EL PELIGRO DE LA REDES SOCIALES


 

Una nueva realidad ha aparecido en la última década con el desarrollo de internet. La influencia cada vez mayor de las redes sociales en la vida de la gente. Al principio, se pensaba, surgieron bajo la etiqueta de la gratuidad y la libertad de acceso sin restricciones asociada a la propia red. Luego se ha visto que comercializan nuestros datos personales para obtener importantes ingresos, que han convertido a sus propietarios en auténticos oligarcas y sus empresas en organizaciones tan poderosas como muchos Estados. Ellos siempre han defendido que sus redes sociales son instrumentos en manos de la gente para relacionarse con los demás, muy útiles si tienen dificultades en hacerlo en la vida material. Pretenden crear un ecosistema, una plaza de pueblo digital, donde los seres humanos opinan de todas las cuestiones y hacen amigos. Lo que era en parte cierto, porque además manipulan y te dirigen a ámbitos ideológicos extremos, crean odio en vez de amor, sacan lo peor de la gente a causa de los algoritmos que favorecen las publicaciones más llamativas para que el usuario permanezca más tiempo en la misma y hacerse cada vez más ricos.




Los hechos reales que cuenta la película, EL PRECIO DE LA RED, escrita y dirigida por Aaron Sorkin, se produjeron en tiempos de la pandemia cuando una joven ingeniera de Facebook, Frances Haugen, decide revelar al periodista Jeff Horwitz del periódico Wall Street Journal cómo nos manipula y nos hace cambiar nuestras opiniones políticas. Ella está escandalizada, que una de sus amigas con ideas progresistas, ahora haya compartido un vídeo racista donde insulta a la policía que la preguntan por su estado de ebriedad al lado de su vehículo. Confiesa al periodista cómo el algoritmo favorece la ideología de extrema derecha, el trumpismo más radical. Entonces, comienza una relación secreta en la que va desvelando las interioridades de Facebook, sus tretas matemáticas que regulan el tiempo de conexión del usuario y sus derivadas temáticas, según los likes que das, lo que compartes, y lo que ves o visitas, todo ello sin que te des cuenta. Las sospechas sobre la red llegan a los directivos, al mismísimo Mark Zuckerberg, que ordena mantenerse en guardia y rechazar cualquier injerencia en sus métodos, ya que apuestan por la libertad de expresión, base de su negocio, aunque, en secreto, esté manipulada.



Ya en 2021, cuenta la película, como a Mark Zuckerberg, le están preparando sus asesores, para comparecer en el senado. Ha sido llamado tras las revelaciones del periódico que le investigaba, propiciadas por Frances Haugen, que antes de abandonar Facebook, había logrado, sacar miles de documentos que prueban la influencia negativa y de carácter político de la red, que ha provocado al crecimiento de la extrema derecha en Norteamérica, y sucesos como el asalto al congreso tras la victoria electoral del presidente Joe Biden. También, el daño psicológico en muchos menores adolescentes, que supondrá en principio numerosas denuncias, y recientemente, tener que pactar una indemnización multimillonaria. Las revelaciones de Frances Haugan, una ingeniera que apoyaba y amaba a Facebook, primero con grave riesgo, luego con decisión al tener que abandonar la poderosa empresa, y actuar en su contra, han sido fundamentales para revelar una intención oculta de obtener riqueza a costa de la libertad e integridad del ser humano.

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