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FÁBULA SOBRE LA IDENTIDAD


 

La infancia juega un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad de un ser humano. La relación con los padres y los hermanos, las vivencias escolares, van a ser ingredientes esenciales de nuestro yo. Nuestra identidad está moldeada por la percepción de los demás y lo que nosotros queremos ser realmente. Según la película, EL ÚLTIMO VIKINGO, escrita y dirigida por Anders Thomas Jensen, las personas somos más de una sola cosa, y de esta manera, puedes situarte en el mundo de la mejor forma sin llegar a ser herido por la percepción de los que te rodean, al contarnos de forma humorística, la búsqueda de un botín robado por el hijo mayor en la antigua casa familiar, pero enterrado por el pequeño, que padece un trastorno de la personalidad desde la infancia, objeto de burlas y acoso, y motivo de las situaciones más cómicas y dramáticas en su vida adulta.



Anker fue un ladrón que ocultó su último botín en la consigna de una estación antes de ser detenido por la policía. Le dijo a su hermano que lo sacara de allí y lo enterrase. Sufre ataques de ira que le han causado problemas a lo largo de su vida. Tras quince años en prisión, ha recuperado la libertad. Manfred sufre un trastorno de personalidad desde la infancia, cuando se creía un vikingo y jugaba con muñecos de madera de este tipo. También se disfrazaba, lo que era motivo de burlas y acoso en la escuela. Su padre, alcohólico, les maltrataba y castigaba golpeándoles por esta razón. Uno tenía el encargo de cuidar a su hermano, pero nunca lo lograba. Hoy se cree John Lennon, y su hermana le tiene que llamar de esta manera, porque si no, hace una locura. Lo primero que hace Anker, tras su puesta en libertad, es buscar el dinero, pero Manfred, no quiere decírselo. Tiene la dificultad de su trastorno mental, que le hace robar las mascotas de sus vecinos e intentar suicidarse, que le lleva a ser internado en un hospital.



Anker, persuadido por el psiquiatra que trata a su hermano, que en realidad es otro paciente tan trastornado como él, logra convencerle que le siga la corriente, que le tome por John Lennon, y que formen un conjunto musical con otros enfermos que se creen miembros de los Beatles. De esta manera, llegan a la antigua casa de su familia donde se encuentra enterrado el botín millonario de su último robo. Una vez allí, mientras el grupo de locos ensaña, Anker intenta averiguar el lugar concreto donde se haya el tesoro. Además tendrán que enfrentarse a un matón que quiere parte del mismo, y que había golpeado a su hermana de forma violenta. A la par, recuerda los sucesos dramáticos de su infancia: el maltrato continuo de su padre por los problemas de Manfred en el colegio; su muerte al empujarle por las escaleras un día que estaba borracho; y su fingido abandono de la familia. Al final, Manfred, que parecía haber perdido la memoria entre sus múltiples delirios, le indica a su hermano, primero el lugar de enterramiento de su mascota, la supuesta maleta que se llevó su padre, y del botín, y la razón por la que se identifica con John Lennon, porque el día de su asesinato coincidió con el de su padre.

METÁFORA DEL CAPITALISMO


 

Existe una división esencial en la sociedad a lo largo de la historia, según enunciaba el filósofo, entre los poseedores de los medios de producción y los que únicamente pueden aportar su fuerza de trabajo. En la actualidad, observamos esa división de la misma manera con el sistema capitalista. Unos disponen de la riqueza, cada vez mayor, y otros, su trabajo, cada vez más precario. Además, los privilegios los detenta sobre todo el hombre blanco, frente a la mujer. La película, EL TRIÁNGULO DE LA TRISTEZA, escrita y dirigida por Ruben Östlund, platea de manera cómica un cambio radical de jerarquías cuando algunos de los pasajeros de un crucero de lujo naufragan y van a parar a una isla aparentemente desierta. La señora de la limpieza, entonces, al ser la única que sabe hacer fuego y pescar, será la que se alce con el poder y ostente los nuevos privilegios.



La película se divide en tres capítulos: el primero referido a los protagonistas, Carl y Yaya, que son dos jóvenes que viven de su imagen, uno como modelo masculino de moda, y otra, como influencer, por el que reciben como regalo, un viaje en el crucero de lujo, que es el segundo capítulo. La pareja se embarca como medio para desarrollar su negocio en las redes. También para consolidar su relación entre ellos. El crucero tiene un pasaje reducido de gente muy rica con negocios en el sector del armamento, en la tecnología y en la agricultura. La mayoría del tiempo beben champagne y la tripulación se desvive para estar a su servicio. Las situaciones más hilarantes se producen cuando en plena celebración con el capitán, que apenas sale del camarote y se declara marxista, comienza una fuerte tormenta que los hace vomitar a todos.



El crucero naufraga tras el ataque de unos piratas, y el tercer capítulo se desarrolla en una isla. Pocos pasajeros se salvan, entre ellos la pareja protagonista, y una señora de la limpieza, que impondrá su poder a los demás al saber sobrevivir sin apenas medios. Además ha logrado manejar la lancha salvavidas con numerosos víveres. Desde ese momento, ella decidirá el reparto de la comida y la posibilidad de dormir con ella resguardada de las inclemencias del tiempo. También impondrá sus caprichos y deseos como tener una relación con el joven Carl. Al final, este cambio de jerarquía es un espejismo. La supuesta isla desierta en medio del océano no es tal, sino una playa más de un destino de vacaciones. Tal argumento planteado con sarcasmo, crítico con nuestra sociedad capitalista, le hizo merecer la Palma de Oro a la mejor película en el Festival de Cannes.

SOBRE EL ARTE CONTEMPORÁNEO


El arte contemporáneo de comienzos del siglo XXI se manifiesta en múltiples facetas que superan la escultura y la pintura tradicional. Incorpora las nuevas tecnologías digitales, los materiales más diversos, y muchas veces, se manifiesta como una acción teatralizada, una performance. Algunos proyectos artísticos se sustentan en profundas reflexiones estéticas, solamente actas para los entendidos. Por otra parte tiene, en algunos casos, una vocación de vincularse a la realidad social circundante. Sin embargo, las obras de arte alcanzan precios astronómicos en el mercado, fruto de la demanda continua de los coleccionistas e inversores. Los museos que los atesoran, así, dependen de las donaciones, y hacen todo lo posible para atraer al público, llamar la atención y tener renombre para ingresar el dinero necesario.


Este es el transforndo de la película sueca, THE SQUARE, dirigida y escrita por Ruben Östlund, centrada en las actividades del director artístico de un museo de arte contemporáneo. Christian, que así se llama, acaba de adquirir la instalación The Square, con una donación de millones de coronas proporcionados por una fundación. Se colocará en la entrada, y será un espacio para incitar a los visitantes al altruismo, la solidaridad con los demás. Prepara, a la vez, una exposición complementaria y una campaña publicitaria para atraer visitantes. Lleva una vida estresante con los preparativos y los diferentes eventos, reuniones y fiestas, en las que tiene que participar por ser una persona famosa al dirigir una importante institución. Apenas tiene tiempo de estar con sus dos hijas a las que tiene obligación de atender tras su divorcio.


Christian tiene un nivel de vida elevado. Usa siempre ropa cara y es propietario de un coche Tesla. Contrasta con los numerosos vagabundos, algunos inmigrantes, que viven en la calle de la caridad. Hay una desigualdad, una diferencia enorme entre lo que el representa, la alta cultura expresada en el arte contemporáneo, sustentado por los grupos sociales más altos en la escala social, y la realidad de los barrios periféricos, de aquellos que no tienen recursos. Resulta paradójico cómo el arte mismo intenta dar voz a estos desfavorecidos y marginados. En la película, aparecen estas dos realidades y la vocación de compromiso del arte más arriesgado. Sin embargo, éste tiene sus límites, que se producen cuando el director le roban la cartera y el móvil, y coloca cartas de amenaza en los buzones del edificio donde viven el ladrón, hasta su devolución. El personaje de Christian es la personificación de la actitud de la plástica contemporánea.


También sobrepasa los correcto y la llamada libertad de expresión, cuando el vídeo de promoción de la obra, The Square, causa un escándalo al mostrar una niña vagabunda que al meterse en el cuadrado de luces de la instalación explota. Este hecho provocará la dimisión de Christian como director artístico. La película, de esta manera, cuenta las circunstancias que rodean a la puesta en marcha de una exposición de arte contemporáneo, centrándose en la figura del director artístico, un pretexto para incitar a la reflexión sobre esta manifestación cultural, y los excesos, despilfarros y falsedades que muestra. El director, Ruben Östlund, lo cuenta con un estilo sobrio y preciso, a base de situaciones llenas de humor, empleando la técnica para las escenas del fuera de campo. El resultado le hizo recibir el merecido premio de La Palma de Oro a la Mejor Película en el pasado Festival de Cannes.

SOBRE EL TRASTORNO ALIMENTARIO

Los trastornos alimentarios son comunes en las muchachas adolescentes que no resisten la presión de los estándares de belleza que imponen los medios de comunicación. Dejan de estar satisfechas consigo mismas cuando observan su propio cuerpo y pueden llegar a perder el sentido de la realidad. De tal manera que no perciben cuando se miran al espejo el aspecto real de lo que ven, sino otra,  producto del trastorno mental que hace rechazar una alimentación normal, en favor de una masa corporal que ellas han dejado de ver. Este es el caso de las jóvenes que sufren anorexia, convertidas en auténticos esqueletos vivientes, cuando ellas lo único que deseaban era parecer saludables y atractivas.


La película, MI "PERFECTA" HERMANA (Min lilla syster), escrita y dirigida por Sanna Lenken, cuenta los efectos devastadores de la anorexia en una jóven adolescente y en su entorno, principalmente en su hermana pequeña. De hecho, ésta es la auténtica protagonista de la película, por cuanto es la que descubre el problema de su hermana, Katja, deportista que practica el patinaje artístico, pero que enferma por la presión obsesiva de mantenerse en forma y vigilar su alimentación. Stella, es todavía una niña, envidia a su hermana por el éxito deportivo que tiene y por el aspecto físico atlético. Hasta el punto que llega a practicar el mismo deporte y a enamorarse de su entrenador.


La convivencia entre las dos hermanas hace que un problema oculto salga a la luz. Katja le dice que no diga nada a sus padres, porque sino les cuenta su amor excesivo por el entrenador. Sin embargo, el deterioro físico y mental de la primera provoca que Stella, ante el riego grave que sufre la hermana, lo cuente primero en el colegio, y luego a los padres. Antes padece en silencio la angustia de verla enferma y tener que mentir, realidad que tendrán que enfrentar los progenitores primero en solitario, luego, ingresando a la hija en un hospital. De esta manera termina esta sencilla, pero interesante historia, vista con una mirada llena de sensibilidad y respeto, que no se sitúa en el protagonismo de la que sufre el trastorno, que sería lo más fácil, sino en la persona cercana, más inmadura todavía, que va descubriendo hasta donde llega el problema de querer tener un aspecto físico distinto al que te ha dado la naturaleza.