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MEMORIA DE LA INFANCIA


 

Hoy llegan casi a diario noticias de la muerte de niños y jóvenes en los conflictos abiertos de Ucrania y el Próximo Oriente. Otros tanto sufren sus consecuencias, el hambre y las malas condiciones de vida, hechos que permanecerán indelebles en su memoria para siempre. Las fechas conmemorativas de sucesos históricos son la oportunidad para que aquellos supervivientes cuenten su experiencia. En la actualidad, sus protagonistas en su mayoría han fallecido, solamente quedan los que eran niños, y que ahora, longevos, todavía recuerdan con todo detalle los sucesos trágicos del pasado como si fueran recientes. Nos referimos a los años cuarenta cuando se desarrolló la Segunda Guerra Mundial. Es el caso del cineasta alemán Hark Bohm en la película LA ISLA DE AMRUM, dirigida y escrita por Fatih Akin con su colaboración e impulso, que cuenta su experiencia personal siendo un niño de 12 años en los días finales de la guerra en la primavera de 1945.



Nanning, el protagonista vive con su madre, sus hermanos y su tía en la casa familiar de la isla de Amrum en el Mar del Norte. Huyeron de Hamburgo por los continuos bombardeos de los aliados. Llevan una vida difícil por la escasez de alimentos y las noticias que llegan de Berlín. El protagonista compagina el trabajo en el campo con la escuela, lo que permite ayudar a la familia. El padre está ausente en el frente. A pesar que su familia es originaria de varias generaciones de la remota isla, le consideran un chico de ciudad, además pertenece a las juventudes hitlerianas y su madre es nazi, lo que le causará ciertos problemas con los habitantes del lugar dedicados principalmente a la pesca. Un día llegan noticias que el ejército ruso se encuentra a cincuenta kilómetros de la capital; otro, que Hitler se ha suicidado, que coincide con el parto de su nuevo hermano; finalmente, que la guerra se ha terminado.



La madre, tras el nacimiento de su nuevo hijo, sufre una fuerte depresión, que coincide con los días terminales del régimen que idolatraba. Una inclinación que le llevará a enfrentarse con su hermana de pensamiento diferente como la mayoría de la población de la isla. Nanning, al ver a su madre en ese estado tratará de satisfacer sus deseos: conseguir pan blanco, miel y mantequilla, además de otros alimentos para él y sus hermanos. Todas las peripecias que experimenta lo cuenta la película, como el ir vestido de uniforme para conseguir esos alimentos del jefe del partido en la zona, hasta que un día lo encuentra muerto por suicidio en su despacho. Terminada la guerra, en medio de la escasez en una tierra de inmigrantes y pescadores, la población lo celebra. A ellos les llega una carta de su padre que se encuentra prisionero de los ingleses para que vuelvan a Hamburgo. Le queda la amistad de su vecino y de otros jóvenes a los que ayudó un día dramático en las marismas.

TRAS LOS PASOS DE LA NUEVE


 

El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática presenta la exposición, 1945. LIBÉRATION. TRAS LAS HUELLAS DE LA NUEVE, situada en los Jardines del Campo del Moro, como un homenaje al papel decisivo que jugaron los españoles en la derrota del nazismo. Se compone de dos espacios complementarios: primero el Chalet de la Reina, que presenta un audiovisual inmersivo con imágenes de la época y otras creadas con IA para acercar al visitante al ambiente del frente y a sus protagonistas en momentos fundamentales, complementado en el exterior con uno de los blindados de la compañía de nombre Guadalajara, que fue uno de los primeros que llegaron al Ayuntamiento de París el 24 de agosto de 1944; el segundo, está compuesto por diez grandes paneles situados en el Paseo de Damas que nos permiten conocer el origen, la trayectoria, y los principales acontecimientos en los que participó La Nueve, junto a la trayectoria de alguno de sus miembros.



Casi medio millón de personas cruzaron la frontera a comienzos de 1939 tras la derrota del ejército republicano en la Guerra Civil, en el que las familias fueron separadas, y los hombres internados en campos de reclusión. Otros lo fueron en el norte de África, a donde llegaron desde las costas españolas. La Nueve se formó con el reclutamiento de estos refugiados que eligieron, para salir de su reclusión, las opciones de incorporarse a la Legión extranjera o los Regimientos de marcha de  voluntarios extranjeros, en concreto, muchos procedían del Cuerpo Franco de África, que se puso al servicio de las Fuerzas Francesas Libres bajo el mando de Charles de Gaulle. Constituía una unidad dentro de la 2ª División blindada del general Leclerc, con vehículos y material estadounidense, al mando del capitán francés Raymond Dronne, que dirigió desde 1943 el entrenamiento de los hombres, para partir, en mayo de 1944 rumbo a Inglaterra, donde dieron el salto al continente en agosto de 1944.



La Nueve estuvo formada por 350 hombres de trece nacionalidades diferentes, la mitad de ellos españoles. Tras su desembarco en Normandía, su primer hito en el combate, un auténtico bautismo de fuego, se produjo en dirección a la capital francesa, en Écouché, donde se produjeron las primeras bajas. No impidió que 170 hombres de la compañía, entre ellos 68 españoles, alcanzaran el centro de París la noche del 24 de agosto, convertidos en la vanguardia de los casi catorce mil de la división de Leclerc, que al día siguiente, celebraron la liberación de la ciudad bajo el arco de triunfo. A partir de esta fecha, entre septiembre y enero de 1945, se produciría el periodo más sangriento de la compañía, estimándose en más del 75% de las bajas que tuvo. Los duros combates se sucedieron camino de Alemania, tras pasar por Alsacia y Estrasburgo. Luego participaría en mayo de 1945 en los combates para la toma de Berchtesgaden, una pequeña localidad al pie de los Alpes bávaros en los que Hitler tenía su segunda residencia, el Berghof, y montaña arriba, el Nido del Águila. Lo pudieron visitar, tras numerosas bajas, los 39 españoles que quedaron de aquellos que desembarcaron en Normandía. Españoles que afrontaron a partir de ahí una nueva vida en el exilio, a los cuales debemos su historia y memoria.

TIEMPO DE INTOLERANCIA


La Residencia de Estudiantes presenta la exposición, INTOLERANCIA. ESPAÑA EN UNA EUROPA CONVULSA, 1914-1945. LA COLECCIÓN JOSÉ MARÍA CASTAÑÉ EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES, que reúne un conjunto variopinto de documentos entre fotografías, cartas, carteles, folletos, postales, documentación administrativa, prensa, libros, pinturas, dibujos y grabados, que ilustran un periodo de la historia de nuestro país y del continente especialmente significativo para todo el siglo XX y nuestro días. Una parte del conjunto de cerca de cinco mil originales inéditos que forman parte de la donación del coleccionista a la institución madrileña. La exposición se articula en cinco grandes secciones. Una primera, Intolerancia. Una historia europea, sirve de prólogo, y trata de un mundo afectado por las consecuencias de la Gran Guerra, que dio lugar a un mundo de vértigo e incertidumbre, que estaría afectado, tras las numerosas víctimas humanas provocadas por el conflicto, por el surgimiento de los totalitarismos. 



El núcleo de la exposición son las secciones correspondientes a la Segunda República (España. Golpe de Estado y revolución) y el Franquismo durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial (La España franquista en la Europa del Eje). Por un lado se muestra, la resistencia republicana y el violento proceso revolucionario en la retaguardia republicana ante el temor a la quinta columna en la capital, según el testimonio de José Moreno Villa, por otro la connivencia con el nazismo y el fascismo italiano del nuevo régimen español, demostrado por importantes documentos visuales originales: álbumes de fotos de la visita de Himmler a nuestro país; el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya; banderas e medallas de la Legión Cóndor; mapas de los frentes en las batallas de Guadalajara y el Ebro; telegramas de Goering, Hitler y Mussolini por la victoria en la guerra; y finalmente, fotografías, mapas y documentos referidos a la División Azul.



No menos interesante resulta la sección cuarta denominada, Extirpar al enemigo, compuesta por dos partes, una referida a aquellos que marcharon al exilio, primero refugiados en Francia en las duras condiciones de los campos de concentración, a los que nos aproximamos con fotografías y pinturas o documentos de visados para México; otra formada por aquellos que identifican a un régimen dictatorial, anticomunista y católico, basado en la represión y la propaganda, además de la vigilancia y depuración de los ciudadanos. El último apartado, el quinto, La Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes: persecución y resistencia, se refiere, primero a la represión, prohibición e incautación de los bienes de la institución educativa, de sus principios que informaron a los maestros en el periodo republicano, cuerpo gravemente atacado. Su legado pudo, de todas maneras, preservarse tanto por la resistencia en el interior, como la labor desarrollada de los exiliados en los países de acogida. Termina la exposición con el discurso de Fernando de los Ríos a los diputados de las Corte españolas refugiadas en México, que terminaba con una cita de Unamuno que clamaba por la esperanza al decir que Nacerá el alba, vendrá un mañana.



EL PELIGRO TOTALITARIO


 

Hoy la democracia se haya en peligro. Corren vientos autoritarios originados en el país de tradición liberal más antiguo del mundo. La ley de la fuerza se impone en las relaciones internacionales. Aquel sistema basado en leyes y en el respeto a los derechos humanos tras la Segunda Guerra Mundial, que tantas víctimas inocentes costó conseguir, se está demoliendo, en favor del nacionalismo e imperialismo. El gobierno de una oligarquía sustentada en la tecnología que acumula los datos personales de los ciudadanos y controla los medios de comunicación, está en la base de esta transformación. Los multimillonarios que no han hecho más que incrementar su fortuna en los últimos años, proporcionan las herramientas que fundamentan el poder en la mentira frente a la verdad, en la desinformación y en la propaganda, esenciales para engañar a la mayoría de la población. De esta forma, los estados y los gobiernos más viles, expresión de una minoría privilegiada, pueden ejercer un poder omnímodo sin cortapisas, a costa de los derechos más elementales del ser humano. Es por tanto, oportuno, la película documental, ORWELL: 2+2=5, escrita y dirigida por Raoul Peck, que realiza un retrato del famoso escritor y de sus proféticas predicciones de un régimen totalitario por medio de lecturas de su diario, referencias cinematográficas e imágenes actuales.



Georges Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair, pertenecía a la clase media inglesa, aquella destinada a servir en el ejército o en una profesión respetable. Al igual que su padre, desde joven entró en la milicia como policía colonial, tras disfrutar de una buena educación universitaria, pero pronto sus ínfulas de superioridad racial, se vinieron abajo cuando comprobó los injusto que suponía someter a países y a poblaciones enteras como Birmania en la servidumbre, aprovechando su atraso y pobreza. Lo que los ingleses hicieron en aquel país cuando era colonia, lo está haciendo hoy la dictadura de Myanmar con las minorías religiosas. Otro hito en su vida fue alistarse en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española, en concreto, participó junto a las milicias del POUM, partido comunista de inspiración trotskista, para luchar contra el fascismo. La persecución y eliminación de este grupo por parte de los servicios secretos estalinistas, le marcaría decisivamente su pensamiento político. Durante la guerra mundial, trabajó en la BBC, para dejarlo y dedicarse a la literatura. Así, en los años cuarenta, publicaría sus dos obras fundamentales, Rebelión en la Granja, y 1984, poco antes de su muerte, tras una larga enfermedad causada por la tuberculosis.



En el presente documental oímos las palabras de Orwell que nos hablan de un Estado totalitario en el futuro, denominado Gran Hermano, que emplea la tecnología para controlar el comportamiento y el pensamiento de la gente. Nada queda fuera de su control, ni las relaciones íntimas. Un sistema centralizado que puede doblegar el conocimiento científico y la propia verdad. Así, la libertad es esclavitud, la paz es la guerra, y la ignorancia es la fuerza. La distopía que aparece en la obra, 1984, no pretendía renegar del socialismo democrático, la ideología del autor antes de su muerte, sino de aquellos regímenes totalitarios como el estalinista soviético o los fascismo nazi, italiano y español. Una distopía que nos permite entender hoy las políticas de Donald Trump cuyas herramientas para conseguir y mantener el poder se entienden mejor si utilizamos las predicciones y conceptos orwellianos: la neolengua, las frases hechas; el querer decir una cosa, que significa otra; la manipulación de la verdad o su negación por una mentira; el desprecio por los derechos humanos y hacia los más necesitados, en favor de los ricos, sin respetar las leyes; y el señalamiento como enemigos a los inmigrantes. Además, a sus pretensiones totalitarias, le han surgido un grupo de seguidores como Milei en Argentina, Orbán en Hungría, y numerosos partidos de extrema derecha, que dicen pretender la libertad, cuando quieren la servidumbre.

EL NO-DO FRANQUISTA


 

La Filmoteca Española presenta la exposición, NO-DO. EL MUNDO DE AYER. IMAGEN Y PROGANDA DEL FRANQUISMO, que reúne documentos, filmaciones, fotografías, y objetos técnicos, sobre este noticiario que se proyectaba en los cines antes de ver las películas programadas desde 1943 hasta 1975. Duraba unos diez minutos y estaba integrado por materiales propios, elaborado por un equipo de directivos y operadores con sucursales en todo el país, y provenientes del extranjero, mediante el intercambio con otros países. La aparición de la televisión hizo que se transformarse en una revista de la actualidad con un carácter más general e intranscendente. La exposición se divide en tres secciones según los espacios amplios de la misma: una primera referida a sus contenidos ideológicos e históricos; otra a sus aspectos técnicos y sus fases de elaboración; y una tercera, a los aspectos humanos, de sus operadores, como del dictador, sin duda partícipe de alguna manera en el mismo, así como el valor del archivo para la memoria y la historia. 



El visitante en el primer espacio puede visionar el primer NO-DO de 1943, expresión del nuevo régimen político instaurado tras la Guerra Civil, fundamentado en una ideología totalitaria de carácter fascista, según la versión del falangismo, nacionalsindicalista y de Estado corporativo. Su líder se encarnaba en la figura de Francisco Franco, que aparece en las primeras imágenes, detrás de una entrada que alude al pasado imperial de la nación. También se explica que el noticiero no nació de la nada sino de otros previos y organismos existentes. Nacido en plena guerra mundial, la reflejó no sin dificultades, pues tuvo que mantenerse neutral cuando se refería al conflicto en Europa; a favor del anticomunismo alemán en el frente contra la URSS, y proamericano en el Pacífico. Mostró acontecimientos de la dictadura a lo largo de su existencia, positivos con respecto a la Guerra Fría y las bombas atómicas, y los distintos conflictos mundiales. Se opuso a los avances de la cultura pop encarnada en la música de los Beatles, o la revolución juvenil de los hippies o los avances en la igualdad de la mujer.



Apostó por el fenómeno turístico, que promocionó a España en el exterior y la sacó del atraso económico. Ocultó la emigración masiva a las ciudades y a otros países de Europa, para luego reconocerla. Tuvo al dictador como el mayor protagonista, el que más veces apareció en sus imágenes. Sabemos que los noticiarios se proyectaban semanalmente en el Palacio del Pardo, y él era un aficionado al cine, que practicaba en algunas ocasiones. Por otra parte, el noticiero, que veían obligatoriamente todos los ciudadanos, estaba sometido a una férrea censura, y seguía este procedimiento: primero se seleccionaban las noticias; acto seguido los reporteros la ilustraban con imágenes; luego se positivaban fuera del organismo oficial; de vuelta, se montaba y se introducía el sonido. Al principio, apenas se grababa en directo, luego con el desarrollo técnico, sí. Más relevante fue la redacción de las noticias, y la incorporación de los comentarios, por locutores de voz singular. Finalmente, la incorporación de los títulos de las secciones y la distribución. El proceso era muy rápido porque cada semana se llegaron a realizar hasta cuatro noticieros.



Podemos conocer que la partitura original del NO-DO la compuso el músico, Manuel Parada de la Puente; el estilo retórico y grandilocuente de la mayoría de las noticias se debe a la prosa de Alfredo Marqueríe. La maleta del operador Gregorio Sánchez, nos informa de la vida del personal de la entidad, junto al testimonio del redactor y realizador, Jaime Moreno, testigo de los años dorados. La exposición termina con la información de toda la producción en cifras: miles de noticieros, según distintas categorías, sus fechas; las temáticas de cada uno de ellos; el tipo de fotografías, blanco y negro o color, mas la cantidad de documentales y ediciones especiales. Hoy el archivo tiene una relevancia excepcional para el mundo académico y el público en general. Forma parte de la Filmoteca Nacional, y se está digitalizando a la máxima resolución. Traslado la frase del escritor William Faulkner parafraseada en la muestra: NO-DO no ha muerto. Ni siquiera es pasado.

LUCHA POR LA LIBERTAD


 

Hubo un tiempo de guerra y opresión durante los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Primero fue la Guerra Civil española que enfrentó al gobierno democrático de la Segunda República contra el ejército rebelde apoyado por el fascismo. Luego, tras su victoria en España, el combate mundial que cambió la historia y la vida de las personas de forma radical. Fue un tiempo de exilios y de lucha por mantener la libertad y la cultura  propia. Eso lo hacen los protagonistas de la película, KARMELE, escrita y dirigida por Asier Altuna, basada en la novela de Kirmen Uribe, que cuenta la historia de una mujer de ese nombre desde que fue expulsada con su familia del País Vasco en 1937 por el avance de las tropas franquistas hasta la posguerra que tiene que emigrar a Venezuela para mantener a sus hijos.



Karmele y su familia son fieles a sus costumbres y a su lengua materna, el euskera. Vive junto a la ría, pues el padre se dedica a la pesca y tiene un pequeño barco de su mismo nombre. Las tropas franquistas en su avance hacia el control del norte de España, se apropian de su casa y sus bienes. Mientras sus padres se establecen en el sur de Francia, ella ayuda como enfermera a la resistencia republicana. Tras su derrota pasa la frontera, y en el exilio, le contacta la embajada cultural vasca, para que apoye su causa y la de los presos, a través de la música y las danzas propias de su tierra. Sin embargo, después de realizar una gira por las principales ciudades, se declara la guerra contra la Alemania nazi. En ese periodo había conocido a su futuro marido, Txomin, un trompetista del grupo, al que unirá su destino.



La pareja, entonces, decide viajar a Venezuela, donde podrán seguir apoyando la causa vasca y la lucha contra el fascismo. Mientras hacen sus respectivos oficios, sirven como espías con el apoyo de los norteamericanos. A su regreso a casa, descubren que el fin de la guerra no supone la derrota del régimen de Franco, y los apoyos exteriores desaparecen en un nuevo orden bipolar impuesto por la Guerra Fría. De  todas formas, piensan continuar la lucha en un País Vasco asolado por la represión dictatorial, que les causará en última instancia su ruina.

FOTÓGRAFA DE GUERRA



La Segunda Guerra Mundial supuso un antes y un después para la gobernanza del mundo y la consideración de los derechos humanos. El grado de crueldad de la lucha y las muertes de civiles por el conflicto bélico o la represión habían alcanzado un nivel jamás visto. Las personas tardaron mucho tiempo en poder asimilar lo que habían experimentado o conocido en aquellos tiempos. Los fascismos dejaron un reguero de víctimas fruto del racismo y la extrema violencia, sin atenerse a un mínimo grado de humanidad o sistema legal, sólo el afán de conquista y sometimiento de los pueblos por una ideología extrema. En algunos países se impuso el silencio, dejar los traumas atrás para poder superarlos, en otros, en cambio, se mostró al público las imágenes de las atrocidades de la guerra. Una de la fotógrafas que contribuyó a informar fehacientemente fue la protagonista de la película que lleva su nombre, LEE MILLER, dirigida por Ellen Kuras, basándose en la biografía escrita por su hijo Anthony Penrose, que llegó a conocer de sus propias palabras antes de fallecer en 1977.



Lee Miller ya era conocida como prestigiosa fotógrafa y modelo cuando empezó la guerra. Había estudiado arte en Nueva York, para ser luego imagen reputada de moda en los años veinte. Su carrera se consolidó en París cuando fue amante y colaboradora de Man Ray. Perteneció al grupo surrealista y a su círculo de amigos, donde conocería a su segundo marido, el crítico y coleccionista de arte, Roland Penrose. En este momento comienza la película, cuando el grupo artístico pasa el verano de 1938 en Mougins, al sur de Francia. El segundo momento, es en Londres después del comienzo de la guerra, trabajando como fotógrafa para la revista de moda, Vogue. Da a conocer la ferocidad y la destrucción de los bombardeos nazis, pero quiere comprometerse más con su nuevo trabajo de fotoperiodista. A causa que los ingleses no mandaban mujeres al frente, se alista con el ejército norteamericano. De esta manera, la vemos en las costas de Normandía, fotografiando a los heridos hasta que consigue el permiso para acercarse a los combates, tras las dificultades impuestas por ser mujer.



Junto al fotógrafo de la revista Life, David Scherman, realizará un recorrido tras las ruinas materiales y humanas de las batallas militares. Captará con su cámara las represalias contra las mujeres colaboracionistas, la entrada triunfal en el París liberado, los cadáveres de fusilados, de los nazis después del suicidio, y lo más atroz, los muertos y las torturas, en trenes de carga y en campos de concentración. Así, en un barracón de prisioneros encontrará un grupo de mujeres, entre ellas, una niña que se asusta de su presencia a la que retratará. Le recordará su propio trauma vivido cuando era de su edad. Finalmente, en Alemania, a punto de claudicar el régimen hitleriano, logran entrar en su apartamento, y meterse en su propia bañera. Una vez de vuelta, sabemos que la revista Vogue de Londres, no le publicará sus fotos. Pretendía no recordar a la población tamañas crueldades y pasar página de la guerra. Si lo haría en 1945, la revista hermana norteamericana. 



Por otra parte, la historia se presenta como una entrevista realizada por un joven a Lee Miller, que le cuesta contar lo vivido en las fotos que estaban olvidadas en viejas cajas de cartón. Un flash back en distintos momentos temporales. Luego sabemos que era su propio hijo fruto del matrimonio con Roland Penrose, ya sin su madre en la casa familiar. Lo interesante de la película es el empleo de fotos reales para desarrollar las escenas, que observa el espectador en los títulos de crédito. Unas fotos que son comparadas con aquellas supuestas tomadas en la ficción. Lo cierto es que esta biografía de Lee Miller, el aspecto humano prima sobre el detalle de unas imágenes, que si bien articulan el relato, carecen de una determinación más precisa de los lugares visitados, que tal vez se da ya como conocida o no es tan relevante para el mismo.   




MEMORIA FAMILIAR


 

El pasado pervive en la memoria de las personas. La niñez en familia para luego seguir un destino propio, un camino determinado por los recursos económicos y por tus relaciones sociales. Una trayectoria también marcada por la migración desde un humilde pueblo ganadero, a la ciudad industrial. Si en ese pasado hubo un guerra, la historia se ve influenciada por el drama humano que causó en las vidas de la gente. Esto es lo que sucedió en Europa por influencia de la Segunda Guerra Mundial, o en España, por la Guerra Civil, que tras su término, la sociedad cambió definitivamente hasta nuestro presente. Los que fueron niños por aquellos años, evocan un mundo desaparecido, tradicional, de pobreza cotidiana. Es lo que nos retrata la película, VERMIGLIO, escrita y dirigida por Maura Delpero, que cuenta los acontecimientos en una familia numerosa de un pueblo de montaña de ese nombre al norte de Italia, por la que recibió el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Venecia.



La época de la historia corresponde al final de la Segunda Guerra Mundial. La nieve y el frío blanquea las montañas y oculta los caminos. Sin embargo, la vida en el pequeño pueblo, no se altera. Los niños van diariamente a la escuela, y los adultos se reúnen en la cantina para pasar el tiempo, hasta que un día llegan dos soldados desertores del frente. Uno es originario del mismo, otro de la lejana Sicilia. La familia del maestro los acoge, pues uno de ellos es su sobrino. Apenas hablan, seguramente traumatizados por lo que vivieron en la guerra. Los primeros sorprendidos son los miembros de la familia de acogida, especialmente de la mujeres. Una de ellas, Lucía, se va a enamorar del joven siciliano. Mientras tanto, sigue la dura vida diaria de la numerosa familia. Todos los hijos asisten a la escuela y a la vez, se encargan de las tareas domésticas: apilar leña para el fuego; ordeñar las vacas; ayudar a la madre continuamente embarazada. Al comienzo del invierno, uno de los niños murió al poco tiempo de nacer.



El maestro ejerce su influencia y su poder en la comunidad rural y sobre toda su familia. Decide quien seguirá estudiando, o quién se quedará en el pueblo como trabajador o para las tareas domésticas. Así se debaten sus hijos durante la historia, para encontrar su lugar en ese cerrado mundo tradicional. La hija mayor se casará en la primavera con el soldado siciliano. Otra de sus hijas, es una ferviente devota, que junto a otra de sus hermanas, con la que comparten cama, descubren el cajón secreto del padre, donde guarda el tabaco y un álbum de fotos de desnudos. Los niños son testigos de los que sucede en la familia, mientras aprenden las primeras letras. Un día, llegan las noticias del fin de la guerra. Los jóvenes soldados regresan a casa. Entonces, Pietro, el siciliano, decide seguir el camino a su tierra, para luego volver con Lucía, embarazada. Sin embargo, pasa el tiempo sin recibir ninguna carta de su esposo, hasta que la prensa se hace eco de la un trágico suceso. Pietro había sido asesinado por su esposa al descubrir que se había casado otra vez, cayendo en la bigamia.



Las consecuencias más duras son para Lucía, que cae en una profunda depresión. Tiene a una niña a la que no puede apenas mantener, y ahora, tiene que malvivir viuda. Puede salir hacia adelante cuando viaje al sur del país y conozca a la otra mujer de Pietro, y sea consciente del dolor provocado por la guerra. En el futuro, tendrá que trabajar, tras dejar a su hija en un orfanato, donde la cuidará su hermana, convertida en monja. La película tiene como punto central a las mujeres como víctimas de un destino impuesto por los hombres, en este caso por el padre, asociadas a una característica suya, la maternidad, en esa época sin control, que las hace más débiles, menos independientes para elegir su destino.

PROPAGANDA CRIMINAL


 

Hoy vivimos en la era de la posverdad. La desinformación se emplea a diario por los agitadores y gobernantes de derechas y extrema derecha. Quieren acceder al poder mediante bulos que minan la credibilidad de los oponentes políticos. La verdad y la mentira se confunden lo que hace más fácil que la gente acepte la tergiversación de los hechos reales. Tratan de manipular sus emociones para obtener sus objetivos propuestos. Crean temores con noticias trágicas y nuevas víctimas propiciatorias a quien culpar de todos lo males. Utilizan a menudo las redes sociales, frente a los medios tradicionales de comunicación, que también se ven afectados por la manipulación interesada. Emplean los mismos mecanismos de propaganda que fueron desarrollados por los nazis en los años treinta y cuarenta del siglo XX, que provocaron 60 millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial, de los cuales, 6 millones fueron judíos que perecieron en el Holocausto. La manera de cómo lo hicieron se ficcionaliza, basándose en fuentes históricas, en la película, EL MINISTRO DE PROPAGANDA, dirigida y escrita por Joachim Lang.



La película se narra desde la perspectiva de los perpetradores, y así, se avisa desde el inicio. Transcurre entre 1938 y 1945, centrada en Joseph Goebbels, ministro de propaganda, que tenía un trato personal con Hitler, que le contaba sus proyectos e inquietudes. El argumento se basa en fuentes históricas y los diálogos están documentados. De esta manera, se cuenta la anexión de Austria y los Sudetes; de Checoslovaquia; del Tratado de Münich; el sorprendente Pacto de no agresión entre Alemania y la URSS de Stalin, que suponía la conquista y el reparto de Polonia, y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, porque, si bien, las potencias occidentales tuvieron una política errónea de apaciguamiento, luego ante las verdaderas intenciones alemanas, solamente quedaba el enfrentamiento bélico inevitable. Se observa cómo Hitler toma las decisiones en todo momento ayudado por los jerarcas del régimen según su ámbito. Establece la estrategia a seguir: por un lado, la de anexionarse territorios; por otro, la de la misma guerra y la aniquilación de los judíos.



Goebbels tuvo su papel fundamental en reorientar la opinión pública. Exaltar como líder a Hitler, empleando multitudes y banderas para agasajarle; convencer de sus polémicas decisiones, como iniciar una guerra que el pueblo no quería. Para ello emplea de manera magistral, el diría artística, la propaganda, manipulando la verdad de los hechos. Si había que iniciar el proceso de marginación y desposeimiento de los judíos, el suceso de la muerte en París de un diplomático alemán, le sirvió para sus propósitos. Lo mismo para su expansión hacia el este, al mostrar la inferioridad racial de los eslavos, luego de los bolcheviques integrados por judíos. Sus planes de conquistar la URSS fracasaron en la batalla de Stalingrado. Hitler se negó a auxiliar a sus tropas cercadas. Empezó desde ese momento a perder la guerra. Goebbels apuesta por mostrar el valor heroico de la resistencia hasta el final, pues el Führer no piensa nunca rendirse. 



La película muestra entre las imágenes ficcionalizadas, pero rigurosas, discursos reales, documentales originales pocas veces mostrados, como fusilamientos ante muros y fosas excavadas, ahorcamientos crueles, además, de escenas filmadas de los seis hijos de Goebbels, así como de sus cadáveres, después de haber sido asesinados en el búnker por sus padres, como el de éstos tras su suicidio. Igualmente películas que se hicieron a propósito, como las de Leni Riefenstahl u otras marcadamente antisemitas de carácter histórico. La propaganda se mantuvo hasta el final, tratando de evitar mostrar la decadencia física de los últimos días en el búnker. Hitler se suicidó el día 30 de abril de 1945 junto a su esposa Eva Braun. Su cadáver fue incinerado en presencia de su ministro de propaganda, que le seguiría en su destino, al día siguiente. Daban por perdida la guerra. No querían asumir responsabilidades por  sus atrocidades y por haber llevado al pueblo a la ruina. Temían caer prisioneros de los soviéticos que cercaban sus últimas posiciones solo defendidas por niños y ancianos. Finalmente, la película concluye, con las palabras de una superviviente del Holocausto, que habla de la igualdad de los seres humanos, y del riesgo de hacer perder a otras personas su carácter humano, circunstancia que deviene en violencia. También, la frase de Primo Levi, de que Esto ocurrió, y puede volver a suceder. 


EL IMPOSTOR


 

Mas de nueve mil españoles fueron recluidos por los nazis en campos de concentración y de trabajo durante la Segunda Guerra Mundial. Pertenecían al contingente de exiliados que cruzaron la frontera al término de la Guerra Civil, pues gran parte siguieron combatiendo contra el fascismo. La dictadura de Franco se desentendió de ellos frente a la represión del régimen hitleriano. Una vez acabada la guerra, solo una minoría logró sobrevivir a las duras condiciones de reclusión. Aquellos que lo lograron, no pudieron volver a España, y se convirtieron en auténticos apátridas, hasta lograr establecerse en países como Francia. Su historia pareció olvidada durante muchos años hasta que a finales del siglo XX y comienzos de nuestra centuria, se intensificaron las investigaciones para recuperar su memoria como un gran ejemplo para las nuevas generaciones. En este contexto surgió un personaje que se hizo pasar por uno de aquellos supervivientes. Lo cuenta la película, MARCO, de los directores Aitor Arregi y Jon Garaño, un personaje que llegó a ser presidente de la Asociación Española de los Deportados.



La mayoría de los recluidos por los nazis lo fueron en los campos de Mauthausen y Butchenwald para los varones, y Ravensbrück para las mujeres. Unos pocos lo hicieron en otros como Flossenbürg. Este es el supuesto caso del falso deportado Enric Marco, que desde el final del franquismo se construyó una personalidad distinta a la que tenía, de simple trabajador en la dictadura, para convertirse en ejemplo de aquellos jóvenes que luchaban por las libertades. Luego, llegaría a presidente de la asociación de deportados españoles, donde ejerció varios años hasta ser descubierto en 2005. Un joven historiador denunció que nunca estuvo en ese campo de exterminio nazi donde apenas hubo más de cien españoles. No aparecía en las listas conservadas, por lo que sus fotocopias las había manipulado para ingresar en la asociación, aparte que nunca le concedieron el certificado oficial. Su engaño le llevó a ser presidente de la misma, organizando actos en memoria y dando charlas en los centros educativos.



A Enric Marco le favoreció que sabía un poco alemán, pues fue uno de aquellos trabajadores que Franco envió a Alemania en plena guerra para mantener su esfuerzo bélico. Había nacido en 1921, y en la madurez de su vida, decidió cambiarla radicalmente, para hacerse pasar por un deportado olvidado de los campos nazis. También se casaría de nuevo con una profesora y crearía una nueva familia. Sin embargo, todo se vino abajo cuando un historiador averiguó la verdad. Era la época del gobierno de Zapatero que impulsó la primera Ley de Memoria Histórica y empezamos a ser conscientes de este pasado trágico y recuperar el legado de sus protagonistas. Marco se resistió a aceptar su grave impostura ante los deportados vivos y sus descendientes que integraban la asociación. Incluso pretendía dar el discurso principal frente al Presidente del Gobierno en el acto de Mauthausen. Su caso saltó a los medios de comunicación, al público en general, de cómo una persona puede llegar a cometer tal mentira, mantenerla el tiempo, sin un beneficio concreto, solo el del prestigio personal, de engrandecer su ego.



Tras el descubrimiento de su caso, Marco no se mantuvo callado, sino que intentó, por sus dotes comunicativas, defenderse y reivindicar su personalidad, a pesar de la grave mentira. Participaría, de esta manera, en un documental; estuvo en contacto con Javier Cercas, que escribió un libro sobre él, cuyas imágenes de un acto del libro, muestran cómo se atrevió a interrumpirlo para criticar al autor; y supo del proyecto de la presente película muchos años atrás antes de su muerte en 2021.

ALEMANIA ENTRE GUERRAS


 

El Caixaforum de Madrid presenta la exposición, TIEMPOS INCIERTOS. ALEMANIA ENTRE GUERRAS, sobre el periodo bajo el régimen de la República de Weimar, entre 1919 y 1933. Un periodo convulso de crisis económica y social, pero a la vez profundamente democrático, de desbordante creatividad cultural en todos los ámbitos. La muestra hace una explicación sobria y pedagógica del periodo, primero desde el punto de vista histórico, luego económico, para centrarse en distintos apartados específicos que merecen una precisa puntualización. Fue un periodo que arranca y termina de la misma manera a través de una trinchera de altos muros negros donde se proyectan, primero el número de muertos y heridos de la Primera Guerra Mundial, y al final, las cifras incrementadas del segundo conflicto internacional. Antes, se conoce la deriva totalitaria de Alemania con el ascenso de Hitler al poder que provoca la creación de una dictadura. De esta manera, podemos conocer, con amplio conjunto de pinturas, esculturas, fotografías, documentos escritos y sonoros, películas originales, vídeos y maquetas, éste rico periodo.



Alemania cayó derrotada por los aliados en noviembre de 1918. Las consecuencias no se hicieron esperar. El Kaiser abdicaría y el régimen se convertiría en una república parlamentaria que tuvo que hacer frente a la revolución comunista liderada por Rosa Luxemburgo. La constitución de 1919 establecería un Estado plenamente democrático regido por el sufragio universal y la defensa  de los derechos de la libertad e igualdad. Sin embargo, tuvo que hacer frente desde el principio a fuertes problemas sociales a causa de la crisis económica producida por las reparaciones de guerra establecidas en el Tratado de Versalles y cuyo síntoma más importante fue la hiperinflación. Una crisis que finalizaría en 1924 debido al apoyo mediante créditos de EEUU. Se iniciaba una época dorada hasta 1929, cuando se produce el famoso crack bursátil, que implicaba la retirada de las inversiones norteamericanas, que se tradujo en millones de parados. 



La exposición tiene varios apartados que nos ofrecen un retrato preciso de la importancia en todos los ámbitos de los 14 años que duró la República de Weimar. Un valor para entender el pasado, como nuestro presente, y el mismo futuro. La Gran Guerra dio fin al llamado mundo de ayer, denominado por el escritor Estefan Zweig. También a ese apogeo de la burguesía descrito por Thomas Mann. Se abría un tiempo de confrontación entre el individuo y la masa que se movilizaba para conseguir sus reivindicaciones. El cine expresionista, propio del periodo, trata de la manipulación de las colectividades. Walter Benjamín subrayó la estetización de la política del fascismo, así como de la politización del arte del comunismo. Las obras artísticas del periodo son un reflejo de ello. La sociedad democrática está asediada por la desigualdad económica. La riqueza de unos y la pobreza de la mayoría. Bertolt Brecht llegó a afirmar que el arte no es un reflejo de la realidad, sino un martillo para darle forma. Por otra parte, este periodo de libertad lo es de empoderamiento de la mujer y de considerar otros roles de género.



Llegada la estabilidad económica se impuso en la representación pictórica la llamada nueva objetividad, el realismo, frente al expresionismo y el radicalismo dada de los primeros años después de la guerra. También influye el constructivismo ruso con su lenguaje abstracto. La experiencia más significativa de la República de Weimar fue la escuela, primero de arte, luego técnica de la Bauhaus. Una escuela que desde el principio unió el saber teórico con el práctico, llevado a cabo por relevantes artistas. Posteriormente, en la nueva sede de Dessau se transformó en un centro de diseño dirigido a la industria. La llegada de los nazis al poder, y con Mies Van Der Rohe como director se centraría en la arquitectura hasta su cierre. Podemos conocer en la exposición los productos innovadores formalmente que salieron de ella. Son representativos del diseño funcional contemporáneo. Por otra parte, la música mostró su vertiente más innovadora y transgresora con el dodecafonismo de Schönberg y el teatro musical del dramaturgo Bertolt Brecht y el músico Kurt Weill.



La ciencia, además amplió el determinismo del principio, causa-efecto, por las aportaciones de la teoría de la Relatividad de Einstein, y sobre todo del principio de incertidumbre de Heisenberg desde de física cuántica. Esta situación se ve reflejada en la confrontación filosófica entre Ernst Cassirer, de carácter neokantiano, que sigue la tradición ilustrada de la modernidad, por el que el ser humano es un animal racional, que sigue los valores universales de la humanidad: libertad, moralidad y racionalidad, opuesto a su cuestionamiento por Martin Heidegger, que los cuestiona en favor de la angustia existencial, donde no existe nada permanente, regido por la incertidumbre, donde destaca la ilusión y el autoengaño. Dos maquetas ilustran ambas posturas. En una la bola recorre el trayecto condicionado por el trazado dirigido a un fin, en otra se pierde en múltiples vericuetos. La muestra termina con el fin del sueño democrático al llegar Hitler al poder, que propicia la persecución de los opositores y de todas aquellas ideas contrarias a su ideología totalitaria. Un sueño que, por tanto, produce monstruos, aquellos que Goya llevó al grabado más de un siglo antes, y que pueden contemplar los visitantes.



El recorrido de la exposición acaba resaltando el parecido entre el periodo histórico de Weimar y el mundo, porque aquellas tensiones que vivió, las tenemos de alguna manera hoy. Vivimos en un mundo en constante cambio que alumbra un futuro distinto. Sentimos la incertidumbre de este presente en constante transformación. Debemos saber como afrontarlo. No debemos caer en la angustia y el miedo. Las soluciones se encuentran en la reflexión, el debate, la escucha y la participación.


SALVADOS DEL EXTERMINIO


 

Las guerras sacan lo peor de la condición humana. Son sucias, tramposas, ciegas, llenas de odio al enemigo, en las que los animales superan a los hombres. Solamente observar las actuales. Se producen de continuo hechos que se pueden identificar como crímenes de guerra. Armas disparadas a distancia que no discriminan a propósito los objetivos, causan enormes víctimas entre la población civil. Creíamos haber superado la extrema violencia que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial con el establecimiento de los derechos humanos y una comunidad internacional garante de la paz. Pero se ha caído otra vez en un nacionalismo exacerbado y la pretensión de eliminar naciones y pueblos enteros, basándose en una supuesta superioridad racial y moral. Conviene volver al pasado, hacer memoria de hechos que rompieron la tendencia general, para que iluminen continuamente nuestro presente. Es lo que nos cuenta la película, LA PROMESA DE IRENE, de la directora, Louise Archambault, cuando una joven polaca es obligada a servir a un comandante alemán, y aprovecha las circunstancias para salvar a un grupo de judíos del exterminio.



Mantener la memoria de las víctimas de sucesos violentos del pasado es una obligación del presente. En situaciones extremas de intensa violencia por la guerra y la represión, se produjeron muchos hechos para recordar. Podríamos decir que la realidad superó a la ficción. Crear una película o una obra literaria de los mismos nos llevaría a una cierta banalización de la misma. No caemos en la misma si nos referimos a hechos reales como esta película, donde una joven polaca, obligada primero a trabajar contra su voluntad en una fábrica de armas, pasa al servicio personal de un comandante alemán, para terminar como su pareja en los años finales de la guerra mundial. Mientras, la joven Irene Gut, mantiene escondidos a una docena de hombres y mujeres judíos. Los tiene en un espacio escondido del sótano que sirve de despensa. Tienen que guardar silencio ante los numerosos peligros del entorno. Las SS se encuentran a la caza sin piedad, no solo de los judíos, sino de quienes les ayudan. Además, el comandante agasaja a oficiales invitados con numerosos banquetes.



Irene hace lo posible para que no se sepa su secreto. El entorno polaco lo descubre y recibe una denuncia, pero le salva el hecho que en la villa viva el comandante del ejército, que terminará con el tiempo de enterarse, porque los judíos ayudan a Irene en las tareas de la casa. Lo más sorprendente, que éste no los detendrá, sino por el afecto que tiene a Irene, y a cambio de vivir en pareja con él, los mantendrá ocultos como hasta ahora. En los meses finales de la guerra, Irene con apoyo de la resistencia polaca, irá sacando a los judíos de la casa. Los rusos apresarán a la protagonista por colaboracionista, pero será liberada por los mismos a quienes salvó. Ella con un nuevo pasaporte e identidad, pudo llegar a occidente donde emprendió una nueva vida en EEUU. Al final, en los títulos de crédito, podemos conocer las imágenes reales de los personajes de la película, según el paso del tiempo. Irene con su esposo después de la guerra; la reunión de la protagonista con sus hermanas; el comandante anciano protegido por una de las parejas de judíos que salvó, tras haber caído en la indigencia; el sanguinario jefe de las SS que murió sin ser condenado; finalmente, Irene, se abraza con el niño, ya adulto, que nació de una de las mujeres judías que ayudó.

REENCUENTRO CON LOS REFUGIADOS


 

Las principales víctimas de los conflictos bélicos se encuentran en la población civil a consecuencia de las bombas y la represión. Los podemos comprobar actualmente con las guerras de Ucrania y de Gaza. Los bombardeos se dirigen contra viviendas y hospitales de manera indiscriminada. En el caso de la primera, los países europeos han recibido con generosidad numerosos refugiados, principalmente mujeres y niños. En la segunda, la población se ha visto atrapada sin poder salir del territorio asediado por las tropas israelíes. Se ha producido miles de víctimas, y entre ellas, un número considerable de menores. En los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, Hitler, se fue anexionando territorios de habla alemana. Uno de ellos fueron los Sudetes al norte de Checoslovaquia, que provocó la huida de la población judía hacia Praga. Este es el contexto de la película, LOS NIÑOS DE WINTON, del director James Hawes, sobre la biografía de Nicholas Winton, su protagonista, basándose en hechos reales.



Nicholas, interpretado por Anthony Hopkins, era un agente de bolsa de Londres en 1938, que se propuso rescatar a los niños refugiados en Praga por esas fechas. Huían del avance de los nazis en el territorio y vivían en condiciones precarias con sus familias. La tarea era enorme pues tenía que conseguir visados ingleses para cruzar las fronteras. Unos documentos de elevado coste, asociado a una familia que quisiese acogerlos. Además deberían hacer un censo con los niños a salvar, la mayoría judíos. Recibiría el apoyo de su madre, y fue de gran ayuda que parte de sus abuelos fueran de origen judío, emigrados a Inglaterra en el siglo XIX. Lograron que los trámites burocráticos fuesen rápidos y que hubiese una colaboración económico entre el público inglés. En total, Nicholas logró salvar a 669 niños en ocho trenes que salieron de Praga. Al noveno, el último le impidieron salir las tropas nazis, que ya habían invadido la capital, pues había comenzado la guerra. 



En 1985, Nicholas Winton, recuerda estos hechos con el dolor de no poder haber rescatado a más niños. Conserva todavía un libro con las cartas y recortes de aquellas época, que incluye, además las fotografías de los refugiados y sus nombres. Lo conserva en una cartera que habilitó en los años treinta, bien guardada en un cajón de su despacho. Su mujer le ha encargado que aligere los numerosos documentos que almacena, después de una vida de trabajo ayudando a los más desfavorecidos. Va a tener un nieto, y necesitan espacio en casa. Se pregunta qué sería de aquellos niños rescatados que fueron entregados a familias de acogida. Nicholas quiere sacar a la luz aquel hecho del pasado. De esta manera se pone en comunicación con la prensa y quien estuviera interesado. Será en un programa de entretenimiento de la BBC donde se le de publicidad. La sorpresa es que se encontrará con una de las niñas supervivientes, justamente la última que pudo salvar, y en concreto, con un visado falso.



En un programa posterior de That´s Life, le sorprendieron con un público compuesto con todos aquellos niños, ya adultos, e incluso alguno entrando en la vejez, que salvó la vida. Unos niños que rehicieron su existencia, cambiando sus nombres, pero que recordaban el triste destino de sus verdaderos padres que acabaron en los campos de exterminio. La reina reconocería el trabajo heroico de Nicholas Winton nombrándole caballero. Un personaje que tendría una larga vida hasta los 106 años siempre junto a sus niños salvados. Sus fotos reales aparecen al final de la película en los títulos de crédito, y la información de lo que supuso, la importancia de preservar aunque fuera una sola vida.