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LARGO VERANO DE JUVENTUD


 

Si reflexionamos sobre el paso del tiempo en un grupo familiar, podemos fijarnos en la casa que habitaron y el entorno natural. Descubrimos que se mantienen más o menos sin grandes cambios, mientras se han sucedido las distintas generaciones; cómo los espacios fueron ocupados por los abuelos y bisabuelos para pasar a los hijos, primos y nietos; y el trabajo agrícola ha evolucionado con las mejoras técnicas aplicadas. Además, se ve la incidencia de los hechos históricos y políticos de fondo a estos procesos. Esto les sucede a los protagonistas de la película, EL SONIDO DE LA CAÍDA, escrita y dirigida por Mascha Schilinski, que cuenta la vida y las sugestiones de cuatro jóvenes de épocas distintas pertenecientes a la misma familia localizada en una granja en el norte de Alemania durante cien años desde comienzos del siglo XX, que parecen heredar problemas y sensaciones del pasado.



Las cuatro jóvenes van descubriendo la realidad a la par que experimentan o son testigos de lo que ocurre a su alrededor. El relato se presenta entrelazado entre las distintas épocas a través de miradas femeninas, silenciadas o dependientes de las decisiones masculinas. El primer momento temporal corresponde a los prolegómenos de la Primera Guerra Mundial. Alma, una de las hijas más pequeñas de la familia, es testigo de cómo los padres lesionan gravemente al hijo varón para que no sea reclutado; también cómo toma conciencia de la muerte, por la costumbre de la familia de rezar ante las fotos de sus parientes recién fallecidos; además de la servidumbre sexual a la que se someten las criadas a cargo de sus compañeros o dueños, padecimiento que sufrirá su hermana mayor, que por una mala cosecha, será entregada a los señores de otra familia, sometimiento que la conducirá al suicidio.



El drama continúa en las distintas épocas. Erika está obsesionada con su tío que yace cojo en la cama mientras tiene que ayudar a las tareas de la casa. Son los años cuarenta, tras la Segunda Guerra Mundial. Su huida por el río, le hará perder su vida. Angelika vive ya en lo que fue la Alemania comunista. El río próximo a la casa es la frontera con el oeste capitalista. Ella es una joven adolescente inquieta acosada por su primo y su tío con los que practican la natación. Su madre lleva en el carácter, nunca ríe, la tragedia de su hermana Erika en el pasado. Un día, en el mismo momento de la foto familiar, escapa definitivamente de este entorno. En la última época, la actual, un joven matrimonio con dos hijas han llegado de Berlín a la casa para reformarla. Las dos hijas y la madre disfrutan del verano en el bello entorno natural de campos y bosques junto a río que fluye constante. Las dos hijas reviven en sus consciencias y en sus cuerpos, aquellas violencias y dramas que sintieron sus antepasadas: el riesgo de la muerte por suicidio o accidente; la ausencia de un allegado; y la realidad del deseo masculino. Este argumento, y la forma visual que emplea, tanto en el montaje, el sonido y la composición de la imagen, le hizo merecer el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes. 

BAJO EL SOL DE ARGEL


 

La responsabilidad del ser humano es en principio individual. Se atiene a sus circunstancias materiales, a sus propósitos y  a sus emociones. Es consciente de sus actos, de lo que le produce felicidad e infelicidad. De la misma manera, su propia vida la ejerce en un entorno social, entre unas relaciones familiares, una ciudad o un país. Lo más asombroso es no perder el equilibrio tanto en relación con sí mismo que con tu entorno. Cualquier acontecimiento fortuito podría romper toda tu trayectoria vital hasta ese momento, y lo que no valorabas suficientemente en un momento, lo echarías de menos hasta el más mínimo instante. La libertad, a pesar de sus limitaciones, es una cualidad personal que no se descubre hasta que se pierde. Es lo que le sucede al protagonista de la película, EL EXTRANJERO, escrita y dirigida por François Ozon, según la novela homónima de Albert Camus, que nos cuenta la prisión, el juicio y la condena del joven Mersault, así como los acontecimientos que han llevado a esta situación.



La acción se desarrolla en la Argelia colonizada por Francia en los años treinta del siglo XX. Un territorio que se considera como parte de la misma metrópoli. A los habitantes originarios les llaman nativos o árabes, y componen una mayoría de inferior categoría que los blancos y cristianos. Están sometidos a instituciones y personas, que aún nacidas en ese territorio, son ajenas a la cultura y costumbre originaria del mismo. Mersault, el protagonista, pertenece a esta minoría. Trabaja en una compañía de administrativo, y un día, recibe un telegrama con la noticia de que su madre ha fallecido en el asilo donde residía. Pide permiso, y allí se dirige para velar y acompañar el cadáver hasta el cementerio. De vuelta, conoce a Marie, con la que inicia una relación amorosa. Mersault es un buen trabajador, y pronto le ofrecen trasladarse a París para encargarse de la empresa comercial. Sin embargo, tiene poca ambición, incluso le da igual comprometerse o no con su novia.



Mersault y Marie son felices juntos, pero todo cambiará de manera brusca. El primero tiene un vecino que es un proxeneta y maltrata a su pareja, una mujer árabe. Su hermano quiere vengarse, y no es la primera vez que tratan de golpearle. Un día llega la policía al apartamento donde vive y rescatan a la mujer tras ser maltratada. Raymond Sintés, que así se llama el personaje, en prueba de su amistad, invita a Mersault y su novia a la casa de la playa de un conocido. Allí comen, y después, pasean por la playa, hasta que se encuentran con el hermano y sus colegas para vengarse de Raymond. Este es herido por una navaja, y tras ser curado, Mersault, se dirige a la playa, de nuevo, y mata a disparos, sin motivación aparente, al hermano. El protagonista, entonces, es apresado, juzgado y condenado a pena de muerte, donde se destaca su indiferencia, y la falta de emociones que caracterizan sus actos. Solamente le quedan, mientras espera la ejecución, los recuerdos de la felicidad que experimentó bajo el cálido sol de Argel.  

MUJERES DE TEHERÁN




Se ha dicho que la literatura, la lectura de los grandes clásicos, permiten ampliar la experiencia humana de por sí limitada por las condiciones de nuestra vida. El estudio de los libros ayudan a comprender el mundo y nos conducen a la libertad. Por ello, en determinadas épocas, se han prohibido o incluso quemado, antesala de la propia represión de las personas. Es lo que sucedió en la Revolución Islámica de Irán a finales de la década de los setenta del siglo pasado, cuando calló la monarquía del Sha de Persia, que en vez de abrir el país a un régimen de libertades, las limitó en favor de una dictadura religiosa o moral, donde los libros occidentales eran vehículos del mal. Esto nos lo cuenta la película, LEER LOLITA EN TEHERÁN, dirigida por Eran Riklis, basada en la novela autobiográfica de Azar Nafisi, una joven profesora universitaria de literatura que regresó con su marido a Irán con motivo de la llegada del Régimen de los Ayatolas.






Azar Nafisi va a vivir en primera persona la conversión obligatoria de su país en una dictadura islámica, donde la mujer va a ser relegada según la autoridad de los hombres. Será una experiencia progresiva como profesora de universidad. De vestir a la manera occidental, a tener que usar el hiyab, cubriéndose el pelo y el resto del cuerpo. De reflexionar sobre las vertientes de la condición humana, a ser limitada la perspectiva según la tradición islámica, donde no se separa el Estado y la religión, que se convierte en el único argumento que rige las relaciones sociales. Queda, por tanto, coartada cualquier esperanza o libertad individual. La persona, especialmente, las mujeres deben renunciar a su desarrollo, a su futuro, y supeditarse a la voluntad de su marido o padre. La lectura y el estudio de libros fundamentales de la literatura, pueden servir para escapar y contradecir la opresión del régimen autoritario.






La protagonista comienza su enseñanza con autores como Scott Fitzgerald y su obra El gran Gatsby, ambientada en los años veinte; luego con la novela, Lolita, de Vladimir Nabokov, que a las alumnas les inspira tratar temas como el adulterio o la libertad sexual, así como el control y dependencia de un hombre mayor frente a una joven indefensa. Ellas han sufrido en la universidad la represión a golpes de la policía, incluso el encarcelamiento, y para algunas la pena de muerte. Azar Nafisi, ante esta situación, tiene que abandonar la docencia pública, para refugiarse en las clases particulares en su casa, que se convierte en un ámbito de libre pensamiento. Allí, junto a unas pocas alumnas, puede seguir tratando obras de autores fundamentales como Henry James o Jane Austen, de cuya novela, Orgullo y prejuicio, extraen sabias reflexiones.




Para Azar Nafisi y este grupo de mujeres, los libros, son una forma de escapar de la represión dictatorial en el vestido, en el pensamiento; también, de los malos tratos que ejercen sus maridos enterados de sus reuniones; una forma de compartir experiencias y conocimientos personales, acallados por la sociedad. Sin embargo, llega el momento, que no queda otra solución que el exilio, salir del país que una vez abrió las puertas a la esperanza, a un futuro mejor, pero que en ese tiempo lo cercenó de manera definitiva.

COSTURERAS DE CINE


 

La sociedad patriarcal, el machismo, ha relegado a las mujeres a un segundo plano bajo los planteamientos masculinos desde tiempos inmemoriales. Hoy luchan por la igualdad, estar al mismo nivel en todos los órdenes, desde el salario y la variedad de ocupaciones, a salir de las ocupaciones domésticas y de las responsabilidades familiares en exclusiva. Además, las mujeres sufren la lacra de la violencia de género, fruto de esa desigualdad impuesta por los hombres. En la segunda mitad del siglo XX, podíamos ver esta discriminación constante, y pocos espacios eran auténticamente femeninos, poblados y dirigidos por mujeres, como el prestigioso taller de vestuario que retrata la película, DIAMANTI, escrita y dirigida por Ferzan Özpetek, que describe los problemas a los que se enfrenta la empresa, y el grupo de mujeres modistas, que tienen que trabajar largas jornadas de trabajo, mientras compaginan su vida personal y familiar.



El director en tiempo actual, convoca a un  grupo de sus mejores actrices para presentarles el guion de su nueva película. Luego, mientras lo estudian y se reparten los papeles, vemos en los años setenta, los entresijos de un taller de vestuario para cine y teatro en Roma. Lo dirigen las hermanas Canova, que aceptan un importante encargo, el vestuario de una película ambientada en el siglo XVIII, a la vez que sacan adelante otros en los que estaban trabajando. Las modistas tienen que materializar los diseños establecidos, aunque desde el principio, la encargada de los trajes, introduce variaciones. Las modistas sufren largas jornadas de trabajo por salarios que apenas les permite vivir. Una de ellas se tiene que llevar a su hijo con ella porque no tiene con quien dejarlo, y además no puede pagarle sus estudios. Otra tiene un hijo adolescente encerrado en su habitación.



Una de ellas sufre maltrato por parte de su marido, que le ha amenazado de muerte si no abandona el trabajo. La sobrina de otra, se refugia de la policía tras una manifestación estudiantil. Por todos estos problemas, las modistas con permiso de las dueñas, se convierten en un grupo de solidaridad femenina, tanto económico, como emocional. Conocemos, igualmente, las historias personales de las dueñas, la de Alberta, que una vez tuvo un novio que la dejó plantada en París, con el que vuelve a encontrarse; y su hermana Gabriella, que perdió a su hija en un accidente. Una comida de empresa, donde clientes y modistas se reúnen, pone punto y final a esta peculiar historia, donde los problemas se resuelven con el apoyo mutuo y la comprensión frente a la discusión y el enfrentamiento. Fruto de ello es el vestido rojo más espectacular de la película, que tienen que trasladar del boceto original en toda una noche, todas las empleadas, que demuestran que las mujeres son como los diamantes, de una resistencia y atractivo singular.

LOS DRAMAS DE LA INDIA


 

La igualdad es una condición necesaria para la democracia. Si ésta no existe o se encuentra reducida al mínimo, los problemas se suceden en la sociedad. Lo mismo podríamos decir de la libertad o del bienestar económico de la población. Sin el desarrollo de estos elementos interrelacionados, el progreso general, se ve lastrado por las estructuras tradicionales, que una y otra vez, condicionan la vida de las personas. De hecho, son la causa que impiden la consecución del bienestar. Una situación similar lo observamos en la India donde las tradiciones y la revolución tecnológica conviven con la pobreza y la desigualdad. Este es el contexto de la película, SECRETOS DE UN CRIMEN, escrita y dirigida por Sandhya Suri, que trata sobre los problemas con los que se encuentra una mujer policía para resolver el crimen de una niña de una casta inferior en una zona rural. Unas dificultades que muestran los métodos de la propia policía como en el poder de las clases propietarias, en medio de un enfrentamiento latente entre comunidades hinduistas e islámicas.



Santosh es una joven viuda que va a trabajar en la policía como herencia del puesto de su marido que ha fallecido en una manifestación. Una opción del gobierno para aquellas mujeres que se quedan sin la protección económica del matrimonio. Necesitan a las mujeres para ocuparse de los asuntos específicos que las afectan en un cuerpo ocupado por hombres con sus propios criterios. Será en principio una simple alguacil de apoyo a otras policías. Pronto descubre la falta de medios, las corruptelas diarias, y los castigos más propios de la antigüedad que del siglo actual, en medio de la pobreza generalizada de la población. Pero el caso de una niña desaparecida primero, y luego encontrada muerta en un pozo tras ser violada y asesinada, le informará de las trabas para ejercer su trabajo con dignidad y respeto a la verdad. La inspectora Sharma se ocupará del problemático caso, tras ser despedido el anterior inspector por desidia en la investigación. El móvil de la víctima conduce a un joven musulmán que había conocido en el mercado.



Después de varias averiguaciones, descubren que el joven se ha trasladado a otra ciudad donde le apresan. Santosh, junto a su jefa, recibirán por ello las felicitaciones de las autoridades. Sin embargo, tal éxito se volverá malestar, cuando el acusado sea una y otra vez torturado para que confiese, incluso sin dejarle hablar, para finalmente morir. La inspectora trata de encubrir el error haciéndole pasar como una muerte por suicidio, pero las autoridades la suspenden, tras responsabilizarse de lo sucedido. Santosh, al margen, descubre por el móvil del acusado que era inocente, y su relación con la víctima, de amor. Entonces, investiga el entorno rural de ella, que le lleva a averiguar que en los días de su asesinato, había visitado la casa de los propietarios de la zona, donde tal vez perdiera la vida, por un grupo de personas acomodadas, acostumbrados a ejercer la violencia contra los jornaleros y las castas inferiores. Ante tamaña injusticia y los procedimientos de la policía, expresión de una sociedad desigual donde se evidencia la diferencia entre ricos y pobres, musulmanes e hindúes, mujeres y hombres, decide abandonar el trabajo y el mundo rural empobrecido, y cambiar de vida en la gran ciudad.

FOTÓGRAFA DE GUERRA



La Segunda Guerra Mundial supuso un antes y un después para la gobernanza del mundo y la consideración de los derechos humanos. El grado de crueldad de la lucha y las muertes de civiles por el conflicto bélico o la represión habían alcanzado un nivel jamás visto. Las personas tardaron mucho tiempo en poder asimilar lo que habían experimentado o conocido en aquellos tiempos. Los fascismos dejaron un reguero de víctimas fruto del racismo y la extrema violencia, sin atenerse a un mínimo grado de humanidad o sistema legal, sólo el afán de conquista y sometimiento de los pueblos por una ideología extrema. En algunos países se impuso el silencio, dejar los traumas atrás para poder superarlos, en otros, en cambio, se mostró al público las imágenes de las atrocidades de la guerra. Una de la fotógrafas que contribuyó a informar fehacientemente fue la protagonista de la película que lleva su nombre, LEE MILLER, dirigida por Ellen Kuras, basándose en la biografía escrita por su hijo Anthony Penrose, que llegó a conocer de sus propias palabras antes de fallecer en 1977.



Lee Miller ya era conocida como prestigiosa fotógrafa y modelo cuando empezó la guerra. Había estudiado arte en Nueva York, para ser luego imagen reputada de moda en los años veinte. Su carrera se consolidó en París cuando fue amante y colaboradora de Man Ray. Perteneció al grupo surrealista y a su círculo de amigos, donde conocería a su segundo marido, el crítico y coleccionista de arte, Roland Penrose. En este momento comienza la película, cuando el grupo artístico pasa el verano de 1938 en Mougins, al sur de Francia. El segundo momento, es en Londres después del comienzo de la guerra, trabajando como fotógrafa para la revista de moda, Vogue. Da a conocer la ferocidad y la destrucción de los bombardeos nazis, pero quiere comprometerse más con su nuevo trabajo de fotoperiodista. A causa que los ingleses no mandaban mujeres al frente, se alista con el ejército norteamericano. De esta manera, la vemos en las costas de Normandía, fotografiando a los heridos hasta que consigue el permiso para acercarse a los combates, tras las dificultades impuestas por ser mujer.



Junto al fotógrafo de la revista Life, David Scherman, realizará un recorrido tras las ruinas materiales y humanas de las batallas militares. Captará con su cámara las represalias contra las mujeres colaboracionistas, la entrada triunfal en el París liberado, los cadáveres de fusilados, de los nazis después del suicidio, y lo más atroz, los muertos y las torturas, en trenes de carga y en campos de concentración. Así, en un barracón de prisioneros encontrará un grupo de mujeres, entre ellas, una niña que se asusta de su presencia a la que retratará. Le recordará su propio trauma vivido cuando era de su edad. Finalmente, en Alemania, a punto de claudicar el régimen hitleriano, logran entrar en su apartamento, y meterse en su propia bañera. Una vez de vuelta, sabemos que la revista Vogue de Londres, no le publicará sus fotos. Pretendía no recordar a la población tamañas crueldades y pasar página de la guerra. Si lo haría en 1945, la revista hermana norteamericana. 



Por otra parte, la historia se presenta como una entrevista realizada por un joven a Lee Miller, que le cuesta contar lo vivido en las fotos que estaban olvidadas en viejas cajas de cartón. Un flash back en distintos momentos temporales. Luego sabemos que era su propio hijo fruto del matrimonio con Roland Penrose, ya sin su madre en la casa familiar. Lo interesante de la película es el empleo de fotos reales para desarrollar las escenas, que observa el espectador en los títulos de crédito. Unas fotos que son comparadas con aquellas supuestas tomadas en la ficción. Lo cierto es que esta biografía de Lee Miller, el aspecto humano prima sobre el detalle de unas imágenes, que si bien articulan el relato, carecen de una determinación más precisa de los lugares visitados, que tal vez se da ya como conocida o no es tan relevante para el mismo.   




LA REBELIÓN DE LAS MUJERES IRANÍES



En 2022 se produjo la muerte violenta de Masha Jina Amini a manos de la policía en dependencias judiciales por no llevar bien puesto el velo obligatorio. A consecuencia de ello, se produjo una amplia protesta en las calles, universidades y centros escolares contra la discriminación por razones de género a base de la imposición de leyes abusivas. Esta protesta denominada, Mujeres, Vida, Libertad, puso en jaque al mismo régimen, que desplegó una dura represión, que se concretó en miles de detenciones arbitrarias y violencia policial. Este es el contexto de la película, LA SEMILLA DE LA HIGUERA SAGRADA, escrita y dirigida por Mohammad Rasoulof, centrada en aquellos días de protesta, poco antes de comenzar el año escolar, y en una familia cuyo padre acaba de ser nombrado juez de instrucción o investigación, obligado a firmar duras condenas de cárcel, e incluso, penas de muerte.






Iman, el recién nombrado juez, tiene mujer y dos hijas jóvenes, que estudian una, en el instituto y otra en la universidad. El comienzo del curso coincide con las protestas contra la muerte de Jina Amini, que según las autoridades, fue causada por un fallo del corazón. Ellos son conscientes de lo contrario, conectadas como están con las redes sociales, donde circulan vídeos que exponen las mentiras del régimen. Unas mentiras que provocan las protestas por la obligación de llevar el velo en la calle y otras leyes discriminatorias contra las mujeres. Su madre les impide sumarse a las protestas, pero ayudan a una amiga que ha sido herida por un disparo de la policía. Ellas no saben el alcance del trabajo de su padre como colaborador de la represión, que él acepta con reticencias al principio por no tener margen de actuación, según los dictados de sus superiores. La historia se complica cuando desaparece la pistola que debe llevar en todo momento, ante las amenazas de los activistas.






Iman, desde su nombramiento, se encuentra estresado tras largas jornadas de trabajo, sin poder ver a la familia. La desaparición del arma, le provoca mayor tensión, pues podría suponer el fin de su carrera. Piensa que ha desaparecido dentro de casa, como también lo creen sus compañeros de mayor confianza. Su mujer busca por todos los rincones, pero no la encuentran. Iman cree que sus hijas no dicen la verdad cuando afirman que no saben donde está, pues desconocían de su existencia. En esta búsqueda, se muestran las diferencias de mentalidad entre el padre y la generación de sus hijas, que no conciben la falta de libertad cotidiana de las mujeres. La única se localiza dentro de los hogares, donde no llevan velo alguno y pueden expresarse sin cortapisa. Las hijas piensan como la mayoría de las mujeres que el mundo ha cambiado, a lo que responde el padre, que Dios no, ni su ley moral, que guía el régimen teocrático de los ayatolas. Esta brecha se hace más amplia según avanza el movimiento de protesta. La situación se complica cuando se publican los datos personales del padre, que amenazado en su seguridad, deciden partir todos al pueblo de su infancia.






Aislados en un pueblo abandonado, pasan el tiempo reviviendo los recuerdos del pasado. Sin embargo, pronto se desencadena la tragedia, los verdaderos propósitos del padre, que son interrogar a su mujer e hijas para descubrir quién le robó el arma. Según lo hace, les va encerrando con candado en habitaciones a modo de celdas. Pero sus propósitos al final se verán frustrados, mostrando la verdadera naturaleza opresiva de la teocracia iraní, que tiene en los hombres, sobre todo, en aquellos que son como Iman, a los delegados del terror que ejerce para dominar a las mujeres, ponerlas a su servicio con la excusa de preservar la moralidad, cuando la suya es inexistente. Este argumento que muestra la versión más radical del patriarcado, hizo merecer a la película, el Premio Especial del Jurado, el Premio FIPRESCI y el Premio del Jurado Ecuménico en el pasado Festival de Cannes. 

EL INFIERNO DEL ACOSO


 

La sociedad tenía normalizada hasta cierto punto munchas conductas de violencia, acoso y abuso sexual. Unas mujeres pioneras fueron quienes con sus denuncias obligaron a ser conscientes de estos hechos tan dañinos. La historia real de una de ellas, la refleja la película, SOY NEVENKA, dirigida y escrita por Icíar Bollaín en colaboración con Isa Campo. Cuenta el caso de la concejal del Partido Popular en Ponferrada que sufrió acoso sexual por parte del alcalde Ismael Álvarez, por el que fue condenado y tuvo que renunciar a todos sus cargos. Se convertiría en el primer político condenado por este tema en España. La protagonista se tuvo que sobreponer a su propio partido y a la población de la ciudad en su contra. No se calló ante una situación injusta y violenta de abuso de poder contra ella que la llegó a ningunear y menospreciar cuando al principio fue elogiada por sus méritos.



Nevenka Fernández vivía en Madrid. Recientemente había terminado un máster y estaba haciendo las prácticas. Era una estudiante brillante de economía con veintiséis años. En una breve estancia en Ponferrada para visitar a sus amigas y a sus padres, empresarios bien relacionados, le presentan al alcalde de la ciudad. Este se fija en ella y le propone formar parte de la lista en las elecciones municipales, siendo elegida. A pesar de su juventud e inexperiencia como política, el regidor le nombra, Concejala de Hacienda y Comercio con dedicación plena y más salario. Al principio se la tiene en consideración, y pronto, el alcalde hace gala de su fama de mujeriego. Ella se resiste, no quiere tener más relación que la profesional y la amistad. Sin embargo, él la seduce hasta convertirla en su novia, cuando su mujer estaba enferma terminal de cáncer. 



En un momento dado, Nevenka le expresa al alcalde que no es adecuada su relación íntima, que ella sólo quiere tener como mucho amistad. En ese momento, éste le empieza a acosar, y en general, la corporación a ningunearla. No le avisan de las reuniones y le obligan a firmar los documentos, sin tener en cuenta sus opiniones. La toman como una incapaz e inútil para ser concejal. La situación entre ellos se deteriora al máximo hasta el punto que presenta su dimisión, aconsejada por sus padres y amigos. Pero Nevenka rectifica cuando el regidor le pide perdón. De todas las maneras, éste no respeta lo que ella quiere, y vuelve al acoso para tener sexo con ella, convertida en su amante. La protagonista, entonces, se refugia en su casa. Tiene miedo de encontrarse con el alcalde. Sus amigas al verla en un estado de ansiedad y pánico, le ayudan a salir de Ponferrada en dirección a Madrid, donde vive un amigo suyo.



En ese momento, decide tomar la decisión de denunciar a alcalde por acoso sexual. Para ello contratará un abogado de la capital, pues las redes clientelares y el apoyo que aquel tiene le impide hacerlo en Ponferrada. Apenas tiene pruebas, pues el acoso se había producido sin testigos, y además, sus compañeros de partido, jamás iban a declarar contra su jefe. Ella se da de baja laboral en el Ayuntamiento con un parte de una médico psiquiatra. Además, habla con la líder de la oposición del PSOE para que no convoquen la comisión de Hacienda y la hagan volver al consistorio. Un tiempo después realiza una rueda de prensa ante los periodistas donde comunica su intención de presentar la denuncia. El escándalo no se hace esperar y todo el mundo se pone en su contra declarándola culpable a ella. 



Nevenka llega al juicio oral sin apenas testigos, frente al poder y la influencia a todos los niveles de Ismael Álvarez en la sociedad, la política, y la judicatura de Castilla y León. Pero su testimonio, el de la verdad de los hechos será suficiente. Incluso, frente al fiscal, que la convierte en acusada, cuando es la víctima del caso. Ella obra por dignidad. Podía haberse callado. Irse sin llamar la atención. La ningunearon cuando estaba siendo acosada. Le llamaron inútil cuando era una profesional brillante. El machismo y el caciquismo en la ciudad de Ponferrada la doblegaron en principio. Ahora exige su reparación por el infierno que casi la destruye por completo. Al final el alcalde fue declarado culpable y tuvo que dimitir. A pesar que fue una condena mínima, la decisión de Nevenka, de hablar y denunciar,  le sirvió de ayuda a sí misma y a otras mujeres en su caso. Una pionera ante una lacra, de tal forma, que lo puso más difícil para que se repitiera.

TRAS UN OSCURO PASADO


 

El pasado de una persona imprime el carácter del presente. Ya sea por dramático o trágico, ya sea por ser ideal y feliz. El primero tiende a ocultarse en una nueva vida, en un nuevo comienzo desde cero, pero de todas formas, acecha, porque, según determinadas circunstancias, es imposible soslayarle. Va inherente a la propia personalidad del sujeto y puede volverse a repetir. Es lo que le sucede al protagonista masculino de la película, ISLA PERDIDA, escrita y dirigida por Fernando Trueba. Un hombre ensimismado que elude el trato en una isla griega donde es propietario de un restaurante. Será una mujer, la nueva maître, quien al caer enamorada de él, se interese por sus circunstancias, descubra un pasado perturbador, de seres queridos olvidados y personajes que tuvieron un trágico final. También, un talento extraordinario para la música, pues fue compositor e intérprete de clarinete en una banda de jazz.



Álex llega medio perdida en busca de una oferta de trabajo a una aldea idílica de la costa griega un soleado verano. Se encuentra con que su plaza de maître ya ha sido ocupada en el restaurante de una pequeña isla frente a la costa. El dueño, un americano serio y distante, a pesar de ello, le ofrece ser camarera, pues necesita más empleados por la afluencia de clientes. Desde del principio, ella cae prendida de él y va a hacer todo lo posible para tener una relación íntima. Max es reticente y elude cualquier intento de relacionarse con ella, pero al final, cede a sus pretensiones y empezarán a vivir juntos en la isla. Todo marcha bien hasta que Álex quiera conocer más del pasado de Max, que lo único que dice que se estableció en el lugar par comenzar una nueva vida. Entre los libros viejos de la casa encuentra una fotografía con una mujer y un niño; luego un disco de título Cristina, y un clarinete, que a escondidas toca.



Chico, un joven empleado, que se ha hecho muy amigo de Álex, le ayuda en descubrir todo lo que su pareja le oculta mientras se divierten en la isla. Max, tras mucho insistir, cuenta que tuvo una pareja que abandonó junto a su hijo, una vida bajo la influencia de las drogas, y no ha vuelto a saber nada de ellos, sin embargo oculta todo lo relacionado con su talento musical. Chico, logra averiguar que su jefe fue un compositor e intérprete del clarinete en una banda de jazz, y que cambió de nombre, tras publicar un LP que llevaba de título, Haunted Heart. A ponerle en el tocadiscos del restaurante una noche, provoca su despido y su marcha con la prohibición de acercarse a ellos. Sin embargo, Chico, que está enamorado de Álex, descubre un pasado más perturbador de Max, que al enterarse éste, inicia el desenlace trágico de los personajes, donde el amor es sustituido por la violencia. Constituye el tercer capítulo, el invierno, cuando el restaurante está cerrado, y la luz radiante del verano ha desaparecido, sustituida por la lluvia y el resplandor de un fuego provocado como telón de fondo, que borra definitivamente cualquier vestigio del pasado.

VÍCTIMAS DEL MACHISMO


 

La violencia de género se cobra víctimas casi a diario, y a veces, por partida doble con pocas horas de diferencia. Todas las medidas son pocas e insuficientes para proteger de esta lacra a las mujeres. Ningún sector social se libra de esta violencia, que afecta igualmente a la población inmigrante, que en algunos casos provienen de sociedades patriarcales más restrictivas como son las islámicas. Este es el caso de la protagonista de la película, SHAYDA, escrita y dirigida por Noora Niasari, que cuenta su experiencia en un centro de acogida para mujeres maltratadas, a donde huyó junto a su madre mientras tramitaba el divorcio. Estaba realizando estudios superiores junto a su marido en Australia cuando tuvieron que protegerla los servicios sociales ante el maltrato y la agresividad de carácter machista que sufría.



Hossein, el marido, no soporta la libertad individual de Shayda. Está atormentado por los celos, que le hacen enloquecer ante cualquier situación. Quiere ganarse a toda costa la predilección de su hija, que ha sido testigo de los malos tratos a su madre. Ahora se encuentran refugiadas en un lugar seguro, desconocido, junto a otras mujeres y sus hijos que viven una situación parecida. La película cuenta su vida diaria. Madre e hija disponen de una habitación donde pasar el tiempo. Luego comparten los espacios comunes como el salón y la cocina. Se ayudan unas a otras apoyadas por una trabajadora social que lleva sus casos. Puede seguir manteniendo sus antiguas relaciones sociales con amigas y amigos de su mismo origen.  Shayda cuenta los horrores que ha padecido con vista al juicio de la custodia. Hasta esa fecha tiene que llevar a Mona a su padre para que comparta con ella unas horas.



Shayda enseña la lengua y la cultura iraní a su hija, sobre todo ahora que su marido apuesta decididamente por ello con el objetivo de regresar. Hossein, a pesar, que su mujer se ha separado de él, no deja de controlarla con quién sale, se divierte o conoce. Lo mismo con su forma de vestir y si lleva velo o su tipo de peinado. Shayda desea ante todo divorciarse, olvidar a un hombre tan agresivo con ella, que se escuda en las costumbres y en la moral de la dictadura iraní. De esta manera, su progresiva libertad e independencia recrudecen los celos y el machismo del marido que le llevará a agredirla primero, y luego a incendiar el centro de acogida, poniendo en riesgo la vida de más personas. La historia termina con Hossein en prisión. El día de la visita de su hija a que tiene derecho. La última imagen es la de Shayda  esperando, y a salvo de una locura criminal de dominio y posesión sobre ella. La actualidad del tema y la carga emocional, hicieron merecedora a la película del Premio del Público en el Festival de Sundance.

UN WESTERN CREPUSCULAR


 

En los tiempos del lejano oeste americano numerosa población emigró a lugares todavía recientemente habitados que prometían un futuro mejor. Unas gentes que experimentaron la conquista y la colonización allá por la segunda mitad del siglo XIX. Los franceses e ingleses primero, se repartieron sus zonas de asentamiento; luego, las Trece colonias inglesas en los actuales EEUU lograron la independencia, y procedieron a la conquista de todo el territorio hacia el Pacífico. Los migrantes lograron ocupar los más recónditos lugares para ganarse la vida. Surgieron poblados de la nada entorno a la minería y el comercio. Por otra parte, la ley se impartía con dureza al servicio de una élite propietaria desaprensiva y corrupta, mientras el gobierno de la Unión, se enfrentaba a las fuerzas secesionistas de la Confederación. Este es el contexto de la película, HASTA EL FIN DEL MUNDO, escrita, dirigida e interpretada por Viggo Mortensen, que hace el papel de un inmigrante danés, Holger Olsen, que conoce a una vendedora de flores en San Francisco, Vivienne le Coudy, de origen canadiense, y que se van a vivir juntos a un rancho en Nevada, próximo a un pequeño pueblo llamado Elk Flats.



Holger trabaja para el rico ranchero del pueblo como carpintero y ella se dedica a las labores del hogar en una casa aislada entre las montañas. Tienen caracteres opuestos, Vivienne es trabajadora, interesada en sus flores de la que es una experta, mientras el primero, es menos activo, dedicado siempre a ocupaciones temporales. Sin embargo, han logrado congeniar porque es el hombre que ella esperaba, como aquel caballero medieval que Juana de Arco se encuentra, según la historia que leía su madre en la infancia. Un caballero que le protege y le salve de la violencia. Todo va bien entre ellos hasta que Holger se alista en el ejército para participar en la Guerra de Secesión. Ella, entonces, se queda sola en la casa, de la que únicamente sale para trabajar en la cantina del pueblo. Tan indefensa, que pronto caerá en las manos de Weston Jeffries, el hijo violento y abusador de Alfred, el hombre más poderoso de la zona.



Transcurrido varios años, Holger vuelve de la guerra un día cualquiera. Descubre que su mujer no vive sola, sino con un hijo pequeño. Vivienne no le había contado nada por carta. Fue fruto de la violación violenta de Weston. Poco después, ella muere de una enfermedad causada por ese horroroso encuentro. Holger, en ese momento, decide partir hacia el oeste, dejando su oficio de sheriff y su casa. Aprovecha en seguir a Weston, que había huido del pueblo al matar a seis hombres. Lo encuentra en el camino, y de su enfrentamiento, el malhechor, acaba mal herido. Por fin, Holger y su hijo alcanzan la costa junto al océano Pacífico, han llegado a donde se proponían, el fin del mundo, mientras el sol se pone en el horizonte. Termina, así, una película sobre el salvaje oeste, donde entre una imponente naturaleza, la vida de los seres humanos zozobra entre el amor y la degradación violenta fruto de los más mezquinos intereses económicos y las bajas pasiones sin control.

LA RAÍZ DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO


 

Hoy los medios de comunicación publican frecuentemente casos de mujeres asesinadas por sus parejas. Son los casos más llamativos, que esconden una larga trayectoria de abusos y maltrato, sufridos en silencio. La sociedad ha tomado conciencia del problema y las administraciones ofrecen servicios a estas víctimas para salir de esa espiral de violencia. La causa se encuentra en la cultura y educación patriarcal que viene de lejos. Una tradición que ha silenciado a la mujer y le ha sometido a las labores del hogar, privándola de su libertad e independencia. La organización política ha perpetuado desde el punto de vista legal este sistema en el tiempo. La película, SIEMPRE NOS QUEDARÁ MAÑANA, dirigida e interpretada por Paola Cortellesi, aborda el problema de ese maltrato continuo en la posguerra italiana, y la esperanza que supone el ejercicio por primera vez del derecho del voto en 1946, donde hubo una participación masiva de la mujer.




Delia, la protagonista interpretada por la propia Paola Cortellesi, es la madre de familia humilde que sufre casi a diario el desprecio y los golpes de su marido. Viven en un humilde sótano en una barriada romana. El marido marcha temprano a trabajar, y ella se tiene que ocupar de dos hijos pequeños, mientras la chica mayor también trabaja. Tiene a su suegro perennemente en la cama, y no les llega el dinero para comer. Ella, además de las tareas de la casa, se emplea en pequeñas ocupaciones como practicante, fabricante de paraguas, costurera, y lavandera. Su marido es un hombre maleducado, que se emborracha casi a diario. Paga todo su mal humor con ella. La desprecia creyéndola una inútil, cuando es la base de la familia. La mayor preocupación de Paola es Marcella, la hija mayor que no ha podido estudiar por falta de dinero, que ahora tiene un novio, y seguramente, se casará con él. 




Aparentemente, la protagonista, quiere romper con todo, pues está guardando un ahorro a escondidas para abandonar a Ivano, su marido. Así, le recomienda Marcella, ante los golpes y desprecios que sufre. También le intentan ayudar un militar norteamericano, de los muchos que ocupaban el país por aquellas fechas, y un antiguo amigo de la juventud, que llegó a amarla. Después de la comida con los padres del novio de su hija, propietarios de un bar, y de mayor nivel económico, donde le propone matrimonio y le da el anillo de compromiso, se da cuenta que no es un buen chico, pues tiene los comportamientos machistas de Ivano. Una situación que resolverá tras la voladura de aquel negocio. 



La circunstancia  de su vida, la tiene decidida para un domingo próximo, después de ir en familia a misa. Parece que va a fugarse, pero da la casualidad que muere su suegro. Lo aplaza al día siguiente, que se levanta temprano. El espectador descubre que no va a abandonar al marido, sino que se dirige a votar, junto a una masa expectante de mujeres, como un canto a la esperanza, un primer paso a la libertad. Un final poético ante una realidad diaria violenta, pero que es la de muchas mujeres de aquella época y de la actual, que vieron en la expresión política democrática, la solución a la desigualdad.

SOBRE LA LIBERTAD DE LA MUJER


 

En esta época de crisis se habla mucho de libertad. Los actores políticos la enuncian de forma constante, pero desde interpretaciones opuestas. Unos lo hacen desde el sentido tradicional, el concepto que alude a la falta de ataduras frente a cualquier tipo de dependencia o esclavitud. Otros aluden a una libertad referida a las normas sociales, imprescindibles para la convivencia y el bienestar general. El primer sentido favorece al conjunto de la población, el segundo a un grupo privilegiado que defiende sus intereses económicos o de clase. Lo mismo podría decirse respecto al concepto de igualdad, entendida por igual trato y derechos respecto del hombre y la mujer, que en la película, POBRES CRIATURAS, del director, Yorgos Lanthimos, se encarna en la protagonista, Bella Baxter, interpretada por la actriz Emma Stone. El argumento se basa en la novela de Alasdair Gray, y recrea un mundo fantástico donde un prestigioso cirujano, Godwin Baxter, tiene la habilidad de crear seres extraordinarios, mitad perro y ave, o hacer trasplantes hasta de cerebros.



Bella Baxter tiene el cerebro de una bebé y el cuerpo de una mujer, su madre, que se suicidó mientras estaba embarazada. El cirujano Godwin Baxter, le ha estado enseñando para aprender desde cero, sin dejarla salir de casa por los peligros que supone. Es un personaje a la manera del doctor Frankenstein, capaz de las operaciones más arriesgadas. Enseña en la facultad de medicina su proezas con los cuerpos, que practica constantemente en casa. Un día decide que la vigile y analice su evolución uno de sus alumnos, que descubrirá su progresiva autoconsciencia sexual. El doctor, entonces, decide casar a su supuesta hija con el alumno, que se había enamorado de ella. Sin embargo, no llegará a producirse el matrimonio, pues un apuesto abogado, la seduce para viajar juntos a Lisboa. Allí se inicia su apasionada relación, mientras Bella, poco a poco, descubre los beneficios de la libertad y la independencia de los hombres. 



La protagonista se había propuesto conocer el mundo, no sólo países diferentes, sino la realidad social que le rodea. Bella es sensible a la gente más pobre, mientras ella vive en un nivel de riqueza superior, dependiente ahora de un auténtico villano dedicado a la bebida y al juego. De esta manera, un día repartirá el dinero de su pareja, cayendo en la pobreza. En estas nuevas circunstancias, terminará ejerciendo la prostitución en París como una manera de salir adelante. La enfermedad del doctor Baxter, le hará volver a Londres. Allí conocerá el secreto de su existencia, justo en el momento de casarse con el alumno de su padre. Era esposa de un cruel militar, todo lo contrario a sus ideas, que la obliga a vivir en su suntuoso palacio, hasta que ella logra escapar. Al final consigue, por un lado, la independencia, fruto del conocimiento y experiencia, por otra la libertad de las ataduras de hombres que la sometían a su capricho. La película recibió el merecido León de Oro en el Festival de Venecia; y la comprometida interpretación de la actriz Emma Stone, el Oscar. Todo un lujo para una historia ambientada en una época que recuerda el mundo hacia 1900, desde una interpretación exagerada de estilizadas arquitecturas y vestuarios.

LA HISTORIA DE PRISCILLA


 

A finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta a la vez que se desarrolla la sociedad de consumo y la cultura pop, surgieron una serie de artistas de los nuevos estilos de la canción o de artistas considerados luego un mito por su muerte prematura. La incidencia de los medios de comunicación, la televisión, el cine y la publicidad, reforzaron su imagen una y otra vez a la par que se multiplicaron sus seguidores. Personajes como James Dean, Marilyn Monroe o el mismo Elvis Presley se convirtieron en estrellas, y en auténticos mitos de millones de seguidores. Ellos encarnaban la rebeldía, la belleza femenina o la perfección como cantante. Tras el paso del tiempo ha perdurado su fama como iconos de una época, símbolos de vida intensa, muchas veces al límite, que les provocaría su muerte anticipada. Su lado humano se ha tardado en descubrir pasados muchos años. La película, PRISCILLA, escrita y dirigida por Sofía Coppola, nos abre una ventana a esos aspectos personales de Elvis Presley, y de ella misma como su esposa. Para ello se basa fielmente a sus memorias y en sus consejos durante el rodaje.



Priscilla, la protagonista, aparece como una chica normal en todo momento, situada en un lugar aparte de la fama de su marido. Siempre dentro del espacio personal e íntimo del cantante. El artista quiso preservarla de su forma de vida vinculada a la canción o al cine. En cierto modo porque no era positivo según su manager, por las numerosas fans. La pareja se conoció en Alemania mientras el cantante pasaba un tiempo en el ejército. Ella tenía sólo catorce años, y el cantante se quedó prendida de ella. Los dos tuvieron que saltar las reticencias de sus padres, que se preocupaban de su bienestar para terminar sus estudios. Elvis hizo todo lo que pudo para pasar el mayor tiempo juntos. La trajo a EEUU, hasta tal punto que su padre se convirtió en su tutor para que se graduase a los diecisiete años. Por aquellos años, después de las giras, permanecían mucho tiempo en el dormitorio, sin llegar a consumar su unión. El cantante decía que era pronto, que llegaría el momento también de casarse.




Esta circunstancia provocó numerosos celos en Priscilla, que veía a su amado en las revistas con otras mujeres, entre ellas, Nancy Sinatra. De todas formas era la manera de proceder de Elvis Presley. Considerar a su mujer de una manera distinta a otras con las que podía ser infiel, desfogarse sexualmente. En un momento dado, se llegaron a casar, y pronto tuvieron una hija. La protagonista, en general, no participó en ningún momento en la actividad de su marido, incluso cuando éste le pidió en alguna ocasión consejo para elegir las canciones a interpretar. Ella le respondía que no sabía, lo que le supuso en una ocasión que le lanzase una silla. La relación entre ambos se centró en un ámbito privado con altibajos producido por las largas giras por EEUU del cantante. Sin embargo llegó el momento que ella se fue haciendo más independiente de él. Pasó largas temporadas fuera de Graceland con su hija y las amigas. Influyó la dependencia de Elvis de los contratos leoninos que firmó su famoso manager el Coronel Tom Parker, sobre todo el que le vinculaba con Las Vegas.



Priscilla y Elvis Presley se fueron alejando mutuamente. El cantante prisionero de su fama y su trabajo, además del consumo de drogas que le mantenían en pie. Pastillas para dormir y para despertarse. Llegó, entonces, el día en el que ella decidió separarse. La última escena es la de ella yéndose en coche de Graceland, entre tristeza y alivio con las fans y los periodistas siempre en la puerta. Atrás quedaba una relación que le cambió definitivamente su vida. Por otra parte, las interpretaciones son comedidas, especialmente, la de Priscilla, muy humana y sencilla, enfrente la del Rey del Rock, como estrella, que a la vez que da órdenes, se muestra dependiente de su padre y de su mánager, teniendo que hacer cosas que no quiere. Todo el conjunto se completa con una banda sonora de música de la época, sin aparecer las más esperadas, las de Elvis Presley.