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EL PRADO EN EL SIGLO XXI


 

El Museo del Prado presenta la exposición, PRADO. SIGLO XXI, que realiza un recorrido por la importante transformación llevada a cabo en el museo en el presente siglo, la más relevante de su historia, que viene respaldada por su relevante pasado, pero que mira constante su adaptación a los cambios del presente y prevé el futuro. Una institución que no es estática, sino en constante transformación de acuerdo a los nuevos tiempos. Las cifras, de entrada, son contundentes: unos tres millones y medio de visitantes en 2025, y casi un millón y medio de seguidores en las redes sociales; apertura de puertas 362 días al año; más de 14.000 obras adquiridas en estos 25 años, así como más de diez mil volúmenes de fondo antiguo y setenta y un mil monografías y revistas incorporadas; más de 250 exposiciones temporales en la propia sede, y más de 300 libros editados y publicados, entre otras cifras relevantes. A ello se une una ampliación de espacios y edificios extraordinaria que se culminará con la incorporación del Salón de Reinos para conformar el Campus Prado que implica modificaciones en el urbanismo madrileño.



La exposición se articula en cuatro ámbitos distribuidos en dos salas, que reúnen 98 obras entre pinturas, esculturas, estampas, dibujos, fotografías, libros y documentos de archivo, así como paneles explicativos, sobre distintos aspectos concretos de la gran transformación de los últimos años. El museo ha tenido una acertada política de adquisiciones de piezas desde el siglo II hasta comienzos del XX. Desde un retrato en mármol del emperador romano Marco Aurelio, hasta otro en pintura de Picasso, junto a escultura y pintura medieval, obtenidas mediante compras del propio museo, compartidas con el Ministerio, o a través de donaciones, legados o micromecenazgo. Un crecimiento de la colección que ha incorporado dos pinturas de Velázquez, y otras de El Greco, Zurbarán, José de Ribera, Alonso Cano, como esculturas de Juan de Mesa y Luisa Roldan. En el siglo XVIII, tenemos la incorporación relevante del retrato de José Nicolas de Azahara, de Antonio Rafael Mengs, y al final de siglo, el relevante retrato de La condesa de Chinchón de Goya, así como dibujos y documentos del autor aragonés.



El siglo XIX y XX ha sido potenciado con significativas adquisiciones como el Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas de Genaro Pérez Villamil, junto con cuadros de Federico Madrazo, Mariano Fortuny, Martín Rico, Darío de Regoyos, Joaquín Sorolla, y Ramón Gaya. Entre tanto en el recorrido se nos informa de los cambios en el diseño de las cartelas de las obras a lo largo del tiempo, de las mismas entradas, contribución esencial a la financiación de la institución, de los sistemas de iluminación y control de la temperatura. El tercer ámbito está dedicado a las nuevas líneas de enriquecimiento para una colección en evolución, que se centran en distintos apartados como en piezas relacionadas con el proceso creativo, ya sean dibujos, cuadernos, estampas, bocetos y tratados artísticos. También se ha puesto el objetivo de reunir miniaturas en diversos soportes; pinturas realizadas por artistas mujeres, que han estado silenciadas dentro de la historiografía; además, la creación de una colección de fotografía relacionada con las obras y artistas del Prado; y, unido a la organización del Área de Biblioteca, Documentación y Archivo, con sede en el Casón del Buen Retiro, la adquisición de numerosos fondos de todo tipo, desde libros hasta documentos.



El último ámbito de la exposición se ocupa de las áreas de actuación de un museo moderno, que nos informa de la labor relevante llevada a cabo por el Área de Edición del Museo del Prado, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo; el trabajo del Centro de Estudios para la formación e investigación en historia del arte y museografía; del prestigio y la necesidad de los servicios de Restauración y Documentación técnica y Laboratorio; de la difusión de las colecciones por parte del área de educación; de la interacción con las instituciones que tienen en depósito obras fuera del museo; de los proyectos que llevan reproducciones de las principales pinturas a las calles de nuestro país o fuera de nuestras fronteras; y la comunicación en redes sociales.



HISTORIA DE LAS NOTICIAS FALSAS


 

La Fundación Telefónica organiza la exposición, FAKE NEWS. LA FÁBRICA DE LAS MENTIRAS, sobre una de las características más relevantes de nuestro tiempo, la sobreinformación, gran parte falsa o tergiversada, que recibimos de múltiples canales o medios, los tradicionales, radio, televisión y prensa, más los modernos, las redes sociales, especialmente la mensajería instantánea que la disponemos en el móvil a través de internet. Sin duda, un tema relevante para un mundo convulso por la guerra de Ucrania y sus consecuencias, el crecimientos de la extrema derecha, el cambio climático y la crisis de la democracia. De esta manera, los actores mundiales tratan de posicionarse para favorecer sus intereses en la multitud de información que reciben los ciudadanos. Para explicar el tema, la muestra se divide en cinco ámbitos, siendo el primero referido al concepto de noticia falsa, cuyo nombre en inglés, se empezó a utilizar a raíz de la campaña electoral norteamericana de 2016 por el candidato Donald Trump, principal usuario de las mismas.



El segundo ámbito nos habla de cómo las noticias falsas afectan al cerebro, y los sesgos cognitivos que éste tiene que favorecen su propagación. Un conjunto de escritores, filósofos, y personajes históricos se dieron cuenta de la facilidad de manipulación del ser humano. Joseph Goebbels, el jerarca nazi, destacó que la repetición de una mentira la hacía convertirse en verdad. Martin Lutero destaca, en el mismo sentido, el comportamiento como una bola de nieve que al rodar se hace más grande. El tercer ámbito hace un recorrido histórico desde la Edad Antigua hasta la Contemporánea. La desinformación evoluciona desde métodos rudimentarios hasta los sofisticados de hoy. El Imperio Romano empleó a sus historiadores para proporcionarnos una información de distintos emperadores y otros personajes, que hoy podemos cuestionar. Por ejemplo son criticables las referidas a Cesar Augusto, Nerón, Calígula, Claudio, y Cleopatra.



En la Edad Media fue llamativa la mentira de la Donación de Constantino que prevaleció hasta el siglo XV, como la existencia de animales fantásticos en los contornos del mundo conocido. En la Edad Moderna sobresalen las que atañen al Imperio español, como la Independencia de los Países Bajos y la Armada Invencible. Será en el siglo XIX, en la Guerra hispano-norteamericana, cuando el poder de la prensa se deje notar, al acusar a nuestro país del hundimiento del Maine, que provocó el conflicto. La radio en la Segunda Guerra Mundial sería un medio imprescindible del momento. Luego la Televisión a partir de los años 50 del siglo XX. Una instalación artística de la exposición que reproduce una habitación de los años sesenta con una pantalla muestra imágenes del discurso del presidente Nixon manipulado con inteligencia artificial, que en vez de felicitar de la llegada a la Luna, anuncia su fracaso.



En el cuarto ámbito de la exposición observamos obras de arte contemporáneo que tratan sobre las noticias falsas y la desinformación, que se extienden por las redes sociales. La fotografía desde sus inicios colaboró en la manipulación de la verdad, tanto en regímenes democráticos como totalitarios, circunstancia que ha llegado hasta nuestros días. La aplicación de la Inteligencia Artificial ha provocado la creación, dentro de este ámbito, de los deepfakes, producciones multimedia, que pueden reproducir la cara de la gente y su forma de hablar. Finalmente, la exposición nos plantea el reto de detectar y combatir las noticias falsas. A través de los recursos que pone a disposición del público, sabemos que hay organismos que trabajan en la misma tarea.