AMOR ENTRE RUINAS


 

Una guerra lo trastoca todo, sobre todo si se prolonga en el tiempo. Influye de manera decisiva en la vida de la gente, se mete incluso en el ADN de las personas, en lo más profundo de la existencia. No hay nada que no haya condicionado a través de las distintas generaciones. A pesar de ello, la esperanza no se pierde, y hay aspectos, los más humanos, que se preservan, como el amor o la familia. Las heridas siguen abiertas según pasan los años por el conflicto, pero hay ámbitos o ideales que las personas tienen de bienestar. Es lo que les sucede a los protagonistas de la película, UN MUNDO FRÁGIL Y MARAVILLOSO, escrita y dirigida por Cyril Aris, que cuenta la relación afectiva entre un hombre y una mujer desde la infancia hasta la madurez con el trasfondo de la guerra interminable del Líbano, entre las distintas facciones políticas y contra Israel.



Los protagonistas son Nino y Yasmina. Se conocieron en la escuela: el primero era disruptivo y mal estudiante, y la segunda, aplicada y sensata. Desde jóvenes, vivieron situaciones que les cambiarán la vida. Yasmina experimentará la separación de sus padres. Su progenitor se irá a Alemania, mientras ella permanecerá en el país junto a su madre. Nino en cambio, perderá a ambos padres fruto de un ataque militar al coche en el que viajaban. Será su abuelo quien le crie, y le ayude en el restaurante que había heredado. Los protagonistas se conocieron de niños y se enamoraron. Luego, tras estos avatares, se distanciaron hasta que volvieron a encontrarse de adultos de manera fortuita, cuando un día, Nino estrelló su coche contra la oficina de la madre de Yasmina. Para compensar los daños, invitó a los afectados a comer en su restaurante, entre los que se encontraba la propia Yasmina.



Nino reconoce a Yasmina adulta por tres lunares dispuestos en forma de triángulo debajo de la oreja. Desde ese momento tratará de tenerla cerca porque no la ha olvidado nunca. Ella en principio se resiste para mantener su independencia. Ha logrado un buen nivel de vida al tener un alto puesto en un banco, pero no quiere vivir en el Líbano, rechaza su país por ser un lugar siempre en guerra, que destruye la felicidad de la gente. Con el tiempo, logran ser de nuevo pareja, e incluso casarse y tener una hija. Nino ha logrado, así, revivir La Isla, ese lugar mítico de belleza y amor, que una vez, sus padres inmortalizaron en una fotografía juntos. Sin embargo, los problemas surgen entre ellos cuando su abuelo muera, que coincide con el traslado de Yasmina a un banco en Dubai, un lugar más seguro para su familia, pero Nino se debate entre sus raíces profundas en el Líbano, y el cierre de su restaurante ante las nuevas circunstancias. Tendrá que decidir entre la belleza o la tristeza del mundo.

EL IMPERIO DE ASURBANIPAL


 

El Caixaforum de Madrid presenta la exposición, SOY ASURBANIPAL. REY DEL MUNDO, REY DE ASIRIA, dedicada a este monarca antiguo que llevó a su esplendor cultural y a su máxima extensión un imperio en el Próximo Oriente, confluencia de varias civilizaciones allí asentadas desde el comienzo de la historia entorno a los ríos Éufrates y Tigris. Su figura queda establecida en el recorrido de la muestra: un rey guerrero pero a la vez cultivado, que sabía de ciencias como de literatura; a través de un conjunto de piezas originales, tanto esculturas, como ajuares de bronce, piedra y marfil, y sobre todo de los famosos relieves históricos procedentes de las excavaciones arqueológicas que se produjeron desde el siglo XIX, hoy propiedad del British Museum. La imagen de Asurbanipal como emperador con una misión civilizadora, queda establecida desde el principio con el famoso relieve de su lucha contra el león en la que le clava una espada, por el que domina el mundo y establece el orden en nombre de los dioses.



Asurbanipal fue el último gran monarca de los asirios, cuyo gobierno se extendió entre el 669 y el 631 a. de C., en un amplio territorio que incluía Egipto, parte de la actual Turquía por el oriente, hasta la parte occidental del territorio iraní actual. Era hijo de Asarhadón, nieto de Senaquerib y bisnieto de Sargón II, que ya hicieron importantes conquistas. Las sucesiones de unos y otros siempre fueron traumáticas, de hecho su padre como él fueron los hijos pequeños, que tuvieron que enfrentarse como en su caso al hijo mayor, que se encargaba del gobierno de Babilonia. El imperio asirio se estableció por las armas de un poderoso ejército que no se arredraba en aplicar la violencia e imponer la voluntad del rey; un imperio basado en la agricultura y el comercio entre las más variadas regiones de diversas lenguas y culturas, que se administraba a través de gobernadores leales al poder situado en la ciudad de Nínive, donde residía el monarca en espléndidos palacios decorados con cerámica vidriada e imponentes esculturas y relieves pintados.



La exposición se divide en varios espacios dedicados a cada uno de los aspectos del gobierno y el imperio asirio. Uno de ellos se refiere a la capital, Nínive y sus palacios y decoraciones, que nos hablan de fastuosos banquetes y cacerías en sus jardines y cotos, donde se demostraba el poder del monarca en la caza del león, el más peligroso animal de la época. Una peculiaridad de Asurbanipal fue la creación de gran biblioteca que reunía el saber de su tiempo, del que hoy nos podemos hacer una idea por los fragmentos conservados de las tablillas de arcilla con escritura cuneiforme asiria, que nos proporcionan conocimientos de ciencia, medicina, magia, literatura, como La epopeya de Gilgamesh, astronomía y matemáticas, así como cartas y textos administrativos. Los escribanos asirios, entre ellos, el rey, un hecho inusual, escribían en tablilla húmedas de arcilla con un estilete o sobre superficies de cera. Era una escritura cuneiforme, cuyo idioma era el asirio, arameo, sumerio o acadio.



Asurbanipal tuvo que enfrentarse a importantes conflictos bélicos como la derrota de los egipcios, cuya capital Tebas, fue destruida y sus habitantes deportados, y sobre todo, el enfrentamiento con los elamitas, en la actual Irán, que conspiraban desde el sur, apoyando a su hermano mayor, rey de Babilonia, que moriría tras el asedio de la ciudad durante dos años. Los bajorrelieves nos informan de lo cruel de la guerra con los elamitas, que terminó con la caída de Susa arrasada por los asirios. Pese a la abundante información que se conserva del reinado de Asurbanipal, las últimas inscripciones datan del año 638 a. de C., por lo que su muerte no ha quedado registrada, al igual que los últimos años de su reinado entre el 631 y el 627 a. de C. No se sabe si murió, fue depuesto o abdicó, pero si que le sucedieron sus hijos, en un periodo de crisis política. 



La caída del imperio asirio se produjo por el ataque del general Nabopolasar que se había hecho con el trono de Babilonia, y los medos de Irán, liderados por Ciaxares, que destruyeron Asur, y luego, Nínive en el 612 a. de C. que quedó reducida a cenizas. El último espacio de la visita se dedica a cómo desde la década de los cuarenta del siglo XIX fue redescubierta la civilización asiria por anticuarios y diplomáticos que empezaron a excavar sus ruinas. Se revalorizó, así, una civilización considerada de forma negativa por la Biblia y las fuentes clásicas. Hoy, las autoridades iraquíes, en colaboración con instituciones europeas, tratan de preservan los restos de esa cultura tras la destrucción provocada por las últimas guerras y el DAES.

FOTOGRAFÍA DE GUERRA


 

El Ateneo de Madrid presenta la exposición, ARTURO PÉREZ REVERTE. FOTOGRAFÍAS DE GUERRA 1974-1985, que reúne un pequeño conjunto de imágenes que tomó en los conflictos que cubrió como periodista y fotoperiodista para diferentes periódicos y revistas. Unas fotografías que permanecieron olvidadas durante muchos años tras ser tomadas por el autor. Además, nos presenta las dos cámaras que utilizaba, cartas, salvoconductos, la famosa máquina de escribir, la Olivetti Lettera 32, una radio, un casco y carretes de las cámaras. Durante unos diez años fue testigo de numerosas guerras, localizadas en América, África y Oriente Próximo, en ciudades o en desiertos polvorientos, que en el fondo se trata del mismo conflicto, por eso las fotografías no aparecen datadas o fechadas. Un conflicto que influye en tu mirada de ver el mundo, pues el ser humano aparece despojado de cualquier máscara retórica, y muestra su instinto de supervivencia, a la vez de su capacidad de crueldad, junto con su dignidad.



Las fotografías de Arturo Pérez Reverte, el hoy escritor y académico de la lengua, merecen ser expuestas por su mirada original y su capacidad de captar los instantes más significativos de un momento violento. Podemos observar ciudades arrasadas por las bombas como puntos álgidos de un enfrentamiento con soldados en pleno combate donde el autor estaría inmerso; también periodos de descanso, o más dramáticos en los que los cadáveres yacen amontonados por el suelo. Emplea el plano detalle, lo que indica una cierta voluntad artística y simbólica, como el general. Son atractivas las composiciones, de una o varias figuras. Sin duda, el fragor del combate provocó que algunas imágenes perdieran su nitidez, y entreviesen, a la distancia, la cercanía de la muerte. Demuestra, como dice el autor, que la cámara no es inocente, pues cada fotografía es una elección, un instante, un encuadre, y en su caso, comprobamos lo acertado que estuvo para documentar la realidad violenta.



Junto a la fotografías expuestas el autor escribe algunas reflexiones como que harían esos hombres cuando no tenían un fusil en las manos, y qué harán después; en los soldados jóvenes, los ojos envejecen antes que el cuerpo; también que hay imágenes que ser repiten, niños y hambre, niños y guerra, y niños y muerte; en pleno combate, los pulmones se llenan de humo de pólvora quemada mientras tiraba fotos al azar sin saber el resultado; y finalmente, llega un momento que todos los cadáveres se parecen una barbaridad, y ya tenía suficientes. 



EL VALOR DE LA EDUCACIÓN


 

La educación está en la base de la libertad del ser humano. Tener capacidad de leer o escribir en un primer paso, te permite aprender a un nivel superior por ti mismo o a través de una fuente de conocimiento. A partir de este paso, puedes desarrollar una mejor comprensión de la sociedad y de las opciones tanto laborales como políticas. La falta de una buena educación fundamenta la desigualdad, la servidumbre frente a la propiedad y los grupos de dominación. Por ello resultó revolucionario que los hijos de los campesinos a partir del siglo XIX, tuviesen obligatoria la asistencia a la escuela. Paralelo a la industrialización y el desarrollo de las ciudades, aquellos niños que tenían como objetivo ayudar a sus padres en las labores del campo, pudieron formarse y abrir sus mentes a nuevos horizontes y planteamientos en la vida. Llegarían en el futuro a cuestionarse, de esta manera, el orden social y ser conscientes de las injusticias de su tiempo. 



La película, LA PRIMERA ESCUELA, escrita y dirigida por Éric Besnard, cuenta los obstáculos y vicisitudes que tiene que superar la maestra Louise Violet para enseñar en un remoto pueblo de la campiña francesa. Por aquella época, se impone por el Estado, la enseñanza obligatoria. Así, los ayuntamientos deben propiciar esta política. Louise es enviada desde París a este lugar, que no tiene ni edificio propio para los niños. Así que tiene que utilizar una espacio hasta el momento dedicado a establo y pajar. Allí, igualmente, residirá con muchas incomodidades. Se encuentra en la misma casa del alcalde, que es a la vez, lugar de reunión de los pocos vecinos. La primera dificultad será convencerles de que envíen sus hijos a la escuela, a lo que se oponen; luego, el rechazo de muchas mujeres ante sus ideas, pues ella es una mujer independiente que en los ratos libres escribe cartas y realiza fotografías. El apoyo del alcalde, un hombre analfabeto, que vive sin pareja con su madre y una hija, será fundamental.



 

Tras muchas reticencias, la escuela se llena de niños y niñas del pueblo, salvo uno que sus padres no quieren y prefiere aprender el oficio de carpintero. El propio alcalde empieza a aprender a leer y escribir. Tal éxito llevará a que se construya un edificio para la escuela. Pero la felicidad dura poco. Los aldeanos se enteran progresivamente de los secretos de la maestra: ella participó en los sucesos de la Comuna de París y estuvo diez años presa antes de ser maestra. Más en privado confiesa que su marido y sus hijos murieron a manos de los soldados que quemaron sus casa. Ella se ha propuesto ahora, cambiar la sociedad a través de la educación, una forma igualmente revolucionaria. Sin embargo, percibe el rechazo de las mujeres del pueblo. Coincide con que la nueva escuela se quema. Piensa irse a otro destino, pero rectifica cuando averigua que ha sido el niño que le acosaban y sus padres le impedían estudiar. Al final, todo vuelve a la armonía, y ella, que mantiene su independencia ante las pretensiones del alcalde de ser su pareja, regala libros ilustrados a los alumnos en la última escena, exaltando el valor de las palabras y el conocimiento para ser libres.

MEMORIA DE LA INFANCIA


 

Hoy llegan casi a diario noticias de la muerte de niños y jóvenes en los conflictos abiertos de Ucrania y el Próximo Oriente. Otros tanto sufren sus consecuencias, el hambre y las malas condiciones de vida, hechos que permanecerán indelebles en su memoria para siempre. Las fechas conmemorativas de sucesos históricos son la oportunidad para que aquellos supervivientes cuenten su experiencia. En la actualidad, sus protagonistas en su mayoría han fallecido, solamente quedan los que eran niños, y que ahora, longevos, todavía recuerdan con todo detalle los sucesos trágicos del pasado como si fueran recientes. Nos referimos a los años cuarenta cuando se desarrolló la Segunda Guerra Mundial. Es el caso del cineasta alemán Hark Bohm en la película LA ISLA DE AMRUM, dirigida y escrita por Fatih Akin con su colaboración e impulso, que cuenta su experiencia personal siendo un niño de 12 años en los días finales de la guerra en la primavera de 1945.



Nanning, el protagonista vive con su madre, sus hermanos y su tía en la casa familiar de la isla de Amrum en el Mar del Norte. Huyeron de Hamburgo por los continuos bombardeos de los aliados. Llevan una vida difícil por la escasez de alimentos y las noticias que llegan de Berlín. El protagonista compagina el trabajo en el campo con la escuela, lo que permite ayudar a la familia. El padre está ausente en el frente. A pesar que su familia es originaria de varias generaciones de la remota isla, le consideran un chico de ciudad, además pertenece a las juventudes hitlerianas y su madre es nazi, lo que le causará ciertos problemas con los habitantes del lugar dedicados principalmente a la pesca. Un día llegan noticias que el ejército ruso se encuentra a cincuenta kilómetros de la capital; otro, que Hitler se ha suicidado, que coincide con el parto de su nuevo hermano; finalmente, que la guerra se ha terminado.



La madre, tras el nacimiento de su nuevo hijo, sufre una fuerte depresión, que coincide con los días terminales del régimen que idolatraba. Una inclinación que le llevará a enfrentarse con su hermana de pensamiento diferente como la mayoría de la población de la isla. Nanning, al ver a su madre en ese estado tratará de satisfacer sus deseos: conseguir pan blanco, miel y mantequilla, además de otros alimentos para él y sus hermanos. Todas las peripecias que experimenta lo cuenta la película, como el ir vestido de uniforme para conseguir esos alimentos del jefe del partido en la zona, hasta que un día lo encuentra muerto por suicidio en su despacho. Terminada la guerra, en medio de la escasez en una tierra de inmigrantes y pescadores, la población lo celebra. A ellos les llega una carta de su padre que se encuentra prisionero de los ingleses para que vuelvan a Hamburgo. Le queda la amistad de su vecino y de otros jóvenes a los que ayudó un día dramático en las marismas.

TRAS LOS PASOS DE LA NUEVE


 

El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática presenta la exposición, 1945. LIBÉRATION. TRAS LAS HUELLAS DE LA NUEVE, situada en los Jardines del Campo del Moro, como un homenaje al papel decisivo que jugaron los españoles en la derrota del nazismo. Se compone de dos espacios complementarios: primero el Chalet de la Reina, que presenta un audiovisual inmersivo con imágenes de la época y otras creadas con IA para acercar al visitante al ambiente del frente y a sus protagonistas en momentos fundamentales, complementado en el exterior con uno de los blindados de la compañía de nombre Guadalajara, que fue uno de los primeros que llegaron al Ayuntamiento de París el 24 de agosto de 1944; el segundo, está compuesto por diez grandes paneles situados en el Paseo de Damas que nos permiten conocer el origen, la trayectoria, y los principales acontecimientos en los que participó La Nueve, junto a la trayectoria de alguno de sus miembros.



Casi medio millón de personas cruzaron la frontera a comienzos de 1939 tras la derrota del ejército republicano en la Guerra Civil, en el que las familias fueron separadas, y los hombres internados en campos de reclusión. Otros lo fueron en el norte de África, a donde llegaron desde las costas españolas. La Nueve se formó con el reclutamiento de estos refugiados que eligieron, para salir de su reclusión, las opciones de incorporarse a la Legión extranjera o los Regimientos de marcha de  voluntarios extranjeros, en concreto, muchos procedían del Cuerpo Franco de África, que se puso al servicio de las Fuerzas Francesas Libres bajo el mando de Charles de Gaulle. Constituía una unidad dentro de la 2ª División blindada del general Leclerc, con vehículos y material estadounidense, al mando del capitán francés Raymond Dronne, que dirigió desde 1943 el entrenamiento de los hombres, para partir, en mayo de 1944 rumbo a Inglaterra, donde dieron el salto al continente en agosto de 1944.



La Nueve estuvo formada por 350 hombres de trece nacionalidades diferentes, la mitad de ellos españoles. Tras su desembarco en Normandía, su primer hito en el combate, un auténtico bautismo de fuego, se produjo en dirección a la capital francesa, en Écouché, donde se produjeron las primeras bajas. No impidió que 170 hombres de la compañía, entre ellos 68 españoles, alcanzaran el centro de París la noche del 24 de agosto, convertidos en la vanguardia de los casi catorce mil de la división de Leclerc, que al día siguiente, celebraron la liberación de la ciudad bajo el arco de triunfo. A partir de esta fecha, entre septiembre y enero de 1945, se produciría el periodo más sangriento de la compañía, estimándose en más del 75% de las bajas que tuvo. Los duros combates se sucedieron camino de Alemania, tras pasar por Alsacia y Estrasburgo. Luego participaría en mayo de 1945 en los combates para la toma de Berchtesgaden, una pequeña localidad al pie de los Alpes bávaros en los que Hitler tenía su segunda residencia, el Berghof, y montaña arriba, el Nido del Águila. Lo pudieron visitar, tras numerosas bajas, los 39 españoles que quedaron de aquellos que desembarcaron en Normandía. Españoles que afrontaron a partir de ahí una nueva vida en el exilio, a los cuales debemos su historia y memoria.