EL ARTE DENTRO DE LA PINTURA

Huyendo de la crítica, Pere Borrell del Caso, 1874

El Museo del Prado organiza la exposición, METAPINTURA. Un viaje a la idea del arte, en la que se nos muestra un recorrido introspectivo o de reflexión sobre la concepción de la Pintura y la Escultura que se realiza dentro de las propias obras artísticas, desde finales de la Edad Media hasta los inicios de la Contemporánea. Estas se convirtieron en ventanas de una realidad exterior o espejos en los que sus autores reflejaron una serie de cuestiones referidas a su actividad, al arte mismo. El recorrido o viaje es progresivo, a través de quince etapas donde se habla de la relación de éste con el artista y la sociedad. Reúne un conjunto de 137 obras, principalmente pinturas, aunque también hay dibujos, estampas, libros y esculturas. La mayoría provienen del Prado, lo que se inscribe en una muestra que propone una perspectiva diferente sobre sus propias colecciones.


El origen de la pintura, Matías de Arteaga, 1665

El recorrido termina en 1819, fecha de la creación del Museo del Prado, lo que supuso para España que la pintura o la escultura debían ser protegidas por el Estado y servir a la educación y la cultura del país. Un viaje donde el visitante se da cuenta de la importancia que han tenido las Colecciones Reales y el arte español para la institución. En un principio se concebía al arte como universal sin fronteras hasta llegar a ser entendido dentro de nuestra historia nacional. Para mostrar las distintas perspectivas de análisis y el desarrollo, el conjunto se organiza en quince etapas o secciones. Las dos primeras aluden a las concepciones, religiosa o pagana, mitológica de la imagen. Son los orígenes. La misma divinidad es un artista, incluso la propia Naturaleza. Necesitan la pintura para mostrar su propia imagen. San Lucas fue pintor de la Virgen.

Autorretrato, Murillo, 1670

El mito de Narciso alude a la creación de una imagen artística, la reflejada en el agua donde se ahogó.  En la sección, Cuando no basta el arte: el poder de la imágenes, se alude a su poder mágico o religioso. Cobran vida y se aparecen a los hombres con los que establecen una relación milagrosa. En La pintura como signo, se muestran varios ejemplos de cuadro dentro del cuadro, que nos ayudan a comprender el significado de la obra donde se encuentran. Le sigue, Los límites del cuadro, la escena o los personajes representados parecen sobrepasar los marcos de la representación pictórica. La parte intermedia de la exposición nos informa que Las Meninas pintada por Velázquez y el Quijote de Cervantes, la primera representada por una fotografía de Laurent y el segundo por los ejemplares de la primera edición, son los mejores ejemplos de obras autorreferenciales, uno de una novela sobre la novela, y otro de una pintura sobre la pintura.

El Archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas de Bruselas, David Teniers, 1647-51

En la segunda parte de la exposición nos plantea nuevas perspectivas entorno a la representación pictórica y a los propios artistas. Son las secciones tituladas, Historia y Tradición: Tiziano; Arte Infinito, donde se expone Las Hilanderas de Velázquez, como ejemplo paradigmático; y el Rostro del Arte, un conjunto sobresaliente de autorrretratos y retratos de artistas. Sabemos cómo quieren ser percibidos, nos falta, donde deben exponerse sus obras. Así se presenta la sección, Los lugares del arte, que muestra los grandes palacios de la monarquía absoluta conteniendo conjuntos extensos de pinturas que estimulan nuestro sentido visual. 


Giovanni Battista Casseli, Sofonisba Anguissola, 1557-58
La llegada de la Ilustración y el fin de la Edad Moderna, es el momento para surgir un nuevo relato o interpretación sobre el arte. Lo comprobamos en las últimas secciones, denominadas, La Historia del Arte; Goya y la crisis de la imagen religiosa; Hacia un nuevo artista: entorno afectivo y subjetividad; y Mitos modernos: amor, muerte y fama. La obra y la personalidad del artista aragonés son esenciales. Jovellanos llevará a cabo la primera historia moderna de la pintura española. Los usos tradicionales de la imagen religiosa se pone en cuestión. Los artistas representan con frecuencia su entorno afectivo, y se prima la subjetividad en los artistas, lo relacionado a su personalidad y la fama. La última sección se titula, El fin del viaje, lo preside el retrato de la reina Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII, impulsora del Museo del Prado.

UN WÉSTERN CONTEMPORÁNEO


La película COMANCHERÍA (Hell or High Water), dirigida por el norteamericano, David Mackenzie tiene, entre otros, dos planteamientos. Los indios comanches fueron expulsados de las grandes praderas donde cazaban en Texas. Allí, los blancos colonizadores, construyeron granjas y pueblos donde residir y ganarse la vida con la ganadería y el petróleo del subsuelo. Hoy, son los bancos, a través de la ejecución de los préstamos morosos, los encargados de quitarles las propiedades a los más pobres. La falta de recursos, la pobreza, se hereda de padres a hijos, de una generación a otra como una enfermedad genética. Es lo que les ocurre a los dos hermanos protagonistas, uno recién liberado de la cárcel donde estuvo diez años por diversos delitos, y otro, que quiere que su esposa divorciada y sus dos hijos tengan el futuro asegurado.


Los dos hermanos tienen el problema que la granja de su madre, recientemente fallecida tras una larga enfermedad va a pasar a manos de un banco por no pagar la hipoteca. Les queda poco tiempo e idean el robo de una serie de sucursales del mismo de pequeñas poblaciones para reunir el dinero necesario. Obtendrían poco de cada una de ellas en billetes pequeños para no ser detectados. El robo de las dos primeras no les causa problemas, pero rápidamente, comienzan a perseguirles dos rangers de Texas experimentados. La idea también es ir a una casino y cambiar los billetes robados por fichas y luego volverlas a cambiar por cheques que sería lo que llevarían al banco para cancelar la deuda.


Los planes se vienen a bajo en parte por la violencia desatada por el hermano expresidiario, Tanner, que provoca, a la desesperada, una serie de víctimas mortales en el último atraco. También, por la pericia en la persecución del ranger, Marcus (Jeff Bridges), al borde de la jubilación, y la respuesta armada de la población, que les responderá disparándoles en los atracos. Al final, el primero, muere en un enfrentamiento con la policía, un sacrificio intencionado para que su hermano, Toby, escapase, y cumpliese su objetivo. Cancelar las deuda hipotecaria de su madre, hacerse con la propiedad y traspasarla a sus hijos para asegurarles el futuro con los beneficios obtenidos del petróleo encontrado en la misma.


La película es una auténtica mezcla de géneros. Sobre todo es un wéstern, una película del oeste profundo americano, donde luchan los habitantes contra la pobreza, perseguidos por los bancos. En ella está presente la violencia de las armas. Los enfrentamientos cuerpo a cuerpo por defender la propiedad y la ley. También es un thriller y una road movie por la escapada y persecución de los protagonistas en coche por las inmensas praderas. Vertiginoso por la acción trepidante, como lírico en la descripción de la psicología y de los estados de ánimo de los personajes. Se encuentran en estos extraordinarios paisajes naturales y en la misma condición humana la violencia agitada y la reflexión calmada para sobrevivir,

CONTRA EL RACISMO


Algunos territorios de EEUU tuvieron un pasado esclavista. Sus leyes segregacionistas perduraron en el tiempo, hasta el punto que seguían vigentes a mediados del siglo XX. La lucha por los derechos civiles en la década de los sesenta se propuso acabar con ellas. Una de las cuales fue la prohibición del matrimonio interrracial que fue abolida en 1967 por la Corte Suprema al declararlo un derecho fundamental. El caso Loving vs Virginia se falló a favor de los demandantes. Ponía fin a un largo proceso de discriminación contra los protagonistas. Este hecho lo narra la película, LOVING, escrita y dirigida por el afamado director, Jeff Nichols. Emplea un lenguaje visual pausado y lírico, de gran sensibilidad, porque el principal motivo de la pareja, Richard y Mildred Loving, fue el amor.

Mildred se quedó embarazada de la relación que tenía con Richard. Ella era en parte afroamericana y el blanco. Vivían en Central Point, estado de Virginia, que prohibía el matrimonio interrracial. Por ello se casaron en Washintong y regresaron a su población de origen, lo que provocó su arresto al estar casados. El juez, tras un pacto con ellos si se declaraban culpables, les condenó a 25 años del libertad condicional, tiempo en el que no podían residir en el estado. De esta manera, se trasladaron de nuevo a la capital, donde tras varios años tuvieron tres hijos. Sin embargo, no estaban a gusto lejos de su lugar de nacimiento, y los niños corrían peligro en la gran ciudad. Todo empezó a cambiar cuando Mildred escribió una carta a Boby Kennedy, que le respondió dirigiéndoles a una asociación de lucha por los derechos civiles,.


La asociación correría con todos los gastos legales en favor de la igualdad. La lucha se desarrolló en dos frentes, por una parte, apelando en los tribunales de Virginia que les llevaría a la Corte Suprema de la nación, el objetivo que deseaban, y por otra, la publicidad de su caso, en la prensa y en la televisión de la época. Este caso que les enfrentaba por las leyes segregacionistas se convirtió en emblemático ya que, en caso de ganarle, dichas leyes serían abolidas en todo el país, y no sería sólo la prohibición del matrimonio interrracial. Antes del fallo, ya se habían trasladado a una granja aislada cerca de su antiguo pueblo. Los tiempos habían cambiado, pero vivían con temor a ser arrestados. La victoria legal llenó de felicidad a todos los que luchaban para desterrar la discriminación entre los seres humanos. A ellos sobre todo, que antepusieron el amor sobre los prejuicios raciales de la época.

AMOR Y PERDÓN


La Gran Guerra causó millones de muertos y heridos entre la población de Francia y Alemania, dos paises europeos fronterizos, de historia común, pero con rivalidades económicas y políticas. A causa de la sangrienta contienda, numerosas familias perdieron a sus hijos. Nada más terminada la misma, a la alegría por su final se unían los sentimientos de odio entre los dos países. Las condiciones que impondría Francia a Alemania en el Tratado de Versalles propiciarían la Segunda Guerra Mundial. En este contexto se desarrolla el argumento de la película, FRANTZ, escrita y dirigida por François Ozon, basándose en la obra de Maurice Rostand, El hombre al que maté, llevada al cine en 1931 por Ernst Lubitsch bajo el título, Remordimiento.


El director francés cambia el punto de vista y lo sitúa en el lado alemán. Cuenta la historia de Anna, que visita cada día la tumba de su prometido en el cementerio del pueblo. Su novio Frantz había muerto al final de la guerra en el frente. Un día descubre que un joven deposita flores en ella. Se llama Adrien y viene de Francia para recordar a la persona con la que tuvo una estrecha amistad. La joven le presenta a sus padres, todavía muy afectados por la muerte de su único hijo. Se gana su confianza y les alegra oir las historias que les cuenta cuando estuvieron juntos en París de visita en el museo del Louvre, o tocando juntos el violín, del que el francés es un maestro. Sin embargo, todo cambia cuando confiesa a Anna que la razón de su viaje era pedir perdón por haber matado a Frantz.


Anna no le cuenta la verdad a los padres que creen que ha tenido que regresar rápido de un ambiente hostil contra la presencia de cualquier francés. Ella había quedado con Adrien en seguir manteniendo la correspondencia, pero esta se interrumpe de repente. La protagonista vive por primera vez la desesperación que le produce la muerte de su amado y se intenta suicidar. Son los padres de Frantz quien le ayudan a ella ahora, y le animan a seguir con su vida. Anna decide, entonces, viajar a Francia para encontrar a Adrien con la esperanza de comunicarle el perdón y declararle su amor. Llega a París, pero ya no se encuentra en su domicilio, ni trabaja como violinista en la ópera. Le encuentra viviendo en la casa familiar con su madre en un pueblo, ya recuperado de la locura que le causó matar a un inocente en la guerra mundial y comprometido con una amiga de la infancia para casarse.


Ante estas circunstancias, Anna decide regresar, pero al final se queda en París, manteniendo la ficción por carta ante los padres de Frantz que tiene una buena relación con Adrien. Sucede en realidad que está superando el dolor por la muerte de su prometido, y lo hace contemplando el cuadro de Manet, El suicidio, que le llena de alegría para seguir adelante, lo que es lo mismo, revivir aquella mentira que le contó Adrien sobre su amistad con Frantz. El tema de la película, por tanto, mezcla la necesidad de la paz tras el conflicto bélico y la superación de la heridas abiertas tras la misma, que son numerosas en la población, y se encarnan en los protagonistas, por el remordimiento de matar a una persona y la desolación de perder al ser amado.

LA PINTURA DE LOS FAUVES

Restaurant de la Machine a Bougival, Maurice de Vlaminck, 1905

La Fundación Mapfre de Madrid organiza la exposición, LOS FAUVES. LA PASIÓN POR EL COLOR, una amplia y profunda muestra sobre el primer movimiento de vanguardia del pasado siglo. Consta de 150 piezas, aproximadamente, que permiten conocer a través de un grupo amplio de obras maestras las distintas claves de aquellos jóvenes pintores que en el Salón de Otoño de 1905, recibieron tal denominación por el crítico Louis Vauxcelles. Fueron expuestan en la Sala VII entre dos mármoles de Albert Marque, y el contraste, le hizo escribir, Donatello entre las fieras. Surgió así una forma propia de entender la pintura que duró poco en el tiempo, desde los años previos a esa fecha, hasta casi 1908, pero si en un principio fue polémica, en los circuitos artísticos, obtuvo el reconocimiento.

Retrato de Henri Matisse, André Derain, 1905

El grupo fauve se formó en el taller de Gustave Moreau y estuvo compuesto por los pintores, Henri Matisse, Albert Marquet, Henri Manguin, Henri Rouault y Charles Camoin. Más adelante se unieron Jean Puy, André Derain y Maurice de Vlaminck. Por último, los artistas procedentes de Le Havre: Raoul Dufy, Émile Friesz y Georges Braque, además de Kees van Dongen. Compartieron su juventud y los deseos, en el cambio de siglo, la renovación artística y la experimentación. También, la estrecha amistad que tenían entre ellos, que les llevó a realizarse una serie de retratos cruzados, al intercambio de ideas, a la influencia mutua y a una cierta competitividad. Fueron los conectores entre los maestros del postimpresionismo, Van Gogh, Cézanne y Gauguin y las vanguardias históricas.

La faunesse, Henri Manguin, 1905

Fueron más allá que las tendencias abiertas por los maestros postimpresionistas. Apostaron por la exaltación del color puro mediante pinceladas potentes y, aparentemente, desordenadas. Se desvincularon del naturalismo, omitieron la perspectiva y rechazaron la tradición y el academicismo. Les gustaba, al igual que los impresionistas, pintar al aire libre y representar la vida moderna. Hoy sus pinturas, a diferencia de lo que fueron hace cien años, son bellas, decorativas y optimistas, a la vez que nos sugieren vitalidad y frescura. Esta experiencia renovada con el color acabó pronto, y lo hizo, recobrando fuerza la influencia de Cézanne, presente desde el comienzo, en favor del dibujo y la forma, o hacia otras perspectivas expresivas.

Bateaux á Collioure, André Derain, 1905

Los fauves desarrollaron siempre una temática variada. En primer lugar destacaron, los paisajes lumínicos, los lugares de costa y puertos, la atmósfera del Mediterráneo francés. Matisse y Derain pasaron el verano de 1905 en Collioure. En este periodo, Camoin, Manguin y Marquet, coincidieron en la Costa Azul, Saint-Tropez, Cassis, Agy y Marsella. Otros lugares fueron, L´Estaque y La Ciotat. Sin embargo, Maurice de Vlamink, se inspiró en los paisajes de Chatou, una localidad cercana a Paris; Dufy pintó la costa normanda, y André Derain, las orillas del Támesis en Londres. En segundo lugar, pintaron el intimismo femenino, empleando el desnudo, y practicaron el retrato, especialmente el realizado entre los miembros del grupo.

VERSIONES DE LA REALIDAD


La película, CONTRATIEMPO, escrita y dirigida por Oriol Paulo, se puede clasificar como un thriller, una intriga sobre un asesinato de uno de los protagonistas. El espectador, como suele suceder en este género de obras, se ve sometido a los distintos cambios de la historia hasta llegar al final en el que todo aparece claro. Según sea bueno el relato nos enganchará más o menos, incitándonos a descubrir la verdad. Podría suceder que el transcurso de los hechos engañase al espectador, y lo que pudiese ser una interpretación correcta, fuese falsa. De esta manera, la intriga se basaría en una narración engañosa que se desvía de la verdad hasta llegar al punto auténtico de la historia. Así se pone de manifiesto en esta película, que trata cómo el protagonista, un empresario de éxito, cuenta los hechos del asesinato de su amante a una preparadora de testigos con el problema de que no dice la verdad.


Adrián Doria (Mario Casas), es acusado del asesinato de una fotógrafa (Bárbara Lennie) con la que tiene una relación oculta porque ambos están casados. Ha estado en la cárcel, pero ahora espera la celebración del juicio. La noche antes del mismo recibe a Virginia Goodman (Ana Wagener), preparadora de testigos contratada por su abogado. Todos los hechos le inculpan del asesinato que se produjo en una habitación de hotel porque él estaba en ese momento en ella. La preparadora le fuerza una y otra vez a contar lo que pasó desde los destalles más pequeños. Todo comenzó cuando la pareja viajaba por el Pirineo de regreso a sus respectivas casas. 


En ese momento tuvieron un accidente de tráfico en el que un joven que conducía el coche contrario acaba mal herido. Para no ser descubiertos, tratan de ocultar el cadáver, Adrián se lo lleva a un lago en el maletero del coche siniestrado y lo sumerge, y Laura, la fotógrafa, trata de llamar a la grúa para arreglar su coche averiado. Mientras tanto, es remolcado por un vecino que vivía por el lugar, un antiguo mecánico, que le arreglará el vehículo, con el que recogerá a su amante para regresar. La existencia de un testigo en el momento del accidente les llenará de angustia a ser descubiertos. También, las investigaciones del padre del joven accidentado, que relaciona a Laura con el accidente y la propia policía, que investiga la desparición del mismo.


Estas circunstancias propiciaron el encuentro en el hotel de montaña y el asesinato de Laura. El protagonista se prepara para el juicio pero le cuesta decir la verdad. En la habitación del hotel cambiará su versión de los hechos. En un principio deja gran parte de la responsabilidad de la ocultación del accidente a ella, y luego, que el asesinato fue producto del ataque de una tercera persona. Según transcurre la conversación,  que trae en flash back todos lo sucedido, otra perspectiva surge nueva, que culpabiliza a Adrian del desenlace de los acontecimientos y de la muerte de las dos personas. De mostarle en pleno éxito empresarial, a ser un vulgar asesino. Ni su poder económico, ni sus contactos, le evitarán ya eludir sus responsabilidades.

POESÍA DE LA VIDA COTIDIANA


Han existido escritores que si hubiera sido por ellos su obra no la hubieramos podido conocer. Llevaron esa actividad en privado, y sólo los amigos o familiares sabían que escribían. Otros fallecieron de forma repentina o por enfermedad grave y parte de sus escritos quedaron sin publicar. Hoy conocemos poemas o novelas que habían sido destinadas a la destrucción o no les daban suficiente importancia sus autores. El director Jim Jarmusch en su última película, PATERSON,  nos cuenta la vida rutinaria de un aficionado a la poesía que escribe versos referidos a su entorno. Este es la ciudad del mismo nombre en New Jersey, cuna de otros poetas como Allen Ginsberg o William Carlos William, doctor de profesión.


La película se estructura en siete días de la semana, de lunes a lunes. Cuenta la rutina diaria de Paterson, que así se llama también el protagonista, y de su joven esposa. Se levanta hacia las seis y cuarto de la mañana, desayuna y se dirige al trabajo andando. Conduce autobuses durante todo el día hasta que vuelve al atardecer a casa. Descansa un rato y habla con su mujer, que se dedica a todo tipo de actividades para ocupar el tiempo. Está obsesionada con pintar telas, vestidos y objetos con un diseño geométrico en blanco y negro. Paterson escribe poesía antes de empezar a trabajar o al final del día cuando ha sacado a su perro a dar un paseo y a tomarse una cerveza en el bar.


En su vida rutinaria no hay nada de llamativo sino las anécdotas de sus amigos en el bar, los deseos y aspiraciones de su mujer, que se compra una guitarra o va a hacer pasteles para ganar dinero, las conversaciones de los pasajeros en el autobus, y su propia poesía que escribe en un cuaderno de notas. Su mujer se siente orgulloso de eso y quiere que las publique. Sin embargo, todo parece acabar cuando el perro uno de los días destroza, y se come en parte, dicho cuaderno. La tristeza bloquea entonces a Paterson hasta que un desconocido poeta japonés, que había llegado para conocer la ciudad, el domingo le regala otro en blanco, lo que le hacer volver a su querida y admirada afición.


Jim Jarmusch pretende hacer una bella y armónica película de la rutina diaria de unos personajes anónimos en una pequeña ciudad. En los siete días que abarca no hay conflictos dramáticos importantes. Es un contrapunto a las grandes producciones de Hollywood como Star Wars. Exalta los pequeños detalles que nosotros habitualmente dejamos pasar en la vida cotidiana, que el director los carga de poesía, de lirismo y belleza, tanto a darle protagonismo a través del personaje principal, como por el empleo preciso de las imágenes y el tiempo pausado de la narración.

EL ARTE DE ALFRED HITCHCOCK


La Fundación Telefónica organiza la exposición, HITCHCOCK, MÁS ALLÁ DEL SUSPENSE, centrada en la obra de este famoso director de cine británico, hoy convertido, y más después de visitar la muestra de fotogramas ampliados, secuencias de sus películas, de decorados, carteles, fotografías y revistas, entre otros materiales, en un auténtico genio del Séptimo Arte. Supo combinar como nadie el éxito comercial con el estilo personal de un creador visual, y diferencia de otros directores de cine contemporáneos, llegó a controlar todo el proceso de una película. Los críticos franceses y directores de la llamada Nouvelle Vague desde mediados de los años 50, supieron valorarle en el lugar correspondiente, el de artista total.


Tres décadas despues de su muerte en 1980, la obra de Alfred Hitchcock, es suceptible de diferentes interpretaciones y clasificaciones. Esta exposición, por tanto, incide en la misma pretensión de la manera más sencilla posible para que el público en general comprenda la genial obra de uno de los mayores creadores del siglo XX. Emplea cinco perspectivas o claves para su entendimiento. La primera de ellas parte del dominio de la técnica cinematográfica y el conocimiento del cine de vanguardia, especialmente del expresionismo alemán. Su carrera comienza en el cine mudo y termina en los años 70, cuando tiene un evidente declive.


Queda claro ante el visitante, que lo más fundamental del director es la creación visual, la estilización de la realidad a través de las imágenes en movimiento. Además logró controlar todo el proceso de elaboración de una película, desde el guion hasta la promoción, rodeándose de un equipo en el que confiaba. Podíamos incluir a su misma esposa y a sus actores y actrices preferidos, éstas generalmente rubias. Los storyboards y esquemas de la colocación de las cámaras, nos hablan igualmente de un director muy metódico y técnico. Destacan los personajes femeninos como piezas esenciales de sus historias y las complejas relaciones que establecen con el sexo opuesto, no evitándose, el erotismo y la sensualidad.


Se dice en la exposición que su estilo se basa en el predominio de una imagen atractiva y en la emoción que genera el suspense, con su carga de empatía hacia el espectador. Los dos aspectos son esenciales, y por el segundo se le ha identificado a lo largo del tiempo. Sin embargo, va más allá porque supo reflejar en sus películas el tiempo en que fueron creadas, la atmósfera de una época. En este sentido se encuentran los distintos diálogos que estableció con la moda, la fotografía, la arquitectura, la música, el diseño y los pintores del siglo XX. Obras como Psicosis o Los pájaros son creaciones visuales de entidad en sí mismas con gran repercusión en la historia del cine. Otras muestran el mundo sofisticado de la clase media europea en EEUU después de la Segunda Guerra Mundial. Todos los trabajos tienen un componente original que hace que mantengan su atractivo hasta la actualidad.

REENCUENTRO FAMILIAR


El paso del tiempo deja su huella en las personas y en las familias. No todo el mundo puede llegar a ser lo que desea por las circunstancias que le ha tocado vivir. Los recuerdos de la niñez, de los padres y los abuelos, el antiguo hogar y sus espacios, perduran en la memoria. En un momento dado ha llegado la madurez, algún miembro ha desaparecido, también se ha sufrido una ruptura matrimonial, cada uno carga con sus intereses y deseos para el futuro. Las necesidades económicas condicionan la existencia. La película, DESPUÉS DE LA TORMENTA (After the Storm), escrita y dirigida por Kore-Eda Hirokazu, trata estos temas con un importante componente autobiográfico.


El protagonista se llama, Ryota, un escritor frustrado, que publicó una primera obra, pero ahora se gana la vida como detective y con engaños. No lleva una vida ejemplar al gastar el dinero que gana en las apuestas, impidiendole pagar la pensión a su mujer, Kyoko, con la que está divorciado, y a su hijo de once años, Shingo. De vez en cuando vuelve a la casa de la niñez para visitar a su madre y coger algún objeto de su padre, recientemente fallecido para empeñarlo. Le gustaría no ser detective privado y dedicarse a su auténtica vocación de escritor, pero resulta incapaz de escribir, falto de inspiración. Sabe que su mujer ha encontrado a otro hombre. Él se reúne con su hijo una vez al mes y lo va a aprovechar para intentar volver a encauzar su vida.


La circunstancias le van a resultar favorables. Al final del verano, se produce en Japón un calor intenso y son habituales las fuertes tormentas o tifones. Coincide esta vez con el día que pasa con su hijo, al que ha llevado a ver a su abuela. La madre tiene que ir a recogerlo pero la fuerte lluvia y viento hace que pasen todos la noche juntos. Esta convivencia permite poner en común las frustraciones y deseos de cada uno. A Ryota le hubiera gustado ser un escritor de éxito y vivir de ello. Su primer libro publicado se almacena sin vender en las estanterías. Su padre se sintió orgulloso de él  y repartió la obra por el barrio. También fue incapaz de mantener una relación familiar por su carácter y sus costumbres. Todo ello hace que el reencuentro por la tormenta no de sus frutos, y tras su paso al día siguiente, las cosas continúen como estaban.


El director centra la película en los personajes, en la relación humana que establecen entre ellos. La acción es reducida y los diálogos, claros y precisos, informan al espectador de lo que les motiva. Los escenarios apenas cambian, el punto de encuentro para recoger al hijo; la oficina de los detectives; la cafetería para reunirse con los clientes; el antiguo barrio de la niñez; la casa de los padres. Se evoca el pasado, el más lejano y el reciente, y lo mismo que éste perdura en la conciencia de todos, también las condiciones que han determinaron su existencia actual, por lo que cambiarlas para tener una vida mejor o un futuro distinto resultara muy difícil.

RESPONSABILIDAD Y CORRUPCIÓN


Los países democráticos son estados de derecho donde la ley rige en todas las expresiones de la vida de los ciudadanos, desde lo más cotidiano a los grandes temas de estado. Por otro lado, en los estados fallidos o no suficientemente consolidados, para obtener cualquier servicio, impera la corrupción. Para visitar al médico y saltarte la lista de espera; para obtener una subvención o una beca. Todo el mundo debe guardar su turno independiente de sus influencias o condición social. El director rumano, Cristian Mungiu, que obtuvo un merecido Premio al Mejor Director en el pasado festival de Cannes con la película, LOS EXÁMENES (Bacalaureat), describe los usos corruptos en la vida diaria de la Rumanía actual, aquellos que las nuevas generaciones deben conocer y rechazar.


El protagonista de la historia es un médico que desea ante todo que su hija consiga alcanzar la beca que le han concedido en Inglaterra. Tiene que pasar para ello los exámenes finales del bachillerato y obtener como mínimo un nueve. Romeo, como se llama el médico, tiene una amante que está embarazada y con su esposa han llegado a un acuerdo, que si la hija logra la beca, se separarían. Los hechos se complican cuando la hija antes de empezar los exámenes es agredida en la calle para violarla y robarle sus pertenencias. El resultado es una muñeca herida que le dificulta escribir con rapidez y un daño psicológico que le impide concentrarse. De esta manera, el primer examen  que realiza no le sale del todo bien. En ese momento, el padre, empezará a contactar con sus amigos e influencias para que ella consiga la nota necesaria.


El médico y su mujer son ejemplos de aquellos ciudadanos rumanos cualificados que prefirieron quedarse en el país para llevar adelante sus vidas a pesar del ambiente hostil de la sociedad postcomunista y el empobrecimiento generalizado. La inseguridad es común en la vida cotidiana y desean sobre todo que la hija emigre como millones de ciudadanos han hecho para conseguir un mejor nivel. Esto les hace ser responsables y evitar los procedimientos corruptos que surgen en cada momento, aunque no siempre se puede. El remedio vendrá de la hija que tomará sus propias decisiones al negarse a seguir el modo de aprobar indicado por el padre. Al final de la película, ella se gradúa, pero los resultados de los exámenes finales no los conoce el espectador, mientras la existencia de los protagonistas continúa, que es lo verdaderamente importante.