MODELANDO LA REALIDAD


 

Una de las exposiciones de fotografía más interesantes de PhotoEspaña 2022 corresponde la titulada, SCULPTING REALITY, comisariada por Sandra Guimaraes y Vicente Todoli, localizada en dos sedes, la Casa de América, y el Circulo de Bellas Artes, además de ser el conjunto más extenso. Parte del concepto acuñado por el cineasta Andréi Tarkovski, que presentaba al cineasta como alguien que esculpe en el tiempo. Nos muestra un recorrido por la historia de la fotografía desde el concepto de lo documental. El estilo fue creado en los años treinta del siglo XX, cuyo término fue acuñado por el fotógrafo, Walter Evans. La exposición en la primera sede se centra en los pioneros, en el ámbito estadounidense, desde el creador del término, junto a Garry Winogrand, Lee Friedlander, y Manuel Álvarez Bravo, seguido por otros como Louis Faurer, Robert Frank o Helen Levitt. Además de aquellos que utilizaron el color a partir de los años sesenta como Anthony Hernández o Harry Callahan.



Este primer recorrido se compone de la series Double Elephnt Portfolio-Selected Photographs, seleccionada por Lee Friedlander y Burt Wolf entre 1973 y 1974, entre su obra y la de otros pioneros, y Rodeo Drive (1984), de Antohy Hernández. En la segunda sede, el Circulo de Bellas Artes, se complementa y amplia la muestra con obras de Robert Frank, Henri Cartier-Bresson, Joel Meyerowitz, y Susan Meiselas, entre otros muchos autores. Unas obras que muestran el valor de las fotografías documentales como expresión de un espacio representado y de unas realidades sociales, políticas y culturales. Este amplio conjunto proviene de los fondos de la Colección Per Amor a l´Art, de cual se ha editado un catálogo específico.




LA MÚSICA DE LA REVOLUCIÓN


 El colonialismo tuvo nefastas consecuencias para los países colonizados. La economía de estos territorios pasó a depender de los intereses de las potencias imperialistas. Por otra parte, se produjo el fenómeno de la aculturización y la transformación de las sociedades tradicionales indígenas. Esto quedó de manifiesto cuando estos países accedieron a la independencia, pues se enfrentaron a la tesitura de elegir el camino a seguir tras el dominio colonial. La película, MALI TWIST, dirigida y escrita por Robert Guédiguian, hace referencia a las contradicciones surgidas en este país africano cuando se independizó de Francia hacia 1962. Unas contradicciones que aluden al sistema económico y social, al elegir el socialismo como vía para su independencia, frente al legado capitalista ligado al imperialismo francés, y a los cambios en las costumbres provenientes de la cultura joven, que irrumpen en esos años en el mundo occidental.





Samba es un joven revolucionario, hijo de un comerciante textil de Bamako, que enseña por las aldeas el socialismo para superar el atraso cultural y económico que sufre la mayoría de la población. Pretende la mejora agrícola con el trabajo cooperativo de los campesinos y la construcción de escuelas y consultorios médicos. En uno de sus viajes encuentra a una joven que había sido obligada a casarse en un matrimonio concertado. Entre ellos surgirá una historia de amor. La joven huirá con Samba a la capital en la que empezará una nueva vida. También cooperará en la difusión de las mejoras del nuevo régimen. Samba y Lara, igualmente, se convertirán en asiduos a los clubes nocturnos donde se baila la nueva música joven, el twist y el rock and roll, que llega de Francia.




Pronto surgirán las contradicciones causadas por esta situación. Los protagonistas difunden el socialismo pero no están de acuerdo con que la nueva música y la diversión de los jóvenes sea contrarrevolucionaria, por lo que serán cerrados todos los lugares de diversión de la capital. Consideran que es otro cambio profundo, como el económico y el social, frente a las costumbres ancestrales y opresivas que existían en Mali. Por otro lado, la independencia y la revolución, debe ser total, sin permitir actividades económicas de iniciativa privada heredadas del colonialismo. lo que provoca un proceso represivo que hará que los comerciantes sean detenidos por sus protestas contra el régimen y el cambio de moneda.




De esta forma, se llega al final de la historia. Para los protagonistas sólo cabe huir del país al que defendieron al volverse una vulgar dictadura. Pero una serie de circunstancias les impedirá llevar a cabo este plan de vivir su amor lejos en libertad. Las escenas que cierran la historia son de época actual cuando Lara es una mujer anciana, que ha logrado sacar hacia delante a su hija fruto de la relación con Samba, que tiene ya nietos, pero sufre otra dictadura, la del islamismo radical. Por lo tanto, la película apuesta, por la libertad individual para la población, independiente de la ideología del régimen, porque al faltar ésta, cualquier avance político, se denomine socialista, capitalista o islamista, pierde todo su valor, al tener en común la opresión de los ciudadanos.

LA FOTOGRAFÍA DE CATALÁ-ROCA


 

La Dirección General del Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid organiza la exposición, CATALÁ-ROCA. LA LUCIDEZ DE LA MIRADA, en colaboración con PhotoEspaña, basada en los fondos del Archivo Fotográfico del Colegio de Arquitectos de Cataluña, sobre este artista de la imagen, que capta con su cámara la situación de la sociedad española en los años cincuenta, principalmente en Madrid y Barcelona. El país, durante la dictadura, trata de remontar las duras consecuencias de la Guerra Civil, y las clases sociales se muestran entre la riqueza y la pobreza, un mundo que sufrirá una transformación radical con la llegada del turismo en los años sesenta. De todos estos cambios será testigo la cámara del fotógrafo catalán, no sólo en las dos ciudades más importantes de España, sino en toda la geografía española.



La exposición reúne una selección de 81 obras, entre las que destacan las dedicadas a la capital de España. Principalmente son escenas de la Gran Vía, la Puerta del Sol, Callao, el Viaducto, o incluso el extrarradio. Llama la atención el interés que presentan las imágenes por la luz del sol que provoca fuertes contrastes. Las escenas huyen de la visión frontal en favor del contrapicado para retratar aquellas gentes que miran si el número de la lotería está premiado, o los mismos barrenderos que riegan las calles del centro. El autor tiene un estilo reconocible en blanco y negro, dentro de la fotografía documental humanista, un estilo, que como dice el título de la exposición es muy lúcido en identificar a los personajes captados de improviso por la cámara.



La exposición madrileña muestra una mínima parte de su obra, también centrada en la fotografía en color, de la que sería un estudioso, a partir de los años setenta. Catalá-Roca también realizaría retratos, arquitecturas, fotografía industrial, cerámica, arte, y documentales, dos de los cuales se exhiben, dedicados a Joan Miró. Igualmente fotografiará a Salvador Dalí. Por otra parte, se recogen un conjunto de fotografía en color de sus viajes a la ciudad de Nueva York a finales de los años ochenta. Quería captar el transitar de sus gentes en la gran urbe, sus edificios más emblemáticos, como hizo con la capital de España treinta años antes.  Llevar a la práctica, una vez más, su estilo documental centrado en los seres humanos que le hacen reconocible como artista fotógrafo.




LA BIOGRAFÍA DE ELVIS PRESLEY


 A finales de los años 50 comenzó una auténtica revolución cultural y de costumbres que culminaría en la siguiente década. La música y moda joven se convertirían en predominantes en la sociedad de consumo. La guerra mundial quedaba ya lejos y el desarrollo capitalista llegaba a niveles nunca vistos. La explosión demográfica se extendía por el mundo occidental. Las costumbres puritanas de la sociedad tradicional se transformaron en otras más abiertas asociadas al nacimiento del rock and roll y del pop. Uno de aquellos adelantados fue el cantante Elvis Presley, llamado el rey del rock. Esto nos lo cuenta la película ELVIS, del director australiano, Baz Luhrmann, que narra su biografía, centrada en las relaciones con su peculiar manager, el Coronel Tom Parker, que era un farsante de feria, un empresario de barraca.





El Coronel Tom Parker organizaba espectáculos itinerantes que incluía una actuación de música country pero de escaso éxito. Necesitaba, así. un cantante que actuase de telonero y atrajese a los jóvenes. Por aquel entonces, la radio emitía constantemente con éxito una canción grabada por un desconocido que entusiasmaba a blancos y negros. Este joven que había aprendido de estos músicos los estilos Rhythm and blues y góspel, se llamaba Elvis Presley. Tenía lo que necesitaba, capacidad de seducción de multitudes, y un estilo musical nuevo, el rock and roll. Entonces, desplegó sus habilidades como negociante, e hizo firmar un contrato a la familia de Elvis, y a este mismo, que le convertían en su manager. El cantante estaría desde ese momento bajo sus directrices para desarrollar su carrera, y obtener la mitad de los beneficios.




El control que ejercía sobre él era tal que le hizo alistarse al ejército cuando empezó a tener problemas por sus movimientos de cadera que exaltaban a sus fans y escandalizaban a los políticos puritanos. Después, en los años 60, obligarle a ser actor y protagonizar películas musicales de Hollywood, mientras surgían grupos ingleses como The Beatles o The Rolling Stones. Finalmente, a residir principalmente en Las Vegas y dedicarse a dar conciertos en la ciudad de los casinos, porque Tom Parker no tenía pasaporte y una identidad dudosa. Decía que las giras internacionales no serían rentables y que temía por la seguridad del cantante. 




De esta manera, Elvis intentaría librarse de su tutela, dar un giro a su estilo de música, y recuperar los enormes ingresos, que obtenía con él. Sin embargo, mientras Tom Parker se había hecho rico, el cantante y su familia que tenían enormes gastos, no podías afrontar las deudas. La frustración del cantante ante su falta de libertad; el deterioro de su matrimonio con su mujer Priscilla por el continuo consumo de drogas ante su ritmo infernal de conciertos, le abocaron a tal deterioro físico, que le causaría su muerte prematura a edad de 42 años, convertido ya en un mito e icono cultural.

EL CASTIGO DEL NARCOTRÁFICO


El tráfico de drogas constituye una de las lacras de nuestro tiempo. Supone un negocio que produce enormes beneficios. Se aprovecha de un número elevado de consumidores, y sobre todo, de ser un negocio ilegal. Nos encontramos consumo y tráfico de drogas en todos los países del mundo, independiente de las leyes que tengan para combatirlo, es decir, de su grado de severidad. La película LA LEY DE TEHERÁN, escrita y dirigida por Saeed Roustayi, plantea en forma de intriga el problema en la capital iraní, donde los traficantes son castigados con la horca. Un castigo máximo que no soluciona el problema, por lo que plantea la reflexión si es justa y acorde con los derechos humanos tal dureza inútil.




La película tiene como protagonista a un inspector de policía que se encarga de la lucha contra la droga. Buscan a un famoso narcotraficante al que llaman Nasser, que parece que está en boca de todos los consumidores de Teherán, la mayoría pobres que viven en la miseria de las calles como vagabundos. Tras una redada masiva logran encontrar la pista que les va a llevar al supuesto cabecilla de la distribución. Un vendedor permite detener a la que fuera la novia del tal Nasser. Así logran su captura en un lujoso hotel, pero antes tienen que salvarle la vida pues había ingerido numerosas pastillas. Una vez recuperado, hace todo lo posible para salir de la cárcel. Intenta sobornar a la policía, usar todas su influencias. Ésta le hace confesar para desarticular todo el negocio de la droga.




El protagonismo de la película se vuelve hacia el famoso narcotraficante. En el interrogatorio ante el juez afirma que el nació pobre y ahora su familia vive en una amplia casa y sus hermanas están estudiando en el extranjero. Se queja de las intenciones judiciales de quitarle todos sus bienes. Afirma que a pesar de las consecuencias negativas contra la salud de millones de personas que consumen droga, él concibe su actividad como un negocio que le reporta enormes beneficios que le ha permitido salir de la pobreza.




 La justicia iraní es implacable, y una de las últimas escenas de la películas es su ejecución. El inspector de policía que le había apresado contempla desde lo alto del muro de la prisión la dura escena. Luego, en vez de aceptar el ascenso por su actuación, prefiere dimitir por lo desproporcionado de un castigo que no resuelve el problema. De esta manera, la historia se convierte en un alegato contra la pena de muerte, un castigo injusto que no es efectivo en la lucha contra la drogadicción, que tiene como base la pobreza de gran parte de la población.


SOBRE LA LEY DEL TALIÓN


 En la teocracia iraní, las leyes están inspiradas por la religión islámica y los actos de los jueces por la voluntad de Dios. Ante cualquier error judicial, sería justo una indemnización, pero nada más debido a esta premisa. La pena de muerte está contemplada por las leyes para hacer justicia de un asesinato, siguiendo la ley del talión, ojo por ojo. El libro sagrado de los musulmanes también lo contempla. Este es el planteamiento de la película, EL PERDÓN, de Maryam Moghadam y Behtash Sanaeeha, sobre el drama de una mujer con una hija sorda, que su marido es ejecutado por matar a un hombre al que quería robar, siendo inocente, pues el verdadero culpable era el que fuera considerado testigo. No será hasta que éste confiese cuando se descubra que fue un error de la justicia.




La mujer tratará, que aparte del dinero que le corresponde por el error judicial, le pidan perdón y castiguen al juez que firmó la sentencia. Ella se encuentra en una difícil situación porque se ha quedado sola sin recursos económicos, y en Irán, apenas puede hacer nada sin la protección de un varón. En ese momento un hermano del difunto se ofrece para casarse con ella, y vivir todos juntos. Sin embargo, un supuesto amigo del marido que le debía dinero empieza ayudarla económicamente, e incluso le alquila una vivienda. De esta manera, empieza una amistad y colaboración entre ellos. El espectador sabe que este hombre es el juez que firmó la sentencia de muerte, y que muy afectado por el error, se ha propuesto ayudar a la viuda.




Esta es la parte de mayor calidad de la película. La ayuda generosa del supuesto amigo del marido y la lucha de la mujer porque se repare el error judicial, sin saber que quien le está ayudando, es uno de los jueces, que está a favor de los derechos humanos, y que ha renunciado a su puesto por las leyes tan duras que hacen que no se puedan reparar esos errores. Será cuando la familia del marido intente quitarle a la niña, cuando al recomendarla este hombre, quede al descubierto su identidad. Entonces, la mujer, en un afán de venganza, y sin tener en cuenta la amistad que había surgido entre ellos, aplicará la misma ley del talión, por la que murió su marido.

LA INSPIRACIÓN DEL NOVELISTA

 

 

El escritor construye su mundo literario en la realidad de la que toma los elementos fundamentales. Será el argumento y la situación de la escena la que le aproxime al mundo cotidiano. Cualquier argumento y situación han permitido al novelista reflexionar sobre las inquietudes del ser humano. Es lo que hace el protagonista de la película, FANTASÍAS DE UN ESCRITOR, dirigida por Arnaud Desplechin, basada en la novela de Philip Roth, Engaño, sobre un escritor norteamericano que reside en Inglaterra en 1987, y tiene una relación extraconyugal con una mujer inglesa más joven, en las cual los dos protagonistas, hablan de sí mismos, y de la existencia. La película se estructura en capítulos donde en distintas épocas del año, ellos son los protagonistas principales, aunque hay otra mujeres de experiencias pasadas y presentes.



En el estudio, los dos amantes dan rienda suelta a su deseo, y hablan durante horas sobre sus problemas personales, sobre todo la joven inglesa que no se lleva bien con su marido y tiene un trabajo que le aburre. Philip, el escritor, le trata de ayudar aconsejándole que rompa su matrimonio si le hace daño. Además, le expresa sus inquietudes, que ya tiene casi sesenta años y comienza el declinar de su vida. Su cultura judía, que le rodea en diferentes publicaciones en su lugar de trabajo. El antisemitismo de la sociedad inglesa. Philip, además de abrir su corazón y su mente a su amante, toma notas en un cuaderno con lo que escucha, a veces expresiones fruto del deseo, muy personales. Está trabajando, en cierto modo, a la vez que tiene una relación con la joven. 



Así se lo dice Philip a su mujer cuando ésta le lea su cuaderno de notas. Ella no cree que sean escritos de trabajo, para poderlos incorporar a una novela. Opina que son demasiado reales, y que debería, por lo menos cambiar los nombres. Lo hará cuando publique la obra literaria resultante. Es el último capítulo de la película. En una librería de Londres, y rodeado de numerosos ejemplares para firmar, se encontrará con la joven amante, ahora feliz en su matrimonio, que se reconoce en el personaje femenino. La película, por tanto, supone una reflexión sobre las relaciones entre el hombre y la mujer. El papel de la vida personal en la inspiración de un escritor, en la que las mujeres son sus protagonistas como alumnas, amantes, amigas y esposas.

LA VERDAD DEL SASTRE



 La vestimenta de una persona nos puede proporcionar información de su personalidad en la que ha influido el desarrollo de su vida. Pero puede ser lo contrario, que sea, más bien, un disfraz que oculte la verdad sobre ella. A finales de los años cincuenta, la mafia controlaba los negocios ilegales de los barrios de Chicago. Los forajidos usaban trajes elegantes, que encubrían auténticos asesinos. Por otra parte, habría que diferenciar entre un sastre, un simple costurero, y un cortador o patronista, que requería una cualificación mayor. Ésta es la que poseía el protagonista de la película, EL SASTRE DE LA MAFIA, escrita y dirigida por Graham Moore, cuyos clientes principales son una banda de gánsteres.




La originalidad de la película reside en que toda la acción se desarrolla en un mismo escenario, la sastrería de Leonard, un sastre proveniente de la prestigiosa calle de Londres, Savile Row. Además de hacer trajes, es el punto de contacto de una banda mafiosa. En un buzón se reciben envíos de todo tipo. Mientras el protagonista y Mable, su secretaria, atienden al negocio, todo tipo de personajes entran en la sastrería y depositan un sobre en ese buzón. Poco a poco el espectador irá descubriendo de qué trata en realidad la película. Leonard se ocupa de la realización de un traje, que luego se descubrirá será para él, y el último que hará en Chicago. Igualmente, descubriremos qué significan los sobres remitidos por Outfit, y por qué un sastre inglés acaba en Chicago.




Ambos aspectos muestran el verdadero significado de la película. El propósito de Leonard que explica toda la acción se va desvelando por partes. El espectador recibe información falsa hasta llegar a la verdad última que aparece al final. Leonard dice que tuvo que emigrar a Chicago porque después de la guerra mundial, y por esas fechas, decayó el negocio de los trajes en favor de los jeans. Sin desvelar la verdad, que rompería la intriga y la sorpresa de la historia, que engancha al espectador desde el principio, esa razón se verá que no es cierta. Llegó huyendo de Londres porque su negocio fue quemado por un organización criminal. Por otra parte, Outfit es una organización mafiosa poderosa que controla a otras organizaciones locales. Finalmente, decir que todo lo que dice y hace Leonard tiene un propósito, y él mismo es más que un cortador de trajes, y meticuloso sastre.

LA ÚLTIMA COSECHA


Una característica del campo español es la creciente falta de rentabilidad provocada por la actual crisis energética, que provoca que entre el precio que se paga a los agricultores y el que tienen los consumidores haya una diferencia injusta. Entre ellos se encuentran los distribuidores que se llevan parte del beneficio correspondiente, y tenga como consecuencia, que dedicarse al campo sea una actividad penosa. Los problemas se incrementan si además no eres el propietario de las tierras que cultivas, que corres el riesgo de que tu actividad se extinga. Es lo que ocurre a la familia de payeses que protagoniza la película, ALCARRÁS, escrita y dirigida por Carla Simón, que el propietario de las tierras de árboles frutales, les avisa que tienen que abandonarlas porque las va a dedicar a paneles solares.  



 La familia compuesta por los abuelos y los hijos viven en medio de una finca de melocotoneros desde hace casi un siglo, que les fue cedida a través de un acuerdo verbal, sin mediar escritura. Ahora, el terrateniente propietario de las tierras les conmina a abandonarlas, sin respetar la tradición. Una costumbre que explota los árboles frutales en forma de cooperativa. La película cuenta la vida de esta familia de payeses mientras dura la última cosecha. El abuelo trata por todos los medios de demostrar que las tierras le fueron cedidas en los tiempos de la Guerra Civil sin éxito. La familia deberá adaptarse al nuevo trabajo entre paneles solares, porque la casa si es de su propiedad. Mientras llevan a cabo la última cosecha, suceden las fiestas del pueblo, y toda la familia se pone a trabajar para sacar el máximo beneficio sin contratar a muchos trabajadores.




Entre ellos surgen problemas a causa de cómo afrontar el nuevo futuro como empleados del terrateniente. Además se encuentran con los bajos precios que se paga por la fruta. Pero prevalece la unidad familiar ante el nuevo futuro que les espera. La directora narra todos estos hechos con una mirada realista, sin duda la mejor para mostrar la vida diaria de la familia de agricultores. El juego constante de los niños, la diversión de los adolescentes, las responsabilidades de los adultos, y los recuerdos lejanos de los mayores. Todo ello con un ritmo visual que resulta del agrado del espectador, que atiende a las peculiaridades de los protagonistas, y que le hizo merecedora del Oso de Oro del Festival de Berlín a la Mejor Película.

EL CINE DE STANLEY KUBRICK


 
El Círculo de Bellas Artes organiza la exposición, STANLEY KUBRICK. THE EXHIBITION, una retrospectiva sobre el prestigioso director de cine y artista, que reúne más de 600 piezas referidas a su vida y documentos sobre sus películas. Ocupan todo el espacio expositivo de la institución cultural madrileña. En el primer piso, se dedica a sus comienzos como fotógrafo en la revista Look de Nueva York, para pasar luego al mundo del cine, primero realizando documentales, y luego películas, entre las que se encuentran, Atraco perfecto (1956), Senderos de Gloria (1957) Espartaco (1960), Lolita (1962), ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964). Sin duda, ya obras maestras de la historia del cine, y su manera peculiar de llevar a cabo un film.



Kubrick representa como nadie el nombre de director, pues, a pesar de su talento técnico en la imagen, quiso rodearse de buenos profesionales para siempre innovar con cada proyecto, llegar a la perfección en la narración visual, donde cuida igualmente la música, la luz, la ambientación, el vestuario, la interpretación o el doblaje. Parte siempre de la emoción que le produce una obra literaria, y trata de transmitirla luego en imágenes, tras una minuciosa, y casi obsesiva preparación, ya sea histórica o documental. Lo demás vendrá de la colaboración de profesionales del dibujo, la moda, la escritura, de los propios autores de las obras literarias de las que parte. Por ejemplo de la relación con Nabokov o con Arthur C. Clarke.



De su propia personalidad, refleja el protagonismo del ajedrez en varias películas. La guerra es otra de sus constantes que repite, lo mismo que el deseo sexual, sin olvidar el humor. Podríamos considerarle excepcional porque es uno de los pocos directores que controla toda su obra, sin estar al dictado de unos grandes estudios. La excepción fue Espartaco en la que sustituyó al director, Anthony Man. Realizó un cine de autor, por tanto, que se movió en diferentes géneros cinematográficos en los que innovó. Convirtió a sus películas en memorables, imprescindibles para cualquier amante del cine. Tuvo proyectos frustrados, como el que iba a dedicar al Holocausto judío, a la inteligencia artificial, o al mismísimo Napoleón, él que era un apasionado de la historia, y en concreto del siglo XVIII.



En la sala Minerva del círculo, nos encontramos, sus obras más recientes, todas ellas geniales, especialmente, 2001: una odisea del espacio (1970), que fue realizada tras varios años de preparación. Por la época de su estreno, era reciente que el hombre había llegado a la Luna, pero la película construye un mundo del futuro donde se podía ir hasta Júpiter, incluso, más allá, y saber la verdad sobre el ser humano. De dónde vino su inteligencia que le hizo construir una semejante a él, que le desafía, y le lleva a entender su propio origen en los confines del Universo. Todos los elementos de la película son armónicos e influyentes. La música clásica de Strauss resulta la más adecuada. La concepción del espacio, en concreto el del futuro en una nave, y el del tiempo humano y cinematográfico, con la famosa elipsis del comienzo. El ser humano manejó en la Prehistoria instrumentos de hueso, para luego conducir naves espaciales.



Otro mundo futuro, pero distópico y en nuestro planeta, lo representa en la Naranja mecánica (1971), una película controvertida y censurada en algunos países, de tardío estreno, donde muestra otro de sus temas recurrentes, la violencia, que es inherente al ser humano. Igualmente, lleva su sello personal en el tratamiento de los distintos recursos. Una ambientación original cercana al Pop Art; la música clásica; la recreación visuales sin cortapisas de las distintas escenas, y un sugerente libro de partida, la novela homónima  de Anthony Burgess. Por otra parte, el cine de terror alcanza extraordinarias cimas con El resplandor (1980), de la que se recuerda sus movimientos de cámara con la steadicam, y la ambientación histórica, en  Barry Lyndon (1975), donde fue un reto la iluminación nocturna natural. Finalmente, su última obra, Eyes Wide Shut (1999), que nos habla del subconsciente en relación con la intimidad de la pareja, ambientada en el Nueva York actual.