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VIOLENCIA ENTRE MAYORES


 El paso del tiempo puede erosionar una larga relación de pareja. La pasión y el afecto, que se tuvo en el pasado, se viene abajo. Lo mismo que le sucede a la vitalidad de los cuerpos, a la belleza física del hombre y la mujer. Aquel proyecto de vida compartido da signos de irse desmoronando, como la amplia casa, hoy llena de objetos inútiles. Entonces, la convivencia se deteriora, resulta imposible entre la pareja. Sale a la luz, los caracteres contrapuestos, las contradicciones que se soslayaron al principio. La infelicidad preside cada día en una lucha sin final. Es lo que le sucede a los protagonistas de la película mexicana, EL DIABLO ENTRE LAS PIERNAS, del director, Arturo Ripstein, donde dos ancianos, a los que cuida una joven sirvienta, viven el sufrimiento diario de su existencia juntos.




Beatriz, la protagonista, sufre habitualmente los insultos y vejaciones del marido, un antiguo farmacéutico que quiso ser médico. Las discusiones son constantes entre ellos. La locura de los celos se encuentran en la base de esa violencia que ejerce sobre ella, pues cree que le es infiel con otros hombres, cuando es él quien le traiciona con otra mujer. A lo único a que se dedica ella es a la práctica del baile de salón. Todo gira para el marido en la satisfacción de su instinto sexual. Humilla a la mujer por la misma razón. La situación se precipitará cuando la amante se canse del marido. Los celos y la violencia que ejerce sobre la esposa se incrementará. En este momento, interviene la sirvienta, que le informa de la infidelidad del señor.




De esta manera, la protagonista, hará lo que hasta ese instante no había hecho, ser infiel a su esposo  una noche. A la vuelta, el marido le vuelve a humillar con insultos y vejaciones, Ella, decide, en consecuencia, abandonarle, dejar a un lado los numerosos recuerdos de su vida juntos que la casa y los jardines, muy deteriorados por el paso de los años, acumula, para volver a ser libre como lo fue en su juventud. Sin embargo, aquél con ayuda de la sirvienta, le va a impedir huir. Demuestra, así, el sometimiento, la posesión que ha ejercido siempre él, incluso hasta llegar a la violencia física extrema. Un símbolo de la agresión machista de todo tipo prolongada en el tiempo.

LA NUEVA DICTADURA


 La desigualdad se ha incrementado en nuestros días. Primero sucedió con la crisis financiera internacional desde 2008, ahora por los efectos de la pandemia de coronavirus. Los pobres son cada vez más pobres, y se separan cada vez más de los ricos. El salario de los trabajadores es una mínima parte de sus directivos. La única solución se encuentra en el Estado por la capacidad de redistribución de los recursos entre las clases menos desfavorecidas. Si los grupos cuya vida es más precaria no tienen un ingreso mínimo que amortigüe acontecimientos extraordinarios, que afectan al sistema económico capitalista, podría estallar la rebelión social. 


Si en esta dialéctica entre ricos y pobres, entre los que se encuentran más integrados en la estructura de poder estatal, y los menos favorecidos que trabajan para ellos, o les sirven como criados, éstos atacasen a sus empleadores, a los detentadores del poder económico, no dudarían en emplear la fuerza militar para controlarles. Esto es lo que sucede en la película, NUEVO ORDEN, escrita y dirigida por Michel Franco, merecida ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Venecia. Cuenta que la vida de una familia acomodada es interrumpida por el asalto de las masas empobrecidas, que entran para apoderarse del dinero, las joyas y destruir la lujosa vivienda. En esta incursión violenta participan los criados, conductores y guardaespaldas de los ricos propietarios.



El resultado del asalto, a parte de los daños materiales, son numerosos heridos y fallecidos entre los que se encuentran la dueña y el padre de la novia, que ha logrado salvarse al salir a ayudar a un antiguo criado que tenía a su mujer enferma. A causa de la rebelión social, por la pobreza, que está ambientada en la capital de México, donde los barrios de los ricos son atacados, el gobierno da un golpe de Estado, desplegando a las tropas por la ciudad, matando a los insurgentes y manifestantes acampados. El resultado es un nuevo régimen dictatorial, de carácter militar,  de extremada crueldad, que separa los barrios de los trabajadores de los ricos, pero lo más peculiar, que un grupo de ellos, se dedican a robar, ahora con las armas, a aquellos potentados que en apariencia defiende.



La película muestra, por tanto, un régimen económico injusto, de fuertes contrastes económicos entre ricos y pobres, donde el Estado favorece a las clases poderosas, y cuyos altos dirigentes, se ven favorecidos por ellas en un entramado corrupto. Sin embargo, la lucha de los grupos desfavorecidos, al hacerse violenta, con la connivencia incluso de los grupos más próximos a los ricos, se convierte en un problema más grave. El supuesto nuevo orden no es sólo más injusto económicamente, sino más violento y corrupto en sus métodos, privando de libertad a toda la sociedad, incluso a quien dice defender, convirtiendo al uso de la fuerza armada en la única ley.

RECUERDOS DE LA INFANCIA


La película, ROMA, escrita y dirigida, por Alfonso Cuarón se ha convertido en una de las sensaciones cinematográficas más importantes de la temporada. Tras resultar nominada a varias candidaturas de los Oscar, comprobaremos si sigue su excelente racha de premios que ha recibido, desde la concesión del León de Oro, como mejor filme en el Festival de Venecia. También marcará una época porque ha sido producida por la plataforma Netflix de televisión, reñida con la exhibición en grandes salas. Una plataforma que financia series, y ahora, películas de directores consagrados. Unos autores que disponen de mayor libertad creativa y recursos económicos sin las cortapisas comerciales impuestas por Hollywood.


Los honores recibidos hasta ahora son bien merecidos por la calidad que posee una historia sencilla, ambientada en la Ciudad de México en 1971, la de una familia de clase media alta y el papel central que desempeña una criada de origen indígena, llamada Cleo. Viven en la Colonia Roma en una amplia casa unifamiliar. El padre es médico y la madre, con estudios se ocupa de los cuatro hijos. Para su cuidado tiene dos sirvientas, además del chófer. La abuela completa los miembros de la familia. En un primer momento, la vida transcurre con normalidad, siguiendo la rutina de las labores de la casa, los estudios y el trabajo del padre en un hospital. En un segundo momento, la situación cambia cuando llegan las navidades. El padre aprovecha un viaje de trabajo para abandonar a la familia. 


Estos hechos coinciden con el embarazo de Cleo, que tenía un novio practicante de artes marciales, que al enterarse de que iba a ser padre se aparta de ella. La manera que la madre y la abuela salen adelante, junto a la protagonista, que pasa por una situación difícil al perder a su hija, constituye el final de la historia. Lo que será un futuro para ellos unidos por el afecto que se tienen. Un amor que supera las diferencias de clase social, al que los obstáculos han reforzado. La película cuenta, por tanto, un relato sencillo pero de gran calado emocional, que engancha al espectador desde el principio hasta el final, sin importar el ritmo lento de las imágenes. Un lenguaje visual de calidad extraordinaria. En primer lugar por la utilización de una fotografía  brillante de cuidada luz.


En segundo lugar por el empleo de los movimientos de cámara. Sorprende algunas escenas llevadas a cabo con el plano secuencia favorecido por el amplio espacio de la vivienda familiar. Un tipo de plano organizado en un movimiento de 360 grados o con un trávelin lateral, sobre todo cuando el personaje se mueve por la calle. Igualmente, utiliza panorámicas leves cuando la cámara se sitúa en el interior. Los planos generales para los espacios exteriores destacan por su plasticidad. No olvida los primeros planos y aquellos que muestran un detalle. Sin duda para reforzar el significado que quiere transmitir al espectador. El director, además, se vale de la profundidad de campo para ampliar el contexto de la escena. Finalmente, se podrían citar otros tantos recursos visuales, de una película que hace un retrato humano inolvidable de unos personajes, especialmente de Cleo, y de la sociedad mexicana a comienzos de la década de los 70.

MATERNIDAD PREMATURA


Tener un hijo es una decisión de gran reponsabilidad por la atención y los medios económicos que requiere. Cuando la madre es adolescente o muy joven, los problemas se multiplican relacionados con la edad. Desde este planteamiento arranca la historia de la película, LAS HIJAS DE ABRIL, escrita y dirigida por el mexicano, Michel Franco. Valeria, la protagonista, vive con su hermanastra, Clara, en la ciudad costera de Puerto Vallarta. Tiene 17 años y se ha quedado embarazada de su novio de la misma edad. Apenas se hablan con sus padres separados. La necesidad les llevará a contactar con ellos, especialmente con la madre. En las primeras semanas comprueban la dificultad de cuidar a su hija.


La madre de Valeria, Abril, se presentará de improviso en Puerto Vallarta y empezará a ayudar económicamente a la hija. Le prestará, igualmente, apoyo en las tareas que exigen su cuidado. Todo marcha bien hasta que decide dar a la recién nacida en adopción contando con la firma del padre del novio al ser menores de edad. Esto causa un profundo malestar en su hija. Sin embargo, esta decisión esconde el plan de apropiarse de su nieta, pues se la había encomendado a una antigua criada de ella. También, de llevar una vida en común con el novio, al cual atraerá a la ciudad donde vive lejos de la costa.


Valeria, que desea encontrar a su hija, se entera que la madre quiere vender la casa de Puerto Vallarta. A partir de ahí trata de localizarla, y descubre que vive con su novio. Abril se siente descubierta y en un momento determinado abandona a la niña en un restaurante. Valeria le denuncia, y con ayuda de la policía intenta recuperarla. Para ello necesita a su novio que había regresado con sus padres. Una vez conseguido, le abandona por la relación que tuvo con su madre. Es la última escena de la película realizada en un estilo realista y sobrio propio del repertorio del Festival de Cannes en el cual recibió un Premio del Jurado de la sección un Certain Regards.

LA VIOLENCIA EN MÉXICO

La película HELI, dirigida y escrita por el realizador, Amat Escalante, ganó el Premio al Mejor Director en la pasada edición del Festival de Cannes. Un prestigioso galardón para una historia ambientada en el México actual en el que la familia protagonista tiene que convivir entre unas circunstancias materiales humildes en un pueblo aislado, y el control ejercido por los traficantes de droga, cuya corrupción afecta a las mismas autoridades encargadas de combatirles. Constituye un retrato ensangrentado del país centroamericano, en el que las gentes tratan de salir adelante en medio del fuego cruzado que mantienen el estado y el crimen organizado.
De esta manera, Heli, el joven protagonista, recién casado y con un hijo, vive con el padre y una hermana adolescente, cuya rutina diaria se ocupa en el trabajo nocturno en una fábrica de montar coches. El problema principal vendrá cuando la menor, Estela, planifique con el novio escapar para luego casarse. Éste que es un joven cadete que se prepara para luchar contra el narcotráfico, cometerá el error de robar dos paquetes de cocaína a la banda que controla la región. Además la esconde en la casa de su joven pareja. Las consecuencias son trágicas para la familia protagonista. El padre muere a manos del ejército, el joven cadete torturado y asesinado, a Heli le secuestran y le propinan una fuerte paliza, y Estela es igualmente secuestrada y a su vez, forzada.
Al final, la calma o el difícil equilibrio tras estos hechos, llega a los protagonistas, que tienen que afrontar el día a día con el lastre de la violencia ejercida contra ellos o contra otros. Los narcotraficantes ajustan cuentas con los que se dejaron robar por un insignificante cadete para no dejar rastro que pudiese alcanzarles. El estado trata de gobernar, compensar y ayudar a las víctimas inocentes. El director da forma a este planteamiento argumental con un estilo naturalista, que muestra objetivo al espectador. Las imágenes se suceden con un ritmo pausado e implacable donde convive la rutina del trabajo honesto y el ocio, con la violencia del crimen o de la venganza. Decir que el argumento se resuelve desde la privacidad de los protagonistas hasta en público, a nivel comarcal, supone, en este sentido, afirmar, que la violencia se extiende desde en interior de la convivencia familiar hasta la organización política y social, en la que el paisaje árido en una metáfora y un complemento de la dura realidad.