HÉROE DE LA FOTOGRAFÍA


El régimen nazi construyó numerosos campos de concentración y exterminio a lo largo de todas las zonas ocupadas durante la Segunda Guerra Mundial. Fueron los lugares donde acabaron con los opositores políticos, los enemigos de guerra y los judíos. Entre ellos se encontraron unos nueve mil españoles, que tras salir exiliados de la Guerra Civil española, cayeron en manos de la maquinaria represiva alemana. La mayor parte de ellos, unos siete mil estuvieron en Mauthausen y su entorno. La película, EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN, dirigida por la directora, Mar Targarona, cuenta un hecho extraordinario de aquel siniestro lugar protagonizado por Francecs Boix, un preso republicano, que trabajaba en el departamento fotográfico. 


Los nazis hicieron fotografías de los presos y documentaron la vida de los campos de concentración. El de Mauthausen disponía de un departamento fotográfico asociado a la maquinaria burocrática del régimen totalitario alemán como un elemento más del mismo, que funcionó de manera regular hasta que el signo de la guerra empezó a volverse desfavorable en 1942, tras la derrota de Stalingrado. Luego los nazis empezaron a destruir cualquier documento que les relacionara con el genocidio y los crímenes contra la humanidad llevados a cabo en los mismos campos, a la par, que la represión se incrementaba y la llamada solución final se llevaba a efecto.


Francecs Boix, se convirtió en un auténtico héroe cuando logró salvar junto a sus compañeros numerosas fotografías que mostraban las atrocidades cometidas por los nazis en el campo, unas veinte mil, un tercio del total que se tomó en aquellos años. Algunas las ocultó en el mismo recinto, otras, al parecer, el mayor número, en la población cercana por la colaboración de una mujer alemana que las escondió en un muro entre las piedras, tras contactar con ella por medio de un grupo de prisioneros españoles que trabajaban en la cantera y disponían de un régimen de libertad vigilada. Para conseguir sus objetivos, tuvo que correr, por tanto, grandes riesgos, entre ellos, ganarse la confianza del oficial alemán encargado de las fotografías y de sus superiores, que le llegaron a encargar retratos personales.


Las imágenes conservadas realizadas por los alemanes, y por el mismo protagonista, sirvieron para acusar a los jerarcas nazis en el famoso juicio de Núremberg, que negaban cualquier conocimiento y evidencia de los hechos. Al final de la película, aparecen muchas de esas imágenes, a partir de las cuales se ha construido la historia, además de aquellas en cine, reales, tomadas, del propio Francecs Boix, participando en el juicio y señalando a los acusados. Se convertiría, así,  en el único español que intervino en el mismo, todo un reconocimiento para la actitud heroica del personaje, tras sufrir considerables riesgos y padecimientos, por la torturas y asesinatos ejercidos contra los prisioneros dentro de Mauthausen.



ARTE Y SOCIEDAD


Existen algunos artistas contemporáneos famosos cuyo arte le permite obtener grandes ingresos por la venta de sus obras. Han alcanzado el éxito y los principales coleccionistas persiguen tener una obra suya a cualquier precio. Frente al poder de estos artistas, existen otros, minoritarios, intimistas que emplean el arte como una investigación, una búsqueda de la propia identidad. Entienden el arte como expresión de la verdad.  Unos son poderosos por el estatus que han alcanzado y, otros, humildes, más auténticos en el empleo del medio plástico. La película, PETRA, dirigida por Jaime Rosales, desarrolla una historia dramática en un contexto artístico en el que se mueven los protagonistas, donde el pasado y el presente se unen por la búsqueda de la verdad. Una búsqueda que el director estructura en siete capítulos desordenados ante el espectador.


La protagonista, Petra, es una joven pintora, que obtiene una residencia en el taller de un afamado escultor catalán. En principio, pretende aprender de este artista de éxito y recibir consejo para introducirse en el mundo del arte. Tiene que residir en la casa de campo donde vive junto a su mujer y su hijo Lucas, que es fotógrafo. Desde el primer momento, se da cuenta que Jaume, el escultor, cuyas obras las compran desde los lugares más importantes de Europa, es una persona soberbia y despiadada con las personas de su entorno, especialmente su hijo Lucas a quien tiene subyugado. Esta personalidad engrandecida por el poder que confiere el éxito artístico provocará los sucesivos hechos trágicos que padecen estas personas que en alguna medida están relacionadas con él por lazos familiares o profesionales.


El primero de ellos será el suicidio de la mujer empleada en la casa, al solicitar un trabajo para su hijo en el taller del artista. Un suicidio que será el desencadenante del asesinato de Jaume por este joven, que se había convertido en el colaborador más fiel y, tal vez, un futuro escultor. Pero, sobre todo, el que se refiere a Petra, cuya intención de residir en la casa, no era la de aprender, sino la de encontrarse con su padre, cuya identidad había logrado saber por antiguas amigas de su madre recientemente fallecida. La verdad de la pretensión obligará a Jaume a negarlo en principio para luego, ratificarlo, cuando se entere que Lucas tiene una relación estable con ella, de la que nacerá una nieta. La presión del padre y la desesperación que provoca en su hijo, le llevará al suicidio.


Al final de la película, una vez fallecidos, padre e hijo, quedan solas, Petra, que ha vuelto a la actividad artística y su hija. También, la abuela, interpretada por Marisa Paredes, que en el último giro que desarrolla el argumento, descubre la verdad sobre Lucas, y por tanto, aleja la posibilidad de que Petra se hubiera emparejado con su hermanastro.

AMOR IMPOSIBLE


La llamada Guerra Fría fue el periodo histórico entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la caída del Muro de Berlín. El mundo se dividió en dos bloques sociopolíticos y económicos diferentes, el capitalista y el comunista, uno liderado por EEUU y otro por la URSS. Las dos grandes potencias nunca se llegaron a enfrentar directamente, sino a través de guerras periféricas y de espionaje. La razón fue la capacidad destructiva de sus arsenales nucleares. Los dos sistemas fueron antagónicos, quien estaba a favor de uno, lo estaba en contra del otro. En este contexto se desarrolla la película, COLD WAR, escrita y dirigida por el prestigioso realizador, Pawel Pawlikowski, que cuenta la historia de amor apasionado entre Zula, una bailarina y cantante de un grupo folklórico, y Wiktor, el músico que la descubre entre una serie de candidatas en la Polonia comunista.


Wiktor es un músico cultivado, poco afecto al régimen comunista, pero que no se opone a la formación del grupo de baile y canto que se apoye en sus investigaciones del folclore rural polaco. Además, debía exaltar a los líderes, la paz, en aquella época amenazada, y la reforma agraria. Tras una selección de candidatos, se enamora de una joven de origen humilde que ha estado en la cárcel por intentar apuñalar a su padre que quería violarla, iniciando un amor apasionado. El éxito de la formación musical, les va a permitir viajar fuera de las fronteras de Polonia. En Berlín, acuerdan pasarse al sector occidental y huir del régimen totalitario, para continuar su relación en un ambiente de libertad.  Sin embargo, después de la actuación musical, Zula, no acude a la cita para huir juntos. A partir de esos momentos seguirá su carrera de éxito, mientras, Wiktor, se ganará la vida como músico de jazz y de cine en París.


Zula es la mujer ideal para Wiktor, pero son incompatibles para vivir en pareja. Solamente cuando están separados se echan de menos. De esta manera se inicia un periplo en el tiempo y en lugares diferentes en los que vuelven a estar juntos, hasta su reunión definitiva y fatal en la Polonia de 1964. Este recorrido en el tiempo y en el espacio comienza en Paris cuando el conjunto musical visita la capital francesa. Luego otra vez, en Yugoslavia, donde Wiktor es expulsado, a pesar de tener permiso para traspasar las fronteras. Otra vez en París se reunirán durante un tiempo. Ella se aleja de su matrimonio con un italiano, lo que le permite viajar, pero la vida entre ellos pasa del amor apasionado y la colaboración musical, a la ruptura brusca por su creciente antagonismo.


Wiktor sigue enamorado de Zula, hasta tal punto que regresa a Polonia en su búsqueda, lo que propiciará su detención y condena a trabajos forzados en una cantera por espionaje. Tras un tiempo encarcelado, ella logra conseguirle la libertad gracias a que había contraído matrimonio con un funcionario comunista. El paso de los años no ha dañado la necesidad del uno del otro a pesar que han tenido diferentes parejas, en cambio ha demostrado la incompatibilidad de temperamentos entre ellos que hizo que no tuviesen una vida en común de casados. La decisión de hacerlo, propiciará el desenlace fatal de la película. Una obra cinematográfica de gran calidad, que une lirismo y una técnica brillante.


El director utiliza un formato vertical, frente al horizontal, donde la acción se desarrolla sobre todo en la parte inferior de la imagen. Emplea con gran belleza el blanco y negro con extraordinaria definición y gradación entre las luces y los tonos. Destacan los planos generales, muchas veces con las cámara fija mientras los personajes son los que se mueven dentro de ellos. De la misma manera, habría que mostrar la carga simbólica que emplea al repetir motivos o imágenes que se mantienen en el principio o el final, como las pinturas de la iglesia en ruinas, como si hubiese una intervención divina en el destino humano, que combina el amor, la felicidad, la desesperación y la tragedia.

UNA VÍCTIMA DEL RODEO


Las praderas del lejano oeste norteamericano fueron las tierras donde desarrollaron la vida los antiguos vaqueros en una comunión perfecta con el caballo, su medio de transporte por estos amplios espacios naturales. Hoy, los ecos de aquella vida, se puede observar en los rodeos, donde jinetes experimentados, tratan de mantenerse montados sobre caballos salvajes o toros. Constituye una actividad de riesgo, que puede llevar a causar importantes lesiones cerebrales. El caso de un vaquero entrenador de caballos que sufre un grave percance en la cabeza y tiene que dejar de montar por riesgo de morir si sufre un golpe, lo cuenta la película, THE RIDER, dirigida y escrita por la realizadora china, Chloé Zhao, basándose en una historia real.


La historia de la película es la del vaquero lakota, indio, de 20 años llamado, Brady Jandreau, interpretándose así mismo con otro apellido, Blackburn, que vive en la ficción con un padre y una hermana en una modesta granja. Ha conseguido la fama ganando rodeos y entrenando caballos salvajes, pero un accidente con uno de ellos, que le llevó a pisar la cabeza, le dejó impedido para volver a montar, su único modo de ganarse la vida. Desde que sale del hospital todavía con la cicatriz reciente de la operación en la que le pusieron una placa metálica hasta su convencimiento de que tendrá que distanciarse de su trabajo con los caballos de manera definitiva, transcurre un proceso psicológico difícil. Este proceso lo cuenta con gran sensibilidad la directora china al mostrar la belleza de las praderas de Dakota al amanecer, combinado con los primeros planos del protagonista.


Brady se convencerá poco a poco de su inevitable destino. Antes, comprueba el dramático final que le esperaría cuando visita a su amigo, otra estrella de los rodeos,  ahora en un hospital aquejando de una grave parálisis. Sin embargo, el camino resulta complicado, porque está abocado a trabajos temporales como el de cajero de supermercado. Y, sobre todo, le resulta muy difícil renunciar al contacto con los caballos, con los que él logra mantener una especial comunicación, cambiándoles el carácter, de salvajes y broncos, a dóciles, fieles a su amo, como su caballo Apollo, un animal descartado por intratable, hasta convertirse en un animal modélico, que acude a la llamada con un simple silbido. 


Este caballo fue sacrificado cuando se hirió gravemente en una pata con un cable metálico, pero a él, según reconoce el protagonista, le dejaron vivir por ser un ser humano, a pesar de las heridas que le impiden hacer lo único que sabe realizar con talento. Brady piensa que no es justo, pero es lo más sensato, si tiene en cuenta a su familia, que le necesita, a sus amigos, todavía vinculados al ambiente del rodeo, a los que ayuda.

RETRATO DE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA



En los últimos años, España ha vivido numerosos casos de corrupción política ligados a la administración pública, desde los ayuntamientos, hasta el mismo Estado pasando por los entes territoriales, hasta tal punto que cada semana, la opinión pública se levantaba por un nuevo asunto turbio. La corrupción política está ligada a los partidos políticos, sobre todo aquellos que han dispuesto de una mayoría absoluta durante muchos años en algunas autonomías o en el mismo gobierno del país. Los partidos necesitan financiarse para afrontar con bastantes recursos los actos electorales, aquellos provenientes de las subvenciones o las donaciones, no parecen ser suficientes. También, algunos políticos asociados a empresarios o promotores deseosos de obtener contratos públicos han creado asociaciones delictivas que han desviado dinero destinado a los ciudadanos.


Las consecuencias de ello han sido numerosos casos de corrupción que han visto la luz, que han causado la indignación, en una época de crisis económica e institucional. Lo más llamativo es que los ha protagonizado el partido del gobierno en dos autonomías en los que llevaba gobernando más de veinte años. En ellas estaba implicado la misma organización estatal, con un tipo de corrupción vinculada a su financiación. Sabemos en la actualidad cómo el boom inmobiliario supuso ingresos millonarios para muchos ayuntamientos y autonomías que cambiaron la calificación del suelo agrícola a urbano. Lo mismo paso en las obras públicas, autopistas, puentes, túneles, y líneas de ferrocarril, unas grandes inversiones de dinero público que se inflaron de los costes iniciales o propiciaron mordidas para políticos desaprensivos.


La trastienda de un partido político, cuyo vicesecretario autonómico sale acusado de corrupción es el tema de la película, EL REINO, dirigida por Rodrigo Sorogoyen. Manuel, el protagonista interpretado por Antonio de la Torre, intenta protegerse y salir indemne de la investigación que ha llevado en secreto la fiscalía y la Guardia Civil, pero ésta tiene grabaciones comprometedoras. El partido cierra filas y decide el silencio para que el número de implicados se reduzca al máximo. La corrupción es amplia y profunda en el partido, pero sólo la conocen unos pocos. El protagonista mismo lleva un nivel de vida no acorde con los ingresos de su cargo. No acepta que el cargue con la culpa y esperar, guardando silencio, la ayuda indirecta del partido. Prefiere, para salvarse, presentar a los medios de comunicación, unas agendas que guardan la contabilidad opaca de éste, que les ha enriquecido.


Después del visionado de la película, el espectador comprueba lo que ha supuesto la corrupción para sus protagonistas. Un espejismo de manipulación e impunidad que les ha cegado y desviado de la propia actuación política. Una actividad criminal que los ciudadanos exigen reparar aplicando las leyes y devolviendo el dinero sustraído. Los villanos que en su día derrocharon el dinero indebidamente obtenido en mariscadas y fiestas en yates de recreo intentan convertirse en héroes, al intentar demostrar que él es una pieza simple en una trama criminal más grande, sin embargo, esto no le exonera del envilecimiento y de la culpa.

LA IDENTIDAD DEL NAZISMO


La relación entre el pueblo alemán y la dictadura nazi se ha abordado en los últimos años por el cine, desvelando algunos episodios que la Historia con mayúsculas había dejado de lado, en favor de los principales acontecimientos del periodo, entre el ascenso de Hitler al poder y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Se ha llevado a la gran pantalla la oposición al régimen de jóvenes universitarios o la realización de un atentado contra el führer por un artesano desconocido. Todos ellos episodios reales, que añaden matices a lo que supuso el nazismo entre la población germana. La película, EL CAPITÁN (Der Hauptmann), escrita y dirigida por Robert Schwentke, cuenta otro episodio real del final de la guerra cuando numerosos soldados germanos desertaban ante el avance aliado.


El protagonista de la película es un joven soldado que trata de escapar de la represión que se ejerce contra aquellos que abandonan el frente. En un ambiente de caos, en las semanas previas a la caída de Berlín, encuentra en un coche un uniforme de un capitán. A partir de esos momentos se va a hacer pasar por ese oficial hasta tal punto que reunirá un grupo de soldados a su mando todos ellos huídos de la guerra, que les permitirá, en principio, sobrevivir en aquellos tiempos. La impostura llega tan lejos que se convertirá en un ser tan despiadado y violento como los oficiales nazis que tratan de mantener la guerra a toda costa. Afirma, así,  que recibe órdenes del propio Hitler y que su misión es hacer justicia contra los que se niegan a luchar.


Al vestirse de capitán, Willi Herold, adquiere las cualidades más viles y criminales que caracterizan a los más fanáticos nazis. De esta manera, impulsará la ejecución de todos los prisioneros de un campo de concentración construido para militares desertores, que esperaban un juicio proporcionado y no ser tratados de forma inhumana. Igualmente, se dedicará al robo y al saqueo de las poblaciones que atraviesa con su grupo de renegados. Su actividad criminal termina cuando es detenido por el propio ejército alemán, que le libra de la muerte, por el castigo de mandarle al frente. Al final se sabe, por los títulos de crédito que fue ejecutado por los aliados por crímenes de guerra.


La figura del capitán Willi Herold simboliza lo que significó el nazismo, una ideología fanática, la de la superioridad de unos pocos sobre la mayoría. El objetivo de restablecer la riqueza y el poder de la nación alemana, impulsó la violencia de la guerra y la represión contra su propio pueblo, que debía aceptar la actividad criminal y el saqueo de un grupo que subió al poder por la fuerza.

HOLLYWOOD EN MADRID

Audrey Hepburn de compras en Madrid, 1966, Gianni Ferrari

La Sala El Águila de la Comunidad exhibe la exposición de fotografía, MAD ABOUT HOLLYWOOD, que reúne 148 fotos, paneles explicativos, revistas  y vídeos con documentales sobre las grandes producciones norteamericanas que se rodaron en Madrid y alrededores en los años 50 y 60. Es fruto de una rigurosa investigación en diferentes archivos, que saca a la luz, un periodo dorado de la historia del cine que tiene a la capital como centro fundamental de producción. La dictadura franquista en el comienzo del llamado Desarrollismo, dió amplias facilidades para la realización de películas, cediendo, en algunos casos, hasta los monumentos del patrimonio histórico.

Elisabeth Taylor y Michel Wilding en el Hotel Castellana Hilton, 1953

Los productores norteamericanos se asentaron en la capital, especialmente, Samuel Bronston, que creó su propio imperio cinematográfico. Se aprovecharon de la variedad de escenarios y paisajes naturales, los bajos costes de técnicos y de los extras, las facilidades de rodaje y el atractivo que tenía la capital para los directores y actores. La exposición se organiza en dos secciones, OFF THE SET, que recoge la vida cotidiana de las grandes estrellas, entre las que destaca Audrey Hepburn, y sobre todo, Ava Gardner, que residió en la capital entre 1954 y 1968; y ON THE SET, que recoge las imágenes, documentales, de las distintas películas que se rodaron en la época.

Yul Brynner en el descanso de un rodaje, 1959

Una larga lista de actores y actrices llegaron a la capital atraídos por la vida social y los distintos rodajes que a veces se extendían en el tiempo. Se pueden ver fotografías de  Chalton Heston, John Wayne, Tyrone Power, que murió en uno de ellos, Gregory Peck, Jul Brynner, Malene Dietrich, Bette Davis, Gloria Swanson y Elisabeth Taylor, entre otros actores, junto a los grandes directores del momento como Orson Welles, George Cukor, Anthony Mann, Robert Rossen, y  Stanley Kramer, que hicieron vida social por los hoteles del Paseo de la Castellana o las tiendas y locales de ocio de la Gran Vía.

Luis Miguel Dominguin y Ava Gardner a la salida de la Plaza de Toros de Las Ventas, 1954

Al visitante le sorprenderá conocer películas hoy consideradas joyas de la Historia del cine que se llegaron a rodar en Madrid y los alrededores: La caída del Imperio Romano, Espartaco, El Cid, 55 días en Pekín, Rey de Reyes, Doctor Zhivago, y Campanadas a medianoche, entre las principales. De esta manera, tal afluencia de estrellas y realizadores, de películas que recreaban épocas antiguas y paisajes o ciudades lejanas, supusieron un elemento de apertura para un régimen que había abandonado la autarquía y quería integrarse en occidente en plena Guerra Fría.

HISTORIA DE UN SECUESTRO


En las comunidades rurales donde las familias han convivido desde antiguo perviven las disputas y los enfrentamientos. El éxito y el fracaso de unos ha coincidido con la desgracia de otros. En un momento dado, aquellas desavenencias vuelven a provocar nuevos problemas fruto del conocimiento mutuo, de su prolongación en el tiempo. La película, TODOS LO SABEN, escrita y dirigida por el prestigioso realizador iraní, Asghar Farhadi, se sitúa en este contexto. En un pueblo español es secuestrada una joven adolescente mientras se celebra una boda. Había regresado junto a su hermano y su madre, Laura, interpretada por la actriz Penélope Cruz, para asistir a la boda de su tía, después de 16 años.


Los secuestradores les exigen una cantidad de dinero para su liberación con la condición que no deben decir nada a la policía. Nadie se explica cómo puede haber sucedido cuando todos lo invitados llenaban la casa en plena celebración. Sin embargo, a partir de ese momento, la angustia se apodera de toda la familia, especialmente de Laura, que llama a su marido, que había retrasado su llegada de Argentina. Los secuestradores se comunican con la madre, y también con un amigo, su antiguo novio, Paco, interpretado por Javier Bardem, que le había comprado unos terrenos antes de irse de España. Ahora dispone de un cierto nivel de vida por los ingresos proporcionados por la viñas que tiene plantadas. 


La familia sin poder llegar a una solución, recurre a un policía jubilado, que estudia el caso poco a poco. Según transcurren las horas, se va descubriendo la verdad del secuestro. La motivación del mismo es económica. Saben que Paco, el cosechero de vino, puede afrontar el rescate sin problemas si vende las tierras con las viñas a su socio, no su familia que apenas malvive con lo que le proporciona un pequeño hotel. Además, se aprovechan que la joven es hija suya, según los rumores que afirmaban que dejó embarazada a Laura poco antes de irse con su marido. Unos rumores que nacen de su entorno próximo o del mismo pueblo. De esta manera, el autor o autores del secuestro serían personas cercanas.


Al final, la joven es liberada a cambio del dinero. La verdad del secuestro le ha costado el matrimonio al protagonista. La vida continua de todas formas después de la boda y del triste acontecimiento, pero los autores y sus cómplices han dejado los suficientes rastros para que su acción no quede impune. Los acontecimientos, constituyen así, una intriga que engancha progresivamente al espectador hasta la resolución de la historia. Un relato contado de manera magistral, con un virtuoso lenguaje audiovisual por el director iraní, que se basa en las memorables interpretaciones del elenco de actores españoles, especialmente de Penélope Cruz y Javier Bardem, así como de una cuidada puesta en escena.


LOS RETRATOS DE LORENZO LOTTO

Retrato de Andrea Odoni, 1527

El Museo del Prado organiza la exposición, LORENZO LOTTO. RETRATOS, que reúne unas 38 pinturas, diez dibujos y una serie de objetos y esculturas que permiten contextualizar mejor su obra. La muestra se organiza con un carácter cronológico, desde el comienzo de su carrera hasta la etapa final de la vida de este original pintor del Cinquecento italiano. Por primera vez, una exposición del autor se centra en su faceta más innovadora, el retrato, al que aportó profundidad psicológica, variedad tipológica, y simbolismo, asociado a los objetos que aparecen en él y sirven para señalar el estatus social y la actividad profesional del retratado. Ha pasado a la historia como un pintor solitario, que nunca se casó, inadaptado y de dificil carácter, que si bien alcanzó el éxito con 25 años, murió en la miseria.

Retrato de hombre joven, 1500

No fue un pintor cortesano, retratista de reyes o de la alta nobleza, más bien de las clases medias, mercaderes y comerciantes. La búsqueda de clientes le hizo recorrer distintas ciudades italianas a lo largo de su vida, sin poder triunfar en Roma o en Venecia, donde había mucha competitividad que le perturbaba mucho. Sus mejores trabajos se encuentran en Bérgamo y en las Marcas. Acabó sus días en el santuario de Loreto donde fue enterrado. Fue un hombre de gran religiosidad, con gran sensibilidad hacia los pobres. De esta manera, en la pala de altar de la iglesia de San Giovanni y Paolo de Venecia, San Antonio de Florencia repartiendo limosnas, se representa a sí mismo entre los necesitados, un artista que a veces tuvo que pagar el alquiler con sus cuadros.

Retrato de mujer como Lucrecia, 1530-1532

Cualquier aficionado a la pintura o buen observador puede destacar de su obra la precisión técnica y las referencias humanísticas, el conocimiento de la antigüedad clásica. Una pintura profundamente original con claras influencias, que él supo interpretar de Antonello de Messina y Giovanni Bellini en su juventud; luego de Alberto Durero que visitó Venecia a principios del siglo XVI; y finalmente de los grandes maestros, Giorgione, Rafael, Leonardo, y sobre todo de Tiziano. Se le ha llegado a considerar como uno de los mejores retratistas de la historia, el primero moderno, según Bernard Berenson. Retrata preferentemente a hombres melancólicos y ensimismados, más que mujeres. Convirtió a los retratos en narraciones, que nos cuentan historias de los representados, con formatos apaisados que refuerzan esta intención.

Micer Marsilio Cassoti y su esposa Faustina, 1523

Además, incorporó, tipologías novedosas como el retrato matrimonial, como el famoso de Micer Marsilio Cassotti y su esposa Faustina. Empleaba, como era habitual en el Renacimiento cubiertas para las pinturas. En la exposición se muestra una para el retrato del obispo de Treviso, o los reversos pintados, aspectos que completan la representación. Son muy curiosos los criptorretratos, es decir, aquellos que se asemejan a un santo o personaje sagrado, como el que retrata a Fray Lorenzo de Bérgamo como Santo Tomás de Aquino. Si los retratos de Lotto se caracterizan por su melancolía, sobresalen los de su última época. Si Tiziano alcanzaba el éxito por aquel tiempo, él confesaba en su segundo testamento, que se encontraba solo, sin fiel gobierno y muy inquieto de mente.

CULTURA E INMIGRACIÓN


Las migraciones provocan el choque entre las costumbres y la cultura del lugar de origen y el país de acogida. Las familias provenientes de Pakistán o India cuando llegan a Europa para mejorar su nivel de vida y dar un futuro óptimo a los hijos, tienden a formar comunidades de gentes con el mismo origen, lengua y religión. El paso del tiempo provoca la integración de estas familias en las sociedades occidentales, sobre todo de los más jóvenes, a la vez que propicia un choque cultural entre padres e hijos. Este problema lo cuenta la película, EL VIAJE DE NISHA (Hva Vil Folk Si), escrita y dirigida por Iram Haq, que se basa en hechos de su propia vida.


La película se ambienta en Noruega en una familia de inmigrantes pakistaníes. que se ganan la vida con un pequeño negocio. La historia la protagoniza la hija adolescente, Nisha, que aparentemente cumple con las normas de la familia, pero que en realidad, está más pendiente de divertirse con sus amigos noruegos. Los acontecimientos se disparan cuando el padre la descubre con un chico en la habitación de su casa por la noche. Es un hecho inadmisible para la moral de su familia basada en la tradición y el honor, el qué dirán entre los miembros de su comunidad. Una joven no puede estar con un chico si no va a casarse con él. Ante esa circunstancia, los padres, junto al hermano mayor, deciden secuestrar a la joven y mandarla con la familia en Pakistán.


Allí las cosas no le irán bien a Nisha. Le cuesta adaptarse y hace todo lo posible para huir, hasta el punto que su tío, llegará a quemarle el pasaporte. Sin embargo, tendrá que volver cuando sea apresada y vejada por la policía al verla besándose con su primo en la calle, y de paso, obtener, mediante chantaje una importante cantidad de dinero para no difundir el vídeo que les hicieron desnudos. El padre regresa, entonces, a recoger a la protagonista que es expulsada de la casa de sus tíos. Una vez en Noruega, la cambian de colegio para apartarla del grupo de amigos que tenía, mientras le conciertan la boda con un joven estudiante de origen paquistaní de una familia próxima. Aunque ella acepta este destino para restablecer el honor de la familia y frenar la mala opinión sobre ellos de la comunidad, en el fondo, de nuevo, lo rechaza de plano, y una noche huye de sus padres.


Los asistentes sociales noruegos tratan de mediar a lo largo de los acontecimientos entre padre e hija, entre la moral antigua y la occidental que permite mayor libertad y autonomía individual a las personas. Se trata de evitar cualquier manifestación de violencia, donde la mujer lleva la peor parte por su indefensión y sometimiento ante la cultura ancestral que la ve como principal culpable. Al final, triunfa la decisión de Nisha, alejándose de su familia, en un viaje hacía su propia vida en libertad.