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DESPUÉS DEL FIN DEL MUNDO


 

La pandemia del COVID mostró la fragilidad del ser humano. Un virus desconocido fue capaz de paralizar la actividad y confinar a las personas para protegerlas del contagio. Llegó de improviso como una enfermedad desconocida, primero en China, luego rápidamente se extendió por todo el mundo en dos meses. La globalización económica, las millones de viajes a lo largo y ancho del planeta favorecieron su expansión. Gracias a la OMS y la coordinación política entre los países se pudo lograr una vacuna y distribuirla entre la población para combatir tan desconocida amenaza. Hasta hoy ha causado millones de muertos, y producto de las vacunas, se ha incorporado a la lista de enfermedades de las que nos podemos contagiar sin llegar a matarnos. Nos preguntamos que pasaría si un virus, también similar al de la gripe, muy letal, no llegase a ser controlado. El fin de nuestra civilización estaría servido, y sólo unos pocos elegidos sobrevivirían en medio del caos y la destrucción. Tal distopía nos la cuenta la película, LA CONSTELACIÓN DEL PERRO, dirigida por Ridley Scott, basándose en la novela de Peter Heller. 



Desde siempre los humanos hemos mirado al Universo, la inmensidad de estrellas y su disposición formal en el cielo. Nos permite observar una inmensidad espectacular que contrasta con nuestra soledad. Es lo que hace Hig, uno de los protagonistas, mecánico y aviador, de los pocos supervivientes a un virus que mató a su joven esposa en Denver. Ahora sobrevive en un aeropuerto perdido entre las montañas junto a Bangley, un hombre curtido en la guerra y experto en armas. Su rutina es proteger el perímetro de la base ante el temor de ser atacados por otros supervivientes al virus enloquecidos por la necesidad, mientras vuelan de vez en cuando para vigilar y obtener alimentos y medicinas. Un día, Hig oye en la radio un extraño mensaje de un lugar que podría suponer una mejora en sus condiciones de vida, sin estar aislados y con riesgo de ser atacados por hordas de desarrapados. Bangley piensa que tal lugar no existe ya, por lo que Hig se lanza solo a la aventura para llegar allí, pero en el camino la avioneta se avería, obligándole a un aterrizaje forzoso.



Hig logra, entre montañas, en un cañón perdido ponerse a salvo. Parece un lugar idílico, donde encuentra una familia formada por una joven doctora y su abuelo, que viven en un antiguo rancho de ganado. Son reacios, por los peligros a ser atacados, a acogerle, pero pronto descubren las buenas intenciones de Hig, que son reparar la avioneta y despejar el monte para continuar la marcha. Entretanto, reciben un fiero ataque de gente a caballo rabiosa, que les obliga a todos a partir en la avioneta hasta el supuesto lugar idílico donde el protagonista pretendía llegar. Tal sitio, con un magnífico aeropuerto con vigilancia e instalaciones, era solo buena apariencia, pues reunían un conjunto de gentes depravadas capaces de comer a sus semejantes. Entonces, deciden volver al lugar de partida de Hig, que encuentran destruido, aunque Bangley ha logrado sobrevivir ante un fiero ataque de desalmados. Al final, deciden partir a donde vive una comunidad religiosa, la localización más seguro, y allí, apartados entre colinas, poder ayudarse mutuamente, mientras florece de nuevo aquel afecto perdido por la muerte que trajo la epidemia.

EL HIJO DE SHAKESPEARE


 

Hay escritores convertidos en auténticos genios por su obra literaria. En ella se trata con conocimiento profundo y extenso los temas más importantes de la existencia humana: el amor, la muerte, el paso del tiempo, la traición o los celos. Sabemos de su maestría en el manejo del lenguaje que le permite expresar los matices más recónditos que le sugiere su inventiva. También, nos preguntamos hasta que punto le ha influido su vida cotidiana, la realidad que ha experimentado, lo que nos hace interesarnos por su familia, su mujer o hijos, su lugar de nacimiento, dónde residió y sus ocupaciones habituales, además de la escritura. Tendemos a cuestionarnos, así, en qué medida la ficción, el arte, expresa al público una realidad concreta de su vida, o simplemente le ha influido, y en consecuencia sus extraordinarias dotes creativa lo han plasmado en portentosa escritura. Esta es el contexto de la película, HAMNET, dirigida por Chloé Zhao, basada en la novela homónima de Maggie O´Farrell, que cuenta la vida familiar de William Shakespeare, y cómo la muerte de su hijo varón, le inspira para crear su famosa tragedia, Hamlet.



Parece ser que el nombre de Hamnet en el inglés del siglo XVI, sonaría, y podría escribirse, como muchas palabras de la época que cambiaban alguna letra, de forma parecida a Hamlet. El primero fue el nombre de uno de los hijos mellizos que tuvo Shakespeare, el otro, una niña, la llamó Judith, aunque no los mayores, pues antes fue padre de otra hija a la que puso Suzanne. La historia comienza en Stratford, un pequeño pueblo donde nació Shakespeare en una familia de artesanos. El famoso autor sin ninguna actitud para el oficio de realizar guantes, se ocupaba en lo que mejor se le daba, la escritura, y para ganar dinero, en enseñar latín. Además tenía que pagar las deudas que había contraído su padre. Todo cambia cuando conoce a una joven campesina, Agnes, con fama de bruja, que pasa gran parte del día en el bosque con su halcón, de la que se enamora. A pesar de los obstáculos familiares, por una parte la madrastra de la joven y su hermano, por otra los padres de Shakespeare, se casan. Pronto llegarán los hijos, pero el famoso escritor no ve futuro en el pueblo para desarrollar su talento, y decide, marcharse a Londres.



Shakespeare regresa, sobre todo, en verano con su familia, que pasa largas temporadas sin él. De todas las maneras, les ha prometido que les llevará a vivir con él a Londres. El tiempo transcurre sin cumplir esa promesa, al contrario, compra una casa más grande en Stratford para que se traslade allí su familia. Por esa época se ha convertido en un autor aclamado de teatro y tiene una compañía. Agnes, no está de acuerdo en vivir separados, y un otoño, Judith cae enferma con una elevada fiebre. Parece que va a fallecer, cuando, será su hermano, Hamnet, quien contraiga la infección, y muera. Este hecho somete a la madre, y luego al padre, que regresa precipitadamente, a un gran dolor por la pérdida de su único hijo varón. Un día, Agnes se entera que su marido estrena nueva obra teatral. Le intriga que sea una tragedia, pues creía que iba a se una comedia. Entonces, decide partir a Londres para estar presente en el estreno. Allí descubre, que Hamlet está inspirada en su vida familiar, en el dolor por la pérdida, y en el amor y la muerte. El decorado de un bosque profundo donde entran y marchan los espíritus fantasmales, recuerda al paisaje de Stratford, donde ella hacía volar a su halcón, y lugar mágico de la naturaleza.



Hamlet, el protagonista de su tragedia, donde la muerte se hace más presente que nunca, pronuncia las famosas palabras, Ser o no ser, esa es la cuestión, en la que es mejor enfrentarse a las adversidades para derrotarlas, que sufrirlas para perecer por ellas. Una declaración de esperanza para él mismo y para su mujer abatidos por la pérdida de su hijo. De esta manera, el genial escritor, que vivía en una buhardilla de su teatro en Londres, llega a la cumbre de la literatura desde su dolor personal y de sus allegados, convertido en una belleza indescriptible para los lectores y los espectadores de su época, y de todos los tiempos. A ello contribuye la dirección de Chloé Zhao, la manera cómo lleva la historia a imágenes, sin efectismos, alusivas, centradas en la expresión de los sentimientos, donde combina la naturaleza material y humana con gran sensibilidad.

HACIA LA AUTODESTRUCCIÓN


Nos tenemos que preguntar por cuántos caminos tiene que recorrer la persona para llegar a serlo. Cuántos obstáculos tiene que superar para conseguir ser libre e independiente. Un trabajo te proporciona los recursos económicos para poder tener una hogar donde hacer tu vida y satisfacer los gastos indispensables para seguir adelante. Una deficiente formación pueden dificultar conseguirlo. Por otra parte, las adicciones al alcohol y otras drogas, merman tu capacidad de raciocinio y debilitan tu mente para sacar lo mejor de ti, y hacer frente el día a día. Si no estas en las mejores condiciones, y los fantasmas y obsesiones, aquellos problemas enquistados del pasado, te atormentan, cualquier circunstancia, puede agravar tu situación personal, y lo que iba mal, empeora. Los empleos precarios se suceden; conseguir dinero resulta cada vez más difícil; y los riesgos de la vida en los márgenes, te puede jugar malas pasadas. Es lo que le sucede al protagonista de la película, URCHIN, escrita y dirigida por Harris Dickinson, que cuenta la vida marginal de un joven sin hogar, que fluctúa entre la destrucción y la esperanza. 






Mike duerme en la calle, en la misma acera estrecha donde caminan los viandantes. Consigue comida en los comedores sociales. Allí se relaciona con personas sin hogar como él. Todos arrastran un pasado de fracaso y adicciones. Pero en cualquier momento, su vida precaria, marginada, puede empeorar. Sucede cuando otro joven vagabundo le roba de improviso su cartera. Le persigue corriendo y le alcanza. Se pelean sin muchas consecuencias hasta que recupera el poco dinero que llevaba. Un hombre que pasaba por allí media en la pelea y los aparta. También le ayuda a tranquilizarse con algo de bebida. El buen samaritano le invita a comer. Mientras que ellos van juntos charlando, Mike le ataca violentamente y le roba su dinero. Al poco tiempo, la policía le detiene. Las grabaciones de las cámaras en la calle son concluyentes. Le condenan a ocho meses de prisión, tras los cuales sale a la calle. Los servicios sociales se hacen cargo de él para su reinserción en la sociedad. Le proporcionan un albergue para vivir. Ayuda psicológica para reparar el daño causado. De él depende conseguir trabajo.





Tras la cárcel, las cosas parecen ir bien. Consigue un primer trabajo como ayudante de cocina. Compra ropa nueva de segunda mano. Lleva sobrio varios meses. Logra divertirse con dos compañeras. Parece que se vislumbra el final del túnel en su vida. Sin embargo, las imágenes en su mente golpeando a una persona que le quiere ayudar, le atormentan, y le hunden anímicamente. Su mal comportamiento provoca su despido. Los problemas regresan, lo mismo que el consumo del alcohol. Rápidamente, vuelve a tener trabajo en la recogida de basura. Una actividad que ya conocía del pasado. Allí conoce a una joven que vive sola en una caravana. Se hacen amigos, pero Mike es inestable, incapaz, y su situación mental, junto a que le expulsan del albergue donde vive, le lleva de nuevo a vagabundear sin apenas dinero, perdido en un universo infinito de problemas, donde el alcohol es su único acompañante, sumido en un ciclo de autodestrucción.

EL REGRESO DEL HÉROE


 

Las guerras se sabe cuando comienzan, y hasta cierto punto sus razones o los motivos para iniciarlas, pero no cuando terminan. Las consecuencias para el destino de los seres humanos son fundamentales. Así está escrito desde los orígenes de nuestra civilización occidental en forma de mitos, como nos contó Homero en sus dos poemas épicos, La Ilíada y La Odisea, centradas en la guerra de Troya, donde héroes y hombres, según lo establecido por los dioses, se enfrentaron en una larga contienda. Fue el regreso de Ulises a su patria, Ítaca, el tema del segundo, tras superar numerosos obstáculos por el camino. Allí llegó a sus costas maltrecho y herido física y espiritualmente para encontrarse con su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Nos lo cuenta la película, EL REGRESO DE ULISES, dirigida por Uberto Pasolini, centrada en los esfuerzos para hacerse de nuevo con el poder en la isla de la que era rey.



Ulises fue uno de los héroes griegos victoriosos en Troya. Ideó la estratagema de fabricar un enorme caballo de madera para entrar en la fuertemente amurallada ciudad asiática. Pero el regreso a su tierra por mar fue accidentado, lleno de los más diversos peligros que diezmaron a sus compañeros de lucha. En Ítaca, se encontró su reino arruinado. Su mujer, Penélope esperaba su regreso mientras era pretendida por despiadados guerreros para hacerse con sus riquezas. Un porquero le ayudó a recuperarse de sus heridas, y le informó de la situación. Él se consideraba ya otro hombre tras el largo y despiadado combate en la guerra. Se consideraba culpable de las muchas muertes producidas. También había perdido aquellos compañeros que le siguieron. Ante la situación desesperada del pueblo y el vandalismo de los pretendientes, decidió actuar, pues incluso querían asesinar a su hijo Telémaco.



Ulises con ayuda el porquero y vestido como un mendigo, logró introducirse en el palacio. Penélope tejía un vestido por el día, que por la noche deshacía. Era un manto para la boda, que tras su elaboración, sería el momento de decidir a quién escogería. Un día hablaron entre ellos, sin saber Penélope su identidad, interesada porque contaba haber luchado en Troya. La vieja nodriza cuando le aseaba tras la charla con su señora, le reconoció por unas cicatrices de su infancia. Pero le prometió que no diría nada. Posteriormente, Penélope comunicó a los pretendientes que era incapaz de escoger un nuevo marido e ideó una prueba para elegirle. Deberían primero tensar el arco de Ulises y luego disparar una flecha que atravesase unas hachas en fila con un agujero. Ninguno lo pudo hacer salvo el mendigo, que incluso logró completar la prueba. De esta manera, pudo descubrir su verdadera identidad, instante que aprovechó para matar a todos los pretendientes que habían puesto en jaque a su mujer y a su reino.

LA DESESPERACIÓN DE MODIGLIANI


 

A comienzos del siglo XX, se desarrolla una auténtica revolución en la pintura. La protagonizaban los artistas de vanguardia. Aquellos que educados en unas formas tradicionales, querían aportar una concepción nueva, más avanzada, de entender el arte. Unos, como Pablo Picasso y Henry Matisse, alcanzaron pronto el reconocimiento, y encabezaron estilos novedosos como el Cubismo o el Fauvismo; otros, en cambio, no tuvieron ese reconocimiento o murieron jóvenes, quedando relegados al juicio de la posteridad. Es el caso del famoso artista del mismo nombre, que protagoniza la película, MODIGLIANI, TRES DÍAS EN MONTPARNASSE, dirigida por Johny Depp, basada en la obra de Dennis Mcintyre, que cuenta la frustración por no ser suficientemente valorado por los coleccionistas en el París de 1916, durante la Primera Guerra Mundial.



La obra de Amedeo Modigliani alcanza hoy en las subastas precios astronómicos, pero a comienzos del siglo pasado, era escasamente valorada. El artista vivía por ello en la pobreza, junto a otros de su misma condición, como Maurice Utrillo y Chaim Soutine, que los vemos en la película, unidos por sus juergas nocturnas por las calles de París. Modigliani buscaba el reconocimiento de su creatividad, no tener que vender sus cuadros y esculturas como un artista ambulante. También, haciendo retratos de damas en restaurantes y cafés, que muchas veces acababan con altercados. Si bien confiaba en su marchante, Zborowski, se dio cuenta rápido, que se beneficiaba por las ventas de sus pinturas, sin retornarle los ingresos que obtenía. En esos días de 1916, que narra el argumento, ante esta situación improductiva, Modigliani le pide dinero para regresar a su ciudad natal, Livorno, lugar donde se sitúan muchos de sus sueños de la infancia.



La guerra, sus recuerdos de una infancia difícil junto a su madre, la muerte que se apodera de la capital francesa por la incesante violencia, la tuberculosis que le hace toser sangre, llenan los días y las noches de aquella época. Solamente la compañía de su novia, la periodista, Beatrice Hastings, que a la vez hace de modelo, le alivia el sufrimiento y la espera de un coleccionista que parece interesado en sus obras, un personaje llamado, Gangnat. Luego se enterará, que era un engaño del marchante para retenerle en París. Además, el encuentro con el coleccionista será la causa que incremente su ira por no tener el suficiente reconocimiento. Le dirá que su pintura apenas valen unos pocos francos, a diferencia de su esculturas. La película termina cuando Modigliani, desesperado, destruye las obras que tenía en su casa taller lanzándolas por la ventana. 

FOTÓGRAFA DE GUERRA



La Segunda Guerra Mundial supuso un antes y un después para la gobernanza del mundo y la consideración de los derechos humanos. El grado de crueldad de la lucha y las muertes de civiles por el conflicto bélico o la represión habían alcanzado un nivel jamás visto. Las personas tardaron mucho tiempo en poder asimilar lo que habían experimentado o conocido en aquellos tiempos. Los fascismos dejaron un reguero de víctimas fruto del racismo y la extrema violencia, sin atenerse a un mínimo grado de humanidad o sistema legal, sólo el afán de conquista y sometimiento de los pueblos por una ideología extrema. En algunos países se impuso el silencio, dejar los traumas atrás para poder superarlos, en otros, en cambio, se mostró al público las imágenes de las atrocidades de la guerra. Una de la fotógrafas que contribuyó a informar fehacientemente fue la protagonista de la película que lleva su nombre, LEE MILLER, dirigida por Ellen Kuras, basándose en la biografía escrita por su hijo Anthony Penrose, que llegó a conocer de sus propias palabras antes de fallecer en 1977.



Lee Miller ya era conocida como prestigiosa fotógrafa y modelo cuando empezó la guerra. Había estudiado arte en Nueva York, para ser luego imagen reputada de moda en los años veinte. Su carrera se consolidó en París cuando fue amante y colaboradora de Man Ray. Perteneció al grupo surrealista y a su círculo de amigos, donde conocería a su segundo marido, el crítico y coleccionista de arte, Roland Penrose. En este momento comienza la película, cuando el grupo artístico pasa el verano de 1938 en Mougins, al sur de Francia. El segundo momento, es en Londres después del comienzo de la guerra, trabajando como fotógrafa para la revista de moda, Vogue. Da a conocer la ferocidad y la destrucción de los bombardeos nazis, pero quiere comprometerse más con su nuevo trabajo de fotoperiodista. A causa que los ingleses no mandaban mujeres al frente, se alista con el ejército norteamericano. De esta manera, la vemos en las costas de Normandía, fotografiando a los heridos hasta que consigue el permiso para acercarse a los combates, tras las dificultades impuestas por ser mujer.



Junto al fotógrafo de la revista Life, David Scherman, realizará un recorrido tras las ruinas materiales y humanas de las batallas militares. Captará con su cámara las represalias contra las mujeres colaboracionistas, la entrada triunfal en el París liberado, los cadáveres de fusilados, de los nazis después del suicidio, y lo más atroz, los muertos y las torturas, en trenes de carga y en campos de concentración. Así, en un barracón de prisioneros encontrará un grupo de mujeres, entre ellas, una niña que se asusta de su presencia a la que retratará. Le recordará su propio trauma vivido cuando era de su edad. Finalmente, en Alemania, a punto de claudicar el régimen hitleriano, logran entrar en su apartamento, y meterse en su propia bañera. Una vez de vuelta, sabemos que la revista Vogue de Londres, no le publicará sus fotos. Pretendía no recordar a la población tamañas crueldades y pasar página de la guerra. Si lo haría en 1945, la revista hermana norteamericana. 



Por otra parte, la historia se presenta como una entrevista realizada por un joven a Lee Miller, que le cuesta contar lo vivido en las fotos que estaban olvidadas en viejas cajas de cartón. Un flash back en distintos momentos temporales. Luego sabemos que era su propio hijo fruto del matrimonio con Roland Penrose, ya sin su madre en la casa familiar. Lo interesante de la película es el empleo de fotos reales para desarrollar las escenas, que observa el espectador en los títulos de crédito. Unas fotos que son comparadas con aquellas supuestas tomadas en la ficción. Lo cierto es que esta biografía de Lee Miller, el aspecto humano prima sobre el detalle de unas imágenes, que si bien articulan el relato, carecen de una determinación más precisa de los lugares visitados, que tal vez se da ya como conocida o no es tan relevante para el mismo.   




UN PAPA SINGULAR


 

Los papas tienen un poder absoluto dentro de la Iglesia. Su sucesión viene motivada por su muerte o su renuncia al cargo, normalmente producida por la enfermedad o la vejez. Cuando esto se produce, se inicia el proceso de elección de un nuevo papa entre los cardenales, que son llamados a Roma para esta labor. Para ello se aíslan dentro del Vaticano, y se reúnen dentro de la Capilla Sixtina, hasta encontrar a un nuevo representante de la Iglesia con los suficientes apoyos. La fumata blanca es el signo externo que señala que se ha ocupado de nuevo la silla de san Pedro. La película, CÓNCLAVE, dirigida por Edward Berger, sobre la novela homónima de Robert Harris, nos cuenta este intrigante proceso, determinado por los intereses personales de los cardenales, sus aciertos y errores, y la necesidad de establecer un rumbo concreto para la milenaria institución.



En la Iglesia católica pesa la tradición de la doctrina cristiana y de su organización jerarquizada desde tiempos inmemoriales. De todas las maneras, se ha tenido que adaptar a los cambios políticos, sociales y económicos, según evolucionaba el mundo circundante. Así fue durante el feudalismo, las monarquías absolutas, las sociedades industrializadas, en la paz o en la guerra. Los distintos concilios han dado respuesta a los nuevos problemas planteados por el paso del tiempo. La Iglesia está protagonizada por seres humanos con sus errores y aciertos; también expresión de concepciones en boga en ese momento o intereses concretos. El cristianismo católico, una de la religiones con mayor número de fieles en el mundo, está influenciada por las circunstancias que se viven en cada momento. Todos los papas no son iguales, los hay conservadores o reformadores, los que piensan en el pasado principalmente, o los que miran al futuro. 



En los techos y las paredes de la Capilla Sixtina se resume la doctrina cristiana. En el techo, una de las escenas más relevantes, fue la creación de Adán por Dios, luego de Eva. El ciclo de pinturas terminan con el Juicio Final, presidido por Cristo resucitado, próximo a su madre la Virgen María, todas ellas realizadas por Miguel Ángel en el siglo XVI. En la película, los cardenales reunidos, en esta sala, tienen que decidir quién será un nuevo papa. Una tarea compleja de encontrarlo pues tiene que reunir mayoría de más de setenta votos. El cardenal decano Lawrence, además, descubre, que se tienen que descartar varios candidatos que van teniendo más apoyos por diversos hechos. Uno por su vida antes de ser cardenal; otro por dirigir una trama de sobornos; todos contra el cardenal italiano ultraconservador, que quiere volver a los tiempos preconciliares cuando la misa era en latín. Al final, motivados por los atentados terroristas islámicos en las calles de Roma, eligen al candidato más inesperado, el desconocido cardenal de Kabul de origen mejicano, que guarda un secreto personal, y proporciona una perspectiva nueva al papado, muy acorde con las personas del siglo XXI.

UNA COPIA JOVEN DE TI MISMA


 

Ser joven, tener un cuerpo lleno de energía y belleza está sobrevalorado en nuestra sociedad. Lo sufren especialmente las mujeres a causa de la mirada y el deseo masculino. Debido a esta exigencia cultural, muchas se sienten encerradas o a disgusto con su anatomía. El envejecimiento es inevitable y tarde o temprano la belleza o el atractivo que tuvimos empieza a desaparecer. En las actrices o personas que dependen de una imagen sometida a las leyes del mercado, se puede observar el fenómeno, que el interés empresarial por contratarlas, disminuye según pasan de una determinada edad. Les resulta encontrar papeles adecuadas a su edad o campañas publicitarias que antaño conseguirían fácilmente. Este es el contexto de la película, LA SUSTANCIA, escrita y dirigida por Coralie Fargeat, que es un fábula sobre la obsesión por el cuerpo de la mujer de nuestra sociedad, amplificada por los medios de entretenimiento audiovisuales.



La historia está protagonizada por Elisabeth, una actriz de televisión, que practica aerobic ante la cámara, y un día escucha indirectamente que va a ser sustituida por una mujer joven. A la vez, recibe el mensaje que puede volver a ser joven mediante la inyección de una sustancia novedosa. Un líquido que crearía una versión o copia de ella bella y sexy. De esta manera, lo hace la protagonista, que no puede resistirse en adquirir en una dirección secreta, el kit con todo lo necesario para realizar el proceso para tener una doble sin signos de envejecimiento. El problema radica en que tendrá que compartir su vida. Una semana estará protagoniza por ella joven y otra, seguirá con  su vida normal. En el tiempo que la versión joven vive, por así decirlo, tendrá que vegetar, mientras se alimenta de un líquido intravenoso. Por otra parte, la primera, tiene que inyectarse otro líquido que produce su médula espinal. Las dos son distintas aparentemente, pero en el fondo, son una sola. Si ese proceso no se lleva a efecto sin excepciones, ambas mueren de alguna forma.



La película nos muestra en detalle el proceso de nacimiento de la copia joven a partir de la espalda de la mujer original, que le provocará una cicatriz en toda la espalda. El espectador conoce cómo es Elisabeth, sus deseos de no envejecer, de ser siempre bella y ágil para la actividad física, pero se encuentra sola en su lujoso apartamento de Los Ángeles viviendo de sus recuerdos. Al principio, Sue, su copia, respeta a su progenitora, que le ayuda a recuperarse tras el traumático alumbramiento. Luego, cambiará el apartamento y tratará de borrar toda huella de ella. Quiere subvertir las normas que han propiciado su existencia cuando alcanza el éxito televisivo. Desea vivir más que siete días alternos. Para ello, en vez de extraer una dosis diaria de la médula, llega un día, que obtiene más, sin pasar a la situación vegetativa. Las consecuencias, a pesar de las advertencias de las instrucciones, es que Elisabeth envejece a mayor velocidad. Su cuerpo se deteriora progresivamente, pareciendo una anciana decrépita.



 

Llegará, así, el momento, en que una y otra tratarán aniquilarse. Será un desenlace sorpresivo para esta fábula sobre el cuerpo de la mujer. Coincidirá con la gala de fin de año de una televisión que tienen en Sue la estrella para obtener mayor número de espectadores. Sin embargo, no había atajos para superar las condiciones impuestas por la sustancia, pues se convierte en un monstruo abocado a su propia desaparición en un trágico final ante millones de testigos. Este argumento en favor de la aceptación del envejecimiento como natural e inevitable, así como de la consideración negativa de la explotación del cuerpo femenino considerado como un objeto, le supuso el Premio al Mejor Guion en el pasado Festival de Cannes.

REENCUENTRO CON LOS REFUGIADOS


 

Las principales víctimas de los conflictos bélicos se encuentran en la población civil a consecuencia de las bombas y la represión. Los podemos comprobar actualmente con las guerras de Ucrania y de Gaza. Los bombardeos se dirigen contra viviendas y hospitales de manera indiscriminada. En el caso de la primera, los países europeos han recibido con generosidad numerosos refugiados, principalmente mujeres y niños. En la segunda, la población se ha visto atrapada sin poder salir del territorio asediado por las tropas israelíes. Se ha producido miles de víctimas, y entre ellas, un número considerable de menores. En los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, Hitler, se fue anexionando territorios de habla alemana. Uno de ellos fueron los Sudetes al norte de Checoslovaquia, que provocó la huida de la población judía hacia Praga. Este es el contexto de la película, LOS NIÑOS DE WINTON, del director James Hawes, sobre la biografía de Nicholas Winton, su protagonista, basándose en hechos reales.



Nicholas, interpretado por Anthony Hopkins, era un agente de bolsa de Londres en 1938, que se propuso rescatar a los niños refugiados en Praga por esas fechas. Huían del avance de los nazis en el territorio y vivían en condiciones precarias con sus familias. La tarea era enorme pues tenía que conseguir visados ingleses para cruzar las fronteras. Unos documentos de elevado coste, asociado a una familia que quisiese acogerlos. Además deberían hacer un censo con los niños a salvar, la mayoría judíos. Recibiría el apoyo de su madre, y fue de gran ayuda que parte de sus abuelos fueran de origen judío, emigrados a Inglaterra en el siglo XIX. Lograron que los trámites burocráticos fuesen rápidos y que hubiese una colaboración económico entre el público inglés. En total, Nicholas logró salvar a 669 niños en ocho trenes que salieron de Praga. Al noveno, el último le impidieron salir las tropas nazis, que ya habían invadido la capital, pues había comenzado la guerra. 



En 1985, Nicholas Winton, recuerda estos hechos con el dolor de no poder haber rescatado a más niños. Conserva todavía un libro con las cartas y recortes de aquellas época, que incluye, además las fotografías de los refugiados y sus nombres. Lo conserva en una cartera que habilitó en los años treinta, bien guardada en un cajón de su despacho. Su mujer le ha encargado que aligere los numerosos documentos que almacena, después de una vida de trabajo ayudando a los más desfavorecidos. Va a tener un nieto, y necesitan espacio en casa. Se pregunta qué sería de aquellos niños rescatados que fueron entregados a familias de acogida. Nicholas quiere sacar a la luz aquel hecho del pasado. De esta manera se pone en comunicación con la prensa y quien estuviera interesado. Será en un programa de entretenimiento de la BBC donde se le de publicidad. La sorpresa es que se encontrará con una de las niñas supervivientes, justamente la última que pudo salvar, y en concreto, con un visado falso.



En un programa posterior de That´s Life, le sorprendieron con un público compuesto con todos aquellos niños, ya adultos, e incluso alguno entrando en la vejez, que salvó la vida. Unos niños que rehicieron su existencia, cambiando sus nombres, pero que recordaban el triste destino de sus verdaderos padres que acabaron en los campos de exterminio. La reina reconocería el trabajo heroico de Nicholas Winton nombrándole caballero. Un personaje que tendría una larga vida hasta los 106 años siempre junto a sus niños salvados. Sus fotos reales aparecen al final de la película en los títulos de crédito, y la información de lo que supuso, la importancia de preservar aunque fuera una sola vida.

SOBRE LA LIBERTAD DE LA MUJER


 

En esta época de crisis se habla mucho de libertad. Los actores políticos la enuncian de forma constante, pero desde interpretaciones opuestas. Unos lo hacen desde el sentido tradicional, el concepto que alude a la falta de ataduras frente a cualquier tipo de dependencia o esclavitud. Otros aluden a una libertad referida a las normas sociales, imprescindibles para la convivencia y el bienestar general. El primer sentido favorece al conjunto de la población, el segundo a un grupo privilegiado que defiende sus intereses económicos o de clase. Lo mismo podría decirse respecto al concepto de igualdad, entendida por igual trato y derechos respecto del hombre y la mujer, que en la película, POBRES CRIATURAS, del director, Yorgos Lanthimos, se encarna en la protagonista, Bella Baxter, interpretada por la actriz Emma Stone. El argumento se basa en la novela de Alasdair Gray, y recrea un mundo fantástico donde un prestigioso cirujano, Godwin Baxter, tiene la habilidad de crear seres extraordinarios, mitad perro y ave, o hacer trasplantes hasta de cerebros.



Bella Baxter tiene el cerebro de una bebé y el cuerpo de una mujer, su madre, que se suicidó mientras estaba embarazada. El cirujano Godwin Baxter, le ha estado enseñando para aprender desde cero, sin dejarla salir de casa por los peligros que supone. Es un personaje a la manera del doctor Frankenstein, capaz de las operaciones más arriesgadas. Enseña en la facultad de medicina su proezas con los cuerpos, que practica constantemente en casa. Un día decide que la vigile y analice su evolución uno de sus alumnos, que descubrirá su progresiva autoconsciencia sexual. El doctor, entonces, decide casar a su supuesta hija con el alumno, que se había enamorado de ella. Sin embargo, no llegará a producirse el matrimonio, pues un apuesto abogado, la seduce para viajar juntos a Lisboa. Allí se inicia su apasionada relación, mientras Bella, poco a poco, descubre los beneficios de la libertad y la independencia de los hombres. 



La protagonista se había propuesto conocer el mundo, no sólo países diferentes, sino la realidad social que le rodea. Bella es sensible a la gente más pobre, mientras ella vive en un nivel de riqueza superior, dependiente ahora de un auténtico villano dedicado a la bebida y al juego. De esta manera, un día repartirá el dinero de su pareja, cayendo en la pobreza. En estas nuevas circunstancias, terminará ejerciendo la prostitución en París como una manera de salir adelante. La enfermedad del doctor Baxter, le hará volver a Londres. Allí conocerá el secreto de su existencia, justo en el momento de casarse con el alumno de su padre. Era esposa de un cruel militar, todo lo contrario a sus ideas, que la obliga a vivir en su suntuoso palacio, hasta que ella logra escapar. Al final consigue, por un lado, la independencia, fruto del conocimiento y experiencia, por otra la libertad de las ataduras de hombres que la sometían a su capricho. La película recibió el merecido León de Oro en el Festival de Venecia; y la comprometida interpretación de la actriz Emma Stone, el Oscar. Todo un lujo para una historia ambientada en una época que recuerda el mundo hacia 1900, desde una interpretación exagerada de estilizadas arquitecturas y vestuarios.

LA BANALIDAD DEL MAL


 

El Holocausto tuvo como centro principal de exterminio el complejo de Auschwitz donde más de un millón de judíos fueron asesinados. Varias líneas de ferrocarril conducían al lugar situado en Polonia. Sólo una minoría que se la veía capacitada para trabajar en las fábricas cercanas, sobrevivían. La gran mayoría, especialmente mujeres, niños y ancianos iban directas a las cámara de gas. Ser deportado a este complejo era sinónimo de morir. La maquinaria asesina establecida estuvo en funcionamiento casi hasta el final de la guerra. Los nazis lo abandonaron precipitadamente para huir frente al avance de las tropas soviéticas. Fue entonces cuando algunos prisioneros pudieron salvar la vida. Hoy se conservan muchos de los edificios originales, y se ha convertido en un museo y lugar de la memoria, junto a numerosos objetos originales que les arrebataban a los prisioneros, porque los nazis robaban y comerciaban con las pertenencias de las víctimas. El organizador y comandante de este siniestro establecimiento fue Rudolf Höss, sobre cuya vida cotidiana en familia, la cuenta la película, LA ZONA DE INTERÉS, escrita y dirigida por Jonathan Glazer, sobre la novela del mismo título de Martin Amis.



Rudolf Höss y su esposa Hedwig vivían con sus cinco hijos en una casa unifamiliar de dos pisos junto al muro que les separaba del complejo. Desde el principio, habían procurado las máximas comodidades. Una pequeña piscina, un huerto y amplio jardín. Cumplía con sus aspiraciones sirviendo al régimen nacionalsocialista. En su casa solamente entraba la familia y mujeres alemanas y polacas que se ocupaban de los niños y de las tareas del hogar. La película comienza el día del cumpleaños del padre cuando recibe la felicitación de la familia y de los guardianes del centro. El comandante lleva una vida apacible con los suyos. Frecuenta mucho las riberas de un río próximo donde se bañan. Igualmente, da paseos en caballo junto a su hijo mayor por los campos cercanos. En ningún momento entran juntos en los barracones del campo o donde hay judíos. Un día corriente mientras Höss está dentro del agua pescando, y dos de sus hijos bañándose, tienen que salir precipitadamente del río porque las aguas están llenas de restos de las cremaciones.



La familia, también, tiene que convivir con el sonido infernal de los hornos crematorios, las 24 horas activos, y los ruidos de la represión y asesinato que se oyen en la lejanía. Es lo más que se ve y se oye de estos tristes sucesos en la película. Por otra parte, los miembros de la familia y los sirvientes se sirven de las pertenencias de los judíos que traen a la casa, como la ropa interior de las víctimas desposeídas, los dientes de oro y algún abrigo de piel para Hedwig. Un día llega la madre de ella para visitarle y quedarse unos días. Comprueba el confort del jardín y la casa, pero parece que se horroriza del resplandor y el ruido de fondo de los hornos, que provoca su marcha inesperada. Höss ante la cámara aparece casi siempre pensativo, fumando. Es metódico y organizado. El último que se va a la cama, no si antes no cierra todas las puertas, especialmente de su despacho y apaga las luces. Normalmente se encuentra con una de las hijas que no puede dormir y la tiene que leer un cuento, momento en el que el director proyecta imágenes de una niña polaca que se adentra en la noche en las cercanías del campo para recoger algún objeto perdido por los esclavizados prisioneros.



En ese periodo de tiempo le comunican a Höss que ha sido nombrado inspector de todos los campos de exterminio de Alemania. Tiene que vivir en la ciudad organizando el traslado a los mismos de los judíos desde otras zonas de Europa. La esposa no quiere por las comodidades en las que viven en Auschwitz, por lo que se irá sólo a este nuevo puesto. La decisión de deportar miles de judíos húngaros, será uno de sus encargos más importantes. Además le llevará de vuelta con su mujer porque el comandante que le había sustituido no era lo suficientemente cruel y organizado para llevar tal labor. Porque Rudolf Höss tiene como única preocupación realizar con la mayor efectividad y rapidez la eliminación de los judíos, que sería capaz de superar cualquier obstáculo que se opusiese en contra de este objetivo. Es el personaje central de la película, que al final se traslada al tiempo actual, cuando las pruebas de sus asesinatos se muestran en el hoy museo del campo. Otra parte protagonista y sustancial de la misma son los sonidos, y rara vez alguna conversación que se oyen en la casa del comandante, lo mismo que la banda sonora, que es la más apropiada para esa fábrica de la muerte. Tal argumento y contenido hizo merecer a la película el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes.

SOLIDARIDAD CON LOS REFUGIADOS


 

Hubo un tiempo en el que la solidaridad de los trabajadores permitió afrontar las duras condiciones de las explotaciones mineras. Muchos pueblos fueron construidos en Inglaterra alrededor de las mismas. Durante la década de los ochenta el gobierno conservador de Margaret Thatcher ordenó su cierre en favor de la rentabilidad. Desde entonces comenzó el empobrecimiento y la degradación de los pueblos construidos para alojar a los mineros. Unos mineros que iniciaron una lucha contra las medidas de recorte y cierre basadas en la huelga. Las duras condiciones fueron afrontadas con la ayuda mutua entre los trabajadores. Uno de sus lemas fue que si comes juntos permaneces unidos. Hoy aquellos pueblos mineros son sociedades fracturadas, empobrecidas, sin apenas servicios públicos, donde las casas cada vez valen menos. Lo único que permanece son viejos recuerdos. En este contexto se sitúa la película EL VIEJO ROBLE, de Ken Loach, escrita por su colaborador, Paul Laverty.



Las guerras y la penuria económica en el mundo continúan hoy. Causan enormes movimientos de población inmigrante y refugiados políticos que huyen de la miseria y la violencia. Loach nos cuenta cómo un grupo de refugiados sirios son instalados en una población de antiguos trabajadores mineros. El gobierno les proporciona vivienda y ayuda para poder vivir. Un sector de la población les ampara, otra, les rechaza. Muestra racismo y xenofobia que a veces se traduce en violencia. Todo se dirime en el antiguo pub del pueblo llamado El viejo roble dirigido por T.J. Balllantyne, hijo de familia minera, que está a favor de que sean acogidos y puedan ganarse la vida. En cambio, un sector de sus clientes muestra un claro rechazo y los ve como competidores en el trabajo y desde el punto de vista cultural. El protagonista, tras la muerte de su mascota, decide implicarse en su colaboración cediendo el local abandonado del pub para dar de comer no solo a los refugiados, sino a las familias necesitadas del pueblo.



Sin embargo, un día, el grupo de vecinos xenófobos, boicotean el local, que hace costosa su reparación. Entonces se frena la importante labor social de proporcionar alimento a la población refugiada y a los pobres. Llega el momento de invocar el lema de los sindicatos mineros basado en la efigie de un árbol, el roble, centenario, que dice, solidaridad, fortaleza y resistencia, ahora interpretado en la lengua de los refugiados. Una solidaridad y cooperación frente al odio que surge en las sociedades occidentales, basado en bulos y propaganda racista, que identifica un chivo expiatorio para oprimirle. Si hubo solidaridad en la lucha contra el fascismo en los años treinta del siglo XX, ahora, esa debe ser la respuesta de las clases trabajadoras, empobrecidas, de nuestros días, para acoger a gentes que escapan de la violencia y la discriminación. Loach muestra la victoria de la convivencia al final de la película. La cooperación y solidaridad, una vez más, cuando la familia protagonista se entera que su progenitor ha muerto. Finalmente, en el desfile que conmemora las luchas antiguas y las modernas, hoy con nuevas reivindicaciones y visión multicultural.



BUSCANDO A RICARDO III


 

A veces la historia académica no consigue ir más allá en el estudio del pasado. Han logrado un supuesta verdad establecida y no permiten que esta sea alterada. Tienen que ser historiadores aficionados o interesados en un personaje o un periodo aquellos quienes logran profundizar o realizar nuevos hallazgos. Esto fue lo que sucedió con el rey Ricardo III de Inglaterra, inmortalizado en la tragedia escrita por Shakespeare del mismo título, que pasó a la historia como un gobernante ilegítimo y cruel, que mató a sus sobrinos para ello, y que hasta los perros ladraban a su paso por su deformidad corporal. Famoso por la frase, Mi reino por un caballo, antes de morir en la batalla de Bosworth, que le enfrentaba a la Casa de Lancaster, de la dinastía Tudor, que hicieron todo posible para borrar su memoria. La película, THE LOST KING, del director Stephen Frears, cuenta cómo una aficionada de repente a la historia, y en concreto al personaje de este rey maldito, descubrió dónde estaban sus restos.



La protagonista, Philippa Langley, que pasaba por una mala situación en el trabajo y en la vida personal, pues su marido vivía con su amante, una tarde que acompañó a uno de sus hijos al teatro del colegio a ver la tragedia de Shakespeare, Ricardo III, queda prendada del personaje lanceado hasta la muerte en la batalla. A partir de ese momento se compra numerosos libros de historia para informarse del pasado. Se empieza a aficionar a la historia y entra en un grupo de fans del último rey de la Casa Plantagenet. Ella cree que todos los aspectos negativos de este monarca son fruto de la mala fama que transmitió la casa Tudor desde Enrique VII, que incluso manipularon sus retratos para convertirle en un ser aborrecible. Demuestra que no pudo matar a sus sobrinos para alcanzar el poder, ya que tenía muchos parientes que también lo pudieron haber sido y no les pasó nada. No cree que tuviera mal aspecto o que llegara a ser jorobado.



Igualmente, y más importante, que su cuerpo no fue arrojado al río, sino enterrado en una iglesia de Leicester, ya que ha encontrado fuentes que hablan que posteriormente un noble tenía un jardín donde presumía que estaba enterrado, y ese jardín fue construido en lo que anteriormente era la iglesia de un monasterio antes de la Reforma anglicana. Ella sigue su intuición y lo que puede deducir de sus encuentros con el espectro del propio rey. Al final llega al sitio donde cree que se encuentra el cuerpo, un aparcamiento público de un centro sanitario en el centro de Leicester. Logra contactar con el ayuntamiento de la ciudad, que pide ayuda económica a la universidad, pero esta no cree en el proyecto. De todas formas, obtendrá el permiso de excavación y el dinero provendrá de un crowdfunding por internet. Los trabajos los realiza el arqueólogo de la universidad que por despecho acepta esta aparente aventura de riesgo. 



El resultado es un éxito, pues en la primera cata encuentran un esqueleto de un hombre con la misma edad que se supone tuvo el rey cuando murió, con una herida en la cabeza y la columna curvada. Además, un investigador que tenía el ADN mitocondrial de los actuales descendientes, confirma que coinciden con el de los restos. En ese momento, la universidad se atribuirá el descubrimiento, a pesar de los reparos que puso desde el principio. Philippa Langley, tras ser condecorada por Isabel II, habrá encontrado su verdadera vocación profesional, la de historiadora, dedicándose a dar charlas a los alumnos de secundaria sobre este famoso rey, que será enterrado con todos los honores en la catedral de Leicester, e incluido en la lista oficial de monarcas ingleses legítimos.

LA ILUSIÓN DE LA VIDA


 

Al volver la mirada al pasado reciente nos encontramos con cambios importantes en la forma de experimentar la cultura, la música y el cine. Todas están relacionadas con las transformaciones políticas y sociales del momento. También con los avances tecnológicos de los últimos años. Hubo una época que el cine se veía en grandes salas con muchas butacas. Los edificios que las contenían eran auténticos palacios que unía a los espectadores en una única obra cinematográfica. Constituía un acto social y a la vez cultural. Luego, esos edificios se dividieron en salas más pequeñas o se reconvirtieron en otras actividades, fueron cerrando progresivamente según pasaron los años y el mundo analógico dio paso al digital con numerosas pantallas. Las personas de una cierta edad recordarán los numerosos locales que poblaban el centro de las ciudades, a veces varios en unos cientos de metros. Hoy se ha perdido casi todo eso según ha evolucionado el ocio de la gente.



Recordar un momento concreto del pasado a través de la experiencia del cine es lo que hace la película, EL IMPERIO DE LA LUZ, escrita y dirigida por Sam Mendes, un periodo de la vida de su autor a comienzos de la década de los ochenta, una época de importantes cambios políticos y sociales que afectaron a la cultura. La historia se sitúa en una ciudad costera del Reino Unido en un cine frente a la playa. Los empleados, gerentes, taquilleros y acomodadores son los protagonistas. Sobre todo destaca la regidora, Hilary, interpretada por Olivia Colman, una mujer con problemas mentales, atenazada por la soledad, que va a tener una relación amorosa con Stephen, el nuevo empleado negro, un joven estudiante que quiere entrar en la universidad y que sufre el racismo de la sociedad británica, especialmente de los cabezas rapadas.



El título de la película alude a dos aspectos de la historia. Imperio es el nombre del cine donde se desarrolla la acción. La luz se entiende como homenaje a la esencia del cine, de las cámaras que proyectan las imágenes en movimiento a través de fotogramas. Sam Mendes exalta el valor del cine sobre las personas, su poder curativo, porque la vida es un estado mental que puede ser estimulado por la ilusión cinematográfica. Es el remedio que al final acepta Hilary, el visionado de una película que le hace feliz, Bienvenido, Mr. Chance, porque antes se negaba a ver películas a pesar de estar cerca de ellas, fruto de su demencia y desesperación. Ha superado el acoso y las humillaciones del gerente Sr. Ellis, al revelar la verdad de sus infidelidades el día de la premier de la película, Carros de fuego, cuando estaban presentes su mujer y el alcalde. Stephen ha sido aceptado en la universidad para estudiar arquitectura, después de sufrir el acoso diario y la violencia racista. El presente se vuelve de su parte, en una época difícil y de confrontación que hicieron retroceder las libertades.