LAS FOTOGRAFÍAS DE ED VAN DER ELSKEN

Autorretrato, Paris, 1952

La Fundación Mapfre de Madrid organiza la exposición sobre el artista audiovisual, ED VAN DER ELSKEN, uno de los fotógrafos más importantes de Holanda en el siglo XX. En la muestra se reúnen imágenes fotográficas, contactos, películas, libros y documentos, que permiten al espectador hacerse una idea significativa de toda su obra. Su larga trayectoria se inicia en la ciudad de París en 1950 y termina con su muerte por cáncer en 1990. Son hechos importantes porque siempre implicó su vida personal y su actividad artística, como motivo e inspiración. Así, su última película, que se puede ver en parte en las sala madrileña, fue autobiográfica y narraba la lucha contra la enfermedad letal. Llevaba como título, Bye, y era una despedida de lo que él quiso captar con con sus cámaras, la vida misma.

Groenburgwal, Amsterdam, 1956

Van der Elsken tuvo un gran talento creativo y una motivación curiosa y experimental. La mayoría de sus fotografías son el blanco y negro, pero siempre, desde muy temprano empleó, a diferencia de otros fotógrafos, el color. Trabajó en varios campos: la fotografía de calle, como reportero de acontecimientos políticos, otros de carácter social o artístico. La vida al completo en la que incluyó la suya propia. Igualmente podemos destacar entre sus objetivos el colocar a las personas, algunas de los países más distantes, como centro de su universo fotográfico, principalmente jóvenes, niños, vagabundos y parejas. Desarrolló a lo largo de su carrera un estilo directo, con frecuentes tomas frontales, muy cercanas a la gente. El resultado es una fotografía auténtica y de aspecto informal, un punto de vista alternativo al tradicional de carácter documental.

Amsterdam, 1967

En su primer libro en 1956, Una historia de amor en Saint-Germanin-des-Prés, utilizó el formato de las fotonovelas, mezclando autobiografía y ficción, texto e imágenes, algunos de los elementos claves que mantendría posteriormente. El París de la posguerra, cuando comenzó su carrera, se vió reflejado en numerosas imáges que luego años después publicaría. Ámsterdam, la ciudad donde residió la mayor parte de su vida, fue escenario de muchas de sus fotografías de carácter periodístico y de la vida diaria de sus barrios y vecinos. Van der Elsken, de igual manera, viajó por todo el mundo, unas veces enviado por las agencias y publicaciones para las que trabajó, y otras por decisión propia. Así, en 1959, se embarcó en un viaje alrededor del mundo, visitando África, Malasia, las Islas Filipinas, Hong Kong, Estados Unidos, México y Japón, el país al que volvería hasta en quince ocasiones, fascinado por los contrastes de la vida callejera, donde chocaba la cultura tradicional y la influencia occidental.

Chica en el metro, Tokio, 1984

La dificultad de publicar los fotolibros, le llevó a desarrollar su carrera como cineasta, especializado en cortometrajes de carácter documental. La primera obra para televisión la filmó en 1963, y mostraba como las fotografías, el ambiente cotidiano de su barrio y su familia. Asi alternó las producciónes más personales con los encargos de terceros. El conjunto de estos documentales, cuyas imágenes podemos ver a lo largo del recorrido de la exposición, son, por tanto, un claro ejemplo de una personalidad creativa, arriesgada e independiente.

EL ORIGEN DEL COMUNISMO


A mediados del siglo XIX, en el comienzo de la industrialización, los trabajadores sufrían condiciones laborales muy duras. Largas jornadas, bajos salarios, ausencia de seguros médicos, empleo de niños, que impedían tener un mínimo nivel de vida aceptable. Por otra parte, muchos de los campesinos del centro de Europa, sufrían la represión de los señores feudales por el solo hecho de recoger algunas ramas rotas en el bosque para poderse calentar. Frente al liberalismo económico todavía en plena ebullición de la primera revolución industrial, los proletarios y los campesinos empobrecidos, apenas tenían organizaciones sociales y políticas que les defendieran. Un grupo de periodístas y jóvenes filósofos intentaron solucionar con distintas teorías y propuestas esas duras condiciones de vida.


Los protagonistas son, así, dos jóvenes revolucionarios. Karl Marx, hijo de un judío converso alemán y Friedrich Engels, hijo, a su vez, de un empresario del textil en Manchester, que van a proponer una base teórica revolucionaria para solucionar la precaria situación del proletariado. La película, EL JOVEN KARL MARX, dirigida por Raoul Peck, nos cuenta los años previos a su concrección en 1848, en el llamado El Manifiesto del Partido Comunista, resumido en la frase, Proletarios del mundo ¡uníos!. Por primera vez, la clase obrera participaría en una de las oleadas revolucionarias del Viejo Continente, tras la burguesía, con un cuerpo de ideas propio de ella, que luchaba por la transformación radical de la organización social y política, lo que suponía, por aquellas fechas, una profundización democrática y la apertura del sistema de gobierno tradicional.


La película muestra la historia del encuentro entre los dos escritores protagonistas, proveniente uno, del conocimiento de la clase obrera inglesa, y el otro de los ambientes, filosóficos y periodísticos comprometidos en Alemania. Llegan a conocerse personalmente en Paris donde había llegado Marx como exiliado con su mujer, una joven aristócrata de Tréveris con la que tenía una hijo. Llevan una vida sin apenas recursos, obtenidos de los artículos periódisticos que logra con dificultades publicar, situación que cambiará cuando les apoye Engels, que disponía de suficiente dinero por su trabajo en las fábricas de su padre. En la capital francesa conocerán a los personajes más relevantes y los líderes del movimiento obrero por aquellas fechas. A los defensores del socialismo utópico y de las corrientes anarquistas, Mijail Bakunin, Weitling y Proudhon, el más prestigioso.


Desde el primer momento, Marx y Engels, deciden colaborar juntos y crear una teoría revolucionaria fundamental para el proletariado. A pesar de su juventud, en los años cuarenta, ya habían realizado diferentes publicaciones. El filósofo alemán se posiciona por medio del materialismo dialéctico frente al planteamiento hegeliano, y admira las perspectivas pragmáticas de Engels sobre la clase obrera y  el análisis crítico de la teoría económica capitalista, que aquél desconocía. De esta manera, teorizarán  sobre el trabajo considerado como una mercancía que llega a tener un precio o un valor determinado según las leyes de la oferta y la demanda. El empresario busca el máximo beneficio que se obtiene de la explotación de los trabajadores mediante bajos salarios, mantenidos de esta forma, por el empleo de niños como fuerza de trabajo, que no llegan a formarse para llevar una vida mejor en el futuro.


Piensan que a lo largo de la historia ha habido grupos humanos desfavorecidos por no poseer los medios de producción: los esclavos, los siervos y los proletarios, una historia que se encuentra en constante cambio, y es necesario alterar de manera revolucionaria. Para ello hay que superar la crítica brillante pero inoperante de Proudhon en favor del socialismo, por una teoría revolucionaria llamada comunista, sustentada en la unión de toda la clase obrera para conseguir poseer los medios materiales imprescidibles para llevar una vida digna. De esta manera se pasaría, de la Filosofía de la pobreza del primero, a la Miseria de la Filosofía,  de Karl Marx, un planteamiento teórico de cambio más profundo. Desde la precisión de estas ideas en 1848 hasta la actualidad, éstas se desarrollaron de una manera y de otra, formaron parte de importantes acontecimientos históricos, que el espectador ve al final de la película en una secuencia de imágenes rápidas, desde el blanco y negro al color. Nos queda en la actualidad aquella energía de la reivindicación constante para mejorar aquellas condiciones materiales difíciles fruto de la desigualdad entre los seres humanos.

LA FORMA DEL AMOR


Unir la realidad y la fantasía puede ser un magnífico recurso para hablar del amor, la soledad y las relaciones humanas en un contexto histórico significativo. La nueva película, LA FORMA DEL AGUA, escrita y dirigida por el realizador mexicano, Guillermo del Toro, lo emplea de forma brillante al tratar la relación mágica entre una empleada de la limpieza de un laboratorio secreto y un ser anfibio, mitad hombre, mitad pez, que los norteamericanos tenían para su estudio en este lugar. Sitúa la acción, de igual manera, que en El laberinto del fauno en un conflicto histórico pasado, la Guerra Fría, donde se puede observar mejor la diferencia entre el bien y el mal, este último representado por el jefe de seguridad del recinto secreto, que tortura continuamente a este ser singular traído de un lugar apartado de la selva amazónica, y al que los nativos adoraban.


La protagonista, Elisa Esposito (Sally Hawkins), muda desde niña por el abandono y el maltrato sufrido, se enamorará de este hombre anfibio, y hará todo lo posible para liberarle de la violencia que ejercen sobre él. Para ello pedirá ayuda a su único amigo, Giles, un hombre mayor, que como ella, vive solo en un apartamento encima de un cine de barrio. También a su compañera de trabajo, Zelda, que le ayuda a comunicarse por entender el lenguaje de signos. El propósito del gobierno norteamericano es estudiar a este espécimen singular, primero vivo, y luego muerto, analizando sus órganos, sin importarle, la vigilancia férrea del jefe de seguridad. Ante su inminente muerte, Elisa y sus amigos, organizarán su puesta en libertad sacándolo en una furgoneta. Para ello contarán con la ayuda de un científico, que es un espía soviético, que trata de salvarle igualmente la vida.


Elisa llevara al hombre anfibio a su apartamento y disimulará que ella no tiene nada que ver con su desaparición del laboratorio. Sin embargo, Richard, el jefe de seguridad, no tardará en averiguar donde se encuentra, después de haber descubierto al científico ruso, y llegar a la casa de Zelda, que avisa a su amiga para que huya y lleve a cabo el plan de liberar al hombre anfibio como estaba previsto, un día lluvioso, cuando el canal se llena y la compuerta se abre al mar. Sin embargo, no sucede todo de esta manera, sino de forma en la que la violencia del perseguidor hiere mortalmente a los protagonistas, para luego revivir, tras las heridas, debajo de las aguas. Triunfa, por tanto, el amor, la relación entre el hombre anfibio, que tiene poderes sobrenaturales de sanación e inmortalidad, y Elisa, la mujer solitaria y muda, que supo forjarla desde la incomunicación y el deseo.


La película ha recibido hasta ahora máximos premios en el Festival de Venecia y en los Globos de Oro, muy merecidos para una obra que conjuga una puesta en escena que nos lleva al pasado donde la realidad se mezcla con la fantasía, cuya historia engancha desde el primer momento al espectador. También por el lenguaje poético que transmiten las numerosas metáforas que la componen. La mayor resulta de la comparación entre el agua, que es un elemento que adapta su forma a lo que la contenga, y el amor, que tendría la misma propiedad. Uno sería encarnado por el hombre anfibio/agua, que tiene el poder de sanación y la inmortalidad, y el otro por, Elisa/amor, cuyo afecto y deseo lo desposita en esa criatura sobrenatural, como podía haber sido en una persona cualquiera. Así, la forma del agua del título, sería la forma del amor.

ARCO 2018

Eugenio Ampudia, 2018

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO mostró un año más en el mes de febrero las manifestaciones artísticas más modernas dentro del ámbito del mercado español. Un acontecimiento económico y a la vez cultural que reunió en esta ocasión unas 208 galerías de 29 países, 49 de ellas que asistían por primera vez a la feria en sustitución del país invitado dentro del espacio Futuro contruido a un nivel superior a los distintos ámbitos de cada una de las galerías, distribuidas dentro de los pabellones 7 y 9. Otras secciones fueron el Programa general, el mayoritario; Opening,  y Diálogos. A los visitantes y coleccionistas nos proporcionaron una idea de lo que se puede comprar. En general, obras con un precio medio entre 15.000 y 30.000 euros. Según el balance de resultados, las cifras nos llaman al optimismo. Tanto por las ventas como por los visitantes que se establecieron en unos cien mil.


Entre las manifestaciones artísticas sobresalió la pintura y la escultura. La fotografía y el vídeo presentaron un claro retroceso en comparación de otras ediciones. En el primer ámbito nos encontramos con obras desde los maestros más afamados, como Juan Gris o Pablo Picasso, hasta los autores más recientes. La obra del maestro malagueño, Naturaleza muerta, en la galería Leandro Navarro, se vendía por más de 2 millones de euros, una de las más caras de la feria como un calder de 1938, valorado en una cifra un poco menor. Destacó, igualmente, el número de obras de Miró a la venta, tanto de pintura como de escultura. Lo mismo se podría decir de Tapies y otros maestros del informalismo español. En este sentido decimos que ARCO no es sólo un acontecimiento económico, sino cultural en el sentido de mostrar obras de arte del pasado, adaptadas a los coleccionistas y compradores que viajaron a Madrid.


La feria siempre estuvo relacionada con los acontecimientos políticos y sociales del presente, nacional como internacional. La efervescencia cultural de la sociedad española que iniciaba su evolución dentro de la nueva democracia. La especulación desenfrenada en los momentos más álgidos del crecimiento económico y de gasto del estado, se redujo hasta casi desaparecer a raíz de la Gran Recesión vivida en el mundo. Hoy los acontecimientos están más relacionados con la crisis de los sistemas políticos de occidente, atacados por el populismo y el nacionalismo. El desarrollo tecnológico manifestado en la rapidez que proporcionan las comunicaciones de Internet y las redes sociales están modificando nuestra percepción de la realidad, y por tanto influyendo en las manifestaciones artísticas, en sus mensajes como es propio de su naturaleza.


De esta manera, la feria de este año arrancó con polémica. Una obra del artista Santiago Serra, llamada Presos políticos, directamente relacionada con el conflicto secesionista catalán, fue retirada por la galería Helga de Alvear según indicaciones de IFEMA, lo que constituyó el primer caso de censura en las más de treinta ediciones de ARCO. La organización, después de ver el escándalo causado ante un hecho sin precedentes en un país democrático, se disculpó, aunque la obra retirada nunca fue de nuevo exhibida, sino sustituída por una serie de fotografías de Thomas Ruff, que mostraban máquinas de la industria alemana. Ha sido un hecho sintomático del momento que se vive donde la libertad de expresión, en el arte y en los medios y redes de comunicación, está siendo limitada por el empleo abusivo de leyes en exceso restrictivas, además creadas para luchar contra otros propósitos.

RACISMO Y VENGANZA


El racismo fue la base esencial de la ideología nazi. La causa de millones de muertos en los campos de exterminio. Un genocidio que no ha quedado en el olvido, sino en la memoria como uno de los hechos que no se pueden volver a repetir. A pesar de la concienciación sobre estos dramáticos sucesos, la llegada de numerosos inmigrantes a Europa, y en particular, a Alemania, ha causado el resurgimiento de la violencia racista incluso en forma de atentados terroristas. Este tema lo trata la película, EN LA SOMBRA, del director  Fatih Akin, que se centra en la lucha de una mujer que pierde a su marido y a su hijo por una bomba de un grupo neonazi.


La protagonista, Katya, interpretada por Diana Kruger, estaba casada con un hombre de origen kurdo, que había estado en la carcel por tráfico de drogas. Tenían un hijo de cinco años al que un día deja con su padre en la oficina donde lleva asuntos de impuestos y de traducción. Al salir observa cómo una joven deja una bicicleta en la puerta sin encadenar, circunstancia que le advierte. Al final del día se entera que tanto su marido como su hijo habían perecido por la explosión de una bomba. Surgen numerosas dudas sobre las causas de tal sangriento atentado. Un ajuste de cuentas por el pasado delictivo del marido, que en la actualidad continuaría. Pero ella niega todo a la policía. Habían formado una familia estable con buen nivel de vida.


 La hipótesis racista es la que triunfa cuando son detenidos una pareja de jóvenes a los que ha denunciado el padre de uno de ellos cuando descubre los materiales para fabricar un explosivo y por el conocimiento de su ideología. Esta es la primera parte de la película de las tres en las que está dividida. La segunda está dedicada al juicio público al que se someten a los culpables, de los que salen libres al no hayar el tribunal pruebas definitivas contra ellos, aunque quedó demostrado sus simpatías por Adolf Hitler. La protagonista, que apenas había superado el dolor por la pérdida de sus seres más queridos, piensa en tomarse la justicia por su mano. Sabe por el juicio que un miembro de una organización extremista griega, les había fabricado la coartada por la cual habrían estado en un hotel de su propiedad. Allí decide ir para vengarse de los causantes de tanto dolor.


La investigación y venganza de Katja constituye la tercera parte, que tiene como escenario un paisaje costero frente al mar. En ese lugar se encuentra el hotel del testigo que sembró la duda al tribunal. La protagonista, tras seguirle, descubre a la pareja que había organizado el atentado en una caravana. Habían salido de Alemania para evitar la presión mediática por el juicio, todavía sin una sentencia definitiva en espera que se recurriese ante una instancia superior. Katja duda si hacerles pagar lo que hicieron con el mismo procedimiento que emplearon. Su abogado le insta a volver a Alemania para formalizar el recurso. Así se llega al final del relato sobre una violencia racista anclada en el pasado. Una violencia que se retoma de nuevo a comienzos del siglo XXI para causar terror, y que no justifica su empleo de ninguna de las maneras.

EL HIJO DESAPARECIDO


No se puede vivir sin amor es la máxima pronunciada por uno de los personajes de la película, SIN AMOR (Loveless), del director ruso, Andrey Zvyagintsev, la idea básica en la que se basa la pareja protagonista para iniciar el proceso de divorcio. Les frena el piso que comparten que deben vender y un hijo de doce años a quien ninguno de los dos quiere cuidar, pues tienen ya nuevas parejas. Boris, el marido, va incluso a ser de nuevo padre. Tanto éste como Zhenya, su mujer, discuten a todas horas y hacen todo lo posible para no estar juntos. El amor entre ellos lo perdieron hace tiempo. Ella para huir de la tutela de su madre autoritaria quiso contraer matrimonio con el hombre que la dejó embarazada. Él pretendía crear una familia y mantener un trabajo que le exigía disponer de una.


El niño no tiene muchos amigos. Está la mayor parte del tiempo sólo. De esta manera, va y vuelve al colegio. Un día oye a sus padres que no se quieren hacerse cargo de él tras el divorcio. El padre deja la responsabilidad a la madre para que se ocupe de su cuidado, pero ésta nunca le quiso, siempre le vio como un error. Los dos tienen ya nuevos proyectos con otras personas. El primero con una joven que está a punto de dar a luz. Ella convive con un hombre de mas edad pero con un alto nivel económico. El problema surgirá cuando el hijo atormentado por lo situación que vive, desaparezca una mañana al ir al colegio. Una vez más le habían dejado sólo en la casa. Zhenya se dio cuenta que no estaba cuando volvió a casa de madrugada. Boris había pasado la noche fuera con su nueva pareja.


La búsqueda del hijo, lo único que les une a los dos protagonistas, va a resultar infructuosa. Tanto la policía como la ONG que se ocupa de las desapariciones de jóvenes no logran encontrarle. Todas las posibilidades se agotan rápido. Las marchas dentro del bosque hasta el río que era la ruta que el niño seguía a diario para ir al colegio. La colocación de fotografías en las calles y las preguntas a los vecinos si lo han visto. La localización de su escondite en un edificio abandonado. Al final, las primeras nieves del invierno cubren las calles y los parques. El antiguo piso donde vivían empieza a ser reformado para los nuevos propietarios. Desde hace unos meses, tanto Zhenya como Boris llevan una nueva vida. Sin embargo, no parecen ser felices por la desaparición de aquel hijo que algunos años les mantuvo unidos.


La película muestra el dolor que provoca la falta de amor en las relaciones personales. Les hace implacables con la persona con la que compartieron el tiempo. Solamente la consideración moral con el hijo que les unió durante unos años, con otra persona que no es culpable de los errores del pasado, les permite tener una actitud generosa, volcada hacia los demás, más allá de sus nuevos propósitos. Sin embargo, a pesar de todo, les resultará muy difícil ser felices por el sufrimiento y el desamparo provocado a un niño cuya huella se encuentra en sus malos recuerdos de manera definitiva. El extraordinario estilo del director ruso construido con imágenes sobrias de atractiva carga poética fue merecedor del Premio del Jurado en el Festival de Cannes.

AMOR Y ALTA COSTURA

 

El diseño de moda supone un nivel de exigencia comparable al de un artista. Hay numerosos profesionales cuyos nombres han pasado a la historia y reunida sus obras en un museo. Tenemos ejemplos como Valenciaga o Yves Saint Laurent. Dedicaron todos sus esfuerzos creativos a crear distintas colecciones dentro del mercado competitivo de la alta costura, aquella que vestía a la alta sociedad de la época. Constituyeron grandes firmas que reunían a modelos y artesanos para producir sus lujosos vestidos. Este mundo queda reflejado en la película, EL HILO INVISIBLE (Phantom Thread), escrita y dirigida por el director norteamericano, Paul Thomas Anderson. 


El protagonista, Reynolds Woodcock, es un famoso diseñador, que junto con su hermana, Cyril, tiene una casa de moda en Londres a mediados de los años cincuenta. Es una empresa muy prestigiosa que viste con ropa de alta costura a mujeres ricas. Ha conseguido su fama por desarrollar un trabajo riguroso y creativo. El protagonista desde muy joven dio muestras de su talento. Se dedica todo el día desde el desayuno a la tarea de diseñar o perfeccionar los trajes femeninos. Apenas tiene tiempo libre para el amor, que siempre encuentra entre sus modelos o las clientes. Es conocido por su carácter meticuloso y egocéntrico, que hacen difícil mantener una relación prolongada con él. Sin embargo, después de romper con una de sus parejas, descubre en una camarera, Alma, procedente de Europa del Este, la mujer de su vida.


La película, contará especialmente, la lucha de esta modelo para formar parte de manera definitiva de la vida de Reynolds, no sólo como objetivo de sus gustos artísticos, sino como persona que conquistará su corazón. En principio, como han sido todas las parejas mostrará paciencia, pero la personalidad de éste, la convierte en un auténtico fantasma, sin poder hacer nada relevante, nada más que obedecer la voluntad de su jefe y amante. Todo cambiará, le llevará a sus brazos, a reconocer su afecto, cuando le enferme al hacerle comer unas setas tóxicas. Así sucederá varias veces hasta que logre doblegar su egocentrismo, y consiga que le pida matrimonio. El nivel de exigencia creativa de Reynolds y la competitividad de la moda le hará distanciarse algunas veces de su mujer, pero al final triunfará el amor y la relación se hará duradera, incluida en la realidad cotidiana.

EN FAVOR DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


La prensa escrita siempre fue considerada el cuarto poder.  Le proporcionó dicha consideración la posibilidad de ejercer la libertad de expresión en una sociedad democrática. Es un derecho fundamental que no puede ser restringido por el poder ejecutivo de ningún país. Los presidentes de EEUU, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, trataron de llevarse bien con los principales diarios porque ejercían una crítica que podría debilitar su autoridad. Así le ocurrió a los propietarios y periodistas  de The Washington Post, que tuvieron hilo directo con el poder durante los años de la Guerra Fría, en las presidencias de Eisenhower, Kennedy y Johnson. Los problemas surgieron con el conflicto de Vietnam, donde se ocultó el nivel de implicación bélica y la efectividad real de la participación norteamericana.


Este problema lo narra de forma brillante, visual y argumentalmente, la película LOS ARCHIVOS DEL PENTÁGONO (The Post), dirigida por Steven Spielberg. Al frente del diario de Washington se encontraba una mujer, Kay Graham, tras la muerte de su marido. El periódico apenas tenía rentabilidad y planeaba realizar una ampliación de capital. Le superaba The New York Times, en influencia y noticias. Apostaba por un periodismo de calidad con periodistas de prestigio. El director del periódico, Ben Bradlee, se había llevado bien con el presidente Kennedy y su mujer, pero Nixon no era de su agrado por su tendencia a restringir la libertad de prensa y a no aceptar críticas. La oportunidad de recuperar influencia surgirá cuando un funcionario le pase al Times los informes secretos sobre la Guerra del Vietnam y empiece a publicarlos.


Nixon logró parar las publicaciones del Times acusándole judicialmente de revelar secretos y de poner en peligro la seguridad nacional. Ante esta situación, el Post, consigue, de la misma fuente, los mismos papeles secretos, algunos informes de Robert McNamara, en los que mostraba una situación desfavorable del conflicto del Vietnam para EEUU, cuando se decía publicamente lo contrario. En ese momento, se produce el debate dentro del periódico si publicarles, con el riesgo penal, en favor de la verdad y la libertad de expresión, o no hacerlo, y mantener la estabilidad económica, sin enemistarse definitivamente con el poder. Al final, la propietaria, Kay Graham, da su apoyo al director, Ben Bradlee, para publicarlos. Una vez dado este paso, son denunciados por la administración Nixon como el Times.


Será el Tribunal Supremo en una histórica votación mayoritaria quien apueste por la libertad de expresión consagrada en la constitución y permita a los diarios más importantes del país revelar lo que aquellos informes secretos decían sobre un conflicto que causaba miles de muertos entre los jóvenes norteamericanos e ingentes recursos económicos. Además, EEUU no podía salir victorioso de ese conflicto en Indochina, a pesar de su esfuerzo bélico. Lo que hizo fue mantenerlo en el tiempo según una estrategia errónea. Esta película, por tanto, muestra la necesidad del periodismo de calidad más próximo a la verdad. Aquél que llegó incluso a propiciar la destitución del mismo presidente Nixon años después. El mayor enemigo del mandatario actual, Donald Trump, cuyo ascenso al poder se vio favorecido por la manipulación de las redes sociales mediante las fake news, en una época denominada de la posverdad.

EL FUEGO Y LA IRA


En cualquier lugar idílico y apartado se puede encontrar la violencia manifestada en unos hechos puntuales. La ejerce el ser humano que no le conmueve lo apartado del lugar, sino el estímulo de que su fechoría quedará impune. La imposibilidad de resolver un suceso trágico y triste, que solo importa con el tiempo a los directamente afectados, engendra una ira encendida que provoca otras situaciones dramáticas. Es lo que le lleva a actuar a la protagonista de la película, TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS, dirigida y escrita, por el irlandés Martin McDonagh. En la localidad de Ebbing, Missouri, Mildred Hayes, quiere que el asesinato de su hija no quede sin resolver, y decide colocar tres carteles en las vallas publicitarias de la carretera que conduce a su casa, recordando el suceso y pidiendo justicia al jefe de policía.


Los tres carteles provocan un escándalo en la pequeña población. El jefe de policía tiene buena fama y además está enfermo de cáncer. Habrá vecinos que la apoyen, otros, en cambio, se enfrentarán a ella, especialmente, el ayudante del sheriff, un agente violento y racista. A partir de los anuncios se desatará la ira en la población. La de los agentes del orden para convencerla que retire esa publicidad, cuando no hay pruebas ni culpables del crimen cometido contra su hija. La de su exmarido, que la ha maltratado durante media vida, y la culpa de no haberla cuidado. Una violencia física y verbal que ejerce la protagonista y los distintos personajes, en afilados diálogos, con sucesivos cambios de guion, llenos de contrapuntos argumentales. Una historia triste y trágica de partida se transforma en una secuencia de sucesos como la quema de las vallas publicitarias o la de la misma comisaría del pueblo.


La historia engancha desde el principio al espectador. Resulta intrigante que la madre con tanto arrojo pueda descubrir a través de los anuncios al asesino de su hija. Sin embargo, en ese sentido no va a desarrollarse la acción, sino en la dirección del enfrentamiento entre los protagonistas motivados por la ira desatada por la madre coraje. La historia pasa de la tristeza a situaciones donde se muestra el humor negro que relativiza el suceso criminal por el que arranca la película, hasta llegar a lo grotesco. De igual forma, los personajes descargan su ira por el racismo, el machismo, la desigualdad y la injusticia, muy propios de esta población de la América profunda. Aparece, por tanto, ante el espectador, una película que evidencia de manera singular, a la manera de una obra teatral, lo que merece ser repudiado de la condición humana.

CONTRA EL SIDA


La irrupción de la enfermedad del SIDA supuso un antes y un después para las comunidades más afectadas: homosexuales, drogodependientes, y hemofílicos. Era a finales de los años 80 y principios de los 90 una enfermedad nueva de la que se desconocía su origen y muchos mecanismos biológicos. Se transmitía principalmente a través de la sangre y las relaciones sexuales. Desde el principio se supo que era un virus que destruía las defensas del cuerpo humano hasta que la incidencia de infecciones ocasionales le debilitaba y le llevaba a la muerte. Las autoridades públicas y las empresas farmaceúticas iniciaron una investigación para descubrir una vacuna o la manera más efectiva de combatir la transmisión y la infección. Sin embargo, el número de afectados creció rápidamente y los tratamientos que se empleaban eran insuficientes para frenar la enfermedad.


De esta manera, surgieron grupos combativos, que luchaban contra la transmisión del SIDA, por una parte, y por otra, en favor del incremento de las inversiones por parte de los estados para concienciar a la población y desarrollar la investigación, así como de las empresas farmaceúticas. La película, 120 PULSACIONES POR MINUTO (120 battements par minute) dirigida y escrita por el francés Robin Campillo, muestra las actividades llevadas a cabo por el grupo Act Up de París a comienzos de la década de los noventa. Un grupo formado por jóvenes homosexuales, muchos de ellos seropositivos. El propio director, y el coguionista, Philippe Mangeot, fueron militantes del mismo en aquellos años. La forma muy realista y precisa en la que está tratado el tema, basado en los debates constantes para mostrar la estrategia a seguir y los límites que se deben tener, así como las relaciones estrechas entre ellos, fueron merecedoras del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.


La película combina, así,  la reflexión ante la situación trágica del progreso mortal del SIDA, sin que haya medicamentos efectivos, las escenas trágicas de los infectados, y la experiencia personal de orientación homosexual entre los dos protagonistas,  Sean Dalmazo, que está empezando a desarrollar la enfermedad,  y Nathan. El ritmo que llevan los activistas resulta acelerado entre los debates y las acciones de protesta, como la de interrumpir una conferencia del representante político para lucha contra el SIDA, lanzando bolsas de sangre, o hacer lo mismo en las oficinas de la empresa farmaceútica que investiga un nuevo medicamento. En otra de las protestas, visitan un centro de enseñanza secundaria y reparten preservativos entre los alumnos ante las denuncias del director. A pesar de este ritmo acelerado de la lucha, queda tiempo para seguir viviendo de la misma manera, bailando en la discoteca, mientras se sucede el golpe mortal del virus.