AL SERVICIO DEL PODER


Los servicios de inteligencia en un país democrático tienen como finalidad muchas veces prevenir riesgos referidos al terrorismo. Para ello colaboran con las agencias de otros estados. Sin embargo, otras veces, son utilizados para controlar los resortes del poder con el supuesto objetivo de mantener el equilibrio, de que éste no se concentre o se utilice mal por una persona, y perjudique a las élites del país. En este caso, pudieran emplearse, maquiavélicamente, métodos ajenos a los procedimientos legales. Estas circunstancias no las cuenta la película, EL CÓDIGO EMPERADOR, dirigida por Jorge Coira, basándose en hechos reales,  que constituye una interesante intriga política de espionaje que atrapa al espectador. 



Juan, el protagonista, interpretado por Luis Tosar, dirige una unidad especial del Centro Nacional de Inteligencia. Tienen como misión salvaguardar la seguridad nacional. Por ello, deben infiltrarse en un chalet de lujo habitado por una pareja de traficantes de armas, que ahora van a enviar a nuestro país unas bombas radioactivas. El método que empleará será seducir a Wendy, la criada filipina. A través de ella, podrá poner cámaras y controlar los negocios de los dueños. También, robarles la información del portátil que utilizan para mostrar sus productos de contrabando. Juan, por otro lado, recibe encargos no oficiales, para averiguar, por ejemplo, los trapos sucios de un diputado honesto, que en principio no tiene mucho futuro en la política.



Otro trabajo, no oficial, será tapar los problemas de un alto magistrado en Panamá, que se ha visto implicado en el asesinato de un joven. Juan está cansado de estos encargos secretos al margen de la ley, para ocultar problemas que dañarían la imagen del país o de personas supuestamente respetables. La gota que colma el vaso será cuando tenga que fabricar unos trapos sucios al diputado, para que los servicios secretos le tengan chantajeado de por vida. En este momento, aprovechando el éxito de la operación del tráfico de armas, decide tener una nueva vida con Wendy de la que se había enamorado, no sin enviar a una amiga periodista, todos los asuntos turbios en los que había trabajado para que los conozca la opinión pública.

 

EL DRAMA DEL ABORTO


La década de los sesenta supuso en el mundo occidental la llegada de la libertad sexual. La música  y la moda unía a los jóvenes en manifestar sus señas de identidad. La nuevas generaciones rompían con la de sus padres de forma abrupta ya lejos de la guerra mundial. Quedaban pocos años para el famoso lema del mayo del 68, prohibido, prohibir. Pero al principio hubo un desajuste en lo que permitían las leyes y los avances en las costumbres, en los deseos y aspiraciones de las mujeres, que se respetase la independencia a la hora de elegir la maternidad. De esta manera, quedarse embarazada sin derecho al aborto suponía un problema grave, si eras joven y considerabas que te iba a modificar radicalmente tu vida. Este es el planteamiento de la película, EL ACONTECIMIENTO, escrita y dirigida por Audrey Diwan, basándose en la novela autobiográfica de Annie Ernaux, 



La película recibió el León de Oro en el Festival de Venecia, un premio merecido porque retrata la desesperación de Anne, una joven estudiante de letras en la universidad, cuando descubre que se ha quedado embarazada. En 1963 estaba prohibido el aborto en Francia. Los médicos le niegan su apoyo si quiere interrumpir el embarazo porque acabarían en la cárcel. Ella decide en principio guardar silencio con su problema. Está terminando el último curso en sus estudios. Ha destacado siempre entre sus compañeros, y los profesores la ven como una futura docente, aunque desea ser escritora. La angustia que siente y la preocupación le obliga a dejar de estudiar por una temporada. Al final pedirá ayuda a sus amigos, hasta encontrar un caso similar, la de una joven universitaria que tuvo que recurrir a un aborto clandestino.



Tiene que dedicar tiempo a conseguir el dinero imprescindible vendiendo alguna joya y libros. Ha llegado a las doce semanas del embarazo, y está en el límite para cualquier intervención clandestina. Por fin una señora, en un piso de un lugar apartado de la ciudad le hace el aborto, pero en un primer intento no tiene efecto. Será la segunda vez, cuando lo vuelva a repetir. Sin embargo, una hemorragia y unos fuertes dolores, la llevarán al hospital. Es un alivio que se considere aborto espontaneo. Puede salvar, así su vida, y recuperar esa libertad que tanto añoraba. La directora muestra todos estos hechos con extraordinaria crudeza, que impresiona al espectador, siempre centrándose en la protagonista, en su rostro y en su cuerpo desnudo, sufriendo una auténtica tortura, emocional y física. 



Por tanto, la película, se convierte en un alegato contundente, por una parte, de la libertad de la mujer, por otra, del derecho al aborto, a decidir sobre la maternidad, y sobre su propio cuerpo. La protagonista, junto con sus compañeras de estudio lo tienen claro desde el principio, y no entiende la actitud de los médicos, que rechazan su petición. El recurso a la clandestinidad se muestra injusto por los riesgos para su vida. Un sufrimiento innecesario que expresa la opresión y control del cuerpo de la mujer que ejerce la sociedad.

 

EL ARTE DE KÂULAK


 
Los aficionados a la historia de la fotografía y el coleccionismo están de enhorabuena. La Biblioteca Nacional organiza una exposición de uno de los grandes nombres de la fotografía española del primer tercio del siglo XX: KÂULAK, FOTÓGRAFO, PINTOR Y ESCRITOR. Nos referimos a Antonio Cánovas del Castillo Vallejo, definido como un intelectual polifacético Fue sobrino del político del mismo nombre, artífice del régimen de la Restauración, donde participaría él mismo como diputado y gobernador civil de Málaga. El asesinato de su tío le decantó por la actividad artística y literaria. Primero como pintor y escritor, luego como músico y, finalmente, como fotógrafo, primero amateur, entre 1890 y 1904, y luego, como profesional entre 1904 y 1933. Esta exposición expone algunas de sus obras literarias, pictóricas, musicales, y sobre todo, fotográficas, dentro del contexto de su vida.




Lo primero que descubre el visitante el la puerta de su galería llamada Kâulak, un espacio de estilo modernista, como era propio de las fechas de su creación. Rubén Darío llamó a su fundador el Gainsborough y el Lawrence del objetivo. Pronto se convirtió en una de las más prestigiosas de su tiempo, compitiendo con otras de relevantes autores, como Compañy, Alfonso y Franken. La exposición nos ofrece contemplar la evolución de los logotipos de su estudio; la cámara de placas más antigua; una extraordinaria galería de retratos de los principales personajes literarios, políticos e intelectuales de la época. Álbumes de imágenes de sus principales clientes, ahora fondos de la propia Biblioteca Nacional y de colecciones privadas.  Para Cánovas, el retrato era los más importante de la fotografía, en el que valoraba, sobre todo, la expresión del personaje, cuidando las poses y la teatralización de los espacios.




Antonio Cánovas, Kâulak, fue un teórico, además del género. Publicó numerosos artículos en revistas que él creó, y escribió libros como La fotografía moderna y Retoque fotográfico. Junto a su hermano, fundó la Sociedad Fotográfica de Madrid (1899). Desde su galería atendió, con éxito, durante años una numerosa clientela perteneciente a las clase dirigente de la Restauración, en la que se incluía la familia real, que visitaba el estudio habitualmente para ser retratada. Defendió el estilo pictorialista, que se relaciona con su formación artística, y luego el objetivo de dejar constancia, de los personajes ilustres de España. De todas formas, su cámara no olvidó a los toreros y a las actrices del momento. La galería, situada en la calle Alcalá, nº 4, pervivió más que muchas al paso del tiempo y a las turbulencias de la historia. A ello contribuyó su nieto, Juan María Ardizone, que la dirigió hasta su cierre en 1989.

VIVIR SU VIDA

 


Llegar a la madurez, implica tomar decisiones relacionadas con un trabajo estable, y tal vez, formar una familia. Supone llegar al final de unos estudios y asentarse en un ámbito de conocimiento, para que desde este punto, organizar nuestra vida. Cada vez eso es menos posible. Las condiciones económicas y políticas pueden incidir negativamente en ello. También la personalidad de cada uno que te hace ir buscando algo diferente, por inmadurez, como si los sueños de la juventud fueran a durar siempre. Esto último le sucede a Julie, protagonista de la película, LA PEOR PERSONA DEL MUNDO, dirigida por Joachim Trier, que nunca llega a profundizar en las cosas, en el trabajo y en las relaciones afectivas, porque cuando surge el mínimo problema, las abandona. Una película con varios premios a esta fecha, especialmente, y merecido, a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes.



El título no se refiere a la protagonista, sino a lo que siente una de las parejas de Julie, cuando decide dejar  a la hasta ahora mujer. Todo lo contrario, ella es una persona buena pero indecisa, que no profundiza en los trabajos y en las personas, lo que le hace cambiar de novios hasta sentirse bien. Fue una chica empollona que estudiaba medicina para ser cirujana, pero dejó de gustarle para dedicarse a la  psicología, que también acabó abandonando. Hizo, entonces, un curso de fotografía, y descubrió que tenía una vena creativa. En ese momento de su vida conoció a su primera pareja estable, un dibujante de cómics de éxito, más de diez años mayor. Con él se encontraba sin iniciativa personal, abrumada por su fuerte personalidad, pues ella al final se empleaba en una librería a tiempo parcial, mientras sus sueños de escritora aparecían en su cabeza.



El choque con su pareja no tardo en producirse. Tenían intereses distintos, uno quería formar una familia, y Julie, no. Por otra parte, el éxito de él la ensombrecía en la rutina, hasta el punto que un día le dice que le deja porque ha conocido a otro hombre. Igualmente, tras un tiempo juntos, los problemas surgen entre ellos, y añora, a Aksel, que se encuentra ahora gravemente enfermo. Ella vuelve a la fotografía, ya sola, mientras ve el tiempo pasar, y junto a las personas, que alguna vez se cruzaron en su vida. Julie, por tanto, nos muestra a lo largo de la película un recorrido en su definición personal como adulta, donde la actriz que la interpreta es la protagonista de todas las escenas, de todos los estados de ánimo. Un relato estructurado de forma original en doce capítulos con un prólogo y un epílogo.

ABUSO MORAL


 El régimen de los ayatolás somete a la población a una dictadura moral, que afecta a todos los órdenes de la vida. Desde la vida privada hasta las modernas redes sociales, pasando por la justicia o las deudas económicas. En este ambiente puede surgir un choque de planteamientos sobre lo que es más adecuado o lo que es más injusto, cuál es el bien o el mal, el camino correcto o incorrecto. Entre estos dilemas se encuentra el argumento de la película, UN HÉROE, escrita y dirigida por Asghar Farhadi, donde se plantean varios dilemas morales a propósito de una deuda económica. Una deuda que ha llevado a la cárcel a Rahim, el protagonista, que en un permiso trata de pagar en parte para volver a ser libre. Sin embargo, la situación se le complica cuando intenta anteponer el bien común, al interés personal.




La novia de Rahim, Farkhondeh, que es la logopeda de su hijo, había encontrado un bolso con monedas de oro. Tenía pensado venderlas para poder pagar parte de la deuda, pero al no cubrir el importe total de la misma, decide devolvérselas a la persona que las perdió. Para ello, Rahim, decide poner carteles con el teléfono de la cárcel, para devolver el bolso y el dinero. Un día recibe la llamada de una mujer que dice ser la propietaria. Los directores de la cárcel aprovechan la circunstancia para mostrar el valor moral de Rahim, que aunque ha sido condenado por deudas, prefiere anteponer el bien social, que su propio interés. Así, el protagonista sale en la televisión y recibe numerosas entrevistas. Igualmente, se busca el apoyo de una fundación que recauda fondos para ayudar a los presos económicamente.




Todo marcha bien para Rahim, que se ha convertido en un auténtico héroe para la sociedad iraní, un modelo a seguir. Incluso el deudor, que fuera su cuñado, que le avaló en un negocio, aunque desconfía, permite que salga de la cárcel a cambio de parte de la deuda. El resto la iría pagando con un puesto de trabajo en el ayuntamiento de la ciudad. Pero todo se viene abajo cuando no le dan el trabajo, y por tanto poder pagar la deuda porque tiene que presentar pruebas que realmente existió la mujer propietaria del bolso y la monedas. Una circunstancia difícil porque era una persona que se movía en el anonimato para no ofender a su marido, y se desconoce en qué lugar vivía. Entonces, Rahim decide urdir una mentira. Su novia se hará pasar por la mujer al que devolvieron las monedas. Pero la policía moral del ayuntamiento descubre todo el embuste y deniega la posibilidad de conseguir el trabajo.




El director muestra un conjunto de choques morales al espectador desde la perspectiva iraní. Por una parte la del protagonista que trata de conseguir la libertad, y por otra la del avalista, que no creé en la autenticidad moral del anterior. Rahim en todo momento se muestra con un verdadero afán de salir de la cárcel, sin mala intención de mentir, solo de salir hacia adelante, pero no puede luchar contra su excuñado, que no confía en que sus fines sean buenos, y prefiere que esté en prisión. No piensa que sea una cuestión moral, sino de interés económico. De todas las maneras, el verdadero culpable es el régimen al que está sometida la justicia y todas las relaciones sociales. En un primer momento, crea un héroe moral, para luego dejarle caer, negarle la oportunidad de vivir con su familia, después de manipularle para que actuase según su conveniencia. 

PICASSO EN MADRID


 La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Fundación Beyeler, organizan la exposición PICASSO: ROSTROS Y FIGURAS en el edificio del Museo en Madrid. El artista malagueño vuelve al centro de formación artística donde se matriculó para el curso 1897-1898 ciento veinticinco años después. Reúne un conjunto modesto de medio centenar de obras, pero sin duda, igualmente significativo y con extraordinaria fuerza expresiva. De la fundación suiza provienen los  siete lienzos y dos esculturas, y de la academia, los grabados, principalmente las series, La obra maestra desconocida, y la Suite Vollard, además de tres dibujos y una escultura. Constituye un diálogo preciso entre las dos instituciones que mantuvieron una relación con el genio español.




Los comisarios de la exposición informan al visitante que no se han encontrado ningún ejercicio de copia del natural o de yesos que tenían encomendados los alumnos de la academia, que fuera de mano de Picasso. El propio artista contó en vida que aprendió tanto o más en sus escapadas al Museo del Prado. Sin embargo, la huella sobre el artista se nota en el valor que da a la representación del pintor o escultor y la modelo, al propio oficio de ser artista. Por tanto, aprendió a serlo en la institución madrileña. El conjunto de obras, por otra parte nos informan de su evolución estilística desde principios del siglo XX, especialmente, desde el nacimiento del cubismo hasta su última época, siendo su hilo conductor, los rostros de sus parejas, desde Fernande Olivier hasta Dora Maar.




La trayectoria de Picasso fue larga. Desde el cubismo, hasta el clasicismo pasando por el surrealismo. Una trayectoria marcada por su dominio del dibujo, que en esta exposición queda patente ante el público. Un dibujo hecho pintura o grabado, siempre poderoso y preciso con trazo impetuoso. Lo mismo atento al detalle, que constructor de la forma y el volumen, lo dos igualmente definitorios.

DUELO ENTRE ACTORES


 La película, COMPETENCIA OFICIAL, dirigida por Mario Cohn y Gastón Duprat reúne a tres grandes de la interpretación, para realizar una parodia del mundo del cine y el ego de los actores. Penélope Cruz, Lola Cuevas, hace de directora prestigiosa; Antonio Banderas, Félix Rivero, de actor de fama internacional que ha participado en varias producciones de Hollywood, y Óscar Martínez, Iván Torres, actor argentino, de maestro de actores, de lo más auténtico en representar papeles. Todos ellos han sido contratados por un empresario multimillonario que quiere dejar como legado una película por prestigio social. Desde el principio se va a producir un choque fuerte de personalidades subidas al máximo. La directora somete a los actores a un duro ensayo donde les hace pruebas de todo tipo antes de comenzar el rodaje. 




Este periodo de ensayos sometidos a los dictados de la directora es el desarrollo de la película. En ellos se van a producir numerosas situaciones cómicas, a veces dramáticas, y otras violentas, protagonizadas por los dos actores principales. Cada uno representa un mundo diferente, a pesar de trabajar en el mismo medio. Uno, Félix Rivero, como actor de producciones cinematográficas dedicadas a entretener. Su vida de hecho, está sometida a su propia fama. Lujoso vestuario y continuos cambios de pareja. Otro, Iván Torres, es maestro de actores, y el mismo actor, principalmente de teatro, que se inició en la interpretación hace muchos años. Muestra una depurada técnica de representación llena de autenticidad. Han sido elegidos por ser los mejores, pero desde el principio van a chocar por las diferencias radicales entre ellos.




La directora les va a someter a numerosas situaciones para sacar lo mejor frente al papel que tienen que interpretar. Las discusiones por sus métodos serán continuas. Incluso llegará el momento que Félix fingirá que le han diagnosticado un cáncer, que obligará a paralizar los ensayos y adelantar el rodaje. De esta forma, demostrará su credibilidad como actor. Se llegará a plantear que fuera Iván quien interpretara los dos papeles. Otra situación cómica sucede cuando tienen que besar Violeta, que acaba siendo besada por la propia directora para indicarles cómo se hace. Al final, una vez terminados los ensayos, un accidente provocado en una fiesta, hace que la película se ruede sin uno de los protagonistas. Paradojas del destino, que evidencian que en el mundo del cine, siempre triunfan los intereses más materiales, frente a los intelectuales o culturales.

LA FERIA DE LOS SUEÑOS

 



 El mundo de la adolescencia está formado por el ambiente del instituto, los amigos del barrio, la familia, los sueños de encontrar un futuro de éxito y un amor inolvidable. Un retrato de estos deseos en el valle de San Fernando en 1973, lo cuenta la película, LICORICE PIZZA, escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson. Gary Valentine es un auténtico buscavidas a pesar de tener quince años. Trabaja con su madre que es relaciones públicas. Ha logrado ya ser actor infantil de televisión. Ahora aspira a tener su propio negocio. Un día, que en su centro de estudios, se están haciendo las fotos para al álbum del año, contacta con una joven, Alana Kane, que trabaja en el estudio de fotografía. Es mayor de edad y aspira a vivir independiente fuera del barrio. Desde ese momento colaborarán en diferentes empresas.




Desde el primer momento, ambos van a vincular sus vidas. Al ser Gary menor de edad, al principio, tendrá a Alana como su acompañante en un viaje a Nueva York, con otros actores infantiles. Pero, Gary se hace mayor, y rápidamente descubre un posible negocio, los colchones de agua, que promocionará por toda la zona donde vive. Formará una auténtica empresa que distribuirá el producto a domicilio, tras ser promocionado en la radio. La crisis del petróleo de aquellos años, que desabastecerá de combustible a las gasolineras de EEUU, será el pretexto de una serie de situaciones cómicas que vivirá Gary, Alana y los amigos que participan en el negocio. Por otra parte, Alana rechaza continuamente a Gary como pareja, por considerarle de menor edad.




Un día, Alana descubre a un compañero de estudios en la campaña para el nuevo alcalde. A través de él, la contratarán como colaboradora. Gary, indirectamente se entera de la nueva decisión del ayuntamiento de permitir las máquinas de juego o pinball, hasta ahora prohibidas. Rápidamente monta un negocio de ellas e invita a todos sus amigos y compañeros de estudios. La decepción de Alana con el futuro candidato a la alcaldía, le llevará a reencontrarse con su amigo, y a aceptarle desde ese momento como su pareja. Después de la colaboración en varios negocios para tener una ocupación, la diferencia de años entre ellos ya no será importante. Al final de la película, por tanto, los dos se unen en el amor, algo esperado por el espectador que iba ocurrir, y nada mejor para terminar el relato de un momento de la vida de los protagonistas y su entorno.

SOBRE EL TRABAJO PRECARIO


 El trabajo es la principal fuente de ingresos de la mayoría de la población. Si éste tiene una remuneración muy baja o tiene condiciones difíciles de llevar a cabo, lo padecen los trabajadores en su vida cotidiana, siempre entregados a una actividad explotadora que apenas les permite sobrevivir. La libertad con la que los empresarios tienen de contratación, horarios y salario, ha hecho, que tras la crisis de estos últimos años, los trabajadores vuelvan a la condición de proletarios, a los primeros tiempos de la revolución industrial. Una situación que se observa especialmente en los empleos menos cualificados para los que hay mucha mano de obra. La película, EN UN MUELLE DE NORMANDÍA, escrita y dirigida por Emmanuel Carrére, basada en un libro de la periodista, Florence Aubenas, denuncia las duras condiciones de las limpiadoras en Normandía, especialmente, aquellas que se encargan de los camarotes de los transbordadores en el muelle de Ouistreham.




Marianne, interpretada por Juliette Binoche, es una escritora de prestigio que se hace pasar por una mujer desempleada, que busca un trabajo desesperada en el sector de las limpiadoras. Quiere escribir un libro sobre este sector laboral, conociendo desde dentro las dificultades del mismo. La oficina de empleo no tarda en buscárselo. Desde el principio se da cuenta que se trabaja a contrarreloj y el despido puede suceder en cualquier momento si sus jefes no se sienten satisfechos por las cuestiones más banales. También observa que lo más importante son las personas que malviven en este mundo de precariedad. Tienen que desplazarse a veces a grandes distancias, sin disponer de un vehículo propio para comenzar su jornada laboral de madrugada. Tras acumular varios despidos, llega al que es con diferencia el trabajo de limpieza más estresante, los camarotes de los transbordadores, que tienen que adecentarse durante una hora y media de parada, mientras suben y bajan los pasajeros y camiones.




La protagonista forma parte de una cuadrilla de mujeres y hombres, que por el salario mínimo, tienen que cambiar las sábanas, hacer las camas, y limpiar los servicios, en un tiempo limitado. Entre esos trabajadores explotados va a encontrar la amistad, sobre todo de la joven Cristéle, que tiene tres hijos con todos sus gastos. Ella, que ha conseguido un coche, le ayuda a llegar a los transbordadores sin utilizar el transporte público. Marianne, por tanto, se gana su amistad y de las otras compañeras, formando parte de un mundo que no es el suyo. Un día, ella y dos de sus compañeras más cercanas, al retrasarse en la limpieza, pues habían entrado tarde al barco, se quedan atrapadas en el transbordador. En el viaje, la reconocen como la famosa escritora de prestigio. Entonces, toda su nueva identidad que había fabricado, se desmorona. Se enfrenta a sus amigas que le recuerdan que no se puede estar con ellas, y de otro lado, en un viaje que solamente tiene una dirección para la mayoría de las personas, desde la riqueza a la precariedad, pero no al revés.

EL TEATRO DE LA EXISTENCIA


En las relaciones humanas resulta muy difícil conocer lo más profundo de la personalidad de quien convives, ya sea tu pareja o tus padres. Siempre hay un lado oculto, que es un rasgo propio construido a través de su existencia, producto de su libertad. Depende también de la fortaleza o debilidad del individuo. Pudiera ser que en tanto que tienes una relación amorosa o de pareja, la conveniencia o el afecto, se establezcan lazos de unión duraderos, en las que las zonas opacas de cada uno sean más amplias, o simplemente inexistentes. Los demás nos dejan una huella indeleble en nosotros, sobre todo si tenemos lazos familiares. La muerte en un hecho fundamental de la existencia, un punto de inflexión por aquellos lazos establecidos que dieron sentido a la vida de ambos. Estos planteamientos se encuentran en la película japonesa, DRIVE MY CAR, escrita y dirigida por Ryusuke Hamaguchi, sobre un relato de Haruki Murakami.




La película es una de las más grandes de la temporada. Por un lado por su extensión, tres horas, y por otra, por la maestría en el manejo del lenguaje cinematográfico. El director cuida el ritmo y el tiempo con precisión, articulado por una mirada que lo mismo atiende al detalle, como a lo general, a la composición en el plano como a la sucesión de escenas, sin escatimar recursos y medios para crear un bello film desde el punto de vista formal. A ello interviene un guion de calidad por estar basado en obras literarias. De hecho, la película representa una obra de teatro, Tío Vania, de Chejov, y los propios personajes inventan a su vez historias, dentro de su propio transcurso vital. Esta complejidad fue merecedora de los premios al mejor guion y de crítica internacional en el pasado Festival de Cannes, siendo estos los primeros de una amplia lista que sin duda alguna terminarán con los Oscar.



El valor de la película reside, por tanto, en su belleza formal, como en la complejidad de lo que cuenta, porque abarca la vida de tres personajes fundamentales. El protagonista, Yusuke, actor y director de teatro, que tiene que afrontar el reto de interpretar y dirigir, Tío Vania, casi de manera obsesiva. Lleva una relación matrimonial de más de veinte años con Oto, una productora de televisión y guionista, que le es infiel, aunque ellos se aman. La muerte de la hija pequeña les afectó profundamente. Luego, Oto será quien muera de manera repentina. La película tiene tres partes: una larga introducción, separada del resto por los títulos de crédito, una primera parte mientras vive con Oto hasta su muerte, en la que descubre su relación con un actor de televisión, y la tercera, la que sería la más característica, dos años después cuando tiene que dirigir, y luego interpretar, Tío Vania en la ciudad de Hiroshima, donde conoce a la tercera protagonista, Misaki, su chofer en la ciudad.



En la tercera parte se muestra la acción más relevante y el mensaje más profundo del guion. Yusuke confirma sus sospechas que su mujer, le fue infiel, y que él, por debilidad prefirió mantener la relación por que le amaba. Sin embargo, antes de morir retrasó su vuelta a casa porque ella le dijo que quería hablar con él. Se siente responsable de que si hubiera llegado antes, ella hubiera sobrevivido. Lo mismo le sucede a Misake, su conductora, que le resultó imposible salvar a su madre, que tenía doble personalidad y que a veces era cruel con ella, del derrumbamiento de su casa. Al final, actor y conductora, se unen en la tragedia de su pasado, reparando por el recuerdo y la unión de sus sentimientos, la supuesta culpabilidad de cada uno. El argumento de la película plantea, además, la incomunicación entre las personas, causada por la falta de conocimiento del otro. Para ello es necesario el conocimiento de uno mismo para acercarse a lo más profundo del alma de quien se pretende amar.