La ideología del régimen franquista, el nacionalcatolicismo, supuso un retroceso de los derechos de la mujer, que debía ser sumisa a la voluntad de los padres, del marido, y dedicarse al cuidado de los hijos y a las tareas del hogar. El objetivo feminista de ser iguales a los hombres decayó tras la Guerra Civil. El nuevo Estado totalitario reprimió con dureza toda disidencia política y moral, para la que empleó a la Iglesia. De esta manera, se creó el Patronato de Protección de la Mujer en 1941 con la intención de privar de libertad y rehabilitar a las adolescentes caídas en la inmoralidad o en peligro de caer, por medio de un conjunto de centros regidos por órdenes religiosas, que perduró hasta mediados de los años ochenta, entrada la democracia. Las jóvenes eran privadas de libertad, obligadas a trabajos forzados, y duramente castigadas, e incluso torturadas. Esta dura represión, nos la cuenta la película, RUEGA POR NOSOTRAS, dirigida por Daniel Monzón.
La película se centra en el caso de Ana, una joven de 19 años, perteneciente a una familia de clase alta de Barcelona, cuyo padre, muy conservador, tras salir de fiesta sin permiso, y actuar según su voluntad, la encierra en un centro religioso. Por aquella época, 1974, la mayoría de edad se situaba a los 21, por lo que dependía legalmente de los padres, a pesar que se vislumbraba el fin de la dictadura. Desde Cataluña, tras un primer intento de fuga, será trasladada a un reformatorio en Alcalá de Henares regido por unas monjas, que imponen un régimen carcelario a las jóvenes. Desde el principio, ella sobresale por su origen social, al haber tenido una buena educación, frente al conjunto proveniente de la clase trabajadora. Se va a apoyar en Sole, que se convertirá en una amiga entrañable, junto a otras chicas, para sobrellevar el encierro y el trabajo forzado, sin dejar de planear recuperar la libertad. Así, se les ocurrirá mandar mensajes en las muñecas que fabrican; y protagonizarán, un gran intento de fuga, que acabará siendo frustrado por un chivatazo.
La situación incluso fue a peor, pues a Sole le encierran en un manicomio acusada de lesbianismo y, a Ana, tras perder los privilegios en la oficina del centro, le prolongarán su reclusión hasta los 25 años, tras ceder su padre los derechos legales. Sin embargo, ante su intento de suicidio, una monja joven, su maestra de matemáticas, que en su día fue una presa como ella, le ayuda para mejorar su situación, si solicita convertirse en novicia en una convento de Madrid. Una vez fuera del reformatorio, tras los años, logra liberar a su amiga, y las dos juntas, disfrutar de la felicidad y la independencia perdida. La película, así, resulta un testimonio impactante de las atrocidades cometidas en nombre de la moralidad, que con el afán de protegerlas, las convertía en mercancía, al concertar matrimonios y robarles sus hijos. Una práctica que se extendió en el tiempo cuando el país se convirtió en un Estado de derecho, por lo que se encubrieron antiguos privilegios muy enraizados procedentes del franquismo.



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