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EN EL CENTENARIO DEL LYCEUM CLUB FEMENINO
ATMÓSFERA BÉLICA
Los grandes acontecimientos históricos se han labrado por las hazañas heroicas de los ejércitos que sufrieron enormes bajas para alcanzar la libertad una vez perdida frente al fascismo, como de pequeñas decisiones individuales, luego asumidas por el mando, que supusieron un antes y un después. Conocemos la importancia del Desembarco de Normandía, una operación militar a gran escala, que supuso meses de preparación para los soldados y el material para llevar a término la Segunda Guerra Mundial. No hacerse hubiera implicado, se piensa, la derrota frente al nazismo, pues centrado exclusivamente en el frente oriental, le permitía golpear y dominar cada vez mayores territorios en el oeste de Europa, pero era un riesgo máximo que tamaña empresa fallara o fuera repelida por las defensas en la costa francesa. Tal engranaje al final fue un éxito gracias entre otras decisiones a un pronóstico del tiempo acertado, como nos los cuenta la película, TIEMPO DE VICTORIA, escrita y dirigida por Anthony Maras, basándose en la obra teatral, Pressure, de David Haig.
La película discurre en las 72 horas antes del famoso desembarco de las tropas aliadas. Se tenían los aviones, los barcos y las tropas acuarteladas y preparadas. Únicamente faltaba tomar la decisión de llevarlo a efecto según el mando del general Eisenhower, que sería el día 5 de junio, un momento propicio pues se necesitaba la luna llena y mareas vivas. Para no cometer ningún error, y reducir las posibilidades de fracasar, traen a un meteorólogo experto recomendado por Churchill. Los americanos ya tenían el suyo, un coronel que hasta ahora había acertado en sus previsiones durante la guerra, pero todas las ayudas eran necesarias para tener éxito. De esta manera, el científico, James Stagg, tiene que acudir y abandonar a su mujer que está a punto de dar a luz, y ponerse al frente de los técnicos para averiguar la previsión del tiempo. Su carácter y modos rígidos chocarán desde el principio con los norteamericanos, también en sus métodos, al emplear datos y variables en superficie y en altura de la atmósfera, frente a la utilización de mapas del tiempo de situaciones en años pasados.
Para el experto norteamericano, según las previsiones históricas, el día 5 haría un tiempo despejado, sin embargo para Stagg, todo lo contrario, habría una fuerte tormenta sobre el Canal de la Mancha y Normandía. Todos los generales encabezados por Eisenhower quieren marchar hacia Francia lo antes posible, pues cuanto más se retrase será más fácil que los nazis se enteren del desembarco y acumulen mayores defensas. Se da, entonces, la situación que Stagg se queda solo frente a todos en su opinión que el tiempo será borrascoso el día decidido de antemano. Le consideran un loco por ser tan duro en mantenerse firme sin ninguna duda, pero en el poco tiempo de espera, empieza a soplar el viento con fuerza y a llover sin posibilidad de que los aviones vuelen, ni los barcos puedan zarpar en un mar embravecido. Sin embargo, cuando todo estaba perdido, surge la posibilidad de una mejora del tiempo 24 horas después. Así lo piensa Stagg esta vez, aunque sin certezas absolutas. De esta manera, Eisenhower decide retrasar el desembarco para el día 6. Al final, la lluvia primero fue amainando y luego la visibilidad fue aumentando durante la batalla, y el tiempo aclaró, lo que fue un éxito para la operación militar que llevaría a liberar Francia en 10 semanas. La película cuenta un hecho real, la de un meteorólogo que acertó en sus polémicas previsiones, por lo que sería condecorado por los EEUU.
RETRATO DE UNA ÉPOCA
El Centro Cultural Conde Duque presenta la exposición, YO FUI A EGB, que reúne un variado número de objetos, desde revistas, tebeos, muñecos, radiocasetes, teléfonos, fotografías, juguetes, un plató de televisión, hasta reproducciones de cocinas y salones de las viviendas, la fachada de un quiosco de prensa, un ultramarinos y un bar de la época. Un periodo comprendido entre comienzos de los años setenta y noventa del siglo pasado, relacionado, según el título, con el tiempo que estuvo vigente la Educación General Básica, el equivalente a la Primaria y parte de la Secundaria Obligatoria actual. Correspondió al final del Franquismo, la Transición política y parte de la democracia. Una época que la exposición nos retrata a través de unos elementos significativos, productos de consumo o programas de televisión que fueron mayoritarios por únicos en un mundo totalmente analógico, sin que todavía existiese para el gran público la red de Internet, ni los ordenadores, ni los móviles, que hoy protagonizan nuestra vida, y tanto la están cambiando, porque los objetos e imágenes de consumo aluden a costumbres que hoy ya no existen o se han modificado.
La exposición ha sido prorrogada por el éxito de público, aunque el espacio que ocupa no es excesivo para tanta demanda y una época, unos 20 años del siglo XX, que tiene muchos más matices de los que recoge. Los más antiguos provienen de los años sesenta, de primer desarrollo del consumo en nuestro país tras la posguerra. Lo podemos concretar en la tienda de ultramarinos, un comercio que hoy ha desaparecido, sustituido por las grandes cadenas del comercio de proximidad. Algunos de sus productos los encontramos expuestos como el papel higiénico, Elefante o el jabón de manos, Heno de Pravia. También están desapareciendo los quioscos de periódicos, revistas, y muy importantes los cómics y tebeos para niños y jóvenes. Muchos juguetes y personajes de la televisión sirven para retratar, de igual manera, una época: el muñeco de Espinete o Mazinger Z, los Juegos Reunidos, los álbumes de cromos, y un largo etcétera. La televisión española solamente tenía dos canales, y era la principal pantalla en aquella época de las viviendas, así ciertos programas de éxito se convirtieron el emblemáticos como el Un, dos, tres, cuyo plató se reproduce en la muestra. Los veranos de la niñez se representan con las típicas bicicletas.
Un capítulo especial se dedica a las viviendas de la clase trabajadora, sobre todo, en la reproducción con su mobiliario de las cocinas y los salones donde se reunía la familia tradicional. La peculiar decoración nos traen recuerdos a todos los integrantes de la generación boomer y siguiente, aquellos que fueron niños en aquel periodo. Un periodo donde se produjeron rápidos cambios tanto políticos como sociales y económicos, pues el país se fue equiparando al nivel de vida europeo, y así en los años ochenta, se produjo una modernización de las costumbres y las tendencias del consumo. Observamos, de este modo, la imagen de Madonna o de Alaska, y otros actores y músicos de los años ochenta, con un cambio de vestuario y de estilos de música. Por otra parte, en la exposición se reproduce el interior de una escuela, ya en los mismos años cuando se habían sustituido los pupitres por mesas individuales, llenas de libros y utensilios obligatorios como el pegamento, los borradores y la plastilina. Un proyector de diapositivas que hasta hace bien poco se seguía empleando, contrasta con un potro de gimnasia y unas cartillas de caligrafía más antiguas.
Nuestro mundo ha cambiado profundamente en el siglo XXI, y muchos objetos y costumbres han desaparecido y transformado. La revolución digital, Internet y los móviles, ahora la AI; la globalización y la diversidad cultural en nuestros barrios; la democracia y el respeto a nuestros derechos humanos, contribuyen a ello. Una mirada hacia atrás nos traen imágenes de nuestra niñez en el pasado, nos hacen conscientes de a donde se dirige el futuro.
EL INICIO DEL CONFLICTO PALESTINO
TRAS LOS PASOS DE LA NUEVE
El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática presenta la exposición, 1945. LIBÉRATION. TRAS LAS HUELLAS DE LA NUEVE, situada en los Jardines del Campo del Moro, como un homenaje al papel decisivo que jugaron los españoles en la derrota del nazismo. Se compone de dos espacios complementarios: primero el Chalet de la Reina, que presenta un audiovisual inmersivo con imágenes de la época y otras creadas con IA para acercar al visitante al ambiente del frente y a sus protagonistas en momentos fundamentales, complementado en el exterior con uno de los blindados de la compañía de nombre Guadalajara, que fue uno de los primeros que llegaron al Ayuntamiento de París el 24 de agosto de 1944; el segundo, está compuesto por diez grandes paneles situados en el Paseo de Damas que nos permiten conocer el origen, la trayectoria, y los principales acontecimientos en los que participó La Nueve, junto a la trayectoria de alguno de sus miembros.
Casi medio millón de personas cruzaron la frontera a comienzos de 1939 tras la derrota del ejército republicano en la Guerra Civil, en el que las familias fueron separadas, y los hombres internados en campos de reclusión. Otros lo fueron en el norte de África, a donde llegaron desde las costas españolas. La Nueve se formó con el reclutamiento de estos refugiados que eligieron, para salir de su reclusión, las opciones de incorporarse a la Legión extranjera o los Regimientos de marcha de voluntarios extranjeros, en concreto, muchos procedían del Cuerpo Franco de África, que se puso al servicio de las Fuerzas Francesas Libres bajo el mando de Charles de Gaulle. Constituía una unidad dentro de la 2ª División blindada del general Leclerc, con vehículos y material estadounidense, al mando del capitán francés Raymond Dronne, que dirigió desde 1943 el entrenamiento de los hombres, para partir, en mayo de 1944 rumbo a Inglaterra, donde dieron el salto al continente en agosto de 1944.
La Nueve estuvo formada por 350 hombres de trece nacionalidades diferentes, la mitad de ellos españoles. Tras su desembarco en Normandía, su primer hito en el combate, un auténtico bautismo de fuego, se produjo en dirección a la capital francesa, en Écouché, donde se produjeron las primeras bajas. No impidió que 170 hombres de la compañía, entre ellos 68 españoles, alcanzaran el centro de París la noche del 24 de agosto, convertidos en la vanguardia de los casi catorce mil de la división de Leclerc, que al día siguiente, celebraron la liberación de la ciudad bajo el arco de triunfo. A partir de esta fecha, entre septiembre y enero de 1945, se produciría el periodo más sangriento de la compañía, estimándose en más del 75% de las bajas que tuvo. Los duros combates se sucedieron camino de Alemania, tras pasar por Alsacia y Estrasburgo. Luego participaría en mayo de 1945 en los combates para la toma de Berchtesgaden, una pequeña localidad al pie de los Alpes bávaros en los que Hitler tenía su segunda residencia, el Berghof, y montaña arriba, el Nido del Águila. Lo pudieron visitar, tras numerosas bajas, los 39 españoles que quedaron de aquellos que desembarcaron en Normandía. Españoles que afrontaron a partir de ahí una nueva vida en el exilio, a los cuales debemos su historia y memoria.
UNA VIDA EN TÁNGER
Hoy vivimos tiempos de migraciones. Las necesidades económicas o las circunstancias políticas hacen a las personas buscar un nuevo país o territorio para desarrollar su vida. Sin embargo, sus raíces o su cultura la llevan consigo, añoran sus costumbres, a sus familiares que quedaron atrás, por ello cualquier cambio de residencia o de país está protagonizado por gente joven abierta a labrarse un nuevo futuro. Las personas mayores, en cambio, se aferran más a sus recuerdos, al lugar donde nacieron y han tenido una vida, donde están aquellos que fueron sus parejas, vecinos y amigos, y yacen los restos de sus antepasados, a pesar de encontrarse en otro país, fruto del colonialismo. Es lo que le sucede a la protagonista de la película, CALLE MÁLAGA, escrita y dirigida por Maryam Touzami, que cuenta el apego de una mujer a la tierra donde nació en el protectorado español en Marruecos, ante las pretensiones de su hija de vender la casa que compró con su marido, y redescubrir, de nuevo, el amor y el deseo.
María Ángeles vive sola y viuda en Tánger, ciudad internacional en el que fue protectorado español. Lleva una vida sencilla en la casa donde vivió con su marido en la calle Málaga. Desde sus balcones se ve el ambiente bullicioso de los pequeños mercados donde compra lo necesario para el día a día, también, la casa donde nació. Está rodeada de vecinos que la aprecian, y todavía le quedan, algunas amigas, con las que poder hablar de los recuerdos de su infancia. A otras las tiene presente en sus frecuentes visitas al cementerio. Su rutina se ve alterada por las pretensiones de su hija de vender el amplio apartamento donde vive, que está a su nombre, porque necesita el dinero para comprarse una casa en Madrid donde reside con sus hijos, tras divorciarse de su marido, y no llegarle el suelo para el alquiler. Al principio se opone, porque no quiere abandonar la ciudad que la vio nacer y a sus pocos amigos, y trasladarse a España. Luego lo acepta, pues iría a una residencia de ancianos próxima. Para ello su hija vende los muebles a un anticuario, y el apartamento lo pone en venta.
María Ángeles en el fondo, no acepta el cambio, y decide volver a su casa vacía y recuperar su libertad. También, empleará sus pocos ahorros en recuperar sus muebles, primero el dormitorio, luego el tocadiscos. La falta de recursos, le obligará a montar un bar en ella, donde los clientes ven el futbol, para obtener dinero, y completar la compra de los bienes. Mientras, entabla amistad con el anticuario, que le ayuda a desarrollar el negocio, y surge entre ellos una relación amorosa. Sin embargo, el piso estaba a la venta pendiente de un comprador, que en un momento dado acuerda un precio con su hija en la distancia, sin saber que su madre ha vuelto al piso y ha recuperado la mayoría de sus enseres. Al final, todo queda de esta manera cuando la hija toma conciencia que sus madre no quiere salirse de la casa donde pasó toda una vida, primero junto a su marido, y ahora con su nueva pareja.
TIEMPO DE INTOLERANCIA
La Residencia de Estudiantes presenta la exposición, INTOLERANCIA. ESPAÑA EN UNA EUROPA CONVULSA, 1914-1945. LA COLECCIÓN JOSÉ MARÍA CASTAÑÉ EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES, que reúne un conjunto variopinto de documentos entre fotografías, cartas, carteles, folletos, postales, documentación administrativa, prensa, libros, pinturas, dibujos y grabados, que ilustran un periodo de la historia de nuestro país y del continente especialmente significativo para todo el siglo XX y nuestro días. Una parte del conjunto de cerca de cinco mil originales inéditos que forman parte de la donación del coleccionista a la institución madrileña. La exposición se articula en cinco grandes secciones. Una primera, Intolerancia. Una historia europea, sirve de prólogo, y trata de un mundo afectado por las consecuencias de la Gran Guerra, que dio lugar a un mundo de vértigo e incertidumbre, que estaría afectado, tras las numerosas víctimas humanas provocadas por el conflicto, por el surgimiento de los totalitarismos.
El núcleo de la exposición son las secciones correspondientes a la Segunda República (España. Golpe de Estado y revolución) y el Franquismo durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial (La España franquista en la Europa del Eje). Por un lado se muestra, la resistencia republicana y el violento proceso revolucionario en la retaguardia republicana ante el temor a la quinta columna en la capital, según el testimonio de José Moreno Villa, por otro la connivencia con el nazismo y el fascismo italiano del nuevo régimen español, demostrado por importantes documentos visuales originales: álbumes de fotos de la visita de Himmler a nuestro país; el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya; banderas e medallas de la Legión Cóndor; mapas de los frentes en las batallas de Guadalajara y el Ebro; telegramas de Goering, Hitler y Mussolini por la victoria en la guerra; y finalmente, fotografías, mapas y documentos referidos a la División Azul.
No menos interesante resulta la sección cuarta denominada, Extirpar al enemigo, compuesta por dos partes, una referida a aquellos que marcharon al exilio, primero refugiados en Francia en las duras condiciones de los campos de concentración, a los que nos aproximamos con fotografías y pinturas o documentos de visados para México; otra formada por aquellos que identifican a un régimen dictatorial, anticomunista y católico, basado en la represión y la propaganda, además de la vigilancia y depuración de los ciudadanos. El último apartado, el quinto, La Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes: persecución y resistencia, se refiere, primero a la represión, prohibición e incautación de los bienes de la institución educativa, de sus principios que informaron a los maestros en el periodo republicano, cuerpo gravemente atacado. Su legado pudo, de todas maneras, preservarse tanto por la resistencia en el interior, como la labor desarrollada de los exiliados en los países de acogida. Termina la exposición con el discurso de Fernando de los Ríos a los diputados de las Corte españolas refugiadas en México, que terminaba con una cita de Unamuno que clamaba por la esperanza al decir que Nacerá el alba, vendrá un mañana.
EL NUEVO RASPUTÍN
La caída del régimen soviético puso fin a la llamada Guerra Fría. Una sola potencia, EEUU, iba a dominar el mundo. Se habló del final de la historia, el triunfo del sistema liberal democrático de manera definitiva. La propia URSS se convertiría en la Federación Rusa, un nuevo régimen democrático al que se le abriría un futuro prometedor en forma de nuevos negocios según el sistema capitalista. Sin embargo, bajo el gobierno de Boris Yeltsin, el país vivió un cierto caos pero a la vez una importante efervescencia cultural y económica motivada por las nuevas libertades. Ante la debilidad del poder central, surgieron oportunidades de negocios legales e ilegales, que crearon una oligarquía que se hizo con aquellas riquezas antes dependientes del Estado. La película, EL MAGO DE KREMLIN, dirigida y escrita por Olivier Assayas en colaboración de Emmanuel Carrère, basada en la novela de Giuliano da Empoli, cuenta la trayectoria de Vadim Baranov, el asesor en la sombra de Vladimir Putin, a quien ayudó a hacerse con el poder y a edificar un nuevo régimen autoritario.
Baranov comenzó su carrera como director de teatro, para pasar luego a la producción de programas de televisión. En este ambiente conoció a Borís Berezovski, director de la televisión estatal y uno de los hombres más influyentes durante el gobierno de Yeltsin. Debido al mal estado de salud del mandatario, éste se propuso encontrar su sustituto en el director del KGB con quien tenía una cierta amistad. El desconocido pero poderoso, Vladimir Putin, al principio se mostró reticente, pero fue convencido por las ideas de Baranov, de crear un régimen de poder vertical, sustituyendo al horizontal que tenía el país. Es lo que hizo tras ganar las elecciones a presidente de la Federación Rusa, convertirse en el nuevo Zar, y progresivamente, eliminar o marginar a sus oponentes con el exilio. Baranov, entonces, se convertiría en su cerebro, en su principal asesor para llevar a cabo una política cuya principal característica era el uso de la fuerza. Actuar sin contemplaciones ante cualquier problema, ya sea interno o de política exterior.
La película nos cuenta las medidas que tomaron juntos Putin, asesorado por Baranov, que propiciaron un régimen autoritario, sin oposición, en forma de un flashback, narrado por éste, que recibe en su casa de campo la visita de un periodista extranjero. Baranov, por aquellos días ha perdido el favor del Zar y vive con su hija apartado de las intrigas del gobierno. No sabe que corre un grave peligro, por el monstruo que ha ayudado a crear. Un poder que ha decidido eliminar hasta a sus amigos, a cualquiera que le lleve la contraria en su afán de revitalizar el antiguo imperio ruso. Para ello, se ha decidido a atacar a Occidente con una guerra híbrida de manipulación informativa a través de Internet y conseguir el caos, propicio para la victoria de regímenes ultraderechistas y conservadores como el suyo. También, ha iniciado una guerra sin fin para hacerse con Ucrania. Hoy el mundo influido por las redes sociales manipuladas con bulos y desinformación, basada en una oligarquía tecnofeudal, tiene su origen en la propia Rusia de Putin y de quien fuera su nuevo Rasputín, Vadim Baranov.
IRAK BAJO SADAM HUSEIN
Entorno a los ríos Éufrates y Tigris, en la antigua Mesopotamia, surgió la civilización sumeria y numerosos pueblos la habitaron aprovechando las riquezas naturales. De todas ellas, hoy solamente quedan espectaculares ruinas y yacimientos arqueológicos escondidos bajo las arenas del desierto. Tras el colonialismo nació el país que denominamos Irak, a cuyo frente estuvo, durante la Guerra Fría, el régimen de Sadam Husein, una dictadura personalista, cuyas ambiciones territoriales acabaron por enfrentarle a EEUU, y causar su derrocamiento. Recordamos las dos guerras en los años noventa con los norteamericanos, previas sanciones económicas, bombardeos, y finalmente la invasión de una coalición internacional. El país todavía no se ha recuperado en nuestros días, sumido en la inestabilidad provocada por el vacío de poder tras la caída de Sadam. La película, LA TARTA DEL PRESIDENTE, dirigida y escrita por Hasan Hadi, cuenta la peripecia de una niña por encontrar los ingredientes de una tarta que tiene que hacer para llevar a la escuela con motivo del cumpleaños del presidente en medio de esa complicada situación internacional del país.
Durante el régimen de Sadam Husein existía el culto al líder. Su imagen se encontraba en las calles, comercios y escuelas, y se celebraban los eventos fundamentales de su vida. Es lo que sucedía en la escuela de Lamia, la niña protagonista, que con motivo de su cumpleaños, los maestros organizaban un sorteo para elegir los nombres de los alumnos que tendrían que traer o preparar alimentos y adornos. Suponía un auténtico castigo para quien le tocaba, pues la mayoría de ellos eran pobres, vivían en casas humildes en las marismas del río. De esta manera, a Lamia le tocó preparar una tarta. Una ardua tarea porque tendría que buscar los ingredientes en la ciudad lejana en plena época de escasez por el embargo económico. A dos días de la celebración, ella, su mascota, el gallo, Hindi y su abuela con la que vivía, marchan en su búsqueda. Se inicia, entonces, una peripecia, que es el grueso de la película. La abuela, de improviso, decide que es el momento de dejar a la nieta con una familia, ya que no la puede cuidar. Lamia, al enterarse, se escapa y se va al parque de atracciones donde se encuentra su amigo, Saeed, que se dedica a robar junto a su padre cojo.
El recorrido de Lamia, su gallo y Saeed, unas veces juntos y otras, sola, es un muestrario de las miserias y la vida precaria de Irak en aquella época. Tienen que escapar de la policía; conseguir dinero vendiendo un viejo reloj de su padre; subir unos sacos pesados a cambio de huevos; robar harina; recatar de un carnicero a su gallo que iba a ser sacrificado, para terminar en el calabozo. Mientras su abuela la busca desesperada por todos los lugares, pero su estado de salud la lleva al hospital. Un hombre piadoso le ayuda para encontrar a su nieta, pero muere en ese intervalo. Al final, la niña y el cadáver, junto con los ingredientes de la tarta, regresan a la humilde aldea. Al día siguiente celebran el cumpleaños de Sadam en clase, pero al mismo tiempo, los aviones norteamericanos, la bombardean sin contemplaciones. Queda claro que el castigo al régimen autoritario se convirtió en otro a su pueblo, reprimido y obligado por la corrupción del dictador. Por otro lado, merece la pena destacar la forma precisa y humana que tiene el director de contarnos la historia de Lamia y su gallo, junto a unas bellas imágenes de un país que guarda los restos de la historia antigua. El conjunto le hizo merecedor del premio Cámara de Oro en el Festival de Cannes.
EL EXILIO ESPAÑOL
La Casa de América presenta la exposición, EL CUERPO ERRANTE. EXILIO ESPAÑOL 1939-1975, que reúne numerosos objetos, fotografías y documentos escritos y sonoros sobre los exiliados republicanos tras huir una vez terminada la Guerra Civil. Se presentan ejemplos de todo tipo: una madre que vio partir a su hijo; el de un padre que huyó; militares republicanos que retornaron en los años setenta; otros los vieron morir fuera y su familia mantuvo el contacto epistolar; un conjunto amplio que se unía en la distancia por su ideología y transmitía mensajes con la apariencia de visitas turísticas. La muestra tiene seis apartados ocupando dos pisos del edificio. El recorrido se inicia en el primero con el apartado, Entre líneas, que alude a la dificultad de saber y de mantener el contacto con aquellos que se fueron del país. Era necesario mantener una apariencia de visita turística unas veces o un lenguaje figurado para informarse de lo que sucedía. Muchas cartas no llegaron a su destino, fueron cartas muertas. Se cuenta el caso de José Luis López de Haro, médico republicano del Hospital minero, que se exilió en la República Dominicana, cuyo busto fue tiroteado durante la dictadura. Un busto que la familia le envió a su destino, y que luego a su muerte retornó.
Uno de los espacios más singulares corresponde a la sección, Un millón de palabras, sobre el caso de María Fernández Grandizo que escribió más de 1500 cartas a su hijo Manolo Laguna, exiliado en México. Fueron cuarenta años de mantener un contacto con uno de los supervivientes de su familia, pues su padre y su marido fueron fusilados. Parte de las misivas se exponen en facsímil colgadas del techo. Al fondo un baúl contiene las originales y alguna fotografía, junto a casetes de voz que las complementaron al final, ya en los años ochenta. El paso al siguiente espacio sorprende por las coloristas postales de los años sesenta y setenta, pero si se profundiza un poco en los originales expuestos y en los facsímiles, podremos ver que tienen en su reverso mensajes para ser leídos en la emisora del Partido Comunista, la Radio España Independiente. Más al fondo podemos oír y ver, ser testigos de reencuentros de exiliados: el de un padre con un hijo a quien no conocía; el del hijo del último fiscal general de la República con el país que vio nacer a su progenitor; las primeras exhumaciones de fusilados; y del primer encuentro entre aviadores republicanos en 1977.
La sección más impactante y trágica corresponde, ya en el segundo piso a Las pequeñas cosas, donde en un montaje original, el visitante puede abrir una especie de armario donde se encuentra la explicación y aquellos objetos que pertenecieron a personas fusiladas por la dictadura. Lo constituyen telas escritas, diarios de cartas, piedras ensangrentadas, objetos varios que portaba el asesinado antes de enterrarlo envueltos en un pañuelo, una foto cosida con hilo, otra de un niño donde la madre escribió los nombre de sus asesinos en 1939, o la historia más sorprendente, la de una imagen en cuyo reverso hay una carta para su esposa e hija, arrojada desde el camión donde le llevaban para fusilar para ser entregada a una dirección, fotografía que llegó a su destino; también la medalla de Ramón que apareció en mayo de 2022 junto al cuerpo de una persona exhumada en una fosa de Manzanares, que decía, Muero por la libertad.
Según avanzamos en el recorrido, ya en el pasillo, se encuentra la sección, El tejido de la memoria, un conjunto de grandes fotografías de exiliadas o descendientes que cuentan sus pequeñas historias. Tienen un asiento donde sentarse para escucharlas como un auténtico documento oral. Finalmente se llega al último espacio, titulado, El exilio en un desván, formado por objetos conservados de los exiliados. Desde un recetario de comida, sin duda, muy añorada, hasta manuales escolares de las instituciones educativas creadas fuera de España, como el Colegio Madrid y el Instituto Luis Vives, mientras escuchamos las canciones cantadas por los alumnos.
UN SIGLO DE LA CÁMARA LEICA
El Centro Cultural de la Villa, Fernán Gómez, presenta la exposición, LEICA. UN SIGLO DE FOTOGRAFÍA, que forma parte de los actos conmemorativos de los cien años desde la presentación de la cámara Leica I en la Feria de Leipzig de 1925. Una cámara inventada por el técnico y fotógrafo aficionado, Oskar Barnack, y fabricada en serie por el empresario Ernst Leitz, asumiendo un riesgo importante que resultó provechoso, pues supuso una revolución en el medio desde ese momento, al utilizar una película de 35 mm, horizontal. Los pesados aparatos pasaron a ser ligeros y portátiles para captar la realidad de la calle y cualquier acontecimiento relevante que sucediese. Por estas razones, y por la calidad de las imágenes resultantes, en imprescindible para los grandes fotógrafos del siglo XX, hasta nuestros días. Aquellos que buscaban reflejar un instante afortunado, o la crudeza de los enfrentamientos bélicos.
Sabemos que fue la cámara empleada por Robert Cappa, Agustí Centelles y Antoni Campaña, en la Guerra Civil española, de la que la presente exposición muestra dos imágenes icónicas. Fue, por tanto, esencial, para el fotoperiodismo contemporáneo que se abría paso por aquellas fechas. Los fotógrafos españoles de posguerra, igualmente la emplearon, como Oriol Maspons, Joan Colom, Ricard Terré, Gabriel Cualladó, Gonzalo Juanes, Alberto Schommer, Ouka Lele, Cesar Lucas, Navia, Paco Gómez, Alberto García-Alix, y un largo número de ellos de los que se muestran imágenes. Lo mismo podemos decir de los maestros internacionales, con fotografías icónicas de Elliott Erwitt, Sebastiao Salgado, René Burri, Steve McCurry, Bruce Davison, Joel Meyerowitz, y Alberto Korda, entre otros, representado por el retrato más famoso del Che Guevara.
La presente exposición se organiza en distintas secciones temáticas, desde las primeras imágenes del archivo de la marca, hasta mostrar imágenes de la gente, la sociedad, la calle, el paisaje, o la mujer. Una sala específica está dedicada a los distintos modelos y aportaciones realizadas por Leika a lo largo de la historia. Una cámara gigante es el centro de la misma. En un lateral, los distintos modelos que salieron al mercado hasta la actualidad. En la pared del fondo nos cuenta su desarrollo. Sabemos que sus innovaciones aparecen recientemente en las cámaras de los móviles, y como complementos de otras marcas proporcionando un prestigio añadido, que como sabemos, ha sido labrado a través del tiempo, desde hace cien años, añadiendo fiabilidad y prestigio, para una cámara de alta gama.
MEMORIA RECONSTRUIDA DE UNA MUJER
El Museo del Romanticismo presenta la exposición, ADELAIDA, MERCEDES HAUSSMAN Y JORGE SANTIAGO, dentro del Festival PhotoEspaña 2025, que reúne un conjunto significativo de fotografías originales, carte de visite, cabinet y otros formatos entre mediados del siglo XIX y principios del XX correspondientes a la vida de Adelaida, pertenecientes a los estudios más relevantes de la capital y otras de autores desconocidos. De niña retratada por Pedro Martínez de Hebert, hasta de adulta, por los estudios de Eduardo Otero y Manuel Alviach. La podemos observar sola o con su marido y su amplia familia, ya mayor. Otras imágenes de la exposición son ampliaciones de originales antiguos, y en una vitrina podemos conocer los retratos de su marido y sus padres, pertenecientes a la pequeña nobleza y la burguesía de entonces, asociados a documentos originales como su dote de matrimonio, el libro de administración de un edificio en Lavapiés, que le proporcionaba rentas, o las esquelas mortuorias de su marido, Francisco de Arespacochaga y Montoro de 1898, y la papeleta de enterramiento de la propia Adelaida en el patio de San Millán por el año de 1920.
Por si no fuera poco con los documentos expuestos, se exponen un conjunto de supuestas imágenes de la vida de Adelaida, creadas por Jorge Santiago y Mercedes Haussman, mediante IA, que amplían el conocimiento visual de la protagonista, de sus ocupaciones y vida social, pues, además de verla posando para ser retratada por los mejores estudios madrileños desde niña, la vemos desarrollando una vida independiente como viuda, cuando tiene que administrar las rentas que mantienen su estatus social. Nos encontramos, así, de una memoria reconstruida, donde las limitaciones de los documentos originales, son ampliadas por esta potente herramienta digital de nuestros días, desarrollando nuestra imaginación, sin falseamientos innecesarios o deformantes. Subrayar que Adelaida fue una antepasada, familia, de Mercedes Haussman, la propietaria de la colección fotográfica y documental, y coautora de las imágenes digitales, .
EL COMPROMISO DE ENRICO BERLINGUER
Durante los años setenta del siglo pasado, pervivía la división del mundo entre el occidente capitalista y el este comunista. Existía un equilibrio geopolítico determinado por las grandes potencias nucleares que lo encabezaban, EEUU y la Unión Soviética. Se enfrentaban en la periferia en conflictos limitados para proteger sus áreas de influencia. De esta manera llegaban a desestabilizar países y apoyar cambios de gobierno y golpes de estado. Tal situación pudo verse alterada con la posibilidad de que en Europa el Partido Comunista Italiano pudiese alcanzar el gobierno. Esto nos lo cuenta la película, LA GRAN AMBICIÓN, dirigida por Andrea Segre, entorno a la figura de su secretario general, Enrico Berlinguer, entre 1973 y 1978, años cruciales de su carrera política cuando el partido consiguió una representación superior al 30% de los votos.
Enrico Berlinguer fue un líder comunista carismático, que por sus ideas y actuación, atrajo a un número elevado de votantes, uno de cada tres italianos. La película arranca con el golpe de Estado en Chile contra Pinochet, y un posible atentado contra él en una visita a la Bulgaria dentro del Telón de Acero, hechos que le van a influir, para defender el denominado Eurocomunismo, una vía propia, democrática e independiente para conseguir el socialismo. Para ello, pensaba que solamente la unidad de los partidos de izquierda, incluso si superaban el 50% de los votos, no era suficiente para gobernar sin riesgos. Era necesario un gran consenso, el llamado compromiso histórico con la Democracia Cristiana, un amplio espectro de las clases trabajadoras, para conseguir avanzar el país mediante reformas de todo tipo, para superar la profunda crisis política, social y económica que tenía. El objetivo era conseguir un sistema socialista democrático e independiente de la órbita de Moscú.
Italia vivía por aquella época los años de plomo, atenazada por la crisis política de gobiernos inestables, la social que sumía a los trabajadores en grandes dificultades, y la económica provocada por la subida de los precios del petróleo. Además, el terrorismo tanto de extrema derecha como de izquierda, provocaba numerosas víctimas. Enrico Berlinguer, ante estas circunstancias, apostaba por el acuerdo con la Democracia Cristiana, sin renunciar a defender las políticas socialistas. La solidaridad frente a la competitividad y el individualismo capitalista, y una sanidad y una educación de calidad para todos frente a la apropiación de riqueza y el consumismo exacerbado. Así, con el respaldo de un número elevado de votos, que le hacían imprescindible para formar cualquier gobierno, pudo empezar a negociar primero con Gulio Andreotti, que le llevó al poder mediante su abstención; luego, tras su caída, más en secreto, con Aldo Moro, pero su secuestro y ejecución por las Brigadas Rojas, causaron el fin de su política de consenso.
Mientras Enrico Berlinguer estuvo al frente del PCI, tuvo un respaldo mayoritario entre la clase trabajadora italiana. A su muerte, a mediados de los años ochenta, el mundo bipolar de enfrentamiento entre dos bloques, tocaba a su fin. Triunfaba el neoliberalismo y el conservadorismo del presidente norteamericano Ronald Reagan y Margaret Thatcher. El papa Juan Pablo II apoyaba la libertad en Polonia frente al comunismo. Nos preguntamos que pensaría sobre el gobierno de extrema derecha de Giorgia Meloni. Por ello, esta película basada en hechos reales y fundamentada por documentos escritos y visuales, resulta necesaria frente a la supresión de los derechos de los ciudadanos que trae el neofascismo.
LA FOTOGRAFÍA DE MARISA FLÓREZ
La sala Canal de Isabel II presenta la exposición, MARISA FLÓREZ. UN TIEMPO PARA MIRAR (1970-2020), que reúne un conjunto de 184 fotografías de esta fotógrafa y editora en un amplia trayectoria, que se inició en el diario Informaciones, para desarrollarse principalmente en EL PAÍS. Su labor profesional, que ha sido premiada a lo largo de los años, nos permite conocer un periodo extraordinario de la historia de España, al comienzo de la democracia, durante las primeras legislaturas. También los acontecimientos más significativos; los cambios y reivindicaciones sociales, y su principales protagonistas. Participó de aquellos hechos de nuestro pasado y se involucró con sus hacedores. Fruto de ello han sido numerosas imágenes icónicas que han pasado al acervo de una realidad vivida, como aquellas que retrataron a la generación del rey; al encuentro entre el alcalde Tierno Galván y la actriz Susana Estrada, mostrando un pecho; o las que retrataban a un grupo de mujeres en la cárcel de Yeserías.
La exposición se organiza según los pisos en los cuales se distribuye. En el bajo, un espacio se dedica a su trayectoria profesional; y otros a diversos contenidos como el que representa a la llegada de las libertades con sus primeras manifestaciones; las referidas a la Casa Real; o a personajes como Lola Flores tras ser condenada por fraude fiscal, o al torero madrileño, José Tomás. Un capítulo especial corresponde a las primeras Cortes, que reunía a muchos personajes que habían estado en el exilio, resumen de las dos Españas, que una vez se enfrentaron en la Guerra Civil, y ahora se reencuentran para construir un régimen democrático. Marisa Flórez retrató a los políticos en busca del necesario consenso, hoy impensable en medio de una fuerte polarización, en la cafetería o charlando en los pasillos. Complementarios son los conjuntos dedicados a Dolores Ibárruri, La Pasionaria, como diputada y miembro del Comité Central del Partido Comunista; o el dedicado a los presidentes del Gobierno.
La sociedad española cambió progresivamente en estos años, según se producían acontecimientos importantes, y se aprobaban nuevas leyes que ampliaban las libertades. La cámara de Marisa Flórez nos documenta las manifestaciones por el derecho al aborto. También, los numerosos atentados terroristas de la época. Su fotografía sobre el asesinato del comandante Ynestrillas, con su coche con las puertas abiertas y los cuerpos en los asientos tumbados, resulta impactante. Por otra parte, su cámara dio importancia a los artistas, cantantes, directores y actores que protagonizaron esa época. Desde Luis Buñuel hasta Pedro Almodóvar. No podía faltar el regreso de una de las obras de arte más emblemáticas, y necesarias, El Guernica de Picasso, que requería de unas condiciones estrictas para su vuelta. Marisa Flórez nos documentó su llegada en avión con la autoridades esperando, hasta su depósito, enrollado primero, luego exhibido encerrado en una urna en el Casón del Buen Retiro.
La mayoría de las fotografías de la exposición son en blanco y negro, aunque hay un conjunto en color, principalmente de gran tamaño. Unas imágenes que nos informan de la variedad temática que abordó a lo largo de su carrera. Documentó, como fotoperiodista, acontecimientos significativos, centrados en los personajes. Sus retratos son magníficos, muy empáticos. Combina la sencillez con la fuerza expresiva, mediante la utilización de diversos planos, desde el primero hasta el general. Busca, muchas veces, un significado suplementario al de la propia imagen, al combinar distintos elementos. Por ejemplo, el presidente Adolfo Suarez, solo acompañado de una hilera de escaños vacíos; Felipe González de espaldas frente a un espejo; Blas Piñar, dirigente ultraderechista, pasa cerca de los diputados comunistas encabezados por Santiago Carrrillo, o el ataúd de Dolores Ibárruri portado por el que sería secretario general del partido, frente al los carteles de la dirigente fallecida.








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