UN INSTANTE DECISIVO


 

El afecto entre un padre y sus hijos puede ser infinito, la auténtica razón de existir. Un acontecimiento dramático puede alterar la vida de manera decisiva de quien lo protagoniza. Tal circunstancia se puede perpetuar como una herida o duelo por el peso de la culpabilidad. Lo que fue la persona entonces, deja de serlo. Sin embargo, los vínculos con el pasado, pueden quedar, aunque débiles, todavía unidos, y siempre tendrá una oportunidad, por el mismo desarrollo de la vida, de la sanación, de volver ser como fue a pesar del acontecimiento trágico que sufrió. Es lo que le sucede al protagonista de la película, CINCO SEGUNDOS, dirigida por Paolo Virzí, que recibió una llamada por el móvil, y en ese momento que contestaba, dejó de vigilar a su hija discapacitaba que estaba en una piragua a la orilla de un lago, muriendo por ahogamiento. Fue un instante decisivo, una sorpresa o un pensamiento paralizante el que le dejó sin poder correr para salvar a su hija, mientras su otro hijo fue a por comida.



Adriano, el protagonista, es un prestigioso abogado que vive ahora apartado del mundo como un eremita en medio del bosque. Alquila unas antiguas cuadras reformadas de una villa que fue de un conde. Ha renunciado a su trabajo y apenas contesta a las llamadas de sus compañeros. Sufre por la muerte de su hija. Su madre, de la que estaba divorciado, le ha denunciado por negligencia, y ahora espera el juicio acusado de homicidio. No quiere defenderse a pesar de ser el mismo un buen letrado y compartir un amplio bufete. Para ello no contesta a las cartas y las llamadas telefónicas, y apenas sale de casa para comprar comida. Todo cambiará cuando un grupo de jóvenes, a modo de comuna, se instalen en la villa ruinosa del conde en frente de su casa, y de dediquen a rehabilitar una viña abandonada para producir vino. Adriano, primero los rechaza, pues perturban su soledad voluntaria, luego se unirá a ellos, especialmente por una joven, Matilda, que es la nieta del propietario, que por los avatares de la vida perdieron sus bienes.



La joven condesa, una joven independiente y rebelde, desde el principio se interesa por su vecino que se comporta como un auténtico loco. Esto hace despertar en Adriano el afecto y el buen carácter que perdió por la pérdida de su hija. Al descubrir que se encuentra embarazada, empezará a protegerla como si fuera su padre, algo que ella rechaza. Durante ese periodo, mientras las viñas van madurando antes de la cosecha, se ha abierto el juicio por homicidio. Adriano no quiere utilizar un abogado de su bufete, sino uno de oficio, pues no tiene más intención que aceptar la condena. También, el grupo de jóvenes son desalojados de la villa, pues va a ser vendida a un fondo de inversión. El protagonista logrará que sean liberados tras ser detenidos y paralizar la venta. Al final, Adriano es condenado pero de manera que no tenga que ingresar en prisión, y se sabe que si se despistó al cuidar a su hija, fue por una llamada de su mujer, de las tantas que le hacía para controlarle. Luego se quedó paralizado sin poder acudir tras unos segundos. Además, ha logrado recuperar la relación con su hijo, y Matilde ha dado a luz una niña gracias a que pudo llevarla a tiempo al hospital, en una circunstancias, que esta vez, si fueron propicias.


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