NARCOTRAFICANTE EN LA VEJEZ


El veterano actor y director norteamericano, Clint Eastwood, ha vuelto de nuevo a la gran pantalla, con la película MULA, basada en una historia real, que apareció en la prensa. La de un veterano de la Segunda Guerra Mundial de más de 80 años que se convirtió en mensajero y narcotraficante al servicio del cártel mexicano de Sinaloa. Lo que iba a ser una ocupación accidental para superar la quiebra de su negocio de flores, se convirtió en una importante fuente de ingresos hasta que fue apresado por la policía. La película cuenta los distintos viajes que hizo a México para cargar la cocaína y la motivación del personaje.


La película no utiliza los nombres de los personajes reales, ni de las ciudades en las cuales se movió el personaje de Earl Stone, un anciano que malvivía con un negocio de flores, al que le dedicaba todo el tiempo, sin importarle la familia. Solamente se llevaba bien con la nieta a la cual le llegará a pagar los estudios. Fue en su boda precisamente cuando uno de los invitados le sugirió convertirse en mula o transportista de droga si tenía problemas económicos. De esta manera, llegó a ser uno de los mejores, hasta que un agente especial de la D.E.A. empezó a perseguirle, por las enormes cantidades de droga que entraban en la ciudad de Detroit, que en la película es Chicago. 


Cuando la policía empezó a estrechar el cerco a las entradas de droga, el cártel comenzó  a vigilarle especialmente, sobre todo porque transportaba alijos muy valiosos y tenía la costumbre de seguir las paradas y las rutas que más le convenían. El fin de su carrera delictiva no tardó en llegar, pues la policía consiguió localizar las comunicaciones del último transporte. Antes se había reconciliado con su mujer, que tras una larga agonía, murió de cáncer. Por ello, había retrasado la última entrega de cocaína, y los narcos, sin contemplaciones, le había condenado a muerte. Sin embargo, fueron las fuerzas del orden quien antes les condujeron a prisión. Condena que facilitó al declararse culpable de todos los cargos que se le imputaban rechazando cualquier atenuante.


ABUSOS A MENORES EN LYON


En los últimos años la opinión pública ha ido conociendo numerosos casos de abusos sexuales a menores de edad producidos en el seno de la Iglesia católica. Se extienden en el tiempo y por todo el mundo. Han llegado a afectar no sólo a los sacerdotes, sino a la más alta jerarquía, por participar en ellos como por ocultarlos en un muro de silencio. El grave escándalo surgió principalmente en el anterior papado, pero ha sido el actual mandatario quien ha tenido que afrontar el problema ante la necesidad de dar una respuesta a las peticiones de justicia por parte de las víctimas, que se encuentran con la prescripción de los delitos o la muerte de los autores. Una respuesta que todavía no es suficientemente contundente dada la magnitud del caso. La película, GRACIAS A DIOS, escrita y dirigida por François Ozon aborda el problema desde diferentes puntos de vista, basándose en las víctimas del sacerdote Bernard Preynat, que dirigió los scouts en Lyon.


El director para la realización de la película obtuvo información de los documentos originales producidos por el caso y  en el contacto directo con los protagonistas y sus familias. El desarrollo de la historia sigue una secuencia cronológica, de estos protagonistas, que se ponen al frente de la lucha para que se haga justicia. El primero que lo destapó fue Alexandre Guérin, un ferviente católico, padre de cinco hijos, en el año 2014, cuando descubre que Preynat, que abusó en su infancia de él, sigue en contacto con niños. De esta manera, logrará se atendido por Régina Maire, la psicóloga encargada de ayudar a la víctimas, que le preparará un encuentro ante el mismo sacerdote, que reconocerá su culpa. El siguiente paso será entrevistarse con el cardenal Barbarin, que le dará una respuesta insuficiente, al mantener dentro de la Iglesia al sacerdote. Aunque su caso ha prescrito, denuncia ante la justicia los hechos, que iniciará una investigación.


La policía confirma las numerosas víctimas existentes desde los años 80. También que algunos casos no han prescrito, como el de François Debord, que se encargará de organizar a las víctimas para dar publicidad al caso y encausar a Preynat. De esta manera, crearán una página web e implicarán a los medios periodísticos en sacarlo a la luz y exigir responsabilidades. Finalmente, el tercer protagonista es Emmanuel Thomassin, el que tiene una vida más humilde por su enfermedad, secuela de aquellos abusos y la separación de sus padres. Todas las víctimas, unos más mayores que otros, realizan reuniones para prestarse ayuda mutua y aportar ideas para seguir adelante. Las opiniones no son similares entre ellos. Unos más moderados que otros. 


Al final, consiguen que el padre Preynat y el cardenal Barbarin, sean encausados, que la opinión pública conozca el daño producido, tras ser ocultado durante décadas, y que la prescripción de los delitos se extienda a los treinta años desde la mayoría de edad. Sin embargo, la condena definitiva, todavía en 2019, no ha llegado, según afirman los títulos de crédito, por la presunción de inocencia. A ello se refiere el título de la película, una frase hecha pronunciada de forma inapropiada por el cardenal implicado, que alude a la supuesta suerte de que las consecuencias del caso no sean mayores. Unas consecuencias que ponen en entredicho la misma creencia religiosa. Esta sólida y bien fundamentada historia, basada en hechos reales. recibió un merecido Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cine de Berlín.

EL PASADO DEL ARTISTA


El pasado nacionalsocialista ha marcado la historia de Alemania y la vida de sus gentes desde la Segunda Guerra Mundial. El nuevo país surgido tras las ruinas del conflicto estableció las bases para que no se volviese a repetir un régimen tan destructivo. Las responsabilidades de los crímenes cometidos durante la contienda permitió juzgar a muchos de sus dirigentes. Sin embargo, otros lograron salir impunes, protegidos por un muro de silencio, mientras los recuerdos seguían latentes en la conciencia de los protagonistas. Hasta bien avanzada la posguerra nadie trató el grado de implicación de mucha población con el régimen nazi y la existencia de muchos de sus integrantes en diversas esferas del nuevo estado.


Numerosas películas alemanas han tratado distintos aspectos del régimen nazi antes de la guerra y durante ella. Recuerdan aquellos que se opusieron de una manera u otra, e incluso planificaron atentados. Igualmente, de la existencia de personas que no fueron depuradas en el posterior sistema democrático. La película, LA SOMBRA DEL PASADO, escrita y dirigida por Florian Henckel Von Donnersmarck, se enmarca en el mismo contexto. Narra una historia situada en el lado comunista de Alemania, sobre un joven artista y un médico de los jerarcas nazis, cuyas vidas se van a cruzar por el destino, tras estar conectadas en el pasado por un crimen de guerra. El prestigioso Professor Seeband, médico ginecólogo, perteneciente a las SS, mandó a un hospital psiquiátrico especial, antesala de la eutanasia para personas deficientes, a la tía de Kurt Bannert, que le había potenciado a desarrollar desde joven su enorme talento artístico.


Al principio las trayectorias de Seeband y de Kurt van paralelas. El primero logra ser protegido por un miembro destacado de las tropas soviéticas cuando asiste al parto difícil de su mujer cuando esperaba en la cárcel antes de ser condenado por participar en crímenes de guerra. El segundo se forma en la Academia de Bellas Artes de Dresde bajo el régimen comunista destacando por su talento en pintar escenas propias del realismo socialista. Las dos vidas se cruzarán, ya unidas por el dramático pasado de la guerra, cuando Kurt se enamore de Ellie, la hija del médico nazi, que estudia diseño. El Professor Seeeband tiene un elevado puesto, otra vez como médico y ve con recelo la relación de su hija. En el fondo sigue defendiendo las teorías racistas del nazismo y desea para su hija a nadie con antecedentes en su familia de enfermedades mentales.


Los hechos se precipitarán cuando Seeband tiene que huir al lado occidental porque su protector le informa que va a ser trasladado a Moscú. Luego le seguirán, Kurt y Ellie, cuando intuyen que va a levantarse el famoso muro. Dejan todo atrás para empezar de cero. Kurt quiere seguir viviendo de la pintura, pero en occidente el arte es completamente vanguardista, subjetivo, inserto en el mundo económico capitalista, aquél que despreciaban en el lado comunista. Logra entrar en la academia de Dusseldorf, la más avanzada de Alemania, dirigida por uno de los artistas más extravagantes del momento. Al principio, descubre que no tiene la suficiente inspiración para encontrar su propio estilo. Una forma propia con suficiente atractivo y originalidad. Al final lo logra y también la fama. Lleva a la pintura el pasado de su familia y la de su mujer entremezclados, a partir de las fotografías conservadas. Consigue lo que buscaba, la representación de la verdad, y por tanto, de la belleza, objetivo del arte.

LA LEY DEL DINERO


El poder del dinero, de la riqueza económica domina la actividad humana de nuestras sociedades, hasta tal punto que la linea que separa una empresa legal de la ilegal es imperceptible. Sin el dinero no podemos tener bienes materiales y llevar una vida digna. Disponer de mucha cantidad se encuentra asociado a la felicidad o al disfrute intenso y permanente. Al lujo y al poder satisfacer todas nuestras necesidades a un nivel máximo. Los valores morales han dejado de estar sujetos a la igualdad, la libertad y la solidaridad, para depender de la búsqueda y la posesión de la riqueza sin límites. Esta circunstancia ha transformado o corrompido todos los órdenes de la vida en occidente. Aquella regida por un capitalismo financiero globalizado, tiene a la omnipotencia del dinero como síntoma de su decadencia moral.


La película, LA CAÍDA DEL IMPERIO AMERICANO, escrita y dirigida por el prestigioso director canadiense, Denys Arcand, reflexiona en tono de comedia sobre la decadencia, y tal vez, caída ya, del orden mundial regido por los EEUU. Una superpotencia dirigida en estos momentos por un multimillonario de la construcción con métodos populistas y nacionalistas, que apela a las emociones más primarias del electorado y a reforzar a los más ricos. No puede hacer frente a la creciente competencia de China desde el punto de vista económico y político, retrayéndose de intervenir, cada vez más, en el orden internacional. La superpotencia, entonces ha encontrado sus propios límites, al extender por el mundo unos valores que hoy han convertido al dinero como único engranaje que motiva a la sociedad, sin importar la razón humana, que propugna, la igualdad y el respeto entre los seres humanos.


El director Denys Arcand muestra estos planteamientos en un brillante guión  protagonizado por un repartidor con el título de doctor en filosofía que gana más que como profesor de la materia, cuando se encuentra, de manera casual, con un atraco durante uno de sus servicios. La crisis de valores de la sociedad, le influye para apropiarse de un botín de varios millones de dolares. Sin embargo, no es un criminal, y no sabe qué hacer con tanto dinero en efectivo, pues está acostumbrado a llevar una vida solidaria con los mendigos de Montreal, a los que reparte alimento y propinas diarias. Por otra parte, la mafia quiere recuperar el botín, y la policía, le empieza a investigar, cuando descubre que ha solicitado los servicios de Camille, una prostituta de lujo, que se convertirá en su pareja y principal aliada, junto a un delincuente económico, recién salido de prisión. Los tres se unirán para lograr el objetivo de blanquear el dinero robado, y a través, de una trama montada en distintos paraísos fiscales, conservarlo en Suiza con la apariencia de una ONG.


La película en tono de comedia engancha desde el principio al espectador. Igualmente, mientras los protagonistas se encuentran en plena acción intentando salir adelante con tal cantidad de dinero proveniente del crimen organizado, el espectador, disfruta con un auténtico retrato de una sociedad democrática, regida por las leyes precisas de carácter económico, pero profundamente corrompida en todos los órdenes por la ambición de poseer cada vez más riqueza como el objetivo principal, que excluye a los más desfavorecidos, incluso a los que disponen de un trabajo digno.

VIDA Y CREACIÓN CINEMATOGRÁFICA


Los directores más personales de cine, como los escritores, imprimen a su obra un estilo propio, producto de la época que le ha tocado vivir. Se muestra, por una parte, como una síntesis de los gustos, las inclinaciones y las pasiones de un grupo de creadores destacados en el momento en el que se dio a conocer o llegó a la fama. Por otra, de su propia historia familiar, de aquello que le condicionó desde lo más íntimo y emocional. La última película escrita y dirigida por Pedro Almodóvar, DOLOR Y GLORIA, tiene como protagonista a un director de cine en el ocaso de su carrera, llamado Salvador Mallo, que sufre el dolor de sus numerosas patologías crónicas, que le impiden dirigir cine, y la gloria de ser el artista que supo, mejor que nadie. expresar los gustos estéticos de una época, y es admirado por las nuevas generaciones.


El protagonista está retirado de la dirección. Se ve incapaz de ponerse al frente de una nueva película. Tiene que medicarse a diario para poder soportar sus diferentes patologías. La más severa, unos fuertes dolores de espalda. Mercedes, su secretaria se encarga de hacer desistir a cualquier institución, centro cultural o admirador de su pretensión de contar con él para alguna entrevista o un acto cultural. La reposición de una de sus películas en la Filmoteca, es el momento del reencuentro con el actor principal de uno de sus éxitos hace treinta años, llamado Alberto Crespo. Habían acabado enfrentados, pero ahora le inspira de nuevo, le anima a superar la depresión, mediante el recuerdo y la droga. Vuelve, de esta forma, a evocar su infancia feliz en un hogar modesto. El talento innato que poseía para el arte expresado por su afición al cine.


Salvador Malla, en estos años de postración había escrito sobre su vida más íntima. La relación que tuvo con Federico. El azar hace que el texto sea oído por éste en la representación dramática que realiza Alberto Crespo. Los dos jóvenes amantes se vuelven a encontrar por unas horas en Madrid tras muchos años. Sin embargo, no pueden volver hacia el pasado. Cada uno ha seguido una trayectoria vital diferente. El protagonista, por tanto, desvela ese pasado, a modo de flash back, que le estimula la heroína, recordando las circunstancias familiares cuando vivía con sus padres en una cueva; la aceptación en un seminario para poder estudiar, por la influencia de una beata; la convivencia con el joven vecino analfabeto a quien enseña a leer y a escribir; las opiniones encontradas con su madre a punto de morir.


Aquel pasado que el protagonista se ha encargado de escribir como única terapia para olvidar lo inolvidable, será el mejor remedio para superar el vacío, la depresión que le causa la imposibilidad de seguir haciendo cine, sobre todo cuando le informa el médico, tras unas pruebas, que su nueva dolencia no tiene tanta importancia como parecía. Desde este momento, Salvador Mallo hablará de sí mismo, porque vuelve a sentir un sentimiento apasionado de contar la historia de su primer deseo, cuando descubre en una galería de segunda la acuarela, un retrato, que el joven albañil le hizo en la cueva de su infancia.

REGRESO A LA INDIA


Los periodistas de guerra llevan en los genes la profesión. Una actividad de mucho riesgo que a veces pagan con su vida. Llegan a sacrificar todos los aspectos de una vida normal. Un puesto fijo de trabajo, la familia y los hijos, por el viaje continuo entre un conflicto y otro para comunicar de primera mano la información más verídica. Esto le sucede a Gabriel, protagonista de la película, MAYA, de la directora francesa, Mia Hansen-Love, que tras ser liberado, junto a un compañero, del secuestro realizado por los terroristas del ISIS en Siria, no puede renunciar a su profesión a pesar de que ha sido torturado, y necesita volver a primera línea del periodismo.


La película cuenta este periodo de tiempo desde que regresa a París y es homenajeado por salir con vida de un secuestro en el que ha intervenido para su liberación todo el pueblo francés, hasta que regresa de nuevo a la actividad periodística en Oriente. Antes,  debe recuperarse de las heridas físicas y psicológicas. Para ello, lo primero que hace es despedirse de nuevo de su expareja con la que había roto y de sus amigos, para marcharse a la India, a Goa donde pasó su infancia. Allí su familia tiene una casa y vive un amigo suyo de quien es ahijado. Pretende reencontrarse con su pasado, y de esta manera recuperarse, clarificar su mente para decidir su futuro.


En Goa dejará pasar el tiempo recordando el pasado cuando vivía con su padre, diplomático de profesión y su madre, que les abandonaría. Poco a poco reconstruye la casa familiar, que se encontraba cerrada y en mal estado. El amigo de sus padres, regenta en la actualidad un hotel, que le abre sus puertas. Éste convive con una nueva esposa y tiene una hija joven, Maya, que va a iniciar los estudios superiores en Sidney. Gabriel combina en Goa, una vida solitaria en los lugares que le vieron crecer con la protección de su amigo y su entorno familiar, en el que surgirá la relación amorosa con Maya. Esta relación, junto con el viaje que emprende por la India, en el que visita a su madre en Mombay, le hacen recuperarse de los traumas del secuestro. Sin embargo, a pesar de los ruegos de la joven, decide volver a su arriesgada profesión.

ARCO 2019


El pasado fin de semana se celebró la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, ARCO, coincidiendo con las celebraciones del carnaval. Este año tenía como país invitado a Perú, un acierto, porque el resultado ha sido un éxito de ventas y de público visitante, circunstancia que se pudo comprobar el mismo jueves, día de apertura general. Los espacios de los pabellones 7 y 9 estaban ocupados al máximo por las galerías, sobre todo el segundo, organizado con mayor densidad expositiva. Las obras de arte de origen peruano, o latinoamericano en general se encontraban repartidas por numerosos lugares, no sólo aquellos dedicados al país invitado. La máximas autoridades políticas de España y de Perú inauguraron un evento madrileño que se puede clasificar entre cultural y comercial.


La circunstancia que Arco siga atrayendo al público de todas las edades nos indica del atractivo de la feria, no sólo para aquellos que disponen de recursos suficientes para comprar en la misma. Un atractivo que edición tras edición se renueva y evoluciona por diferentes caminos. En primer lugar, porque tanto la pintura, la escultura como la fotografía o el vídeo, el arte contemporáneo en general, crea obras que por su elaboración o su significado suponen una reflexión o un enriquecimiento muy gratificante, en un ambiente abierto a espacios de ocio complementarios. Las piezas expuestas están inscritas, además, en la realidad social y política, un compromiso que implica de alguna manera al visitante. Ejemplos o implicaciones causantes numerosas veces de polémica, que no ha faltado esta edición con las obras referidas al monarca.


La pintura y la escultura triunfó en esta edición de la feria sobre la fotografía o el vídeo, que se echaban en falta con mayor número de autores y ejemplos. Las distintas tendencias artísticas del arte contemporáneo se podrían encontrar en los dos pabellones. La pintura mostraba dibujos y grabados  de los grandes artistas españoles, de Picasso, Dalí y, sobre todo, de Miró. Igualmente, se mostraban obras de Antoni Tapies y Saura, de otros pintores de la segunda mitad del siglo XX, tal vez más presentes que en las ediciones anteriores. La nómina de artistas foráneos arrancaba con alguna obra de Georges Bracque o de Alexander Calder. De todas las maneras, había abundante obra de autores más recientes para todos los gustos e intereses.


Las galería por lo general exhibían piezas de distintos artistas. Las menos se centraban en uno de ellos, como la que mostraba pinturas de Guillermo Pérez Villalta o la fotógrafa, Noam Goldin. La feria, por tanto, nunca deja indiferente, unas veces más, otras menos, que suponen una participación del visitante, como aquella escultura a modo de reloj de vidrio que permitía subir a la gente para echar fragmentos de este material. Por otra parte, también fue curiosa la supuesta subasta de una puerta de un tren pintada con grafitis, realizada para concienciar del elevado coste que supone esta actividad para Renfe. Ejemplos que nos hacen reflexionar sobre lo que entendemos por arte o hasta donde podemos llegar para definir un objeto como obra de arte.

LA RUTA DEL RACISMO


El racismo perdura en la actualidad. Existe un trato diferente e incluso discriminación por tener un color distinto de la piel. La esclavitud fue abolida a finales del siglo XIX en EEUU, pero las leyes segregacionistas estuvieron vigentes hasta finales de los años sesenta del siglo XX. Sería impensable hoy la existencia de toques de queda para una parte de la población; que no pudiesen comer en el mismo restaurante, ni entrar a los mismos aseos. En este ambiente se sitúa la película, GREEN BOOK, del director norteamericano, Peter Farrelly, basándose en una historia real, aquella de Don Shirley, un intérprete de música clásica, educado en el extranjero, cuya discográfica le organiza una gira para darse a conocer por el sur profundo. Para ello contrata como guardaespaldas y chófer a Tony Lip, un italoamericano portero de club nocturno, famoso tanto por sus puños como por su labia.


Don Shirley vive en un lujoso apartamento sobre el Carnegie Hall de Nueva York. Es un personaje refinado que realiza sus actuaciones en la Ciudad de los Rascacielos y en el Noreste del país. Desconoce lo que sucede en el sur con otros afroamericanos. Tony es un curtido portero de club nocturno, prácticamente sin estudios, conocido de las celebridades y de los jefes mafiosos. El viaje va a suponer en primer lugar un proceso de adaptación entre las costumbres pulcras y educadas de uno, y las rudas de otro. En segundo lugar, una descripción de los privilegios que tenía la población blanca sobre la gente de color, hasta mostrar todas las facetas de la discriminación que se vivía en muchas ciudades del sur con un claro pasado esclavista.


El viaje debía durar dos meses. Terminaría el día de nochebuena. A Tony le esperaría su familia para celebrar en familia la Navidad. Así será, y surgirá entre ellos una profunda amistad. Los dos protagonistas hacen todo lo posible para completar la gira, de la que dependía el sueldo de Tony, según las condiciones de la discográfica. Sin embargo, el último concierto no pudo ser. Don Shirley se negó a tocar en un local, que si bien le admiraban como músico, le impedían cambiarse de ropa o comer en el mismo salón que los blancos.  


Al final, se rebelan contra las duras condiciones de la gira. Una ruta de evidente racismo, como el propio título de la película, que alude a la guía de alojamientos para personas de color que quisieran viajar por el sur. La película, por tanto, constituye, un conmovedor relato, que permite ampliar las perspectiva de la gente en base a la tolerancia y el respeto a los demás. Un relato, que junto a las interpretaciones de los actores principales, Viggo Mortensen y Mahershal Ali, han recibido los merecidos premios Oscar de 2019, a la Mejor Película e interpretación masculina.

VENGANZA POR AMOR

Las heridas del pasado perduran sobre todo si son determinantes para una persona. A veces son destructivas cuando la felicidad del pasado se transforma en un dolor infinito por irrecuperable. Le sucede a la protagonista de la película, DESTROYER. UNA MUJER HERIDA, de la directora norteamericana, Karym Kusama, una policía que estuvo infiltrada en una banda de atracadores, junto a un compañero, hace 16 años, del que se enamoró. Operación que tuvo un triste final, que supondrá un antes y un después para su vida, por la muerte de éste, tras participar en el atraco fallido de la banda a un banco, sin estar previsto la participación en un hecho violento de los dos policías camuflados.


Erin Bell, la protagonista intepretada por Nicole Kidman, se va a sentir culpable de la muerte de Chris, el padre de su hija. Le forzó a participar con la banda en el atraco del banco, cuando pudieron retirarse sin correr riesgos. Este hecho le llevará a seguir un camino de destrucción por el alcohol y las drogas hasta que encuentra el final, la liberación al tener la oportunidad de vengarse del asesino de la persona a quién más amaba. Sucede cuando tiene noticias de su existencia al recibir un billete de dolar marcado del atraco. Emprende, entonces, una búsqueda desesperada, que constituye el argumento de la película. Una historia que empieza con el principio del final. Ella se dirige desde el coche hacia la escena de un crimen a la ribera de un río, donde se halla el cadáver de un hombre con varios disparos en el pecho.


La película discurre en dos momentos separados por el tiempo. Uno que narra el proceso de búsqueda desesperada del jefe de la banda que mató a Chris, que incluye la venganza misma, y otro, del pasado, cuando ambos se conocieron infiltrados en el grupo de atracadores. La estructura fragmentada e invertida por sucesivos recuerdos engancha al espectador desde el primer momento, además de revelar la verdad poco a poco, aquella que afecta a la protagonista, y motiva realmente su comportamiento al límite, de carácter autodestructivo, sin importarle ella misma, sino reparar el daño causado, un dolor sin comparación que le ha impedido dar el afecto necesario a su hija, a su entorno. Una historia favorecida por un estilo visual sobrio y  preciso, como corresponde a los ambientes de las calles del extrarradio urbano de Los Ángeles.

LA FOTOGRAFÍA DE ANTHONY HERNÁNDEZ

Zonas de transporte público, nº 46, 1979

La Fundación Mapfre de Madrid organiza una retrospectiva del fotógrafo norteamericano, ANTHONY HERNÁNDEZ, desde los años 70 hasta la actualidad. Una larga trayectoria organizada en ocho secciones, que muestran la evolución de su estilo. Una forma de actuar que le sitúa dentro de la modalidad de la fotografía de calle, pero con una originalidad singular, que le distingue de la obra de otros autores. Un estilo experimental que le permite valorar o ser consciente de lo que la sociedad opulenta margina como deleznable siendo parte inherente de la misma. Tuvo desde siempre como ámbito de actuación la ciudad de Los Ángeles, de donde es natural. Sin embargo, salvo excepciones no le interesa el mundo del cine o las celebridades, sino el extrarradio de aquellas personas que sobreviven en esta extensa urbe de calles infinitas.

Rodeo Drive, nº3, 1984

La primera sección se titula, Fotógrafo de calle. Reúne sus primeras fotografías en blanco y negro. Captura a las gentes en primer plano o aquellas tumbadas en medio de la playa vacía. En la sección, La ciudad como tema, vuelve centra su mirada en amplios espacios urbanos, representados con planos generales tomadas con una cámara de mayor envergadura y con un ángulo elevado. De este periodo son las series, Paisajes automovilísticos o Zonas de transporte público, caracterizadas por una gran profundidad de campo donde se observan  a gentes de origen latino o negro, que esperan largo tiempo a los autobuses que les llevarán a trabajar a las zonas más ricas de la ciudad. Las fotografías de la sección Rodeo Drive, capturan a las personas que van a comprar en esta calle de tiendas de lujo. Por primera vez empleará el color, que ya no abandonará. Igualmente, empleará una película de transparencias en vez de negativos para poder imprimir imágenes en un cibachrome de color brillante.

Paisajes para los sin techo, nº1, 1988

Las series que forman la sección Ausencia y presencia, abandonan la representación humana por mostrar las consecuencias de su vida o sus acciones. Así, en Campos de tiro, muestra los restos que los tiradores dejan en el extrarradio de Las Vegas; y en Paisjaes para los sin techo, retrata los lugares donde acampan los numerosos vagabundos de Los Ángeles. La misma ciudad vuelve a ser protagonista en el apartado, Ruinas urbanas, cuando capta los lugares a medio construir o abandonados. Le fascinan las formas cuadradas y rectangulares, al igual que las barreras ya sean sólidas o semitransparentes. El estilo del artista evoluciona hacia la abstracción, sin olvidar su profunda conciencia social, que se manifiesta igualmente en la sección, Señales y huellas, con las series, Todo y Forever, donde capta los objetos que lleva el río de la ciudad convertido en un desagüe, por un lado, y por otro, los espacios de los sin techo desde una perspectiva diferente.

Fotografías para Roma, nº 17, 1999

Las últimas secciones corresponden a sus fotografías más recientes. En Descartes, retrata las comunidades del desierto al oeste de Los Ángeles asoladas por la crisis económica y los desahucios. Finalmente, en Imágenes filtradas, las fotografías están enfocadas a través de los paneles de metal perforado de las paradas de autobús con el punto de vista de la gente que espera. El fotógrafo, Anthony Hernández, por tanto, consciente de la desigualdad entre los grupos humanos, entre las clases adineradas y los trabajadores, la mayoría inmigrantes en la Ciudad del Cine, emplea la fotografía para crear un arte comprometido con una realidad que se manifiesta en el espacio urbano.