LA MIRADA DE LEE FRIEDLANDER


 La Fundación Mapfre de Madrid exhibe una retrospectiva sobre el fotógrafo norteamericano, LEE FRIEDLANDER. Una extensa muestra que reúne alrededor de 350 fotografías, además de portadas de discos y libros publicados, siguiendo un orden cronológico de su extensa trayectoria de más de seis décadas, pues hoy el artista de más de ochenta años sigue en activo. Cuando en alguna ocasión se le preguntó cuál era la pretensión de su actividad, respondió que el paisaje social americano. Sin embargo, este afán documentalista, como se ve en la exposición madrileña, abarca numerosos temas, desde la vida urbana, a los paisajes naturales, el retrato y el desnudo.



Es un autor prolífico a lo largo de su larga trayectoria. La cámara fotográfica se convierte con él en un medio de expresión más del ser humano, que sintetiza una realidad, tal vez superior, que la que observamos normalmente. Sin duda, una realidad captada como arte. Las imágenes fotográficas, creadas, así por Lee Friedlander, son muy densas, complejas de elementos captados. Igualmente, se distribuyen en varios planos visuales, y de luces diferentes. La profundidad de campo en extraordinaria, sofisticada para cualquier aficionado a la fotografía. Lo más importante de todas formas resulta el encuadre. Se aleja, por tanto, del instante fugaz, a la manera de Cartier Bresson.




A la par de sus trabajos para las revistas ilustradas, fue agrupando las fotografías por temas, para luego ser publicadas en libros, que la exposición recoge, como Self Portrait (1970), The American Monument (1976), María (1990), Family (2004), America By Car (2010). El artista, tiene una mirada irónica sobre lo cotidiano, a la que une una sofisticada técnica fotográfica, de entender la imagen así captada. Suele utilizar pantallas o imágenes dentro de otras imágenes, combinando diversos marcos inscritos, como el que supone el parabrisas del coche que fija un paisaje exterior, que en la que se inscribe la imagen reflejada por el parabrisas. Los numerosos anuncios publicitarios son, a su vez, imágenes utilizadas para inscribir. El fotógrafo se vale, también, de los numerosos postes de iluminación o señales de tráfico, para componer. En algunas ocasiones dividen la fotografía en dos. No le importa situar el objeto, que puede resultar molesto a la visión en el centro.



La esencia de lo que son los Estados Unidos queda reflejada en sus fotografías. Los inmensos paisajes naturales y las abigarradas ciudades, el desierto y la montaña. El ser humano en la vida cotidiana. Él mismo y su familia, especialmente su esposa con la que ha compartido su vida. Los amigos artistas con los que colaboró y realizó numerosos proyectos. La fotografía se equipara con su obra a cualquier manifestación de ese orden. La propia sombra del fotógrafo se convierte en un tema memorable, una sombra mientras trabaja, en el suelo de la ciudad, como sobre un rastro desordenado de hojas secas, sobre el cuerpo de un paseante anónimo en la calle.

HUIDA DEL NAZISMO


  Hitler llega al poder en Alemania tras las elecciones de 1933. Rápido suprimirá cualquier oposición democrática e implantará una dictadura. Meses anteriores a esta victoria, un gran número de ciudadanos veían con peligro la progresión del partido nazi y las acciones violentas de sus seguidores. Prominentes escritores y científicos se dieron cuenta del peligro que se avecinaba, especialmente si eran de origen judío. Entonces, tomaron la decisión de buscar refugio en otro país y ponerse a salvo de la persecución que iba a desencadenar. Esto le sucedió a la familia de la protagonista, Anna Kemper, en la película, EL AÑO QUE DEJAMOS DE JUGAR (Als Hitler das Rosa Kaninchen stahl), de la directora Caroline Link.



El guion de la película se basa en la novela de Judith Kerr, Cuando Hitler robó el conejo rosa, cuyo título es el mismo que el original de la película. Anna Kemper, la niña protagonista, sería la propia escritora que contó años después de establecerse en Reino Unido, su experiencia personal en este famoso bestseller. Anna, junto a su hermano Max, y sus padres, tuvieron que huir precipitadamente de Berlín ante la información que iban a detener al cabeza de familia, una vez que Hitler consiguiera el poder. Así, el mismo día de la votación huyeron a Suiza, dejando una vida acomodada en Alemania. Iniciaban, entonces, una existencia de dificultades ante la progresión del fascismo en Europa.




El padre era un famoso periodista y escritor, actividad que le había proporcionado un alto nivel de vida entre la sociedad berlinesa. Pero fuera de Alemania, no podía conseguir fácilmente trabajo. Anna y la familia pasaron en primer lugar el verano de 1933 alojados en un pueblo de Suiza, para marcharse a vivir a París, con la esperanza del padre de escribir para un periódico judío de la capital francesa. En ella tuvieron dificultades para comer y pagar el alquiler. También, a Anna y al hermano les resultaba  complicado el nuevo idioma francés, pero pronto destacarán por su talento entre sus compañeros de colegio. La situación cambiará cuando el padre logre vender un guion en Londres, que será a partir de ahora su nuevo destino.



La historia se centra en todo momento en las vivencias de Anna, en cómo afronta los cambios políticos y económicos que sufre la familia. Todo fue muy rápido desde el principio. Apenas pudo llevarse una poca ropa y algún juguete. Tuvo que elegir entre sus dos peluches favoritos, al perro frente al conejo rosa. Luego supo que todos los bienes que había dejado en Berlín fueron robados por los nazis. De todas formas, dentro de las circunstancias, ella y la familia fueron afortunados al huir, frente a otros judíos que les esperaba un destino trágico.

INTRIGA ANTES DE LA GUERRA


 Las potencias occidentales fueron condescendientes con la política expansionista del régimen nazi con el fin de apaciguarle para no llegar a una nueva guerra de inmediato como sucedió en 1914. Sin embargo, tras el acuerdo de no agresión entre Alemania y Rusia que implicaba el reparto de Polonia, el conflicto era inminente. En el verano de 1939, los servicios de inteligencia estaban pendientes de cualquier maniobra del contrario que indicara el inicio, hasta ese momento desconocido, de la guerra. Numerosos espías nazis estaban desplegados en territorio británico, y británicos en Berlín. En este contexto se sitúa la película, LAS HIJAS DEL REICH (Six Minutes to Midnight), del directo Andy Goddard.



La escuela Augusta-Victoria en la costa sur inglesa, un lugar que combina la campiña y la ribera del mar acantilada de Inglaterra, acoge a un grupo de jóvenes hijas de nazis alemanes de alto rango. Aprenden inglés y practican deporte, mientras conectadas con Alemania por radio, escuchan los discursos de Hitler. La escuela fue fundada en 1932, y estaba dirigida por la señorita Rocholl, la directora, y su ayudante, Ilse Keller, una joven atleta. Los signos y la ideología nacionalsocialista están presentes en el colegio. Por ello, el gobierno británico le tiene vigilado por profesores al servicio del espionaje. Los problemas surgen cuando uno de ellos aparece muerto en la playa de un disparo.




El nuevo profesor, que se incorpora en el verano de 1939, tiene la misión de enseñar inglés, pero a la vez, de obtener información candente sobre los nazis que pudieran estar operando en la escuela como tapadera. Todos los medios en el país piensan ya en una guerra en cualquier momento. Y este profesor, que es un capitán del ejército inglés, descubre que se van a llevar a las jóvenes en un avión que aterrizará en una playa próxima, además portarán un documento con los espías británicos desplegados en Alemania. En este momento se producirá un enfrentamiento entre unos espías y otros para frustrar la operación, mientras Gran Bretaña declara la guerra a Alemania el 3 de septiembre, sin haber cedido esta vez a las pretensiones de Hitler de invadir Polonia impunemente.


EL HÁBITO DEL CURA


El refrán las apariencias engañan podrían servir para comprender el hecho real que un joven convicto al vestirse con una camisa negra de cura, pueda sustituir al vicario de un pueblo en Polonia. La película, CORPUS CHRISTI, dirigida por Jan Komasa, nos cuenta esta historia que va más allá de un simple engaño, para mostrar la religiosidad católica del país europeo, el despertar de la vocación en una persona. Así, Daniel, el protagonista, que ayuda a misa en el reformatorio, donde ha aprendido la liturgia y las oraciones, logra salir en libertad condicional, para evitar problemas con otro recluso. Por su pasado, no puede seguir la carera sacerdotal, sino que tiene que desplazarse a un lugar apartado del país para trabajar en una serrería, un destino obligado mientras rehace su vida.



El protagonista, a simple vista, toda la gente le identifica con un convicto, y más en el pueblo donde llega, que los habitantes están acostumbrados a convivir con los que envían desde el reformatorio. Todo cambia cuando se viste con una camisa negra y un alzacuellos. A partir de ese momento, el vicario le aloja en su casa, e incluso le pide que le sustituya unos días por un problema de salud. De esta manera,  acepta, encargándose desde ese día de todas las ceremonias del pueblo. El nuevo joven sacerdote, poco a poco, con sus formas personales de realizar la confesión, con los contenidos de los sermones, se hace con la confianza de los fieles. También, resolverá uno de los problemas más importantes que sufren sus gentes y que afecta a su convivencia.



Daniel, indagando entre los habitantes del pueblo, descubre las causas de un accidente de tráfico en el que murieron siete jóvenes que según las versiones oficiales fue provocado por un conductor borracho de la misma localidad. Las familias de los muertos hacen la vida imposible a la viuda, y él demuestra, que tan culpables fueron los jóvenes, que eran los que iban bebidos, como el conductor, que se chocó contra ellos. El éxito que disfruta va a terminar cuando un compañero del reformatorio que trabaja en la serrería le descubre y le denuncie. Según el refrán el hábito no hace al monje, pero podemos añadir, tras ver la película, que le puede ayudar para mostrar por un lado todas las capacidades de una persona en sentido positivo, y por otro, lograr escapar del círculo de violencia y abuso de las cárceles.


RETRATO DEL PADRE



A veces el choque generacional entre padres e hijos supone un enfrentamiento de dos maneras de mirar al mundo. Por un lado la sociedad urbana en constante cambio, y por otro, la rural, anclada en el pasado. Se oponen, igualmente, dos ideologías, una tolerante, abierta y comprensiva con los demás, y otra, que rechaza a otras personas por tener gustos y costumbres distintas. Este enfrentamiento lo padecen los protagonistas de la película, FALLING, escrita y dirigida por Vigo Mortensen, que interpreta al hijo homosexual que tiene que cuidar a un padre ultraconservador, violento, machista, al final de su vida. 




El padre abandona la granja de las montañas, donde había vivido desde la juventud, para trasladarse al sur de California, enfermo y con señales de demencia, para estar cerca de su familia. Allí desde el principio choca con su hijo que está casado con otro hombre y tiene adoptada una niña inmigrante. No los acepta cómo viven, y además, empieza a hablar del pasado de una manera cruel, especialmente de la madre del protagonista, que le abandonó por los malos tratos que le daba. Los hijos, un chico y una chica, siempre estuvieron en su casa, especialmente después de la muerte por accidente de su esposa.




Las imágenes del  pasado tanto del padre como del hijo, con quien tuvo una relación más estrecha, se mezclan con el presente. Este último tuvo que soportar siempre la carga de un padre que le veía diferente a él, sin los mismos gustos por la caza o las armas. Hoy la situación no puede ser más distinta entre ellos. Uno es defensor de una familia moderna, y el otro, del antiguo conservadurismo. Lo único que tienen en común son los recuerdos por su relación consanguínea. De esta manera, no le quedará otra opción que regresar a la granja, sobre todo, cuando se le reproduzca el cáncer que tuvo en el estómago hace años, lejos de los suyos, prisionero de sí mismo.

 

LA TRISTEZA DE CELIA



 Hoy es común la proliferación de familias monoparentales, fruto del divorcio de los padres o simplemente de la decisión de la mujer de tener descendencia sin tener pareja estable o haber contraído matrimonio. Hasta no hace mucho tiempo la mayoría de los hijos se tenían después de haberse casado los cónyuges. En la actualidad el principal problema de una familia monoparental es económico, pero hace treinta años, presentaba un problema de carácter moral, no estaba bien visto por la sociedad, todavía condicionada por los comportamientos tradicionales heredados de la dictadura. La película, LAS NIÑAS, escrita y dirigida por Pilar Palomo, se sitúa en aquella época para tratar el papel de la mujer y la igualdad de género.



El año 1992 fue una fecha especial para España. Se celebraron los Juegos Olímpicos de Barcelona y La Exposición Universal de Sevilla. Para Celia, la protagonista de la película, es un año de descubrimiento, de hacerse preguntas sobre su vida y la de su familia. Una época de transición de la niñez a la adolescencia. Junto a sus amigas de un colegio de monjas empieza a vivir experiencias que le alejan de su entorno más próximo. Hasta ese momento ha sido una niña buena y obediente, pero cada vez más se hunde en la tristeza. Su madre no se habla con su familia del pueblo. Trabaja todo el día fuera de casa. Y del  padre, sólo sabe que  murió antes de que ella naciera. Lleva una vida monótona de casa al colegio, sin mayor aliciente.



Todo empieza a cambiar con el contacto con las amigas y sus hermanas mayores. Diferente a lo que pretende su madre, que estudie mucho y se labre un buen futuro, para que no tenga que estar esclavizada con el trabajo todo el día como ella. De esta forma no debe salir de casa salvo lo necesario. Tener unas horas fijas. Ayudar en casa, sin apenas distracciones.Sin embargo, las experiencias con sus amigas le hacen madurar, sentirse una mujer mayor. La posibilidad de pintarse y vestirse para salir de fiesta. Fumar y beber alcohol. No ser una chica ñoña, sino divertirse con la música moderna y la televisión. En este ambiente, sus amigas le dicen que corre el rumor por el colegio que es hija de madre soltera. Entonces decide preguntar a su madre por su familia con la sospecha que no le dice la verdad.



La madre no sabe contestar, ni hablar a una hija incrédula. Celia, en esta situación, no quiere ir al colegio y empieza a rebelarse contra la educación rigurosa del colegio, distinta cada vez más a la realidad que vive. Un día, su madre le lleva al pueblo para conocer a la familia materna. Después, comprenderá las circunstancias personales duras que afronta, a la que ella tendrá que acompañar en su propio trayecto hacia la adolescencia y la madurez como mujer, en una sociedad donde el hombre se encuentra ausente, y tal vez hostil.

EN UN MUNDO CREPUSCULAR


 Hombre y naturaleza están estrechamente unidos desde el comienzo desde la existencia en la Tierra. Sin embargo, el desarrollo económico de nuestra civilización está destruyendo cada vez más el medioambiente. Los avances tecnológicos se hacen más numerosos y avanzados, pero si no se pone remedio al consumo desorbitado y a la contaminación, nuestra existencia se encuentra en peligro de desaparecer, como ya lo están haciendo numerosas especies animales. Llegará el día que los gobiernos del mundo busquen una solución al creciente deterioro de la naturaleza de manera desesperada, y lo hallen mediante la destrucción de los propios seres humanos que le provocaron en el pasado. En estos planteamientos se sitúa la película TENET, escrita y dirigida por Cristopher Nolan.



La pandemia del coronavirus que estamos padeciendo, y que ha vaciado las salas de cine, es una demostración que el ser humano es vulnerable a nivel global. La vida diaria como la conocemos está siendo atacada por la incidencia de un ser vivo minúsculo. En el mundo de la película, que es el nuestro, a nivel de los servicios secretos y los traficantes de armas, se está viviendo una guerra fría, no basada en armas nucleares, sino en el dominio del tiempo. En el futuro más inmediato se ha descubierto la capacidad de dominar la progresión lineal del mismo, la capacidad de regresar al pasado y transformarlo. Además, se ha logrado cambiar la entropía del objeto, la relación causa efecto, por el cual en un disparo primero sería el hueco de la bala que el disparo. Existiría, de esta manera, una radiación invertida que provocaría estos efectos, y el mundo resultante sería un mundo invertido, donde los coches no irían hacia adelante sino atrás.



Los humanos del futuro pretenderían destruir el pasado, nuestro presente en el que somos incapaces de controlar el cambio climático, la degradación medioambiental, que hará la vida imposible en aquel futuro. Para ello se valen de un traficante de armas, un jerarca ruso, que vincula su existencia, cada vez más corta por estar enfermo, con la destrucción del mundo, uniendo un algoritmo que ha llegado fragmentado de otro tiempo, que provocaría el colapso de la existencia de la materia al alterar la variable del tiempo desde el punto de vista físico. Por otra parte, la película, si es atractiva de ver por las numerosas escenas de acción, algunas espectaculares como el choque real de un avión contra un edificio, puede resultar un galimatías argumental apenas aclarado por lo que dicen los personajes, y confuso por los cambios hacia el pasado y el presente.



El director juega, por tanto, con elementos provenientes de la ciencia ficción por un lado, y por otro, del espionaje. Unos elementos muy de actualidad como son la concentración de poder en manos privadas de carácter criminal, la preocupación medioambiental y el cambio climático y sus consecuencias en el futuro, los avances científicos en todos los órdenes para la comprensión de la naturaleza que nos rodea, que en el intento de dominarla y ponerla a nuestro servicio, descubrimos que la necesitamos para nuestra existencia. Una naturaleza de la que somos parte y no podemos superar ni prescindir.

LA FOTOGRAFÍA DE MIGUEL TRILLO


El Círculo de Bellas Artes de Madrid organiza la exposición, MIGUEL TRILLO. LA PRIMERA MOVIDA, dentro del festival PhotoEspaña de este año, que reúne un conjunto de fotografías del autor que fueron publicadas en dos fanzines de la década de los ochenta, Rockocó y Callejones y Avenidas, con las que quería documentar la efervescencia musical de aquella época, más bien de los jóvenes y músicos que protagonizaban y asistían a los numerosos conciertos distribuidos por el casco urbano de la capital. Los ejemplares de los fanzines fueron editados cuidadosamente con poco texto por el propio fotógrafo ante la imposibilidad de que las fotografías fueran publicadas por una revista. Luego vendidos  entre el mismo público interesado, protagonista de esta explosión cultural que fue la llamada movida madrileña.


La fotografía de Miguel Trillo documenta las distintas tribus urbanas de los años ochenta. A los principales músicos que tocaban en las salas madrileñas, al público que asistía a los conciertos. En sucesivas imágenes en blanco y negro, observamos a grupos o individuos pertenecientes a los mods, a los heavys, a rockers, a los teddy boys, también pukis, techno y siniestros. Esperan en la puerta de los locales de concierto, como el recinto de la Casa de Campo, Consulado, el concurso de grupos de la Plaza de Toros, el auditorio de la Escuela de Caminos, y numerosos escenarios que tenía a su disposición una juventud que quería expresarse con libertad, como sucedía en otros países europeos.



Nuestro país terminaba ya la llamada Transición política hacia la democracia, y en Madrid, bajo el mandato del profesor Tierno Galván, se produjo esta efervescencia cultural desde el underground, que constituyó la llamada Movida, que se extendió en el tiempo durante los años ochenta. Una efervescencia que protagonizaron los distintos grupos sociales, desde los barrios y ciudades dormitorio del extrarradio hasta las clases medias. La importancia que aquella época se puede comprobar en la pervivencia de algunos grupos musicales y artistas en la actualidad, que fue fruto de una conjunción irrepetible desde el punto de vista sociopolítico, y que la exposición del Círculo de Bellas Artes, basada en el Archivo Lafuente, nos hace recordar. La frescura y naturalidad de las poses, la juventud de los protagonistas, el desenfado y provocación de algún gesto, refuerzan el valor documental de las imágenes de Miguel Trillo.

TERRORISMO CONTRA LA MUJER




 En Argelia durante los años noventa se produjo una auténtica guerra civil entre el régimen y la sociedad de ese momento, y grupos islamistas que pretendían imponer unas costumbres mas rigurosas desde el punto de vista religioso. Atentados con bombas, asesinatos indiscriminados con armas y ejecuciones con pistola amedrentaban el país. Las acciones terroristas tuvieron especial incidencia sobre la libertad de las mujeres a la hora de cómo vestir, tener una profesión o educarse. Las querían sumisas al hombre y encerradas en las casas, tapadas tras el manto y el hiyab negro. En este contexto se desarrolla la película, PAPICHA, SUEÑOS DE LIBERTAD, escrita y dirigida por Mounia Meddour, que cuenta la historia de  un grupo de universitarias que sufren en su piel las consecuencias de la violencia terrorista.



La protagonista se llama Nedjma a quien llaman Papicha, que estudia en una universidad, mientras saca algo de dinero en diseñar y coser vestidos que vende en los aseos de los clubes nocturnos donde se divierte. Se opone, junto a sus compañeras de habitación, a las amenazas cada vez más crecientes de los fanáticos religiosos que obligan a vestirse con velo a las mujeres. Ella defiende la independencia y la libertad de la mujer en todos los sentidos frente a la preponderancia de los hombres en las costumbres. Una sociedad laica sin el yugo de la religión musulmana. Estas ideas van a chocar con el creciente clima de intransigencia que se vive en Argelia que trata de imponer con amenazas y asesinatos unas costumbres antiguas y ultraconservadoras.




Papicha y sus amigas salen de la universidad por la noche a escondidas para divertirse en los clubes nocturnos junto a otros jóvenes. En una ocasión conocerá a un chico de clase media que le ofrecerá matrimonio y salir del país para vivir una vida mejor. Ella prefiere Argelia a cualquier precio como ser testigo del asesinato de su hermana o el atentado de la universidad contra el desfile de moda que organizó junto a otras alumnas una noche de viernes. Ya nada será posible después de padecer estos hechos que vivir refugiada en casa a la espera de nuevos tiempos que pongan fin a la violencia de aquellos que defienden una dictadura religiosa que tienen a la mujer como víctima principal.

VIAJE A LA ANTÁRTIDA


El director Richard Linklater presenta, ¿DÓNDE ESTÁS, BERNADETTE?, una brillante comedia basada en la novela homónima de María Semple. La protagonista fue una arquitecta genial cuya segunda obra fue derruida al poco tiempo de construirse. Desde ese momento abandonó Los Ángeles y la profesión para vivir con su marido una vida familiar en Seattle, donde se encuentra la sede de Microsoft en la que trabaja como ingeniero. Tienen una hija, ahora de 15 años que será su mejor amiga. El abandonar cualquier ocupación le convertirá en una persona con mucha ansiedad y agorafóbica, además de rehuir la relación con sus vecinos.


La hija adolescente nos cuenta la verdad sobre su madre. Todo comienza cuando ella logra ser admitida en un internado privado para terminar la secundaria y recibe como regalo un viaje a la Antártida. Bernadette, ante la posibilidad de afrontar la organización del viaje, empieza a cometer errores. Por Internet al emplear un asistente virtual, que es una plataforma de espionaje. Con su vecinos con los que no se lleva bien, tiene varios roces importantes. El marido está totalmente dedicado a su trabajo como ingeniero informático. No se da cuenta hasta que surgen los problemas, y decide internarla en una residencia psiquiátrica. Entonces, la protagonista se fuga a la Antártida.


El continente helado, el más inhóspito del planeta para el ser humano, representa la salvación para Bernadette. Allí logrará volver a ser útil, desplegar su creatividad genial, que fue truncada veinte años atrás. Donde nadie quiere estar, sobre todo en invierno, ella diseñará una estación científica en el Polo Sur. La extrema soledad no le resultará un problema, pues de esa manera se ha encontrado todos estos años en Seattle. Por tanto, no hay nadie más capacitada. Su marido reconoce los errores cometidos, y su hija, decide no ir al colegio privado. Los dos le apoyan y le esperarán cuando regrese. De esta manera, las virtudes narrativas del director quedan reflejadas en la historia, un relato visual de varios ángulos, con una cadencia temporal que atrae al espectador hasta el final. El tiempo pasado se hace presente encarnado en los protagonistas, mediante sus palabra o con imágenes grabadas que se introducen, todo ello para construir un futuro mejor.