SOLUCIÓN DE CONTINUIDAD

En un determinado momento la juventud se va transformando en madurez para los hombres y las mujeres. El ciclo de la vida impone una evolución en el estatus del individuo en la sociedad, consigo mismo. Se produce un punto de inflexión, el momento en el cual se toman las grandes decisiones que van a condicionar el futuro. Para los protagonistas de la película, EL AMIGO DE MI HERMANA (Your Sister´s Sister), escrita y dirigida por la directora Lynn Shelton, se produce en una casa de un paraje idílico en una isla cercana a la costa de Washintong al noroeste de EEUU. Allí se dirige primero, Jack que padece una fuerte crisis desde que murió su hermano, invitado por su amiga, Iris, para que recomponga sus pensamientos. Sin embargo al llegar a ella se encuentra con la hermana de ésta, Hannah, que ha roto con su novia de hace muchos años. No tarda en llegar la primera, que se toma unos días libres en el trabajo con la pretensión de seducir a Jack, del que está enamorado, para tenerle de pareja y formar una familia. Sin embargo, la situación se complica cuando descubre que su hermana se ha acostado con él para tener un hijo, como mujer soltera y de orientación homosexual.
Los tres protagonistas para resolver la situación comprometida, dan rienda suelta a una reflexión personal e individual sobre el amor, la familia, el sexo y la amistad. La película, en la que éstos, junto a la directora son los creadores, mientras se va filmando la acción y desarrollando la historia, se estructura a través de una mínima acción y las opiniones que realizan entre ellos, combinada por la captación de los mismos en los paisajes naturales de montaña o las puestas de sol, rodadas con gran sensibilidad. En un principio, la familia primigenia determina el proceso de decisión ante el conflicto planteado entre los tres. Las dos hermanas se reconcilian por el hecho de serlo. Una busca el amor y la familia con Jack, y la otra su propia estabilidad emocional y social al querer tener un hijo. También desconocía el primer planteamiento. Finalmente, Jack acepta lo que pretende Iris, transformar la amistad en algo más, y ayudar a Hannah si finalmente es madre. Todos constituyen unos hechos que ya de por sí pueden cambiar, o propiciar decisiones sobre su vida.

COMEDIA IRLANDESA

EL IRLANDÉS (The Guard), escrita y dirigida por el realizador, John Michael McDonagh está ambientada en el condado de Galway al oeste  de Irlanda. Cuenta en tono de comedia la persecución del heterdoxo sargento de policía, Gerry Boyle de unos traficantes de cocaína que quieren realizar una importante descarga en la costa y se quitan del medio a cualquiera que se interponga a sus propósitos. Este suceso altera la vida pacífica de este lugar y del protagonista, que decide ayudar al FBI norteamericano que se ha desplazado aquí, encarnado en el agente, Wendell Everett. La relación entre ellos, tensa y distante al principio, se convertirá en una estrecha colaboración llena del humor negro que caracteriza a toda la película.
El director pretende construir una obra peculiar, visualmente estilizada, con un tono melancólico, sustentado en la poderosa interpretación de los dos protagonistas, tan contrapuestos físicamente como moralmente, pero a la par muy humanos, que soslayan sus diferencias en favor de la colaboración y de la amistad. Es una película que satisface plenamente al espectador, por la originalidad y la emoción que transmite. Todo un logro del director que quería crear una película similar a las que producía el cine norteamericano en la década de los setenta. Producciones muy bien elaboradas y a la vez en apariencia sencillas como es El Irlandés. Por otra parte, merece la pena destacar, cómo la película en los diálogos y en los distintos personajes, muestra un mundo cada vez más interconectado, por los medios de comunicación, por la migraciones, que supera las circunstancias locales donde se ambienta para darles contraste e incrementar la comicidad del resultado que capta el espectador.

CASA DE TOLERANCIA

L´Apollonide es el nombre del prostíbulo que da título a esta película dirigida por el director francés, Bertrand Bonello, que en España ha recibido el nombre de CASA DE TOLERANCIA. Aunque está ambientada entre el siglo XIX y el XX, 1899 y 1900, cuando cierra el local por problemas económicos, la película pretende describir la prostitución femenina desde la intimidad, desde las historias personales y los sufrimientos de quienes la ejercen, que como induce el director al incorporar música e imágenes de nuestra época, su problemática es intemporal. La extraordinaria puesta en escena, la recreación elegante de una casa de lujo, el vestuario, la cuidada luz, serían hasta cierto punto para tratar el tema con gusto, sin caer en la mera recreación erótica de la actividad sexual de los personajes.
Más que una narración de unos hechos, la película expone unas circunstancias de un grupo de prostitutas jóvenes que han perdido la libertad en el ejercicio de esta actividad por deudas al servicio de una madame o señora, que es una antigua prostituta que lleva el negocio. Tal actividad supone una explotación continuada, una sumisión a los deseos de los clientes, la mayoría burgueses y aristócratas, que pagan enormes sumas por dar rienda suelta a sus fantasias o a sus mas variadas tendencias. El guión, los diálogos entre ellas son cuidados, precisos y clarividentes para el espectador, hasta el punto que una prostituta afirma que cuando deje el trabajo le resultará imposible mantener relaciones sexuales, o que desearían que hubiese prostíbulos masculinos para que fuesen ellas quienes tuviesen sumisos a los hombres.
El director, y también autor del guión, emplea un tono realista en el tratamiento de los problemas que sufren las mujeres. Las enfermedades que contraen con el riego de su vida; la violencia física que ejercen algunos hombres, y la falta de libertad y expectativas de futuro. Se centra en tres historias, la más importante la de una prostituta a la que cortan la cara por la comisura de los labios hacia arriba, simulando una eterna sonrisa, que protagoniza las escenas iniciales y la final, en un montaje invertido; la de Pauline, una chica de 15 años que voluntariamente entra en la casa para ser más independiente con el permiso de sus padres, pero que al no tener deudas podrá abandonar libremente el prostíbulo; y la de Clotilde, su anverso, que desde los mismos años lleva trabajando ahora que tiene veintiocho, y se encuentra al límite, muy endeudada y afectada por el consumo de drogas. Ésta protagoniza la escena final ambientada en nuestra época cuando sale de un coche después de haber estado con un cliente en un extrarradio urbano donde otras compañeras ejercen la calle.

LA PINTURA DE EDWARD HOPPER

Habitación de hotel, 1931. Museo Thyssen. Madrid
La exposición sobre el pintor norteamericano HOPPER en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, protagoniza el verano artístico por la dificultad de ver reunidas un número significativo de sus obras y el atractivo visual para el aficionado a la pintura contemporánea. Una sencilla muestra que incluye óleos, acuarelas y grabados, contextualizados con ejemplos de autores que le influenciaron directamente como Albert Marquet, Félix Valloton, Walter Sickert y el francés Degas. De este artista cogió diferentes recursos técnicos que él reinterpretaría a su modo, según el contacto directo con su pintura en los dos viajes que llevó a cabo a Francia o en el mismo Nueva York.
El estilo de Hopper se sitúa en el realismo en el que se formó con la admiración de la pintura de Velázquez y la holandesa del siglo XVII, así como de Courbet y Manet. Como se ha dicho su manera de entender el color proviene del Impresionismo e igualmente de los maestros franceses del postimpresionismo. Un estilo centrado en la representación simplificada del tema, pero no vacío, vulgar, sin aportar nada al espectador. Tanto las casas solitarias o los paisajes de montaña o marinos, pretenden, como aquellos que incluyen figuras tanto urbanos como de interiores, mostrar un significado general, tal vez simbólico, de lo que supone la vida contemporánea de desarraigo, de individualismo y soledad, cuando los acontecimientos son cada vez más acelerados en la vida moderna, como una manera de entender la belleza, que el artista encuentra desde una visión subjetiva. Éste capta imágenes sencillas de una realidad compleja, porque valora elementos que el simple espectador no ve o no da importancia, por repetitivos o intranscendentes cuando transita pensando en el destino al que se dirige. Podríamos comprender así imágenes de Manhattan, o de los rincones olvidados que observamos en algunos cuadros de la exposición.
La visión pictórica que Hopper confiere a la representación de las figuras es estática, monumental, y muy significativa. Una forma creativa donde se encuentra la huella de su trabajo como ilustrador de revistas, y le emparenta con los primitivos italianos, con Giotto o Piero della Francesca. El gusto por la pintura de Degas se observa en las perspectivas picadas en forma de intromisión instantánea en una escena cotidiana, que resulta más brusca y sorpresiva en el pintor norteamericano. De la misma manera, por la fotografía, y como se ha dicho, por el cine, del que era gran aficionado. A su vez, éste influye en el séptimo arte, en nosotros mismos, desde el punto de vista formal, como argumental, porque algunos cuadros parecen esperar la interpretación del espectador, como si el pintor hubiera plasmado una estructura básica abierta y cualquiera desarrollase el argumento. Idea que podemos aplicar a diferentes obras con figuras como Mañana en Carolina del Sur, Habitación en Nueva York, Mañana en una ciudad, la misma Habitación en hotel, o en su último cuadro, Dos cómicos.
Hopper entra en la intimidad del individuo solitario desde ventanas de edificios perdidos en la gran ciudad, ya sean hoteles, oficinas o restaurantes acristalados, para expresar la necesidad de comunicación del ser humano contemporáneo, y se pregunta, también desde la subjetividad, como artista individual, quiénes son, qué hacen, qué sienten, a la par de representar la intensa belleza que él encuentra.

ENCUENTRO CON LOS DIOSES

La vida en la Tierra tiene un origen extraterrestre fruto de un hecho azaroso hace millones de años cuando unos viajeros por las estrellas nos visitaron. A finales del siglo XXI, se ha desarrollado hasta tal punto la tecnología, que una empresa privada dirige una misión hacia un planeta, del que se supone partieron las naves de esos seres superiores como queda testimonio en pinturas y relieves de la prehistoria y la antigüedad, y de los que se ha podido deducir la localización exacta en el firmamento. En esta misión, los científicos tienen muchas preguntas que responder, y el patrocinador de la empresa, prolongar la vida a pesar de su longevidad. Sin embargo, los objetivos se ven frustrados para los protagonistas de la misma cuando descubren que el planeta es simplemente una base de los extraterrestres y que éstos pensaban destruir al ser humano llevando a la tierra una epidemia que originaba unos seres a modo de reptiles, y no lo pudieron hacer porque les causó la muerte a ellos hace unos dos mil años.
La película PROMETHEUS sería, de esta manera, el antecedente argumental de Alien, el octavo pasajero, el primer éxito del director, Ridley Scot, que vuelve a sus orígenes en el género de la ciencia ficción. Para ello emplea el tema de la participación de una civilización superior en el origen y desarrollo técnico del ser humano, tantas veces empleado, complementado ahora con la idea de castigo por parte de la misma, que provoca, no sólo interrogantes, sino también terror y entretenimiento al espectador, por la lucha contra esos seres tan mortíferos como los alien. Resulta una obra sugestiva por los planteamientos en los que se basa y visualmente atractiva por los efectos especiales que enriquecen la acción, aunque sin la autenticidad y novedad de sus anteriores películas.
Repite, una vez más,  la importancia de la mujer como protagonista, en la que valora la energía física para superar extraordinarios retos. Así, la única superviviente tras los distintos hechos que se narran, es la científica Elisabeth Shaw, la actriz, Noomi Rapace, unida a la presencia de Charlize Theron en el papel de Meredith Vickers, acompañada del androide, David, el actor, Michel Fassbender, que se proponen alcanzar el mundo originario de esos seres superiores, de los cuales el ser humano desciende biológicamente para alcanzar a comprender la razón última de la realidad material y de las fuerzas que controlan el Universo.

LA MALETA MEXICANA

Robert Capa, Exiliados republicanos. Barcarés. Francia. 1939
El Círculo de Bellas Artes de Madrid expone la llamada LA MALETA MEXICANA, dentro del Festival Photoespaña, un descubrimiento excepcional realizado en 1995, y que se está difundiendo entre el gran público, sobre un conjunto de 165 carretes con casi 4500 fotografías de la Guerra Civil española, tomadas por Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour, "Chim", organizadas en tres cajas. Excepcional por ser imágenes que se perdieron tras la contienda y se agruparon por su valor para ser conservadas en momentos difíciles de persecución contra la gran mayoría de las personas y hechos captados por las cámaras fotográficas. Excepcionales por ser imágenes del bando republicano, de los combatientes, de los dirigentes y del pueblo, desde la perspectiva de los tres intrépidos fotoperiodistas antes citados que arriesgaron sus vidas, y en el caso de Gerda, la malograron, por difundir al mundo lo que estaba sucediendo en España entre 1936 y 1939.
Estas imágenes fotográficas son parte del total que hicieron estos fotógrafos, no un conjunto armónico. Algunas pertenecen a series que ya se conocían de forma fraccionada, por lo menos através de las revistas que las publicaron como Regards o Life. Suponen completar el repertorio de imágenes que se convervan de la Guerra Civil, muchas de ellas perdidas por la evolución política de aquellos años. Se exponen unas 70 fotos, algunas copias de la época y más de cien hojas de contactos. Completado con carnés profesionales, revistas de la época e imágenes en vídeo sobre los fotógrafos o realizadas por éstos.
Un gran número de ellas revisten gran importancia histórica para conocer los distintos aspectos de la guerra española, como de los propios fotógrafos. Así, David Seymour se centró principalmente en el norte de la península, mientras de Gerda Taro, sobresalen los testimonios de las víctimas civiles en la ciudad de Valencia o de la batalla de Brunete, donde ella perdió la vida. De Robert Capa, vinculado a esta última de forma muy estrecha, con la que compartiría los mismos escenarios, destacarían las imágenes del frente aragonés que le proporcionarían su fama como fotógrafo de guerra. Los tres constituyeron un ejemplo, por tanto,  para las futuras generaciones de profesionales, que tratan de dar testimonio con su pasión y esfuerzo, de la lucha de los pueblos por la supervivencia frente a la extrema violencia de la guerras y de la represión política.

EL ÚLTIMO RAFAEL

Retrato de Baldassare Castiglione. 1519. Museo del Louvre
El Museo del Prado junto al Museo del Louvre organizan la exposición, EL ÚLTIMO RAFAEL, una muestra sencilla pero rigurosa sobre el maestro italiano del Renacimiento, en los últimos siete años de vida, así como de sus principales discípulos, Giulio Romano y Gianfrancesco Penni, entre 1520 y 1525. Se centra en la pintura de caballete, y pretende dejar claro cuáles son las aportaciones de uno y otro, en la época que Rafael se encontraba al frente del mayor taller pictórico de la época. Se divide en seis partes: cuadros de altar; Vírgenes y sagradas familias grandes; Vírgenes y sagradas familias pequeñas; Giulio Romano; Retratos; y La Tranfiguración. Reune cuarenta y cuatro pinturas y veintiocho dibujos, siendo éstos, estudios realizados para luego llevar a cabo las primeras.
Esta exposición revaloriza la colección que el Museo del Prado posee de Rafael en sus distintos apartados, por cuanto se ha desarrollado un estudio más profundo de las obras expuestas, sobresaliendo mejor en un contexto más adecuado. Queda claro cuál es el estilo y la aportación de Rafael a muchos cuadros. Composiciones sintéticas, equilibradas, monumentalidad, armonía y penetración psicológica de los personajes. Frente al estilo más dinámico y desequilibrado de Giulio Romano, o las figuras más estilizadas de Gianfrancesco Penni. 
Rafael tuvo especial interés en la representación de la Virgen con el Niño o de Sagradas Familias, para residencias particulares o cuadros de altar. Sobresale en este grupo, La perla, una de las obras maestras del museo madrileño. En las pinturas de estos temas con pequeño formato, el visitante de la exposición puede comprobar un conjunto de obras de Giulio Romano y Penni, donde el estilo de cada uno queda delimitado.
Resulta muy atractivo el apartado que reune los retratos, divididos en los que el maestro italiano pintó a sus amigos y los encargos oficiales. Éstos presentan la intervención del taller, mientras los primeros fueron hechos con mayor interés y libertad. Entre ellos destaca el realizado al humanista, Baldassare Castiglione, o su Autorretrato con Giulio Romano del que se ha dicho es su testamento vital y estético.
Muy oportuno para el visitante supone dedicar un espacio propio a La Transfiguración, la última obra maestra de Rafael, que tiene su original en los Museos Vaticanos, y una copia excelente pintada por Penni y Giulio Romano, sin apenas variaciones, en el Museo del Prado, que es la que se nos muestra para su estudio, através de los distintos dibujos preparatorios y los estudios radiográficos de ambas obras idénticas. La complejidad compositiva y el intenso dramatismo de la escena dividida en dos episodios bíblicos, uno la Transfiguración de Cristo, otro, la presentación de un joven poseído a los apóstoles, que se han quedado atrás al subir al Monte Tabor, supone un bello epílogo en el discurrir por el análisis del proceso creativo de Rafael.

EL ARTE DE PIRANESI

Cárceles imaginarias. Piranesi
El Caixa Forum de Madrid dedica una completa exposición al artista italiano, Giambatista Piranesi (Venecia, 1720-Roma, 1778), bajo el título, LAS ARTES DE PIRANESI. ARQUITECTO, GRABADOR, ANTICUARIO, VEDUTISTA Y DISEÑADOR. La muestra abarca todas las facetas que desarrolló como artista, representadas por más de 250 grabados procedentes de la Fondazione Giorgio Cini. Desde que llegó a Roma desde Venecia se sintió fascinado por la arquitectura de la antigüedad romana a la que va a intentar imitar después de su estudio exhaustivo, arqueológico que el visitante puede comprobar. No alcanzó la fama como arquitecto que lograse construir sus proyectos, pues solamente logró erigir un edificio, sino por demostrar su talento a través de las imágenes que inmortalizaba en los grabados.
En la exposición se ve cómo defendió los logros arquitectónicos y de ingeniería de la civilización romana frente a la griega, a la que sin duda respetaba. De la misma manera, plasmó su admiración por la Ciudad Eterna en numerosas vistas o vedutas. La actividad que realizó como restaurador y anticuario le hizo diseñar una serie de objetos y mobiliario a la manera antigua, que Factum Arte ha logrado elaborar como prototipos. 
La actividad artística de Piranesi se encuadra en la transición entre la Edad Moderna del arte y la Edad Contemporánea, entre el estilo barroco, y los nuevos gustos estéticos que surgen a finales del siglo XVIII, propios de una nueva época. Así pues, observamos los mismos en su obra, caracterizada por elementos barrocos, referidos a la concepción de la imagen, a la decoración; neoclásicos, por el objeto representado, e incluso, por la subjetividad mostrada, y la forma de entender, fantástica e imaginaria, el pasado, o las propias ruinas, romántica o surreal, si tenemos presente el ejemplo de las Cárceles imaginarias, bastante ajenas a cualquier planteamiento arqueológico.
Finalmente, esta exposición se completa con otra que combina grabados con vedutas de Roma y fotografías de Gabriele Basilico, de las mismas vistas captadas por la cámara, se dice,como homenaje al gran maestro de otro artista siempre centrado en la arquitectura y la fotografía paisajística.

PHOTOESPAÑA 2012

Cuba.1995.Isabel Muñoz
 Un año más se celebra el Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales, la XV edición, influída por la crisis presupuestaria que afecta a distintas instancias culturales. Sin embargo no desmerece el conjunto de actividades, no sólo expositivas, sino también relacionadas con la participación popular y de los profesionales, que abarca la iniciativa pública y la privada, con bastante interés. Un festival que ha sobrepasado la misma ciudad de Madrid, para extenderse a las ciudades de alrededor e implica ya a la propia universidad. Ha ganado calidad y tamaño con el paso de los años, dejando a un lado la espectacularidad e importancia de algunas exposiciones de antaño.
En esta edición una vez más vemos la distribución en Sección Oficial; Openphoto; Otras Salas; Festival Off, que corresponden principalmente a galerías de arte. Podemos destacar la importacia, no solo de la fotografía como soporte, que da nombre al festival, sino de otros formatos visuales que le han ganado terreno. Si nos fijamos unicamente en la sección oficial destacamos las exposiciones del Teatro Fernán Gómez, con los títulos, De la Factory al mundo. Fotografía y la comunidad de Warhol y Asia serendipity; las del Círculo de Bellas Artes: Aquí estamos y Caballeros de Bacongo; el Museo ICO: La fotografía como intervención. Carlos Garaico; Museo Reina Sofía: Habla. Sharon Hayes; Real Jardín Botánico: Espacio compartido y air_port_photo; y Sala Alcalá 31: Ansiedad de la imagen, entre tantas otras propuestas.
Constituyen de esta manera un rico conjunto de obras y actividades relacionadas con la fotografía y las artes visuales que estimulan un amplio público interesado en las mismas. En este sentido completan la amplia y rica oferta artística de la capital durante el presente verano.

LIBERTAD Y MATRIMONIO

La película, SIEMPRE FELIZ, ganó el Premio a la Mejor Película en el Festival de Sundance del año 2011. Merecido porque la directora, Anne Sewitsky en esta opera prima, realiza una acertada reflexión sobre la libertad individual dentro del matrimonio con un tono de comedia a la manera noruega, negra, hasta cierto punto dramática. La infelicidad, la rutina familiar, de una pareja y su hijo en una aldea noruega, cambia cuando se instala, próxima a su casa otra familia, aparentemente bien avenida, que tiene adoptado un niño africano. Empiezan a envidiarles las costumbres menos tradicionales que tienen, y la relación entre ellos dejan al descubierto, sus propias contradicciones, hasta el punto que el espectador comprueba el desprecio que siente, la protagonista, Kaja, siempre feliz y optimista, por parte de su marido, circunstancia que le llevará a la infidelidad con su nuevo vecino, a la conquista de la libertad que había sacrificado en favor de la estabilidad del matrimonio, de las costumbres tradicionales. Infidelidad que pondrá a prueba la resistencia del matrimonio de los vecinos, que se habían trasladado a la aldea por la misma acción cometida por la otra protagonista, Elisabeth.
Al final esta relación a cuatro, volverá a los cauces marcados por la sociedad, pero revalorizadas las perspectivas individuales. Así, la pareja moderna abandona la aldea nevada con su hijo adoptivo y vuelve a la gran ciudad, y el matrimonio tradicional, se queda en la aldea, pero ahora, ya separado, roto, después de ponerse en evidencia las dificultades de convivencia y las necesidades de libertad y felicidad por parte de la protagonista. En esta mundo globalizado, no cabe la exclavitud de ningún tipo, ni la histórica, de la raza negra sometida a la blanca, ni de la mujer respecto al marido, porque prevalecen los derechos individuales.
El modo cómo la directora plantea el argumento resulta atractiva por la simplicidad y sencillez formal que emplea, inspirada en el movimiento Dogma. Refuerza la autenticidad y el verismo, que quiere transmitir, aunado con una cuidada, precisa y sensible, selección de los planos, especialmente la referida a los personajes femeninos.