INVESTIGACIÓN DEL PASADO


 

Las sociedades cambian con el paso de los años. Cinco décadas suponen un cambio fundamental para un país: el sistema político, las comunicaciones, las relaciones sociales y económicas pueden aparecer al espectador totalmente diferentes. También para el individuo, desde la infancia o adolescencia hasta nuestros días. De convivir con tus padres o abuelos, a tenerlos en la memoria como vagos recuerdos. Brasil sufrió una dictadura durante veinte años hasta 1985. Durante ese periodo la corrupción campaba a sus anchas y las fuerzas de seguridad hacían la vista gorda con los poderosos cuyos tentáculos llegaban al poder. No se respetaban los derechos humanos y las consecuencias de la violencia se veían en sus calles en forma de cadáveres anónimos de desaparecidos, o tras robos o ejecuciones de sicarios en medio del caos de las celebraciones de cualquier fiesta. Estas circunstancias del pasado nos las ilustra de forma brillante la película, EL AGENTE SECRETO, escrita y dirigida por Kleber Mendonça Filho, que nos cuenta la huida de un profesor universitario cuyos descubrimientos chocaron con los intereses económicos de un poderoso empresario que le manda matar, y su propia vida personal allá por 1977 hasta el presente.



El protagonista es Marcelo, nombre falso de Armando, profesor universitario, jefe de departamento de tecnología a quien un empresario quiere controlar para que no se interfiera en su negocio. Ha desarrollado varias patentes que perjudican sus intereses industriales. Su enfrentamiento le llevará a abandonar su vida de docente. La película cuenta su historia en tres capítulos: la primera se centra en su regreso a Recife para encontrarse con su hijo pequeño que estaba siendo cuidado por sus abuelos maternos. También, para refugiarse con otro nombre y desempeñar un trabajo distinto hasta ahora en una comunidad de protegidos por una organización enfrentada al poder. La segunda, nos informa plenamente de las causas de su persecución; la convivencia a distancia con su hijo y su suegro, que es proyectista en un cine, y el conocimiento de que los sicarios vienen tras él, unos personajes provenientes del mismo ejército. En la tercera sabemos que no logró huir con su hijo como tenía planeado y se ambienta ya en nuestros días. Descubrimos que su hijo se ha convertido en un médico y recibe la visita de una joven investigadora que se ocupaba del caso de su padre, quien le proporciona las grabaciones de sonido que guardan su información mientras era perseguido.



La película recrea el Brasil de los años setenta con precisión donde el cine juega un papel fundamental, sin duda uno de los hábitos de ocio más comunes en la época. El suegro del protagonista es proyectista en un cine, y el hijo está obsesionado con una película del momento, la famosa Tiburón, origen de sus miedos que mezcla con la realidad. Una realidad que se manifiesta al espectador en forma de recuerdos. De hecho, casi toda la película es un flashback visto desde una investigación en el presente, que, a su vez, contienen otros en ese mismo pasado. Los hechos entorno al personaje principal, así, no se presentan de forma lineal, sino de manera que son descubiertos de forma discontinua. La misma película, nos recuerda, por su textura y forma a una película de los años setenta. El conjunto fue merecedor del Premio a la Mejor Dirección, entre otros, en el pasado Festival de Cannes, y tiene una carrera prometedora a los premios Oscar tras recibir dos Globos de Oro.

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