EL SUEÑO SURREALISTA

El arte de la conversación, René Magritte, 1963
El año 2013 que termina hoy puede considerarse a nivel expositivo en Madrid como el año del surrealismo por tres exposiciones relevantes. La que tuvo lugar en el Museo Reina Sofía dedicada a Salvador Dalí, y las todavía abiertas, Surrealistas antes del surrealismo en la Fundación Juan March, y EL SURREALISMO Y EL SUEÑO, en el Museo Thyssen. Esta última destaca por diferentes aspectos. En primer lugar por el número y la calidad de las obras expuestas, unas 163 y siete video-instalaciones. Supone un conjunto bien seleccionado, con gusto, de piezas que abordan la perspectiva del sueño en relación con el movimiento surrealista en las artes. Una perspectiva todavía no abordada a este nivel. Para ello, el comisario de la muestra José Jiménez, se sirve de pinturas relevantes de los más renombrados pintores: Dalí, Max Ernst, tal vez el conjunto más destacado junto al de Paul Delvaux, René Magritte, Ives Tanguy, Joan Miró, Giorgio De Chirico y Odilon Redon.

Foto: Este es el color de mis sueños, Joan Miró, 1925

Un conjunto relevante que incluye dibujo, obra gráfica, collage, objetos y esculturas, la fotografía y el cine, que confirma la característica de los artistas surrealistas de abrirse a una fusión de los géneros expresivos y a una estética multimedia. Unos artistas, en gran parte hombres que tenderían a representar a la mujer como objeto de deseo, la soñada, la musa, y también, mujeres que aportan una personalidad propia, de las que el espectador puede observar numerosos ejemplos, así las fotografías de Dora Maar y las pinturas de Leonora Carrington y Remedios Varo.

El sueño, Paul Delvaux, 1935

La exposición agrupa éstas desde el punto de vista temático y formal en 8 apartados, no siguiendo un itinerario lineal o cronológico, sino espiral, abierto a la interpretación del espectador, a su propia participación. Las denominaciones tienen un sentido filósófico y resonancias poéticas como La conversación infinita; Mas allá del bien y del mal; El agudo brillo del deseo y Turbaciones irresistibles. El público puede disfrutar de los distintos espacios con agrado por la distribución adecuada de los mismos y la acertada elección de los colores y el diseño decorativo.

Mujer de la noche, Joan Miró, 1973

Los artistas surrealistas entendieron el sueño como una parte de la vida del ser humano, un plano de experiencia diferente, latente, no completamente explícito, que enriquece la mente o el psiquismo. El sueño aparecería  como una manifestación de lo surreal, que amplia lo real. A causa del carácter visual que tiene, se podría afirmar que soñar es una actividad plástica, visual: soñamos con los ojos, vemos lo que soñamos. Por tanto, el sueño, la imagen, son componentes centrales de la vida.

El fenómeno del éxtasis, retrato de mujer, Brassai, 1933

Sin embargo, los artistas, de la misma manera que no se limitaron a representar la realidad tal como es, tampoco, sin más, copiaron los sueños, ya que los elaboraron según su creatividad. Configuraron además de un movimiento artístico una actitud ante la vida, más libre y más plena. Una actitud que abre la vía de la liberación del deseo, por lo que las obras surrealistas deben ser miradas tanto hacia dentro como hacia fuera.

EL FIN DEL NAZISMO

La película LORE, dirigida y escrita por la realizadora australiana, Cate Shortland se ambienta en la Alemania de 1945 cuando las tropas aliadas ocupan el territorio y se basa en la novela, The Dark Room, de Rachel Seiffert. Por aquel tiempo, el suicidio de Hitler en el búnker de Berlin en la primavera de ese año pone fin al Tercer Reich y a la Segunda Guerra Mundial. Tras este hecho se produce un caos en el territorio ocupado y se impone el toque de queda para controlar el orden y detener a los responsables del régimen criminal. Uno de ellos, un oficial de las SS, es el padre de Lore, que traslada a la familia al campo para ponerla a salvo. Antes, destruye cualquier documento comprometedor de la represión contra los judíos y acopia todos los objetos de valor para poder subsistir.
El argumento da entender que tanto el padre como la madre son detenidos por ser prominentes nazis. Queda Lore, la hija mayor, como responsable de sus cuatro hermanos, entre ellos un bebé, para iniciar un penoso viaje hacia Hamburgo donde vive la abuela. Hasta llegar allí conocerá, por una parte, las consecuencias de la guerra en la población. Destrucción de pueblos, empobrecimiento y hambre, asesinatos y abusos sexuales de las mujeres, que son violadas sistemáticamente como botín de guerra. Tomará conciencia, por otra parte, del grado de criminalidad que tenían las ideas nazis y que había hecho suyas. La contradicción entre la forma de vida acomodada que llevaba ella y su familia, y el ensañamiento y la violencia racista contra otros seres humanos.


La directora cuenta este periplo dramático con un estilo intimista e indirecto, donde el espectador debe descubrir las claves esenciales del relato, el proceso psicológico que vive la protagonista, a través de primeros planos y planos detalle, combinados con grandes planos generales del paisaje, a los que dota de gran sensibilidad. Un proceso desgarrador en el que descubre que el padre tiene responsabilidades en el genocidio judío según las fotografías que pegan los soldados norteamericanos en las paredes para que la población conozca la verdad.
Un pasado y una ideología que tiene que olvidar y enterrar cuando oculta su retrato bajo la tierra, y se hace ayudar por un joven judío, que se hace llamar Thomas, ante las dificultades de todo tipo del viaje. Aprenderá a repetarle y a comprender la igualdad entre los seres humanos, sobre todo enfrentados a condiciones extremas de supervivencia, en la que unos son desposeidos por otros de lo más elemental que les hace parecer superiores cuando no lo son en realidad.

LA PINTURA DE LOS MACCHIAIOLI

Aguadoras de Livorno, Giovanni Fattori, 1865
La fundación Mapfre organiza la exposición, MACCHIAIOLI. REALISMO IMPRESIONISTA EN ITALIA, que reune un conjunto amplio de pinturas con un estilo propio que surgió a mediados  del siglo XIX en Florencia. Fueron conocidos como los manchistas o macchiaioli, un nombre peyorativo que alude a la forma particular de pintar, que no es sino una práctica innovadora frente al academicismo imperante. Persiguen alcanzar un arte nuevo, más verdadero, empleando la pintura al aire libre, que les emparenta con la Escuela de Barbizon francesa, pero más radicales en su concepción técnica. De esta manera, poseen una visión del paisaje toscano construido con fuertes contrastes lumínicos en paralelo a una síntesis geométrica de las formas. El artista organiza las mismas a través de manchas de color distribuidas en el espacio según las lineas resultantes de la mayor o menor intensidad del tono cromático. Esto les llevó a adelantarse a las premisas del movimiento impresionista.

Diego Martelli con gorro rojo, Federico Zandomeneghi, 1879
Los artistas italianos simplifican la visión de lo real, un objetivo que no tiene el mismo sentido social y reivindicativo que el realismo francés. Representan la vida campesina sencilla y sincera dotándola de un carácter poético y solemne por el rigor de las composiciones. Tuvieron presentes la tradición toscana de las predelas del Trecento y el Quattrocento cuando el espectador observa los formatos apaisados y los soportes de madera. Por otra parte tuvieron una  gran influencia de la fotografía, técnica que practicaron algunos de ellos. Los más importantes fueron Giovanni Fattori, Silvestro Lega, Telemaco Signorini, Giuseppe Abbati, Giovanni Boldini, Odoardo Borroni o Cristiano Banti. 

De guardia, Giovanni Fattori, 1871
Tuvieron como punto de encuentro desde 1852 el Caffé Michelangiolo donde se comprometieron no sólo con un nuevo estilo pictórico, sino también con los ideales políticos de la unificación italiana. Fueron apoyados por el crítico y mecenas, Diego Martelli, que les acogió en su hacienda de Castiglioncello. La exposición se organiza en nueve secciones, las tres primeras dedicadas al apartado paisajístico: La conquista del aire libre; Los orígenes de la Macchia y la Macchia. Otras tres a otros géneros practicados por este grupo: La unidad de Italia; el Retrato y la pintura de la intimidad. Otras dos a aspectos significativos relacionados: Mariano Fortuny y los Macchiaioli; y éstos y la fotografía. Finalmente, la sección de la cronología

La visita, Silvestro Lega, 1858
El periodo de la unificación como una nación de Italia quedó, así representado en su pintura a través de las propias experiencias personales de los artistas que participaron en las guerras. Por otra parte, tras ese periodo de patriotismo, los pintores se centraron en el retrato y en escenas de la intimidad donde aportan la espontaneidad del posado de los protagonistas y la detallada captación de los interiores domésticos. A través de Mariano Fortuny, los macchaioli, dejarán su huella en la siguiente generación de artistas españoles. Finalmente, el director de cine, Luchino Visconti, tuvo presente sus pinturas para recrear las imágenes de época en las películas, Senso y El Gatopardo.

LA EXPERIENCIA DE LA ESCLAVITUD

A mediados del siglo XIX conviven en los EEUU población de color libre en el norte industrial y esclava que trabaja en las plantaciones de algodón en el sur. La película 12 AÑOS DE ESCLAVITUD dirigida por el artista y director británico, Steve McQueen, lleva a las pantallas las memorias de Solomon Northup, un documento de primera mano de aquella época con motivo del 160 aniversario de conseguir la libertad. Este personaje era un acomodado músico y artesano que vivía en Saratoga, estado de Nueva York, que fue secuestrado y vendido como esclavo en Luisiana. Llegó a ser un caso excepcional en la época, que una persona de color libre viviera la experiencia de la esclavitud, y además pudiera contarlo.
Nada mejor para mostrar cuál fue la verdadera dimensión de este hecho histórico que el testimonio de una persona que lo padeció en sus propias carnes, y sufrió, y vio cómo sometían a las más bárbaras torturas a mujeres y hombres por la sola circunstancia de tener unos rasgos físicos diferentes. El protagonista destacaba porque sabía leer y escribir, tocaba un instrumento musical, el violín, y demostraba, por su origen y preparación, una inteligencia superior a la de sus amos. Éstos tenían o se servían de personas caracterizadas por comportamientos deleznables y degradados con los semejantes. Practicaban la violencia a diario y se aprovechaban de la falta de libertad de una población que deberia tener los mismos derechos que ellos.
Estos terratenientes, que decían actuar en nombre de Dios, e increpados por Solomon, que les criticaba vivir en pecado, no consideraban a los esclavos negros como seres humanos, sino como animales de su propiedad, como afirma el personaje llamado, Edwin Epps, interpretado por el actor Michael Fassbender, que tenía una especial fijación con una esclava joven, que sufría la violencia de éste, y de su mujer, celosa por la relación impropia que tenía su marido con ella. Solomon lograría escapar de este mundo infernal gracias a que pudo contactar con sus amigos en el norte gracias a una persona interpuesta que les llevó una carta comunicándoles la situación que padecía.
Una vez conseguida la libertad se convertiría en un ferviente luchador contra la esclavitud. Antes intentó conseguir que tanto el amo de la plantación y sus secuestradores fueran juzgados por los crímenes cometidos, pero la justicia no le dio la razón. Era demasiado pronto para que las leyes reconociesen plenamente la igualdad y la no discriminación de las personas por esta cuestión.

HIJOS INTERCAMBIADOS

Podría suceder que una enfermera por algún tipo de despecho canalizase sus problemas intercambiando los bebés recién nacidos entre madres diferentes. Se produciría un problema importante para las dos familias si pasado unos años, el hospital donde aquellos bebés nacieron, comunicase a los padres que sus hijos no son tales. El problema emocional de adaptación a sus nuevos vástagos que tienen que afrontar aquellos, nos lo cuenta la película, DE TAL PADRE, TAL HIJO ( Like Father, Like Son ), escrita y dirigida por el realizador japonés, Hirokazu Kore-eda, que recibió el prestigioso Premio del Jurado en la pasada edición del Festival de Cannes. El director norteamericano Steven Spielberg que presidía el mismo, firmó un contrato para realizar un remake de la película, mostrando el interés por la historia.
La película plantea el dilema si en la relación entre padres e hijos debe prevalecer la sangre a la propia educación afectiva que proporcionan unos sobre otros, es decir, el entorno que saben crear los progenitores sobre la descendencia. El realizador se decanta por el segundo término, aunque sin menoscabar el valor determinante que tiene el primero. Así hecha una mano a las familias formadas por hijos adoptados y critica a aquellas en las que los padres biológicos no tienen una relación adecuada con éstos. 
Para ello se centra en la incidencia que tiene el error del hospital en la familia cuyo padre tiene mayor nivel de vida, una profesión relevante, que pasa la mayor parte del tiempo trabajando, que sabe educar a su supuesto hijo, dándole una buena formación, sacando lo mejor de su capacidad intelectual, pero le falta el ambiente afectivo derivado del contacto continuo. Ésto se aprecia cuando llega su hijo biológico a casa al echar en falta a unos hermanos que va a dejar de tener, las cualidades que apreciaba en el anterior padre.
Además del interés por el argumento, la película en sí destaca por las cualidades visuales, por la forma elaborada de emplear el lenguaje cinematográfico, fruto de la experiencia como director de Kore-eda. El espectador puede disfrutar de la variedad y composición de los planos, del gusto en la selección de los puntos de vista y los movimientos de la cámara, que busca, si sumamos el cuidado de las luces y los escenarios, crear un conjunto lo más bello posible.

EN BUSCA DE LA BELLEZA

A la ciudad de Roma se la conoce también como la Ciudad Eterna porque su origen se remonta a los albores de la Historia, capital de un Imperio y centro de la religión cristiana. Ha protagonizado hechos relevantes del pasado y en sus calles se conservan edificios y esculturas de los más significativos estilos artísticos que allí surgieron. En esta urbe con tan legendario pasado se desarrolla LA GRAN BELLEZA ( La grande bellezza ), realizada y escrita por el director italiano Paolo Sorrentino, que ha recibido cuatro Premios del Cine Europeo, incluyendo Mejor película y director. Galardones merecidos para un argumento centrado en el personaje protagonista del afamado periodista, Jep Gambardella, escritor frustrado de una única novela de juventud. Vive cómodamente en un moderno apartamento con una terraza con vistas al Coliseo. Tiene una intensa vida social que desarrolla con un grupo de amigos con los que asiste a numerosas fiestas.
Disfruta de una auténtica dolce vita nocturna con una clara inspiración de la película de Fellini, por la temática y por la selección de los actores. Ha entablado relación íntima con numerosas mujeres, pero este verdadero dandi, le obsesiona el recuerdo de su primer amor de juventud frente al mar. Como acaba de cumplir años e ir camino de la vejez se embarca en una atractiva reflexión visual sobre el sentido de su existencia, y en el contacto con los amigos, la visita a numerosas fiestas y exposiciones artísticas de Roma, confiesa que el objetivo de la misma es la búsqueda de la gran belleza, de ahí el título, que nunca ha encontrado. Muestra los atractivos del arte antiguo y moderno de la ciudad de Roma y el papel relevante de la Iglesia católica a la que critica veladamente su ostentación, mientras exalta la autenticidad de la pobreza.
El protagonista aparece ante el espectador desencantado con la vida con una actitud cínica ante lo que le rodea, que él considera una comedia de la nada, en la que la realidad humana se muestra en toda se crudeza. A él le gustaría volver a escribir sobre ella como hizo en su juventud, pero como le pasó al escritor francés Gustave Flaubert, su pretensión no se concretará nunca.

EL RETRATO CORTESANO DE VELÁZQUEZ

Las Meninas, Juan Bautista Martínez del Mazo, 1660
El Museo del Prado organiza la exposición, VELÁZQUEZ y la familia de Felipe IV, que muestra la actividad retratística del maestro sevillano durante los últimos once años de su vida y la manera como sus sucesores, Juan Bautista Martínez del Mazo y Juan Carreño, continuaron con el género a su muerte. Cronológicamente la exposición se extiende desde la entrada de la nueva reina Mariana de Austria en Madrid a finales del año 1649 hasta su retiro a Toledo en 1677. Constituye un pequeño conjunto de 30 obras pero muy significativo, que se organizan en seis secciones: De Roma a Madrid; Las dos primas; La infanta Margarita; Las meninas; Mazo y Carreño; Mazo y Carreño: Continuidad y renovación, y Una historia circular.

Retrato de Inocencio X, 1650, Velázquez
Las meninas o la familia de Felipe IV, obra cúlmen de la producción retratística de Velázquez y, a su vez, la obra maestra, prodigio de la técnica y de la significación de su arte, no se encuentra en las salas de la exposición, sino que hay que visitarla en la  propia del museo, aunque su influencia es muy relevante. Sin embargo, te encuentras con una réplica o un boceto de Mazo o como piensa algún investigador, del propio genio. Éste a su vuelta del segundo viaje a Italia introdujo novedades en el estilo pictórico y retratístico. Ya en Roma, según cuatro ejemplos, de los que destaca la efigie del papa Inocencio X, una réplica del autor que trajo consigo, se había vuelto más franco y comunicativo con el modelo.

Felipe IV, 1654, Velázquez
En la corte madrileña empieza de nuevo a retratar al rey, y sobre todo, a la nueva reina y a la infanta Margarita, futura esposa del emperador austriaco. De esta manera, inaugura una época en su carrera caracterizada por los modelos femeninos y por la introducción de ricos vestidos, alfombras y cortinas en los cuadros. Para ello amplia la gama cromática y la materia pictórica se hace más densa, utilizando una pincelada libre, pero certera. Por otra parte, incluye alusiones espaciales, el espacio cortesano, que luego continuaría la obra de su yerno, Juan Bautista Martínez del Mazo, o Juan Carreño de Miranda.

Felipe Próspero, 1659, Velázquez
La continuidad de la monarquía, la de la dinastía reinante, la de la política europea del imperio hispánico, vivió momentos fundamentales por aquellos años antes de la muerte de Velázquez en 1660. Del primer matrimonio del rey, solamente quedaba viva, la infanta María Teresa que contraería matrimonio con Luis XIV de Francia, el infante Felipe Próspero, el futuro heredero y la infanta Margarita, habían nacido en 1657 y 1651 respectivamente. El pintor y su taller retrataron a estos vástagos del rey con un sentido político y diplomático, por lo que, gran parte de las obras de la exposición proceden de aquellas cortes a donde fueron enviadas. Algunos ejemplos son de gran calidad en la captación del natural y el rico colorido.

Carlos II, 1680, Juan Carreño
Mariana de Austria ejerció la regencia tras la muerte de Felipe IV en 1665 hasta que Carlos II cumplió 14 años en 1675. Mazo representa a la reina enlutada con traje de monja, y a la infanta Margarita con vestidos de ricos colores. Continúa así la tendencia iniciada por el maestro, lo mismo que incorpora el espacio del Alcázar madrileño decorado con un atractivo mobiliario, espejos, pinturas y cortinajes. Los retratos de Juan Carreño de Miranda ponen fin a la exposición, sobre todo con el que representa a Carlos II como maestre de la orden del Toison de Oro de 1677, y que formó parte de la colección Harrach, el antiguo embajador del emperador en Madrid. Un retrato que muestra al rey adolescente, ataviado con un imponente traje y con la corona encima de una mesa en el Salón de los Espejos, símbolo de la monarquía absoluta hispana y del abigarrado estilo barroco.

LA VIOLENCIA EN MÉXICO

La película HELI, dirigida y escrita por el realizador, Amat Escalante, ganó el Premio al Mejor Director en la pasada edición del Festival de Cannes. Un prestigioso galardón para una historia ambientada en el México actual en el que la familia protagonista tiene que convivir entre unas circunstancias materiales humildes en un pueblo aislado, y el control ejercido por los traficantes de droga, cuya corrupción afecta a las mismas autoridades encargadas de combatirles. Constituye un retrato ensangrentado del país centroamericano, en el que las gentes tratan de salir adelante en medio del fuego cruzado que mantienen el estado y el crimen organizado.
De esta manera, Heli, el joven protagonista, recién casado y con un hijo, vive con el padre y una hermana adolescente, cuya rutina diaria se ocupa en el trabajo nocturno en una fábrica de montar coches. El problema principal vendrá cuando la menor, Estela, planifique con el novio escapar para luego casarse. Éste que es un joven cadete que se prepara para luchar contra el narcotráfico, cometerá el error de robar dos paquetes de cocaína a la banda que controla la región. Además la esconde en la casa de su joven pareja. Las consecuencias son trágicas para la familia protagonista. El padre muere a manos del ejército, el joven cadete torturado y asesinado, a Heli le secuestran y le propinan una fuerte paliza, y Estela es igualmente secuestrada y a su vez, forzada.
Al final, la calma o el difícil equilibrio tras estos hechos, llega a los protagonistas, que tienen que afrontar el día a día con el lastre de la violencia ejercida contra ellos o contra otros. Los narcotraficantes ajustan cuentas con los que se dejaron robar por un insignificante cadete para no dejar rastro que pudiese alcanzarles. El estado trata de gobernar, compensar y ayudar a las víctimas inocentes. El director da forma a este planteamiento argumental con un estilo naturalista, que muestra objetivo al espectador. Las imágenes se suceden con un ritmo pausado e implacable donde convive la rutina del trabajo honesto y el ocio, con la violencia del crimen o de la venganza. Decir que el argumento se resuelve desde la privacidad de los protagonistas hasta en público, a nivel comarcal, supone, en este sentido, afirmar, que la violencia se extiende desde en interior de la convivencia familiar hasta la organización política y social, en la que el paisaje árido en una metáfora y un complemento de la dura realidad.

LOS PROBLEMAS DE JASMINE

Woody Allen escribe y dirige, BLUE JASMINE, centrada en la historia de una mujer de la alta sociedad, que ve como su vida cambia radicalmente cuando el marido acaba en la cárcel y se suicida por estafa financiera. Tiene que dejar la lujosa vida de Nueva York y trasladarse a San Francisco para vivir con la hermana en un pequeño apartamento mientras encuentra trabajo. Llega a la ciudad de la costa oeste sin asimilar las nuevas circunstancias. Ella llevaba en su genes la condición de ser una persona selecta, una flor singular, destinada a disfrutar de las mejores joyas y de lujosas viviendas. Ahora tiene que beber y tomar antidepresivos para poder afrontar los problemas que tiene.
Jasmine, en una intensa interpretación de la actriz, Cate Blanchett, vive una tragicomedia que la película expone mostrando en forma de flash back, los antecedentes de la situación que provocan las desdichas continuas en la nueva ciudad. Influye de tal modo en la hermana de condición modesta, ahora divorciada con dos hijos, que causan una crisis entre ella y su futura pareja al criticar lo inadecuado de su condición. Ya le había perjudicado al favorecer la ruina del antiguo marido. Ella apenas puede salir adelante. Se muestra dubitativa ante cualquier decisión por la falta de formación individual para poder valerse por sí misma. Sin embargo, si el pasado le sirve para tratar a hombres de elevada condición social, le produce un lastre porque tiene que ocultarlo con mentiras que le impiden acceder de nuevo a ella.
Woody Allen juega con los contrastes de niveles sociales, entre la clase alta y la obrera; con la posibilidad de descenso o ascenso, que resulta verdaderamente difícil; con la asociación de la condición humana a un determinado estatus material, cuando ello depende que tengas éxito en los negocios, un buen trabajo o te toque la lotería. También, el director, más que en el argumento de una persona que ha venido a menos por las estafas del marido y las infidelidades, se ocupa de la vivencia emocional de una mujer que al final se ha enfrentado y ha roto con un mundo que creía propio, el de la flor única, ahora marchitada. Apuesta, en definitiva, por la idea que el nivel de felicidad es la meta a la que se debe aspirar, independiente de las condiciones de riqueza con ella asociadas.

ESPAÑA A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA

Bailarina española, 1850, daguerrotipo
 La exposición titulada, ESPAÑA CONTEMPORÁNEA. FOTOGRAFÍA, PINTURA Y MODA, que organiza la Fundación Mapfre de Madrid, muestra un conjunto principalmente de imágenes fotográficas que recorren la historia de España en los dos últimos siglos. Desde el primer daguerrotipo realizado en el país tomado en Barcelona el 10 de noviembre de 1839 hasta la imagen de campeones del Mundial de fútbol, captada en 2010. Reune fotografías que relatan los hechos históricos más relevantes de los siglos XIX y XX, pero también una historia en minúsculas, la de las relaciones sociales, la de lo cotidiano y los recuerdos. Hay, por tanto, una historia determinada por la evolución política y económica, y otra, de las transformaciones sociales, que afectan especialmente a la evolución del traje femenino, a través de una treintena de ejemplos, donde cambia la silueta de la mujer en sintonía con los cambios de mentalidad.

Encarnita Alcaráz, bailarina, 1925, José Diaz Casariego

La exposición se organiza en nueve secciones: Espejos con memoria; Transformaciones y estereotipos; La mujer se libera; El nuevo siglo; Hacia la modernidad; La Guerra Civil; Tiempo de silencio y autarquía; La emergencia de la clase media; y Demócratas y europeos. En todas ellas el recorrido combina los ejemplos fotográficos, la moda y alguna pintura de la época, y destaca en primer lugar la segunda, muy completa, que incluye imágenes, desde la reina Isabel II, hasta retratos de bandoleros detenidos, junto aquellas provenientes de las expediciones científicas al continente americano. La historia del país sigue el mismo desarrollo que el producido en el continente europeo hacia mayor desarrollo industrial y progreso material, a un ritmo diferente, que queda reflejado en los distintos acontecimientos culturales y políticos.

La muerte de un miliciano, Robert Capa, 1936

La exposición dirige la atención a su vez a la historia de la fotografía en España y de las técnicas empleadas. Tal vez uno de los aspectos más interesantes. Así, el visitante puede comprobar originales antiguos de daguerrotipos, de los primeros fotógrafos españoles y de los extranjeros que llegaron al país, como Laurent, anónimos, y autores, todavía no suficientemente estudiados. Observará ejemplos de auténticos profesionales y el resultado de la fotografía amateur creada a partir de las primeras cámaras comercializadas por Kodak. Encontraremos obras emblemáticas de Marín, Alfonso, Ortiz Echagüe, Brangulí, Bartolomé Ros, José Val de Omar, Santos Yubero, Robert Capa, Luis Escobar, Agustí Centelles, Catalá Roca, Cesar Lucas o de Virgilio Vieitez, algunas vintage, como la famosa del miliciano muerto de la que no se ha descubierto el negativo original, y otras copias impresas en tinta actuales, de gran calidad siguiendo a los originales conservados en archivos y colecciones.

Vivir en Madrid, Casa de Campo, 1967, Francisco Ontañón

Existen abundantes fotografías anónimas, algunas famosas que han captado acontecimientos históricos, otras simplemente formando álbunes familiares, especialmente de la década de los cuarenta y cincuenta, la primera vez que se incluyen en una exposición, seguramente tomadas por los mismos protagonistas. A causa del desarrollo de los medios de comunicación, la muestra incluye en las secciones finales, una proyección de fragmentos del NO-DO, otra de los anuncios de televisión, un recopilatorio de programas de radio, hasta llegar al último espacio en la que se proyectan simultaneamente fotografías como corresponde a nuestra época en la que se vive un auténtico bombardeo de imágenes que narran la actualidad.