LA HISTORIA DE PRISCILLA


 

A finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta a la vez que se desarrolla la sociedad de consumo y la cultura pop, surgieron una serie de artistas de los nuevos estilos de la canción o de artistas considerados luego un mito por su muerte prematura. La incidencia de los medios de comunicación, la televisión, el cine y la publicidad, reforzaron su imagen una y otra vez a la par que se multiplicaron sus seguidores. Personajes como James Dean, Marilyn Monroe o el mismo Elvis Presley se convirtieron en estrellas, y en auténticos mitos de millones de seguidores. Ellos encarnaban la rebeldía, la belleza femenina o la perfección como cantante. Tras el paso del tiempo ha perdurado su fama como iconos de una época, símbolos de vida intensa, muchas veces al límite, que les provocaría su muerte anticipada. Su lado humano se ha tardado en descubrir pasados muchos años. La película, PRISCILLA, escrita y dirigida por Sofía Coppola, nos abre una ventana a esos aspectos personales de Elvis Presley, y de ella misma como su esposa. Para ello se basa fielmente a sus memorias y en sus consejos durante el rodaje.



Priscilla, la protagonista, aparece como una chica normal en todo momento, situada en un lugar aparte de la fama de su marido. Siempre dentro del espacio personal e íntimo del cantante. El artista quiso preservarla de su forma de vida vinculada a la canción o al cine. En cierto modo porque no era positivo según su manager, por las numerosas fans. La pareja se conoció en Alemania mientras el cantante pasaba un tiempo en el ejército. Ella tenía sólo catorce años, y el cantante se quedó prendida de ella. Los dos tuvieron que saltar las reticencias de sus padres, que se preocupaban de su bienestar para terminar sus estudios. Elvis hizo todo lo que pudo para pasar el mayor tiempo juntos. La trajo a EEUU, hasta tal punto que su padre se convirtió en su tutor para que se graduase a los diecisiete años. Por aquellos años, después de las giras, permanecían mucho tiempo en el dormitorio, sin llegar a consumar su unión. El cantante decía que era pronto, que llegaría el momento también de casarse.




Esta circunstancia provocó numerosos celos en Priscilla, que veía a su amado en las revistas con otras mujeres, entre ellas, Nancy Sinatra. De todas formas era la manera de proceder de Elvis Presley. Considerar a su mujer de una manera distinta a otras con las que podía ser infiel, desfogarse sexualmente. En un momento dado, se llegaron a casar, y pronto tuvieron una hija. La protagonista, en general, no participó en ningún momento en la actividad de su marido, incluso cuando éste le pidió en alguna ocasión consejo para elegir las canciones a interpretar. Ella le respondía que no sabía, lo que le supuso en una ocasión que le lanzase una silla. La relación entre ambos se centró en un ámbito privado con altibajos producido por las largas giras por EEUU del cantante. Sin embargo llegó el momento que ella se fue haciendo más independiente de él. Pasó largas temporadas fuera de Graceland con su hija y las amigas. Influyó la dependencia de Elvis de los contratos leoninos que firmó su famoso manager el Coronel Tom Parker, sobre todo el que le vinculaba con Las Vegas.



Priscilla y Elvis Presley se fueron alejando mutuamente. El cantante prisionero de su fama y su trabajo, además del consumo de drogas que le mantenían en pie. Pastillas para dormir y para despertarse. Llegó, entonces, el día en el que ella decidió separarse. La última escena es la de ella yéndose en coche de Graceland, entre tristeza y alivio con las fans y los periodistas siempre en la puerta. Atrás quedaba una relación que le cambió definitivamente su vida. Por otra parte, las interpretaciones son comedidas, especialmente, la de Priscilla, muy humana y sencilla, enfrente la del Rey del Rock, como estrella, que a la vez que da órdenes, se muestra dependiente de su padre y de su mánager, teniendo que hacer cosas que no quiere. Todo el conjunto se completa con una banda sonora de música de la época, sin aparecer las más esperadas, las de Elvis Presley.

DOCENTE CON PROBLEMAS


 

Los profesores actuales se enfrentan a numerosos problemas en el día a día mientras realizan su trabajo de enseñar. Podría ser que un docente a pesar  de que  gestiona bien el grupo de alumnos, expone los contenidos de su materia, obtiene buenos resultados entre ellos, se viera envuelto en una espiral de dificultades que echara al traste esta trayectoria. La enseñanza puede ser afectada por las circunstancias sociales y ambientales de los entornos familiares; las propias del docente en relación con la escuela y sus compañeros de profesión, esta misma y sus recursos para afrontar cualquier imprevisto de cualquier característica que pudiera surgir. La profesora protagonista de la película, SALA DE PROFESORES, del director Ilker Çatak, le cambia su rutina de trabajo una serie de robos que suceden dentro de la escuela secundaria donde enseña matemáticas y Educación Física. Una profesora entregada a sus alumnos de la que es tutora y centrada en el desarrollo y evaluación de los aprendizajes.



Para la profesora Carla todo va a cambiar con su grupo de alumnos cuando se empiece a investigar el robo de dinero a un profesor. En esta investigación se acusará a un alumno suyo, que circunstancialmente portaba en la cartera más dinero de lo habitual. Su procedencia extranjera y sus familia de clase trabajadora harán el resto para inculparle sin fundamento. Pero será su iniciativa, cuando deje su cartera en la sala de profesores dentro de la chaqueta, y la cámara del portátil encendida, la que provocará todos los problemas con los que tenga que enfrentarse. Descubrirá que quien roba dinero es una de las secretarias de la escuela que aprovecha que los profesores están en clase para sustraerlo. Inmediatamente lo pondrá en conocimiento de la directora que tomará, en principio, medidas provisionales contra la secretaria, que no admitirá los hechos. El problema para la protagonista será que es la madre de uno de sus mejores alumnos de matemáticas, que a partir de esos momentos le hará la vida imposible en clase.




Este problema, ajeno a su trabajo como profesora y tutora del grupo, se incrementará según pasen los días como una bola de nieve. Por una parte, por su relación con otros compañeros, al grabar en vídeo dentro de su espacio, por otro, porque va a afectar a la convivencia entre los alumnos dentro del aula. Oskar, el hijo de la secretaria, va a enfrentarse a otros compañeros de clase, y luego, robar el ordenador de la profesora, después de golpearla en la cara, para arrojarlo a un río cercano. Carla se ve cuestionada desde este momento. Tiene que mantener el equilibrio para seguir entendiendo a los alumnos de su tutoría, y a la vez, controlar la ira surgida entre ellos por los acontecimientos. También las dudas que surgen entre los padres y otros muchachos de la escuela, que llegan a tergiversar sus opiniones sobre los hechos en el periódico que editan. Además. afrontar las consecuencias de las medidas disciplinarias impuestas a Oskar, como su expulsión del centro, que no aceptará. En la última escena de la película se verá a la policía llevándoselo en volandas.



La protagonista es el centro de la historia, de la imágenes y del ritmo de la película. Se la ve siempre dentro de la escuela haciendo su trabajo siguiendo la rutina del aprendizaje. Dirige el grupo con eficiencia; saca a los alumnos a la pizarra, o se acerca a las mesas para corregir sus ejercicios. En otras ocasiones, hacen exposiciones de sus trabaos de indagación, que plantean temas a debate. Si los alumnos no intervienen en una cuestión, ella los pregunta. Carla no es autoritaria, sino receptiva en un entorno de escuela democrática. Cuando hay demasiado ruido en el aula, da palmadas reiteradas, y sus pupilos la siguen haciendo lo mismo. Se impone, así, el silencio. Oskar le causará problemas dentro del aula, hasta el punto, que no podrá dar clase de forma ordenada como antes. Las emociones se disparan entre todos, y Carla tendrá que afrontar las dificultades guardando el equilibrio para no perder la compostura. Le apoyarán al final sus compañeros en un problema no causado directamente por ella, pero que a veces es consustancial a su trabajo.

UNAS NAVIDADES ESPECIALES


 

La profesión docente imprime carácter a quien la desempeña. La práctica de enseñar a un conjunto de adolescentes supone ejercer un rol concreto. Una manera determinada por un conjunto de normas y costumbres provenientes de la sociedad y del centro docente. Influye, también, la personalidad del profesor, que constituyen la imagen que transmite a la comunidad educativa. Normalmente, el pasado y aspectos importantes de la vida no se ponen de manifiesto en la práctica docente, porque puedes llegar a dominar una metodología profesional que la opaca. Es lo que le sucede al protagonista de la película, LOS QUE SE QUEDAN, del director Alexander Payne, un docente mayor, que tiene fama de duro y le odian tanto los compañeros como los alumnos, a quienes les cuesta aprobar. Enseña historia antigua en un colegio e internado. El tener que pasar las vacaciones de Navidad de guardia junto a un grupo de alumnos y la cocinera supondrá un cambio radical en su vida.



La fama del profesor le acompaña hasta el último día antes de las vacaciones. Con las familias esperando a recoger a sus hijos, quiere iniciar un nuevo tema del programa, obligatorio, sobre todo, para los que han suspendido porque les hará un examen a la vuelta. En principio, la guardia durante las Navidades, va a ser fácil. Se quedan cinco alumnos, él y la cocinera. Tiene que mantener una estricta disciplina de estudio, educación física, sin apenas salir del centro o por los alrededores, siempre bajo su supervisión. La cocinera ha perdido a su hijo en la Guerra del Vietnam, un chico que fue alumno del colegio, pero al no tener dinero, tuvo que interrumpir sus estudios y alistarse en el ejército. La mayoría de los alumnos del colegio son ricos o con beca. Les espera en el futuro una universidad de prestigio. Paul Hunham, el profesor les rechaza por ese estatus social y por su comportamiento, a pesar que él fue también alumno del colegio.



Poco antes de la Nochebuena, se irán cuatro de los alumnos, porque un padre se los llevará junto a su hijo. Queda uno de los más inteligentes, pero a la vez problemático, el repetidor, Angus Tully, que a la vez tiene problemas mentales. El director le pidió al profesor Hunham que no fuera duro con los chicos, que se mostrase como un ser humano. Lo que sucederá durante las vacaciones entre el alumno, el profesor y la cocinera, les propiciará un conocimiento personal que hará romper los roles que encarnan todos ellos y  los secretos de su personalidad. El profesor revelará que no acabó sus estudios de historia en la universidad de Harvard, de la que fue expulsado, por un problema con un compañero, y que fue acogido, de nuevo, en su antiguo colegio. Fue un alumno brillante, pero sin poder desarrollar su talento. El alumno tiene un padre en un hospital psiquiátrico con demencia y su madre se acaba de casar, por eso se tiene que quedar en el internado.



La excursión que hagan a Boston durante las vacaciones supondrá la expulsión del profesor del colegio. En ella llevará al alumno a ver a su padre internado, circunstancia que tenía que haber consultado con la madre. A la vuelta, ésta le denuncia, y en vez de echar la culpa al chico, que le había convencido porque se quería escapar, se la echa así mismo para protegerle. Le querían llevar al ejército por otro caso más de indisciplina. La película, por tanto, muestra unas vacaciones de Navidad singulares en las que los personajes, se muestran tan humanos, con su pasado y problemas, como verdaderamente son. Crean, reproducen y mantienen unas relaciones familiares como las hubieran vivido en un entorno cotidiano.

LA CARTE DE VISITE EN MADRID


 

La Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid organiza la exposición, UN RETRATO ROMÁNTICO. LA CARTE DE VISITE, que reúne numerosos ejemplos de este formato fotográfico pionero, que tenía como función el retrato individual, aunque también en grupo, en una época concreta, la primera, entre 1858 y 1865, aunque igualmente se extiende unos pocos años después. Nos proporciona, igualmente información sobre los rudimentos técnicos; sus formas de exposición; y los gabinetes más antiguos que ejercieron en Madrid. Además, de álbumes, expositores, cámaras, y la reproducción de un estudio completo de la época. Informa sobre los elementos esenciales de estas pequeñas fotografías, que tuvieron tanto éxito, por su pequeño formato para llevarse consigo e intercambiar en las relaciones sociales. También fue un modo de propaganda, de dar a conocer la imagen de los principales personajes de la política y de la cultura del momento. Una época que conoció el reinado de Isabel II y la Revolución de 1868, y la fracasada monarquía de Amadeo de Saboya.

La exposición, además, nos ofrece una historia de esta pequeña fotografía, inventada por el francés Disdéri en 1854, cuando creó una cámara con varios objetivos, un ejemplo de ella la podemos encontrar en la muestra. Un fotógrafo que llegó a tener gabinete en la capital española, pero que al parecer fracasó, como su empresa en Francia. El formato de la carte de visite tiene las siguientes medidas: 60 x 105 milímetros, aunque pronto, en 1867, la Casa Laurent, creó el formato Cabinet, de 110 x 168 milímetros. Son imágenes provenientes de un negativo en cristal, cuya imagen se positiva en un cartón. Las imágenes de los retratados pueden ser de cuerpo entero, las más corrientes, o de busto, rectangular u ovalado. Pueden incluir, también el difuminado de los bordes. A partir de 1860, empezaron a utilizarse como fondos murales decorados que simulaban espacios abiertos o de interior, a veces de gran aparato. Las empresas fotográficas imprimieron su sello en la parte posterior, primero a mano, pegado, impreso o litografiado, que nos informaba de su prestigio y trayectoria, pues algunos presumían de servir a la monarquía.

El éxito de este retrato en pequeño formato se demuestra por los 70 estudios acreditados en el periodo considerado. Los más importantes estaban en el centro del centro de la capital, siendo los más modestos, los situados en los alrededores del mismo. La Puerta del Sol, La Carrera de San Jerónimo, La Calle Mayor, fueron lugares habituales de localización. Se encontraban en el último piso del edificio para aprovechar la luz natural, por las prolongadas exposiciones para capturar la imagen. Estos gabinetes fotográficos, no sólo se limitaron a realizar fotos en blanco y negro, sino que llegaron a iluminarlas con colores, lo que requería un profesional especializado. También, lograron no limitarse a una simple pose, sino hicieron fotocomposiciones a partir de los negativos. En la muestra observamos ejemplos de las principales variantes. Estudios famosos, a los que se dedica un espacio concreto, fueron: Ángel Alonso Martínez y Hermano; Charles Clifford y Jane Clifford; Eusebio Juliá; Jean Laurent, y Pedro Martínez Hebert, aunque quedan acreditados otros también conocidos o menos por el aficionado.



Finalmente, llama la atención, los apartados y vitrinas dedicados a las cámara y utensilios de los fotógrafos; los dedicados a la exposición de fotografías, numerosos y variados en formatos y muebles, que nos informan de los común de estas imágenes en la época; algunas profusamente decoradas. Interesantes, como va dicho, la reproducción de un estudio, y lo más entretenido para el visitante, la posibilidad de hacerse un retrato a la manera de carte de visite, con fondos dispuestos para el público y trípodes que simulan una cámara antigua donde colocar los móviles actuales. 


LA RUTINA DE LA VIDA




 Tener una rutina en tu propia vida te puede proporcionar seguridad y satisfacción. Hay personas que carecen de ella porque les esclaviza, y son más felices sin ella. Dependerá de la personalidad de cada uno, pero disponer de unos hábitos continuos adecuados, no tienen comparación. Sobre todo si están adaptados proporcionadamente a un trabajo que no te absorba la mayoría del tiempo. Pudiera suceder, por otra parte, que tu forma de vida se anclase en el pasado, que constituyeses un mundo paralelo al tiempo presente. Es lo que le sucede al protagonista de la película, PERFECT DAYS, dirigida y escrita por Wim Wenders, cuyo intérprete recibió el premio al Mejor Actor en el pasado Festival de Cannes. Un personaje cuyo oficio es la limpieza de los baños públicos en Tokio. Un día tras otro se dedica a esta labor con meticulosidad y eficiencia profesional. Tras su jornada de trabajo, monta en bicicleta hasta un antiguo mercado donde toma un aperitivo, no si antes no se ha dado un baño en un recinto público.






El protagonista tiene tres aficiones principales, la lectura de libros que realiza antes de dormirse; la música que oye mientras va al trabajo, y la fotografía que practica en los descansos de ese trabajo cuando hace una parada para comer. Los días de permiso se levanta más tarde, y relajado, lleva en bicicleta la ropa sucia a lavarse; se pasa por la tienda de fotografía para adquirir un nuevo carrete y recoger las fotos reveladas; además siempre compra un nuevo libro para leer durante la semana. Hirayama apenas habla con quien se cruza en los bares y en las tiendas. Nunca altera su forma de vida. Unos acontecimientos vendrán hacerlo a lo largo de la película. El primero cuando su compañero le pedirá dinero para cortejar a su novia. El segundo, cuando su sobrina Niko, se escapa de casa, y le acompañará a lo largo del día. Todas las personas que interfieren en su rutina descubren que vive en un mundo analógico, antiguo, que se ve en la música que oye en un formato grabado en cinta de casete, que por otra parte no saben como colocar para escuchar en el coche.






De este encuentro con su sobrina, tras muchos años, podemos descubrir parte de sus circunstancias: que proviene de una familia acomodada con la que perdió el contacto. Su hermana va a buscar a su sobrina en un coche de lujo con chófer. También, que el ha decidido, a pesar tal vez de una formación superior, llevar esta vida modesta con un trabajo hasta cierto punto precario. Su padre está en un asilo ya con muchos cuidados. Se siente, por otra parte, realizado viviendo a su modo de esta manera, en un mundo distinto, pues opina, que en un mismo momento temporal existen otros mundos, que pueden estar interconectados o no. El suyo lo quiere desconectado, aunque a veces, no sucede así, como hemos visto con su compañero de trabajo, su sobrina y la dueña del bar donde toma una copa, a la que descubre abrazando a un hombre con el que luego entabla una conversación, donde éste le confiesa su enfermedad terminal, y que lo que había visto era una despedida de su antigua mujer de la que se había divorciado.






El personaje, por otra parte, tiene una faceta artística, la fotografía, que toma de las copas de los árboles, de las luces y las sombras que proyectan con un sentido poético. Le obsesionan dichas representaciones visuales a las que luego sueña, junto a los acontecimientos del día, mientras duerme. El director reproduce esos sueños en blanco y negro, y se mezclan con las imágenes de color de su vida. El protagonista, aunque no quiere alterarla, en este mundo interconectado por las nuevas tecnologías, tiene especial sensibilidad hacia los demás, hacia el mendigo que duerme en el parque o hacia un niño encerrado en los baños que llora desconsolado, hacia la misma naturaleza, la de los árboles y las plantas de los parques. Finalmente, todo se completa, con una espléndida banda sonora que se reproduce cuando se dirige o vuelve del trabajo, cuyas letras cantadas forman parte del argumento. Entre ellas destaca, La casa del sol naciente del grupo The Animals. Le recuerda con melancolía su mundo antiguo, pero que le estimula en su propia vida hacia el futuro.

LA TRANSFORMACIÓN DE PICASSO


 

El Museo Reina Sofía organiza la exposición, PICASSO 1906. LA GRAN TRANSFORMACIÓN, que reúne un conjunto de obras maestras realizadas en ese importante año de su carrera. Obras pictóricas, de dibujo, grabado y escultura, de su mano y de otros artistas que influyeron de alguna manera en su conocimiento para cambiar su propio estilo. Una nueva forma de entender la pintura más moderna y que le introduce en las vanguardias artísticas antes del cubismo. Este corto tiempo de un año constituye como se dice en la exposición un periodo más, ni un epígono de la época rosa y azul, ni un antecedente del cubismo, aunque sea un periodo propio de consolidación estética. Se muestra creativo, optimista y expansivo, un año con tres residencias, París-Gosol-París. Además, es joven, 25 años, pero profundamente maduro para experimentar tres registros: el cuerpo, la forma y la interculturalidad. Diría que nuestro afamado pintor muestra sus texturas, lo que le inquieta, y está en la base de su enorme creatividad.



En la exposición Picasso dialoga con obras y autores pertenecientes a la Historia del Arte: El Greco, Corot, y sobre todo Cézanne. Se deja seducir por el llamado arte primitivo, por formas de arte que sus autores no consideraban como tal. Eran obras singulares de carácter religioso perteneciente al arte ibérico, griego o el arte africano, en forma de esculturas o máscaras, que influirán decididamente en un conjunto de retratos de ese año. El artista, por tanto, se dirige a lo primitivo para gestar un estilo más cerca de la modernidad y alejarse de la tradición. Busca la lengua común de la forma para alcanzar un nivel excelente y a la vez original. No cae como se ha dicho el pasado año de conmemoración en fijarse exclusivamente en la forma, sino que es respetuoso con la tradición ritual y religiosa de las piezas que le inspiran, como si no fueran indisolubles. Tampoco supone una mirada colonialista, de aquellos que se apropiaron de una cultura ajena. 



A Picasso le acompañó este año fundamental de 1906 su pareja Fernande Olivier, que posó como modelo pictórico y que convirtió en significante y significado suyo. Referencia en sus experimentaciones sobre el cuerpo femenino, que desvelan la intimidad femenina. El cuerpo humano, también masculino, cobra entidad propia. Tuvo conciencia de la alteridad de género. El artista crea iconotipos que se repiten una y otra vez, donde a veces interacciona el fondo con la forma, y esta se disuelve: el contorno de la figura particularmente en su rostro desaparece. El diálogo con Gertrude Stein, su mecenas, fue fundamental. La exposición muestra su famoso retrato de este periodo con su rostro en forma de máscara. De la misma manera, el famoso desnudo con las manos unidas que fue de su propiedad. Picasso siguió viviendo en el Bateau-Lavoir cuando su proceso creativo se dirigió decidido a la vanguardia pictórica, pero apoyándose en sus amigos poetas como Apollinaire, Max Jacob y André Salmon. Sus tendencias libertarias estaban unidas a su apuesta artística como una manifestación personal de su genio. La exposición, por tanto, congela y enraíza un periodo creativo fundamental del autor que pervivirá en el desarrollo de su larga trayectoria artística. 


LA BANALIDAD DEL MAL


 

El Holocausto tuvo como centro principal de exterminio el complejo de Auschwitz donde más de un millón de judíos fueron asesinados. Varias líneas de ferrocarril conducían al lugar situado en Polonia. Sólo una minoría que se la veía capacitada para trabajar en las fábricas cercanas, sobrevivían. La gran mayoría, especialmente mujeres, niños y ancianos iban directas a las cámara de gas. Ser deportado a este complejo era sinónimo de morir. La maquinaria asesina establecida estuvo en funcionamiento casi hasta el final de la guerra. Los nazis lo abandonaron precipitadamente para huir frente al avance de las tropas soviéticas. Fue entonces cuando algunos prisioneros pudieron salvar la vida. Hoy se conservan muchos de los edificios originales, y se ha convertido en un museo y lugar de la memoria, junto a numerosos objetos originales que les arrebataban a los prisioneros, porque los nazis robaban y comerciaban con las pertenencias de las víctimas. El organizador y comandante de este siniestro establecimiento fue Rudolf Höss, sobre cuya vida cotidiana en familia, la cuenta la película, LA ZONA DE INTERÉS, escrita y dirigida por Jonathan Glazer, sobre la novela del mismo título de Martin Amis.



Rudolf Höss y su esposa Hedwig vivían con sus cinco hijos en una casa unifamiliar de dos pisos junto al muro que les separaba del complejo. Desde el principio, habían procurado las máximas comodidades. Una pequeña piscina, un huerto y amplio jardín. Cumplía con sus aspiraciones sirviendo al régimen nacionalsocialista. En su casa solamente entraba la familia y mujeres alemanas y polacas que se ocupaban de los niños y de las tareas del hogar. La película comienza el día del cumpleaños del padre cuando recibe la felicitación de la familia y de los guardianes del centro. El comandante lleva una vida apacible con los suyos. Frecuenta mucho las riberas de un río próximo donde se bañan. Igualmente, da paseos en caballo junto a su hijo mayor por los campos cercanos. En ningún momento entran juntos en los barracones del campo o donde hay judíos. Un día corriente mientras Höss está dentro del agua pescando, y dos de sus hijos bañándose, tienen que salir precipitadamente del río porque las aguas están llenas de restos de las cremaciones.



La familia, también, tiene que convivir con el sonido infernal de los hornos crematorios, las 24 horas activos, y los ruidos de la represión y asesinato que se oyen en la lejanía. Es lo más que se ve y se oye de estos tristes sucesos en la película. Por otra parte, los miembros de la familia y los sirvientes se sirven de las pertenencias de los judíos que traen a la casa, como la ropa interior de las víctimas desposeídas, los dientes de oro y algún abrigo de piel para Hedwig. Un día llega la madre de ella para visitarle y quedarse unos días. Comprueba el confort del jardín y la casa, pero parece que se horroriza del resplandor y el ruido de fondo de los hornos, que provoca su marcha inesperada. Höss ante la cámara aparece casi siempre pensativo, fumando. Es metódico y organizado. El último que se va a la cama, no si antes no cierra todas las puertas, especialmente de su despacho y apaga las luces. Normalmente se encuentra con una de las hijas que no puede dormir y la tiene que leer un cuento, momento en el que el director proyecta imágenes de una niña polaca que se adentra en la noche en las cercanías del campo para recoger algún objeto perdido por los esclavizados prisioneros.



En ese periodo de tiempo le comunican a Höss que ha sido nombrado inspector de todos los campos de exterminio de Alemania. Tiene que vivir en la ciudad organizando el traslado a los mismos de los judíos desde otras zonas de Europa. La esposa no quiere por las comodidades en las que viven en Auschwitz, por lo que se irá sólo a este nuevo puesto. La decisión de deportar miles de judíos húngaros, será uno de sus encargos más importantes. Además le llevará de vuelta con su mujer porque el comandante que le había sustituido no era lo suficientemente cruel y organizado para llevar tal labor. Porque Rudolf Höss tiene como única preocupación realizar con la mayor efectividad y rapidez la eliminación de los judíos, que sería capaz de superar cualquier obstáculo que se opusiese en contra de este objetivo. Es el personaje central de la película, que al final se traslada al tiempo actual, cuando las pruebas de sus asesinatos se muestran en el hoy museo del campo. Otra parte protagonista y sustancial de la misma son los sonidos, y rara vez alguna conversación que se oyen en la casa del comandante, lo mismo que la banda sonora, que es la más apropiada para esa fábrica de la muerte. Tal argumento y contenido hizo merecer a la película el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes.

EL DRAMA DE LA EMIGRACIÓN


 

La emigración desde África a Europa conlleva numerosos peligros por ser irregular y realizarse por métodos no permitidos. La numerosa población joven de países subsaharianos ve en partir al Viejo Continente una forma de labrarse un futuro, e incluso, adquirir fama, como muchos de los futbolistas de color que participan en las ligas europeas. También influye la situación política o los enfrentamientos armados de sus países, la pobreza en general y las consecuencias del cambio climático con sequías permanentes. Sin embargo, esta emigración está casi totalmente vedada. No hay forma de adquirir visados de trabajo o de estudio. Solamente les queda pagar dinero para viajar por mar en cayuco hacia las islas Canarias, o atravesar, primero el desierto del Sahara, para luego embarcarse desde Túnez o Libia hacia Italia. Son rutas extremadamente peligrosas que cada año se cobran miles de víctimas. La película, YO CAPITÁN, escrita y dirigida por Mateo Garrone, cuenta la odisea que viven dos primos adolescentes desde Dakar. Un dramático relato que le supuso un merecido León de Plata a la mejor dirección en el pasado Festival de Venecia.



Los protagonistas a la vez que estudian, trabajan a escondidas en la construcción para ganar dinero y pagar el viaje. Son Seydou y Moussa, dos primos residentes en la capital de Senegal, que aspiran a un futuro mejor. Algún día serán estrellas del futbol y podrán ayudar a sus familias. Tienen decidido ir por tierra hasta Libia y luego viajar por mar. Hay gente que lo ha conseguido, pero lo desaconsejan. Salen sin permiso de sus familias. Un día parten de madrugada en autobús, primero a Mali, luego a Níger. En el camino los van despojando de los pocos ahorros que llevan. La travesía del desierto es lo más duro porque llega el momento que tienen que dejar la furgoneta y hacer el recorrido a pie. Varios compañeros de viaje perecen en el transcurso. En un momento dado, y dentro de Libia, los asalta una milicia y les roba todo el dinero. Moussa es apresado por llevarlo oculto en el ano. El resto tiene que proseguir andando hasta que un camión los lleva a un presidio controlado por traficantes de seres humanos que tratan de conseguir dinero de ellos.



Al final, después de numerosas torturas y de pedir rescate para conseguir la libertad, algunos los venden, según sus oficios o habilidades. Es el caso de Seydou, que a cambio de trabajar en una residencia como albañil, puede llegar a Trípoli ya libre. En la costa libia se empleará en la construcción, mientras ahorra dinero para ir a Italia, y buscar a su primo Moussa, que un día encuentra mal herido al haberse escapado de la cárcel. Una mafia de traficantes les proporcionará un barco viejo para llegar a Italia. La particularidad es que Seydou, si quiere ir con su primo, pues no tenían recursos para ir los dos, tiene que llevar el timón. Al ser menor de edad, no tendrá problemas con las autoridades italianas si buscan a los responsables. Después de una sencilla lección de conducción de barco, parten clandestinamente de Libia en dirección norte. La travesía es dura porque el barco va atestado de inmigrantes, hombres y mujeres con niños y embarazadas. Un viaje por mar más largo de lo que le habían contado a Seydou, que no duerme en todo momento, siempre pendiente de la ruta. Atemorizado por la posibilidad de las olas, por los conflictos entre los pasajeros que se disputan el agua y el poco espacio libre. Una mañana por fin llegan a Sicilia. Una parte de su sueño, tras la dramática odisea, se ha cumplido.

LIBROS CENSURADOS


 

La Biblioteca Nacional organiza la exposición MALOS LIBROS: LA CENSURA EN LA ESPAÑA MODERNA, a partir de sus numerosos fondos provenientes de colecciones y de la propia Inquisición. Se extiende entre fines del siglo XV y principios del siglo XIX, según se ponía fin al Antiguo Régimen, y se abría paso un régimen liberal. El libro en la Edad Moderna se convirtió en el vehículo de difusión académica más importante una vez inventada la imprenta. Será el medio de difusión de las nuevas ideas surgidas con los nuevos tiempos dentro de la cultura humanista del Renacimiento. Una cultura abierta a la ciencia experimental y a los conocimientos provenientes de los territorios descubiertos en América y otros continentes. Además, en las primeras décadas del siglo XVI, se extendió rápidamente por el Viejo Continente la Reforma protestante que cuestionaba las ideas religiosas de la Iglesia católica. Las monarquías autoritarias, igualmente, iniciaron un proceso de consolidación de su poder, que suponía el control de cualquier disidencia. De esta manera, surgió la censura y prohibición de libros que pudiesen ser peligrosos para estas instituciones.



La Iglesia emplearía a la Inquisición y los Estados europeos su maquinaria burocrática para luchar contra el libre pensamiento espiritual y político transmitido a través de los libros considerados como malos, venenosos o heréticos. La exposición informa que nos es lo mismo censurar, que supone una crítica que prohibir, una decisión jurídica; como no es lo mismo error y herejía. La difusión de la Reforma se encontró con la oposición de las universidades europeas, principalmente Lovaina y París, mediante los índices de libros prohibidos. Se llevaría acabo, en paralelo, un sistema aduanero y de control de libros; la prohibición de la obra total de algunos autores, de iconografías que atentasen contra la Iglesia;  la visitación de la imprenta y de bibliotecas, y el considerar la lectura y la posesión de libros como elementos probatorios en una condena de herejía. El poder civil hacía un control previo de censura a la impresión, y la Inquisición, actuaba sobre los escritos ya salidos de la imprenta.



Las resoluciones del Santo Oficio sobre los libros censurados eran conocidas por el público mediante edictos. Luego cabía el control de la importación de los mismos, la distribución y la venta y la posesión en las bibliotecas. El primer objetivo de luchar contra la herejía protestante se amplió desde comienzos del siglo XVII. Nos encontramos índices distintos de libros prohibidos dependientes de autoridades diferentes, ya sea papal o de la monarquía hispana. Miles de autores y publicaciones de vieron afectadas durante toda la época moderna, sin poder certificar el número aproximado. Podemos decir que la Inquisición española, que respondía sólo ante la corona, mantuvo su independencia sobre Roma en cuestión de libros prohibidos. Durante el periodo, encontramos libros que fueron escondidos tras un tabique, como el caso del pueblo extremeño de Barcarrota, formado por un conjunto de impresos  descubiertos en 1992, propiedad de un hidalgo portugués perseguido.



A veces un libro por diversas razones no era prohibido del todo, sino que la censura era expurgatoria, es decir que se tachaba uno o varios pasajes del libro, lo que permitía la comercialización del mismo. Un apartado de la exposición se centra en la parodia de Cervantes sobre el proceso del Santo Oficio contra los libros en el capítulo en el que el cura echa a la hoguera aquellos libros que cree son la causa de su locura. En los siguientes se ocupa de censura y prohibición de los libros espirituales que promovían una religiosidad más cercana al pueblo, hasta el punto que los inquisidores veían peligro por estar escritos en castellano en vez del latín. También los libros de historia o de derecho, y sobre todo los de magia, adivinación y superstición. Igualmente, y en menor medida, la literatura obscena, aunque supuso la prohibición del autor, Pietro Aretino. La literatura de ficción apenas apareció en los índices. Entre los ejemplos significativos se encuentra la prohibición del Lazarillo de Tormes. Finalmente, la censura y las prohibiciones limitaron la difusión de las nuevas ideas de la Ilustración. Los cambios producidos por la Revolución Francesa y la Guerra de la Independencia; la caída del Antiguo Régimen pusieron el fin a este tipo de cortapisas a la libertad.

CUENTO DE OTOÑO


 

Un artista afirmó que menos es más para crear una obra de arte. La sencillez, su elaboración con pocos mimbres, podían ser suficientes para que una historia fuera tan relevante como otra integrada por muchos elementos y situaciones. La película FALLEN LEAVES, escrita y dirigida por Aki Kaurismäki, seguiría este planteamiento, que trata sobre dos persona solitarias que se encuentran por casualidad una noche en Helsinki, que tratarán de unir sus destinos. Unas vidas precarias, ocupadas en trabajos temporales poco remunerados, que dificulta su existencia. De esta forma, cualquier problema diario, incida significativamente en su supervivencia. Apenas tienen recursos económicos, una casa pequeña o un lugar compartido para descansar con otros trabajadores. Unas características que describen al proletariado del siglo XXI.



Un hombre alcohólico y una mujer son los protagonistas de la película. Holappa está deprimido porque bebe sin parar, y bebe por esa causa en un círculo vicioso. Trabaja en la metalurgia pero le echan por esta adicción. Llega tarde y cualquier problema con la maquinaria, aunque no sea él el culpable, le responsabilizan. Lo mismo le sucede en la construcción, condenándole al paro. Ansa trabaja en un supermercado de reponedora. La someten a constante vigilancia. Suele llevarse a casa alimentos caducados que la empresa tira a la basura. Un día le registran el bolso, y por llevar uno de estos envases caducados, la despiden. No tarda en encontrar otro empleo como camarera en un bar nocturno, pero este es cerrado por la policía al ser un punto de tráfico de drogas. Finalmente acaba empleándose en una fundición de acero donde lleva a cabo un duro trabajo.



Un día, en un karaoke, ambos protagonistas, se conocen. Ella está con una amiga que entabla conversación con el compañero de Holappa. En otra ocasión, llegarán a quedar para comer e ir al cine. Quieren estar juntos, es una oportunidad de abandonar su soledad. Se lo impide una serie de hechos fortuitos. A Holappa se le pierde el teléfono de Ansa, y resulta muy difícil encontrarla, pue no le dijo donde vivía, ni su nombre. Decide esperarla a la puerta del cine un día tras otro, hasta que ella se da cuenta que la espera allí, y se vuelven a encontrar. Se citan en la casa de la mujer para cenar. En esta ocasión Ansa le reprocha su alcoholismo, y el se marcha contrariado. Un tiempo después, cuando Holappa ha hecho un esfuerzo de abandonar su adicción, se citan de nuevo, pero un tranvía le atropella. Cae en coma y una pierna rota. Ella le va a visitar con regularidad hasta que despierta. Se marchan juntos para emprender una nueva vida. 



La película está contextualizada en nuestro tiempo con la guerra de Ucrania de fondo, que agrava, sin duda la sensación de soledad e incertidumbre de los protagonistas. Además, tiene numerosas referencias a la historia del cine; pues es en una sala de proyecciones donde están juntos una tarde. Luego será un punto de encuentro para volverse a ver, enmarcados por los carteles de las películas.  Ansa dará el nombre de Chaplin a un perro abandonado que adopta como mascota. Todos ellos constituyen una metáfora de las relaciones humanas actuales: como las hojas caídas en otoño que son más fáciles de llevar por el viento. Nada permanece, todo cambia, a pesar de nuestro afán por lo contrario. Estos planteamientos fueron merecedores del Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes.