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MEMORIA DE LA INFANCIA


 

Hoy llegan casi a diario noticias de la muerte de niños y jóvenes en los conflictos abiertos de Ucrania y el Próximo Oriente. Otros tanto sufren sus consecuencias, el hambre y las malas condiciones de vida, hechos que permanecerán indelebles en su memoria para siempre. Las fechas conmemorativas de sucesos históricos son la oportunidad para que aquellos supervivientes cuenten su experiencia. En la actualidad, sus protagonistas en su mayoría han fallecido, solamente quedan los que eran niños, y que ahora, longevos, todavía recuerdan con todo detalle los sucesos trágicos del pasado como si fueran recientes. Nos referimos a los años cuarenta cuando se desarrolló la Segunda Guerra Mundial. Es el caso del cineasta alemán Hark Bohm en la película LA ISLA DE AMRUM, dirigida y escrita por Fatih Akin con su colaboración e impulso, que cuenta su experiencia personal siendo un niño de 12 años en los días finales de la guerra en la primavera de 1945.



Nanning, el protagonista vive con su madre, sus hermanos y su tía en la casa familiar de la isla de Amrum en el Mar del Norte. Huyeron de Hamburgo por los continuos bombardeos de los aliados. Llevan una vida difícil por la escasez de alimentos y las noticias que llegan de Berlín. El protagonista compagina el trabajo en el campo con la escuela, lo que permite ayudar a la familia. El padre está ausente en el frente. A pesar que su familia es originaria de varias generaciones de la remota isla, le consideran un chico de ciudad, además pertenece a las juventudes hitlerianas y su madre es nazi, lo que le causará ciertos problemas con los habitantes del lugar dedicados principalmente a la pesca. Un día llegan noticias que el ejército ruso se encuentra a cincuenta kilómetros de la capital; otro, que Hitler se ha suicidado, que coincide con el parto de su nuevo hermano; finalmente, que la guerra se ha terminado.



La madre, tras el nacimiento de su nuevo hijo, sufre una fuerte depresión, que coincide con los días terminales del régimen que idolatraba. Una inclinación que le llevará a enfrentarse con su hermana de pensamiento diferente como la mayoría de la población de la isla. Nanning, al ver a su madre en ese estado tratará de satisfacer sus deseos: conseguir pan blanco, miel y mantequilla, además de otros alimentos para él y sus hermanos. Todas las peripecias que experimenta lo cuenta la película, como el ir vestido de uniforme para conseguir esos alimentos del jefe del partido en la zona, hasta que un día lo encuentra muerto por suicidio en su despacho. Terminada la guerra, en medio de la escasez en una tierra de inmigrantes y pescadores, la población lo celebra. A ellos les llega una carta de su padre que se encuentra prisionero de los ingleses para que vuelvan a Hamburgo. Le queda la amistad de su vecino y de otros jóvenes a los que ayudó un día dramático en las marismas.

LARGO VERANO DE JUVENTUD


 

Si reflexionamos sobre el paso del tiempo en un grupo familiar, podemos fijarnos en la casa que habitaron y el entorno natural. Descubrimos que se mantienen más o menos sin grandes cambios, mientras se han sucedido las distintas generaciones; cómo los espacios fueron ocupados por los abuelos y bisabuelos para pasar a los hijos, primos y nietos; y el trabajo agrícola ha evolucionado con las mejoras técnicas aplicadas. Además, se ve la incidencia de los hechos históricos y políticos de fondo a estos procesos. Esto les sucede a los protagonistas de la película, EL SONIDO DE LA CAÍDA, escrita y dirigida por Mascha Schilinski, que cuenta la vida y las sugestiones de cuatro jóvenes de épocas distintas pertenecientes a la misma familia localizada en una granja en el norte de Alemania durante cien años desde comienzos del siglo XX, que parecen heredar problemas y sensaciones del pasado.



Las cuatro jóvenes van descubriendo la realidad a la par que experimentan o son testigos de lo que ocurre a su alrededor. El relato se presenta entrelazado entre las distintas épocas a través de miradas femeninas, silenciadas o dependientes de las decisiones masculinas. El primer momento temporal corresponde a los prolegómenos de la Primera Guerra Mundial. Alma, una de las hijas más pequeñas de la familia, es testigo de cómo los padres lesionan gravemente al hijo varón para que no sea reclutado; también cómo toma conciencia de la muerte, por la costumbre de la familia de rezar ante las fotos de sus parientes recién fallecidos; además de la servidumbre sexual a la que se someten las criadas a cargo de sus compañeros o dueños, padecimiento que sufrirá su hermana mayor, que por una mala cosecha, será entregada a los señores de otra familia, sometimiento que la conducirá al suicidio.



El drama continúa en las distintas épocas. Erika está obsesionada con su tío que yace cojo en la cama mientras tiene que ayudar a las tareas de la casa. Son los años cuarenta, tras la Segunda Guerra Mundial. Su huida por el río, le hará perder su vida. Angelika vive ya en lo que fue la Alemania comunista. El río próximo a la casa es la frontera con el oeste capitalista. Ella es una joven adolescente inquieta acosada por su primo y su tío con los que practican la natación. Su madre lleva en el carácter, nunca ríe, la tragedia de su hermana Erika en el pasado. Un día, en el mismo momento de la foto familiar, escapa definitivamente de este entorno. En la última época, la actual, un joven matrimonio con dos hijas han llegado de Berlín a la casa para reformarla. Las dos hijas y la madre disfrutan del verano en el bello entorno natural de campos y bosques junto a río que fluye constante. Las dos hijas reviven en sus consciencias y en sus cuerpos, aquellas violencias y dramas que sintieron sus antepasadas: el riesgo de la muerte por suicidio o accidente; la ausencia de un allegado; y la realidad del deseo masculino. Este argumento, y la forma visual que emplea, tanto en el montaje, el sonido y la composición de la imagen, le hizo merecer el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes. 

EXPRESIONISMO Y CINE


 

La Fundación Canal presenta la exposición, EXPRESIONISMO. UN ARTE DE CINE, que reúne 152 piezas, entre las que se incluyen 76 pinturas, dibujos, grabados y esculturas de los representantes más destacados, asociadas a una selección de 19 fragmentos y 57 fotogramas de once obras maestras del cine de este estilo. Un movimiento de vanguardia, revolucionario, que pretendía cambiar el arte y a la vez la vida, en un periodo convulso social y político de la historia alemana, bajo el gobierno de la República de Weimar, tras la derrota de la Primera Guerra Mundial. Los artistas expresionistas pretendían la llamada obra de arte total, una unificación de todas las artes a la vez de una difuminación de sus límites, proporcionando un carácter interdisciplinar a su actividad. El cine se convirtió como la mejor expresión de este movimiento, de su estética peculiar. La exposición demuestra de manera fehaciente esta relación simbiótica, de brillante creatividad, que muestra no la realidad objetiva y equilibrada, sino las emociones y las pulsiones interiores del individuo y de toda la sociedad.



La exposición se divide en tres secciones: Ruptura/Liberación; Forma/Deformación; y Sueño/Trauma. La primera contrasta el mundo rural, natural, con el desarrollo de las ciudades industriales del momento. Lo idílico frente a la sordidez de los paisajes industriales. Presenta al obrero, cada vez más numeroso, como víctima de este proceso, sometido a largas jornadas de trabajo y a la precariedad de salarios y condiciones de vida. En la Alemania de entreguerras, lo mismo hubo un avance democrático, que se vivió un situación de conflicto político y crisis económica por la inflación. El expresionismo expresó liberación cultural, a la vez de una sociedad convulsa y desigual, frenesí y alienación individual. La segunda, muestra uno de sus rasgos estilísticos propios, cómo la estructura de la ciudad, de los edificios, del hombre, de su cuerpo, se deforma para reflejar la crisis psicológica, social y existencial. Si en las pinturas y en los grabados, observamos perspectivas distorsionadas, inclinadas, colores violentos, luces contrastadas,  expresión de emociones intensas y perturbadoras, lo mismo observamos en las obras cinematográficas.



En la tercera, los artistas buscaron dar forma visual a las pesadillas, los miedos y a los deseos reprimidos, a la dimensión onírica y traumática, espejo de una sociedad de posguerra marcada por la destrucción y la incertidumbre. Surge así la figura del monstruo, encarnado en personajes como Nosferatu, El Golem, y el Doctor Mabuse, un monstruo más sutil, el psicológico, caracterizado por la ambición de poder y la corrupción moral. Las ideas de Freud corroboran la complejidad del ser humano y las pulsiones conscientes e inconscientes que le subyugan. El recorrido de la exposición aborda y compara pinturas y grabados de estos temas asociados a fotogramas y fragmentos de películas. Los ejemplos más conocidos como El gabinete del Doctor Galigari; Nosferatu: una sinfonía del horror; El Golem; Doctor Mabuse: el gran jugador; y Metrópolis, se combinan con otros no tanto como Misterios de un alma; Nervios; y De la mañana a la medianoche. Por otro lado, aparecen obras de Kirchner, Franz Marc, Emil Nolde, Otto Dix, George Grosz y Max Beckmann, entre otros.



El mundo de posguerra combinaba progreso y conflicto; crítica al orden establecido y a su impotencia por solucionar los problemas económicos; incertidumbre y miedo al progreso de una sociedad industrial que deshumaniza al individuo, le aliena en su esclavitud diaria del trabajo y ahonda en las diferencias de clase. El movimiento expresionista perseguido por el nazismo mantuvo su influencia después de la Segunda Guerra Mundial en la abstracción norteamericana y en el informalismo, y en autores como Francis Bacon y Antonio Saura. En el terreno cinematográfico, vemos sus huellas en directores tan importantes como Tim Burton, Guillermo del Toro o David Lynch.



PROPAGANDA CRIMINAL


 

Hoy vivimos en la era de la posverdad. La desinformación se emplea a diario por los agitadores y gobernantes de derechas y extrema derecha. Quieren acceder al poder mediante bulos que minan la credibilidad de los oponentes políticos. La verdad y la mentira se confunden lo que hace más fácil que la gente acepte la tergiversación de los hechos reales. Tratan de manipular sus emociones para obtener sus objetivos propuestos. Crean temores con noticias trágicas y nuevas víctimas propiciatorias a quien culpar de todos lo males. Utilizan a menudo las redes sociales, frente a los medios tradicionales de comunicación, que también se ven afectados por la manipulación interesada. Emplean los mismos mecanismos de propaganda que fueron desarrollados por los nazis en los años treinta y cuarenta del siglo XX, que provocaron 60 millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial, de los cuales, 6 millones fueron judíos que perecieron en el Holocausto. La manera de cómo lo hicieron se ficcionaliza, basándose en fuentes históricas, en la película, EL MINISTRO DE PROPAGANDA, dirigida y escrita por Joachim Lang.



La película se narra desde la perspectiva de los perpetradores, y así, se avisa desde el inicio. Transcurre entre 1938 y 1945, centrada en Joseph Goebbels, ministro de propaganda, que tenía un trato personal con Hitler, que le contaba sus proyectos e inquietudes. El argumento se basa en fuentes históricas y los diálogos están documentados. De esta manera, se cuenta la anexión de Austria y los Sudetes; de Checoslovaquia; del Tratado de Münich; el sorprendente Pacto de no agresión entre Alemania y la URSS de Stalin, que suponía la conquista y el reparto de Polonia, y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, porque, si bien, las potencias occidentales tuvieron una política errónea de apaciguamiento, luego ante las verdaderas intenciones alemanas, solamente quedaba el enfrentamiento bélico inevitable. Se observa cómo Hitler toma las decisiones en todo momento ayudado por los jerarcas del régimen según su ámbito. Establece la estrategia a seguir: por un lado, la de anexionarse territorios; por otro, la de la misma guerra y la aniquilación de los judíos.



Goebbels tuvo su papel fundamental en reorientar la opinión pública. Exaltar como líder a Hitler, empleando multitudes y banderas para agasajarle; convencer de sus polémicas decisiones, como iniciar una guerra que el pueblo no quería. Para ello emplea de manera magistral, el diría artística, la propaganda, manipulando la verdad de los hechos. Si había que iniciar el proceso de marginación y desposeimiento de los judíos, el suceso de la muerte en París de un diplomático alemán, le sirvió para sus propósitos. Lo mismo para su expansión hacia el este, al mostrar la inferioridad racial de los eslavos, luego de los bolcheviques integrados por judíos. Sus planes de conquistar la URSS fracasaron en la batalla de Stalingrado. Hitler se negó a auxiliar a sus tropas cercadas. Empezó desde ese momento a perder la guerra. Goebbels apuesta por mostrar el valor heroico de la resistencia hasta el final, pues el Führer no piensa nunca rendirse. 



La película muestra entre las imágenes ficcionalizadas, pero rigurosas, discursos reales, documentales originales pocas veces mostrados, como fusilamientos ante muros y fosas excavadas, ahorcamientos crueles, además, de escenas filmadas de los seis hijos de Goebbels, así como de sus cadáveres, después de haber sido asesinados en el búnker por sus padres, como el de éstos tras su suicidio. Igualmente películas que se hicieron a propósito, como las de Leni Riefenstahl u otras marcadamente antisemitas de carácter histórico. La propaganda se mantuvo hasta el final, tratando de evitar mostrar la decadencia física de los últimos días en el búnker. Hitler se suicidó el día 30 de abril de 1945 junto a su esposa Eva Braun. Su cadáver fue incinerado en presencia de su ministro de propaganda, que le seguiría en su destino, al día siguiente. Daban por perdida la guerra. No querían asumir responsabilidades por  sus atrocidades y por haber llevado al pueblo a la ruina. Temían caer prisioneros de los soviéticos que cercaban sus últimas posiciones solo defendidas por niños y ancianos. Finalmente, la película concluye, con las palabras de una superviviente del Holocausto, que habla de la igualdad de los seres humanos, y del riesgo de hacer perder a otras personas su carácter humano, circunstancia que deviene en violencia. También, la frase de Primo Levi, de que Esto ocurrió, y puede volver a suceder. 


ALEMANIA ENTRE GUERRAS


 

El Caixaforum de Madrid presenta la exposición, TIEMPOS INCIERTOS. ALEMANIA ENTRE GUERRAS, sobre el periodo bajo el régimen de la República de Weimar, entre 1919 y 1933. Un periodo convulso de crisis económica y social, pero a la vez profundamente democrático, de desbordante creatividad cultural en todos los ámbitos. La muestra hace una explicación sobria y pedagógica del periodo, primero desde el punto de vista histórico, luego económico, para centrarse en distintos apartados específicos que merecen una precisa puntualización. Fue un periodo que arranca y termina de la misma manera a través de una trinchera de altos muros negros donde se proyectan, primero el número de muertos y heridos de la Primera Guerra Mundial, y al final, las cifras incrementadas del segundo conflicto internacional. Antes, se conoce la deriva totalitaria de Alemania con el ascenso de Hitler al poder que provoca la creación de una dictadura. De esta manera, podemos conocer, con amplio conjunto de pinturas, esculturas, fotografías, documentos escritos y sonoros, películas originales, vídeos y maquetas, éste rico periodo.



Alemania cayó derrotada por los aliados en noviembre de 1918. Las consecuencias no se hicieron esperar. El Kaiser abdicaría y el régimen se convertiría en una república parlamentaria que tuvo que hacer frente a la revolución comunista liderada por Rosa Luxemburgo. La constitución de 1919 establecería un Estado plenamente democrático regido por el sufragio universal y la defensa  de los derechos de la libertad e igualdad. Sin embargo, tuvo que hacer frente desde el principio a fuertes problemas sociales a causa de la crisis económica producida por las reparaciones de guerra establecidas en el Tratado de Versalles y cuyo síntoma más importante fue la hiperinflación. Una crisis que finalizaría en 1924 debido al apoyo mediante créditos de EEUU. Se iniciaba una época dorada hasta 1929, cuando se produce el famoso crack bursátil, que implicaba la retirada de las inversiones norteamericanas, que se tradujo en millones de parados. 



La exposición tiene varios apartados que nos ofrecen un retrato preciso de la importancia en todos los ámbitos de los 14 años que duró la República de Weimar. Un valor para entender el pasado, como nuestro presente, y el mismo futuro. La Gran Guerra dio fin al llamado mundo de ayer, denominado por el escritor Estefan Zweig. También a ese apogeo de la burguesía descrito por Thomas Mann. Se abría un tiempo de confrontación entre el individuo y la masa que se movilizaba para conseguir sus reivindicaciones. El cine expresionista, propio del periodo, trata de la manipulación de las colectividades. Walter Benjamín subrayó la estetización de la política del fascismo, así como de la politización del arte del comunismo. Las obras artísticas del periodo son un reflejo de ello. La sociedad democrática está asediada por la desigualdad económica. La riqueza de unos y la pobreza de la mayoría. Bertolt Brecht llegó a afirmar que el arte no es un reflejo de la realidad, sino un martillo para darle forma. Por otra parte, este periodo de libertad lo es de empoderamiento de la mujer y de considerar otros roles de género.



Llegada la estabilidad económica se impuso en la representación pictórica la llamada nueva objetividad, el realismo, frente al expresionismo y el radicalismo dada de los primeros años después de la guerra. También influye el constructivismo ruso con su lenguaje abstracto. La experiencia más significativa de la República de Weimar fue la escuela, primero de arte, luego técnica de la Bauhaus. Una escuela que desde el principio unió el saber teórico con el práctico, llevado a cabo por relevantes artistas. Posteriormente, en la nueva sede de Dessau se transformó en un centro de diseño dirigido a la industria. La llegada de los nazis al poder, y con Mies Van Der Rohe como director se centraría en la arquitectura hasta su cierre. Podemos conocer en la exposición los productos innovadores formalmente que salieron de ella. Son representativos del diseño funcional contemporáneo. Por otra parte, la música mostró su vertiente más innovadora y transgresora con el dodecafonismo de Schönberg y el teatro musical del dramaturgo Bertolt Brecht y el músico Kurt Weill.



La ciencia, además amplió el determinismo del principio, causa-efecto, por las aportaciones de la teoría de la Relatividad de Einstein, y sobre todo del principio de incertidumbre de Heisenberg desde de física cuántica. Esta situación se ve reflejada en la confrontación filosófica entre Ernst Cassirer, de carácter neokantiano, que sigue la tradición ilustrada de la modernidad, por el que el ser humano es un animal racional, que sigue los valores universales de la humanidad: libertad, moralidad y racionalidad, opuesto a su cuestionamiento por Martin Heidegger, que los cuestiona en favor de la angustia existencial, donde no existe nada permanente, regido por la incertidumbre, donde destaca la ilusión y el autoengaño. Dos maquetas ilustran ambas posturas. En una la bola recorre el trayecto condicionado por el trazado dirigido a un fin, en otra se pierde en múltiples vericuetos. La muestra termina con el fin del sueño democrático al llegar Hitler al poder, que propicia la persecución de los opositores y de todas aquellas ideas contrarias a su ideología totalitaria. Un sueño que, por tanto, produce monstruos, aquellos que Goya llevó al grabado más de un siglo antes, y que pueden contemplar los visitantes.



El recorrido de la exposición acaba resaltando el parecido entre el periodo histórico de Weimar y el mundo, porque aquellas tensiones que vivió, las tenemos de alguna manera hoy. Vivimos en un mundo en constante cambio que alumbra un futuro distinto. Sentimos la incertidumbre de este presente en constante transformación. Debemos saber como afrontarlo. No debemos caer en la angustia y el miedo. Las soluciones se encuentran en la reflexión, el debate, la escucha y la participación.


UN VERANO PARA RECORDAR



 Habitualmente se dice que nada es lo que parece. Puede referirse a las personas como a las cosas. Si son las primeras, interviene lo que se quiere o la capacidad de comunicar las emociones, las inquietudes o los deseos. Todo se podría también complicar en un grupo de personas, cada una establece una relación con los demás de manera individual o con el conjunto. Así, conocer resulta una tarea compleja y depende de donde pongamos el foco de interés y el punto de vista desde el que se parte. Las relaciones personales suponen una cesión en favor de la convivencia. La experiencia resultante es provechosa o frustrante, digna de recordar o traumática, inspiradora o el comienzo de un sentimiento, es lo que le sucede al protagonista de la película, EL CIELO ROJO, escrita y dirigida por Christian Petzold, cuyo periodo de vacaciones en una casa en medio del bosque cercana a la playa para acabar una novela, se convierte en una experiencia fundamental de su vida.



Leon, el protagonista, un joven escritor que ultima su segunda novela, decide trabajar junto a un amigo en la casa que les presta su madre junto al mar Báltico. El entorno respira tranquilidad solamente alterado por los molestos insectos y la lucha contra los incendios. Sin embargo, nada mas llegar, se dan cuenta que van a estar acompañados por Nadja, una joven que vende helados en el puerto  que reside en la casa, y por Devid, el socorrista de la playa. León se siente incómodo desde el primer momento. No puede dormir por los ruidos nocturnos que hacen sus compañeros. Además, su obsesión por el trabajo, le impide disfrutar del tiempo libre en la playa. Felix, su amigo, en cambio, alterna la realización de su portafolio fotográfico, con ocupaciones ocasionales como arreglar el tejado de la casa o hacer la comida.



Leon se siente atraído desde el primer momento por Nadja, que lleva una vida libre e independiente, abierta a los demás. Un día, se encuentran primero en el puerto, luego en el camino de regreso a casa. Hablan más tiempo que de costumbre y Leon le permite que lea el manuscrito de su nueva novela. Su opinión negativa hacia su escrito, hace que se redoble su interés por ella. Un día llegará el editor para revisar la novela. Descubrirá que Nadja no es lo que parece. Es una estudiosa de literatura bien formada y con criterio que entusiasma al editor. Al protagonista le crece el resquemor y la envidia. Mientras tanto la tragedia se caerá sobre el grupo. El incendio abrasa a Felix y a Devid en el bosque. Nadja, entonces, abandonará la casa. Meses después, Leon, visita a su editor, enfermo de cáncer, que alaba su nueva novela, inspirada en su propia experiencia. Un texto lleno de evocación y amor, que trata de la convivencia entre cuatro jóvenes diferentes en una casa a orilla del mar durante un verano caluroso y seco con la amenaza de un fuego incontrolable en la lejanía y la pasión desbordada de la juventud.

DOCENTE CON PROBLEMAS


 

Los profesores actuales se enfrentan a numerosos problemas en el día a día mientras realizan su trabajo de enseñar. Podría ser que un docente a pesar  de que  gestiona bien el grupo de alumnos, expone los contenidos de su materia, obtiene buenos resultados entre ellos, se viera envuelto en una espiral de dificultades que echara al traste esta trayectoria. La enseñanza puede ser afectada por las circunstancias sociales y ambientales de los entornos familiares; las propias del docente en relación con la escuela y sus compañeros de profesión, esta misma y sus recursos para afrontar cualquier imprevisto de cualquier característica que pudiera surgir. La profesora protagonista de la película, SALA DE PROFESORES, del director Ilker Çatak, le cambia su rutina de trabajo una serie de robos que suceden dentro de la escuela secundaria donde enseña matemáticas y Educación Física. Una profesora entregada a sus alumnos de la que es tutora y centrada en el desarrollo y evaluación de los aprendizajes.



Para la profesora Carla todo va a cambiar con su grupo de alumnos cuando se empiece a investigar el robo de dinero a un profesor. En esta investigación se acusará a un alumno suyo, que circunstancialmente portaba en la cartera más dinero de lo habitual. Su procedencia extranjera y sus familia de clase trabajadora harán el resto para inculparle sin fundamento. Pero será su iniciativa, cuando deje su cartera en la sala de profesores dentro de la chaqueta, y la cámara del portátil encendida, la que provocará todos los problemas con los que tenga que enfrentarse. Descubrirá que quien roba dinero es una de las secretarias de la escuela que aprovecha que los profesores están en clase para sustraerlo. Inmediatamente lo pondrá en conocimiento de la directora que tomará, en principio, medidas provisionales contra la secretaria, que no admitirá los hechos. El problema para la protagonista será que es la madre de uno de sus mejores alumnos de matemáticas, que a partir de esos momentos le hará la vida imposible en clase.




Este problema, ajeno a su trabajo como profesora y tutora del grupo, se incrementará según pasen los días como una bola de nieve. Por una parte, por su relación con otros compañeros, al grabar en vídeo dentro de su espacio, por otro, porque va a afectar a la convivencia entre los alumnos dentro del aula. Oskar, el hijo de la secretaria, va a enfrentarse a otros compañeros de clase, y luego, robar el ordenador de la profesora, después de golpearla en la cara, para arrojarlo a un río cercano. Carla se ve cuestionada desde este momento. Tiene que mantener el equilibrio para seguir entendiendo a los alumnos de su tutoría, y a la vez, controlar la ira surgida entre ellos por los acontecimientos. También las dudas que surgen entre los padres y otros muchachos de la escuela, que llegan a tergiversar sus opiniones sobre los hechos en el periódico que editan. Además. afrontar las consecuencias de las medidas disciplinarias impuestas a Oskar, como su expulsión del centro, que no aceptará. En la última escena de la película se verá a la policía llevándoselo en volandas.



La protagonista es el centro de la historia, de la imágenes y del ritmo de la película. Se la ve siempre dentro de la escuela haciendo su trabajo siguiendo la rutina del aprendizaje. Dirige el grupo con eficiencia; saca a los alumnos a la pizarra, o se acerca a las mesas para corregir sus ejercicios. En otras ocasiones, hacen exposiciones de sus trabaos de indagación, que plantean temas a debate. Si los alumnos no intervienen en una cuestión, ella los pregunta. Carla no es autoritaria, sino receptiva en un entorno de escuela democrática. Cuando hay demasiado ruido en el aula, da palmadas reiteradas, y sus pupilos la siguen haciendo lo mismo. Se impone, así, el silencio. Oskar le causará problemas dentro del aula, hasta el punto, que no podrá dar clase de forma ordenada como antes. Las emociones se disparan entre todos, y Carla tendrá que afrontar las dificultades guardando el equilibrio para no perder la compostura. Le apoyarán al final sus compañeros en un problema no causado directamente por ella, pero que a veces es consustancial a su trabajo.

LA RUTINA DE LA VIDA




 Tener una rutina en tu propia vida te puede proporcionar seguridad y satisfacción. Hay personas que carecen de ella porque les esclaviza, y son más felices sin ella. Dependerá de la personalidad de cada uno, pero disponer de unos hábitos continuos adecuados, no tienen comparación. Sobre todo si están adaptados proporcionadamente a un trabajo que no te absorba la mayoría del tiempo. Pudiera suceder, por otra parte, que tu forma de vida se anclase en el pasado, que constituyeses un mundo paralelo al tiempo presente. Es lo que le sucede al protagonista de la película, PERFECT DAYS, dirigida y escrita por Wim Wenders, cuyo intérprete recibió el premio al Mejor Actor en el pasado Festival de Cannes. Un personaje cuyo oficio es la limpieza de los baños públicos en Tokio. Un día tras otro se dedica a esta labor con meticulosidad y eficiencia profesional. Tras su jornada de trabajo, monta en bicicleta hasta un antiguo mercado donde toma un aperitivo, no si antes no se ha dado un baño en un recinto público.






El protagonista tiene tres aficiones principales, la lectura de libros que realiza antes de dormirse; la música que oye mientras va al trabajo, y la fotografía que practica en los descansos de ese trabajo cuando hace una parada para comer. Los días de permiso se levanta más tarde, y relajado, lleva en bicicleta la ropa sucia a lavarse; se pasa por la tienda de fotografía para adquirir un nuevo carrete y recoger las fotos reveladas; además siempre compra un nuevo libro para leer durante la semana. Hirayama apenas habla con quien se cruza en los bares y en las tiendas. Nunca altera su forma de vida. Unos acontecimientos vendrán hacerlo a lo largo de la película. El primero cuando su compañero le pedirá dinero para cortejar a su novia. El segundo, cuando su sobrina Niko, se escapa de casa, y le acompañará a lo largo del día. Todas las personas que interfieren en su rutina descubren que vive en un mundo analógico, antiguo, que se ve en la música que oye en un formato grabado en cinta de casete, que por otra parte no saben como colocar para escuchar en el coche.






De este encuentro con su sobrina, tras muchos años, podemos descubrir parte de sus circunstancias: que proviene de una familia acomodada con la que perdió el contacto. Su hermana va a buscar a su sobrina en un coche de lujo con chófer. También, que el ha decidido, a pesar tal vez de una formación superior, llevar esta vida modesta con un trabajo hasta cierto punto precario. Su padre está en un asilo ya con muchos cuidados. Se siente, por otra parte, realizado viviendo a su modo de esta manera, en un mundo distinto, pues opina, que en un mismo momento temporal existen otros mundos, que pueden estar interconectados o no. El suyo lo quiere desconectado, aunque a veces, no sucede así, como hemos visto con su compañero de trabajo, su sobrina y la dueña del bar donde toma una copa, a la que descubre abrazando a un hombre con el que luego entabla una conversación, donde éste le confiesa su enfermedad terminal, y que lo que había visto era una despedida de su antigua mujer de la que se había divorciado.






El personaje, por otra parte, tiene una faceta artística, la fotografía, que toma de las copas de los árboles, de las luces y las sombras que proyectan con un sentido poético. Le obsesionan dichas representaciones visuales a las que luego sueña, junto a los acontecimientos del día, mientras duerme. El director reproduce esos sueños en blanco y negro, y se mezclan con las imágenes de color de su vida. El protagonista, aunque no quiere alterarla, en este mundo interconectado por las nuevas tecnologías, tiene especial sensibilidad hacia los demás, hacia el mendigo que duerme en el parque o hacia un niño encerrado en los baños que llora desconsolado, hacia la misma naturaleza, la de los árboles y las plantas de los parques. Finalmente, todo se completa, con una espléndida banda sonora que se reproduce cuando se dirige o vuelve del trabajo, cuyas letras cantadas forman parte del argumento. Entre ellas destaca, La casa del sol naciente del grupo The Animals. Le recuerda con melancolía su mundo antiguo, pero que le estimula en su propia vida hacia el futuro.

EL CAMINO DEL ÉXITO


 

En este mundo globalizado nos tenemos que preguntar por cuántos caminos se tiene que transitar para llegar a ser un hombre libre, una persona que cumpla con sus sueños. La circunstancia se complica si pertenece a un pueblo sin Estado ni fronteras, y condenado a la marginalidad y al exilio como el kurdo, asentado en Turquía, Irak, Siria e Irán. Esto le sucedió al rapero y productor musical alemán Xatar, nombre artístico de Giwar Hajabi, cuya vida se cuenta en la película, ORO PURO-RHEINGOLD, escrita y dirigida por Fatih Akin. Título que alude a la ópera de Richard Wagner, El oro del Rhin, en una especie de reinterpretación de la mitología antigua desde el punto de vista moderno, donde el robo de una furgoneta de ese metal precioso, se convierte en la manera de cumplir sus propósitos en la sociedad.



Xatar era hijo de un prestigioso compositor y director de música clásica en Irán. El triunfo de la Revolución Islámica hizo que esta música fuese prohibida. Tras luchar en las montañas iraníes, la familia no tuvo otra opción que huir a Irak donde fueron recluidos en la cárcel. Un benefactor los llevó a París, para terminar en Alemania, donde las ayudas a los refugiados políticos eran mayores. Allí el padre pudo continuar su carrera, pero abandonó a la esposa y a sus hijos cuando conoció a otra mujer. Xatar, su hermana y su madre hicieron enormes esfuerzos para salir adelante, hasta el punto que tuvo que dejar sus estudios, incluso los musicales para ganar dinero. En ese momento empieza a vender droga hasta que se hace un auténtico traficante. Perseguido por la policía, huye a Ámsterdam para estudiar música, mientras se gana la vida como portero de discoteca.



La necesidad de recursos le lleva a trabajar para una mafia kurda de tráfico de drogas. En la cabeza de Xatar se encuentra todavía ser un cantante de rap y fundar un sello discográfico. La pérdida de un lote de cocaína líquida le llevará a robar un cargamento de oro a un grupo que se dedicaba a robarlo a los cadáveres. Tras liquidar las deudas, la policía les descubre y huyen al norte de Iraq pensando que estarían más seguros, pero son apresados por el ejército del país e ingresados en la cárcel. En un momento dado, tras ser torturados para obtener información de dónde tenían el oro, son expulsados a Alemania donde son condenados a prisión. Allí será donde Xatar empezará de manera clandestina a escribir y grabar sus canciones que le llevarán al éxito comercial. Terminará, así, una parte de su rocambolesca trayectoria hasta conseguir una vida acomodada, lejos de los ambientes marginales que inspiran sus canciones.

HUIDA DEL NAZISMO


  Hitler llega al poder en Alemania tras las elecciones de 1933. Rápido suprimirá cualquier oposición democrática e implantará una dictadura. Meses anteriores a esta victoria, un gran número de ciudadanos veían con peligro la progresión del partido nazi y las acciones violentas de sus seguidores. Prominentes escritores y científicos se dieron cuenta del peligro que se avecinaba, especialmente si eran de origen judío. Entonces, tomaron la decisión de buscar refugio en otro país y ponerse a salvo de la persecución que iba a desencadenar. Esto le sucedió a la familia de la protagonista, Anna Kemper, en la película, EL AÑO QUE DEJAMOS DE JUGAR (Als Hitler das Rosa Kaninchen stahl), de la directora Caroline Link.



El guion de la película se basa en la novela de Judith Kerr, Cuando Hitler robó el conejo rosa, cuyo título es el mismo que el original de la película. Anna Kemper, la niña protagonista, sería la propia escritora que contó años después de establecerse en Reino Unido, su experiencia personal en este famoso bestseller. Anna, junto a su hermano Max, y sus padres, tuvieron que huir precipitadamente de Berlín ante la información que iban a detener al cabeza de familia, una vez que Hitler consiguiera el poder. Así, el mismo día de la votación huyeron a Suiza, dejando una vida acomodada en Alemania. Iniciaban, entonces, una existencia de dificultades ante la progresión del fascismo en Europa.




El padre era un famoso periodista y escritor, actividad que le había proporcionado un alto nivel de vida entre la sociedad berlinesa. Pero fuera de Alemania, no podía conseguir fácilmente trabajo. Anna y la familia pasaron en primer lugar el verano de 1933 alojados en un pueblo de Suiza, para marcharse a vivir a París, con la esperanza del padre de escribir para un periódico judío de la capital francesa. En ella tuvieron dificultades para comer y pagar el alquiler. También, a Anna y al hermano les resultaba  complicado el nuevo idioma francés, pero pronto destacarán por su talento entre sus compañeros de colegio. La situación cambiará cuando el padre logre vender un guion en Londres, que será a partir de ahora su nuevo destino.



La historia se centra en todo momento en las vivencias de Anna, en cómo afronta los cambios políticos y económicos que sufre la familia. Todo fue muy rápido desde el principio. Apenas pudo llevarse una poca ropa y algún juguete. Tuvo que elegir entre sus dos peluches favoritos, al perro frente al conejo rosa. Luego supo que todos los bienes que había dejado en Berlín fueron robados por los nazis. De todas formas, dentro de las circunstancias, ella y la familia fueron afortunados al huir, frente a otros judíos que les esperaba un destino trágico.

EL PASADO DEL ARTISTA


El pasado nacionalsocialista ha marcado la historia de Alemania y la vida de sus gentes desde la Segunda Guerra Mundial. El nuevo país surgido tras las ruinas del conflicto estableció las bases para que no se volviese a repetir un régimen tan destructivo. Las responsabilidades de los crímenes cometidos durante la contienda permitió juzgar a muchos de sus dirigentes. Sin embargo, otros lograron salir impunes, protegidos por un muro de silencio, mientras los recuerdos seguían latentes en la conciencia de los protagonistas. Hasta bien avanzada la posguerra nadie trató el grado de implicación de mucha población con el régimen nazi y la existencia de muchos de sus integrantes en diversas esferas del nuevo estado.


Numerosas películas alemanas han tratado distintos aspectos del régimen nazi antes de la guerra y durante ella. Recuerdan aquellos que se opusieron de una manera u otra, e incluso planificaron atentados. Igualmente, de la existencia de personas que no fueron depuradas en el posterior sistema democrático. La película, LA SOMBRA DEL PASADO, escrita y dirigida por Florian Henckel Von Donnersmarck, se enmarca en el mismo contexto. Narra una historia situada en el lado comunista de Alemania, sobre un joven artista y un médico de los jerarcas nazis, cuyas vidas se van a cruzar por el destino, tras estar conectadas en el pasado por un crimen de guerra. El prestigioso Professor Seeband, médico ginecólogo, perteneciente a las SS, mandó a un hospital psiquiátrico especial, antesala de la eutanasia para personas deficientes, a la tía de Kurt Bannert, que le había potenciado a desarrollar desde joven su enorme talento artístico.


Al principio las trayectorias de Seeband y de Kurt van paralelas. El primero logra ser protegido por un miembro destacado de las tropas soviéticas cuando asiste al parto difícil de su mujer cuando esperaba en la cárcel antes de ser condenado por participar en crímenes de guerra. El segundo se forma en la Academia de Bellas Artes de Dresde bajo el régimen comunista destacando por su talento en pintar escenas propias del realismo socialista. Las dos vidas se cruzarán, ya unidas por el dramático pasado de la guerra, cuando Kurt se enamore de Ellie, la hija del médico nazi, que estudia diseño. El Professor Seeeband tiene un elevado puesto, otra vez como médico y ve con recelo la relación de su hija. En el fondo sigue defendiendo las teorías racistas del nazismo y desea para su hija a nadie con antecedentes en su familia de enfermedades mentales.


Los hechos se precipitarán cuando Seeband tiene que huir al lado occidental porque su protector le informa que va a ser trasladado a Moscú. Luego le seguirán, Kurt y Ellie, cuando intuyen que va a levantarse el famoso muro. Dejan todo atrás para empezar de cero. Kurt quiere seguir viviendo de la pintura, pero en occidente el arte es completamente vanguardista, subjetivo, inserto en el mundo económico capitalista, aquél que despreciaban en el lado comunista. Logra entrar en la academia de Dusseldorf, la más avanzada de Alemania, dirigida por uno de los artistas más extravagantes del momento. Al principio, descubre que no tiene la suficiente inspiración para encontrar su propio estilo. Una forma propia con suficiente atractivo y originalidad. Al final lo logra y también la fama. Lleva a la pintura el pasado de su familia y la de su mujer entremezclados, a partir de las fotografías conservadas. Consigue lo que buscaba, la representación de la verdad, y por tanto, de la belleza, objetivo del arte.

LA IDENTIDAD DEL NAZISMO


La relación entre el pueblo alemán y la dictadura nazi se ha abordado en los últimos años por el cine, desvelando algunos episodios que la Historia con mayúsculas había dejado de lado, en favor de los principales acontecimientos del periodo, entre el ascenso de Hitler al poder y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Se ha llevado a la gran pantalla la oposición al régimen de jóvenes universitarios o la realización de un atentado contra el führer por un artesano desconocido. Todos ellos episodios reales, que añaden matices a lo que supuso el nazismo entre la población germana. La película, EL CAPITÁN (Der Hauptmann), escrita y dirigida por Robert Schwentke, cuenta otro episodio real del final de la guerra cuando numerosos soldados germanos desertaban ante el avance aliado.


El protagonista de la película es un joven soldado que trata de escapar de la represión que se ejerce contra aquellos que abandonan el frente. En un ambiente de caos, en las semanas previas a la caída de Berlín, encuentra en un coche un uniforme de un capitán. A partir de esos momentos se va a hacer pasar por ese oficial hasta tal punto que reunirá un grupo de soldados a su mando todos ellos huídos de la guerra, que les permitirá, en principio, sobrevivir en aquellos tiempos. La impostura llega tan lejos que se convertirá en un ser tan despiadado y violento como los oficiales nazis que tratan de mantener la guerra a toda costa. Afirma, así,  que recibe órdenes del propio Hitler y que su misión es hacer justicia contra los que se niegan a luchar.


Al vestirse de capitán, Willi Herold, adquiere las cualidades más viles y criminales que caracterizan a los más fanáticos nazis. De esta manera, impulsará la ejecución de todos los prisioneros de un campo de concentración construido para militares desertores, que esperaban un juicio proporcionado y no ser tratados de forma inhumana. Igualmente, se dedicará al robo y al saqueo de las poblaciones que atraviesa con su grupo de renegados. Su actividad criminal termina cuando es detenido por el propio ejército alemán, que le libra de la muerte, por el castigo de mandarle al frente. Al final se sabe, por los títulos de crédito que fue ejecutado por los aliados por crímenes de guerra.


La figura del capitán Willi Herold simboliza lo que significó el nazismo, una ideología fanática, la de la superioridad de unos pocos sobre la mayoría. El objetivo de restablecer la riqueza y el poder de la nación alemana, impulsó la violencia de la guerra y la represión contra su propio pueblo, que debía aceptar la actividad criminal y el saqueo de un grupo que subió al poder por la fuerza.

UNA HISTORIA DE ALEMANIA ORIENTAL


Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa quedó dividida por dos bloques antagónicos, el occidental o capitalista y el oriental o socialista. La URSS sometía a un férreo control a los países de su influencia que no podían desligarse de la tutela política, militar e ideológica. Cuando murió Stalin, las población de Hungría se levantó contra las tropas soviéticas exigiendo mayor independencia y derechos. Sin embargo, los rusos no iban a permitir que la Europa oriental se separase de su ámbito, En este contexto se sitúa el argumento de la película, LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA, dirigida por LARS KRAUME, basándose en unos hechos reales ocurridos en Alemania Oriental en 1956.


Antes de levantarse el Muro de Berlín, un grupo de jóvenes estudiantes de último curso de la ciudad industrial de Stallinstadt, solían visitar la parte occidental de la capital alemana, para ir al cine y dejar flores en la tumba del padre de uno de ellos. En una de las visitas, acaban enterándose en el noticiero, que el pueblo húngaro se había rebelado contra las tropas soviéticas, produciéndose numerosos muertos. Se dan cuenta que la prensa de su país está controlada por el régimen comunista y tiene una visión totalmente contraria de los acontecimientos, mostrados como una contrarrevolución fascista. Desde ese momento, los dos jóvenes protagonistas deciden organizar un minuto de silencio junto con sus compañeros en honor de las víctimas en la clase de historia.


Lo que parecía ser un suceso menor de indisciplina, será interpretada por las autoridades educativas como una auténtica rebelión, un desafío a la ideología del país. Los alumnos llegan a formar un grupo muy unido, que está al corriente de lo que sucede en Hungría por la radio clandestina y son partidarios de las costumbres y el modo de vida de occidente. Ante la investigación de las autoridades, se ponen de acuerdo para decir las misma respuesta, que el minuto de silencio se debía a la muerte del famoso jugador de fútbol, Puskas. Sin embargo son traicionados por un compañero, y el mismo ministro de educación, les llega a amenazar con impedirles terminar sus estudios a todos, si no son castigados los responsables de organizar la protesta.


Las autoridades para hallar a los organizadores del minuto de silencio sacan los trapos sucios de las familias de los principales estudiantes. De ser héroes comunistas a convertirse en viles villanos o contrarrevolucionarios, que murieron ahorcados por delatores. Al régimen, le sirve un chivo expiatorio antes que castigar a todo el grupo de alumnos. Sin embargo, éstos, deciden actuar juntos sin señalar a nadie como responsable, lo que provocará que todos sean expulsados. De la misma manera, se podrán de acuerdo para huir a Berlín Oeste en Navidad, una época sin tantos controles en los transportes, para así poder terminar su formación académica, lejos de un futuro precario como trabajadores manuales sin libertad.