ATMÓSFERA BÉLICA


 

Los grandes acontecimientos históricos se han labrado por las hazañas heroicas de los ejércitos que sufrieron enormes bajas para alcanzar la libertad una vez perdida frente al fascismo, como de pequeñas decisiones individuales, luego asumidas por el mando, que supusieron un antes y un después. Conocemos la importancia del Desembarco de Normandía, una operación militar a gran escala, que supuso meses de preparación para los soldados y el material para llevar a término la Segunda Guerra Mundial. No hacerse hubiera implicado, se piensa, la derrota frente al nazismo, pues centrado exclusivamente en el frente oriental, le permitía golpear y dominar cada vez mayores territorios en el oeste de Europa, pero era un riesgo máximo que tamaña empresa fallara o fuera repelida por las defensas en la costa francesa. Tal engranaje al final fue un éxito gracias entre otras decisiones a un pronóstico del tiempo acertado, como nos los cuenta la película, TIEMPO DE VICTORIA, escrita y dirigida por Anthony Maras, basándose en la obra teatral, Pressure, de David Haig.



La película discurre en las 72 horas antes del famoso desembarco de las tropas aliadas. Se tenían los aviones, los barcos y las tropas acuarteladas y preparadas. Únicamente faltaba tomar la decisión de llevarlo a efecto según el mando del general Eisenhower, que sería el día 5 de junio, un momento propicio pues se necesitaba la luna llena y mareas vivas. Para no cometer ningún error, y reducir las posibilidades de fracasar, traen a un meteorólogo experto recomendado por Churchill. Los americanos ya tenían el suyo, un coronel que hasta ahora había acertado en sus previsiones durante la guerra, pero todas las ayudas eran necesarias para tener éxito. De esta manera, el científico, James Stagg, tiene que acudir y abandonar a su mujer que está a punto de dar a luz, y ponerse al frente de los técnicos para averiguar la previsión del tiempo. Su carácter y modos rígidos chocarán desde el principio con los norteamericanos, también en sus métodos, al emplear datos y variables en superficie y en altura de la atmósfera, frente a la utilización de mapas del tiempo de situaciones en años pasados.



Para el experto norteamericano, según las previsiones históricas, el día 5 haría un tiempo despejado, sin embargo para Stagg, todo lo contrario, habría una fuerte tormenta sobre el Canal de la Mancha y Normandía. Todos los generales encabezados por Eisenhower quieren marchar hacia Francia lo antes posible, pues cuanto más se retrase será más fácil que los nazis se enteren del desembarco y acumulen mayores defensas. Se da, entonces, la situación que Stagg se queda solo frente a todos en su opinión que el tiempo será borrascoso el día decidido de antemano. Le consideran un loco por ser tan duro en mantenerse firme sin ninguna duda, pero en el poco tiempo de espera, empieza a soplar el viento con fuerza y a llover sin posibilidad de que los aviones vuelen, ni los barcos puedan zarpar en un mar embravecido. Sin embargo, cuando todo estaba perdido, surge la posibilidad de una mejora del tiempo 24 horas después. Así lo piensa Stagg esta vez, aunque sin certezas absolutas. De esta manera, Eisenhower decide retrasar el desembarco para el día 6. Al final, la lluvia primero fue amainando y luego la visibilidad fue aumentando durante la batalla, y el tiempo aclaró, lo que fue un éxito para la operación militar que llevaría a liberar Francia en 10 semanas. La película cuenta un hecho real, la de un meteorólogo que acertó en sus polémicas previsiones, por lo que sería condecorado por los EEUU. 

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