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EL EQUILIBRIO ALTERADO DE LA NATURALEZA


 

La naturaleza tiene un delicado equilibrio. Animales salvajes y plantas viven interrelacionados dentro del ecosistema. El ser humano forma parte del mismo, pero su desarrollo económico ha venido a alterar el ritmo normal de la evolución terrestre. Se observa desde la época contemporánea al aplicar las innovaciones tecnológicas e industriales, que producen contaminantes. Hoy todavía se mantienen paisajes primigenios o muy similares en las selvas amazónicas o en bosques continentales o montañosos, pero el afán de sacar provecho económico, tiene como consecuencia que se encuentren en peligro de una transformación irreversible. Nada es comparable al agua cristalina que discurre entre las piedras en un bosque frondoso. La superficie helada de los lagos en las montañas. Los animales salvajes que abrevan entre el hielo. Sin embargo, los cazadores alteran el silencio y la paz que transmite este paisaje. Solamente algunos ganaderos aislados, luchan para preservar, estos lugares tan frágiles. Este es el contexto de la película japonesa, EL MAL NO EXISTE, escrita y dirigida por Ryusuke Hamaguchi. 



Takumi, el protagonista, vive junto a su hija pequeña en una cabaña en el bosque. El pueblo mas cercano se encuentra a unos pocos kilómetros. Su vida es sencilla, uno hace diversos oficios para los habitantes del distrito, y la niña, va al colegio a diario. La recoge el padre, pero habitualmente se le pasa la hora, y ella, regresa a casa sola entre los árboles y los prados de hierba. En otras ocasiones caminan juntos. Es el momento que le enseña los nombres de las plantas y los lugares más señalados. Los habitantes del lugar viven en armonía con la naturaleza salvaje. Aprovechan el agua cristalina de los riachuelos y los frutos vegetales para complementar la comida. Tratan de mantener limpio el entorno, y ahora al final del invierno, cuando todavía hay nieve en el suelo, cortan la madera para calentar las casas. 



Todo se ve alterado por el proyecto de instalar un camping de lujo junto al lago. La promotora trata de convencer a sus habitantes con el fin de atraer nuevos visitantes e inversiones al lugar. Ellos responden que el proyecto se ha hecho con bastante desconocimiento, ya que puede provocar la contaminación de las aguas de las que beben y alterar los ritmos de vida de los animales. El lugar elegido no es el más adecuado al ser un lugar de paso de ciervos para beber. Entonces, tratan de convencer a la población, centrándose en Takumi, uno de los defensores más acérrimos de preservar el entorno. Para ello deciden pasar un día junto a él, hacer su vida, para que acepte colaborar. Es el momento que se produce el dramático suceso que pone fin a la película y sorprende al espectador. Un suceso relacionado con los ciervos salvajes, que no son peligrosos para el ser humano, si no están heridos o tratan de proteger a sus crías. En el mítico paraíso terrenal no existía el mal como en el bosque del protagonista, hasta que los seres humanos en su intento de alterar la naturaleza, lo desencadenan de manera trágica. El tratamiento de las imágenes en busca de la belleza de luces y plantas; el ritmo de las escenas que evocan la serenidad del campo, fueron merecedores del Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia.

LA RUTINA DE LA VIDA




 Tener una rutina en tu propia vida te puede proporcionar seguridad y satisfacción. Hay personas que carecen de ella porque les esclaviza, y son más felices sin ella. Dependerá de la personalidad de cada uno, pero disponer de unos hábitos continuos adecuados, no tienen comparación. Sobre todo si están adaptados proporcionadamente a un trabajo que no te absorba la mayoría del tiempo. Pudiera suceder, por otra parte, que tu forma de vida se anclase en el pasado, que constituyeses un mundo paralelo al tiempo presente. Es lo que le sucede al protagonista de la película, PERFECT DAYS, dirigida y escrita por Wim Wenders, cuyo intérprete recibió el premio al Mejor Actor en el pasado Festival de Cannes. Un personaje cuyo oficio es la limpieza de los baños públicos en Tokio. Un día tras otro se dedica a esta labor con meticulosidad y eficiencia profesional. Tras su jornada de trabajo, monta en bicicleta hasta un antiguo mercado donde toma un aperitivo, no si antes no se ha dado un baño en un recinto público.






El protagonista tiene tres aficiones principales, la lectura de libros que realiza antes de dormirse; la música que oye mientras va al trabajo, y la fotografía que practica en los descansos de ese trabajo cuando hace una parada para comer. Los días de permiso se levanta más tarde, y relajado, lleva en bicicleta la ropa sucia a lavarse; se pasa por la tienda de fotografía para adquirir un nuevo carrete y recoger las fotos reveladas; además siempre compra un nuevo libro para leer durante la semana. Hirayama apenas habla con quien se cruza en los bares y en las tiendas. Nunca altera su forma de vida. Unos acontecimientos vendrán hacerlo a lo largo de la película. El primero cuando su compañero le pedirá dinero para cortejar a su novia. El segundo, cuando su sobrina Niko, se escapa de casa, y le acompañará a lo largo del día. Todas las personas que interfieren en su rutina descubren que vive en un mundo analógico, antiguo, que se ve en la música que oye en un formato grabado en cinta de casete, que por otra parte no saben como colocar para escuchar en el coche.






De este encuentro con su sobrina, tras muchos años, podemos descubrir parte de sus circunstancias: que proviene de una familia acomodada con la que perdió el contacto. Su hermana va a buscar a su sobrina en un coche de lujo con chófer. También, que el ha decidido, a pesar tal vez de una formación superior, llevar esta vida modesta con un trabajo hasta cierto punto precario. Su padre está en un asilo ya con muchos cuidados. Se siente, por otra parte, realizado viviendo a su modo de esta manera, en un mundo distinto, pues opina, que en un mismo momento temporal existen otros mundos, que pueden estar interconectados o no. El suyo lo quiere desconectado, aunque a veces, no sucede así, como hemos visto con su compañero de trabajo, su sobrina y la dueña del bar donde toma una copa, a la que descubre abrazando a un hombre con el que luego entabla una conversación, donde éste le confiesa su enfermedad terminal, y que lo que había visto era una despedida de su antigua mujer de la que se había divorciado.






El personaje, por otra parte, tiene una faceta artística, la fotografía, que toma de las copas de los árboles, de las luces y las sombras que proyectan con un sentido poético. Le obsesionan dichas representaciones visuales a las que luego sueña, junto a los acontecimientos del día, mientras duerme. El director reproduce esos sueños en blanco y negro, y se mezclan con las imágenes de color de su vida. El protagonista, aunque no quiere alterarla, en este mundo interconectado por las nuevas tecnologías, tiene especial sensibilidad hacia los demás, hacia el mendigo que duerme en el parque o hacia un niño encerrado en los baños que llora desconsolado, hacia la misma naturaleza, la de los árboles y las plantas de los parques. Finalmente, todo se completa, con una espléndida banda sonora que se reproduce cuando se dirige o vuelve del trabajo, cuyas letras cantadas forman parte del argumento. Entre ellas destaca, La casa del sol naciente del grupo The Animals. Le recuerda con melancolía su mundo antiguo, pero que le estimula en su propia vida hacia el futuro.

PERSPECTIVAS SOBRE LA INFANCIA





Casi a diario se producen noticias dramáticas protagonizadas por niños y adolescentes. Noticias referidas a víctimas de acoso en las aulas o violaciones grupales en centros comerciales. También de peleas en la calle o autolesiones, que nos informan de su turbulenta salud mental. Sabemos de su fácil acceso a imágenes de carácter violento a través del móvil o el ordenador en la red. Además, se valen de la misma para publicitar hechos similares protagonizados por ellos o por su grupo de colegas. Sin llegar a sucesos trágicos, existe una violencia cotidiana, a la que no llegan ni los padres, ni los educadores. La película japonesa, MONSTRUO, dirigida por Hirokazu Koreeda, trata de esa distancia que presenta la vida de los niños respeto a los adultos que más les influyen, con un guion que recibió el mejor premio para su autor, Yuji Sakamoto, en el pasado Festival de Cannes.



Uno de los temas centrales de la película trata sobre el acoso escolar. El que sufre el pequeño Hori por parte de sus compañeros de clase. Solamente, será Minato quien con su profunda amistad, logre aliviar el escarnio diario. El primero es un niño de carácter dulce que juega siempre con las chicas, convertido en centro de burlas y bromas pesadas. Pero esta circunstancia la va descubriendo el espectador según transcurre la historia, en principio centrada sobre todo en Minato, que tiene un comportamiento anormal, fruto según él del maltrato de un profesor. La primera perspectiva, será entonces, de la madre que realizará una serie de visitas al colegio para denunciar al docente, por los insultos que le ha proferido, por el daño físico al retorcerle la oreja. La segunda será la del profesor, recién llegado al centro escolar, que tiene un juicio equivocado respecto a Minato, pues cree que acosa a Hori, cuando es su mejor amigo.



La tercera perspectiva es la de los propios chicos, la que desvela la verdad. La del acoso que ejercen los compañeros de clase sobre Hori. La profunda amistad que tiene con Minato. Los dos tienen circunstancias familiares similares. Viven solo con uno de sus progenitores. Hori con su padre, que le maltrata, y Minato con su madre, viuda. El guionista indaga en la psicología de la infancia. En cómo los niños pasan por el tamiz de su mente la información que reciben de sus familias o del colegio. Cómo les determina sus actos o su pensamiento. Hori lleva un mechero y parece que ha prendido un local de alterne que visita su padre. Los dos piensan en el eterno retorno y la reencarnación después de la muerte. Les falta un entorno familiar y afectivo completo. Al final de la historia, la llegada de un fuerte tifón, provoca fuertes lluvias y corrimientos de tierras. Es el momento donde los protagonistas se juntan. La madre de Minato y el joven profesor, que reconoce su error, buscan a los niños en su peligroso lugar de juegos, un antiguo vagón de tren abandonado. Ninguno de los dos son monstruos, ni tienen el cerebro de un cerdo. Los protagonistas descubren una salida del vagón y del túnel inundado. Han pasado las fuertes lluvias, el sol luce, y han reencontrado la felicidad.

EL TEATRO DE LA EXISTENCIA


En las relaciones humanas resulta muy difícil conocer lo más profundo de la personalidad de quien convives, ya sea tu pareja o tus padres. Siempre hay un lado oculto, que es un rasgo propio construido a través de su existencia, producto de su libertad. Depende también de la fortaleza o debilidad del individuo. Pudiera ser que en tanto que tienes una relación amorosa o de pareja, la conveniencia o el afecto, se establezcan lazos de unión duraderos, en las que las zonas opacas de cada uno sean más amplias, o simplemente inexistentes. Los demás nos dejan una huella indeleble en nosotros, sobre todo si tenemos lazos familiares. La muerte en un hecho fundamental de la existencia, un punto de inflexión por aquellos lazos establecidos que dieron sentido a la vida de ambos. Estos planteamientos se encuentran en la película japonesa, DRIVE MY CAR, escrita y dirigida por Ryusuke Hamaguchi, sobre un relato de Haruki Murakami.




La película es una de las más grandes de la temporada. Por un lado por su extensión, tres horas, y por otra, por la maestría en el manejo del lenguaje cinematográfico. El director cuida el ritmo y el tiempo con precisión, articulado por una mirada que lo mismo atiende al detalle, como a lo general, a la composición en el plano como a la sucesión de escenas, sin escatimar recursos y medios para crear un bello film desde el punto de vista formal. A ello interviene un guion de calidad por estar basado en obras literarias. De hecho, la película representa una obra de teatro, Tío Vania, de Chejov, y los propios personajes inventan a su vez historias, dentro de su propio transcurso vital. Esta complejidad fue merecedora de los premios al mejor guion y de crítica internacional en el pasado Festival de Cannes, siendo estos los primeros de una amplia lista que sin duda alguna terminarán con los Oscar.



El valor de la película reside, por tanto, en su belleza formal, como en la complejidad de lo que cuenta, porque abarca la vida de tres personajes fundamentales. El protagonista, Yusuke, actor y director de teatro, que tiene que afrontar el reto de interpretar y dirigir, Tío Vania, casi de manera obsesiva. Lleva una relación matrimonial de más de veinte años con Oto, una productora de televisión y guionista, que le es infiel, aunque ellos se aman. La muerte de la hija pequeña les afectó profundamente. Luego, Oto será quien muera de manera repentina. La película tiene tres partes: una larga introducción, separada del resto por los títulos de crédito, una primera parte mientras vive con Oto hasta su muerte, en la que descubre su relación con un actor de televisión, y la tercera, la que sería la más característica, dos años después cuando tiene que dirigir, y luego interpretar, Tío Vania en la ciudad de Hiroshima, donde conoce a la tercera protagonista, Misaki, su chofer en la ciudad.



En la tercera parte se muestra la acción más relevante y el mensaje más profundo del guion. Yusuke confirma sus sospechas que su mujer, le fue infiel, y que él, por debilidad prefirió mantener la relación por que le amaba. Sin embargo, antes de morir retrasó su vuelta a casa porque ella le dijo que quería hablar con él. Se siente responsable de que si hubiera llegado antes, ella hubiera sobrevivido. Lo mismo le sucede a Misake, su conductora, que le resultó imposible salvar a su madre, que tenía doble personalidad y que a veces era cruel con ella, del derrumbamiento de su casa. Al final, actor y conductora, se unen en la tragedia de su pasado, reparando por el recuerdo y la unión de sus sentimientos, la supuesta culpabilidad de cada uno. El argumento de la película plantea, además, la incomunicación entre las personas, causada por la falta de conocimiento del otro. Para ello es necesario el conocimiento de uno mismo para acercarse a lo más profundo del alma de quien se pretende amar.

AZAR Y DESTINO



Si comparamos cómo se han desarrollado las vidas de un grupo de antiguas alumnas de instituto o de la universidad, vemos como han estado sometidas a las circunstancias impuestas por las decisiones tomadas con acierto o fallidas en un cierto momento. Superaron un momento crucial de su evolución intelectual y social. El pasado está presente como trasfondo. Se puede volver y reconocer con emoción si está asociado a determinadas personas. El paso del tiempo resulta implacable, y poder revivirlo supone un esfuerzo a veces lleno de imaginación y fantasía. Entonces, la verdad de nosotros mismos queda al descubierto. Estos planteamientos se encuentran en la película japonesa, LA RULETA DE LA FORTUNA Y LA FANTASÍA, escrita y dirigida por Ryusuke Hamaguchi. 




En tres episodios el director traza con sencillez, pero a la vez con profundidad, los problemas por los que pasan las relaciones humanas. La palabra de los personajes resulta esencial, los diálogos entre los personajes, más que la acción que desarrollan. En el primero, dos amigas que trabajan en el rodaje de una producción audiovisual, a la vez que regresan a casa hablan de su intimidad con los hombres. Una cuenta que acaba de conocer a uno en una cita. Le parece interesante y espera que fructifique en una relación duradera. La interlocutora descubre que es su antigua pareja, pues se reconoce en las palabras de su compañera, que la retratan de manera implacable, hasta tal punto, que en vez de seguir su camino, se dirige a la oficina de su exnovio para dejar las cosas claras.




El segundo episodio tiene como protagonista a un profesor universitario de francés y una alumna, que de acuerdo con su amante, decide poner en evidencia al profesor, leyéndole un pasaje escabroso de uno de sus libros. El pretexto para seducirlo es pedirle un autógrafo dentro del libro, precisamente en la página del libro con la escena comprometida. Ella es una estudiante que todavía recuerda el profesor por sus preguntas e interés en las clases.  La antigua alumna tendría que grabar la conversación resultante con su interlocutor. Éste tiene por costumbre no cerrar nunca la puerta de su despacho. Y descubre que le están grabando el sonido. De todas maneras, tras la conversación, la situación les parece positiva para ambos, y deciden que la alumna le envíe por correo la grabación de la lectura de su libro. Un fatídico error en el envío les cambiará sus vidas.




El tercero se ambienta en el futuro. Un virus se ha extendido por Internet y ha puesto en evidencia información privada de unas personas a otras. La población vuelve a utilizar el correo tradicional lo que dificulta a la protagonista encontrar a las antiguas compañeras de estudios. Un día acude a una reunión anual de las mismas pero no se siente feliz. En otro cree encontrar a una conocida por la calle que no había visto hace muchos años. Ambas reviven el pasado cuando eran estudiantes de secundaria. Cada una había tenido una vida distinta y creen que ha sido un malentendido el reconocerse por la calle. Pero en un momento dado descubren ser aquellas personas, que si hubieran seguido juntas, su vida sería hoy completamente distinta. Sin embargo, las decisiones que se tomaron en el pasado, fruto del azar y las circunstancias del momento, les condujeron a lo que ellas sienten en el presente.

 

SOBRE EL EXPANSIONISMO JAPONÉS

 

Las potencias fascistas que surgieron en la época de entreguerras tenían como objetivo conquistar nuevos territorios para enaltecer el nacionalismo y para obtener materias primas esenciales. Es el caso de Japón cuando se expandió, primero en Manchuria, territorio de China, para luego dirigirse al sur, a Indochina, colonia francesa. El choque con los intereses norteamericanos en el Pacífico fue una de las causas de la Segunda Guerra Mundial. Este mundo prebélico se retrata en la película, LA MUJER DEL ESPÍA, dirigida por Kiyoshi Kurosawa con maestría, que fue merecedor del Premio a la Mejor Dirección, el Oso de Plata en el Festival de Berlín. Una película que recrea con fidelidad la ciudad portuaria de Kobe, entorno a un matrimonio de comerciantes, que también se dedican al cine.



Tres amigos de la infancia van a coincidir en un momento delicado de la historia de Japón, al alinearse este país con las potencias del Eje, Italia y Alemania. Uno como jefe de la policía, y un matrimonio que se va a ver involucrado en una trama de espionaje. Japón ocupa Manchuria donde comete crímenes contra sus habitantes. Oculta, entre otras actividades, experimentos con seres humanos para difundir la peste negra. Esta situación permanece oculta a nivel internacional. La verdad la va a conocer Yusaku, uno de los protagonistas en un viaje a China, que decide difundirla en imágenes y con documentos científicos. Quiere mantener a su mujer, Satoko, al margen, pero ésta decide implicarse con su marido.



Para Satoko, la única manera de salvar la misión secreta que su marido oculta, será denunciarle ante la policía. Llegará, de todas las maneras, a sacrificar a su sobrino, que acompañó a su marido en la misión a China. Sin embargo, conseguirán que los documentos salgan de Japón, justo en los meses previos al estallido de la guerra mundial. El plan de Yusaku es escapar junto a su mujer en barcos diferentes, uno con dirección a China, y otro a San Francisco. En EEUU se encontrarían de nuevo, pero Satoko es apresada escondida cuando iba a partir. Le habían denunciado, una manera de salvarle la vida, al no encontrar pruebas concretas contra ella, y además, pasaría la guerra recluida en un manicomio. Queda en la incertidumbre, su futuro, si los protagonistas al final se encontraron tras la contienda en el país norteamericano.

UNA FAMILIA SINGULAR


La familia constituye un elemento esencial para la sociedad. De cómo sea el nivel económico o los valores que se transmitan en ella, dependerá en parte la educación de los hijos. La familia ampara a sus miembros, ya sean jóvenes o ancianos, ante cualquier percance o falta de medios económicos para subsistir. Las leyes del estado protegen a la familias y reconocen su importancia en la vida de los ciudadanos. Se fundamenta en el parentesco de abuelos, padres e hijos. Los hijos no eligen a su familia, y al revés, resulta excepcional, aunque cada vez se producen más adopciones. Por otra parte, la familia no es ajena a múltiples problemas como los derivados de la violencia de género o a el abandono de los hijos. Muchas familias, así, se desestructuran, y otras, son monoparentales.


La película, UN ASUNTO DE FAMILIA, escrita y dirigida por el prestigioso realizador japonés, Kore-Eda Hirokazu, presenta una familia peculiar, no unida por lazos de sangre, sino por la supervivencia, por el delito. Todos los miembros viven en una modesta casa baja, propiedad de una anciana, junto a un matrimonio, un niño y una joven. Al principio, nada hace sospechar, que los modestos trabajos de los adultos, de peón y de planchadora en una fábrica, no les permiten tener mejor nivel de vida, incluso, que el hijo menor no vaya a la escuela y se dedique con el padre a robar en las tiendas. La joven, que parece la hermana de la madre, se exhiba en un espectáculo erótico, y la abuela, reciba ingresos de la supuesta pensión de su marido.


La vida de esta modesta familia va a cambiar cuando acogen a una niña que sus padres tienen abandonada en la terraza de su casa a pesar del frío invernal. El espectador irá descubriendo poco a poco la verdad de todos según avanza la película, al contarnos la vida diaria donde incorporan al nuevo miembro en sus costumbres peculiares. Saben que la están buscando los servicios sociales porque sus padres han denunciado a la policía su desaparición y aparece en los medios de comunicación. La cambian de peinado y de nombre, la tratan como su hija. El espectador descubre, entonces, que sobreviven al margen de la ley, por una parte, forzados por las circunstancias económicas, por otra, por los deseos de los protagonistas adultos, que no conciben otra manera de convivir.


Al final, tras la muerte de la abuela, que entierran en el jardín de la casa, caen en manos de la policía, cuando atrapan en una tienda a Shota robando. Nobuyo, la que hace de madre, se atribuye el peso del delito de secuestro de la niña, dejando a su pareja, Osamu, sin culpa, por tener antecedentes penales. A ésta la llevan con sus progenitores, que seguirán maltratándola y abandonándola en casa. Por otro lado, el chico es acogido en un albergue con otros jóvenes. Sabe la verdad de su origen, similar al de la niña. Fue sustraído de un coche en el que sus padres le habían dejado sólo. La película, por tanto, reflexiona sobre las relaciones familiares carentes de amor, por otras, que si bien se establecen al margen de la ley, pueden expresar, tal vez, mayor afecto y autenticidad. Una reflexión que explora las reacciones humanas en situaciones excepcionales, tratada con sobriedad y realismo, captando el paso del tiempo de manera magistral, cualidades que le valieron al director la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

REENCUENTRO FAMILIAR


El paso del tiempo deja su huella en las personas y en las familias. No todo el mundo puede llegar a ser lo que desea por las circunstancias que le ha tocado vivir. Los recuerdos de la niñez, de los padres y los abuelos, el antiguo hogar y sus espacios, perduran en la memoria. En un momento dado ha llegado la madurez, algún miembro ha desaparecido, también se ha sufrido una ruptura matrimonial, cada uno carga con sus intereses y deseos para el futuro. Las necesidades económicas condicionan la existencia. La película, DESPUÉS DE LA TORMENTA (After the Storm), escrita y dirigida por Kore-Eda Hirokazu, trata estos temas con un importante componente autobiográfico.


El protagonista se llama, Ryota, un escritor frustrado, que publicó una primera obra, pero ahora se gana la vida como detective y con engaños. No lleva una vida ejemplar al gastar el dinero que gana en las apuestas, impidiendole pagar la pensión a su mujer, Kyoko, con la que está divorciado, y a su hijo de once años, Shingo. De vez en cuando vuelve a la casa de la niñez para visitar a su madre y coger algún objeto de su padre, recientemente fallecido para empeñarlo. Le gustaría no ser detective privado y dedicarse a su auténtica vocación de escritor, pero resulta incapaz de escribir, falto de inspiración. Sabe que su mujer ha encontrado a otro hombre. Él se reúne con su hijo una vez al mes y lo va a aprovechar para intentar volver a encauzar su vida.


La circunstancias le van a resultar favorables. Al final del verano, se produce en Japón un calor intenso y son habituales las fuertes tormentas o tifones. Coincide esta vez con el día que pasa con su hijo, al que ha llevado a ver a su abuela. La madre tiene que ir a recogerlo pero la fuerte lluvia y viento hace que pasen todos la noche juntos. Esta convivencia permite poner en común las frustraciones y deseos de cada uno. A Ryota le hubiera gustado ser un escritor de éxito y vivir de ello. Su primer libro publicado se almacena sin vender en las estanterías. Su padre se sintió orgulloso de él  y repartió la obra por el barrio. También fue incapaz de mantener una relación familiar por su carácter y sus costumbres. Todo ello hace que el reencuentro por la tormenta no de sus frutos, y tras su paso al día siguiente, las cosas continúen como estaban.


El director centra la película en los personajes, en la relación humana que establecen entre ellos. La acción es reducida y los diálogos, claros y precisos, informan al espectador de lo que les motiva. Los escenarios apenas cambian, el punto de encuentro para recoger al hijo; la oficina de los detectives; la cafetería para reunirse con los clientes; el antiguo barrio de la niñez; la casa de los padres. Se evoca el pasado, el más lejano y el reciente, y lo mismo que éste perdura en la conciencia de todos, también las condiciones que han determinaron su existencia actual, por lo que cambiarlas para tener una vida mejor o un futuro distinto resultara muy difícil.

EL CICLO DE LA VIDA

El ser humano recorre un ciclo desde el nacimiento hasta la muerte. En el transcurso podrá desarrollarse como persona y tener descendencia. Somos parte de la naturaleza según las condiciones del paso de las estaciones a lo largo del tiempo. Todos los años renace y florece en primavera y termina en invierno. Este es el contexto de la película japonesa, NUESTRA HERMANA PEQUEÑA (Umimachi Diary), dirigida y escrita por Kore-Eda Hirakazu, basada en una serie de manga del mismo título, que se puede traducir como Diario de la ciudad costera, y de eso se trata, de una serie de pequeños acontecimientos en la ciudad de Kamakura, cuando tres hermanas reciben la noticia de la muerte de su padre.


Hacía quince años que no le habían visto desde que les abandonó cuando eran pequeñas. Se había casado de nuevo, tras morir la mujer que había provocado la huida de su madre al norte del país. En el funeral conocen a Suzu, una chica de ese tiempo que el padre tuvo con aquella, al que le proponen que vivan juntas. Comienza así una etapa de aprendizaje y conocimiento del entorno y las circunstancias familiares para la protagonista, que lo es también para el espectador que observa y es testigo de las conversaciones. Viven en la casa familiar antigua a las afueras de una pequeña ciudad costera. Tienen un gran recuerdo de su abuela que les cuidó tras la separación de sus padres.


La mayor es médico y tiene una relación con un compañero casado. Le trasladan durante este periodo a la sección de enfermos terminales. La segunda está empleada en un banco y la tercera en una zapatería. Suzu va a continuar sus estudios en el instituto. Pronto se integra en su entorno. Empieza a practicar de nuevo el fútbol y hace amigos con los que come pescado. Sobre todo conoce a sus hermanas. La mayor es la más seria y ejerce como madre. La segunda es la más alegre y pasa de una relación a otra con los chicos. La tercera es la más sencilla. Aprenderá rápido la tradición de elaborar licor de las ciruelas que nacen en el viejo árbol del jardín.


Lo más importante es el descubrimiento del pasado familiar. Los bisabuelos profesores a los cuales les dedican oraciones. Llegará a conocer a la madrastra, la primera mujer de su padre, con motivo de un funeral y a la tía abuela, que sigue en contacto con ellas. La película trata de mostrar así el paso del tiempo en los seres humanos, en este caso de mujeres, que a su vez, como son conscientes, darán vida a otros. De ahí la importancia en el relato del pasado y los funerales a los que asisten. Un paso del tiempo interrelacionado con los cambios que se producen en la naturaleza. De ahí que el valor de la película resida más en la forma de tratar el tema. El director combina un medio natural atractivo donde la montaña y el mar aparecen próximos junto a la vida diaria de los personajes. No es de extrañar que al final de sus días lo último que recuerden como lo más bello sean los cerezos en flor.

HIJOS INTERCAMBIADOS

Podría suceder que una enfermera por algún tipo de despecho canalizase sus problemas intercambiando los bebés recién nacidos entre madres diferentes. Se produciría un problema importante para las dos familias si pasado unos años, el hospital donde aquellos bebés nacieron, comunicase a los padres que sus hijos no son tales. El problema emocional de adaptación a sus nuevos vástagos que tienen que afrontar aquellos, nos lo cuenta la película, DE TAL PADRE, TAL HIJO ( Like Father, Like Son ), escrita y dirigida por el realizador japonés, Hirokazu Kore-eda, que recibió el prestigioso Premio del Jurado en la pasada edición del Festival de Cannes. El director norteamericano Steven Spielberg que presidía el mismo, firmó un contrato para realizar un remake de la película, mostrando el interés por la historia.
La película plantea el dilema si en la relación entre padres e hijos debe prevalecer la sangre a la propia educación afectiva que proporcionan unos sobre otros, es decir, el entorno que saben crear los progenitores sobre la descendencia. El realizador se decanta por el segundo término, aunque sin menoscabar el valor determinante que tiene el primero. Así hecha una mano a las familias formadas por hijos adoptados y critica a aquellas en las que los padres biológicos no tienen una relación adecuada con éstos. 
Para ello se centra en la incidencia que tiene el error del hospital en la familia cuyo padre tiene mayor nivel de vida, una profesión relevante, que pasa la mayor parte del tiempo trabajando, que sabe educar a su supuesto hijo, dándole una buena formación, sacando lo mejor de su capacidad intelectual, pero le falta el ambiente afectivo derivado del contacto continuo. Ésto se aprecia cuando llega su hijo biológico a casa al echar en falta a unos hermanos que va a dejar de tener, las cualidades que apreciaba en el anterior padre.
Además del interés por el argumento, la película en sí destaca por las cualidades visuales, por la forma elaborada de emplear el lenguaje cinematográfico, fruto de la experiencia como director de Kore-eda. El espectador puede disfrutar de la variedad y composición de los planos, del gusto en la selección de los puntos de vista y los movimientos de la cámara, que busca, si sumamos el cuidado de las luces y los escenarios, crear un conjunto lo más bello posible.