LA FERIA DE LOS SUEÑOS

 



 El mundo de la adolescencia está formado por el ambiente del instituto, los amigos del barrio, la familia, los sueños de encontrar un futuro de éxito y un amor inolvidable. Un retrato de estos deseos en el valle de San Fernando en 1973, lo cuenta la película, LICORICE PIZZA, escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson. Gary Valentine es un auténtico buscavidas a pesar de tener quince años. Trabaja con su madre que es relaciones públicas. Ha logrado ya ser actor infantil de televisión. Ahora aspira a tener su propio negocio. Un día, que en su centro de estudios, se están haciendo las fotos para al álbum del año, contacta con una joven, Alana Kane, que trabaja en el estudio de fotografía. Es mayor de edad y aspira a vivir independiente fuera del barrio. Desde ese momento colaborarán en diferentes empresas.




Desde el primer momento, ambos van a vincular sus vidas. Al ser Gary menor de edad, al principio, tendrá a Alana como su acompañante en un viaje a Nueva York, con otros actores infantiles. Pero, Gary se hace mayor, y rápidamente descubre un posible negocio, los colchones de agua, que promocionará por toda la zona donde vive. Formará una auténtica empresa que distribuirá el producto a domicilio, tras ser promocionado en la radio. La crisis del petróleo de aquellos años, que desabastecerá de combustible a las gasolineras de EEUU, será el pretexto de una serie de situaciones cómicas que vivirá Gary, Alana y los amigos que participan en el negocio. Por otra parte, Alana rechaza continuamente a Gary como pareja, por considerarle de menor edad.




Un día, Alana descubre a un compañero de estudios en la campaña para el nuevo alcalde. A través de él, la contratarán como colaboradora. Gary, indirectamente se entera de la nueva decisión del ayuntamiento de permitir las máquinas de juego o pinball, hasta ahora prohibidas. Rápidamente monta un negocio de ellas e invita a todos sus amigos y compañeros de estudios. La decepción de Alana con el futuro candidato a la alcaldía, le llevará a reencontrarse con su amigo, y a aceptarle desde ese momento como su pareja. Después de la colaboración en varios negocios para tener una ocupación, la diferencia de años entre ellos ya no será importante. Al final de la película, por tanto, los dos se unen en el amor, algo esperado por el espectador que iba ocurrir, y nada mejor para terminar el relato de un momento de la vida de los protagonistas y su entorno.

SOBRE EL TRABAJO PRECARIO


 El trabajo es la principal fuente de ingresos de la mayoría de la población. Si éste tiene una remuneración muy baja o tiene condiciones difíciles de llevar a cabo, lo padecen los trabajadores en su vida cotidiana, siempre entregados a una actividad explotadora que apenas les permite sobrevivir. La libertad con la que los empresarios tienen de contratación, horarios y salario, ha hecho, que tras la crisis de estos últimos años, los trabajadores vuelvan a la condición de proletarios, a los primeros tiempos de la revolución industrial. Una situación que se observa especialmente en los empleos menos cualificados para los que hay mucha mano de obra. La película, EN UN MUELLE DE NORMANDÍA, escrita y dirigida por Emmanuel Carrére, basada en un libro de la periodista, Florence Aubenas, denuncia las duras condiciones de las limpiadoras en Normandía, especialmente, aquellas que se encargan de los camarotes de los transbordadores en el muelle de Ouistreham.




Marianne, interpretada por Juliette Binoche, es una escritora de prestigio que se hace pasar por una mujer desempleada, que busca un trabajo desesperada en el sector de las limpiadoras. Quiere escribir un libro sobre este sector laboral, conociendo desde dentro las dificultades del mismo. La oficina de empleo no tarda en buscárselo. Desde el principio se da cuenta que se trabaja a contrarreloj y el despido puede suceder en cualquier momento si sus jefes no se sienten satisfechos por las cuestiones más banales. También observa que lo más importante son las personas que malviven en este mundo de precariedad. Tienen que desplazarse a veces a grandes distancias, sin disponer de un vehículo propio para comenzar su jornada laboral de madrugada. Tras acumular varios despidos, llega al que es con diferencia el trabajo de limpieza más estresante, los camarotes de los transbordadores, que tienen que adecentarse durante una hora y media de parada, mientras suben y bajan los pasajeros y camiones.




La protagonista forma parte de una cuadrilla de mujeres y hombres, que por el salario mínimo, tienen que cambiar las sábanas, hacer las camas, y limpiar los servicios, en un tiempo limitado. Entre esos trabajadores explotados va a encontrar la amistad, sobre todo de la joven Cristéle, que tiene tres hijos con todos sus gastos. Ella, que ha conseguido un coche, le ayuda a llegar a los transbordadores sin utilizar el transporte público. Marianne, por tanto, se gana su amistad y de las otras compañeras, formando parte de un mundo que no es el suyo. Un día, ella y dos de sus compañeras más cercanas, al retrasarse en la limpieza, pues habían entrado tarde al barco, se quedan atrapadas en el transbordador. En el viaje, la reconocen como la famosa escritora de prestigio. Entonces, toda su nueva identidad que había fabricado, se desmorona. Se enfrenta a sus amigas que le recuerdan que no se puede estar con ellas, y de otro lado, en un viaje que solamente tiene una dirección para la mayoría de las personas, desde la riqueza a la precariedad, pero no al revés.

EL TEATRO DE LA EXISTENCIA


En las relaciones humanas resulta muy difícil conocer lo más profundo de la personalidad de quien convives, ya sea tu pareja o tus padres. Siempre hay un lado oculto, que es un rasgo propio construido a través de su existencia, producto de su libertad. Depende también de la fortaleza o debilidad del individuo. Pudiera ser que en tanto que tienes una relación amorosa o de pareja, la conveniencia o el afecto, se establezcan lazos de unión duraderos, en las que las zonas opacas de cada uno sean más amplias, o simplemente inexistentes. Los demás nos dejan una huella indeleble en nosotros, sobre todo si tenemos lazos familiares. La muerte en un hecho fundamental de la existencia, un punto de inflexión por aquellos lazos establecidos que dieron sentido a la vida de ambos. Estos planteamientos se encuentran en la película japonesa, DRIVE MY CAR, escrita y dirigida por Ryusuke Hamaguchi, sobre un relato de Haruki Murakami.




La película es una de las más grandes de la temporada. Por un lado por su extensión, tres horas, y por otra, por la maestría en el manejo del lenguaje cinematográfico. El director cuida el ritmo y el tiempo con precisión, articulado por una mirada que lo mismo atiende al detalle, como a lo general, a la composición en el plano como a la sucesión de escenas, sin escatimar recursos y medios para crear un bello film desde el punto de vista formal. A ello interviene un guion de calidad por estar basado en obras literarias. De hecho, la película representa una obra de teatro, Tío Vania, de Chejov, y los propios personajes inventan a su vez historias, dentro de su propio transcurso vital. Esta complejidad fue merecedora de los premios al mejor guion y de crítica internacional en el pasado Festival de Cannes, siendo estos los primeros de una amplia lista que sin duda alguna terminarán con los Oscar.



El valor de la película reside, por tanto, en su belleza formal, como en la complejidad de lo que cuenta, porque abarca la vida de tres personajes fundamentales. El protagonista, Yusuke, actor y director de teatro, que tiene que afrontar el reto de interpretar y dirigir, Tío Vania, casi de manera obsesiva. Lleva una relación matrimonial de más de veinte años con Oto, una productora de televisión y guionista, que le es infiel, aunque ellos se aman. La muerte de la hija pequeña les afectó profundamente. Luego, Oto será quien muera de manera repentina. La película tiene tres partes: una larga introducción, separada del resto por los títulos de crédito, una primera parte mientras vive con Oto hasta su muerte, en la que descubre su relación con un actor de televisión, y la tercera, la que sería la más característica, dos años después cuando tiene que dirigir, y luego interpretar, Tío Vania en la ciudad de Hiroshima, donde conoce a la tercera protagonista, Misaki, su chofer en la ciudad.



En la tercera parte se muestra la acción más relevante y el mensaje más profundo del guion. Yusuke confirma sus sospechas que su mujer, le fue infiel, y que él, por debilidad prefirió mantener la relación por que le amaba. Sin embargo, antes de morir retrasó su vuelta a casa porque ella le dijo que quería hablar con él. Se siente responsable de que si hubiera llegado antes, ella hubiera sobrevivido. Lo mismo le sucede a Misake, su conductora, que le resultó imposible salvar a su madre, que tenía doble personalidad y que a veces era cruel con ella, del derrumbamiento de su casa. Al final, actor y conductora, se unen en la tragedia de su pasado, reparando por el recuerdo y la unión de sus sentimientos, la supuesta culpabilidad de cada uno. El argumento de la película plantea, además, la incomunicación entre las personas, causada por la falta de conocimiento del otro. Para ello es necesario el conocimiento de uno mismo para acercarse a lo más profundo del alma de quien se pretende amar.

RECUERDOS DE LA NIÑEZ


 Una infancia feliz siempre perdura en el tiempo a pesar de las dificultades externas. En estos dos años de pandemia, muchas personas recuerdan aquellos años que vivieron en un entorno familiar que les protegía. Si este entorno es positivo ante las dificultades y el transcurso diario no se rompe, la felicidad  se consigue por la familia. Un menor se siente protegido si tiene todo lo que necesita. Unos padres y abuelos que le cuidan. Los amigos con quienes jugar y estudiar. Esto nos lo cuenta la película, BELFAST, escrita y dirigida por Kenneth Branagh, que se centra en su infancia en la ciudad norirlandesa en 1969, cuando estalló el grave conflicto entre protestantes y católicos.




El conflicto entre las dos comunidades de distinta religión devino en un enfrentamiento muy violento que provocó la llegada de soldados ingleses para mantener el orden público. Muchos barrios se vieron destruidos por las bombas y los continuos saqueos y atentados. En este ambiente, Buddy, el niño protagonista, que encarna al director cuando tenía 9 años, vive una infancia feliz con su hermano y sus padres. Va al colegio y saca buenas notas. Juega constante con sus amigos y conoce una compañera de clase que le gusta. Pasa el tiempo con sus abuelos que le dan consejos. También ve mucho la televisión en blanco y negro, donde ve películas del oeste como El hombre que mató a Liberty Valance, o Sólo ante el peligro. También le llevan sus padres al cine o lee cómics de superhéroes. Una infancia parecida a la que vivían otros niños de su época en otros países como España. 




La diferencia entre su infancia y otras es que estuvo inmersa en un conflicto violento entre comunidades. Buddy y su familia eran protestantes, pero no discriminaban, ni se enfrentaban contra los católicos con quienes convivían sin problema. El grado de violencia y destrucción que se vivía en Belfast en aquella época que suponía implicarse contra unos vecinos contra quienes no tenías nada en contra, les lleva al final a emigrar al Reino Unido, donde trabajaba el padre. Fue la única solución para escapar de un entorno que les iba a llevar a la ruina. Su futuro dependía de ello tras verse implicado Buddy en el saqueo destructivo de una tienda, arrastrado por unos líderes inconscientes, que ese desorden lo que provocaría sería una brecha cada vez más profunda entre la gente, que duraría mucho tiempo.




La película se centra en los sentimientos vividos por un niño en el entorno de una familia feliz. Los graves conflictos de su entorno forzaron la emigración al Reino Unido dejando atrás la familia y las amistades. Expresa al espectador la capacidad de superación de cualquier dificultad si los valores humanos entre sus seres queridos perduran. De esa manera es cuando cabe pensar en el futuro, para luego echar un mirada a aquel pasado que puso en riesgo nuestra vida.

LA ARQUITECTURA DE SABATINI


 La capital de España está celebrando el 300 aniversario del nacimiento de un insigne arquitecto italiano con la exposición, EL MADRID DE SABATINI. LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CAPITAL EUROPEA (1760-1797), que junto a su mentor, el rey Carlos III trataron de adecentar una ciudad atrasada del Antiguo Régimen en otra digna de ser el centro de un imperio. El rey ilustrado, sin duda el mejor alcalde hasta el momento de la ciudad propuso desde su llegada en 1759 numerosas reformas urbanas y la construcción de edificios. Para ello trajo desde Italia a Francisco de Sabatini que había trabajado con Vanvitelli en Nápoles, pues no le satisfacían los arquitectos españoles como Ventura Rodríguez a quien desplazó.




La exposición en el Teatro Fernán Gómez, organizada por el Ayuntamiento y Patrimonio Nacional reúne un conjunto de diseños originales, libros de arquitectura, pinturas de la época, esculturas, vídeos, grabados y reconstrucciones en 3D de los proyectos realizados por Sabatini. El recorrido resulta muy provechoso para el visitante. Puede comprobar la importancia del trabajo del arquitecto siciliano, formado en Roma, pero que se implicó al servicio del rey Carlos III en numerosas obras de Nápoles como el palacio de Caserta, que le proporcionaron una formación significativa que desarrollaría en nuestro país. Al rey ilustrado no le gustaba el palacio real de Madrid, por aquellas fechas, 1759, recién terminado por Sachetti y Ventura Rodríguez, según el proyecto de Juvara. Tenía en mente la experiencia de Nápoles, por eso trajo a Francisco Sabatini. Desde ese momento se inició un proceso de transformación urbana y arquitectónica de Madrid, una ciudad sucia y depauperada.




La exposición nos muestra los numerosos proyectos que realizó Sabatini hasta su muerte en 1797, ya en el reinado de Carlos IV. Supusieron la transformación urbana de la capital, y la construcción de edificios emblemáticos según las ideas modernizadoras del nuevo rey. Gran parte de los proyectos diseñados se quedaron inconclusos, según las pretensiones del arquitecto. Ha perdurado el que sería el símbolo de Madrid, la Puerta de Alcalá, cuyo tercer proyecto fue el construido. También llevaría acabo la Puerta de San Vicente y la remodelación urbana del Palacio Real con sus ampliaciones, especialmente las Caballerizas. También primero el convento y luego el Cuartel de San Gil en lo que actualmente es la Plaza de España.




Completó la Casa de la Aduana al comienzo de la calle de Alcalá remodelando hasta su puerta en un amplio paseo. Por aquella época se abrieron los jardines del Buen Retiro, y se centró en el hoy Paseo del Prado, sentando las bases urbanísticas para las construcciones del futuro Museo del Prado. En la calle Atocha, diseñaría el gran hospital, que no llegó a completarse según el proyecto de Sabatini. Pero una de las aportaciones más sutiles, pero no menos importante fue el empedrado, el saneamiento y la iluminación que ejecutó el ministro Esquilache. Entre otras intervenciones, la exposición nos informa de la participación del arquitecto en la iglesia y el convento de San Francisco el Grande, y en la Casa de Campo, y alrededores de la capital. Por tanto, el trabajo del arquitecto italiano, bajo el patrocinio real supuso un impulso definitivo a la modernización y mejora estética y funcional de Madrid como capital.

EL JUGADOR ARREPENTIDO


 Tras los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York, los EEUU emprendieron una guerra contra el terrorismo islamista que perdura hasta la actualidad. Los norteamericanos llegaron a emprender además las guerras de Irak y Afganistán, donde recientemente se han retirado sin conseguir sus objetivos, y dejando en el poder al régimen talibán. En la lucha contra los terroristas, los servicios de inteligencia y el ejército emplearon métodos como el secuestro y la tortura. Todavía hoy se mantiene la base de Guantánamo y en el recuerdo se encuentran los tristes abusos de Abu Ghraib, donde los soldados se hicieron fotos con los prisioneros en actitudes humillantes mientras se les torturaba. La película EL CONTADOR DE CARTAS, escrita y dirigida por Paul Schrader, alude a este tema. El protagonista tiene un duro pasado al haber sido uno de los participantes en esa orgía violenta contra los prisioneros.




Los soldados que participaron en las fotos con los insurgentes siendo torturados fueron procesados y tuvieron que cumplir condena en la cárcel. William Tell, el protagonista fue uno de ellos, y tras pasar por la prisión, ahora es un jugador profesional de cartas que se gana la vida de torneo en torneo. Estudió en profundidad los juegos de cartas en los años que estuvo privado de libertad. Ahora intenta no llamar la atención, sin realizar elevadas ganancias. Lleva consigo todo su pasado que le atormenta, mientras escribe un diario con sus recuerdos más terribles. Su nueva vida se verá alterada cuando contacte con él, el hijo de un antiguo oficial, que a su regreso de Abu Ghraib, se suicidó. Los oficiales de aquel escándalo no fueron procesados, pero como los soldados, sufrieron grandes traumas por los horrores vividos. El joven Cirk pide a William que le ayude a matar al coronel militar que dirigía todo el entramado.




William, en cambio, se propone jugar más dinero con las cartas para ayudar a que el joven retome los estudios, pague sus deudas y se reconcilie con su madre. Pero los planes no saldrán de esta manera, y Cirk seguirá con sus intenciones de venganza, que acabarán en tragedia. Un final que supondrá la pérdida de libertad del protagonista, pues esta vez, será él quien tenga que vengar el triste destino de Cirk. Por otra parte, tendrá su parte positiva, el descubrimiento de sus propios sentimientos, al revivir de nuevo el amor perdido por los años violentos en el ejército y la prisión.

LOS ICONOS DE STEVE MCCURRY


Las fotografías se pueden convertir en imágenes emblemáticas, es decir en un icono, un modelo a seguir por su valor en sí mismo. Una imagen digna de admirar por lo que significa por la calidad o el interés del público alcanzado. En un principio no es tanto a quien representa como la afortunada combinación de colores y la fuerza intrínseca alcanzada por la imagen. Esto le ha sucedido numerosas veces al fotógrafo norteamericano Steve McCurrry con las imágenes tomadas en sus viajes por medio mundo. La prestigiosa revista National Geography ha mostrado su obra a lo largo del tiempo. Los numerosos premios recibidos también dan cuenta de la calidad de su obra en el ámbito del fotoperiodismo. El Colegio de Arquitectos de Madrid exhibe sus ejemplos mas representativos en la exposición ICONS.



La obra por la que alcanzó la fama fue por el retrato de una niña afgana en 1985, que fue portada de la revista National Geography. La encontró en un campo de refugiados en Pakistán. Luego, años después, y tras una intensa búsqueda, logró localizarla en su país. Se llama Sharbat Gula y había formado una familia en un territorio asolado por decenios de guerras, contra la ocupación extranjera o contra el terrorismo fundamentalista. Steve, por este ejemplo, y otros que podemos observar en la exposición, nos demuestra uno de sus cualidades. Ser maestro en el retrato. Tanto de niñas, como de jóvenes y ancianos ataviados con sus ropas tradicionales y adornados con pinturas.



El autor ha dedicado su vida a viajar con sus cámaras al servicio de las revistas de prensa o culturales. Ha podido cumplir uno de sus objetivos. Poderse mover de un lugar a otro constantemente para captar imágenes significativas de las más diversas regiones. Sobre todo son memorables las imágenes de Asia, la India, Pakistán, Afganistán y el sudeste del continente, Vietnam, Camboya y Tailandia. Son captadas en sus fotografías el entorno de antiguos templos, las calles bulliciosas de puestos ambulantes y gentes, la naturaleza paradisiaca de estos lugares, personajes llamativos con sus fieros y atractivos rostros, entre ellos, una niña pobre frente a la pared de barro de una humilde vivienda. También, grandes acontecimientos, como los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York.



Steve McCurry nos muestra constantemente una especial maestría en el empleo de la fotografía en color. Todas sus imágenes ganan calidad por la afortunada manera en la que éste se combina en las mismas. No sería así sin la comprensión de los fenómenos lumínicos con la que sobresale. En los retratos se percibe intenso y atractivo, en las composiciones de grupo o en los paisajes, como aquella que representa el discurrir de una barca llena de flores en un río cuyo horizonte se pierde entre vegetación. Al espectador sus fotografías le instan a mantener una larga contemplación. Le atrapan y le motivan a hacer preguntas sobre lo representado. Tal es el impacto y la capacidad de admiración que producen. Una capacidad que las convierte en auténticos iconos en su género.

HISTORIA DE UNA ESCALERA


 Podemos comprobar el paso del tiempo en una familia, de padres a hijos, y de éstos a nietos. Observar aquellos sucesos que les puede afectar directa o indirectamente. Causados por sus comportamientos o de forma externa. Si ocurre en un grupo de familias tenemos un retrato más completo de diversas situaciones, y más precisamente, si ellas se relacionan de alguna manera, todo porque viven en el mismo edificio o escalera. Este mosaico de vidas nos los muestra la película, TRES PISOS, dirigida por Nanni Moretti, que cuenta los problemas de tres familias en tres periodos de cinco años. Tienen en común que son vecinos que se relacionan entre si por esta razón.




Un suceso de inicio nos pone en situación. Una vecina a punto de dar a luz está en la puerta del edificio esperando un taxi para llevarla al hospital. En ese momento llega un coche haciendo eses y atropella a una mujer que iba a cruzar por el paso de cebra. El conductor que va borracho se estrella contra la fachada del inmueble. Es el hijo problemático cuyos padres son jueces y viven en el último piso. La muerte de la víctima le llevará a la cárcel durante un tiempo. Otro suceso altera la normalidad de la escalera. Lucio y Sara sospechan que su vecino Renato, que suele cuidar a su hija con su mujer, ha abusado de su hija en el parque. Mónica pasa la mayor parte del tiempo sola con su bebé recién nacida, y muestra sus primeros signos de demencia.




El segundo episodio de la historia muestra a las familias transcurridos cinco años. El hijo de los jueces sale de la cárcel, y le echan de casa. Lucio tiene problemas al ser acusado de violación por acostarse con la nieta de Renato, sin saber que era menor de edad. Mónica recibe un día la visita de su cuñado perseguido por la justicia al que da alojamiento. Su marido le tenía prohibido cualquier relación con él. En el último episodio, transcurridos los mismos años, el paso del tiempo deja huella en las tres familias. El juez muere, y su mujer tiene que rehacer su vida lejos de la casa para lo cual decide venderla. Mientras, un día localiza a su hijo que ahora tiene pareja y un hijo. Ha cambiado de comportamiento.  A pesar del rechazo que tuvo a sus padres, se reconcilia con su madre.




Lucio sale absuelto de la acusación de violación. Ha peligrado su matrimonio con Sara, pero ahora viven de nuevo juntos. Su hija va a completar estudios en España. También se ha reconciliado con la joven que consistió tener sexo con él. Por otro lado, Mónica ha tenido un nuevo hijo. Su marido, esta vez, le acompaña. Sin embargo, fruto de sus fantasías, huye sin rumbo y abandona a sus hijas. El tiempo, por tanto, afecta implacable a las circunstancias de las tres familias. Lo que les ha sucedido es fruto de sus elecciones y la parte de responsabilidad que les corresponde. La vida cambia cuando éste pasa, a la vez que deja su huella ineludible. A distintos niveles, primero en tu hogar, circunscrito a los miembros de tu familia, seguidamente, en relación con tus vecinos de tu misma escalera, con los cuales te relacionas o no, finalmente con otras personas ajenas a la misma. Constituye, así, una reflexión del ser humano en sociedad, cuando todavía recordamos el confinamiento causado por la pandemia.

LA FOTOGRAFÍA DE CHARLES CLIFFORD



 La Fundación Canal organiza la exposición, CLIFFORD. VISTAS DEL MADRID DE ISABEL II, que reúne unas cien imágenes tomadas por el fotógrafo británico de la capital. Llegó a Madrid en 1850 y se establecerá en ella hasta su muerte en 1863. Tendrá un estudio principal en la calle Montera donde recibirá encargos de fotografía de retratos y de carácter documental de la aristocracia y la monarquía española. La reina Isabel II, que gobernaba por aquellas fechas, le encargará las imágenes de los acontecimientos más relevantes de su gobierno. En la capital, el fotógrafo británico, se centrará en el nuevo oficio fotográfico siguiendo la técnicas del talbotipo y el colodión húmedo, siendo este último el empleado en las imágenes de la exposición. 




La técnica del colodión húmedo se basaba en un negativo de cristal que debía revelarse rápidamente. Suponía un elevado tiempo de exposición donde los protagonistas debían permanecer quietos a riesgo de desaparecer de la fotografía. Los negativos, así elaborados, luego se positivaban con la luz del sol sobre papel de albúmina impregnados de una emulsión de nitrato de plata. Esta técnica requería un transporte para llevar las pesadas cámaras, los delicados negativos de cristal, y los productos químicos. Con este procedimiento se tuvieron que crear estudios con mamparas acristaladas para emplear luz natural. De todas las maneras, muchas de las fotografías son vistas hechas en exteriores, en concreto de la capital, y sus alrededores.




Clifford conoció una capital atrasada, más propia del Antiguo Régimen, preindustrial, que va a sufrir fuertes transformaciones durante el reinado de Isabel II. Todavía se podían ver las huellas de la Guerra de la Independencia. Lo más llamativo eran los edificios construidos por Carlos III. La población rondaba los trescientos mil habitantes. Todavía se conservaba la cerca de tiempos de Felipe IV. La Puerta de Alcalá era estrictamente una de las tantas puertas de entrada a la ciudad y la Fuente de Cibeles lo era para beber. Tenía una deficiente iluminación de gas, y el agua potable era un problema sin resolver. El fotografiará las nuevas construcciones del reinado: el edificio de las Cortes, el palacio de la ópera, la construcción de la nueva plaza de Sol, y sobre todo, la construcción del Canal de Isabel II.




Clifford no llegó a fotografiar al completo la llegada del ferrocarril, que por aquellas fechas inauguraba la primera línea a Aranjuez, solamente la construcción del llamado Puente de los Franceses sobre el río Manzanares. Muy interesante son las imágenes de la Puerta del Sol antes de la reforma y ampliación y después de ella, cuando surgen los edificios uniformes que todos conocemos y que dan paso a las distintas calles que convergen en ella. Igualmente, son atractivas aquellas de la calle de Alcalá, de la Cibeles, la Carrera de San Jerónimo, y el edificio del Museo del Prado. Son fotografías detalladas las dedicadas a los puentes y tuberías para traer agua de la Sierra Norte, del valle del Lozoya, a la capital, inspiradas por un sentido documental. Finalmente, la imagen de su resultado, un potente surtidor en la calle San Bernardo.

LA MAGIA DE MARADONA


 El final de la adolescencia son años decisivos. Se toman decisiones individuales que marcarán tu futuro personal. Para ello influyen, la vocación o preparación educativa que poseas; los deseos de tus padres, y las circunstancias ambientales que rodean tu propia vida. El director italiano Paolo Sorrentino, que escribe y dirige la película, FUE LA MANO DE DIOS, nos cuenta, a modo de autobiografía, cómo su vida con su familia en Nápoles, la rutina de los estudios en el colegio, se vio alterada positivamente con la euforia que supuso la llegada de Diego Armando Maradona a la ciudad para jugar en su club de fútbol. Sobre todo salir adelante tras el fallecimiento de sus padres en un triste accidente, y el despertar de su vocación cinematográfica. 




Fabietto Schisa, el joven protagonista, es su alter ego en la película. A través de él descubrimos a su excéntrica familia, que reunidos muestran sus peculiaridades. Quien le llama la atención es su tía Patrizia, una mujer muy atractiva y con problemas mentales, que acabará en un manicomio a causa de su imposibilidad de tener hijos. Severio, su padre es director de banco. Se confiesa comunista y tiene una amante encubierta. María, su madre, hace juego malabares con gran habilidad, y con la misma soltura, maneja a toda la familia, haciendo bromas. A su hermano mayor, y a su hermana, que siempre está encerrada en el baño. Sus tíos podrían formar parte de un casting de Federico Fellini, que casualmente se produce en los años que sucede la película.




Dos acontecimientos van a influir en la vida de Fabietto. La muerte de sus padres cuando estaban en su casa de la montaña recién estrenada. Y la llegada de Maradona al Nápoles, que le convertirá en uno de los clubes de fútbol más importantes al conseguir el scudetto de Italia. Más importante es la ilusión de los napolitanos de todas los ámbitos, desde traficantes de drogas hasta estudiantes de secundaria, pasando por empleados de banca. Esta ilusión diaria de ser los mejores, alimentadas en las victorias en el campo de juego, ayudará a despertar amistades y vocaciones, como la del protagonista en la cinematografía, que le ayudará a emigrar a Roma para estudiar cine, y especialmente, cuando en el Mundial, Maradona metió un gol claro con la mano simulando ser con la cabeza, y dijo que fue la mano de Dios.