CINE SOBRE EL CINE


 

Nos podemos preguntar qué es el cine sino una empresa colectiva en la que intervienen un amplio grupo de protagonistas entre los que destaca una voluntad individual, la del director que tiene la intención de llevar una historia singular a un relato visual continuo. En ella ha participado un productor que plantea unas condiciones, un escritor, si no es el propio director, y en la que intervendrán, el montador, la música, y un elenco de actores que seguirán las directrices que les sugieran. La historia del medio, llamado el Séptimo Arte, recoge numerosas formas de organizarlo todo, de llevar a la práctica esta estructura, así como la forma de rodar, las cámaras, el lenguaje empleado, la textura, y la luz de las imágenes. Nos podremos encontrar actores nóveles o aficionados, o estrellas consolidadas del momento, que darán un valor añadido al producto final. Una reflexión sobre el cine en la que interviene la historia personal del director que decide que una de las protagonistas de la película que rueda sea su propia hija a la que no ve desde hace años, la podemos ver en la película, EL SER QUERIDO, escrita y dirigida por Rodrigo Sorogoyen, donde el argumento se completa con una experimentación técnica de la forma de hacer cine.



Esteban Martínez, un consolidado director, decide hacer una película sobre una historia en el Sahara español allá por los tiempos de la Segunda República. Ante la imposibilidad de rodarla en sus espacios naturales, decide realizarla en Lanzarote. Para ello elige a su hija como una de las protagonistas, que malvive como camarera, mientras interviene de actriz en alguna serie de manera esporádica. Pretende ayudarla y a la vez formarla, darla una visibilidad para que su carrera se consolide, pero el rodaje no va a ser fácil, porque hay un pasado que les pesa tanto al padre como a la hija, pues hubo una época en la que Esteban Martínez, después de convivir con su madre, una antigua actriz de cine, abandonó a ambas y desapareció de su vida. El director, a pesar que tiene una larga carrera, la mayoría fuera del país, tiene fama de conflictivo por la adicción al alcohol que tuvo. Ahora quiere reencontrarse con su tierra y su familia, pero Emilia, su hija, no es receptiva, por el dolor que causó su abandono. Quiere, que su padre reconozca el mal que les hizo. El rodaje, así, se convertirá en un tour de force entre el padre y la hija, entre las pretensiones de uno de conocer y comprender, y el resquemor de la otra por ser independiente y mantener su libertad.



El argumento es un pretexto para mostrar la realidad del cine y los problemas que pueden suceder durante un rodaje. Por un lado está el director que lleva la voz cantante y quiere que se haga todo según su voluntad. Unas directrices que deben seguir los técnicos y, sobre todo, los actores. La calidad humana es muy importante, porque los tiempos del cine no son los mismos que los de las historia que se rueda, y si a las nueve de la mañana los actores se tienen que comer un guiso de pescado, aunque no tengan ganas, tienen que hacerlo de la mejor manera posible. Todo dependerá del trato y la empatía que se tenga entre unos y otros para que las cosas terminen bien y se realice el trabajo de manera óptima. Lo contrario es un conflicto que puede provocar la renuncia de parte del equipo, y el retraso en el rodaje. Así lo observamos en la película de Sorogoyen en una de las secuencias más destacadas, que por otra parte, experimenta en los formatos y las técnicas de la imagen, que se muestran al espectador en el tamaño de la pantalla y en el paso del color al blanco y negro como en las texturas, recursos de estilo que construyen un conjunto donde el verdadero protagonista es el cine como arte pero realizado y sentido por seres humanos.

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