Hoy Palestina vive una situación trágica tras el genocidio cometido por Israel en Gaza. La venganza llevada a cabo después de los atentados del 7 de octubre de 2023 ha supuesto la ocupación y la práctica destrucción del territorio, que Netanyahu, secundado por Trump querían convertir en un complejo turístico. Más de setenta mil muertos, muchos de ellos niños y niñas, y más de mil después del alto el fuego, engrosan las estadísticas de víctimas. Todos los medios de comunicación han emitido, a pesar de que los periodistas han sido blanco de los ataques, las imágenes de los crímenes de guerra cometidos mediante bombardeos indiscriminados. El territorio, además, ha sido sometido a una hambruna deliberada para causar más daño humano. A ello se une en la actualidad, el crecimiento alarmante de los asentamientos de los colonos y sus violentos ataques apoyados por el ejército, que prosiguen la intención israelí de expulsar y agrandar su estado, lo que convertirían la histórica solución diplomática de un solo territorio y dos estados en papel mojado como tiene intención el gobierno sionista.
Nada de lo que está ocurriendo sorprende si se echa la vista atrás en el pasado. A los palestinos les empezaron a arrebatar sus tierras desde los tiempos en los que gobernaba el Imperio británico. Nos lo cuenta la película, PALESTINA 36, escrita y dirigida por Annemarie Jacir, que trata sobre la rebelión palestina iniciada en esa fecha y que duró hasta 1939. Una rebelión causada por la discriminación de los británicos de los palestinos en favor de los recién llegados judíos que son expulsados de Europa por el creciente antisemitismo fascista, observado especialmente en la concesión de tierras comunales en los campos a los judíos. Unas tierras que pertenecieron desde tiempos inmemoriales a los campesinos árabes. Además, a éstos en los muelles y en las industrias, se les pagaba menos salario y disfrutaban de menos derechos. Surgió, entonces, una rebelión contra los colonizadores, que hábilmente se empiezan a apoyar en los sionistas judíos, que incluso, llegan a comprar hasta los periódicos árabes para defender sus postulados.
Los atentados contra las tropas inglesas y la lucha armada de los rebeldes trajeron consigo que los ingleses ejercieran una brutal represión contra los palestinos, a la par que consolidaban la vía para la creación del Estado judío, cuando los palestinos, mayoritarios, eran discriminados. La película cuenta estos hechos entorno a una serie de personajes destacados: un matrimonio de periodistas con buenos contactos con la élite inglesa; su chofer, el joven Yusuf, proveniente de la aldea Al Bassa; y sus habitantes, que pagarán con sus vidas, el enfrentarse a los británicos. De todas maneras, quedará la semilla de la búsqueda de la libertad frente a la opresión, encarnada en la niña que logra escapar descalza y recorre sola las calles de Jerusalén, y que a través de las generaciones ha continuado la lucha para vivir en paz en su tierra.



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