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FAMILIAS SINGULARES


 

El paso del tiempo afecta a las relaciones familiares. Padres e hijos convivieron juntos una parte de sus vidas, sobre todo, durante su niñez. Luego cada uno siguió caminos diferentes, según sus profesiones o sus parejas. La brecha generacional, y las costumbres propias de cada época, se hace más profunda con el transcurrir de los años, hasta el punto, que el reencuentro se espacia cada vez más. Surge en ese periodo una distancia cada vez más amplia, una incomprensión de lo que fue y es cada uno. Nos lo cuenta la película, FATHER MOTHER SISTER BROTHER, escrita y dirigida por Jim Jarmusch mediante tres historias de encuentros familiares en tres países diferentes: EEUU, Irlanda y Francia. Una en una casa de campo frente a un lago; otra, en Dublín, y la tercera en París. El cuidado de las imágenes, los diálogos precisos en un estilo sobrio pero profundo, la hicieron merecedor del León  de Oro en el Festival de Venecia.



La película se inicia con el viaje en coche de un hombre y una mujer que van a visitar a su padre que vive en una casa de campo en un paisaje idílico. Los dos nos dan una idea de como es su progenitor: una persona desordenada que malvive lleno de deudas; sin oficio conocido, ni poseedor de una pensión. La hija hace tiempo que dejó de ayudarle económicamente, siendo el hijo quien está más pendiente de él, cubriendo sus necesidades económicas. Hace varios años que no se reunían juntos. Todos recuerdan la muerte de la madre, que persiste, en su memoria. Emily, la hija tiene a su vez dos hijas adolescentes; y Jeff, tiene una buena posición profesional. El interior de la casa se encuentra desordenada con libros y objetos amontonados, además de muebles más propios de otra época. Una vieja camioneta está aparcada en la puerta. La visita es breve, y tras brindar con agua y té, se despiden, pero todo no es más que apariencia. El padre es una persona culta y ordenada, que nada más irse sus hijos, llama a su nueva pareja para comer fuera ahora que su hijo le ha dado dinero.



Una madre, escritora de prestigio, se reúne con sus dos hijas una vez al año para tomar el té y merendar con pasteles. En esta ocasión, a la hija mayor se le avería el coche de camino, lo que le hará llegar tarde, pero no será más que momentáneamente. A la pequeña, la lleva su novia, a quien advierte de que haga una parada para pasar al asiento de atrás para parecer que es una conductora de Uber. Las dos hijas son muy diferentes: una más tradicional, con un buen puesto de trabajo en la administración de la ciudad; la otra, más ruda, dedicada al comercio online de ropa vintage. La merienda da para poco, unas breves preguntas de cómo les va a cada una. Queda claro que Lilith miente a su madre en cuanto a su situación económica como afectiva, mientras que Timothea, es más sincera. En la última historia dos hermanos mellizos se encuentran en París. Visitarán por última vez el piso de sus padres que han fallecido por última vez en un accidente de aviación en las islas Azores. 



Los dos hermanos recuerdan a sus padres como poco convencionales, sin llegar a conocerles en profundidad. Tuvieron una niñez feliz junto a ellos en el piso de París, luego sus trayectorias se apartaron. Billy, el hermano, se ha encargado de vaciarlo y trasladar los objetos a un trastero. Ha seleccionado un conjunto de ellos para enseñárselos a su hermana Skye. Le muestra fotografías cuando eran niños, de sus padres, sus carnets de identidad, de diversos lugares, su certificado de matrimonio, al parecer falso, sus partidas de nacimiento que los hace nacidos en Nueva York; unas gafas de sol de la madre, un reloj Rolex del padre, que se reparten. Las tres historias tienen en común algunos gestos y objetos: la visualización de patinadores sobre tabla; brindar con agua; y el famoso reloj de la marca suiza. Unas historias que acaban como empezaron, sobre unas relaciones distantes entre padres, madres e hijos e hijas, ahora convertidos en desconocidos, en un mundo frágil y cambiante.

HACIA LA AUTODESTRUCCIÓN


Nos tenemos que preguntar por cuántos caminos tiene que recorrer la persona para llegar a serlo. Cuántos obstáculos tiene que superar para conseguir ser libre e independiente. Un trabajo te proporciona los recursos económicos para poder tener una hogar donde hacer tu vida y satisfacer los gastos indispensables para seguir adelante. Una deficiente formación pueden dificultar conseguirlo. Por otra parte, las adicciones al alcohol y otras drogas, merman tu capacidad de raciocinio y debilitan tu mente para sacar lo mejor de ti, y hacer frente el día a día. Si no estas en las mejores condiciones, y los fantasmas y obsesiones, aquellos problemas enquistados del pasado, te atormentan, cualquier circunstancia, puede agravar tu situación personal, y lo que iba mal, empeora. Los empleos precarios se suceden; conseguir dinero resulta cada vez más difícil; y los riesgos de la vida en los márgenes, te puede jugar malas pasadas. Es lo que le sucede al protagonista de la película, URCHIN, escrita y dirigida por Harris Dickinson, que cuenta la vida marginal de un joven sin hogar, que fluctúa entre la destrucción y la esperanza. 






Mike duerme en la calle, en la misma acera estrecha donde caminan los viandantes. Consigue comida en los comedores sociales. Allí se relaciona con personas sin hogar como él. Todos arrastran un pasado de fracaso y adicciones. Pero en cualquier momento, su vida precaria, marginada, puede empeorar. Sucede cuando otro joven vagabundo le roba de improviso su cartera. Le persigue corriendo y le alcanza. Se pelean sin muchas consecuencias hasta que recupera el poco dinero que llevaba. Un hombre que pasaba por allí media en la pelea y los aparta. También le ayuda a tranquilizarse con algo de bebida. El buen samaritano le invita a comer. Mientras que ellos van juntos charlando, Mike le ataca violentamente y le roba su dinero. Al poco tiempo, la policía le detiene. Las grabaciones de las cámaras en la calle son concluyentes. Le condenan a ocho meses de prisión, tras los cuales sale a la calle. Los servicios sociales se hacen cargo de él para su reinserción en la sociedad. Le proporcionan un albergue para vivir. Ayuda psicológica para reparar el daño causado. De él depende conseguir trabajo.





Tras la cárcel, las cosas parecen ir bien. Consigue un primer trabajo como ayudante de cocina. Compra ropa nueva de segunda mano. Lleva sobrio varios meses. Logra divertirse con dos compañeras. Parece que se vislumbra el final del túnel en su vida. Sin embargo, las imágenes en su mente golpeando a una persona que le quiere ayudar, le atormentan, y le hunden anímicamente. Su mal comportamiento provoca su despido. Los problemas regresan, lo mismo que el consumo del alcohol. Rápidamente, vuelve a tener trabajo en la recogida de basura. Una actividad que ya conocía del pasado. Allí conoce a una joven que vive sola en una caravana. Se hacen amigos, pero Mike es inestable, incapaz, y su situación mental, junto a que le expulsan del albergue donde vive, le lleva de nuevo a vagabundear sin apenas dinero, perdido en un universo infinito de problemas, donde el alcohol es su único acompañante, sumido en un ciclo de autodestrucción.

FÁBULA DE LA ASISTENTA


 

Cada vez más personas mayores requieren ayuda en nuestras sociedades envejecidas. Viven solos en sus lugares de residencia rodeados de sus recuerdos. Apenas les visitan sus familiares, y son las asistentas, las únicas que les resuelve sus necesidades de cada día. No sólo las referidas a la limpieza o la alimentación, sino también, las afectivas en la mayoría de los casos. Solamente un pequeño intercambio de palabras, o ser el respaldo a quien recurrir en un momento de temor, pude ser suficiente para crear un lazo duradero. De todas las maneras pueden surgir problemas en esa relación especial, motivados por las necesidades económicas, como le sucede a la protagonista de la película, MI QUERIDA LADRONA, dirigida por Robert Guediguian, que para pagar los estudios de piano de su nieto, les roba a sus mayores pequeñas cantidades de dinero sin que éstos se den cuenta, mientras viven encantados por su dedicación y esfuerzo diario.



María, la protagonista, se ocupa de tres grupos de mayores: de una señora que vive sola con su pequeño perro; de una pareja de ancianos que cada día visitan el lugar donde la mujer se despidió del amor de su vida durante la guerra mundial; y sobre todo, del señor Moreau, viudo y en silla de ruedas, cuyo único hijo apenas le habla, solamente interesado en que venda su casa a la que tiene derecho. A todos les roba distintas cantidades, especialmente al último, a quien ha cargado el alquiler del piano que utiliza su nieto para prepararse para un concurso, que proyectaría su carrera como intérprete. También, una docena de ostras cuando le compra pescado y se lo prepara según sus indicaciones. Ella no puede afrontar estos gastos pues su marido está lleno de deudas por su afición al juego, y su hija, se mantiene del sueldo de camionero de su yerno. Además, hace tiempo que compraron una casa con piscina, que apenas pueden mantener.



Esta circunstancia se descubre cuando Laurent, el hijo del señor Moreau, descubre los gastos extraordinarios de su padre, y María necesita más dinero para pagar un profesor particular de piano para su nieto. La situación se complica cuando Jennifer, la hija de María se entera de los robos de su madre, y decide devolver el dinero, pero cae enamorada de Laurent, que decide no denunciar las sustracciones. Será su pareja despechada quien lo haga. Entonces, María es despedida y apartada de los mayores a quien cuidaba. Será el señor Moreau, enterado de todo, quien vaya a la comisaría de policía y les informe que no fue un robo, que él firmó los cheques, y no María. Además, recitando un poema de Víctor Hugo, les diga que prima la solidaridad y la ayuda a los necesitados sobre cualquier consideración. Al final, las aguas vuelven a la calma, María seguirá a su servicio, porque, lo mismo que a los mayores les sustrajo pequeñas cantidades, les daba amor con delicadeza y comprensión con bondad, superior a los comportamientos malvados de muchos.

EL ORIGEN DE LA DESIGUALDAD


 

Los seres humanos no nacen iguales. Unos provienen de familias acomodadas o sin necesidades económicas; entornos donde poder labrarse un futuro, y otros, sin el bienestar imprescindible para desarrollar una vida óptima. La desigualdad, por tanto, de los seres humanos se encuentra en el acceso y disfrute de los suficientes recursos materiales. Las familias actúan, según propias condiciones como grupos sociales que protegen a sus miembros, y les ayudan a tener los recursos imprescindibles para desarrollarse y ser felices. Las Estados democráticos, que redistribuyen la riqueza entre sus ciudadanos, tratan de soslayar esa desigualdad de nacimiento, para que todos tengan las mismas oportunidades. La película, BREVE HISTORIA DE UNA FAMILIA, escrita y dirigida por Lin Jianjie, cuenta el episodio de una familia acomodada que acoge al amigo de su hijo, que por diversas circunstancias, se queda huérfano, tras convivir con un padre maltratador.



Wei y Shuo van al mismo colegio. Al primero no le gustan los estudios, y sus padres siempre le están reprendiendo por estar metido en los videojuegos o enganchado al móvil. Shuo, en cambio, es muy buen estudiante, gran lector de libros, que saca notas brillantes. Un día recibe un balonazo mientras estaba colgado de una barra haciendo ejercicio. Cae y se golpea una pierna. Le socorre, entonces, Wei, además de invitarle a su casa para cenar. Los padres le reciben con amabilidad por ser amigo de su hijo, y descubren un chico tímido, rodeado de un entorno hostil. También averiguan que es muy aplicado a diferencia de su hijo, y que su padre no le trata bien por estar enganchado a la bebida. Además, de pequeño perdió a su madre. Shuo cada vez pasará más tiempo con la familia de Wei mientras se gana su confianza. Un día le descubren los golpes que le ha infringido su padre. En otra ocasión, éste muere tras una borrachera.



Los padres de Wei admiran a Shuo, mientras su hijo les decepciona por su mayor interés por el deporte y el ocio, que por los estudios. Esta admiración y aprecio les llevará a adoptarle, e incluso, a financiarle una prestigiosa universidad de EEUU a la que pensaban enviar a su hijo de sangre poco preparado. Pero este cambio de parecer de su padres, dejarle hacer según sus gustos, y favorecer a Shuo, como hijo predilecto, le afecta negativamente a Wei, que le lleva a intentar suicidarse, tras ver como pasa de ser un hijo único, que sabe chantajear a sus padres por su condición, a ser relegado de sus favores principales. Un hijo único provocado, pues su madre fue obligada a abortar, siguiendo, en su momento la política demográfica del gobierno. Al final, el deseo de tener un segundo hijo, a Shuo, aunque sea adoptado, se verá, por tanto, frustrado.

HISTORIA DE LOS VÁNDALOS


 

Los años 60 fueron una época de profundas transformaciones sociales a causa del continuo crecimiento económico. Surgieron numerosas subculturas y contraculturas respecto a la oficial. Fue la época de la lucha por los derechos civiles en EEUU, de la ruptura de los jóvenes, por su manera de pensar, de vestir, y su música, el rock and roll, por ejemplo, frente a la generación de sus padres. Se pretendía una sociedad más abierta e igualitaria, que tuviese presente a los grupos menos favorecidos o las minorías raciales. En este proceso de apertura, el individuo busca desarrollar su libertad, concretar su identidad dentro del grupo, definida por su origen o sus gustos. En este contexto se desarrolla la película, BIKERIDERS. LA LEY DEL ASFALTO, escrita y dirigida por Jeff Nichols, inspirada en el libro de Danny Lyon, que hace un retrato del grupo de moteros, Los vándalos, localizados en un bar en Chicago, entre 1963 y 1973, a partir de un trabajo en la universidad basado en entrevistas y fotografías.



La conducción de motos de gran cilindrada en grupo y vestir una chupa de cuero y vaquera formaba parte de sus señas de identidad. Ganaban así fuerza y libertad, llegando a saltarse las normas de tráfico rodado. Los vándalos, y otros grupos de moteros, constituían un grupo cerrado encabezados por un líder al que respetaban. Vivían y se divertían juntos en un bar o punto de reunión, además de organizar excursiones para comer y beber mientras competían con las motos. De vez en cuando se enfrentaban a otros grupos que querían imponerse a ellos. La historia de los vándalos nos muestra estos aspectos. Nacieron a partir de la intención del líder, Johnny, aficionado a las carreras de motos y uno de sus amigos. Luego fueron incorporando a otros miembros como Benny, el protagonista. Quien cuenta la historia del grupo es Kathy, la esposa de éste, a partir de la entrevista del estudiante que hace el trabajo universitario.



Kathy conoció a Benny un día que quedó con su amiga en su bar de reunión. A los pocos días se casaron y su vida cambió al tener que convivir con el grupo de moteros. Fue testigo de su evolución a lo largo del tiempo desde principios de los 60. Al comienzo reunía a un grupo de amigos y luego fue ampliándose por capítulos en otras ciudades. Su éxito provocó su fracaso, sobre todo al término de la Guerra de Vietnam cuando numerosos soldados dejaron las armas y se incorporaron a la sociedad. Los nuevos moteros, más jóvenes se hicieron con el poder frente a los miembros fundadores. Uno de ellos desafió al líder y le mató de un disparo. Desde ese momento, Benny decidió dejar de montar la moto y dedicarse a otra vida junto a Kathy. Los tiempos habían cambiado. Los moteros jóvenes se convirtieron en bandas de criminales dedicados al tráfico de drogas y otros delitos. Entre esos límites quedaba un periodo de búsqueda de libertad y de la identidad individual al margen de la rutina diaria como simples trabajadores, de personas que buscaban algo más que formar una familia, y tener un poder que le daba la disciplina del grupo, si bien marginal y, a veces, enfrentados con la ley.

CHUPAS Y PARKAS


 

El Museo Nacional de Antropología presenta la exposición, CHUPAS Y PARKAS. ROCKERS Y MODS: 60 AÑOS DESDE LA PELEA DE BRIGHTON, que conmemora este mitificado enfrentamiento del 18 de mayo de 1964 entre dos culturas urbanas juveniles en la costa inglesa, lugar de reunión habitual de las mismas, especialmente de los mods. La sociedad del momento tuvo, así conocimiento de grupos juveniles que mostraban sus diferencias generacionales con las precedentes. Mostraban una forma de vestir y unas músicas distintas a la de sus progenitores. Fueron calificados como delincuentes y gamberros. Hoy los dos grupos todavía existen y su historia se recuerda en esta interesante muestra, que reúne discos, fotografías, su característico vestuario, e incluso sus típicas motos, unos la Vespa o Lambretta, otros la Norton o Triumph, fanzines, posavasos, chapas, casetes, un largo etcétera que nos lleva a conocer bien su estética. Dos grupos culturales enfrentados pero con elementos en común.



Tanto unos como otros, nacieron en la Inglaterra de la posguerra, en el momento de su recuperación económica, influenciados por el desarrollo cultural y musical norteamericano. Los grupos sociales más humildes recibieron la influencia musical americana, los cambios sociológicos de aquél continente, y así se crearon estos dos tribus juveniles. Los rockers, tuvieron como antecedentes a los teddy boys de los años cincuenta; la música de Bill Haley, y sobre todo, de Elvis Presley; de películas, como El Salvaje, protagonizada por Marlon Brando, Rebelde sin causa, interpretada por James Dean, y más destacada, Semilla del maldad, estrenada en 1955. Su forma de vestir se caracteriza con cazadoras de cuero y pantalones vaqueros para los chicos, y vestidos con amplias faldas para ellas. Los mods, en cambio, fueron precedidos por los llamados modernists, del que proviene su denominación, cuya apariencia deriva de la moda del Yvy League norteamericano, mezclado luego con la influencia francoitaliana, proveniente de las películas de la Nouvelle Vague y de las italianas, como La dolce vita. Los chicos llevan traje con corbata entallado, cubierto con una parka para la conducción de la moto. Frente a los peinados con brillantina, los suyos son cortos y aseados a  lo bob.



Los gustos musicales de los mods tienen su origen en el jazz moderno americano, el rhytm and blues, al que se unió el ska y el soul, por tanto, un gusto por la black music. Tanto rockers como mods fueron superados por el movimiento beat a lo largo de los años 60. Luego, cada uno por su lado, regresaron para quedarse hasta nuestros días.  A ello contribuyó, por un lado, el estreno de la película Quadrophenia, y el grupo musical The Jam, y un líder, Paul Weller; por otro, el estreno de otras películas, primero American Graffiti, y sobre todo, The Wanderers, en el ámbito de los rockers. En España surgirían, igualmente, grupos de las dos tribus, más destacados, si acaso estos últimos, primeramente, en entornos sociales más acomodados, que podían estar en contacto con las influencias extranjeras. Los años ochenta fue una época de esplendor junto a otras estéticas juveniles. Un espacio de la exposición se dedica a las fotografías que hizo de ellos el fotógrafo Miguel Trillo en  aquellos años. Otra sala de la misma recrea un bar y un escenario con instrumentos musicales, donde puedes elegir escuchar una de las veinte canciones seleccionadas, diez por cada tribu. Al salir de la muestra puedes recoger el fanzine resumen, y realizar una breve encuesta para ver si eres mod o rocker, o ninguno de los dos, cuyo resultado se apunta en una pizarra.





LA ESPAÑA OCULTA DE GARCÍA RODERO



El Círculo de Bellas Artes presenta la exposición, CRISTINA GARCÍA RODERO. ESPAÑA OCULTA, con motivo de la reedición del libro del mismo nombre publicado en 1989, que le dio fama y determinó la carrera de esta fotógrafa nacida en Puertollano. Un libro fruto del trabajo de un año recorriendo los pueblos de España para documentar y preservar la memoria de sus fiestas, ceremonias, tradiciones y formas de vida sus gentes. Financiado con una beca de la Fundación Juan March concedida en 1973. El libro fue el catálogo de una exposición del Museo Español de Arte Contemporáneo, y hoy cinco décadas después de aquella beca, vuelve a presentarse en una muestra que reúne la serie de 152 fotografías realizadas por aquellos años. Fue el tiempo de la Transición política a la democracia tan añorada tras la dictadura. Un periodo de cambio hacia la modernización del país desde el punto de vista económico. Por ello las imágenes captadas por la autora redoblan su importancia por reflejar todavía costumbres ancestrales. La exposición, por tanto, tiene un interés antropológico, documental, y otro artístico evidente. 






Las fotografías de la autora se presentan al visitante fácil de visualizar por el formato grande que permite introducir la mirada más allá del primer plano, dejándonos envolver por una atmósfera antigua, reforzada por el blanco y negro de las mismas. Cristina García Rodero prefiere el plano general al plano medio y primer plano. Lo más adecuado para captar un grupo de gentes, a veces con actividades distintas. Son momentos afortunados, los más próximos a la realidad. La fotógrafa tiende a la objetividad, pero la selección realizada muestra su propia intervención artística. Logra captar con oportunidad cuando un peregrino se arrodilla ante un religioso con una cruz; cuando unos niños juegan a los crucificados; el descanso de unos cofrades; la hora de la siesta en la era; una niña que duerme encima de un burro; un mozo borracho orina en medio de la calle rodeado de otros en pleno desenfreno; unos niños juegan con esculturas de imágenes almacenadas en un pueblo; el momento que un joven salta por encima de una vaquilla; los enanos toreros posando ante la cámara; las mujeres llevando pequeños ataúdes blancos en procesión, o seres de extrañas vestimentas paseándose por el pueblo; una mujer confesándose en la calle junto a las paredes de un cementerio..






Podríamos decir que son costumbres singulares. Algunas formas únicas de celebrar romerías y carnavales. La mayoría están asociadas a una religiosidad profunda, inserta en la médula de las gentes más humildes. Otras responden a tradiciones ancestrales que provienen del comienzo de los tiempos. Destacan por su rareza y vistosidad, que nos relacionan con supersticiones y temores ante la muerte y el mal. Tratan de exorcizarlo para proteger a la población, especialmente a los niños. Cristina García Rodero no se queda sólo ahí, sino que igualmente inmortaliza la actividad agrícola y ganadera de esa España rural. Todavía se observan instrumentos y técnicas hoy desaparecidos como el trillo, los haces de trigo, las escobas, y las mismas eras. De la misma manera, vestidos y ropajes antiguos que por aquellos años existían. Mujeres enlutadas y hombres ancianos o no con su físico descuidado y la piel quemada por el sol. Esta España podemos decir que ha desaparecido casi al completo. Ya no es desconocida u oculta como en aquellas fechas, simplemente ya no existe. La conocemos en la actualidad como la España vaciada que aspira, de nuevo, a tener la población. Llenar de vida los parajes urbanos y campestres desolados.





De todas las formas, muchas de esas fiestas religiosas y profanas, se han conservado. Podemos destacar la de los toros que caen al agua en la Comunidad Valenciana; los carnavales gallegos; la Semana Santa zamorana, no ya si acaso en los pueblos que visitó la fotógrafa, y el famoso Rocío como ejemplo. Algunas aldeas son lugares turísticos destacados, pero el espíritu de sus gentes, la de una población estable inserta en la comunidad por sus ritos diarios y anuales, hoy se ha perdido en una impostura vacía. Solamente queda como documento imborrable y de extraordinario valor, las fotografías de Cristina García Rodero, que constituyen la mejor prueba de lo que existió de manera auténtica con sus defectos y carencias. A través de su cámara y de la imágenes impresas se conserva la memoria de lo que fue y nosotros queremos conocer y recordar con fidelidad.





UN MUNDO EXPANDIDO


 

El desarrollo de Internet a finales del siglo XX, luego en el 2000 con el uso de los móviles, ha causado que en estos treinta años hasta nuestros días, parte de nuestras vidas se desarrollen en un mundo digital. Todavía es poco tiempo para ver todas las consecuencias. Recientemente, fruto de la constante revolución tecnológica, se ha incorporado la Inteligencia Artificial. Es el momento de reflexionar, identificar este nuevo mundo virtual que expande el mundo físico. Observar sus implicaciones y la necesidad de tener unas normas, identificar unos objetivos. La exposición de la Fundación Telefónica, MUNDO EXPANDIDO, ENTRE LO FÍSICO Y LO VIRTUAL, viene a responder a estas expectativas. Se hace necesario, también, echar una mirada atrás, en el pasado, que puede remontarse al siglo XV, cuando en Italia se inventó la perspectiva geométrica, que permitía representar la tercera dimensión en un cuadro.



La necesidad de reproducir visualmente la realidad, que no era la verdadera, le siguieron experiencias, como las cajas ópticas, muy populares desde el siglo XVII; luego los Panoramas que suponían vistas inmersivas de 360 grados; y ya en el siglo XIX, la fotografía estereoscopia, y finalmente el cine, la imagen en movimiento en 1895. Los hermanos Lumiére asombraron a los espectadores cuando mostraron en un minuto la llegada del tren a una estación, que parecía se abalanzaba sobre ellos. Todavía hoy sigue seduciendo, pero la revolución informática casi cien años más tarde, ha propiciado el mundo digital, llamado en un principio ciberespacio, hoy convertido en el metaverso. La exposición de Telefónica, nos lo explica en distintas secciones: Otro mundo en construcción; Atravesar la pantalla; Seres digitales; y Comunidad virtual, que reúnen un conjunto de experiencias para explicar distintas formas de virtualidad digital. 



En este proceso de progresiva inmersión, los videojuegos han jugado un papel fundamental, por su posibilidad de recrear mundo paralelos y acciones impensables en el nuestro. En ellos podemos interactuar con otras personas convertidas como nosotros en avatares. Destacan, sobre todo, los juegos sin las limitaciones de las reglas que lo rigen, de mundo abierto, en el que el jugador sea partícipe o constructor del contexto espacial. Nos tenemos que preguntar, hasta dónde podemos llegar e incluso atravesar la la pantalla, tener unos gemelos digitales que nos introduzcan al momento en ese mundo. La tecnología cada vez es más precisa y potente. La verdad es que cada vez somos más seres digitales en un mundo virtual, donde participamos de distintas maneras o nos alejamos de la realidad física, en la medida que nos situamos en Internet e interactuamos con las Redes Sociales; jugamos en remoto, incluso trabajamos o compramos y vendemos productos. Por no decir, manipulamos nuestra hogar a través de la red. 



A este mundo virtual, digital, distinto al físico, se le denomina metaverso, término acuñado por Neal Stephenson en 1992, en su novela Snow Crash, que popularizó, igualmente, el término avatar, palabra hindú que alude a la reencarnación de la divinidad, para referirse a la representación gráfica de un usuario digital en un supuesto mundo virtual. Un mundo que podemos afirmar ya existe, y que está afectando decididamente a la realidad física y psicológica de los individuos, sobre todo aquellos que no la tienen suficientemente formada, los niños y adolescentes, por naturaleza fluida del mundo digital. Transcendemos de nuestro cuerpo físico, de nuestros condicionamientos materiales y espirituales. Supone una auténtica revolución, un nuevo paradigma, por la posibilidad del cambio constantes de roles. Solo faltaría su regulación, un empleo para la mejora de la vida humana y el progreso en positivo. Implementarnos nosotros mismos, e implementar el mundo que nos rodea, a los demás, porque somos seres sociales, y no podemos dejar de serlo en un mundo virtual o expandido.

UNAS NAVIDADES ESPECIALES


 

La profesión docente imprime carácter a quien la desempeña. La práctica de enseñar a un conjunto de adolescentes supone ejercer un rol concreto. Una manera determinada por un conjunto de normas y costumbres provenientes de la sociedad y del centro docente. Influye, también, la personalidad del profesor, que constituyen la imagen que transmite a la comunidad educativa. Normalmente, el pasado y aspectos importantes de la vida no se ponen de manifiesto en la práctica docente, porque puedes llegar a dominar una metodología profesional que la opaca. Es lo que le sucede al protagonista de la película, LOS QUE SE QUEDAN, del director Alexander Payne, un docente mayor, que tiene fama de duro y le odian tanto los compañeros como los alumnos, a quienes les cuesta aprobar. Enseña historia antigua en un colegio e internado. El tener que pasar las vacaciones de Navidad de guardia junto a un grupo de alumnos y la cocinera supondrá un cambio radical en su vida.



La fama del profesor le acompaña hasta el último día antes de las vacaciones. Con las familias esperando a recoger a sus hijos, quiere iniciar un nuevo tema del programa, obligatorio, sobre todo, para los que han suspendido porque les hará un examen a la vuelta. En principio, la guardia durante las Navidades, va a ser fácil. Se quedan cinco alumnos, él y la cocinera. Tiene que mantener una estricta disciplina de estudio, educación física, sin apenas salir del centro o por los alrededores, siempre bajo su supervisión. La cocinera ha perdido a su hijo en la Guerra del Vietnam, un chico que fue alumno del colegio, pero al no tener dinero, tuvo que interrumpir sus estudios y alistarse en el ejército. La mayoría de los alumnos del colegio son ricos o con beca. Les espera en el futuro una universidad de prestigio. Paul Hunham, el profesor les rechaza por ese estatus social y por su comportamiento, a pesar que él fue también alumno del colegio.



Poco antes de la Nochebuena, se irán cuatro de los alumnos, porque un padre se los llevará junto a su hijo. Queda uno de los más inteligentes, pero a la vez problemático, el repetidor, Angus Tully, que a la vez tiene problemas mentales. El director le pidió al profesor Hunham que no fuera duro con los chicos, que se mostrase como un ser humano. Lo que sucederá durante las vacaciones entre el alumno, el profesor y la cocinera, les propiciará un conocimiento personal que hará romper los roles que encarnan todos ellos y  los secretos de su personalidad. El profesor revelará que no acabó sus estudios de historia en la universidad de Harvard, de la que fue expulsado, por un problema con un compañero, y que fue acogido, de nuevo, en su antiguo colegio. Fue un alumno brillante, pero sin poder desarrollar su talento. El alumno tiene un padre en un hospital psiquiátrico con demencia y su madre se acaba de casar, por eso se tiene que quedar en el internado.



La excursión que hagan a Boston durante las vacaciones supondrá la expulsión del profesor del colegio. En ella llevará al alumno a ver a su padre internado, circunstancia que tenía que haber consultado con la madre. A la vuelta, ésta le denuncia, y en vez de echar la culpa al chico, que le había convencido porque se quería escapar, se la echa así mismo para protegerle. Le querían llevar al ejército por otro caso más de indisciplina. La película, por tanto, muestra unas vacaciones de Navidad singulares en las que los personajes, se muestran tan humanos, con su pasado y problemas, como verdaderamente son. Crean, reproducen y mantienen unas relaciones familiares como las hubieran vivido en un entorno cotidiano.

SOBREVIVIR EN LOS ANDES


 

En época prehistórica el ser humano se dedicaba a la caza y a la recolección para alimentarse. Deberían ser actividades inciertas porque se han encontrado restos de huesos humanos raídos por la dentadura de otros homínidos. Si la actividad depredadora no proporcionaba el sustento necesario para subsistir, lo único que cabía era sacrificar a sus congéneres. En la actualidad sería un hecho excepcional limitado a una situación extrema como la que vivieron los protagonistas de la película LA SOCIEDAD DE LA NIEVE, dirigida por J.A. Bayona, basada en el libro del escritor Pablo Vierci. En este caso, se comieron los cadáveres de los pasajeros que no pudieron sobrevivir al accidente aéreo o murieron de enfermedad mientras se encontraban aislados en medio de la cordillera andina entre Argentina y Chile. Fueron 29 los que se salvaron del accidente de un total de 45, aunque sólo salieron vivos al final, unos 16, tras sufrir enormes penalidades en medio de la nieve, el frío y la falta de alimentación. 



El avión transportaba un pasaje formado por jugadores de rugby entre Uruguay y Chile. A mediados de octubre de 1972 al cruzar la cordillera andina el avión impactó con una montaña cayendo parte de sus restos en un valle en altura. Allí permanecieron hasta el 22 de diciembre de ese mismo año cuando dos supervivientes lograron llegar andando a Chile, una vez que comenzaba el deshielo por la llegada del verano. Entre esas dos fechas, hicieron todo lo posible para ser rescatados o no permanecer tan aislados. Lograron hacer funcionar una radio portátil, pero fallaron en hacer funcionar la del avión. Fueron testigos de cómo las naves de reconocimiento no los vieron entre la inmensidad de las montañas. El problema más peliagudo era conseguir alimento. Al principio, aprovecharon todo lo que llevaba el avión y el equipaje. Luego no les quedó más remedio que comerse los cadáveres de sus compañeros fallecidos, bien conservados por el frío.



El director narra, sobre todo, las enormes dificultades para sobrevivir ante las inclemencias de las bajas temperaturas, la falta de alimento, y las enfermedades. El dilema moral si emplear los cadáveres para alimentarse. En una ocasión, fueron víctimas de un segundo suceso, el alud de una masa de nieve que provocó estar sepultados varios días y más víctimas a las que añadir a la lista. La llegada del verano en el hemisferio sur les salvó cuando sus fuerzas se encontraban al límite. Dos jóvenes, de los más preparados físicamente y mentalmente, tomaron la decisión de dirigirse al lado chileno de la cordillera para encontrar ayuda. Lo lograron y fueron rescatados rápidamente. Este es el final de una experiencia impactante de un grupo humano en su lucha por la supervivencia en medio de una naturaleza hostil. 

LOS AÑOS 20 EN MADRID




La Comunidad de Madrid organiza en la Sala de Exposiciones Cristóbal Portillo del Archivo Regional, la muestra, LOS 20 DEL XX. UN GARBEO POR MADRID, que presenta un recorrido interactivo guiado por personajes de la época a través de unos monólogos teatralizados, a los que se une un conjunto amplio de materiales, fotografías, vídeos, carteles, cartas, postales y otros objetos que nos describen cómo fue aquella época. Madrid se transformó en pocos años desde sus edificios hasta el vestuario, pasando por las costumbres más cotidianas de sus gentes. Todo esto nos lo cuenta la exposición organizada en seis secciones. La primera titulada Una metrópoli moderna, alude a sus cambios urbanísticos, centrados en la terminación de la primera parte de la Gran Vía, iniciada en la década anterior. Supuso la destrucción de muchos edificios, para abrir una vía ancha para el tráfico en el casco histórico de la ciudad. Allí se construyeron inmuebles de monumentales fachadas de estilo ecléctico historicista y racionalista. Las clases sociales más modestas se desplazaron a la periferia, y las altas al ensanche.






La Gran Vía fue el lugar para el desarrollo de las nuevas costumbres de los años XX, la ampliación del tiempo del ocio, ya sea con el cine y el teatro, y el consumismo en masa, con grandes almacenes y tiendas. La sección, Un nuevo estilo de vida, nos habla de una ciudad que cada vez crece más en población hasta acercarse al millón de habitantes. Allí llegan desde el campo numerosos emigrantes, atraídos por la información proveniente de los medios de comunicación, la prensa, la radio, los anuncios publicitarios protagonizados por hombres y mujeres, que muestran su nuevo estatus social con ropas a la última moda. Aunque existe una brecha de desigualdad económica, esta se atenúa con el crecimiento de la clase media asociada a las nuevas actividades laborales de la época. Son Tiempos de cambio, como se llama la tercera sección, donde se observa el protagonismo del proletariado que consigue la jornada de ocho horas, el descanso dominical y el aumento de los salarios. 






Además, la extensión de la cultura y la educación a cada vez más capas de la sociedad. Es la época dorada de la Residencia de Estudiantes o la Residencia de Señoritas. La mujer se incorpora al conocimiento y todo tipo de actividades antes protagonizadas por hombres. Igualmente, se empieza a construir la Ciudad Universitaria. El cuarto apartado, Todo es innovación, destaca el desarrollo de la aviación como medio de transporte y del uso de la electricidad los hogares, permitiendo la utilización de aparatos que mejorarán a vida cotidiana. También el uso cotidiano de los automóviles y el tren subterráneo para atravesar la ciudad más fácilmente. Por estos años se realizó la primera llamada telefónica al continente americano. La radio, de esta manera, se convertirá en uno de los más importantes medios de comunicación.


 


Se constituye, La sociedad del ocio, el nombre de la quinta sección, que describe una ciudad protagonizada por numerosos espectáculos teatrales de todo tipo, desde obras clásicas a modernas. Corresponde con la época dorada de las grandes divas de ese espectáculo en nuestro país, como Margarita Xirgu, Catalina Bárcena, María Ladrón de Guevara o Laura Pinillos. De autores destaca, Jacinto Benavente, Pedro Muñoz Seca o Carlos Arniches. Igualmente, son los tiempos álgidos del folclore y las revistas, sobresaliendo artistas como Pastora Imperio, Conchita Piquer, Celia Gámez y Raquel Meller, entre muchos nombres. Hay una cultura del entretenimiento donde si inscriben los espectáculos de circo, lucha libre y boxeo, por no decir, el mismo espectáculo cinematográfico, ahora favorecido por la construcción de espectaculares salas de proyección. 



Estos profundos cambios de todo tipo en la sociedad no podrían funcionar sin que la población tuviese un conocimiento de los mismos, es el tema de la última sección, Ávidos de información, que nos da cuenta de la existencia de numerosas cabeceras de prensa diaria matutina y vespertina. Entre ellas destaca la editora del periódico El Sol, donde escribían las mejores plumas del momento. Su propietario, el empresario Nicolás María de Urgoiti y Achucarro, del que el Archivo Regional conserva sus documentos, fue un emprendedor de éxito, propietario de la editorial Calpe que mantuvo estrecha relación con el grupo de intelectuales conocido como Generación del 14.

HISTORIA DE LAS NOTICIAS FALSAS


 

La Fundación Telefónica organiza la exposición, FAKE NEWS. LA FÁBRICA DE LAS MENTIRAS, sobre una de las características más relevantes de nuestro tiempo, la sobreinformación, gran parte falsa o tergiversada, que recibimos de múltiples canales o medios, los tradicionales, radio, televisión y prensa, más los modernos, las redes sociales, especialmente la mensajería instantánea que la disponemos en el móvil a través de internet. Sin duda, un tema relevante para un mundo convulso por la guerra de Ucrania y sus consecuencias, el crecimientos de la extrema derecha, el cambio climático y la crisis de la democracia. De esta manera, los actores mundiales tratan de posicionarse para favorecer sus intereses en la multitud de información que reciben los ciudadanos. Para explicar el tema, la muestra se divide en cinco ámbitos, siendo el primero referido al concepto de noticia falsa, cuyo nombre en inglés, se empezó a utilizar a raíz de la campaña electoral norteamericana de 2016 por el candidato Donald Trump, principal usuario de las mismas.



El segundo ámbito nos habla de cómo las noticias falsas afectan al cerebro, y los sesgos cognitivos que éste tiene que favorecen su propagación. Un conjunto de escritores, filósofos, y personajes históricos se dieron cuenta de la facilidad de manipulación del ser humano. Joseph Goebbels, el jerarca nazi, destacó que la repetición de una mentira la hacía convertirse en verdad. Martin Lutero destaca, en el mismo sentido, el comportamiento como una bola de nieve que al rodar se hace más grande. El tercer ámbito hace un recorrido histórico desde la Edad Antigua hasta la Contemporánea. La desinformación evoluciona desde métodos rudimentarios hasta los sofisticados de hoy. El Imperio Romano empleó a sus historiadores para proporcionarnos una información de distintos emperadores y otros personajes, que hoy podemos cuestionar. Por ejemplo son criticables las referidas a Cesar Augusto, Nerón, Calígula, Claudio, y Cleopatra.



En la Edad Media fue llamativa la mentira de la Donación de Constantino que prevaleció hasta el siglo XV, como la existencia de animales fantásticos en los contornos del mundo conocido. En la Edad Moderna sobresalen las que atañen al Imperio español, como la Independencia de los Países Bajos y la Armada Invencible. Será en el siglo XIX, en la Guerra hispano-norteamericana, cuando el poder de la prensa se deje notar, al acusar a nuestro país del hundimiento del Maine, que provocó el conflicto. La radio en la Segunda Guerra Mundial sería un medio imprescindible del momento. Luego la Televisión a partir de los años 50 del siglo XX. Una instalación artística de la exposición que reproduce una habitación de los años sesenta con una pantalla muestra imágenes del discurso del presidente Nixon manipulado con inteligencia artificial, que en vez de felicitar de la llegada a la Luna, anuncia su fracaso.



En el cuarto ámbito de la exposición observamos obras de arte contemporáneo que tratan sobre las noticias falsas y la desinformación, que se extienden por las redes sociales. La fotografía desde sus inicios colaboró en la manipulación de la verdad, tanto en regímenes democráticos como totalitarios, circunstancia que ha llegado hasta nuestros días. La aplicación de la Inteligencia Artificial ha provocado la creación, dentro de este ámbito, de los deepfakes, producciones multimedia, que pueden reproducir la cara de la gente y su forma de hablar. Finalmente, la exposición nos plantea el reto de detectar y combatir las noticias falsas. A través de los recursos que pone a disposición del público, sabemos que hay organismos que trabajan en la misma tarea.

POESÍA DE LA ESPERANZA


 

Pocas veces sucede, y de manera sorpresiva, que al final de la proyección de una película se presente la directora para entablar un coloquio con los espectadores. Esto nos sucedió al ver LOS REYES DEL MUNDO, de la realizadora Laura Mora, recientemente ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, que se presentó al público para hablar de las claves de su obra. Una película que hay que entender con una perspectiva poética, cuyas raíces se encuentran en Pasolini y en la filosofía de Thoreau. Los elementos son de extraordinario realismo con personajes, niños de las calles de Medellín, que se ganan la vida como pueden, en medio del conflicto colombiano, de la desigualdad, y las múltiples violencias producidas por el enfrentamiento entre ricos y pobres.



Los paramilitares al servicio de las clases superiores arrebataron las tierras a muchas familias para organizar grandes latifundios. Ahora el gobierno, tras el fin del conflicto, está restituyendo esas tierras. Unos jóvenes, cinco amigos, interpretados por actores debutantes, todos huérfanos, que se drogan para sobrevivir en la calle, emprenden un viaje a la remota región donde la abuela de uno de ellos tenía una propiedad con una casa para ser libres y construir su propio mundo, sin sufrir la opresión de la pobreza. Viajan en camiones de mercancías, algunos con sus bicicletas, atraviesan elevadas montañas y parajes inhóspitos. En una auténtica road movie se enfrentan a numerosos peligros, las gentes de todo tipo con las que se encuentran que los consideran una amenaza. 



Al final de su largo recorrido llegan a donde se habían propuesto. En el camino han desaparecido dos jóvenes, uno asesinado y otro fallecido por su propia violencia. Descubren que los papeles de su propiedad no les da el derecho a poseerla. Además hay en la cercanía una mina a cielo abierto de oro que incluye las tierras de la abuela. La directora presenta todo como un viaje poético y de ensueño hacia la utopía de la libertad y la igualdad. Dice que el mundo es horroroso, pero la vida es maravillosa. La violencia se contrapone con la belleza de los parajes naturales donde se puede vivir en armonía. Para ello es necesario la rebeldía y la lucha contra los poderosos que han desposeído a los pobres. Espera el sueño de los hombres, es decir de los opresores, para ser libres y existir en comunión con la naturaleza. 

EL DISEÑADOR DE CRIATURAS



La mente del ser humano, según la interpretación freudiana, se compone de dos planos, el consciente, sometido a las relaciones sociales y a las leyes que se aceptan entre los miembros de la comunidad, y el inconsciente, integrado por los instintos más primitivos, que a veces afloran en los sueños y en circunstancias limitadas por no habituales. Pudiera ser que el mundo inconsciente o un tendencia reprimida aflorase en un momento dado. Daría lugar a una circunstancia o un hecho que la comunidad no aceptaría del todo. Otras veces supondría un problema psicológico para el individuo. Esto le sucede al protagonista de la película, MANTÍCORA, escrita y dirigida por Carlos Vermunt, sobre un diseñador de criaturas fantásticas para videojuegos.






Julián tiene mucho talento para modelar seres monstruosos. Trabaja la mayor parte del tiempo en su casa y lleva una vida solitaria e infeliz. Mantiene oculto un instinto prohibido. Le atraen los niños. Un día aflora esta circunstancia cuando el vecino de al lado que pasa la mayor parte del día solo se le incendia una habitación. Él entra rápido y le rescata del fuego. Entonces estalla su fantasía hasta el punto que le lleva a dibujar y a diseñarle con el ordenador que emplea para crear videojuegos. A partir de ese momento será objeto de sus deseos. Sin embargo, por ese tiempo conoce a una joven estudiante, Diana, que ve como posible pareja. Le hace feliz compartir el tiempo juntos, saliendo a cenar o bailar, o simplemente ir al museo, pues ella estudia Historia del Arte.






Julián quiere olvidar el incidente del fuego y trasladarse más cerca del trabajo. Borra los archivos creados con el dibujo de su joven vecino para comenzar una nueva vida al lado de Diana. Pero un día se descubre su instinto prohibido cuando le llaman del trabajo para despedirle al descubrir el archivo con la imagen de su vecino que supuestamente había eliminado. A partir de este momento su mundo se viene abajo y su vida casi acaba en tragedia. La película, así muestra en conjunto una serie de continuas alusiones. En primer lugar, Julien diseñador de criaturas infernales, cuando él mismo se culpabiliza de serlo por su instinto oculto que le atormenta. El niño protagonista le representaría de esta forma, como la de un tigre con rostro humano, una mantícora, como el título. Diana estuvo cuidando a su padre impedido hasta su muerte y ahora hará lo mismo con Julián.