LA FOTOGRAFÍA DE MINOR WHITE


 

La Fundación Mapfre presenta la exposición, MINOR WHITE, una extensa retrospectiva de su obra fotográfica con motivo del 50 aniversario de su muerte, la primera de este tipo que se desarrolla en Europa. Constituye un recorrido desde sus inicios a mediados de los años treinta hasta su muerte en los setenta, que nos informan de una importante producción artística, a la vez de una actividad académica, museística y editorial. Su labor como docente le marcará el transcurso de su vida al tener que desplazarse a distintos puntos del país, desde una costa a otra, entre distintas instituciones; mientras tanto, fue fundador y editor de la revista Aperture, espacio dedicado al medio fotográfico, y de sus propias ideas y métodos, que serían conocidas a través de exposiciones y libros. Muestra la grandeza y originalidad de este autor que se define mediante la consecución de una belleza poética que encuentra en una visión de la naturaleza, del ser humano y los objetos materiales según su influencia emocional.



Para el autor la imagen fotográfica es una manera de autoconocimiento y expresión de su interior, muchas veces tensionado por la dificultad para reconocer abiertamente su homosexualidad. El sentimiento humano, de esa manera, trata de llegar al espectador por medio del arte en el que el autor, el artista, juega un papel fundamental. Conseguir este objetivo no resulta tan fácil. De hecho, el pretendía fotografiar las cosas no por lo que son, sino por aquello otro que son. Sus temas más destacados son la naturaleza, el paisaje, el retrato y el desnudo masculino, representados de una manera subjetiva con carga simbólica. Un simbolismo asociado a la religión y la filosofía. Por otra parte, la fotografía debe presentarse en forma de secuencia, no aislada, creando estructuras narrativas y reflexivas que generan significados, asociaciones y ritmos, lo que el llama el cine de imágenes fijas, cualidad que se podría complementar acompañada de textos.



La exposición se organiza en cuatro secciones que se corresponde con las cuatro etapas principales de su vida. La primera corresponde a sus Comienzos (1938-1946), la etapa de consolidación en Portland cuando realiza su primera exposición individual, compuesta por imágenes de paisajes, granjas, bodegones de objetos o naturaleza, según un estilo formalista a la manera Alfred Stieglitz al inicio, para adquirir un estilo directo en la órbita de Edward Weston y Ansel Adams. Como profesor asistente de este último en la California School of Arts, se trasladará en 1946 a San Francisco, en su segunda y relevante etapa, que durará hasta 1953. Aquí realiza sus primeras secuencias y queda fascinado por la costa californiana como tema. Además, funda la revista Aperture. Destaca la secuencia, La tentación de San Antonio son los espejos (1948), compuesta por 32 fotografías de Tom Murphy, alumno y modelo, que nunca expuso; y una representación de las miles que hizo con una cámara de 35 milímetros de las gentes de San Francisco, un tipo de fotografía excepcional para su estilo.



A partir de 1953, desarrollará su labor en la George Eastman House (GEH) como asistente del comisariado. Se siente influenciado por las filosofías orientales, así como valora la impronta del fotógrafo Paul Strand. Realiza destacadas series como Rural Cathedrals (1955) y Sound of one hand (1960). Su última etapa corresponde a su residencia en Cambridge, Machassusetts (1965-1976), donde es profesor invitado en el MIT. Llegará, así, al culmen de su carrera docente, en la que publicará el libro, Mirrors Messages Manifestations (1976), base de la gran exposición organizada por el Philadelphia Museum  of Art y otros importantes museos. De este periodo final son las series, Secuencia 1968, compuesta de paisajes de la región de gran belleza y originalidad; y la Secuencia Totémica (1974), que capta los dibujos tallados por el tiempo en la costa granítica de Maine a los que el autor dota de musicalidad y resonancias religiosas.



EL MEJOR AMIGO


 

El perro es el mejor amigo del hombre. Desde tiempos prehistóricos está presente a su lado. Primero asociado a las actividades agrícolas y ganaderas, como un trabajador y vigilante más, a ser una compañía constante en su vida, un auténtico hijo y familiar en nuestros días. Incluso forman parte de la policía o el ejército por sus capacidades de lucha o de detección por su sentido del olfato y oído. Puede ser un compañero imprescindible y un apoyo constante para el día a día de las personas discapacitadas, o simplemente solitarias que necesitan su ayuda en caso de peligro. Es lo que le sucede al protagonista de la película, EN EL CORAZÓN DE LA BESTIA, dirigida por David Ayer, un antiguo miembro de las Fuerzas Especiales norteamericanas retirado que tiene una relación imprescindible con el perro de combate Odin, también retirado, tras muchas batallas en el frente de Afganistán. Ambos tienen numerosas cicatrices tanto físicas como psicológicas tras haber sufrido numerosas penalidades que les producen a menudo pesadillas y recuerdos extremos.



La película cuenta su último episodio de amistad y compañerismo en los bosques perdidos de Alaska. Allí viajan los dos en una avioneta para disfrutar del silencio de la naturaleza y de la soledad. Acampan primero a lado de un lago donde pasan el tiempo dedicados a la caza y la pesca, a descansar e intentar recuperarse en medio de la nada de sus dañinos recuerdos. Apenas ven a animales en la lejanía. Un día les visita un minero jubilado que viaja en canoa por aquellos parajes. La llegada de una fuerte tormenta les hace salir de repente de vuelta, pero el protagonista en plena travesía sufre un ataque al corazón, que provoca un aterrizaje forzoso en medio del bosque para hundirse en un lago. James se despierta casi en el fondo del agua mientras Odín había salido despedido en el accidente. Ellos logran recuperarse con las pocas pertenencias que portaban. Entonces, inician un periplo accidentado para llegar andando a una carretera situada a unos 90 kilómetros.



De hecho, la historia empieza cuando Odín es encontrado en la carretera por una joven que conduce una furgoneta. La película es una narración contada en flash back sobre todo lo que les sucede desde que fueron de excursión a tan lejanos parajes. La parte más dramática corresponde después del accidente cuando se tienen que enfrentar a numerosas dificultades: la enfermedad de James; la caída a un río tras intentar cruzar un acantilado; y el ataque violento de una manada de lobos. En todo momento será la inteligencia y fidelidad de Odín quien mantenga con vida a James, que por sus graves heridas, le impedirán llegar a su destino, no sin antes, expresar su reconocimiento a su perro y amigo con quien tantos infortunios lograron pasar juntos.

ATMÓSFERA BÉLICA


 

Los grandes acontecimientos históricos se han labrado por las hazañas heroicas de los ejércitos que sufrieron enormes bajas para alcanzar la libertad una vez perdida frente al fascismo, como de pequeñas decisiones individuales, luego asumidas por el mando, que supusieron un antes y un después. Conocemos la importancia del Desembarco de Normandía, una operación militar a gran escala, que supuso meses de preparación para los soldados y el material para llevar a término la Segunda Guerra Mundial. No hacerse hubiera implicado, se piensa, la derrota frente al nazismo, pues centrado exclusivamente en el frente oriental, le permitía golpear y dominar cada vez mayores territorios en el oeste de Europa, pero era un riesgo máximo que tamaña empresa fallara o fuera repelida por las defensas en la costa francesa. Tal engranaje al final fue un éxito gracias entre otras decisiones a un pronóstico del tiempo acertado, como nos los cuenta la película, TIEMPO DE VICTORIA, escrita y dirigida por Anthony Maras, basándose en la obra teatral, Pressure, de David Haig.



La película discurre en las 72 horas antes del famoso desembarco de las tropas aliadas. Se tenían los aviones, los barcos y las tropas acuarteladas y preparadas. Únicamente faltaba tomar la decisión de llevarlo a efecto según el mando del general Eisenhower, que sería el día 5 de junio, un momento propicio pues se necesitaba la luna llena y mareas vivas. Para no cometer ningún error, y reducir las posibilidades de fracasar, traen a un meteorólogo experto recomendado por Churchill. Los americanos ya tenían el suyo, un coronel que hasta ahora había acertado en sus previsiones durante la guerra, pero todas las ayudas eran necesarias para tener éxito. De esta manera, el científico, James Stagg, tiene que acudir y abandonar a su mujer que está a punto de dar a luz, y ponerse al frente de los técnicos para averiguar la previsión del tiempo. Su carácter y modos rígidos chocarán desde el principio con los norteamericanos, también en sus métodos, al emplear datos y variables en superficie y en altura de la atmósfera, frente a la utilización de mapas del tiempo de situaciones en años pasados.



Para el experto norteamericano, según las previsiones históricas, el día 5 haría un tiempo despejado, sin embargo para Stagg, todo lo contrario, habría una fuerte tormenta sobre el Canal de la Mancha y Normandía. Todos los generales encabezados por Eisenhower quieren marchar hacia Francia lo antes posible, pues cuanto más se retrase será más fácil que los nazis se enteren del desembarco y acumulen mayores defensas. Se da, entonces, la situación que Stagg se queda solo frente a todos en su opinión que el tiempo será borrascoso el día decidido de antemano. Le consideran un loco por ser tan duro en mantenerse firme sin ninguna duda, pero en el poco tiempo de espera, empieza a soplar el viento con fuerza y a llover sin posibilidad de que los aviones vuelen, ni los barcos puedan zarpar en un mar embravecido. Sin embargo, cuando todo estaba perdido, surge la posibilidad de una mejora del tiempo 24 horas después. Así lo piensa Stagg esta vez, aunque sin certezas absolutas. De esta manera, Eisenhower decide retrasar el desembarco para el día 6. Al final, la lluvia primero fue amainando y luego la visibilidad fue aumentando durante la batalla, y el tiempo aclaró, lo que fue un éxito para la operación militar que llevaría a liberar Francia en 10 semanas. La película cuenta un hecho real, la de un meteorólogo que acertó en sus polémicas previsiones, por lo que sería condecorado por los EEUU. 

EL FENÓMENO DE LOS RIDERS


 
El Museo Nacional de Antropología presenta la exposición, UNEASY RIDERS. LA CIUDAD EN RUTA, que muestra la realidad de los repartidores de comida a domicilio contada a través de sus propias imágenes y experiencias. Además, busca enseñar la realidad oculta del algoritmo invisible que gestiona los pedidos a la vez que presiona y evalúa el desempeño de los trabajadores. Esta actividad surgió con el auge de las plataformas de reparto de comida a domicilio tras la pandemia de COVID. Desde entonces, ha sido ejemplo de actividad laboral precaria, de carácter temporal, con falta de protección social e inestabilidad económica. Su mayor problema era su consideración como trabajadores autónomos, por cuenta propia, en vez de por cuenta ajena, que les reducía sus derechos laborales bajo una apariencia de mayor libertad cuando estaban condicionados a las arbitrariedades de un algoritmo explotador.






La exposición se articula en un espacio central del museo organizado en seis paradas, donde te puedes adentrar en la realidad diaria de los riders gracias a fotografías y capturas de pantallas tomadas por cinco repartidores: Adrián, Carlos, Fer, Gledis y Juan. Los textos y las imágenes se exponen en paneles o cajas de luz. La primera parada nos introduce en la casuística y la problemática entre los repartidores y las plataformas digitales. En general, el trabajo no depende del algoritmo solo, sino del conocimiento práctico de los propios repartidores. La aplicación móvil actúa simultáneamente como herramienta de trabajo y mecanismo de gestión basado en datos. La segunda parada es una secuencia de reparto a partir de 18 fotografías tomadas por Gledis. Así, la repartidora nos enseña un día normal en su jornada laboral. Una actividad que exige capacidad constante de adaptación ante la incertidumbre contante del entorno. La tercera se denomina, La plataforma, el algoritmo y yo, que aglutina imágenes de las capturas de la plataforma sobre las rutas, los horarios, las cancelaciones de pedidos y los comentarios de los clientes.






La cuarta parada está dedicada a las contingencias del reparto: caídas, imprevistos, climatología adversa o pedidos muy grandes. Una vez más, nos muestran las duras condiciones laborales de unos trabajadores expuestos constantemente a accidentes de tráfico, sin luego poder afrontar unas prestaciones sociales fruto de los mismos. Una quinta parada reflexiona sobre Climas afectivos, es decir, la relación entre los repartidores y sus herramientas básicas de trabajo: vehículo, ya sea la bicicleta, el patinete o la motocicleta, la mochila y el móvil. Gracias a ellos puede efectuar las entregas, y realizarlas con seguridad y eficacia. La última parada se titula, Paisajes urbanos, memorias de la ciudad, compuesta por imágenes que retratan su cotidianidad como de momentos clave que han vivido como la gran nevada de la Filomena. Por tanto, la exposición nos enseña a comprender mejor a quienes pedalean la ciudad y a preguntarnos qué historias se esconden detrás de cada trayecto; preguntarnos, y responder, en qué medida las plataformas digitales transforman las formas de trabajar, moverse y relacionarse en la ciudad.


UN INSTANTE DECISIVO


 

El afecto entre un padre y sus hijos puede ser infinito, la auténtica razón de existir. Un acontecimiento dramático puede alterar la vida de manera decisiva de quien lo protagoniza. Tal circunstancia se puede perpetuar como una herida o duelo por el peso de la culpabilidad. Lo que fue la persona entonces, deja de serlo. Sin embargo, los vínculos con el pasado, pueden quedar, aunque débiles, todavía unidos, y siempre tendrá una oportunidad, por el mismo desarrollo de la vida, de la sanación, de volver a ser como fue a pesar del acontecimiento trágico que sufrió. Es lo que le sucede al protagonista de la película, CINCO SEGUNDOS, dirigida por Paolo Virzí, que recibió una llamada por el móvil, y en ese momento que contestaba, dejó de vigilar a su hija discapacitaba que estaba en una piragua a la orilla de un lago, muriendo por ahogamiento. Fue un instante decisivo, una sorpresa o un pensamiento paralizante, el que le dejó sin poder correr para salvar a su hija, mientras su otro hijo fue a comprar comida.



Adriano, el protagonista, es un prestigioso abogado que vive ahora apartado del mundo como un eremita en medio del bosque. Alquila unas antiguas cuadras reformadas de una villa que fue de un conde. Ha renunciado a su trabajo y apenas contesta a las llamadas de sus compañeros. Sufre por la muerte de su hija. Su madre, de la que estaba divorciado, le ha denunciado por negligencia, y ahora espera el juicio acusado de homicidio. No quiere defenderse a pesar de ser el mismo un buen letrado y compartir un amplio bufete. Para ello no contesta a las cartas y las llamadas telefónicas, y apenas sale de casa para comprar comida. Todo cambiará cuando un grupo de jóvenes, a modo de comuna, se instalen en la villa ruinosa del conde en frente de su casa, y de dediquen a rehabilitar una viña abandonada para producir vino. Adriano, primero los rechaza, pues perturban su soledad voluntaria, luego se unirá a ellos, especialmente por una joven, Matilda, que es la nieta del propietario, que por los avatares de la vida perdieron sus bienes.



La joven condesa, una joven independiente y rebelde, desde el principio se interesa por su vecino que se comporta como un auténtico loco. Esto hace despertar en Adriano el afecto y el buen carácter que perdió por la pérdida de su hija. Al descubrir que se encuentra embarazada, empezará a protegerla como si fuera su padre, algo que ella rechaza. Durante ese periodo, mientras las viñas van madurando antes de la cosecha, se ha abierto el juicio por homicidio. Adriano no quiere utilizar un abogado de su bufete, sino uno de oficio, pues no tiene más intención que aceptar la condena. También, el grupo de jóvenes son desalojados de la villa, pues va a ser vendida a un fondo de inversión. El protagonista logrará que sean liberados tras ser detenidos y paralizar la venta. Al final, Adriano es condenado pero de manera que no tenga que ingresar en prisión, y se sabe que si se despistó al cuidar a su hija, fue por una llamada de su mujer, de las tantas que le hacía para controlarle. Luego se quedó paralizado sin poder acudir tras unos segundos. Además, ha logrado recuperar la relación con su hijo, y Matilde ha dado a luz una niña gracias a que pudo llevarla a tiempo al hospital, en una circunstancias, que esta vez, si fueron propicias.


RETRATO DE UNA ÉPOCA

 


El Centro Cultural Conde Duque presenta la exposición, YO FUI A EGB, que reúne un variado número de objetos, desde revistas, tebeos, muñecos, radiocasetes, teléfonos, fotografías, juguetes, un plató de televisión, hasta reproducciones de cocinas y salones de las viviendas, la fachada de un quiosco de prensa, un ultramarinos y un bar de la época. Un periodo comprendido entre comienzos de los años setenta y noventa del siglo pasado, relacionado, según el título, con el tiempo que estuvo vigente la Educación General Básica, el equivalente a la Primaria y parte de la Secundaria Obligatoria actual. Correspondió al final del Franquismo, la Transición política y parte de la democracia. Una época que la exposición nos retrata a través de unos elementos significativos, productos de consumo o programas de televisión que fueron mayoritarios por únicos en un mundo totalmente analógico, sin que todavía existiese para el gran público la red de Internet, ni los ordenadores, ni los móviles, que hoy protagonizan nuestra vida, y tanto la están cambiando, porque los objetos e imágenes de consumo aluden a costumbres que hoy ya no existen o se han modificado.



La exposición ha sido prorrogada por el éxito de público, aunque el espacio que ocupa no es excesivo para tanta demanda y una época, unos 20 años del siglo XX, que tiene muchos más matices de los que recoge. Los más antiguos provienen de los años sesenta, de primer desarrollo del consumo en nuestro país tras la posguerra. Lo podemos concretar en la tienda de ultramarinos, un comercio que hoy ha desaparecido, sustituido por las grandes cadenas del comercio de proximidad. Algunos de sus productos los encontramos expuestos como el papel higiénico, Elefante o el jabón de manos, Heno de Pravia. También están desapareciendo los quioscos de periódicos, revistas, y muy importantes los cómics y tebeos para niños y jóvenes. Muchos juguetes y personajes de la televisión sirven para retratar, de igual manera, una época: el muñeco de Espinete o Mazinger Z, los Juegos Reunidos, los álbumes de cromos, y un largo etcétera. La televisión española solamente tenía dos canales, y era la principal pantalla en aquella época de las viviendas, así ciertos programas de éxito se convirtieron el emblemáticos como el Un, dos, tres, cuyo plató se reproduce en la muestra. Los veranos de la niñez se representan con las típicas bicicletas.



Un capítulo especial se dedica a las viviendas de la clase trabajadora, sobre todo, en la reproducción con su mobiliario de las cocinas y los salones donde se reunía la familia tradicional. La peculiar decoración nos traen recuerdos a todos los integrantes de la generación boomer y siguiente, aquellos que fueron niños en aquel periodo. Un periodo donde se produjeron rápidos cambios tanto políticos como sociales y económicos, pues el país se fue equiparando al nivel de vida europeo, y así en los años ochenta, se produjo una modernización de las costumbres y las tendencias del consumo. Observamos, de este modo, la imagen de Madonna o de Alaska, y otros actores y músicos de los años ochenta, con un cambio de vestuario y de estilos de música. Por otra parte, en la exposición se reproduce el interior de una escuela, ya en los mismos años cuando se habían sustituido los pupitres por mesas individuales, llenas de libros y utensilios obligatorios como el pegamento, los borradores y la plastilina. Un proyector de diapositivas que hasta hace bien poco se seguía empleando, contrasta con un potro de gimnasia y unas cartillas de caligrafía más antiguas.



Nuestro mundo ha cambiado profundamente en el siglo XXI, y muchos objetos y costumbres han desaparecido y transformado. La revolución digital, Internet y los móviles, ahora la AI; la globalización y la diversidad cultural en nuestros barrios; la democracia y el respeto a nuestros derechos humanos, contribuyen a ello. Una mirada hacia atrás nos traen imágenes de nuestra niñez en el pasado, nos hacen conscientes de a donde se dirige el futuro.


DESPUÉS DEL FIN DEL MUNDO


 

La pandemia del COVID mostró la fragilidad del ser humano. Un virus desconocido fue capaz de paralizar la actividad y confinar a las personas para protegerlas del contagio. Llegó de improviso como una enfermedad desconocida, primero en China, luego rápidamente se extendió por todo el mundo en dos meses. La globalización económica, las millones de viajes a lo largo y ancho del planeta favorecieron su expansión. Gracias a la OMS y la coordinación política entre los países se pudo lograr una vacuna y distribuirla entre la población para combatir tan desconocida amenaza. Hasta hoy ha causado millones de muertos, y producto de las vacunas, se ha incorporado a la lista de enfermedades de las que nos podemos contagiar sin llegar a matarnos. Nos preguntamos que pasaría si un virus, también similar al de la gripe, muy letal, no llegase a ser controlado. El fin de nuestra civilización estaría servido, y sólo unos pocos elegidos sobrevivirían en medio del caos y la destrucción. Tal distopía nos la cuenta la película, LA CONSTELACIÓN DEL PERRO, dirigida por Ridley Scott, basándose en la novela de Peter Heller. 



Desde siempre los humanos hemos mirado al Universo, la inmensidad de estrellas y su disposición formal en el cielo. Nos permite observar una inmensidad espectacular que contrasta con nuestra soledad. Es lo que hace Hig, uno de los protagonistas, mecánico y aviador, de los pocos supervivientes a un virus que mató a su joven esposa en Denver. Ahora sobrevive en un aeropuerto perdido entre las montañas junto a Bangley, un hombre curtido en la guerra y experto en armas. Su rutina es proteger el perímetro de la base ante el temor de ser atacados por otros supervivientes al virus enloquecidos por la necesidad, mientras vuelan de vez en cuando para vigilar y obtener alimentos y medicinas. Un día, Hig oye en la radio un extraño mensaje de un lugar que podría suponer una mejora en sus condiciones de vida, sin estar aislados y con riesgo de ser atacados por hordas de desarrapados. Bangley piensa que tal lugar no existe ya, por lo que Hig se lanza solo a la aventura para llegar allí, pero en el camino la avioneta se avería, obligándole a un aterrizaje forzoso.



Hig logra, entre montañas, en un cañón perdido ponerse a salvo. Parece un lugar idílico, donde encuentra una familia formada por una joven doctora y su abuelo, que viven en un antiguo rancho de ganado. Son reacios, por los peligros a ser atacados, a acogerle, pero pronto descubren las buenas intenciones de Hig, que son reparar la avioneta y despejar el monte para continuar la marcha. Entretanto, reciben un fiero ataque de gente a caballo rabiosa, que les obliga a todos a partir en la avioneta hasta el supuesto lugar idílico donde el protagonista pretendía llegar. Tal sitio, con un magnífico aeropuerto con vigilancia e instalaciones, era solo buena apariencia, pues reunían un conjunto de gentes depravadas capaces de comer a sus semejantes. Entonces, deciden volver al lugar de partida de Hig, que encuentran destruido, aunque Bangley ha logrado sobrevivir ante un fiero ataque de desalmados. Al final, deciden partir a donde vive una comunidad religiosa, la localización más seguro, y allí, apartados entre colinas, poder ayudarse mutuamente, mientras florece de nuevo aquel afecto perdido por la muerte que trajo la epidemia.

CINE SOBRE EL CINE


 

Nos podemos preguntar qué es el cine sino una empresa colectiva en la que intervienen un amplio grupo de protagonistas entre los que destaca una voluntad individual, la del director que tiene la intención de llevar una historia singular a un relato visual continuo. En ella ha participado un productor que plantea unas condiciones, un escritor, si no es el propio director, y en la que intervendrán, el montador, la música, y un elenco de actores que seguirán las directrices que les sugieran. La historia del medio, llamado el Séptimo Arte, recoge numerosas formas de organizarlo todo, de llevar a la práctica esta estructura, así como la forma de rodar, las cámaras, el lenguaje empleado, la textura, y la luz de las imágenes. Nos podremos encontrar actores nóveles o aficionados, o estrellas consolidadas del momento, que darán un valor añadido al producto final. Una reflexión sobre el cine en la que interviene la historia personal del director que decide que una de las protagonistas de la película que rueda sea su propia hija a la que no ve desde hace años, la podemos ver en la película, EL SER QUERIDO, escrita y dirigida por Rodrigo Sorogoyen, donde el argumento se completa con una experimentación técnica de la forma de hacer cine.



Esteban Martínez, un consolidado director, decide hacer una película sobre una historia en el Sahara español allá por los tiempos de la Segunda República. Ante la imposibilidad de rodarla en sus espacios naturales, decide realizarla en Lanzarote. Para ello elige a su hija como una de las protagonistas, que malvive como camarera, mientras interviene de actriz en alguna serie de manera esporádica. Pretende ayudarla y a la vez formarla, darla una visibilidad para que su carrera se consolide, pero el rodaje no va a ser fácil, porque hay un pasado que les pesa tanto al padre como a la hija, pues hubo una época en la que Esteban Martínez, después de convivir con su madre, una antigua actriz de cine, abandonó a ambas y desapareció de su vida. El director, a pesar que tiene una larga carrera, la mayoría fuera del país, tiene fama de conflictivo por la adicción al alcohol que tuvo. Ahora quiere reencontrarse con su tierra y su familia, pero Emilia, su hija, no es receptiva, por el dolor que causó su abandono. Quiere, que su padre reconozca el mal que les hizo. El rodaje, así, se convertirá en un tour de force entre el padre y la hija, entre las pretensiones de uno de conocer y comprender, y el resquemor de la otra por ser independiente y mantener su libertad.



El argumento es un pretexto para mostrar la realidad del cine y los problemas que pueden suceder durante un rodaje. Por un lado está el director que lleva la voz cantante y quiere que se haga todo según su voluntad. Unas directrices que deben seguir los técnicos y, sobre todo, los actores. La calidad humana es muy importante, porque los tiempos del cine no son los mismos que los de las historia que se rueda, y si a las nueve de la mañana los actores se tienen que comer un guiso de pescado, aunque no tengan ganas, tienen que hacerlo de la mejor manera posible. Todo dependerá del trato y la empatía que se tenga entre unos y otros para que las cosas terminen bien y se realice el trabajo de manera óptima. Lo contrario es un conflicto que puede provocar la renuncia de parte del equipo, y el retraso en el rodaje. Así lo observamos en la película de Sorogoyen en una de las secuencias más destacadas, que por otra parte, experimenta en los formatos y las técnicas de la imagen, que se muestran al espectador en el tamaño de la pantalla y en el paso del color al blanco y negro como en las texturas, recursos de estilo que construyen un conjunto donde el verdadero protagonista es el cine como arte pero realizado y sentido por seres humanos.

ARTE MADRILEÑO DE LOS OCHENTA


 

La Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid presenta la exposición, MITOLOGÍAS MODERNAS: OUKA LELE & CO, que reúne un conjunto de más de cien obras de pintura y fotografía de numerosos artistas que sobresalieron en la capital allá por los años ochenta, durante los efervescentes años de la Movida, en los albores de la democracia. Una sugestiva puesta en escena del espacio a modo de arquitectura clásica circular con columnas nos invita a conocer la obra de los principales artistas. En primer lugar la de la fotógrafa Ouka Lele, cuya obra, Rapelle toi, Barbara, emblemática intervención en la fuente de Cibeles, sobre el mito de Hipómenes y Atalanta, sirve como punto central de la muestra al unir fotografía, pintura y cultura visual contemporánea. En ella se ejemplifica el empleo de los nuevos medios visuales, algunos provenientes de la cultura underground del comic y el fanzine; el resurgir de la figuración pictórica, frente a la vertiente abstracta y conceptual; y el uso de la mitología clásica. 



Todos los artistas representados tienen en común estos elementos característicos, interpretados según su propia personalidad o formación. De esta manera, la fotografía pintada de Ouka Lele adquiere el mayor valor representativo, cuyas raíces se encuentran en la cultura pop y en el surrealismo. Entorno al peristilo circular de la sala se abren espacios para otros artistas destacados como Sigfrido Martín Begué; Carlos Franco, que ganaría el concurso convocado por el Ayuntamiento de Madrid para la decoración mural de la fachada de la Casa de la Panadería; Ceesepe, seudónimo de Carlos Sánchez Pérez, proveniente de la subcultura del cómic y el fanzine; y El Hortelano, seudónimo de Alfonso Morera Ortiz, con los mimos orígenes que el anterior, que se muestran portentosos y originales con sus estilos pictóricos.



En el segundo piso, estas obras se completan con las de artistas como Guillermo Pérez Villalta, Dis Berlín, Carlos Alcolea, Costus, y Miluca Sanz, entre otros, en dos apartados, que evidencia, en uno, la importancia de la ciudad de Madrid (El arte y la ciudad), que por aquellas fechas se podría emparentar por su efervescencia e inquietud cultural con otras como Nueva York a nivel internacional;  y otra, la relevancia de los mitos clásicos y de la historia del arte como temas recurrentes de los pintores (Mitologías de artistas). Unas representaciones mitológicas que desde la tradición ahora se convierten en modernas y atractivos. Frente a la muerte de la pintura, proclamada por los filósofos y estetas, se proclama su vigencia, incluso la figura del autor que trabaja sobre el caballete. Sería un retorno a lo reprimido pictórico, que había sido negado por el arte conceptual de los años 60 y 70. Este planteamiento posmoderno surgió en el ecosistema creativo de la capital, como va dicho, aprovechando el aire de libertad del momento, reforzado con iniciativas institucionales como la creación el Museo Reina Sofía o de la feria ARCO.



EL INICIO DEL CONFLICTO PALESTINO


Hoy Palestina vive una situación trágica tras el genocidio cometido por Israel en Gaza. La venganza llevada a cabo después de los atentados del 7 de octubre de 2023 ha supuesto la ocupación y la práctica destrucción del territorio, que Netanyahu, secundado por Trump querían convertir en un complejo turístico. Más de setenta mil muertos, muchos de ellos niños y niñas, y más de mil después del alto el fuego, engrosan las estadísticas de víctimas. Todos los medios de comunicación han emitido, a pesar de que los periodistas han sido blanco de los ataques, las imágenes de los crímenes de guerra cometidos mediante bombardeos indiscriminados. El territorio, además, ha sido sometido a una hambruna deliberada para causar más daño humano. A ello se une en la actualidad, el crecimiento alarmante de los asentamientos de los colonos y sus violentos ataques apoyados por el ejército, que prosiguen la intención israelí de expulsar y agrandar su estado, lo que convertirían la histórica solución diplomática de un solo territorio y dos estados en papel mojado como tiene intención el gobierno sionista.





Nada de lo que está ocurriendo sorprende si se echa la vista atrás en el pasado. A los palestinos les empezaron a arrebatar sus tierras desde los tiempos en los que gobernaba el Imperio británico. Nos lo cuenta la película, PALESTINA 36, escrita y dirigida por Annemarie Jacir, que trata sobre la rebelión palestina iniciada en esa fecha y que duró hasta 1939. Una rebelión causada por la discriminación de los británicos de los palestinos en favor de los recién llegados judíos que son expulsados de Europa por el creciente antisemitismo fascista, observado especialmente en la concesión de tierras comunales en los campos a los judíos. Unas tierras que pertenecieron desde tiempos inmemoriales a los campesinos árabes. Además, a éstos en los muelles y en las industrias, se les pagaba menos salario y disfrutaban de menos derechos. Surgió, entonces, una rebelión contra los colonizadores, que hábilmente se empiezan a apoyar en los sionistas judíos, que incluso, llegan a comprar hasta los periódicos árabes para defender sus postulados.






Los atentados contra las tropas inglesas y la lucha armada de los rebeldes trajeron consigo que los ingleses ejercieran una brutal represión contra los palestinos, a la par que consolidaban la vía para la creación del Estado judío, cuando los palestinos, mayoritarios, eran discriminados. La película cuenta estos hechos entorno a una serie de personajes destacados: un matrimonio de periodistas con buenos contactos con la élite inglesa; su chofer, el joven Yusuf, proveniente de la aldea Al Bassa; y sus habitantes, que pagarán con sus vidas, el enfrentarse a los británicos. De todas maneras, quedará la semilla de la búsqueda de la libertad frente a la opresión, encarnada en la niña que logra escapar descalza y recorre sola las calles de Jerusalén, y que a través de las generaciones ha continuado la lucha para vivir en paz en su tierra.