La Fundación Ortega-Marañón presenta la exposición, LYCEUM CLUB FEMENINO con motivo del centenario de esta asociación pionera del feminismo fundada en 1926, para superar la situación de desigualdad y privación de derechos civiles y políticos de la mujeres en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera. Reúne 184 obras, entre originales y reproducciones, formadas por documentos, libros, fotografías, cartas y archivos de sonido, provenientes de numerosas instituciones tanto públicas como privadas nacionales e internacionales. Se distribuye en varias secciones que nos informan de su origen, organización, social y legado, hasta su cierre en 1936 con el inicio de la Guerra Civil. Comprender cómo fue forma parte de la historia de la cultura, de la misma democracia y los feminismos en España.
Esta asociación compuesta por mujeres y bajo su iniciativa, tuvo como antecedentes otras iniciativas llevadas a cabo por ellas, y con las que luego colaborará, repartidas en tres corrientes: las que provenían del feminismo organizado, surgidas tras la Primera Guerra Mundial, de las que formaban parte, La Asociación Nacional de Mujeres Españolas o la Unión de Mujeres Españolas; aquella vinculada a los movimientos de renovación pedagógica, como el institucionismo, representada por la Residencia de Señoritas, creada en 1915 por la Junta de Ampliación de Estudios y dirigida por María de Maeztu, y el Internacional Institute for Girls in Spain, fundada en 1892 por Alice Gordon Gulick; el tercer flujo procedía del mundo de la enseñanza y del magisterio, que formada por maestras y pedagogas, estaban comprometidas con la modernización educativa y el reformismo social.
El 4 de noviembre de 1926 abrió oficialmente sus puertas el Lyceum en la Casa de las Siete Chimeneas, fruto de los esfuerzos para conseguir recursos económicos y asociadas de un núcleo de fundadoras entre las que se encontraban María Martos, María de Maeztu, Zenobia Camprubí, Victoria Kent, Amalia Galárraga, Pilar de Zubiarre y Carmen Baroja, entre otras. Cinco años después se tuvo que trasladar a la calle san Marcos, 44, debido al crecimiento de socias. El Lyceum estaba regido por una Junta Directiva cuyo mandato duraba dos años, compuesta por una presidenta, dos vicepresidentas, una secretaria, una vicesecretaria, dos vocales, una bibliotecaria, una tesorera y una contadora. A lo largo de su trayectoria tuvo tres presidentas, siendo María de Maeztu la que estuvo más tiempo. Internamente, a su vez, se organizaba en diferentes secciones: Social, Música, Artes Plásticas e industriales, Literatura, Ciencias e Internacional, así como la Hispanoamericana, siendo la primera la más relevante.
La actividad del Lyceum se concretó en iniciativas para mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la sociedad, bajo los ideales de solidaridad, educación y reforma social. Entre sus proyectos destacaron la Casa de los Niños y el Comité del Libro para el Ciego, actuaciones que respondían a problemas de la época como atender a los hijos de las familias trabajadoras, creando una guardería con todos los servicios, y la educación de las personas con discapacidad visual. Otro de los grandes proyectos fue la Biblioteca que llegó a albergar más de 3.000 volúmenes, que trascendía la sede del club mediante la iniciativa de la biblioteca circulante para niños organizada por la escritora Elena Fortún. Estos proyectos se financiaban por medio de las cuotas de las socias, las donaciones particulares, las actividades benéficas, y las subvenciones públicas como hizo la Segunda República.
El mayor patrimonio del club fueron sus socias caracterizadas por su diversidad, desde maestras, hasta escritoras, artistas y científicas, profesiones liberales, y procedentes de una élite cultural y política. Se desconoce el número total de asociadas, pero se cree que reunió hasta 700. Toda una extensa pared de la exposición nos muestra los retratos fotográficos y diversos objetos, ordenados por orden alfabético de muchas de ellas. La última sección se dedica a su final que sucedió durante los meses siguientes al estallido de la Guerra Civil. Tras la victoria franquista, parte de sus bienes fueron incautados o dispersados y su sede pasó a manos de la Sección Femenina de la Falange, que en 1941 instaló allí el Círculo Cultural Medina, destinada a actividades dirigidas a la mujer, pero bajo los valores del nacionalcatolicismo. Pero el Lyceum no desapareció por completo, pues sobrevivió durante el exilio y la dictadura en la memoria de sus protagonistas, que mantuvieron su amistad a través de cartas intercambiadas durante el tiempo o los pocos documentos personales que conservaron.




