La caída del régimen soviético puso fin a la llamada Guerra Fría. Una sola potencia, EEUU, iba a dominar el mundo. Se habló del final de la historia, el triunfo del sistema liberal democrático de manera definitiva. La propia URSS se convertiría en la Federación Rusa, un nuevo régimen democrático al que se le abriría un futuro prometedor en forma de nuevos negocios según el sistema capitalista. Sin embargo, bajo el gobierno de Boris Yeltsin, el país vivió un cierto caos pero a la vez una importante efervescencia cultural y económica motivada por las nuevas libertades. Ante la debilidad del poder central, surgieron oportunidades de negocios legales e ilegales, que crearon una oligarquía que se hizo con aquellas riquezas antes dependientes del Estado. La película, EL MAGO DE KREMLIN, dirigida y escrita por Olivier Assayas en colaboración de Emmanuel Carrère, basada en la novela de Giuliano da Empoli, cuenta la trayectoria de Vadim Baranov, el asesor en la sombra de Vladimir Putin, a quien ayudó a hacerse con el poder y a edificar un nuevo régimen autoritario.
Baranov comenzó su carrera como director de teatro, para pasar luego a la producción de programas de televisión. En este ambiente conoció a Borís Berezovski, director de la televisión estatal y uno de los hombres más influyentes durante el gobierno de Yeltsin. Debido al mal estado de salud del mandatario, éste se propuso encontrar su sustituto en el director del KGB con quien tenía una cierta amistad. El desconocido pero poderoso, Vladimir Putin, al principio se mostró reticente, pero fue convencido por las ideas de Baranov, de crear un régimen de poder vertical, sustituyendo al horizontal que tenía el país. Es lo que hizo tras ganar las elecciones a presidente de la Federación Rusa, convertirse en el nuevo Zar, y progresivamente, eliminar o marginar a sus oponentes con el exilio. Baranov, entonces, se convertiría en su cerebro, en su principal asesor para llevar a cabo una política cuya principal característica era el uso de la fuerza. Actuar sin contemplaciones ante cualquier problema, ya sea interno o de política exterior.
La película nos cuenta las medidas que tomaron juntos Putin, asesorado por Baranov, que propiciaron un régimen autoritario, sin oposición, en forma de un flashback, narrado por éste, que recibe en su casa de campo la visita de un periodista extranjero. Baranov, por aquellos días ha perdido el favor del Zar y vive con su hija apartado de las intrigas del gobierno. No sabe que corre un grave peligro, por el monstruo que ha ayudado a crear. Un poder que ha decidido eliminar hasta a sus amigos, a cualquiera que le lleve la contraria en su afán de revitalizar el antiguo imperio ruso. Para ello, se ha decidido a atacar a Occidente con una guerra híbrida de manipulación informativa a través de Internet y conseguir el caos, propicio para la victoria de regímenes ultraderechistas y conservadores como el suyo. También, ha iniciado una guerra sin fin para hacerse con Ucrania. Hoy el mundo influido por las redes sociales manipuladas con bulos y desinformación, basada en una oligarquía tecnofeudal, tiene su origen en la propia Rusia de Putin y de quien fuera su nuevo Rasputín, Vadim Baranov.












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