EL IMPERIO DE ASURBANIPAL


 

El Caixaforum de Madrid presenta la exposición, SOY ASURBANIPAL. REY DEL MUNDO, REY DE ASIRIA, dedicada a este monarca antiguo que llevó a su esplendor cultural y a su máxima extensión un imperio en el Próximo Oriente, confluencia de varias civilizaciones allí asentadas desde el comienzo de la historia entorno a los ríos Éufrates y Tigris. Su figura queda establecida en el recorrido de la muestra: un rey guerrero pero a la vez cultivado, que sabía de ciencias como de literatura; a través de un conjunto de piezas originales, tanto esculturas, como ajuares de bronce, piedra y marfil, y sobre todo de los famosos relieves históricos procedentes de las excavaciones arqueológicas que se produjeron desde el siglo XIX, hoy propiedad del British Museum. La imagen de Asurbanipal como emperador con una misión civilizadora, queda establecida desde el principio con el famoso relieve de su lucha contra el león en la que le clava una espada, por el que domina el mundo y establece el orden en nombre de los dioses.



Asurbanipal fue el último gran monarca de los asirios, cuyo gobierno se extendió entre el 669 y el 631 a. de C., en un amplio territorio que incluía Egipto, parte de la actual Turquía por el oriente, hasta la parte occidental del territorio iraní actual. Era hijo de Asarhadón, nieto de Senaquerib y bisnieto de Sargón II, que ya hicieron importantes conquistas. Las sucesiones de unos y otros siempre fueron traumáticas, de hecho su padre como él fueron los hijos pequeños, que tuvieron que enfrentarse como en su caso al hijo mayor, que se encargaba del gobierno de Babilonia. El imperio asirio se estableció por las armas de un poderoso ejército que no se arredraba en aplicar la violencia e imponer la voluntad del rey; un imperio basado en la agricultura y el comercio entre las más variadas regiones de diversas lenguas y culturas, que se administraba a través de gobernadores leales al poder situado en la ciudad de Nínive, donde residía el monarca en espléndidos palacios decorados con cerámica vidriada e imponentes esculturas y relieves pintados.



La exposición se divide en varios espacios dedicados a cada uno de los aspectos del gobierno y el imperio asirio. Uno de ellos se refiere a la capital, Nínive y sus palacios y decoraciones, que nos hablan de fastuosos banquetes y cacerías en sus jardines y cotos, donde se demostraba el poder del monarca en la caza del león, el más peligroso animal de la época. Una peculiaridad de Asurbanipal fue la creación de gran biblioteca que reunía el saber de su tiempo, del que hoy nos podemos hacer una idea por los fragmentos conservados de las tablillas de arcilla con escritura cuneiforme asiria, que nos proporcionan conocimientos de ciencia, medicina, magia, literatura, como La epopeya de Gilgamesh, astronomía y matemáticas, así como cartas y textos administrativos. Los escribanos asirios, entre ellos, el rey, un hecho inusual, escribían en tablilla húmedas de arcilla con un estilete o sobre superficies de cera. Era una escritura cuneiforme, cuyo idioma era el asirio, arameo, sumerio o acadio.



Asurbanipal tuvo que enfrentarse a importantes conflictos bélicos como la derrota de los egipcios, cuya capital Tebas, fue destruida y sus habitantes deportados, y sobre todo, el enfrentamiento con los elamitas, en la actual Irán, que conspiraban desde el sur, apoyando a su hermano mayor, rey de Babilonia, que moriría tras el asedio de la ciudad durante dos años. Los bajorrelieves nos informan de lo cruel de la guerra con los elamitas, que terminó con la caída de Susa arrasada por los asirios. Pese a la abundante información que se conserva del reinado de Asurbanipal, las últimas inscripciones datan del año 638 a. de C., por lo que su muerte no ha quedado registrada, al igual que los últimos años de su reinado entre el 631 y el 627 a. de C. No se sabe si murió, fue depuesto o abdicó, pero si que le sucedieron sus hijos, en un periodo de crisis política. 



La caída del imperio asirio se produjo por el ataque del general Nabopolasar que se había hecho con el trono de Babilonia, y los medos de Irán, liderados por Ciaxares, que destruyeron Asur, y luego, Nínive en el 612 a. de C. que quedó reducida a cenizas. El último espacio de la visita se dedica a cómo desde la década de los cuarenta del siglo XIX fue redescubierta la civilización asiria por anticuarios y diplomáticos que empezaron a excavar sus ruinas. Se revalorizó, así, una civilización considerada de forma negativa por la Biblia y las fuentes clásicas. Hoy, las autoridades iraquíes, en colaboración con instituciones europeas, tratan de preservan los restos de esa cultura tras la destrucción provocada por las últimas guerras y el DAES.

No hay comentarios:

Publicar un comentario