackthorn, que añora y ensalza el valor de la amistad perdida y la libertad como valores esenciales del ser humano.
Por tanto, este proceso de recuerdo y añoranza por un pasado violento y a la vez libre, que el protagonista revive en la propia película y que está llegando a su fin en los años veinte del siglo pasado, es el mismo sentimiento que transmite el director al espectador, o lo que este percibe sobre el género cinematográfico del western, un tanto decadente ya, que produce buenos y bellos ejemplos todavía, ejercicios de estilo como el realizado por Mateo Gil, que evocan el gran cine clásico norteamericano.