VIVIR SU VIDA

 


Llegar a la madurez, implica tomar decisiones relacionadas con un trabajo estable, y tal vez, formar una familia. Supone llegar al final de unos estudios y asentarse en un ámbito de conocimiento, para que desde este punto, organizar nuestra vida. Cada vez eso es menos posible. Las condiciones económicas y políticas pueden incidir negativamente en ello. También la personalidad de cada uno que te hace ir buscando algo diferente, por inmadurez, como si los sueños de la juventud fueran a durar siempre. Esto último le sucede a Julie, protagonista de la película, LA PEOR PERSONA DEL MUNDO, dirigida por Joachim Trier, que nunca llega a profundizar en las cosas, en el trabajo y en las relaciones afectivas, porque cuando surge el mínimo problema, las abandona. Una película con varios premios a esta fecha, especialmente, y merecido, a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes.



El título no se refiere a la protagonista, sino a lo que siente una de las parejas de Julie, cuando decide dejar  a la hasta ahora mujer. Todo lo contrario, ella es una persona buena pero indecisa, que no profundiza en los trabajos y en las personas, lo que le hace cambiar de novios hasta sentirse bien. Fue una chica empollona que estudiaba medicina para ser cirujana, pero dejó de gustarle para dedicarse a la  psicología, que también acabó abandonando. Hizo, entonces, un curso de fotografía, y descubrió que tenía una vena creativa. En ese momento de su vida conoció a su primera pareja estable, un dibujante de cómics de éxito, más de diez años mayor. Con él se encontraba sin iniciativa personal, abrumada por su fuerte personalidad, pues ella al final se empleaba en una librería a tiempo parcial, mientras sus sueños de escritora aparecían en su cabeza.



El choque con su pareja no tardo en producirse. Tenían intereses distintos, uno quería formar una familia, y Julie, no. Por otra parte, el éxito de él la ensombrecía en la rutina, hasta el punto que un día le dice que le deja porque ha conocido a otro hombre. Igualmente, tras un tiempo juntos, los problemas surgen entre ellos, y añora, a Aksel, que se encuentra ahora gravemente enfermo. Ella vuelve a la fotografía, ya sola, mientras ve el tiempo pasar, y junto a las personas, que alguna vez se cruzaron en su vida. Julie, por tanto, nos muestra a lo largo de la película un recorrido en su definición personal como adulta, donde la actriz que la interpreta es la protagonista de todas las escenas, de todos los estados de ánimo. Un relato estructurado de forma original en doce capítulos con un prólogo y un epílogo.

ABUSO MORAL


 El régimen de los ayatolás somete a la población a una dictadura moral, que afecta a todos los órdenes de la vida. Desde la vida privada hasta las modernas redes sociales, pasando por la justicia o las deudas económicas. En este ambiente puede surgir un choque de planteamientos sobre lo que es más adecuado o lo que es más injusto, cuál es el bien o el mal, el camino correcto o incorrecto. Entre estos dilemas se encuentra el argumento de la película, UN HÉROE, escrita y dirigida por Asghar Farhadi, donde se plantean varios dilemas morales a propósito de una deuda económica. Una deuda que ha llevado a la cárcel a Rahim, el protagonista, que en un permiso trata de pagar en parte para volver a ser libre. Sin embargo, la situación se le complica cuando intenta anteponer el bien común, al interés personal.




La novia de Rahim, Farkhondeh, que es la logopeda de su hijo, había encontrado un bolso con monedas de oro. Tenía pensado venderlas para poder pagar parte de la deuda, pero al no cubrir el importe total de la misma, decide devolvérselas a la persona que las perdió. Para ello, Rahim, decide poner carteles con el teléfono de la cárcel, para devolver el bolso y el dinero. Un día recibe la llamada de una mujer que dice ser la propietaria. Los directores de la cárcel aprovechan la circunstancia para mostrar el valor moral de Rahim, que aunque ha sido condenado por deudas, prefiere anteponer el bien social, que su propio interés. Así, el protagonista sale en la televisión y recibe numerosas entrevistas. Igualmente, se busca el apoyo de una fundación que recauda fondos para ayudar a los presos económicamente.




Todo marcha bien para Rahim, que se ha convertido en un auténtico héroe para la sociedad iraní, un modelo a seguir. Incluso el deudor, que fuera su cuñado, que le avaló en un negocio, aunque desconfía, permite que salga de la cárcel a cambio de parte de la deuda. El resto la iría pagando con un puesto de trabajo en el ayuntamiento de la ciudad. Pero todo se viene abajo cuando no le dan el trabajo, y por tanto poder pagar la deuda porque tiene que presentar pruebas que realmente existió la mujer propietaria del bolso y la monedas. Una circunstancia difícil porque era una persona que se movía en el anonimato para no ofender a su marido, y se desconoce en qué lugar vivía. Entonces, Rahim decide urdir una mentira. Su novia se hará pasar por la mujer al que devolvieron las monedas. Pero la policía moral del ayuntamiento descubre todo el embuste y deniega la posibilidad de conseguir el trabajo.




El director muestra un conjunto de choques morales al espectador desde la perspectiva iraní. Por una parte la del protagonista que trata de conseguir la libertad, y por otra la del avalista, que no creé en la autenticidad moral del anterior. Rahim en todo momento se muestra con un verdadero afán de salir de la cárcel, sin mala intención de mentir, solo de salir hacia adelante, pero no puede luchar contra su excuñado, que no confía en que sus fines sean buenos, y prefiere que esté en prisión. No piensa que sea una cuestión moral, sino de interés económico. De todas las maneras, el verdadero culpable es el régimen al que está sometida la justicia y todas las relaciones sociales. En un primer momento, crea un héroe moral, para luego dejarle caer, negarle la oportunidad de vivir con su familia, después de manipularle para que actuase según su conveniencia. 

PICASSO EN MADRID


 La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Fundación Beyeler, organizan la exposición PICASSO: ROSTROS Y FIGURAS en el edificio del Museo en Madrid. El artista malagueño vuelve al centro de formación artística donde se matriculó para el curso 1897-1898 ciento veinticinco años después. Reúne un conjunto modesto de medio centenar de obras, pero sin duda, igualmente significativo y con extraordinaria fuerza expresiva. De la fundación suiza provienen los  siete lienzos y dos esculturas, y de la academia, los grabados, principalmente las series, La obra maestra desconocida, y la Suite Vollard, además de tres dibujos y una escultura. Constituye un diálogo preciso entre las dos instituciones que mantuvieron una relación con el genio español.




Los comisarios de la exposición informan al visitante que no se han encontrado ningún ejercicio de copia del natural o de yesos que tenían encomendados los alumnos de la academia, que fuera de mano de Picasso. El propio artista contó en vida que aprendió tanto o más en sus escapadas al Museo del Prado. Sin embargo, la huella sobre el artista se nota en el valor que da a la representación del pintor o escultor y la modelo, al propio oficio de ser artista. Por tanto, aprendió a serlo en la institución madrileña. El conjunto de obras, por otra parte nos informan de su evolución estilística desde principios del siglo XX, especialmente, desde el nacimiento del cubismo hasta su última época, siendo su hilo conductor, los rostros de sus parejas, desde Fernande Olivier hasta Dora Maar.




La trayectoria de Picasso fue larga. Desde el cubismo, hasta el clasicismo pasando por el surrealismo. Una trayectoria marcada por su dominio del dibujo, que en esta exposición queda patente ante el público. Un dibujo hecho pintura o grabado, siempre poderoso y preciso con trazo impetuoso. Lo mismo atento al detalle, que constructor de la forma y el volumen, lo dos igualmente definitorios.

DUELO ENTRE ACTORES


 La película, COMPETENCIA OFICIAL, dirigida por Mario Cohn y Gastón Duprat reúne a tres grandes de la interpretación, para realizar una parodia del mundo del cine y el ego de los actores. Penélope Cruz, Lola Cuevas, hace de directora prestigiosa; Antonio Banderas, Félix Rivero, de actor de fama internacional que ha participado en varias producciones de Hollywood, y Óscar Martínez, Iván Torres, actor argentino, de maestro de actores, de lo más auténtico en representar papeles. Todos ellos han sido contratados por un empresario multimillonario que quiere dejar como legado una película por prestigio social. Desde el principio se va a producir un choque fuerte de personalidades subidas al máximo. La directora somete a los actores a un duro ensayo donde les hace pruebas de todo tipo antes de comenzar el rodaje. 




Este periodo de ensayos sometidos a los dictados de la directora es el desarrollo de la película. En ellos se van a producir numerosas situaciones cómicas, a veces dramáticas, y otras violentas, protagonizadas por los dos actores principales. Cada uno representa un mundo diferente, a pesar de trabajar en el mismo medio. Uno, Félix Rivero, como actor de producciones cinematográficas dedicadas a entretener. Su vida de hecho, está sometida a su propia fama. Lujoso vestuario y continuos cambios de pareja. Otro, Iván Torres, es maestro de actores, y el mismo actor, principalmente de teatro, que se inició en la interpretación hace muchos años. Muestra una depurada técnica de representación llena de autenticidad. Han sido elegidos por ser los mejores, pero desde el principio van a chocar por las diferencias radicales entre ellos.




La directora les va a someter a numerosas situaciones para sacar lo mejor frente al papel que tienen que interpretar. Las discusiones por sus métodos serán continuas. Incluso llegará el momento que Félix fingirá que le han diagnosticado un cáncer, que obligará a paralizar los ensayos y adelantar el rodaje. De esta forma, demostrará su credibilidad como actor. Se llegará a plantear que fuera Iván quien interpretara los dos papeles. Otra situación cómica sucede cuando tienen que besar Violeta, que acaba siendo besada por la propia directora para indicarles cómo se hace. Al final, una vez terminados los ensayos, un accidente provocado en una fiesta, hace que la película se ruede sin uno de los protagonistas. Paradojas del destino, que evidencian que en el mundo del cine, siempre triunfan los intereses más materiales, frente a los intelectuales o culturales.

LA FERIA DE LOS SUEÑOS

 



 El mundo de la adolescencia está formado por el ambiente del instituto, los amigos del barrio, la familia, los sueños de encontrar un futuro de éxito y un amor inolvidable. Un retrato de estos deseos en el valle de San Fernando en 1973, lo cuenta la película, LICORICE PIZZA, escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson. Gary Valentine es un auténtico buscavidas a pesar de tener quince años. Trabaja con su madre que es relaciones públicas. Ha logrado ya ser actor infantil de televisión. Ahora aspira a tener su propio negocio. Un día, que en su centro de estudios, se están haciendo las fotos para al álbum del año, contacta con una joven, Alana Kane, que trabaja en el estudio de fotografía. Es mayor de edad y aspira a vivir independiente fuera del barrio. Desde ese momento colaborarán en diferentes empresas.




Desde el primer momento, ambos van a vincular sus vidas. Al ser Gary menor de edad, al principio, tendrá a Alana como su acompañante en un viaje a Nueva York, con otros actores infantiles. Pero, Gary se hace mayor, y rápidamente descubre un posible negocio, los colchones de agua, que promocionará por toda la zona donde vive. Formará una auténtica empresa que distribuirá el producto a domicilio, tras ser promocionado en la radio. La crisis del petróleo de aquellos años, que desabastecerá de combustible a las gasolineras de EEUU, será el pretexto de una serie de situaciones cómicas que vivirá Gary, Alana y los amigos que participan en el negocio. Por otra parte, Alana rechaza continuamente a Gary como pareja, por considerarle de menor edad.




Un día, Alana descubre a un compañero de estudios en la campaña para el nuevo alcalde. A través de él, la contratarán como colaboradora. Gary, indirectamente se entera de la nueva decisión del ayuntamiento de permitir las máquinas de juego o pinball, hasta ahora prohibidas. Rápidamente monta un negocio de ellas e invita a todos sus amigos y compañeros de estudios. La decepción de Alana con el futuro candidato a la alcaldía, le llevará a reencontrarse con su amigo, y a aceptarle desde ese momento como su pareja. Después de la colaboración en varios negocios para tener una ocupación, la diferencia de años entre ellos ya no será importante. Al final de la película, por tanto, los dos se unen en el amor, algo esperado por el espectador que iba ocurrir, y nada mejor para terminar el relato de un momento de la vida de los protagonistas y su entorno.

SOBRE EL TRABAJO PRECARIO


 El trabajo es la principal fuente de ingresos de la mayoría de la población. Si éste tiene una remuneración muy baja o tiene condiciones difíciles de llevar a cabo, lo padecen los trabajadores en su vida cotidiana, siempre entregados a una actividad explotadora que apenas les permite sobrevivir. La libertad con la que los empresarios tienen de contratación, horarios y salario, ha hecho, que tras la crisis de estos últimos años, los trabajadores vuelvan a la condición de proletarios, a los primeros tiempos de la revolución industrial. Una situación que se observa especialmente en los empleos menos cualificados para los que hay mucha mano de obra. La película, EN UN MUELLE DE NORMANDÍA, escrita y dirigida por Emmanuel Carrére, basada en un libro de la periodista, Florence Aubenas, denuncia las duras condiciones de las limpiadoras en Normandía, especialmente, aquellas que se encargan de los camarotes de los transbordadores en el muelle de Ouistreham.




Marianne, interpretada por Juliette Binoche, es una escritora de prestigio que se hace pasar por una mujer desempleada, que busca un trabajo desesperada en el sector de las limpiadoras. Quiere escribir un libro sobre este sector laboral, conociendo desde dentro las dificultades del mismo. La oficina de empleo no tarda en buscárselo. Desde el principio se da cuenta que se trabaja a contrarreloj y el despido puede suceder en cualquier momento si sus jefes no se sienten satisfechos por las cuestiones más banales. También observa que lo más importante son las personas que malviven en este mundo de precariedad. Tienen que desplazarse a veces a grandes distancias, sin disponer de un vehículo propio para comenzar su jornada laboral de madrugada. Tras acumular varios despidos, llega al que es con diferencia el trabajo de limpieza más estresante, los camarotes de los transbordadores, que tienen que adecentarse durante una hora y media de parada, mientras suben y bajan los pasajeros y camiones.




La protagonista forma parte de una cuadrilla de mujeres y hombres, que por el salario mínimo, tienen que cambiar las sábanas, hacer las camas, y limpiar los servicios, en un tiempo limitado. Entre esos trabajadores explotados va a encontrar la amistad, sobre todo de la joven Cristéle, que tiene tres hijos con todos sus gastos. Ella, que ha conseguido un coche, le ayuda a llegar a los transbordadores sin utilizar el transporte público. Marianne, por tanto, se gana su amistad y de las otras compañeras, formando parte de un mundo que no es el suyo. Un día, ella y dos de sus compañeras más cercanas, al retrasarse en la limpieza, pues habían entrado tarde al barco, se quedan atrapadas en el transbordador. En el viaje, la reconocen como la famosa escritora de prestigio. Entonces, toda su nueva identidad que había fabricado, se desmorona. Se enfrenta a sus amigas que le recuerdan que no se puede estar con ellas, y de otro lado, en un viaje que solamente tiene una dirección para la mayoría de las personas, desde la riqueza a la precariedad, pero no al revés.

EL TEATRO DE LA EXISTENCIA


En las relaciones humanas resulta muy difícil conocer lo más profundo de la personalidad de quien convives, ya sea tu pareja o tus padres. Siempre hay un lado oculto, que es un rasgo propio construido a través de su existencia, producto de su libertad. Depende también de la fortaleza o debilidad del individuo. Pudiera ser que en tanto que tienes una relación amorosa o de pareja, la conveniencia o el afecto, se establezcan lazos de unión duraderos, en las que las zonas opacas de cada uno sean más amplias, o simplemente inexistentes. Los demás nos dejan una huella indeleble en nosotros, sobre todo si tenemos lazos familiares. La muerte en un hecho fundamental de la existencia, un punto de inflexión por aquellos lazos establecidos que dieron sentido a la vida de ambos. Estos planteamientos se encuentran en la película japonesa, DRIVE MY CAR, escrita y dirigida por Ryusuke Hamaguchi, sobre un relato de Haruki Murakami.




La película es una de las más grandes de la temporada. Por un lado por su extensión, tres horas, y por otra, por la maestría en el manejo del lenguaje cinematográfico. El director cuida el ritmo y el tiempo con precisión, articulado por una mirada que lo mismo atiende al detalle, como a lo general, a la composición en el plano como a la sucesión de escenas, sin escatimar recursos y medios para crear un bello film desde el punto de vista formal. A ello interviene un guion de calidad por estar basado en obras literarias. De hecho, la película representa una obra de teatro, Tío Vania, de Chejov, y los propios personajes inventan a su vez historias, dentro de su propio transcurso vital. Esta complejidad fue merecedora de los premios al mejor guion y de crítica internacional en el pasado Festival de Cannes, siendo estos los primeros de una amplia lista que sin duda alguna terminarán con los Oscar.



El valor de la película reside, por tanto, en su belleza formal, como en la complejidad de lo que cuenta, porque abarca la vida de tres personajes fundamentales. El protagonista, Yusuke, actor y director de teatro, que tiene que afrontar el reto de interpretar y dirigir, Tío Vania, casi de manera obsesiva. Lleva una relación matrimonial de más de veinte años con Oto, una productora de televisión y guionista, que le es infiel, aunque ellos se aman. La muerte de la hija pequeña les afectó profundamente. Luego, Oto será quien muera de manera repentina. La película tiene tres partes: una larga introducción, separada del resto por los títulos de crédito, una primera parte mientras vive con Oto hasta su muerte, en la que descubre su relación con un actor de televisión, y la tercera, la que sería la más característica, dos años después cuando tiene que dirigir, y luego interpretar, Tío Vania en la ciudad de Hiroshima, donde conoce a la tercera protagonista, Misaki, su chofer en la ciudad.



En la tercera parte se muestra la acción más relevante y el mensaje más profundo del guion. Yusuke confirma sus sospechas que su mujer, le fue infiel, y que él, por debilidad prefirió mantener la relación por que le amaba. Sin embargo, antes de morir retrasó su vuelta a casa porque ella le dijo que quería hablar con él. Se siente responsable de que si hubiera llegado antes, ella hubiera sobrevivido. Lo mismo le sucede a Misake, su conductora, que le resultó imposible salvar a su madre, que tenía doble personalidad y que a veces era cruel con ella, del derrumbamiento de su casa. Al final, actor y conductora, se unen en la tragedia de su pasado, reparando por el recuerdo y la unión de sus sentimientos, la supuesta culpabilidad de cada uno. El argumento de la película plantea, además, la incomunicación entre las personas, causada por la falta de conocimiento del otro. Para ello es necesario el conocimiento de uno mismo para acercarse a lo más profundo del alma de quien se pretende amar.

RECUERDOS DE LA NIÑEZ


 Una infancia feliz siempre perdura en el tiempo a pesar de las dificultades externas. En estos dos años de pandemia, muchas personas recuerdan aquellos años que vivieron en un entorno familiar que les protegía. Si este entorno es positivo ante las dificultades y el transcurso diario no se rompe, la felicidad  se consigue por la familia. Un menor se siente protegido si tiene todo lo que necesita. Unos padres y abuelos que le cuidan. Los amigos con quienes jugar y estudiar. Esto nos lo cuenta la película, BELFAST, escrita y dirigida por Kenneth Branagh, que se centra en su infancia en la ciudad norirlandesa en 1969, cuando estalló el grave conflicto entre protestantes y católicos.




El conflicto entre las dos comunidades de distinta religión devino en un enfrentamiento muy violento que provocó la llegada de soldados ingleses para mantener el orden público. Muchos barrios se vieron destruidos por las bombas y los continuos saqueos y atentados. En este ambiente, Buddy, el niño protagonista, que encarna al director cuando tenía 9 años, vive una infancia feliz con su hermano y sus padres. Va al colegio y saca buenas notas. Juega constante con sus amigos y conoce una compañera de clase que le gusta. Pasa el tiempo con sus abuelos que le dan consejos. También ve mucho la televisión en blanco y negro, donde ve películas del oeste como El hombre que mató a Liberty Valance, o Sólo ante el peligro. También le llevan sus padres al cine o lee cómics de superhéroes. Una infancia parecida a la que vivían otros niños de su época en otros países como España. 




La diferencia entre su infancia y otras es que estuvo inmersa en un conflicto violento entre comunidades. Buddy y su familia eran protestantes, pero no discriminaban, ni se enfrentaban contra los católicos con quienes convivían sin problema. El grado de violencia y destrucción que se vivía en Belfast en aquella época que suponía implicarse contra unos vecinos contra quienes no tenías nada en contra, les lleva al final a emigrar al Reino Unido, donde trabajaba el padre. Fue la única solución para escapar de un entorno que les iba a llevar a la ruina. Su futuro dependía de ello tras verse implicado Buddy en el saqueo destructivo de una tienda, arrastrado por unos líderes inconscientes, que ese desorden lo que provocaría sería una brecha cada vez más profunda entre la gente, que duraría mucho tiempo.




La película se centra en los sentimientos vividos por un niño en el entorno de una familia feliz. Los graves conflictos de su entorno forzaron la emigración al Reino Unido dejando atrás la familia y las amistades. Expresa al espectador la capacidad de superación de cualquier dificultad si los valores humanos entre sus seres queridos perduran. De esa manera es cuando cabe pensar en el futuro, para luego echar un mirada a aquel pasado que puso en riesgo nuestra vida.

LA ARQUITECTURA DE SABATINI


 La capital de España está celebrando el 300 aniversario del nacimiento de un insigne arquitecto italiano con la exposición, EL MADRID DE SABATINI. LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CAPITAL EUROPEA (1760-1797), que junto a su mentor, el rey Carlos III trataron de adecentar una ciudad atrasada del Antiguo Régimen en otra digna de ser el centro de un imperio. El rey ilustrado, sin duda el mejor alcalde hasta el momento de la ciudad propuso desde su llegada en 1759 numerosas reformas urbanas y la construcción de edificios. Para ello trajo desde Italia a Francisco de Sabatini que había trabajado con Vanvitelli en Nápoles, pues no le satisfacían los arquitectos españoles como Ventura Rodríguez a quien desplazó.




La exposición en el Teatro Fernán Gómez, organizada por el Ayuntamiento y Patrimonio Nacional reúne un conjunto de diseños originales, libros de arquitectura, pinturas de la época, esculturas, vídeos, grabados y reconstrucciones en 3D de los proyectos realizados por Sabatini. El recorrido resulta muy provechoso para el visitante. Puede comprobar la importancia del trabajo del arquitecto siciliano, formado en Roma, pero que se implicó al servicio del rey Carlos III en numerosas obras de Nápoles como el palacio de Caserta, que le proporcionaron una formación significativa que desarrollaría en nuestro país. Al rey ilustrado no le gustaba el palacio real de Madrid, por aquellas fechas, 1759, recién terminado por Sachetti y Ventura Rodríguez, según el proyecto de Juvara. Tenía en mente la experiencia de Nápoles, por eso trajo a Francisco Sabatini. Desde ese momento se inició un proceso de transformación urbana y arquitectónica de Madrid, una ciudad sucia y depauperada.




La exposición nos muestra los numerosos proyectos que realizó Sabatini hasta su muerte en 1797, ya en el reinado de Carlos IV. Supusieron la transformación urbana de la capital, y la construcción de edificios emblemáticos según las ideas modernizadoras del nuevo rey. Gran parte de los proyectos diseñados se quedaron inconclusos, según las pretensiones del arquitecto. Ha perdurado el que sería el símbolo de Madrid, la Puerta de Alcalá, cuyo tercer proyecto fue el construido. También llevaría acabo la Puerta de San Vicente y la remodelación urbana del Palacio Real con sus ampliaciones, especialmente las Caballerizas. También primero el convento y luego el Cuartel de San Gil en lo que actualmente es la Plaza de España.




Completó la Casa de la Aduana al comienzo de la calle de Alcalá remodelando hasta su puerta en un amplio paseo. Por aquella época se abrieron los jardines del Buen Retiro, y se centró en el hoy Paseo del Prado, sentando las bases urbanísticas para las construcciones del futuro Museo del Prado. En la calle Atocha, diseñaría el gran hospital, que no llegó a completarse según el proyecto de Sabatini. Pero una de las aportaciones más sutiles, pero no menos importante fue el empedrado, el saneamiento y la iluminación que ejecutó el ministro Esquilache. Entre otras intervenciones, la exposición nos informa de la participación del arquitecto en la iglesia y el convento de San Francisco el Grande, y en la Casa de Campo, y alrededores de la capital. Por tanto, el trabajo del arquitecto italiano, bajo el patrocinio real supuso un impulso definitivo a la modernización y mejora estética y funcional de Madrid como capital.

EL JUGADOR ARREPENTIDO


 Tras los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York, los EEUU emprendieron una guerra contra el terrorismo islamista que perdura hasta la actualidad. Los norteamericanos llegaron a emprender además las guerras de Irak y Afganistán, donde recientemente se han retirado sin conseguir sus objetivos, y dejando en el poder al régimen talibán. En la lucha contra los terroristas, los servicios de inteligencia y el ejército emplearon métodos como el secuestro y la tortura. Todavía hoy se mantiene la base de Guantánamo y en el recuerdo se encuentran los tristes abusos de Abu Ghraib, donde los soldados se hicieron fotos con los prisioneros en actitudes humillantes mientras se les torturaba. La película EL CONTADOR DE CARTAS, escrita y dirigida por Paul Schrader, alude a este tema. El protagonista tiene un duro pasado al haber sido uno de los participantes en esa orgía violenta contra los prisioneros.




Los soldados que participaron en las fotos con los insurgentes siendo torturados fueron procesados y tuvieron que cumplir condena en la cárcel. William Tell, el protagonista fue uno de ellos, y tras pasar por la prisión, ahora es un jugador profesional de cartas que se gana la vida de torneo en torneo. Estudió en profundidad los juegos de cartas en los años que estuvo privado de libertad. Ahora intenta no llamar la atención, sin realizar elevadas ganancias. Lleva consigo todo su pasado que le atormenta, mientras escribe un diario con sus recuerdos más terribles. Su nueva vida se verá alterada cuando contacte con él, el hijo de un antiguo oficial, que a su regreso de Abu Ghraib, se suicidó. Los oficiales de aquel escándalo no fueron procesados, pero como los soldados, sufrieron grandes traumas por los horrores vividos. El joven Cirk pide a William que le ayude a matar al coronel militar que dirigía todo el entramado.




William, en cambio, se propone jugar más dinero con las cartas para ayudar a que el joven retome los estudios, pague sus deudas y se reconcilie con su madre. Pero los planes no saldrán de esta manera, y Cirk seguirá con sus intenciones de venganza, que acabarán en tragedia. Un final que supondrá la pérdida de libertad del protagonista, pues esta vez, será él quien tenga que vengar el triste destino de Cirk. Por otra parte, tendrá su parte positiva, el descubrimiento de sus propios sentimientos, al revivir de nuevo el amor perdido por los años violentos en el ejército y la prisión.